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Estreñimiento, impacción y obstrucción intestinal

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Descripcion
Estrenimiento
Impaccion
Obstruccion Del Intestino Grueso O Delgado


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

DESCRIPCION

El estreñimiento, la impacción fecal y la obstrucción intestinal son problemas comunes en pacientes de oncología. El crecimiento y propagación del cáncer, así como su tratamiento, contribuyen a estas condiciones.

El estreñimiento es el movimiento lento de las heces por el intestino grueso que resulta en el paso de heces secas y duras. Esto puede dar como resultado molestia o dolor.[1] Mientras más largo es el tiempo del tránsito de las heces por el intestino grueso, mayor es la absorción de líquidos, por lo que las heces se hacen más secas y duras.

El estreñimiento puede ser molesto e incómodo, pero la impacción fecal puede poner la vida en peligro. La impacción se refiere a la acumulación de heces secas, endurecidas en el recto o en el colon. El paciente con impacción fecal puede presentar síntomas de circulación, cardíacos o respiratorios más que síntomas gastrointestinales.[2] Si no se reconoce la impacción fecal, los signos y síntomas pueden tener progresión y terminar en la muerte.

En contraste al estreñimiento o a la impacción, una obstrucción intestinal es una oclusión parcial o completa del lumen intestinal mediante un proceso diferente a la impacción fecal. Las obstrucciones del intestino pueden clasificarse por tres medios: el tipo de obstrucción, el mecanismo de obstrucción y la parte afectada del intestino.

Los trastornos estructurales, tales como lesiones intraluminales o extraluminales del intestino causadas por tumores primarios o metastáticos o por adherencias postoperatorias, vólvolo de los intestinos o hernia aprisionada afectan el peristaltismo y el mantenimiento de la función normal del intestino. Estos trastornos pueden llevar a la obstrucción total o parcial del intestino. Los pacientes que se han sometido a colostomía corren un mayor riesgo de desarrollar estreñimiento. Si no hay evacuaciones fecales en forma regular, (generalmente una vez al día o varias veces al día), se requiere mayor investigación. Es posible que haya ocurrido un bloqueo parcial o completo, sobre todo si no se ha evacuado flato alguno.[3]

Los trastornos funcionales tales como la inactividad, inmovilidad, o impedimentos físicos y sociales (en particular la disponibilidad inconveniente de baños) pueden contribuir al estreñimiento. La depresión y la ansiedad causadas por el tratamiento del cáncer o por el dolor del cáncer pueden llevar al estreñimiento, ya sea solo o con otros trastornos funcionales y fisiológicos. Posiblemente las causas más comunes sean la ingestión inadecuada de líquidos o de medicamentos para el dolor. Estos casos son manejables. Cabe mencionar que el manejo de los pacientes pediátricos es diferente al de adultos y este debe adaptarse acordemente.

Bibliografía:

  1. Culhane B: Constipation. In: Yasko J, ed.: Guidelines for Cancer Care: Symptom Management. Reston VA: Reston Publishing Company, Inc., 1983, pp 184-187.
  2. Wright BA, Staats DO: The geriatric implications of fecal impaction. Nurse Practitioner 11(10): 53-66, 1986.
  3. Hampton BG, Bryant RA, eds: Ostomies and Continent Diversions: Nursing Management. St. Louis, Missouri: Mosby Year Book, Inc., 1992.

ESTRENIMIENTO

Etiología del estreñimiento

Los factores comunes que contribuyen al desarrollo del estreñimiento en la población general son la dieta, la alteración de los hábitos intestinales, ingestión inadecuada de líquidos y la falta de ejercicio. El estreñimiento puede ser un síntoma presente del cáncer o puede ocurrir más tarde como un efecto secundario de un tumor en crecimiento o del tratamiento de el tumor. Para pacientes con cáncer, otros factores adicionales que causan este efecto son el tumor mismo, los problemas relacionados con el cáncer, los efectos de la terapia con fármacos para el cáncer o para el dolor provocado por el cáncer y otros procesos concomitantes como el fallo de un órgano, disminución de la movilidad y depresión.[1] Los factores fisiológicos incluyen la ingestión oral inadecuada, deshidratación, ingestión inadecuada de fibras o fallo de un órgano. Cualquiera de estos factores o todos ellos pueden ocurrir a causa del proceso de la enfermedad, el envejecimiento, la debilitación o el tratamiento. (Véase la Sección de Cáncer Avanzada sobre la Nausea, Vómito, Estreñimiento y Obstrucción Intestinal del sumario PDQ sobre la Nausea y Vómito.)

Causas de estreñimiento e impacción

Dieta:
Alteración de hábitos intestinales:
Inmovilidad prolongada* y/o ejercicio inadecuado:
inactividad (incluye el reposo en cama)
Medicamentos:
Trastornos intestinales:
Trastornos neuromusculares (la rotura de la inervación lleva a la atonía del intestino): Trastornos metabólicos:
Depresión
Incapacidad de aumentar la presión intraabdominal:
Atonía muscular:
Factores ambientales:
Estrechamiento del lumen del colon:
*Visto con frecuencia en pacientes de oncología

El estreñimiento es frecuentemente el resultado de neuropatía autonómica causada por agentes alcaloides de la vinca, taxanes y talidomidas. Otros fármacos como los narcóticos opioides, analgésicos o anticolinérgicos (antidepresivos y antihistamínicos) podrían causar estreñimiento al provocar una disminución de la sensibilidad a los reflejos de defecación y por disminución de la motilidad intestinal. Puesto que el estreñimiento es común con el uso de opioides, se deberá iniciar un régimen intestinal al momento en que se recetan los narcóticos y se deberá continuar durante todo el tiempo que el paciente tome opioides. Los opioides producen grados variables de estreñimiento, lo que sugiere que se trata de un fenómeno relacionado con la dosis.

Otras enfermedades como la diabetes (con neuropatía autonómica) e hipotiroidismo pueden causar estreñimiento. Trastornos metabólicos como la hipocaliemia e hipercalcemia también predisponen a los pacientes con cáncer a que padezcan de estreñimiento. Ya que se hayan corregido estos trastornos, se deberá calmar el estreñimiento.[1]

Evaluación del estreñimiento

Se considera un patrón intestinal normal aquel que tiene al menos tres evacuaciones a la semana y no más de tres diarias; sin embargo, este criterio podría no ser apropiado para los pacientes con cáncer.[1,2] El estreñimiento se deberá ver como un síntoma subjetivo que implica las quejas de una frecuencia menor con el pasaje incompleto de heces secas y duras. Una historia clínica detallada del patrón intestinal del paciente, cambios de dieta y medicamentos junto con un examen físico pueden identificar las causas posibles de estreñimiento. El examen debe también incluir una evaluación de síntomas asociados como lo son la distensión, el flato, retortijones o llenura rectal. Siempre debe llevarse a cabo un examen rectal digital para descartar la impacción fecal a nivel del recto. Para determinar una posible lesión intraluminal, sería útil hacer una prueba de sangre oculta. Es necesario un examen gastrointestinal completo si se sospecha cáncer.[3]

Las siguientes preguntas pueden proporcionar una guía útil de evaluación:

1. ¿Qué se considera normal para el paciente: ¿frecuencia, cantidad, horario?

2. ¿Cuándo fue la última evacuación intestinal? ¿Cuál fue la cantidad, la
consistencia y el color? ¿Hubo evacuación de sangre con las heces?

3. ¿Ha tenido el paciente algún malestar abdominal, calambres, nausea o vómitos,
dolor, gas excesivo o repleción rectal?

4. ¿Usa el paciente regularmente laxantes o enemas? ¿Qué hace ordinariamente el
paciente para aliviar el estreñimiento? ¿Funciona esto ordinariamente? 5. ¿Qué tipo de dieta sigue el paciente? ¿Cuánto y qué tipo de líquidos se toman
regularmente?

6. ¿Qué medicamento (dosis y frecuencia) está tomando el paciente?

7. ¿Es este síntoma un cambio reciente?

8. ¿Cuántas veces al día evacua?

El examen físico determinará la presencia o ausencia de ruidos intestinales, de flato o de distensión abdominal. Los pacientes con colostomías deberán ser evaluados en busca de síntomas de constipación. Se deberá evaluar también los hábitos dietéticos, la ingestión de líquidos, los niveles de actividad y el uso de opioides. Se deberá vigilar la irrigación de la colostomía para seguir la técnica apropiada.

Manejo del estreñimiento

El manejo integral del estreñimiento incluye la prevención (si es posible), la eliminación de los factores causantes y el uso concienzudo de laxantes. Se puede recomendar a algunos pacientes que aumenten el bagazo o cáscaras y la fibra en sus dietas (frutas; vegetales de hojas verdes; cereales integrales; pan; y salvado), así como aumentar la ingestión de líquidos diarios, media onza por cada libra de peso corporal (si no hay contraindicación por enfermedades renales o cardiopatías). Un estudio reciente que comprendió a pacientes geriátricos comparó la eficacia, el costo y la facilidad de administración de una mezcla natural laxante (pasas, grosellas, ciruelas, higos, dátiles y concentrado de ciruela) con protocolos que usan suavizadores de heces, lactulosa y otros laxantes. Los resultados indican costos más bajos, evacuaciones intestinales más naturales y regulares, y mayor facilidad de administración de los laxantes naturales. Aún cuando la generalización de estos hallazgos es limitada por el tamaño pequeño de la muestra, podría ser útil una mayor exploración de los laxantes naturales en las poblaciones de pacientes con cáncer.[4] Más abajo se describe un programa de prevención del estreñimiento en pacientes con cáncer.

Meta: Prevención del estreñimiento con la evacuación de al menos una de las heces al día, suave.

Evaluación:

1. Establecer el patrón y los hábitos intestinales normales del paciente: (hora
del día para evacuaciones normales, consistencia, color y cantidad).

2. Explorar la capacidad de entendimiento del paciente y el cumplimiento de las
indicaciones relacionadas al nivel de ejercicio, la movilidad y dieta (ingestión de líquidos, frutas y fibras).

3. Determinar el uso normal o acostumbrado de laxantes, estimulantes o enemas.

4. Determinar los valores de laboratorio específicamente fijándose en el
recuento de plaquetas.

5. Llevar a cabo una evaluación física del recto (o el estoma) para descartar
impacción.

La Intervención generalmente usada incluye (registrar las evacuaciones intestinales diariamente):

tomar 8 vasos de ocho onzas (150-200 mL)de líquido diariamente, a menos que esté contraindicado.

movimientos de la cama a la silla, si el paciente no es ambulatorio.

de fibra (el consumo promedio es de 11 gramos). Aunque no existen recomendaciones específicas sobre el consumo de fibra para los pacientes de cáncer, también se les recomienda el aumentar el consumo de alimentos ricos en fibras diariamente, tales como frutas (p.ej.,pasas, ciruelas, melocotones, manzanas), vegetales (p.ej., brócoli, zanahorias, auyamas apio) granos enteros, cereales, pan y salvado. El aumento en el consumo de fibras debe ir acompañado de un aumento en el consumo de líquidos para evitar el estreñimiento. Las altas concentraciones de fibra están contraindicadas en aquellos pacientes con un alto riesgo de obstrucción intestinal como aquellos con un historial de estreñimiento intestinal o que acaban de someterse a una poscolostomía.

usual del paciente para defecación.

paciente defecar.

asistencia; evitar el uso de bacín de cama cuando sea posible.

deposición en 3 días o el primer día en que cualquier paciente comience a tomar medicamentos relacionados con el estreñimiento:

suavizantes de heces (p.ej., docusato sódico, 1-2 cápsulas al día). Para estreñimiento a causa de opiáceos, deben usarse suavizantes de heces en combinación con un laxante estimulante. No se recomienda el uso de substancias que producen volumen en un régimen usado para contrarrestar el efecto de los opiáceos en el intestino.

2 tabletas de Sen dos veces al día.

5 mL de cáscara a la hora de acostarse

1 tableta de bisacodilo a la hora de acostarse

leche de magnesia, 30 a 45 mL si no se logra movimiento intestinal 24
horas después de haber utilizado otros métodos.

suavizantes de heces hasta 6 cápsulas al día o hacer una preparación de sen (por ejemplo Senokot) gradualmente hasta un máximo de 8 tabletas (4 tabletas dos veces al día); la cáscara puede incrementarse gradualmente hasta 10 mL; el bisacodilo puede incrementarse gradualmente a 3 tabletas. Añada leche de magnecia a la cáscara.

precaución supositorios de glicerina o de bisacodilo o enemas (sosfato/bifosfato, retención de aceite o agua de la llave), especialmente en pacientes con neutropemia o con trombocitopenia.

El tratamiento médico incluye la administración de laxantes salinos o químicos, supositorios, enemas, o agentes que aumentan el volumen.

Deben evitarse los agentes rectales en pacientes con cáncer que tienen riesgo de trombocitopenia, leucopenia y/o mucositis por el cáncer y su tratamiento. En el paciente con complicación inmunológica no deberá ocurrir manipulación del ano; es decir, no exámenes rectales, no supositorios y no enemas. Estas acciones pueden llevar al desarrollo de fisuras anales o abscesos los cuales son puertas de entrada para la infección. Tampoco debe manipularse la estoma de un paciente con neutropenia.

Agentes médicos para el estreñimiento

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Productores de volumen

Los productores de volumen son polisacáridos naturales o semi-sintéticos y
celulosa, estos trabajan con los procesos naturales del cuerpo en la retención de
agua en el conducto intestinal, suavizan las heces e incrementan la frecuencia
del paso de estas. Los productores de volumen no se recomiendan para usarse en un
régimen para contrarrestar los efectos de los opiáceos en el intestino.

  Inicio:     12 a 24 horas (puede retardarse hasta 72 horas)

  Precaución: Tomar con 2 vasos llenos de agua (150-200mL)y mantener hidratación
              adecuada para evitar el riesgo de una obstrucción intestinal.
              Evitar la administración de psilio con salicilatos,
              nitrofurantoína y digital, ya que las preparaciones de psilio
              disminuyen la acción de estos medicamentos.  Evitar su uso si se
              sospecha obstrucción intestinal.

  Uso:        Efectivo en el control del síndrome de intestino irritable.

  Fármacos y dosis:
    Metilcelulosa:        5 a 20 cc 3 veces/día con agua
    (Cologel)
    Extracto de malta de Barley:  4 tabletas con comidas y a la hora de
     (Maltsupex)                  acostarse; ó 2 cucharadas de polvo o de líquido
                                  2 veces/día durante 3-4 días, luego 1 a 2
                                  cucharadas a la hora de acostarse
    Psilio:         1 cucharada 2 ó 3 veces al día, dependiendo de la marca,
                    1 a 3 veces por día
    Fibra de malta: 1 cucharada 2 ó 3 veces al día; una a tres veces al
                    día para niños de 4 a 12 años; no debe darse a niños menores
                    de 4 años de edad
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Laxantes salinos

La alta osmolaridad de los compuestos en los laxantes salinos atrae agua al lumen
intestinal.  La acumulación de líquidos altera la consistencia de las heces,
distiende el intestino e induce el movimiento peristáltico. Podría presentarse
cólicos.

  Inicio:         0.5 a 3 horas

  Precaución:     Su uso repetido puede alterar el equilibrio de líquidos y de
                  electrólitos.  Se deben evitar los laxantes que contengan
                  magnesio en pacientes con insuficiencia renal.  Evitar
                  laxantes que contengan sodio en pacientes con edema,
                  insuficiencia cardíaca congestiva, megacolon o hipertensión.

  Uso:            Generalmente usado como preparación intestinal para limpiar
                  el intestino para los exámenes rectales o intestinales.

  Fármacos y dosis:
    Sulfato de magnesio:  15 g en un vaso de agua
    Leche de magnesia:    10 a 20 cc, si es concentrado; 15 a 30 cc, si es
                           regular
    Citrato de magnesio:  240 cc
    Fosfato de sodio:     4 a 8 g disueltos en agua
    Fosfosoda:            20 a 40 mL mezclados con 4 onzas de agua fría
    (Fleet fosfosoda)
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Laxantes estimulantes

Los laxantes estimulantes aumentan la actividad motora intestinal por medio de
acción directa sobre los intestinos.

  Inicio:         6 a 10 horas

  Precauciones:   El uso prolongado de estos fármacos causa dependencia al
                  laxante y pérdida de función intestinal normal.  El uso
                  prolongado de cáscara y dantrón pigmenta la mucosa rectal y
                  colorea de rojo la orina alcalina. El bisacodilo debe
                  excretarse por la bilis para que sea activo y no es efectivo
                  con obstrucción o derivación biliar.  Evitar el bisacodilo si
                  existen lesiones ulcerativas del colon o si hay sospechas de
                  estas.  Estos medicamentos pueden causar calambres
                  intestinales.

  Interacciones de medicamentos:
                  Evitar tomar bisacodilo a la hora de tomar antiácidos, leche
                  o cimetidina ya que causan disolución prematura de la capa
                  entérica, que da lugar a estimulación gástrica o duodenal.
                  Se presenta una mayor absorción de dantrón cuando se da con
                  docusato.

  Uso:            Se usan para evacuar el intestino para exámenes rectales o
                  intestinales.  La mayoría de estos laxantes actúan en el
                  colon.

  Fármacos y dosis:
    Cáscara sagrada:  tableta (325 a 650 mg); extracto líquido (1 cc); extracto
                      aromático líquido (5 cc)
    Dantrón:          37.5 a 150 mg con la cena o 1 hora después
    Sales de calcio
    de senósidos:     12 a 24 mg a la hora de acostarse
    Sen:              Senolax, Seneson, o Black-Draught (2 tabletas); Senokot
                      (2 tabletas o 10 a 15 cc a la hora de acostarse); Casafru
                      (5 cc)
    Bisacodilo:       10 a 15 mg ingerido entero, no masticado, o en supositorio
                      de 10 mg
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Laxantes lubricantes

Los laxantes lubricantes lubrican la mucosa intestinal y suavizan las heces.

  Precauciones:     Administrar con el estómago vacío a la hora de acostarse.
                    El aceite mineral impide la absorción de vitaminas y
                    fármacos liposolubles.  En pacientes ancianos,la aspiración
                    potencial indica que se deberá evitar el aceite mineral ya
                    que puede causar neumonitis lípida.  Puede interferir con la
                    curación postoperatoria de cirugía anorrectal.  Evitar
                    administrarlo con docusato sódico.  El docusato sódico causa
                    una mayor absorción sistémica del aceite mineral.

  Uso:              Se usa de manera profiláctica para prevenir el esfuerzo en
                    pacientes en quienes esto podría ser peligroso.

  Fármacos y dosis:

    Aceite mineral: 5 a 30 cc a la hora de acostarse
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Suavizantes fecales

Los suavizantes fecales promueven la retención de agua en la masa fecal, de esa
forma suavizan las heces.  Podrían pasar hasta 3 días antes de que se noten los
efectos.

Los suavizantes fecales y los laxantes emolientes son de uso limitado debido a la
resorción colónica de agua de las heces que se forman.  Los suavizantes fecales
no se deberán usar como régimen único, pero pueden ser útiles al administrarse en
combinación con laxantes estimulantes.

  Precaución:   Puede aumentar la absorción sistémica de aceite mineral cuando
                se administran juntos.

  Uso:          Se usan en forma profiláctica para prevenir el esfuerzo.  Son
                más beneficiosos cuando las heces son duras.

  Fármacos y dosis:

    Docusato sódico:      50 a 240 mg con un vaso lleno de agua
    Docusato de calcio:   240 mg cada día hasta que la evacuación intestinal
                          sea normal
    Docusato de potasio:  100 a 300 mg cada día hasta que la evacuación
                          intestinal sea normal; deberá aumentarse la ingestión
                          diaria de líquidos
    Polaxer:              188 mg (480 mg a la hora de acostarse)
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Lactulosa: (colac, cefulac)

La lactulosa es un disacárido sintético que pasa al colon sin ser digerido.
Cuando se descompone en el colon, produce ácido láctico, ácido fórmico, ácido
acético y dióxido de carbono.  Estos productos aumentan la presión osmótica,
aumentando la cantidad de agua en las heces, lo cual suaviza las heces e
incrementa la frecuencia del tránsito fecal.

  Inicio:     24 a 48 horas

  Precaución: Cantidades excesivas pueden causar diarrea con pérdidas de
              electrólitos.  Evitar la administración en la presencia de
              abdomen agudo, impacción fecal u obstrucción.

  Dosis:      15 a 30 cc cada día (contiene 10 a 20 g de lactulosa).
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Polietileno glicol y electrólitos (Goliteli, colite).

Cinco paquetes se mezclan con 1 galón (3.785 litros) de agua de la llave y
contienen lo siguiente:
polietilenglicol (227.1 g), cloruro de sodio (5.53 g), cloruro de potasio (2.82
g), bicarbonato de sodio (6.36 g) y sulfato de sodio (anhidro) (21.5 g).  No
añadir sabores.  Servir helado para mejorar el gusto.  Puede almacenarse hasta
48 horas en el refrigerador.

Uso: Se usa para despejar el intestino con pérdida o absorción mínima de
       agua y sodio.

Bibliografía:

  1. Portenoy RK: Constipation in the cancer patient: causes and management. Medical Clinics of North America 71(2): 303-311, 1987.
  2. McShane RE, McLane AM: Constipation: consensual and empirical validation. Nursing Clinics of North America 20(4): 801-808, 1985.
  3. Bruera E, Suarez-Almazor M, Velasco A, et al.: The assessment of constipation in terminal cancer patients admitted to a palliative care unit: a retrospective review. Journal of Pain and Symptom Management 9(8): 515-519, 1994.
  4. Beverley L, Travis I: Constipation: proposed natural laxative mixtures. Journal of Gerontological Nursing 18(16): 5-12, 1992.

IMPACCION

Causas de impacción

Cinco factores principales precipitan la impacción: inactividad prolongada, analgésicos opioides, alteraciones dietéticas, enfermedad psiquiátrica, e irónicamente, el uso crónico de fármacos para el estreñimiento.[1] Los laxantes que se emplean para reducir el estreñimiento son los fármacos que más contribuyen al desarrollo del estreñimiento y la impacción. Las dosis de laxantes repetidas y en aumento hacen que el colon sea menos sensible a sus reflejos intrínsecos que son estimulados por la distensión. (Ver la sección sobre Estreñimiento para las causas de éste y de la impacción.)

Signos y síntomas de impacción

El paciente puede presentar síntomas similares al estreñimiento o presentar síntomas que no se relacionan con el sistema gastrointestinal. Si la impacción presiona los nervios sacros, el paciente podría experimenta dolor de espalda. Si la impacción presiona los uréteres, vejiga o uretra, se pueden desarrollar síntomas urinarios. Estos síntomas incluyen un aumento o disminución en la frecuencia o urgencia de orinar, o la retención de orina.

Cuando ocurre distensión abdominal, se afecta el movimiento del diafragma, lo que lleva a una aeración insuficiente con hipoxia subsiguiente y disfunción del ventricular izquierdo. La hipoxia puede, a su vez, precipitar angina o taquicardia. Si la respuesta vasovagal es estimulada por la presión de la impacción el paciente puede experimentar mareos e hipotensión.

El movimiento de las heces alrededor de la impacción puede resultar en diarrea, la cual puede ser explosiva. La tos o actividades que aumentan la presión intraabdominal pueden causar fuga de heces. La fuga puede ir acompañada de nausea, vómito, dolor abdominal y deshidratación y virtualmente diagnostica esta condición. De esta manera, el paciente con una impacción puede presentar un estado confuso y desorientado en forma aguda, con signos de taquicardia, diaforesis, fiebre, presión sanguínea elevada o baja y/o llenura o rigidez abdominal.

Evaluación de impacción

La evaluación incluye las cuestiones que se discutieron previamente para el paciente con estreñimiento.(Ver la parte de este sumario sobre la "Constipación") Una evaluación adicional incluye la auscultación de los ruidos intestinales para determinar si están presentes, ausentes, si son hiperactivos o hipoactivos. Se deberá inspeccionar el abdomen para determinar la presencia de distensión y palparse suavemente para buscar masas, rigidez o sensibilidad. Un examen rectal determinará la presencia de heces en el recto o sigmoide. Una radiografía abdominal (acostado y de pie) mostrará la pérdida de marcas haustrales, patrones de gas que reflejan cantidades excesivas de heces y dilatación proximal a la impacción.[2]

Si el diagnóstico de impacción fecal es dudoso, una serie de exámenes de laboratorio puede descartar otros problemas. Se puede efectuar un recuento celular sanguíneo, químicas sanguíneas apropiadas, radiografías del tórax y un electrocardiograma. Si el paciente está deshidratado, el nitrógeno ureico de la sangre, la creatinina y la osmolalidad sérica estarán elevados. Puede presentarse elevación de hemoglobina y de hematócritos lo cual indica hemoconcentración. En presencia de fiebre, el recuento de leucocitos puede estar ligeramente elevado. Si el recuento de leucocitos es extremadamente alto y el paciente presenta fiebre alta y dolor abdominal, se deberán descartar la obstrucción, perforación, infección o proceso inflamatorio. Cuando hay distención marcada del ciego (12 cm de diámetro o más), existe riesgo de perforación intestinal.

Tratamiento de impacción

El tratamiento principal para la impacción es hidratar y suavizar las heces para que puedan eliminarse o evacuarse. Los enemas, ya sea de retención de aceite, de agua de la llave o de fosfato hipertónico, lubrican el intestino y suavizan las heces. Se deberá tener precaución; la impacción fecal puede irritar la pared intestinal y los enemas utilizados de manera excesiva pueden perforar el intestino. El paciente puede necesitar una desimpacción digital si las heces están al alcance. La mejor forma de hacer esto es después de administrar un enema para lubricar el intestino.

Los suavizantes intestinales no estimulantes, como el docusato, pueden emplearse para ayudar a suavizar las heces más arriba en el colón. Se puede dar aceite de oliva o mineral para aflojar las heces. Se deberá tener cuidado cuando se dé docusato de sodio con aceite mineral porque puede haber una mayor absorción sistémica de aceite mineral lo que lleva a granulomas lípidos sistémicos.[3] También se pueden utilizar supositorios de glicerina. Se deberá evitar cualquier laxante que pueda estimular el intestino o causar retortijones para que no se dañe más el intestino.

Bibliografía:

  1. Cefalu CA, McKnight GT, Pike JI: Treating impaction: a practical approach to an unpleasant problem. Geriatrics 36(5): 143-146, 1981.
  2. Bruera E, Suarez-Almazor M, Velasco A, et al.: The assessment of constipation in terminal cancer patients admitted to a palliative care unit: a retrospective review. Journal of Pain and Symptom Management 9(8): 515-519, 1994.
  3. Brandt LJ: Gastrointestinal Disorders of the Elderly. New York: Raven Press, 1984.

OBSTRUCCION DEL INTESTINO GRUESO O DELGADO

Hay cuatro tipos de obstrucción: simple, en asa cerrada, estrangulada y encarcelada. Una obstrucción simple es la que bloquea en un solo lugar, mientras que la de asa cerrada es la que bloquea en dos lugares. Una obstrucción de asa cerrada se puede presentar cuando el intestino se tuerce alrededor de sí mismo, aislando la sección en asa del intestino y obstruyendo la porción que está arriba. Con una obstrucción estrangulada, hay un flujo menor de sangre al intestino que, si no se remedia, se convertirá en obstrucción encarcelada y el intestino se convertirá en necrótico.

El mecanismo de obstrucción puede ser mecánico o no. Los factores mecánicos pueden ser cualquier cosa que reduzca el lumen intestinal (e.j., inflamación o trauma al intestino, neoplasias, adherencias, hernias, vólvulos o una compresión externa al tracto intestinal).[1] Los factores no mecánicos incluyen aquellas situaciones que interfieren con la acción muscular o inervación del intestino:

íleo paralítico, trombos o émbolos mesentéricos e hipocaliemia.

El ochenta por ciento de las obstrucciones intestinales ocurre en el intestino delgado; el otro 20% ocurre en el colon.[2] Las obstrucciones intestinales frecuentemente se ven en el íleon. Las obstrucciones del intestino delgado son causadas frecuentemente por adherencias o hernias, mientras que las obstrucciones del intestino grueso son causadas comúnmente por carcinomas, vólvulos o diverticulitis. La presentación de la obstrucción estará relacionada con el intestino complicado, el delgado o el grueso.

Etiología de la obstrucción intestinal

Las malignidades más comunes que causan obstrucción intestinal son el cáncer de colon, estómago y ovario. Los cánceres extraabdominales (tales como, cánceres pulmonares y del seno y melanoma) pueden diseminarse al abdomen, causando obstrucción intestinal.[3] Los pacientes que han tenido cirugía abdominal o radiación abdominal también tienen un mayor riesgo de padecer obstrucción intestinal.[2] Las obstrucciones intestinales son más comunes durante las etapas avanzadas de la enfermedad.

Evaluación y diagnóstico de la obstrucción intestinal

El examen del paciente determinará la presencia o ausencia de dolor abdominal o vómito, y evidencia del paso de flatos o heces. Se debe obtener un recuento completo de las células sanguíneas, panel de electrólitos, y urianálisis para evaluar el desequilibrio de líquido y electrólitos y/o sepsis. Un recuento elevado de leucocitos (15,000-20,000 células/mm3) sugiere la presencia de necrosis intestinal. Pueden requerirse radiografías abdominales en decúbito y de pie así como un enema de bario para determinar la localización de la obstrucción. Aunque aún existe controversia, una serie gastrointestinal superior está contraindicada con una obstrucción que se presenta en forma aguda porque puede causar que una obstrucción parcial se convierta en completa o puede complicar todavía más una obstrucción total. Si el paciente presenta deshidratación, oliguria o shock, puede haber ocurrido perforación del intestino, y lo indicado es la intervención inmediata médica o quirúrgica. (Véase la sección de Cáncer Avanzada sobre la Nausea, Vómito, Estreñimiento y Obstrucción Intestinal en el sumario del PDQ sobre la Náusea y vómito.)

Tratamiento de la obstrucción intestinal aguda

Durante el manejo del paciente con síntomas abdominales progresivos, posiblemente debido a una obstrucción intestinal aguda, es necesario llevar a cabo exámenes cuidadosos en serie. La corrección del desequilibrio de líquidos y electrolitos, y el apoyo de transfusión (de ser necesario). Estas medidas deberán preceder o acompañar los esfuerzos de descompresión.

Cuando la obstrucción intestinal es parcial, la descompresión del intestino distendido puede intentarse con sondas nasogástricas o intestinales. A pesar de que mediante el uso de estos tubos se puede tener éxito con estas sondas para reducir el edema, remediar la acumulación de líquido y gas, o reducir la necesidad de procedimientos de múltiples etapas, [4] la cirugía puede ser necesaria dentro de las 24 horas, si existe obstrucción aguda completa.

Manejo de la obstrucción intestinal maligna crónica

Los pacientes con cáncer avanzado, podrían presentar obstrucción intestinal progresiva crónica del tipo no operable. La razón principal por la que estos no pueden operarse, se debe a tumores extensivos y obstrucciones parciales múltiples.[5-7] Aproximadamente un tercio de los pacientes con obstrucción maligna del intestino por carcinomatosis peritoneal secundaria a un cáncer no ginecológico, lograrán obtener paliación postoperatoria. Los pacientes con riesgo creciente de obtener unos resultado paliativos precarios serán aquellos con diagnóstico de cáncer distinto al colorrectal, obstrucción del intestino delgado o ascitis.[8] En algunos casos, una férula metálica expansible podría resultar factible. Estas férulas están construidas de aleaciones metálicas que se pueden colocar bajo guía endoscópica con ayuda de la fluoroscopía. Otras técnicas también han sido descritas. Se han descrito las férulas esofágicas, biliares, gastroduodenales y colorrectales.[9-12] Recientes avances en la tecnología relativa a las férulas y el alivio de las obstrucciones gastroduodenales malignas, resultan prometedores.[13] La colocación de férulas podría tener un riesgo de morbilidad menor que la cirugía. Una imagenología adecuada de la estrictura en si y del tracto gastrointestinal distal a la estrictura, es uno de los requisitos para evaluar el largo de la estrictura, detectar la enfermedad multifocal y determinar cuan apropiado es el uso de férula.[14]

En aquellas situaciones en la que el uso de férulas o cirugía no es posible, la acumulación de las secreciones que no son absorbidas produce náusea, vómito, dolor y cólicos como resultado de la oclusión parcial o total del lumen. En este caso se utiliza con frecuencia un tubo de gastrostomía para proveer descompresión del aire y fluido que podría estarse acumulando y causar distensión. Dicho tubo se coloca en el estómago y se conecta a una bolsa que sirve de drenaje y cuyas conexiones pueden disimularse fácilmente bajo las vestimentas. Cuando la válvula entre el tubo de gastrostomía y la bolsa se abre, el paciente puede comer y beber oralmente sin molestia, ya que los alimentos evacuan directamente en la bolsa. Se recomienda tener discreción con la dieta para minimizar el riesgo de obstrucción en el tubo debido a comida sólida. Si la obstrucción mejora, la válvula puede cerrarse y el paciente puede disfrutar una vez más de una nutrición entérica.

Algunas veces la descompresión resulta difícil aún cuando existe un tubo de gastrostomía. Esto podría deberse a la acumulación de fluido, ya que podrían producirse varios litros por día de acumulación de secreciones gastrointestinales. Para aliviar los dolores intestinales continuos, podría ser necesario administrar analgésicos opioides mediante infusiones subcutáneas o intravenosas continuas. En esta situación, entre los antiespasmódicos más eficaces están los colinérgicos (como la hioscina butilbromida)[15] y posibles corticosteroides como también los agentes de acción central. Si se cree que el origen de la obstrucción intestinal es de tipo funcional (antes que mecánico) el medicamento a escoger es la metoclopramida debido al efecto prokinético en los intestinos. Un estudio con un antiespasmódico como la hiosciamina podría disminuir las contracciones intestinales y por tanto proporcionar un alivio al dolor en los casos que se presenta una obstrucción intestinal completa que se consideraba irreversible. Existe otra opción en el manejo del dolor refractario, la náusea y el vómito, esta es la octeotrida, un análogo sintético de la somatostina. Este agente inhibe y reduce la secreción de varias hormonas gastrointestinales.[16,17] La octeotrida se administra generalmente de manera subcutánea de 50 a 200 mcg tres veces al día. El uso combinado de octeotrida con un anticolinérgico como la escopolamina, podría reducir la náusea y el vómito y el dolor abdominal que produce la obstrucción intestinal maligna. Cuando uno de los dos se utiliza como agente único, resulta ineficaz. [9,18-20] Los corticosteroides se usan mucho en el tratamiento de la obstrucción intestinal pero el apoyo empírico es limitado.[21] Estos podrían utilizarse como adyuvante antieméticos y analgésicos en este entorno, administrándose como dexametasona en dosis inicial subcutánea o intravenosa de 6 mg a 10 mg de 3 a 4 veces por día.[9,18] (Véase la sección de Cáncer Avanzada sobre la Náusea, Vómito, Estreñimiento y la Obstrucción Intestinal en el sumario del PDQ sobre la Náusea y Vómito.)

Bibliografía:

  1. Givens BA, Simmons SJ: Gastroenterology in Clinical Nursing. St. Louis, MO: C.V. Mosby Co, 4th ed., 1984.
  2. Bouchier IA: Gastroenterology. London: Balliere Tindall, 3rd ed., 1982.
  3. Ripamonti C, De Conno F, Ventafridda V, et al.: Management of bowel obstruction in advanced and terminal cancer patients. Annals of Oncology 4(1): 15-21, 1993.
  4. Horiuchi A, Maeyama H, Ochi Y, et al.: Usefulness of Dennis Colorectal Tube in endoscopic decompression of acute, malignant colonic obstruction. Gastrointestinal Endoscopy 54(2): 229-232, 2001.
  5. Jung GS, Song HY, Kang SG, et al.: Malignant gastroduodenal obstructions: treatment by means of a covered expandable metallic stent-initial experience. Radiology 216(3): 758-763, 2000.
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  9. Baron TH: Expandable metal stents for the treatment of cancerous obstruction of the gastrointestinal tract. New England Journal of Medicine 344(22): 1681-1687, 2001.
  10. Law WL, Chu KW, Ho JW, et al.: Self-expanding metallic stent in the treatment of colonic obstruction caused by advanced malignancies. Diseases of the Colon and Rectum 43(11): 1522-1527, 2000.
  11. Repici A, Reggio D, De Angelis C, et al.: Covered metal stents for management of inoperable malignant colorectal strictures. Gastrointestinal Endoscopy 52(6): 735-740, 2000.
  12. Harris GJ, Senagore AJ, Lavery IC, et al.: The management of neoplastic colorectal obstruction with colonic endolumenal stenting devices. American Journal of Surgery 181(6): 499-506, 2001.
  13. Lopera JE, Alvarez O, Castano R, et al.: Initial experience with Song's covered duodenal stent in the treatment of malignant gastroduodenal obstruction. Journal of Vascular and Interventional Radiology 12(11): 1297-1303, 2001.
  14. Razzaq R, Laasch HU, England R, et al.: Expandable metal stents for the palliation of malignant gastroduodenal obstruction. Cardiovascular and Interventional Radiology 24(5): 313-318, 2001.
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  17. Fallon MT: The physiology of somatostatin and its synthetic analogue, octreotide. European Journal of Palliative Care 1(1): 20-22, 1994.
  18. Mercadante S: Assessment and management of mechanical bowel obstruction. In: Portenoy RK, Bruera E, eds.: Topics in Palliative Care. Volume 1. New York, NY: Oxford University Press, 1997, pp 113-130.
  19. Fainsinger RL: Integrating medical and surgical treatments in gastrointestinal, genitourinary, and biliary obstruction in patients with cancer. Hematology/Oncology Clinics of North America 10(1): 173-188, 1996.
  20. Ripamonti C, Panzeri C, Groff L, et al.: The role of somatostatin and octreotide in bowel obstruction: pre-clinical and clinical results. Tumori 87(1): 1-9, 2001.
  21. Feuer DJ, Broadley KE: Systematic review and meta-analysis of corticosteroids for the resolution of malignant bowel obstruction in advanced gynaecological and gastrointestinal cancers. Systematic Review Steering Committee. Annals of Oncology 10(9): 1035-1041, 1999.
Date Last Modified: 11/2002


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Dr. G. Quade

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