"Micosis fungoide/Síndrome de Sezary"
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Micosis fungoide/Síndrome de Sezary
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- Informacion General
- Clasificacion Celular
- Informacion Sobre Las Etapas
- Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
- Micosis Fungoide / Sindrome De Sezary - Etapa I
- Micosis Fungoide / Sindrome De Sezary - Etapa II
- Micosis Fungoide / Sindrome De Sezary - Etapa III
- Micosis Fungoide / Sindrome De Sezary - Etapa IV
- Micosis Fungoide / Sindrome De Sezary - Recurrente
CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer
Información del PDQ para profesionales de la salud
Importante: La presente información está dirigida principalmente al
personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene
alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico,
comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
Nota: El título previo de este sumario era Linfoma cutáneo de células T.
Se le ha cambiado el nombre debido a que se concentra en sólo dos tipos de
linfoma cutáneo de células T: micosis fungoide y síndrome de Sezary.
Las micosis fungoides y el síndrome de Sézary (MF/SS) son neoplasias de
linfocitos T malignos que poseen generalmente el fenotipo de superficie de las
células auxiliares/inductoras. Estos neoplasmas inicialmente se presentan como
complicación de la piel, por lo que se han clasificado como linfomas cutáneos
de células T. La clasificación Revised European-American Lymphoma (REAL) los
incluye como linfomas de células T de grado bajo, a distinguir de otros linfomas
de células T que afectan la piel tales como linfomas anaplásticos de células
grandes(positivo a CD30), periféricos de linfoma de células T (CD30 negativo,
sin afectar la epidermis), linfoma/leucemia de células T en adultos usualmente
con compromiso sistémico), o linfoma de células T con paniculitis
subcutánea.[1,2] Estos otros tipos histológicos de linfomas de células T, se
analizan en otro sumario del PDQ. (Ver el sumario del PDQ sobre el Tratamiento
del Linfoma no Hodgkin en adultos.) Además, cierto número de trastornos benignos
o muy indolentes, podrían confundirse con la micosis fungoides. Por tanto, es
sumamente importante el consultar con un patólogo con experiencia en distinguir
este tipo de trastornos.[3]
El pronóstico de los pacientes con MF/SS se basa en el grado de la enfermedad al
momento de su presentación (etapa).[4] La presencia de linfadenopatía y de
complicación de la sangre periférica y las vísceras suele aumentar al empeorar la
afección cutánea y define los grupos de pronóstico precario.[5] La supervivencia
mediana después del diagnóstico varía de acuerdo a la etapa. Los pacientes con
enfermedad en etapa IA presentan una supervivencia mediana de 20 años o más. La
mayoría de las muertes en este grupo no son causadas por la MF ni tampoco se
relacionan con ella.[6] En contraste, la mayoría de los pacientes con enfermedad
en etapa III y IV mueren de MF siendo su supervivencia mediana de menos de 5
años.[4-6]
La historia natural característica de la MF es indolente.[7] Antes de confirmarse
la enfermedad por medio de una biopsia, los síntomas pueden presentarse durante
largos períodos de tiempo (promedio de 2 a 10 años) en forma de erupciones
cutáneas crecientes y menguantes. Los MF/SS son tratables con las terapias
tópicas y/o sistémicas disponibles hoy día. Sin embargo, hasta ahora ha
resultado difícil encontrar modalidades curativas, con la posible excepción de
aquéllas para pacientes con enfermedad mínima limitada a la piel.
La progresión característica de la enfermedad cutánea comienza por una etapa de
parche o placa eccematosa que cubre menos del 10% de la superficie corporal (T1),
luego pasa a una etapa de placa que afecta a 10% o más de la superficie corporal
(T2) y, finalmente, evoluciona a tumores (T3), que con frecuencia experimentan
ulceración necrótica.[3,8] El síndrome de Sézary es una forma avanzada de micosis
fungoides con eritrodermia generalizada (T4) y complicación de la sangre
periférica en su presentación. A veces hay transformación citológica del linfoma
de bajo grado a linfoma de grado alto en el curso de estas enfermedades, lo que
se asocia con un pronóstico precario. [9-11] Una causa común de muerte durante
la fase de tumor es la sepsis causada por Pseudomonas aeruginosa o Staphylococcus
aureus debido a infecciones crónicas de la piel con especies estafilocócicas e
infecciones sistémicas posteriores.[8]
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Por lo general, el diagnóstico histológico de la micosis fungoides y el síndrome
de sezary (MF/SS) es difícil de hacer en las etapas iniciales de la enfermedad;
puede requerir la revisión de biopsias múltiples por un patólogo experimentado.
Para lograr un diagnóstico definitivo con una biopsia cutánea es necesrio que
haya micosis o células de Sézary (linfocitos convolutos), infiltrado dérmico
superior como bandas, e infiltraciones epidérmicas con abscesos de Pautrier
(colecciones de linfocitos neoplásicos). Se puede obtener un diagnóstico
definitivo del síndrome de Sézary con una evaluación sanguínea periférica cuando
las biopsias cutáneas son congruentes con el diagnóstico.
Las etapas que se indican aquí están definidas por la clasificación TNM. La
complicación de la sangre periférica con micosis fungoides o células de Sézary se
correlaciona con las etapas más avanzadas, complicación visceral y de ganglios
linfáticos y supervivencia reducida, pero probablemente no proporciona
información predictora independiente más allá de la asociada con la clasificación
TNM. En un análisis de múltiples variables, los dos factores predictores más
importantes son la presencia de enfermedad visceral y el tipo de afección de la
piel.[1,2]
Tumor primario (T)
-
T1: Parches eccematosos, pápulas o placas limitadas que cubren menos de 10%
de la superficie de la piel
T2: Parches eritematosos, pápulas o placas generalizadas que cubren 10% o
más de la superficie de la piel
T3: Tumores, uno o más
T4: Eritrodermia generalizada
Nota: La patología de T1-T4 constituye diagnóstico de linfoma cutáneo de células
T (CTCL, por sus siglas en inglés). Cuando existen características de más
de una T, se registran todas y la más alta se emplea para hacer la
clasificación, por ejemplo, T4(3).
Complicación ganglionar (N):
-
N0: No hay ganglio linfático periférico con anomalía clínica, patología
negativa de CTCL
N1: Ganglios linfáticos periféricos con anomalía clínica, patología
negativa de CTCL
N2: Ningún ganglio linfático periférico con anomalía clínica, patología
positiva de CTCL
N3: Ganglios linfáticos periféricos con anomalía clínica, patología
positiva de CTCL
Nota: Se registra el número de sitios de ganglios anormales. Por ejemplo,
cervical (izquierdo + derecho), inguinal (izquierdo + derecho),
epitroclear, submandibular, etcétera. Matthews y Gazdar han desarrollado
una clasificación patológica para la complicación de los ganglios
linfáticos.[3] El grado de complicación ganglionar puede tener
importancia pronosticadora cuando se categoriza según este sistema.
Metástasis distante (M)
-
M0: No hay complicación de órganos viscerales
M1: Complicación visceral (debe tener confirmación de patología; se debe
especificar el órgano afectado)
Nota: La clasificación TNM comprende una subcategoría para los pacientes con
CTCL:
Complicación de la sangre (B)
-
B0: <5% de linfocitos atípicos
B1: >/=5% de linfocitos atípicos
La etapa IA se define como el siguiente agrupamiento de TNM:
-
T1, N0, M0
La etapa IB se define como el siguiente agrupamiento de TNM:
-
T2, N0, M0
La etapa IIA se define como cualquiera de los siguientes agrupamientos de TNM:
-
T1 o T2, N1, M0
La etapa IIB se define como cualquiera de los siguientes agrupamientos de TNM:
-
T3, N0 o N1, M0
La etapa III se define como cualquiera de los siguientes agrupamientos de TNM:
-
T4, N0 o N1, M0
La etapa IVA se define como cualquiera de los siguientes agrupamientos de TNM:
-
T1-T4, N2 o N3, M0
La etapa IVB se define como cualquiera de los siguientes agrupamientos de TNM:
-
T1-T4, N0-N3, M1
Nota: La complicación de la sangre periférica también se asocia con supervivencia
más corta y mayor riesgo de complicación ganglionar y/o visceral. Algunos
estudios indican que se puede dividir a los pacientes en tres grupos: Etapas IA,
IB, IIA con excelente supervivencia de 5 y de 10 años; etapas IIB y III, con
supervivencia intermedia; y etapas IVA y IVB con supervivencia reducida. La
supervivencia de pacientes con ganglios linfáticos afectados es tan precaria
como la de aquellos con complicación visceral.
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El tratamiento de micosis fungoides y síndrome de Sezary (MF/SS) incluye
quimioterapia tópica con mecloretamina (mostaza nitrogenada) o carmustina (BCNU),
psoralén y radiación de ultravioleta A (PUVA, siglas en inglés), irradiación de
toda la piel con haz de electrones (TSEB), irradiación de lesiones cutáneas
sintomáticas, interferón alfa solo o en combinación con terapia tópica,
quimioterapia con agente único o agentes múltiples, y tratamiento de modalidad
combinada.[1] Estos tratamientos producen remisión, pero la curación es poco
común y sólo puede lograrse en la primera etapa de la enfermedad. Por tanto, el
tratamiento se considera paliativo para la mayoría de los pacientes, aunque
regularmente se logra una mejora sintomática importante. Sin embargo, la
supervivencia de más de 8 años no es poco común. Todos los pacientes con MF/SS
son candidatos para pruebas clínicas que evalúan nuevos enfoques de tratamiento.
Entre las áreas de interés actual en los ensayos clínicos de MF limitados a la
piel, figuran terapias de modalidad combinada que contienen agentes tanto tópicos
como sistémicos tales como TSEB combinada con quimioterapia, mecloretamina tópica
o PUVA combinadas con interferón, o técnicas de irradiación de campo amplio con
PUVA. Ha habido informes de actividad de la fotoquimioterapia extracorporal que
usa psoralén, interferón gamma o alfa, pentostatina, retinoides, fludarabina,
aciclovir, 2-clorodeoxiadenosina (2-CdA); seroterapia con anticuerpos
monoclonales no marcados, marcados con toxinas, o radiomarcados; y proteínas de
fusión de la toxina ligando del receptor de la superficie celular.[2-10] También
se están evaluando las combinaciones de estos agentes (como interferones y
retinoides).
Las designaciones en PDQ de que un tratamiento es "estándar" o que está "en
evaluación clínica" no deben emplearse como base para determinar reembolsos.
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Puesto que en esta etapa varias formas de tratamiento pueden producir resolución
completa de las lesiones cutáneas, la selección de la terapia depende de la
pericia local y de las instalaciones disponibles. Se puede esperar que con
terapia, la supervivencia de los pacientes con enfermedad en etapa IA sea igual
que la de los controles de la misma edad y sexo.[1,2]
Opciones de tratamiento estándar:
1. PUVA: psoralén más radiación con ultravioleta A.
Las pruebas terapéuticas con PUVA han mostrado una tasa de remisión completa de
62% a 90%, siendo las primeras etapas cutáneas las que logran las mejores
respuestas. Por lo general es necesario continuar la terapia de mantenimiento con
PUVA a intervalos más largos para prolongar la remisión.[3,4] El PUVA combinado
con interferón alfa-2a está asociado con una tasa elevada de respuesta.[5]
2. TSEB: irradiación total de la piel con haz de electrones.
La irradiación con electrones de energías apropiadas penetrará solamente hasta la
dermis, y por lo tanto se puede tratar la piel sola sin efectos sistémicos. La
administración de esta terapia requiere bastante pericia técnica. Puede dar como
resultado efectos tóxicos cutáneos a corto y largo plazo, y no está ampliamente
disponible. A causa de la supervivencia a largo plazo de los pacientes con
enfermedad en etapa temprana, la irradiación con haz de electrones a veces se
emplea con intención curativa.[6-8] Se puede lograr una supervivencia libre de
enfermedad a largo plazo en los pacientes que presentan micosis fungoides
unilesional tratada con radioterapia local.[9]
3. Mecloretamina tópica (mostaza nitrogenada).
La aplicación tópica de mecloretamina ha producido regresión de las Lesiones
cutáneas, con eficacia particular en las etapas iniciales de la
enfermedad. La tasa general de remisión completa está relacionada con la etapa
que presenta la piel; de 50% a 80% de los pacientes con enfermedad de grado T1
según la clasificación TNM y de 25% a 75% de los pacientes con enfermedad de
grado T2 tienen respuestas completas. Los tratamientos se continúan generalmente
por 2 ó 3 años. Es posible obtener una supervivencia continua libre de
enfermedad por 5 años puede ser posible hasta en un tercio de los pacientes con
enfermedad de grado T1.[6,10,11]
4. Puede emplearse la irradiación local con haz de electrones o la radioterapia
de ortovoltaje para mitigar áreas de enfermedad voluminosa o sintomática de la
piel.
5. Interferon alfa solo o en combinación.[12]
6. Bexaroteno, y retinoide oral o tópico.[13]
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No existe ninguna terapia curativa para pacientes con enfermedad en etapa II.
Como consecuencia, la selección de la terapia paliativa inicial depende de los
síntomas del paciente y de la pericia local en cada modalidad. En un estudio
aleatorio de 103 pacientes se comparó la combinación de la irradiación a toda la
piel con haz de electrones (TSEB) más quimioterapia de combinación con la terapia
de conservación consistente en terapias tópicas sucesivas. En este último grupo,
la quimioterapia de combinación se reservó para la enfermedad extracutánea
sintomática y para la enfermedad refractaria a terapias tópicas. Podían
participar en el ensayo pacientes con enfermedad en cualquier etapa. Aunque la
tasa de respuesta completa fue mayor con la terapia combinada, los efectos
tóxicos fueron considerablemente mayores y no hubo diferencia en la supervivencia
libre de enfermedad ni en la supervivencia general entre los dos grupos.[1]
Opciones de tratamiento estándar:
1. PUVA: psoralén más radiación ultravioleta A.
Las pruebas terapéuticas con PUVA han mostrado una tasa de remisión completa de
un 62% a 90%, siendo las primeras etapas cutáneas las que logran las mejores
respuestas. Por lo general se requiere terapia de mantenimiento con la
remisión.[2] El PUVA combinado con PUVA para prolongar interferón alfa-2a está
asociado con una tasa alta de respuesta.[3]
2. TSEB: irradiación de toda la piel con haz de electrones.
La irradiación de electrones de energías apropiadas penetrará solamente hasta la
dermis, y por lo tanto se puede tratar la piel sola sin efectos sistémicos. Esta
terapia requiere instalaciones de radioterapia con apoyo de físicos, considerable
pericia técnica y dosimetría precisa. Puede proporcionar paliación excelente con
tasas de respuesta completa de hasta 80%.[4-6]
3. Mecloretamina tópica (mostaza nitrogenada).
La aplicación tópica de mecloretamina ha producido regresión de lesiones
cutáneas, con eficacia particular en las primeras etapas de la enfermedad. La
tasa general de remisión completa está relacionada con la etapa de la piel; 25% a
75% de los pacientes con enfermedad de grado T2 en la clasificación TNM y hasta
50% de los pacientes con enfermedad de grado T3 tienen respuestas completas. Los
tratamientos se continúan generalmente por 2 ó 3 años.[4,7,8]
4. La irradiación local con haz de electrones o la radioterapia de ortovoltaje
pueden emplearse también para paliar áreas de enfermedad voluminosa o sintomática
de la piel.
5. Interferón alfa solo o en combinación con terapia tópica.[9,10]
6. Bexaroteno, un retinoide oral o tópico. [11]
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Nota: Algunas citas en el texto de esta sección son seguidas por un índice de
evidencia. El consejo editorial del PDQ utiliza un sistema de clasificación
formal para ayudar al lector juzgar la solidez de la evidencia vinculada con los
resultados presentados sobre una estrategia terapéutica. (Para mayor
información, véase el sumario del PDQ sobre Los índices de evidencia).
No existe ningún tratamiento curativo para pacientes con enfermedad en etapa III.
Por lo tanto, la selección inicial de la terapia paliativa depende de la pericia
local en cada modalidad. En los pacientes con síndrome de Sézary, hay una
probabilidad alta de complicación extracutánea, y por eso se administra
con frecuencia quimioterapia sistémica, aunque no hay prueba de que esto afecte
la supervivencia. En un estudio aleatorio de 103 pacientes se comparó la
combinación de irradiación a toda la piel con haz de electrones (TSEB) más
quimioterapia de combinación con la terapia de conservación consistente en
terapias tópicas sucesivas. En este último grupo, la quimioterapia de
combinación se reservó para la enfermedad extracutánea sintomática y para la
enfermedad refractaria a terapias tópicas. Podían participar en el ensayo
pacientes con enfermedad en cualquier etapa. Aunque la tasa de respuesta
completa fue mayor con terapia combinada, los efectos tóxicos fueron
considerablemente mayores y no hubo diferencia en la supervivencia libre de
enfermedad ni en la supervivencia general entre los dos grupos.[1][Nivel de
evidencia: 1iiA]
Opciones de tratamiento estándar(obsérvese que en este entorno clínico, la piel
se lesiona fácilmente; cualquiera de las terapias tópicas debe administrarse
con extremo cuidado):
1. PUVA: psoralén más radiación ultravioleta A. Las pruebas terapéuticas con
PUVA han mostrado una tasa de remisión completa de un 62% a 90%, siendo las
primeras etapas cutáneas las que logran las mejores respuestas. Se puede usar
junto con un tratamiento sistémico. Por lo general, se requiere terapia de
mantenimiento con PUVA para prolongar la remisión.[2] El PUVA combinado con
interferón alfa-2a está asociado con una tasa alta de respuesta.[3]
2. TSEB: irradiación de toda la piel con haz de electrones. La irradiación de
electrones de energías apropiadas penetrará solamente Hasta la dermis, y de esta
forma se puede tratar la piel sola sin efectos sistémicos. Esta terapia requiere
instalaciones excelentes de radioterapia con apoyo de físicos, considerable
pericia técnica y dosimetría precisa. Puede producir paliación excelente con
tasas de respuesta completa de hasta 80%.[4,5]
3. La irradiación local con haz de electrones y la radioterapia de ortovoltaje
también pueden emplearse para mitigar áreas de enfermedad voluminosa o
sintomática.
4. La fludarabina, 2-clorodeoxiadenosina y la pentostatina son agentes activos
para la micosis fungoides y el síndrome de Sézary.[6-9]
5. Interferón alfa solo o en combinación con terapia tópica.[7,10,11]
6. Denileucina Diftitox (Toxina de fusión de interleucina-2) por CD25 y MF.
[12,13]
7. Quimioterapia sistémica (de agente único o de combinación) a menudo combinada
con tratamiento dirigido a la piel.[1,14,15]
8. Fotoquimioterapia extracorporal.[16,17]
9. Mecloretamina tópica (mostaza nitrogenada). Esta forma de tratamiento puede
emplearse paliativamente o para complementar enfoques terapéuticos dirigidos
contra la enfermedad ganglionar o visceral. La tasa general de remisión completa
de los pacientes con enfermedad de grado T4 en la clasificación TNM es de 20% a
40%. Los tratamientos se continúan generalmente por 2 ó 3 años.[18]
10. Bexaroteno, un retinoide oral o tópico.[19]
Bibliografía:
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Therapy of Psoralen With Phototherapy (PUVA), Nitrogen Mustard
(Mechlorethamine HCL) Chemotherapy, or Total Skin Electron Beam (TSE)
Alone vs One Topical Therapy Combined With Interferon Alfa-2b for
Cutaneous T-Cell Lymphoma (CTCL) (Summary Last Modified 06/1999),
E-1495, clinical trial, closed, 04/22/1999.
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potential, and carcinogenicity of topical mechlorethamine chemotherapy
in cutaneous T cell lymphoma. Journal of the American Academy of
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treatment of refractory advanced-stage cutaneous T-cell lymphma:
multinational phase II-III trial results. Journal of Clinical Oncology
19(9): 2456-2471, 2001.
Nota: Algunas citas en esta sección son seguidas por niveles de evidencia. El
consejo editorial de PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al
lector que juzgue la solidez de la evidencia unida a los resultados reportados de
una estrategia terapéutica. Refiérase a las declaraciones de los niveles de
evidencia del PDQ para más información.
El uso de agentes alquilantes solos ha producido, en 60% de los pacientes,
respuestas objetivas con una duración de menos de 6 meses. Lo que se usa con más
frecuencia es uno de los agentes alquilantes (mecloretamina, ciclofosfamida o
clorambucilo) o el antimetabolito metotrexato. No se ha mostrado que los agentes
solos hayan curado a ningún paciente, y los datos que existen resultan
insuficientes para determinar si estos agentes prolongan la supervivencia. La
quimioterapia de combinación no muestra superioridad definitiva sobre los agentes
solos. Aun en la enfermedad en etapa IV, los tratamientos dirigidos a la piel
pueden proporcionar paliación significativa. En un estudio aleatorio de 103
pacientes se comparó la combinación de irradiación a toda la piel con haz de
electrones (TSEB) más quimioterapia de combinación con la terapia de conservación
consistente en terapias tópicas sucesivas. En este último grupo, la
quimioterapia de combinación se reservó para la enfermedad extracutánea
sintomática y para la enfermedad refractaria a terapias tópicas. Podían
participar en el ensayo pacientes con enfermedad en cualquier etapa. Aunque la
tasa de respuesta completa fue mayor con terapia combinada, los efectos tóxicos
fueron considerablemente mayores y no hubo diferencia en la supervivencia libre
de enfermedad ni en la supervivencia general entre los dos grupos.[1]
Opciones de tratamiento estándar:
1. PUVA: psoralén más radiación ultravioleta A. Las pruebas terapéuticas con
PUVA han mostrado una tasa de remisión completa de un 62% a 90%, siendo las
primeras etapas cutáneas las que logran las mejores respuestas. Se puede usar
junto con un tratamiento sistémico. Por lo general se requiere terapia de
mantenimiento con PUVA para prolongar la remisión.[2] El PUVA combinado con
interferón alfa-2a está asociado con una tasa de respuesta elevada.[3]
2. TSEB: irradiación de toda la piel con haz de electrones. La irradiación de
electrones de energías apropiadas penetrará sólo hasta la dermis y, por lo tanto,
puede tratarse la piel sola sin efectos sistémicos. Esta terapia requiere una
excelente instalación de radioterapia con apoyo de físicos, considerable pericia
técnica y dosimetría precisa. Puede producir paliación excelente y puede
combinarse con un tratamiento sistémico.[4]
3. La irradiación local con haz de electrones y la radioterapia de ortovoltaje
también pueden emplearse para mitigar áreas de enfermedad voluminosa o
sintomática.
4. Fludarabina, 2-clorodeoxiadenosina y pentostatina son agentes activos para la
micosis fungoides y el síndrome de Sézary.[5-7]
5. Interferón alfa solo o en combinación con terapia tópica.[6,8,9]
6. Denileucina Diftitox (toxina de fusión de interleucina-2) para CD25 y MF.
[10,11]
7. Quimioterapia sistémica: clorambucilo + prednisona, mecloretamina,
ciclofosfamida, metotrexato, quimioterapia de combinación [1,12,13]
8. Mecloretamina tópica (mostaza nitrogenada). Esta forma de tratamiento puede
emplearse paliativamente o para complementar los enfoques terapéuticos dirigidos
contra la enfermedad ganglionar o visceral. La tasa general de remisión completa
en 243 pacientes fue de 64% y estaba relacionada con la etapa de la enfermedad;
hasta 35% de los pacientes en etapa IV tuvieron respuestas completas. Los
tratamientos se continúan generalmente por 2 ó 3 años.[14]
9. Fotoquimioterapia extracorporal sola [15-17] o en combinación con TSEB. [18]
10. Seroterapia con anticuerpos monoclonales.[19,20]
11. Bexaroteno, un retinoide oral o tópico.[21]
Bibliografía:
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El tratamiento de pacientes recidivantes con linfomas cutáneos de células T
(CTCL) implica las decisiones conjuntas del dermatólogo, el médico oncólogo y el
oncólogo radiólogo. Es posible volver a tratar las áreas localizadas
recidivantes con irradiación adicional de haz de electrones o repetir la terapia
de irradiación total a la piel con haz de electrones.[1] La irradiación con
fotones a masas voluminosas de la piel o a masas ganglionares puede resultar
beneficiosa. Si estas opciones no son posibles, entonces se puede justificar el
tratamiento tópico continuo con otras modalidades como la mecloretamina o
psoralen y radiación ultravioleta A (PUVA) para aliviar los síntomas cutáneos.
De ser posible, se debe considerar la participación en ensayos clínicos, como la
siguiente opción terapéutica. El PUVA combinado con interferón alfa-2a está
asociado con una tasa alta de respuesta.[2] La
fotoquimioterapia extracorporal ha producido regresión de tumores en pacientes
resistentes a otras terapias.[3,4] La radioinmunoterapia que emplea un
anticuerpo monoclonal marcado 131I dirigido contra un antígeno de células T ha
producido respuestas breves en un ensayo clínico.[5] La fludarabina, la
2-clorodeoxiadenosina y la pentostatina son agentes activos para la micosis
fungoides y el síndrome de Sézary.[6-8] La toxina de fusión de interleucina-2,
denileucina diftitox se administra mensualmente y muestra tasas de respuesta de
alrededor de 30 a 40% a pacientes con CD25 y MF. [9] El bexaroteno es un
retinoide disponible en forma oral o tópica, activo en pacientes con MF
recurrente. [10,11] Los nuevos inhibidores PNP como la peldesina se encuentran
bajo evaluación clínica. [12] También se encuentra bajo evaluación las proteínas
de fusión de la toxina ligando del receptor de la superficie celular y el
trasplante alogénico o autólogo de médula ósea.
Bibliografía:
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Date Last Modified: 07/2002
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información adicional que no esta disponible en CancerMail: directorio de
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listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor información
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obtener los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ.
PDQ por pacientes
Dr. G. Quade
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