"Trastorno por ansiedad"
is redistributed by University
of Bonn, Medical Center
Trastorno por ansiedad
208/05966
Get this document via a secure connection
- Descripcion
- Descripcion Y Etiologia
- Tratamiento
- Consideraciones Postratamiento
CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer
Información del PDQ para profesionales de la salud
Importante: La presente información está dirigida principalmente al
personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene
alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico,
comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
La ansiedad a menudo se manifiesta en individuos en diversos momentos durante las
pruebas de detección del cáncer, o su diagnóstico, tratamiento o recidiva. A
veces puede afectar al comportamiento de las personas en lo referente a su salud,
contribuyendo así al retraso o descuido en medidas que pueden prevenir el
cáncer.[1,2,3] Por ejemplo, cuando las mujeres con altos niveles de ansiedad se
enteran de que tienen un nivel genéticamente inferior de riesgo de cáncer de mama
de lo que habían creído anteriormente, puede que se hagan el autoexamen de mama
con más frecuencia.[4] Los pacientes pueden experimentar ansiedad moderada o
severa mientras esperan los resultados de las pruebas de diagnóstico.[5] Para los
pacientes que reciben tratamiento, la ansiedad también puede aumentar la
posibilidad de sufrir dolor,[6,7,8] otros síntomas de angustia y trastornos de
reposo, y puede ser un factor principal en la náusea y los vómitos previsores. Se
ha mostrado que, de dejarse sin tratar, la ansiedad puede conducir a la muerte
prematura.[9] La ansiedad, independientemente de su grado, puede reducir
sustancialmente la calidad de vida de los pacientes con cáncer y de sus familias;
por lo tanto, debe evaluarse y tratarse.[10,11,12]
La ansiedad se presenta en grados variables en pacientes con cáncer y puede
aumentar según la enfermedad progresa o el tratamiento se torna más agresivo.[13]
Los investigadores han descubierto que el 44% de los pacientes con cáncer han
declarado tener alguna ansiedad; de ellos, el 23% declaró tener un grado de
ansiedad significativo.[14] La ansiedad puede formar parte de la adaptación
normal al cáncer. En la mayoría de los casos, las reacciones se limitan al
momento y pueden motivar a los pacientes y sus familias a tomar medidas para
reducir la ansiedad (por ejemplo, obtener más información sobre los beneficios),
lo cual les puede ayudar a adaptarse a la enfermedad. Sin embargo, las reacciones
de ansiedad que se prolongan o son extrañamente intensas se clasifican como
trastornos de ajuste. Estos trastornos pueden afectar a la calidad de vida
negativamente y dificultar la capacidad de un paciente de cáncer para funcionar
social y emocionalmente, por lo que requieren intervención.[15] Otros trastornos
específicos de la ansiedad como la ansiedad generalizada, la fobia, o el
trastorno del pánico no son comunes entre estos pacientes y preceden generalmente
al diagnóstico de cáncer. El estrés causado por un diagnóstico de cáncer y su
tratamiento puede precipitar una recaída a trastornos de ansiedad preexistentes.
Estos trastornos pueden incapacitar y dificultar el tratamiento, por lo que
requieren un diagnóstico inmediato y un control eficaz.[16]
Algunos factores que pueden aumentar la probabilidad de incubar trastornos de
ansiedad durante el tratamiento de cáncer incluyen antecedentes de trastornos de
ansiedad, dolor intenso, ansiedad al momento del diagnóstico,[17] limitaciones
funcionales, carencia de apoyo social, avance de la enfermedad e historial de
trauma.[13,18] Muchas afecciones e intervenciones médicas pueden causar
trastornos de ansiedad, incluyendo las metástasis al sistema nervioso central, el
cáncer de pulmón y el tratamiento con corticosteroides y otros medicamentos. La
experiencia de un paciente con el cáncer u otras enfermedades puede reactivar
asociaciones y memorias de enfermedades anteriores y contribuir a la ansiedad
aguda. Ciertos factores demográficos, como el ser mujer y el desarrollar cáncer
en una edad temprana, se asocian con mayor ansiedad en situaciones médicas.[19]
Los pacientes que tienen problemas comunicándose con sus familias, amigos y
médicos también corren un mayor riesgo de padecer de ansiedad.[19]
En el paciente con enfermedad avanzada, la ansiedad a menudo no la causa el temor
a la muerte, sino temas como el dolor incontrolado, el aislamiento, el desamparo
y la dependencia.[20] Muchos de estos factores pueden controlarse cuando se
evalúan y tratan adecuadamente.
Bibliografía:
-
Lauver D, Ho CH: Explaining delay in care seeking for breast cancer
symptoms. Journal of Applied Social Psychology 23(21): 1806-1825, 1993.
-
MacFarlane ME, Sony SD: Women, breast lump discovery, and associated
stress. Health Care for Women International 13(1): 23-32, 1992.
-
Gram IT, Slenker SE: Cancer anxiety and attitudes toward mammography
among screening attenders, nonattenders, and women never invited.
American Journal of Public Health 82(2): 249-251, 1992.
-
Lerman C, Kash K, Stefanek M: Younger women at increased risk for breast
cancer: perceived risk, psychological well-being, and surveillance
behavior. Journal of the National Cancer Institute Monographs 16:
171-176, 1994.
-
Jenkins PL, May VE, Hughes LE: Psychological morbidity associated with
local recurrence of breast cancer. International Journal of Psychiatry
in Medicine 21(2): 149-155, 1991.
-
Velikova G, Selby PJ, Snaith PR, et al.: The relationship of cancer pain
to anxiety. Psychotherapy and Psychosomatics 63(3-4): 181-184, 1995.
-
Glover J, Dibble SL, Dodd MJ, et al.: Mood states of oncology
outpatients: does pain make a difference? Journal of Pain and Symptom
Management 10(2): 120-128, 1995.
-
Ferrell-Torry AT, Glick OJ: The use of therapeutic massage as a nursing
intervention to modify anxiety and the perception of cancer pain.
Cancer Nursing 16(2): 93-101, 1993.
- Sirois F: Psychosis as a mode of exitus in a cancer patient. Journal of
Palliative Care 9(4): 16-18, 1993.
-
Davis-Ali SH, Chesler MA, Chesney BK: Recognizing cancer as a family
disease: worries and support reported by patients and spouses. Social
Work in Health Care 19(2): 45-65, 1993.
-
Dahlquist LM, Czyzewski DI, Copeland KG, et al.: Parents of children
newly diagnosed with cancer: anxiety, coping, and marital distress.
Journal of Pediatric Psychology 18(3): 365-376, 1993.
-
Payne SA: A study of quality of life in cancer patients receiving
palliative chemotherapy. Social Science and Medicine 35(12): 1505-1509,
1992.
-
Breitbart W: Identifying patients at risk for, and treatment of major
psychiatric complications of cancer. Supportive Care in Cancer 3(1):
45-60, 1995.
-
Schag CA, Heinrich RL: Anxiety in medical situations: adult cancer
patients. Journal of Clinical Psychology 45(1): 20-27, 1989.
-
Razavi D, Stiefel F: Common psychiatric disorders in cancer patients: I.
Adjustment disorders and depressive disorders. Supportive Care in
Cancer 2(4): 223-232, 1994.
-
Maguire P, Faulkner A, Regnard C: Managing the anxious patient with
advancing disease--a flow diagram. Palliative Medicine 7(3): 239-244,
1993.
-
Nordin K, Glimelius B: Predicting delayed anxiety and depression in
patients with gastrointestinal cancer. British Journal of Cancer
79(3/4): 525-529, 1999.
-
Green BL, Krupnick JL, Rowland JH, et al.: Trauma history as a predictor
of psychologic symptoms in women with breast cancer. Journal of
Clinical Oncology 18(5): 1084-1093, 2000.
-
Friedman LC, Lehane D, Webb JA, et al.: Anxiety in medical situations and
chemotherapy-related problems among cancer patients. Journal of Cancer
Education 9(1): 37-41, 1994.
- Hackett TP, Cassem NH: Massachusetts General Hospital Handbook of
General Hospital Psychiatry. 2nd ed., Littleton, Mass: PSG, 1987.
Los pacientes que tienen los siguientes síntomas pueden estar padeciendo un
trastorno específico de ansiedad que estaba presente antes de que enfermaran con
cáncer y que reaparece debido al estrés del diagnóstico y el tratamiento: temor
intenso, incapacidad para absorber información o incapacidad para cooperar
durante los procedimientos médicos. Los síntomas somáticos incluyen disnea,
transpiración, mareos y palpitaciones. Los pacientes con cáncer pueden iniciar el
padecimiento de los siguientes trastornos de ansiedad: trastornos de ajuste,
pánico, fobias, trastornos obsesivo-compulsivos, trastornos por estrés
postraumático, trastornos de ansiedad generalizada o trastornos de ansiedad
causados por otras afecciones médicas generales. Estos pacientes están
preocupados por sus síntomas y generalmente no rechazan las intervenciones
conductuales y psicofarmacológicas.[1]
La siguiente lista puede emplearse para preguntar a los pacientes con cáncer
acerca de sus síntomas de ansiedad.
1. ¿Ha tenido alguno de los siguientes síntomas desde su diagnóstico de cáncer o
el comienzo de su tratamiento? ¿Cuándo ocurren estos síntomas (es decir, cuántos
días antes del tratamiento, en la noche, o en cualquier momento) y cuánto tiempo
duran?
2. ¿Se siente tembloroso o nervioso?
3. ¿Se ha sentido tenso, con miedo o aprensión?
4. ¿Ha tenido que evitar ciertos lugares o actividades debido al temor?
5. ¿Ha sentido su corazón latiendo fuerte o a carrera?
6. ¿Ha tenido dificultades recuperando su aliento cuando está nervioso?
7. ¿Ha tenido transpiración injustificada o temblores?
8. ¿Ha sentido un nudo en el estómago?
9. ¿Ha sentido un nudo en la garganta?
10. ¿Se ha dado cuenta alguna vez de repente de que camina como si estuviera
midiendo sus pasos?
11. ¿Tiene temor de cerrar los ojos en la noche por miedo a morir mientras
duerme?
12. ¿Se preocupa por su próxima prueba de diagnóstico, o los resultados de la
misma, con semanas de antelación?
13. ¿Ha sentido repentinamente temor de perder el control o volverse loco?
14. ¿Ha sentido de repente temor de morir?
15. ¿Le preocupa a menudo cuándo regresará su dolor y cuán malo será?
16. ¿Le preocupa si usted podrá conseguir su próxima dosis de medicación contra
el dolor a tiempo?
17. ¿Pasa más tiempo del debido en cama por miedo a que el dolor se intensifique
si se pone de pie o se mueve?
18. ¿Se ha sentido confundido o desorientado últimamente?
Los trastornos de ajuste se diagnostican en pacientes que experimentan
comportamientos de mala adaptación y/o cambios en el estado de ánimo en respuesta
a un estresante identificado. Los comportamientos de mala adaptación o cambios en
el estado de ánimo incluyen nerviosismo intenso, preocupación, miedo y
deficiencia en el funcionamiento normal, como la incapacidad para trabajar,
asistir a la escuela, o relacionarse con otros. Estos síntomas son adicionales a
las reacciones normales al cáncer y ocurren en los 6 meses después del suceso
estresante; sin embargo, esto puede ser difícil de determinar en los pacientes
con cáncer, donde el estresante es un factor constante. Los pacientes
diagnosticados con un trastorno de ajuste en general no tienen antecedentes de
otros trastornos psiquiátricos. Sin embargo, los pacientes con otros trastornos
crónicos tienen probabilidad de haber tenido problemas de ajuste con anterioridad
en sus vidas que reaparecerán en el entorno del cáncer. Los trastornos de ajuste
son prevalentes entre los pacientes con cáncer, en particular en momentos
críticos como en un examen de diagnóstico, un diagnóstico o una recaída. La
mayoría de los pacientes con trastornos de ajuste responden al lenguaje
tranquilizador, las técnicas de relajación, dosis bajas de benzodiacepinas de
acción corta y programas de apoyo y educación.[2,3]
En los trastornos relacionados con el pánico, la ansiedad intensa es el síntoma
predominante, aunque también pueden darse síntomas somáticos graves. Estos
incluyen disnea, mareos, palpitaciones, temblores, diaforesis, náusea,
sensaciones de cosquilleo, o temor a "volverse loco". Los ataques o períodos
discretos de malestar intenso pueden durar varios minutos u horas. Los pacientes
con ataques de pánico a menudo inician el padecimiento con síntomas que pueden
ser difíciles de diferenciar de otros trastornos médicos, aunque el conocimiento
de antecedentes de trastorno de pánico puede ayudar a aclarar el diagnóstico. El
pánico en pacientes con cáncer se controla con mayor frecuencia con
benzodiacepinas y medicamentos antidepresivos.[1]
Las fobias son temores persistentes a objetos o situaciones circunscritas que
hacen que la persona los evite. Las personas con fobias experimentan generalmente
ansiedad intensa y evitan situaciones que potencialmente les puedan dar miedo.
Las fobias se presentan en los pacientes con cáncer de varias maneras, como en
forma de temor a ver sangre o lesiones en los tejidos (también conocido como
fobia a las agujas) o claustrofobia (por ejemplo, durante una exploración de
IRM). Las fobias pueden complicar los procedimientos médicos y dar lugar al
rechazo de una intervención médica o de pruebas necesarias.[1]
Los trastornos obsesivo-compulsivos se caracterizan por pensamientos, ideas o
imágenes persistentes (obsesiones) y por acciones repetitivas, con buenos
propósitos e intencionales (compulsiones) que realiza una persona para controlar
su desolación intensa. Para satisfacer los requisitos de trastorno obsesivo-
compulsivo, los pensamientos obsesivos y comportamientos compulsivos deben tomar
tanto tiempo y crear tal distracción que dificulten la capacidad de la persona
para funcionar en situaciones de empleo, académicas o sociales. Los pacientes con
cáncer que tienen antecedentes de trastornos obsesivo-compulsivos pueden comenzar
a desarrollar comportamientos compulsivos como lavarse las manos, revisar todo
varias veces o contar, hasta tal punto que no pueden cumplir con el tratamiento.
Para tales pacientes, la preocupación normal acerca del diagnóstico de cáncer y
su pronóstico puede convertirse en síntomas totalmente obsesivo-compulsivos y
provocar una grave incapacidad. Los trastornos obsesivo-compulsivos con mayor
frecuencia se controlan con medicamentos antidepresivos serotonérgicos
(inhibidores selectivos de reabsorción de la serotonina y clomipramina) y
psicoterapia cognoscitiva-conductual. Este trastorno es poco común en pacientes
con cáncer que no tienen antecedentes premórbido.
El trastorno por estrés postraumático se diagnostica cuando una persona vuelve a
experimentar un suceso traumático con evocaciones, sueños, escenas
retrospectivas, o alucinaciones perturbadoras e intrusivas. Aunque las
definiciones de suceso traumático se centran en las experiencias humanas fuera de
la gama de lo normal (por ejemplo, combates militares, torturas y desastres
naturales), el diagnóstico de una enfermedad potencialmente mortal cumple ahora
los requisitos para ser considerada un agente estresante traumático.[4] Además,
la experiencia de la hospitalización y/o un tratamiento doloroso también puede
reactivar memorias traumáticas. Los pacientes con cáncer que tienen trastornos
por estrés postraumático pueden tornarse muy ansiosos antes de la cirugía, la
quimioterapia, los procedimientos médicos dolorosos o los cambios de vendajes.
Los medicamentos ansiolíticos administrados en preparación para el tratamiento
pueden fomentar el ajuste y reducir la angustia. Sin embargo, no existen
medicamentos que hayan demostrado ser los más eficaces sistemáticamente, ni se
han estudiado en otras poblaciones de pacientes con trastornos por estrés
postraumático. La psicoterapia sigue siendo el tratamiento preferido. (Para mayor
información, ver el sumario del PDQ sobre el tratamiento del Trastorno por Estrés
Postraumático.)
Los trastornos de ansiedad generalizada se caracterizan por ansiedad continua,
poco realista y excesiva, y preocupación acerca de dos o más circunstancias de la
vida. Algunos ejemplos son los temores de pacientes de que nadie los cuidará, a
pesar de contar con apoyo social adecuado, y el temor de agotar sus ahorros,
aunque tienen seguro y cobertura financiera adecuada. Con frecuencia un trastorno
de ansiedad generalizada viene precedido por un episodio de depresión grave. Los
trastornos de ansiedad generalizada se caracterizan por tensión motriz
(excitación, tensión muscular y fatiga), hiperactividad autonómica (disnea,
palpitaciones del corazón, transpiración y mareos) o vigilancia durante las
exploraciones (sentimientos de nerviosismo e irritabilidad, y sobresaltos
exagerados).
Cuadro 1: Posibles causas de ansiedad *
---------------------------------------------------------------------------------
Problema médico Ejemplos
-----------------------------______----------------------------------------------
Dolor mal controlado Medicamentos para el dolor insuficientes o
sólo según sea necesario
Estados metabólicos anormales Hipoxia, embolia pulmonar, sepsis, delirio,
hipoglucemia, hemorragia, oclusión coronaria,
o insuficiencia cardíaca.
Tumores secretores de hormonas Feocromocitoma, adenoma o carcinoma tiroideo,
adenoma paratiroideo, tumores que producen
ACTH e insulinoma.
Medicamentos productores Corticosteroides, neurolépticos usados como
de ansiedad antieméticos, tiroxina, broncodilatadores,
estimulantes beta-adrenérgicos,
antihistamínicos y benzodiacepinas (a menudo
se ven reacciones paradójicas en los
ancianos).
Enfermedades productoras Síndrome de abstinencia de sustancias
de ansiedad (alcohol, analgésicos narcóticos o sedativo-
hipnóticos).
---------------------------------------------------------------------------------
*Adaptado de: Massie MJ: Anxiety, panic and phobias. In Holland JC,
Rowland JH, eds., Handbook of Psychooncology: psychological care of the
patient with cancer. New York: Oxford University Press, 1989, pp. 300-
309.
Las causas de la ansiedad en pacientes con cáncer pueden incluir otros factores
médicos como dolor incontrolado, estados metabólicos anormales (por ejemplo,
hipercalcemia o hipoglucemia) y tumores productores de hormonas. Los pacientes
con dolor fuerte están ansiosos e inquietos, y la ansiedad puede potenciar el
dolor. Para controlar adecuadamente el dolor, se debe tratar la ansiedad del
paciente.[5,6]
Un ataque agudo de ansiedad puede ser precursor de un cambio en el estado
metabólico o de otro suceso médico inminente como un infarto miocárdico, una
infección o una neumonía. La sepsis y las anormalidades de los electrólitos
también pueden causar síntomas de ansiedad. La ansiedad súbita con dolor en el
tórax o dificultad respiratoria puede indicar un embolismo pulmonar. Los
pacientes hipóxicos pueden experimentar ansiedad, al tener miedo de que se están
asfixiando.
Muchos medicamentos pueden precipitar la ansiedad en las personas enfermas. Por
ejemplo, los corticosteroides pueden producir excitación motriz, nerviosismo y
manía, así como depresión e ideas de suicidio. Los broncodilatadores y
estimulantes de los receptores B-adrenérgicos empleados para tratar enfermedades
respiratorias crónicas pueden causar ansiedad, irritabilidad y temblores. La
acatisia, excitación motriz acompañada de sentimientos subjetivos de angustia, es
un efecto secundario de los medicamentos neurolépticos, que se emplean comúnmente
para controlar la emesis. El síndrome de abstinencia de narcóticos,
benzodiacepinas, barbitúricos, nicotina y alcohol puede dar lugar a ansiedad,
nerviosismo y comportamientos que pueden ser problemáticos para el paciente que
está en tratamiento activo.
Los tumores localizados en ciertos sitios pueden producir síntomas que se
asemejan a los trastornos de ansiedad. Los feocromocitomas y los microadenomas
pituitarios pueden presentarse como episodios de pánico y ansiedad.[7] Los
cánceres pancreáticos que no secretan hormonas pueden causar síntomas de
ansiedad. Los tumores primarios del pulmón y las metástasis del pulmón a menudo
pueden causar disnea, que puede conducir a la ansiedad.
Bibliografía:
-
Razavi D, Stiefel F: Common psychiatric disorders in cancer patients: I.
Adjustment disorders and depressive disorders. Supportive Care in
Cancer 2(4): 223-232, 1994.
-
Forester B, Kornfeld DS, Fleiss JL, et al.: Group psychotherapy during
radiotherapy: effects on emotional and physical distress. American
Journal of Psychiatry 150(11): 1700-1706, 1993.
-
Jevne RF: Looking back to look ahead: a retrospective study of referrals
to a cancer counseling service. International Journal for the
Advancement of Counselling 13(1): 61-72, 1990.
-
American Psychiatric Association: Diagnostic and statistical manual of
mental disorders: DSM-IV. 4th ed., Washington, DC: American Psychiatric
Association, 1994.
-
Velikova G, Selby PJ, Snaith PR, et al.: The relationship of cancer pain
to anxiety. Psychotherapy and Psychosomatics 63(3-4): 181-184, 1995.
-
Glover J, Dibble SL, Dodd MJ, et al.: Mood states of oncology
outpatients: does pain make a difference? Journal of Pain and Symptom
Management 10(2): 120-128, 1995.
-
Wilcox JA: Pituitary microadenoma presenting as panic attacks. British
Journal of Psychiatry 158(3): 426-427, 1991.
El tratamiento eficaz de los trastornos de ansiedad empieza con una evaluación
minuciosa e integral y un diagnóstico exacto. Los temores e incertidumbres
normales asociadas con el cáncer son a menudo intensos. Por lo tanto, no hay con
frecuencia una distinción clara entre estos temores normales y aquellos que son
más intensos y que cumplen los requisitos para ser considerados trastornos de
ansiedad.[1] Debe iniciarse un tratamiento que no se base exclusivamente en la
definición del trastorno, sino que tome en consideración la calidad de vida del
paciente. Para evaluar la gravedad de la ansiedad, es importante comprender el
grado en que los síntomas de ansiedad están interfiriendo con las actividades
cotidianas. Cuando la ansiedad es coyuntural (es decir, producida por dolor, otra
afección médica fundamental, un tumor que secreta hormonas, o un efecto
secundario de la medicación), el tratamiento inmediato de la causa conduce
generalmente a un rápido control de los síntomas.[2] Algunas estrategias eficaces
para hacer frente a la situación incluyen el animar a los pacientes miedosos a
afrontar el problema directamente, a tratar de considerar la situación como un
problema a resolver o como un reto, a tratar de obtener información completa, a
tratar de ser flexibles (tomando las cosas como vienen), a pensar en sucesos
importantes como una serie de tareas que se deben realizar paso a paso, y a
promover el uso de recursos y apoyo.[3]
El manejo inicial de la ansiedad incluye la provisión de información y apoyo
adecuado al paciente. Los enfoques psicológicos incluyen combinaciones de
técnicas terapéuticas cognoscitivas-conductuales, psicoterapia, intervención en
crisis, terapia para la pareja y la familia, terapia de grupo, grupos de
autoayuda e intervenciones conductuales. Los enfoques conductuales (hipnosis,
meditación, relajación progresiva, imágenes guiadas y biorretroalimentación)
pueden emplearse para tratar síntomas de ansiedad que se asocian con
procedimientos dolorosos, síndromes de dolor, situaciones de crisis, temores
previsores y síndromes depresivos.
Cuadro 2:* Benzodiacepinas comúnmente prescritas a pacientes con cáncer**
---------------------------------------------------------------------------------
Medicamento Dosis oral Dosis inicial (mg)*** Eliminación
equivalente aproximada (mg) de la vida media
del metabolito (hr)
---------------------------------------------------------------------------------
De acción corta
Alprazolam 0.5 0.25-2.0 TID-QID 10-15
Oxazepam 10.5 10-15 TID-QID 5-15
Lorazepam 1.0 0.5-2.0 TID-QID 10-20
Temazepam 15.0 15-30 QHS 10-15
Acción Intermedia
Clordiazepóxido 10.0 10-50 TID-QID 10-40
De acción prolongada
Diazepam 5.0 5-10 BID-QID 20-100
Clorazepate 7.5 7.5-15.0 BID 30-200
Clonazepam 1.0 0.5 BID-QID -
---------------------------------------------------------------------------------
* Adaptado de Breitbart W: Management of specific symptoms. In Holland JC, ed.:
Psycho-oncology. New York, NY: Oxford University Press, 1998, 439.
** para información sobre la dosificación de los antidepresivos empleados para la
ansiedad según se describe en este sumario (consultar el sumario de PDQ sobre la
Depresión.)
*** QID = cuatro veces al día; TID = tres veces al día; QHS = a la hora de
acostarse; BID = dos veces al día.
A menudo se necesita medicación ansiolítica sola o en combinación con los
enfoques psicológicos. La elección de una benzodiacepina depende de la duración
de la acción que más convenga al paciente, la rapidez del inicio de acción
necesaria, la ruta de administración disponible, la presencia o ausencia de
metabolitos activos y los problemas metabólicos. El calendario de dosificación
depende de la tolerancia del paciente y requiere titulación individual. Las
benzodiacepinas de acción corta (alprazolam y lorazepam) se dan tres o cuatro
veces al día. Las benzodiacepinas de acción corta, en particular aquellas que
pueden ser administradas por rutas múltiples (lorazepam y diazepam) son eficaces
para pacientes con un alto nivel de angustia. Las benzodiacepinas reducen la
ansiedad diurna y el insomnio. (Para mayor información, consultar el sumario del
PDQ sobre Trastornos del Sueño.) Los efectos secundarios más comunes de las
benzodiacepinas dependen de la dosis y se controlan mediante su titulación para
evitar la somnolencia, la confusión, la incoordinación motriz y la sedación. La
buspirona es útil en pacientes que no han sido tratados anteriormente con
benzodiacepina y en los que pueden abusar de las benzodiacepinas (por ejemplo,
los que tienen antecedentes de abuso de sustancias ilícitas o alcoholismo). La
buspirona, una nonbenzodiazepina, es también útil en la población geriátrica como
un coadyuvante a la fluoxetina para el tratamiento de la ansiedad y la depresión.
La dosis inicial es 5 mg tres veces al día y puede aumentarse a 15 mg tres veces
al día, aunque también puede darse dos veces al día. Las dosis bajas de
neurolépticos (por ejemplo, 10 mg de tioridazina tres veces al día) también se
emplean para tratar la ansiedad severa cuando una dosis adecuada de una
benzodiacepina no da resultado o si se espera que el paciente responda mal a las
benzodiacepinas (por ejemplo, pacientes con metástasis cerebrales). También
pueden emplearse dosis bajas de neurolépticos cuando las benzodiacepinas no dan
resultado o cuando existe la posibilidad de delirio, demencia u otras
complicaciones. Para síntomas de ansiedad de otro origen médico, el mejor
tratamiento es eliminar la causa física, si eso es posible. En caso contrario,
puede usarse una benzodiacepina (por ejemplo, lorazepam o clonazepam), un
neuroléptico (por ejemplo, tioridazina o haloperidol) o una combinación de estas
clases de medicamentos. Anecdóticamente los médicos han recetado antipsicótico
atípicos en dosis bajas como la olanzapina, 2.5 mg BID o risperidona, 1 mg BID.
Aunque no se han realizado estudios al respecto, estos medicamentos alivian la
ansiedad y se les relaciona con menos acatisia
Todas los benzodiacepinas pueden causar cierto grado de depresión respiratoria,
aunque en general es mínimo en pacientes que no han usado benzodiacepinas en el
pasado. Deben emplearse cautelosamente (o evitarse) para deficiencias
respiratorias. Siempre que se administren drogas sedativas a pacientes que tienen
función respiratoria dudosa, deben tomarse las precauciones estándar. Es
importante evaluar constantemente a estos pacientes. En tales situaciones pueden
usarse con seguridad dosis bajas del antihistamínico hidroxizina (25 mg, dos o
tres veces al día). En pacientes con disfunción hepática, es mejor emplear
benzodiacepinas de acción corta que se metabolizan principalmente mediante
conjugación y se excretan por el riñón (por ejemplo, oxazepam, temazepam, o
lorazepam). Otra ventaja de usar lorazepam es su falta de metabolitos activos.
Por el contrario, se debe seleccionar otras benzodiacepinas para casos de
disfunción renal.
Los pacientes con cáncer a menudo tienen síntomas tanto de ansiedad como de
depresión causados por estresantes relacionados con el tratamiento del cáncer.
Estos síntomas de angustia a menudo se resuelven con apoyo psicológico por sí
solo. Sin embargo, si los síntomas son manifestaciones de un trastorno depresivo,
se logra un manejo farmacológico mejor con medicamentos antidepresivos con
propiedades sedativas (por ejemplo, amitriptilina o doxepina) o con un inhibidor
de la reabsorción de la serotonina.[1]
La acatisia generalmente puede controlarse rápidamente parando o cambiando el
medicamento ofensor (si fuera posible) o agregando una benzodiacepina o un beta-
bloqueante como propranolol. El tratamiento del síndrome de abstinencia depende
del agente específico. A veces la meta es estabilizar al paciente en el agente
(por ejemplo, una benzodiacepina) y a veces puede darse un sustituto apropiado
(por ejemplo, una benzodiacepina por etanol).
En general, el paciente con cáncer necesita que lo animen a tomar cantidades
suficientes de medicación para aliviar la ansiedad. Los medicamentos se reducen y
se descontinúan fácilmente cuando los síntomas ceden. Las inquietudes acerca de
la adicción se exageran en pacientes con cáncer y a menudo dificultan el alivio
adecuado de los síntomas.
Bibliografía:
-
Massie MJ: Anxiety, panic, and phobias. In: Holland JC, Rowland JH,
eds.: Handbook of Psychooncology: Psychological care of the patient with
cancer. New York, NY: Oxford University Press, 1989, pp 300-309.
-
Breitbart W: Identifying patients at risk for, and treatment of major
psychiatric complications of cancer. Supportive Care in Cancer 3(1):
45-60, 1995.
-
Johnson J: I Can Cope: Staying Healthy with Cancer. 2nd ed.,
Minneapolis, MN, Chronimed Pub., 1994.
Después del tratamiento, los pacientes afrontan varios problemas relacionados con
la supervivencia del cáncer. Entre los problemas característicos se incluyen los
temores al seguimiento médico y a la repetición de las pruebas de diagnóstico. El
temor de recidiva es también una inquietud constante que disminuye con el
transcurso del tiempo. Varios temas específicos pueden ser fuentes de ansiedad.
Los temores relacionados con el regreso al trabajo, como hablar sobre el
tratamiento con los empleados, los problemas e inquietudes relacionadas con el
seguro médico y los preocupaciones sobre la discriminación, pueden causar
angustia. El temor a los exámenes, al seguimiento y al riesgo de segundas
neoplasias malignas son amenazas físicas constantes que vienen acompañadas de
ansiedad en ciertos subgrupos de pacientes. Los cambios de la imagen corporal, la
disfunción sexual y los temas reproductivos también pueden causar ansiedad. Se
han diagnosticado trastornos por estrés postraumático en cerca del 15% de los
pacientes que sobreviven al cáncer y sus efectos, según el sitio y la intensidad
del tratamiento. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los
Trastornos por Estrés Postraumático.) Los programas de supervivencia y los
recursos, incluyendo la orientación en grupos e individual, pueden ayudar a
facilitar el ajuste y a calmar inquietudes específicas (Para mayor información,
consultar el sumario del PDQ sobre la Planificación del Cuidado de Transición).
Date Last Modified: 11/2002
El Sistema Computarizado de Información sobre el Cáncer PDQ contiene
información adicional que no esta disponible en CancerMail: directorio de
instituciones y médicos que dan tratamiento a pacientes con cáncer y un
listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor información
sobre el acceso al PDQ, consulte el Contenido de CancerMail y asi podra
obtener los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ.
Dr. G. Quade
This page was last modified on Tuesday, 29-Jan-2008 15:29:57 CET