Cáncer y suicidio
208/05546
- Resumen
Esta informacion es para el uso de los medicos y otros profesionales de la
salud. Si usted es un paciente con cancer, su medico puede explicarle como
usar esta informacion en su caso, o usted puede llamar al Servicio de
Informacion sobre el Cancer al 1-800-422-6237 (1-800-4-CANCER). Este servicio
cuenta con personal que habla espanol. El CancerNet tambien proporciona
informacion para los pacientes. Para obtener mas detalles, vea el Contenido
de CancerNet.
Algunos estudios indican que la incidencia de suicidio en los pacientes con
cáncer puede ser similar a la de la población en general o hasta 2 a 10 veces mas
frecuente. Algunos estudios sugieren que, aunque relativamente pocos pacientes
con cáncer cometen suicidio, ellos tienen un riesgo de suicidio mayor.[1-3] Los
pensamientos suicidas pasivos son relativamente comunes en pacientes con cancer.
La relación entre la tendencia suicida y el deseo de una muerte apresurada,
peticiones de suicidio bajo la asistencia del médico, y/o la eutanasia es
compleja y poco comprendida.[4] Los hombres con cáncer tienen claramente un
riesgo mayor de cometer suicidio comparados con la población en general, con un
riesgo relativo tan alto como 2.3.[1,2] La sobredosis con analgésicos y sedantes
es el método más común de suicidio en el paciente con cáncer,[1,2] y la mayoría
de los suicidios por cáncer ocurren en casa. Los informes identifican una mayor
incidencia de suicidio en pacientes con cáncer oral, faríngeo y pulmonar, y en
pacientes con VIH positivo con el sarcoma de Kaposi.[1,2,4] La incidencia real
de suicidio en pacientes con cáncer probablemente se subestima, especialmente
porque las familias pueden ser renuentes a informar de la muerte por suicidio en
estas circunstancias.[5]
Los siguientes son los factores de riesgo de suicidio en la población con
cáncer:
Factores generales de riesgo
- historia de trastornos psiquiátricos anteriores, especialmente los
relacionados con un comportamiento impulsivo (p. ej., trastornos
indeterminados de la personalidad)
- historia de suicidio en la familia
- historia de intentos de suicidio
- depresión
- abuso de drogas
- muerte reciente de un amigo o cónyuge
- falta de apoyo social
Factores de riesgo específicos al cáncer
- cáncer oral, faríngeo y pulmonar (frecuentemente relacionado con el uso
excesivo de alcohol y de tabaco)
- etapa avanzada de la enfermedad y pronóstico precario
- confusión/delirio
- dolor controlado inadecuadamente
- presencia de síntomas deficitarios:
- pérdida de movilidad
- pérdida de control del intestino y de la vejiga
- amputación
- pérdida sensorial
- paraplejía
- inhabilidad para comer y deglutir
- agotamiento y fatiga
Los pacientes con tendencias suicidas requieren de una evaluación cuidadosa
para determinar si la causa subyacente es una enfermedad depresiva o una
expresión del deseo de tener el control último sobre síntomas intolerables.[6]
La pronta identificación y tratamiento de una depresión grave son esenciales
para reducir el riesgo de suicidio en pacientes con cáncer.
(Un documento separado que contiene informacion acerca de la depresion en
pacientes con cancer es disponible en PDQ.) Los factores de riesgo, especialmente
la desesperación(la cual es un factor de predicción todavía más fuerte que la
depresión), deberán ser evaluados cuidadosamente.[7] La determinación de
desesperanza no es tan clara en el paciente con enfermedad avanzada sin esperanza
de curación. Es importante evaluar las razones subyacentes de la desesperación
que pueden estar relacionadas con el temor de una muerte dolorosa, con un control
deficiente de los síntomas o con sentimientos de desamparo.[8]
El establecimiento de una relación es de importancia capital para trabajar con
pacientes con cáncer con tendencias suicidas pues sirve como fundamento para
otras intervenciones. El profesional clínico tiene que creer que el hecho de
hablar sobre suicidio no va a causar que el paciente intente el suicidio. Al
contrario, hablar del suicidio hace legítima esta preocupación y permite a los
pacientes que describan sus sentimientos y temores, proporcionándoles un sentido
de control.[4] Deberá mantenerse una relación terapéutica de apoyo, la cual
refleja la actitud de que se pueden hacer muchas cosas para aliviar el dolor
emocional y físico. (Un documento separado que contiene informacion acerca de el
dolor en pacientes con cancer es disponible en PDQ.) Deberá iniciarse una
estrategia psicoterapéutica orientada hacia la intervención en la crisis que
ponga en movimiento lo más que se pueda del sistema de apoyo del paciente. Los
síntomas que contribuyen, (p. ej., el dolor), deberán ser controlados
agresivamente y se deberán tratar la depresión, la psicosis, agitación y las
causas subyacentes del delirio.[4] (También están disponibles en PDQ unos
documentos separado que contienen información sobre el delirio y la depresión.)
Estos pacientes se tratan más frecuentemente en el hospital médico o en casa; sin
embargo, la hospitalización psiquiátrica, aunque rara, puede ser útil cuando hay
una indicación clara para ella y el paciente es médicamente estable.[4]
En practica clinica, el gol de el manejo de pacientes suicidas es prevenir el
suicidio que es llevado por desesperacion debido a sintomas malamente
controlados. Esto lleva frecuentemente a pensamientos suicidas o a peticiones
para que se les ayude a morir. Tales pacientes podrían requerir sedación para
aliviar su aflicción. El asunto de sedación en pacientes enfermos en fase
terminal es controvertido, pero se está convirtiendo en una práctica más
aceptada, especialmente en un entorno de hospicio.[4] La meta en el trato de
los pacientes con tendencias suicidas es tratar de prevenir el suicidio que es
impulsado por desesperación debido a sintomas pobremente controlados.
El sufrimiento prolongado debido a síntomas controlados precariamente puede
llevar a tal desesperación. Así pues, el control efectivo de los síntomas es
crítico para reducir la aflicción psicológica en los pacientes con cáncer que
tienen tendencias suicidas.[8]
Algunas consideraciones adicionales:
- Usar medicamentos que actúan rápidamente para aliviar la aflicción (p. ej.,
una benzodiazepina para la ansiedad o un estimulante para la fatiga) mientras
se esperan los efectos clínicos de la terapia antidepresiva.
- Limitar las cantidades de medicamentos que son letales en sobredosis.
- Mantener un contacto frecuente y supervisar de cerca al paciente.
- Evitar que el paciente tenga que pasar largos períodos de tiempo solo.
- Buscar apoyo para el paciente.
- Evaluar cuidadosamente las respuestas psicológicas del paciente en cada punto
de la crisis en la trayectoria del cáncer.
Cuando se racionan las dosis de medicamentos al paciente, (especialmente aquellos
medicamentos en que las sobre dosis son letales) el salubrista debe siempre tomar
en cuenta el efecto que tal limitación va a tener en el manejo de los síntomas.
Por ejemplo, una titulación rápida de la dosis en el tratamiento de síntomas
angustiantes, podría llegar a ser difícil o imposible si las cantidades de
fármacos están limitadas.
El tratamiento de los síntomas y el dolor, no deben ser sacrificados
sencillamente en aras de evitar la posibilidad de que el paciente cuente con los
medios de suicididarse. Estos cuentan frecuentemente con otros medios si su
intención es llevarlo a cabo. Un tratamiento inadecuado del dolor así como los
síntomas, podría en todo caso empeorar el riesgo de suicidio del paciente en
cuestión.
No obstante, la necesidad de tratar el riesgo de suicidio, requiere de un enfoque
razonable al problema del acceso a dosis letales de fármacos tanto del paciente
como su familia. La solución mas efectiva a este dilema clínico, consiste en
manternerse en contacto y evaluar periódicamente al paciente, porque solamente
así se podrá evaluar el éxito o fracaso del tratamiento de los síntomas. Una
administración regular del medicamento con duración limitada, quizás a travéz de
parches transdérmicos, pudiera ser el enfoque mas apropiado a este problema.
Cualquier cambio necesario en el tratamiento puede ser llevado a cabo rápida y
efectivamente, sin tener de una manera necesaria, que proveer al paciente o a sus
familiares con con una gran cantidad de medicamentos letales a la vez. Existe
diversos intrumentos de infusión de uso domiciliario u hospitalario que limitan
el acceso del paciente a los medicamentos.[9-10] Estos consisten en bombas
programadas portátiles que cuentan con la opción de un programa codificado para
limitar el acceso, y un cartucho inaccesible, herméticamente cerrado que contiene
el medicamento. Estas bombas son capaces de administrar la infusión de
medicamentos de manera subcutánea, intravenosa o neuraxialmente y por tanto es
particularmente útil en la administracion de medicamentos para el tratamiento del
dolor y los síntomas. Estos instrumentos pueden ser tomados en cuentas para la
administración de otros medicamentos compatibles con los opioides y que pueden
ser administrados mediante esta vía.[9,13,14] Además, estas bombas pueden ser
programadas para proveer administración mediante bolo(PCA), infusiónes constantes
o una combinación de infusiones constantes con bolos intermitentes. Algunos de
estos instrumentos tienen la capacidad de administrar infusiones con múltiples
medicamentos. La utilidad de la administración de medicamentos IV y SQ PCA al
paciente externo con cáncer ha sido documentada,[15] así también como la
administración epidural.[14] Algunos de estos instrumentos tienen la capacidad de
ser programados por vía telefónica a travéz de la telemetría. Estos instrumentos
se encuentran frecuentemente disponibles en las agencias de cuidados
domiciliarios. El costo de estos instrumentos es muchas veces prohibitivo al
paciente. Las personas deben consultar con sus compañías de seguros así como las
agencias encargadas del cuidado de salud, para determinar el monto de los gastos
en que podrían incurrir así como la cantidad (si acaso) que cubriría el seguro.
Cuando el suicidio complica el luto, la pérdida puede ser especialmente difícil
para los sobrevivientes. Un conjunto de reacciones que comprende sentimientos
de desamparo, de rechazo, ira, alivio, culpa, responsabilidad, negación,
identificación y vergüenza, pueden ocurrir. Este patrón es modificado por
factores tales como la naturaleza e intensidad de la relación, la naturaleza del
suicidio, la edad del difunto y condición física, la red que se considera de
apoyo y la habilidad del sobreviviente para sobrellevar y su formación cultural y
religiosa.[4] Es importante atender a los sobrevivientes durante el período de
luto. Los grupos de apoyo mutuo son útiles para reducir el aislamiento, al
proporcionar oportunidad de desahogar sentimientos y de encontrar formas para
sobrellevar las consecuencias del suicidio. Las reacciones del personal al
suicidio de un paciente son similares a las que se ven en los miembros de la
familia, aunque frecuentemente ellos no sienten que tienen el mismo derecho de
expresarlas, y también pueden incluir cuestionar el criterio profesional. Con
frecuencia es útil para el personal conducir una "autopsia psicológica" en un
intento de comprender por qué y cómo ocurrió el suicidio, los signos y síntomas
del riesgo, y de qué manera se puede alterar lo rutinario para prevenir
problemas semejantes en el futuro.[4]
El principio de respetar y promover la autonomía del paciente ha sido una de las
fuerzas directrices detrás del movimiento de hospicios y de los asuntos del
derecho a morir que van desde respetar los testamentos en vida hasta promover la
eutanasia. Esto puede crear un conflicto entre la autonomía del paciente y la
obligación del médico de proporcionar un beneficio.[16]
Las respuestas finales a las cuestiones de eutanasia y de suicidio con atención
del médico pertenecen al ámbito de las leyes, la ética la filosofía y la
medicina. Los médicos y otros profesionales de atención médica tienen papeles
clínicos esenciales que desempeñar al abordar y desenmarañar estos asuntos al
trabajar con pacientes deprimidos, enfermos en fase terminal.[6, 17-22] Además,
asuntos culturales y religiosos pueden influir poderosamente en este proceso de
toma de decisión. Una encuesta hecha en el 1994, sugiere que los médicos de
hospicios aprueban fuertemente el derecho de los pacientes de rehusar los apoyos
vitales y favorecen un control vigoroso del dolor aun cuando la vida se acorte
como efecto secundario.Sin embargo, estos médicos se oponen fuertemente a la
eutanasia o al suicidio atendido, haciendo claramente una distinción profunda
entre estas dos intervenciones.[16] Frecuentemente, a los pacientes que
solicitan específicamente el suicidio con la asistencia del médico se les pueden
prescribir medidas que aumentan la comodidad del paciente, alivian los síntomas
y evitan que el paciente considere medidas drásticas.[6] En el 1995, un estudio
de pacientes con cáncer avanzado que consistentemente expresaron su deseo de
morir sugiere que este deseo esta relacionado con la presencia de depresión. Los
pacientes que desean morir deben ser evaluados cuidadosamente y se les debe
proveer tratamiento antidepresivo. No se ha estudiado si el deseo de morir
persiste o disminuye con la mejora de los trastornos de el estado de animo.[23]
Es importante mantener un proceso compartido de toma de decisiones desde el
principio de la relación profesional.[13]
Bibliografía:
-
Bolund C: Suicide and cancer: I. Demographic and social characteristics
of cancer patients who committed suicide in Sweden, 1973-1976. Journal
of Psychosocial Oncology 3(1): 17-30, 1985.
-
Bolund C: Suicide and cancer: II. Medical and care factors in suicides by
cancer patients in Sweden, 1973-1976. Journal of Psychosocial Oncology
3(1): 31-52, 1985.
-
Fox BH, Stanek EJ, Boyd SC, et al.: Suicide rates among cancer patients
in Connecticut. Journal of Chronic Diseases 35: 89-100, 1982.
-
Breitbart W: Suicide. pp 291-299.
- Holland JC: Psychologic aspects of cancer. In: Holland JF, Frie E,
Eds.: Cancer Medicine. Philadelphia: Lea & Febiger, 2nd ed., 1978, pp
1175-1203.
-
Massie MJ, Gagnon P, Holland JC, et al.: Depression and suicide in
patients with cancer. Journal of Pain and Symptom Management 9(5):
325-340, 1994.
-
Kovacs M, Beck AT, Weissman A, et al.: Hopelessness: an indicator of
suicidal risk. Suicide 5(2): 98-103, 1975.
-
Breitbart W, Passik SD: Psychiatric aspects of palliative care. In:
Doyle D, Hanks GW, MacDonald N, Eds.: Oxford Text Book of Palliative
Medicine. New York: Oxford University Press, 1993, pp 609-626.
-
Bruera E: Ambulatory infusion devices in the continuing care of patients
with advanced diseases. Journal of Pain and Symptom Management 5(5):
287-296, 1990.
-
Shaw HL: Treatment of intractable cancer pain by electronically
controlled parenteral infusion of analgesic drugs. Cancer 72(11,
Suppl): 3416-3425, 1993.
-
Rapsilber LM, Camp-Sorrell D: Ambulatory infusion pumps: application to
oncology. Seminars in Oncology Nursing 11(3): 213-220, 1995.
-
Kwan JW: High-technology i.v. infusion devices. American Journal of
Hospital Pharmacy 48(10, Suppl 1): S36-S51, 1991.
-
Chandler SW, Trissel LA, Weinstein SM: Combined administration of opioids
with selected drugs to manage pain and other cancer symptoms: initial
safety screening for compatibility. Journal of Pain and Symptom
Management 12(3): 168-171, 1996.
-
Shaw HL: Treatment of the patient with cancer using parenteral electronic
drug administration. Cancer 70(4, Suppl): 993-997, 1992.
-
Ripamonti C, Bruera E: Current status of patient-controlled analgesia in
cancer patients. Oncology 11(3): 373-380, 1997.
-
Miller RJ: Supporting a cancer patient's decision to limit therapy.
Seminars in Oncology 21(6): 787-791, 1994.
-
Masdeu JC: Physician-assisted suicide and euthanasia [letter]. Journal
of the American Medical Association 276(3): 196-197, 1996.
- Siegler M: Is there a role for physician-assisted suicide in cancer? No.
In: DeVita VT, Hellman S, and Rosenberg SA, Eds.: Important Advances in
Oncology 1996. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers, 1996, pp
281-291.
-
Back AL, Wallace JI, Starks HE, et al.: Physician-assisted suicide and
euthanasia in Washington State: patient requests and physician
responses. Journal of the American Medical Association 275(12):
919-925, 1996.
-
Marzuk PM: Suicide and terminal illness. Death Studies 18(5): 497-512,
1994.
-
Suarez-Almazor ME, Belzile M, Bruera E: Euthanasia and physician-assisted
suicide: a comparative survey of physicians, terminally ill cancer
patients, and the general population. Journal of Clinical Oncology
15(2): 418-427, 1997.
-
Howard OM, Fairclough DL, Daniels ER, et al.: Physician desire for
euthanasia and assisted suicide: would physicians practice what they
preach? Journal of Clinical Oncology 15(2): 428-432, 1997.
-
Chochinov HM, Wilson KG, Enns M, et al.: Desire for death in the
terminally ill. American Journal of Psychiatry 152(8): 1185-1191, 1995.
Date Last Modified: 07/98
El Sistema Computarizado de Informacion sobre el Cancer PDQ contiene
informacion adicional que no esta disponible en CancerNet: directorio de
instituciones y medicos que dan tratamiento a pacientes con cancer y un
listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor informacion
sobre el acceso al PDQ, consulte el Contenido de CancerNet y asi podra obtener
los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ.