NCI medNews

"Mieloma múltiple y otras neoplasias de células plasmáticas" is redistributed by University of Bonn, Medical Center

Mieloma múltiple y otras neoplasias de células plasmáticas

208/10392

Get this document via a secure connection


Informacion General
Clasificacion Celular
Informacion Sobre Las Etapas
Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
Mieloma Multiple
Plasmacitoma Oseo Aislado
Plasmacitoma Extramedular
Macroglobulinemia De Waldenstrom (linfoma Linfoplasmacitica)
Gammapatia Monoclonal De Importancia Indeterminada
Neoplasia Refractaria De Celulas Plasmaticas


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACION GENERAL

El mieloma múltiple es una malignidad sistémica de las células plasmáticas muy tratable pero rara vez curable. Es potencialmente curable cuando se presenta como un plasmacitoma óseo solitario o como un plasmacitoma extramedular. Antes de utilizarse la quimioterapia, el promedio de supervivencia aera cerca de 7 meses, pero con la introducción de la quimioterapia, el pronóstico mejoró significativamente, dándose un promedio de supervivencia de 24 a 30 meses y una supervivencia a 10 años del 3%. Las etapas de la enfermedad se clasifican estimando la masa celular del mieloma tumoral en base a la cantidad de proteína monoclonal o de mieloma (proteína M) existente en el suero, la orina o ambos, junto a varios parámetros clínicos tales como las concentraciones de hemoglobina y de calcio en el suero, el número de lesiones osteolíticas, y la presencia o ausencia de insuficiencia renal. La etapa en que se encuentre la enfermedad al presentarse es un factor determinante importante del tiempo de supervivencia, pero tiene muy poca influencia en la elección del tipo de terapia, ya que todos los pacientes (excepto aquellos pacientes poco comunes con tumores óseos solitarios o plasmacitomas extramedulares) padecen enfermedad generalizada. La selección del tratamiento estará influida por la edad y salud general del paciente, terapia previa y la presencia de complicaciones de la enfermedad.[1-3]

El contacto inicial con el paciente es para establecer el diagnóstico utilizando:

1. Detección de una proteína M en el suero o la orina.

2. Detección de más del 10% de células plasmáticas en un examen de médula
ósea.

3. Detección de lesiones osteolíticas u osteoporosis generalizada en
radiografías del esqueleto.

4. Presencia de plasmacitomas de tejido blando.

Bibliografía:

  1. Bataille R, Harousseau JL: Multiple myeloma. New England Journal of Medicine 336(23): 1657-1664, 1997.
  2. Alexanian R, Dimopoulos M: The treatment of multiple myeloma. New England Journal of Medicine 330(7): 484-489, 1994.
  3. Malpas JS, Bergsagel DE, Kyle RA, et al. eds.: Myeloma: Biology and Management. 2nd ed., Oxford, England: Oxford University Press, 1998.

CLASIFICACION CELULAR

Las enfermedades relacionadas con una proteína M incluidas en esta presentación son:

1.  La neoplasia asintomática de células plasmáticas con evidencia mínima de
enfermedad aparte de la presencia de una proteína M (gammapatía monoclonal de
importancia indeterminada o MGUS por sus siglas en inglés).[1]

2.  La neoplasia sintomática de células plasmáticas
    a. que afecta principalmente a los huesos
       i. mieloma múltiple              (94%)
      ii. plasmacitoma solitario        (3%)
    b. plasmacitoma extramedular          (3%)
       Estos generalmente se presentan en la nasofaringe, las amígdalas o los
       senos paranasales.[2]

3.  La macroglobulinemia.  Los pacientes a menudo padecen linfadenopatía y
hepatoesplenomegalia; menos del 5% padecen lesiones osteolíticas.
    a. asintomática
    b. sintomática [3]

Bibliografía:

  1. Blade J, Kyle RA: Monoclonal gammopathies of undetermined significance. In: Malpas JS, Bergsagel DE, Kyle RA, et al. eds.: Myeloma: Biology and Management. 2nd ed., Oxford, England: Oxford University Press, 1998, pp 513-544.
  2. Knowling MA, Harwood AR, Bergsagel DE: Comparison of extramedullary plasmacytomas with solitary and multiple plasma cell tumors of bone. Journal of Clinical Oncology 1(4): 255-262, 1983.
  3. Kyle RA, Garton JP: The spectrum of IgM monoclonal gammopathy in 430 cases. Mayo Clinic Proceedings 62(8): 719-731, 1987.

INFORMACION SOBRE LAS ETAPAS

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Si desea obtener más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.)

Mieloma Múltiple

El mieloma múltiple en etapa I comprende todo lo siguiente:

1. Hemoglobina superior a 10 g/dl.

2. Calcio sérico normal.

3. Estructura ósea normal.

4. Producción baja de proteína M indicada por:

a. IgG inferior a 5.0 g/dl
b. IgA inferior a 3.0 g/dl
c. kappa o lambda de la orina inferior a 4 g/24 horas

Masa estimada de las células del mieloma: inferior a 0.6 billones de células por metro cuadrado (carga baja)

Se usa la siguiente subclasificación de etapas:

A. creatinina inferior a 2.0 mg/dL
B. creatinina superior o igual a 2.0 mg/dL

La insuficiencia renal empeora el pronóstico independientemente de la etapa.

Mieloma múltiple en etapa II significa que el mieloma múltiple no corresponde ni a la etapa I ni a la etapa III.

Masa estimada de células del mieloma: 0.6 a 1.2 billones de células por metro cuadrado (carga intermedia)

Se usa la siguiente subclasificación de etapas:

A. creatinina inferior a 2.0 mg/dL
B. creatinina superior o igual a 2.0 mg/dL

La insuficiencia renal empeora el pronóstico independientemente de la etapa.

Mieloma múltiple en etapa III significa que existen uno o más de los siguientes:

1. Hemoglobina inferior a 8.5 g/dl.

2. Calcio sérico superior a 12.0 mg/dl.

3. Más de 3 lesiones osteolíticas.

4. Producción alta de proteína M indicada por:

a. IgG superior a 7.0 g/dl
b. IgA superior a 5.0 g/dl
c. kappa o lambda de la orina superior a 12.0 g/24 horas

Masa estimada de células del mieloma: mayor de 1.2 billones de células por metro cuadrado (carga alta)

Se usa la siguiente subclasificación de etapas:

A. creatinina inferior a 2.0 mg/dl
B. creatinina superior o igual a 2.0 mg/dl

La microglobulina beta-2 sérica ha mostrado ser un indicador confiable para el pronóstico.[1] Puesto que la gran mayoría de pacientes con mieloma sintomáticos son clasificados como etapa III por los criterios de Durie/Salmon, este sistema de clasificación no ha probado ser muy útil para identificar a los pacientes con pronóstico precario e intermedio. Muchos investigadores están a favor de un sistema más simple que utilice solamente las concentraciones de microglobulina beta-2 y albúmina para determinar la etapa de los pacientes.[2] La insuficiencia renal empeora el pronóstico independientemente de la etapa. Las anormalidades de los cromosomas 13 y 11q y la morfología plasmablástica parecen haber pronosticado un resultado precario en una población de pacientes cuyo mieloma fue tratado con quimioterapia de dosis elevadas y rescate con células madre.[3,4]

Plasmacitoma óseo aislado

El paciente padece de plasmacitoma óseo aislado si, siendo asintomático, presenta una lesión lítica solitaria de células plasmáticas durante el examen del esqueleto, y un examen de médula ósea de un sitio no afectado contiene menos del 5% de células plasmáticas. Cerca del 25% de los pacientes tienen una proteína M en el suero, la orina o ambos; ésta debería desaparecer después de la irradiación adecuada de la lesión lítica. Las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés), cuando sea lo indicado clínicamente, pueden revelar lesiones óseas insospechadas que no se habían detectado con radiografías estándar.[5]

Plasmacitoma extramedular

Aquellos pacientes con tumores aislados de células plasmáticas en los tejidos blandos, los cuales se presentan con más frecuencia en las amígdalas, la nasofaringe o los senos paranasales, deberían someterse a radiografías del esqueleto y a una biopsia de médula ósea. Si estos análisis son negativos, el paciente padece de plasmacitoma extramedular. Cerca del 25% de los pacientes tienen proteína M en el suero, la orina o ambos; ésta debería desaparecer después de la irradiación adecuada.

Macroglobulinemia

La macroglobulinemia es una proliferación de linfocitos plasmacitoides que secretan una proteína M IgM. Los pacientes a menudo presentan linfadenopatía y hepatoesplenomegalia, pero las lesiones óseas no son comunes. No hay ningún sistema de clasificación que sea generalmente aceptado.

El término macroglobulinemia describe un aumento en la concentración del suero de una IgM monoclonal.[6,7] La mayoría de los pacientes son asintomáticos y no requieren tratamiento. Los síntomas y signos más comunes, cuando se presentan, son fatiga, manifestaciones de hiperviscosidad (dolor de cabeza, epistaxis, trastornos visuales) y anomalías neurológicas. Aproximadamente un tercio de los pacientes padecen linfadenopatía y esplenomegalia. El aumento de concentración intravascular de la IgM de peso molecular alto produce una expansión del volumen del plasma, anemia por dilución y, en casos extremos, insuficiencia cardíaca congestiva. Puede verse sedimento de la sangre en las venas conjuntivales y retinales con dilatación y segmentación de vasos (apariencia de "ristra de chorizos"), hemorragias retinales, y papiledema. Problemas similares con la circulación de la sangre en el SNC pueden causar ataxia, nistagmo, vértigo, confusión y trastornos de la conciencia.

Los trastornos variados asociados con la aparición de una IgM monoclonal incluyen:

1. Gammapatía monoclonal de importancia indeterminada (MGUS, siglas en
inglés). Los pacientes son asintomáticos, la proteína M es estable y no hay linfadenopatía, esplenomegalia o lesiones óseas.

2. Macroglobulinemia de Waldenstrom (WM, siglas en inglés). Los pacientes son
sintomáticos, tienen infiltración linfoplasmacítica de la médula y una concentración de la IgM en el suero que va en aumento, y pueden tener linfadenopatía o esplenomegalia. En raras ocasiones, los pacientes con WM padecen lesiones osteolíticas. (Para mayor información, ver el sumario del PDQ sobre el tratamiento del linfoma no Hodgkin en adultos.)

3. Un recuento linfocítico absoluto que excede 5,000 células por milímetro
cúbico. Se puede clasificar la enfermedad del paciente como leucemia linfocítica crónica, LLC, si los linfocitos son de la variedad pequeña bien diferenciada. LLC debe ser diferenciada de la linfoplasmacitosis que puede ocurrir como manifestación de la presencia de WM en la sangre periférica.

4. Linfoma linfoplasmacítico. Cuando la biopsia ganglionar linfática
demuestra la característica patológica de un linfoma, éste pasa a ser el diagnóstico.

5. Enfermedad crónica de aglutinina fría. Los pacientes tienen un título
alto de aglutinina fría y ninguna evidencia morfológica de neoplasia. Estos pacientes a menudo tienen una anemia hemolítica que es agravada por exposición al frío. La IgM tiene cadenas ligeras kappa en más del 90% de estos pacientes.

Gammapatía monoclonal de importancia indeterminada

Los pacientes con MGUS tienen la proteína M en el suero sin resultados de mieloma múltiple, macroglobulinemia, amiloidosis o linfoma, y con menos de 10% de células plasmáticas en la médula ósea. Estos pacientes son asintomáticos y no deberían recibir tratamiento. Sin embargo, deberán ser observados cuidadosamente ya que cerca de un 2% al año pasarán a desarrollar uno de los neoplasmas sintomáticos de célula B y pueden entonces requerir la terapia.[8]

Bibliografía:

  1. Durie BG, Stock-Novack DL, Salmon SE, et al.: Prognostic value of pretreatment serum beta-2 microglobulin in myeloma: A Southwest Oncology Group Study. Blood 75(4): 823-830, 1990.
  2. Bataille R, Grenier J, Sany J: Beta-2-microglobulin in myeloma: optimal use for staging, prognosis, and treatment: a prospective study of 160 patients. Blood 63(2): 468-476, 1984.
  3. Tricot G, Barlogie B, Jagannath S, et al.: Poor prognosis in multiple myeloma is associated only with partial or complete deletions of chromosome 13 or abnormalities involving 11q and not with other karyotype abnormalities. Blood 86(11): 4250-4256, 1995.
  4. Rajkumar SV, Fonseca R, Lacy MQ, et al.: Plasmablastic morphology is an independent predictor of poor survival after autologous stem-cell transplantation for multiple myeloma. Journal of Clinical Oncology 17(5): 1551-1557, 1999.
  5. Moulopoulos LA, Dimopoulos MA, Weber D, et al.: Magnetic resonance imaging in the staging of solitary plasmacytoma of bone. Journal of Clinical Oncology 11(7): 1311-1315, 1993.
  6. Kyle RA, Garton JP: The spectrum of IgM monoclonal gammopathy in 430 cases. Mayo Clinic Proceedings 62(8): 719-731, 1987.
  7. Bergsagel DE: Monoclonal macroglobulinemia. In: Foley JF, Vose JM, Armitage JO, Eds.: Current Therapy in Cancer. Philadelphia: Saunders, 1994, pp 304-307.
  8. Blade J, Kyle RA: Monoclonal gammopathies of undetermined significance. In: Malpas JS, Bergsagel DE, Kyle RA, et al. eds.: Myeloma: Biology and Management. 2nd ed., Oxford, England: Oxford University Press, 1998, pp 513-544.

ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

La gammapatía monoclonal de importancia indeterminada o el mieloma indolente, deben ser claramente distinguidos del mieloma progresivo. Todo paciente con enfermedad avanzada o sintomática debe recibir quimioterapia. El tratamiento debe estar dirigido hacia la reducción de la carga que representan las células tumorales y revertir cualquier complicación de la enfermedad como insuficiencia renal, infección, hiperviscosidad o hipercalcemia con el manejo médico apropiado.

Cuando el PDQ designa a un tratamiento como "estándar" o "bajo evaluación clínica", esto no debe tomarse como base para determinar si se otorgan reembolsos


MIELOMA MULTIPLE

Nota: Algunas citas en esta sección son seguidas por niveles de evidencia. El consejo editorial de PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector que juzgue la solidez de la evidencia unida a los resultados reportados de una estrategia terapéutica. (Para mayor información, ver el sumario del PDQ sobre Niveles de Evidencia.)

Las células idiotípicas de mieloma pueden encontrarse en la sangre de los pacientes con mieloma en todas las etapas de la enfermedad.[1,2] Por esta razón, cuando se recomiende administrar tratamiento, se deberá considerar la quimioterapia sistémica para todos aquellos pacientes sintomáticos con neoplasias de células plasmáticas. Los pacientes con gammapatía monoclonal de importancia no determinada (MGUS, por sus siglas en inglés) o con mieloma indolente asintomático no requieren tratamiento inmediato, pero debe vigilárseles de cerca en busca de signos que evidencien la progresión de la enfermedad.

Los pacientes con proteína M en el suero, la orina o ambos se evalúan de la siguiente manera:

1. Mida y realice un seguimiento de la proteína M sérica mediante
electroforesis del suero. También se puede estudiar la proteína M mediante ensayos específicos de nefelometría inmunoglobulínica, sin embargo estos ensayos siempre sobreestiman la cantidad de proteína M porque incluyen inmunoglobulinas normales en el resultado. Por esta razón, tanto las medidas de base como el seguimiento de la proteína M deben ser llevadas a cabo mediante el mismo método.[3]

2. Mida y realice un seguimiento de la cantidad de cadenas ligeras de la
proteína M excretadas en la orina cada 24 horas. Primero, mida la cantidad total de proteína excretada cada 24 horas y multiplique este resultado por el porcentaje de proteína úrica que es proteína M, según lo determine la electroforesis de proteína úrica concentrada.

3. Identifique la cadena pesada y ligera de la proteína M mediante
immunofijación.

4. Mida los niveles de hemoglobina, leucocitos, plaquetas, y los conteos
diferenciales.

5. Determine el porcentaje de células plasmáticas medulares. Puede que sea
necesario tomar muestras en más de un lugar, ya que la distribución de estas células tiende a ser irregular.

6. Tome aspiraciones de una lesión osteolítica solitaria, de tumor(es)
extramedular(es), o ganglio(s) linfático(s) hinchado(s) para determinar si son plasmacitomas.

7. Evalúe las funciones renales con creatinina sérica y una depuración de
creatinina. La electroforesis de proteína úrica concentrada es de mucha ayuda a la hora de diferenciar las lesiones glomerulares de las tubulares. Las lesiones glomerulares, tales como aquéllas que resultan de los depósitos glomerulares de amiloide o de la enfermedad de depósitos de cadena ligera, dan como resultado el escape no selectivo de todas las proteínas séricas hacia la orina; el patrón de electroforesis de esta orina se asemeja al patrón sérico. En la mayoría de los pacientes de mieloma, los glomérulos funcionan con normalidad, permitiéndole sólo a aquellas proteínas de peso molecular pequeño, tales como la albúmina y las cadenas ligeras, filtrarse en la orina. En los túbulos la concentración de proteínas aumenta según se reabsorbe el agua. Esto lleva a la precipitación de las proteínas y a la formación de cilindros tubulares, los cuales podrían ocasionar daños a las células tubulares. Con las lesiones tubulares, el patrón típico de electroforesis muestra un máximo de albúmina pequeño y un máximo de cadena ligera más grande en la región globulina; este patrón tubular es el que normalmente se encuentra en los pacientes con mieloma.

8. Mida los niveles séricos de calcio, fosfatasa alcalina, deshidrogenasa
láctica y, cuando así lo indiquen los síntomas clínicos, crioglobulinas y viscosidad sérica.

9. Obtenga radiografías del cráneo, las costillas, las vertebras, la pelvis,
la cintura escapular y los huesos largos.

10. Realice un examen de imágenes por resonancia magnética (MIR, por sus
siglas en inglés) si se detecta una masa paraespinal, o si los síntomas indican que puede haber compresión de la médula espinal o de la raíz de un nervio.

11. Si existe sospecha de amiloidosis, la aspiración de grasa abdominal
subcutánea y el teñido de la biopsia de médula ósea en busca de amiloides son las formas más fáciles y seguras de confirmar el diagnóstico.[4]

12. Mida la albúmina sérica y la globulina beta-2 como factores de diagnóstico
útiles e independientes.[5,6]

13. Tanto el índice de rotulación de la célula plasmática medular como el
receptor sérico soluble IL-6 y el número circulante de células de mieloma se encuentran bajo evaluación como factores de pronóstico.[7]

Estos estudios iniciales deberían ser comparados con valores subsecuentes más adelante, cuando sea necesario decidir si la enfermedad es estable o progresiva, y si está respondiendo al tratamiento o empeorando. El reto mayor consiste en separar el grupo de pacientes asintomáticos estables, que no requieren tratamiento, del de pacientes con mieloma progresivo sintomático, quienes requieren tratamiento inmediato.

Los pacientes con MGUS tienen una proteína M en el suero, la orina o ambos, y menos del 10% de células plasmáticas en la médula, pero no muestran ninguna otra señal o síntoma de enfermedad. Aquellos con mieloma indolente presentan característica similares pero podrían tener más del 10% de células plasmáticas medulares. El 1% de los pacientes de MGUS anualmente acaban desarrollando mieloma (lo más frecuente), amiloidosis, un linfoma o leucemia linfocítica crónica, por lo que estos pacientes deben ser observados muy cuidadosamente.[8] El tratamiento se retrasa hasta que la enfermedad progrese a un estado en que aparezcan signos o síntomas. Los pacientes con MGUS o mieloma indolente no responden con mayor frecuencia, ni logran remisiones mayores, ni sobreviven más tiempo si la quimioterapia se administra temprano durante la enfermedad, mientras se conservan asintomáticos, en lugar de esperar a que progrese la enfermedad antes de iniciar el tratamiento.[9]

Las opciones de tratamiento para los pacientes con mieloma asintomático varían desde la relativamente simple quimioterapia convencional hasta la quimioterapia de dosis altas y los transplantes de médula ósea alogénicos o de células madre periféricas. El tipo de tratamiento sería determinado en gran medida por la edad y salud general del paciente y debe estar sincronizado con las preferencias del paciente y sus familiares.

Opciones de tratamiento con quimioterapia convencional

La quimioterapia prolonga la supervivencia del paciente con mieloma sintomático a un promedio de 40 a 46 meses en pacientes con enfermedad en etapa I, 35 a 40 meses en pacientes en pacientes en etapa II, y 24 a 30 meses en pacientes en etapa III.

Un régimen de quimioterapia que es bien tolerado, y que produce resultados consistentes, es melfalán y prednisona (MP).[10-12]

Otros regímenes parecen producir resultados de supervivencia similares. Estos son:

1. VAD: vincristina + doxorrubicina + dexametasona [13,14]

2. Dosis altas de dexametasona [15]

3. Ciclofosfamida + prednisona [16]

4. VBMCP (el protocolo M2): vincristina + carmustina + melfalán +
ciclofosfamida + prednisona [11,17]

5. VMCP/VBAP: vincristina + melfalán + ciclofosfamida + prednisona
alternándose con vincristina + carmustina + doxorrubicina + prednisona [11,18]

Un estudio aleatorio doble ciego de pacientes con mieloma en etapa III mostró que una dosis intravenosa mensual de pamidronato reduce significativamente las fracturas patológicas, el dolor en los huesos, la compresión de la médula espinal y la necesidad de irradiación ósea (el grupo tratado presentó un 38% de problemas de tipo esquelético en comparación con 51% del grupo placebo después de 21 meses de terapia, p=.015).[19] [Nivel de evidencia: 1iDii] Además, aumentó la supervivencia (la supervivencia media fue de 21 meses en comparación con 14 meses) para aquellos pacientes que recibieron pamidronato y quimioterapia de segunda línea o mayor.

No existen pruebas determinantes de que ningún agente alquilante es superior a otro. Todas las dosis y programas estándar producen resultados equivalentes. Sin embargo, la absorción y el metabolismo de algunos agentes alquilantes merecen atención especial. El melfalán es absorbido erráticamente del tracto gastrointestinal y la comida interfiere con esta absorción. Por esta razón, el melfalán se debe tomar con el estómago vacío, por ejemplo 1 hora antes del desayuno. (Los alimentos no interfieren con la absorción de la prednisona, la cual se administra frecuentemente con el desayuno.) La eliminación del melfalán del torrente sanguíneo se retrasa en aquellos pacientes con insuficiencia renal, lo cual conlleva un aumento en la toxicidad; la dosis inicial de melfalán se debe reducir en los pacientes cuyo nivel de creatinina sérica sea superior a 2.0 miligramos por decilitro. La repetición de los cursos de melfalán tienden a crear una toxicidad hematológica cumulativa. Si una recuperación hematológica lenta obstaculiza la repetición del curso de melfalán en intervalos de 6 a 7 semanas, se debe considerar el cambiar a ciclofosfamida, la cual permite una recuperación medular más rápida.

Debido a que el melfalán es absorbido de una manera tan errática, la dosis se debe aumentar hasta que se observe una ligera toxicidad hematológica o una respuesta. En aquellos pacientes con función renal normal, la dosis inicial usual es 0.25 miligramos por kilogramo al día durante 4 días, repetida a las 4 ó 6 semanas. Si no se observa ninguna toxicidad hematológica o respuesta, la dosis se debe incrementar añadiendo entre 2 y 4 miligramos al día durante 4 días, y se debe realizar un conteo de sangre semanalmente. La dosis de melfalán se aumenta en cursos subsecuentes hasta que se observe una ligera leucopenia o trombocitopenia, con recuperación entre 4 y 6 semanas.

La ciclofosfamida, a diferencia del melfalán, se absorbe muy bien y la eliminación del torrente sanguíneo no influye en su toxicidad. Además, no es necesario reducir la dosis de ciclofosfamida en pacientes con insuficiencia renal. La ciclofosfamida es menos tóxica a la trombopoyesis que el melfalán, y se puede preferir a la hora del tratamiento de pacientes trombocitopénicos.

Las combinaciones de agentes alquilantes y prednisona, dados de manera simultánea o alternante, no han logrado demostrar ser superiores a la terapia con MP.[10,20-22];[23] [Nivel de evidencia: 1iiA] Un metaanálisis de estudios en los que se compararon melfalán más prednisona con combinaciones de fármacos concluyó que ambas formas de tratamiento poseían la misma eficacia.[12][Nivel de evidencia: 1iiA] Los pacientes con recaídas después de la terapia inicial con ciclofosfamida y prednisone, no tienen diferencia en cuanto a la supervivencia en general (un promedio de 17 meses) cuando se les aleatoriza con VBMCP o VAD.[24]

Los pacientes con mieloma que responden al tratamiento muestran un descenso progresivo de la proteína M hasta alcanzar un punto estable; los tratamientos subsecuentes con dosis convencionales no conllevan ninguna mejora. Esto ha llevado a los investigadores a preguntarse por cuánto tiempo debe de continuarse el tratamiento. Tres pruebas clínicas tomaron en consideración el papel que juegan las terapias de mantenimiento;[25-27] ninguna encontró mejoría notable en el tiempo de supervivencia. En un estudio[27] se observó que la terapia de mantenimiento con MP prolongó la duración de la remisión inicial (31 meses) comparado con el tratamiento de no mantenimiento (23 meses). Sin embargo no se observó ningún efecto en la supervivencia general, porque la mayoría de los pacientes que recayeron en el grupo del estudio de no mantenimiento respondieron de nuevo a MP, mientras que los que se encontraban en mantenimiento con MP no respondieron a más tratamientos. La mayoría de los terapeutas recomiendan continuar con la terapia de inducción durante al menos 12 meses. El grupo canadiense[27] indica que se continúe con la quimioterapia de inducción siempre que la proteína M continúe decayendo; la terapia se puede interrumpir después de que la proteína M alcance un punto estable y permanezca estable durante 4 meses.

Se ha informado en varios estudios que la terapia de mantenimiento con interferón alfa prolonga la duración de la remisión inicial.[28-31] Aunque el impacto del mantenimiento con interferón en casos libres de enfermedades y supervivencia ha variado de modo significativo entre los estudios, se llevó acabo un meta análisis con 1543 pacientes tratados en 12 estudios y fueron asignados al azar para recibir mantenimiento con interferón y se observó que el mantenimiento con interferon estubo asociado con una mejoría en la supervivencia libre de recaída (27% versus 19% a los 3 años, p<0.00001) y una supervivencia general (12% probabilidad de reducción, p=0.04). [32] Los efectos de toxicidad puede ser substancial y se debe sopesar contra el beneficio potencial de la duración de la respuesta.[33]

Las lesiones líticas de la espina deben ser irradiadas si están asociadas a un plasmacitoma extramedular (paraespinal), si existe destrucción dolorosa de un cuerpo vertebral, o si se obtiene evidencia de compresión del cordón espinal a través de una tomografía computarizada o un MRI.

El dolor de espalda causado por la osteoporosis y por fracturas de compresión pequeñas de las vertebras responden mejor a la quimioterapia. La radiación a toda la columna vertebral o a los huesos largos para la osteoporosis difusa puede llevar a una supresión prolongada de hemopoyesis, y por tanto se recomienda sólo en raras ocasiones.[34] Los biofosfonatos resultan útiles para retardar o revertir la osteopenia que es tan común en los pacientes de mieloma.[19]

Opciones de quimioterapia de alta dosis para el mieloma sintomático

El fracaso de la quimioterapia convencional para curar la enfermedad ha llevado a los investigadores a probar la eficacia de dosis mucho más altas de fármacos tales como el melfalán. El desarrollo de técnicas para cosechar células madre hemopoyéticas, ya sea de muestras medulares aspiradas o de la sangre periférica del paciente, y la infusión de estas células con el fin de promover la recuperación hemopoyética hizo posible que los investigadores pudieran probar grandes dosis de melfalán. De la experiencia adquirida mediante el tratamiento de miles de pacientes de esta forma, es posible sacar algunas conclusiones:

1. El riesgo de muerte temprana debido a la toxicicidad relacionada con el
tratamiento ha sido reducido a menos de 5%.[35] Ya no es necesario ingresar a los pacientes en un centro médico.

2. Las terapias con dosis altas deben ser reservadas para pacientes de
mieloma que aún respondan a la quimioterapia. Los pacientes con mieloma refractario raramente logran una respuesta completa al tratamiento de dosis altas, y las respuestas normalmente son breves.[36]

3. La quimioterapia previa extensiva, especialmente con agentes alquilantes,
pone en peligro la hemopoyesis medular y podría hacer imposible la cosecha de un número adecuado de células madre hemopoyéticas.

4. Después de un transplante de médula ósea autólogo, se encogieron 84
pacientes al azar para recibir tratamiento de mantenimiento con interferón o no recibir tratamiento.[37][Nivel de evidencia: 1iiA] El grupo bajo interferón tuvo un período mayor de supervivencia libre de progresión (46 meses en lugar de 27, p<0.025) y de supervivencia general (75% en lugar de 50%, p<0.01). Estos resultados no han sido confirmados después de un transplante de células madre periféricas.

5. Aquellos pacientes recién diagnosticados con enfermedad progresiva
deberían ser considerados como candidatos a ensayos clínicos de nuevos enfoques de tratamiento.[38]

6. Los pacientes más jóvenes que gocen de buena salud toleran las terapias de
altas dosis mejor que aquellos pacientes con un rendimiento precario [35].

El Intergroupe Francais du Myelome escogió al azar a 220 pacientes de mieloma con menos de 65 años de edad que no habían recibido tratamiento previo y los sometió a tratamiento con quimioterapia convencional (con cursos alternados de VMCP/VBAP) en comparación con la terapia de dosis altas (140 miligramos de melfalán por metro cuadrado e irradiación corporal total de 8 Gy repartidas en 4 fracciones durante 4 días sin protector pulmonar, seguido de rescate de médula ósea autóloga). La supervivencia y la supervivencia libre de enfermedad mejoraron significativamente en el grupo de dosis alta (el índice estimado de supervivencia a 5 años fue del 52% comparado con el 12%; el índice estimado de supervivencia a 5 años libre de incidentes fue del 28% comparado con el 10%).[39][Nivel de evidencia: 1iiA] No obstante, las recaídas continúan ocurriendo a un ritmo constante, de manera que en 5 años sólo el 28% de los que recibieron terapia de dosis alta y el 10% de los que recibieron quimioterapia convencional no han recaído. La supervivencia libre de incidentes es significativamente mejor para el grupo de dosis altas (p=0.01), pero no hay señales de disminución o de un punto de estabilidad en la tasa de recaídas que indique que alguno de estos paciente haya sido curado.[39] Aunque estos datos indiquen que la terapia mieloablativa con transplante autólogo podría prolongar la supervivencia de los pacientes con mieloma múltiple, este hallazgo aún requiere la confirmación del estudio intergrupal en curso que compara la terapia estándar con las opciones de dosis altas. [38] Durante un estudio prospectivo aleatorio, 193 pacientes con mieloma múltiple recibieron transplantación autóloga periferal de células madres después de una quimoterapia con dosis altas con o sin selección de CD34. A pesar de que la selección CD34 reduce la contaminación de las células de mieloma en las recopilaciones de células madres, no se observó una diferencia entre la supervivencia sin enfermedades o total. [40] [Nivel de evidencia: 1iiA]

Un estudio escandinavo en el que se registró a todos los pacientes sintomáticos que habían sido recién diagnosticados con múltiple mieloma, indicó una mejoría en cuanto a la supervivencia después de una terapia con dosis altas con soporte autólogo de células madres.[41] Los pacientes recibieron terapia de inducción con VAD e inmediatamente se les tomó una muestra de células madres después de ciclofosfamida y factor estimulante de las colonias de granulocitos (G-CSF, por sus siglas en inglés). La terapia de alta dosis consistió de melfalan, 200 miligramos por metro cuadrado con soporte de célula madre y G-CSF. Los pacientes recibieron subsecuentemente interferón como mantenimiento. El resultado de estos pacientes se comparó con los controles históricos que cumplieron con los requisitos necesarios de admisión en el ensayo de terapia de alta dosis. La supervivencia pareció ser superior en el grupo que recibió tratamiento intensivo. (coeficiente de riesgo para el grupo de control 1.62, intervalos de confianza 1.22-2.15, p=0.001). El uso de controles históricos y la falta de información completa sobre el pretratamiento con niveles beta-2-microglobulina puedo haber inclinado los resultados en favor del cohorte sometido a terapia intensiva.[41] [Nivel de evidencia:3iiiA]

Otro enfoque a la terapia de alta dosis ha sido el uso de 2 episodios secuenciales de terapia de alta dosis con soporte de células madres(llamados transplantes "tandem"). En un análisis retrospectivo de 1000 pacientes tratados en la Universidad de Arkansas para las Ciencias Médicas, con terapia de altas dosis de melfalan con base en "tandem", la tasa de mortalidad relacionada con el tratamiento fue de aproximadamente de un 8% y la tasa de remisión fue de 44%.[42] La supervivencia libre de complicaciones a 5 años fue de 25%. Los mejores resultados se presentaron en los grupos de pacientes que se consideró tenían un "riesgo favorable" en respuesta a la quimioterapia convencional (microglobulina baja en beta-2 e índices proteínicos C-reactivos; ausencia de anomalías en el cromosoma 13).[42] [Nivel de evidencia: 3iiiDi]

En un registro de 162 pacientes que recibieron trasplantes alogénicos de donantes fraternos compatibles, la tasa registrada de supervivencia general fue del 28% a 7 años.[43](Nivel de evidencia: 3iiiA) Las características favorables de pronóstico incluyeron carga tumoral baja, enfermedad que responde antes del trasplante y aplicación del trasplante después de terapia de primera línea. Muchos pacientes no son lo suficientemente jóvenes o saludables como para someterse a estas estrategias intensivas. Se ha demostrado un efecto definido de injerto-contra-mieloma, incluyendo una regresión en las recaídas del mieloma después de una infusión de linfocitos donados.[44-46] Los transplantes medulares alogénicos son demasiado arriesgados para ser considerados por la mayoría de los pacientes, pero la posibilidad de una reacción injerto-contra-mieloma potente y posiblemente curativa hace que este procedimiento sea atractivo. Se requieren más investigaciones para hacer los transplantes alogénicos menos peligrosos, y también quizás para encontrar métodos que inicien una respuesta autoinmunne a las células del mieloma. Se está desarrollando el transplante de células madres alogénicas no mieloablativas. Dichas estrategias apuntan a mantener la eficacia (llamada eficacia "injerto vs tumor" mientras se reduce la mortalidad relacionada con el trasplante)Informes iniciales indican que la enfermedad injerto vs tumor y la mortalidad relacionada con el trasplante, permanecen siendo un reto para este enfoque.[47]

Bibliografía:

  1. Zandecki M, Facon T, Preudhomme C, et al.: Significance of circulating plasma cells in multiple myeloma. Leukemia and Lymphoma 14(5-6): 491-496, 1994.
  2. Billadeau D, Van Ness B, Kimlinger T, et al.: Clonal circulating cells are common in plasma cell proliferative disorders: a comparison of monoclonal gammopathy of undetermined significance, smoldering multiple myeloma, and active myeloma. Blood 88(1): 289-296, 1996.
  3. Riches PG, Sheldon J, Smith AM, et al.: Overestimation of monoclonal immunoglobulin by immunochemical methods. Annals of Clinical Biochemistry 28(Pt. 3): 253-259, 1991.
  4. Gertz MA, Li CY, Shirahama T, et al.: Utility of subcutaneous fat aspiration for the diagnosis of systemic amyloidosis (immunoglobulin light chain). Archives of Internal Medicine 148(4): 929-933, 1988.
  5. Greipp PR: Advances in the diagnosis and management of myeloma. Seminars in Hematology 29(3, Suppl 2): 24-45, 1992.
  6. Durie BG, Stock-Novack DL, Salmon SE, et al.: Prognostic value of pretreatment serum beta-2 microglobulin in myeloma: A Southwest Oncology Group Study. Blood 75(4): 823-830, 1990.
  7. Greipp PR, Witzig T: Biology and treatment of myeloma. Current Opinion in Oncology 8(1): 20-27, 1996.
  8. Blade J, Kyle RA: Monoclonal gammopathies of undetermined significance. In: Malpas JS, Bergsagel DE, Kyle RA, et al. eds.: Myeloma: Biology and Management. 2nd ed., Oxford, England: Oxford University Press, 1998, pp 513-544.
  9. Hjorth M, Hellquist L, Holmberg E, et al.: Initial versus deferred melphalan-prednisone therapy for asymptomatic multiple myeloma stage I: a randomized study. European Journal of Haematology 50(2): 95-102, 1993.
  10. Peest D, Deicher H, Coldewey R, et al.: Induction and maintenance therapy in multiple myeloma: a multicenter trial of MP versus VCMP. European Journal of Cancer and Clinical Oncology 24(6): 1061-1067, 1988.
  11. Gregory WM, Richards MA, Malpas JS: Combination chemotherapy versus melphalan and prednisolone in the treatment of multiple myeloma: an overview of published trials. Journal of Clinical Oncology 10(2): 334-342, 1992.
  12. Combination chemotherapy versus melphalan plus prednisone as treatment for multiple myeloma: an overview of 6,633 patients from 27 randomized trials. Myeloma Trialists' Collaborative Group. Journal of Clinical Oncology 16(12): 3832-3842, 1998.
  13. Barlogie B, Smith L, Alexanian R: Effective treatment of advanced multiple myeloma refractory to alkylating agents. New England Journal of Medicine 310(21): 1353-1356, 1984.
  14. Segeren CM, Sonneveld P, Van Der Holt B, et al.: Vincristine, doxorubicin, and dexamethasone (VAD) administered as rapid intravenous infusion for first-line treatment in untreated multiple myeloma. British Journal of Haematology 105(1): 127-130, 1999.
  15. Alexanian R, Dimopoulos MA, Delasalle K, et al.: Primary dexamethasone treatment of multiple myeloma. Blood 80(4): 887-890, 1992.
  16. Bergsagel DE: Chemotherapy of myeloma. In: Malpas JS, Bergsagel DE, Kyle RA, et al. eds.: Myeloma: Biology and Management. 2nd ed., Oxford, England: Oxford University Press, 1998, pp 269-302.
  17. Case DC, Lee BJ, Clarkson BD: Improved survival times in multiple myeloma treated with melphalan, prednisone, cyclophosphamide, vincristine and BCNU: M-2 protocol. American Journal of Medicine 63(6): 897-903, 1977.
  18. Durie BG, Dixon DO, Carter S, et al.: Improved survival duration with combination chemotherapy induction for multiple myeloma: a Southwest Oncology Group Study. Journal of Clinical Oncology 4(8): 1227-1237, 1986.
  19. Berenson JR, Lichtenstein A, Porter L, et al.: Long-term pamidronate treatment of advanced multiple myeloma patients reduces skeletal events. Journal of Clinical Oncology 16(2): 593-602, 1998.
  20. Pavlovsky S, Corrado C, Santarelli MT, et al.: An update of two randomized trials in previously untreated multiple myeloma comparing melphalan and prednisone versus three- and five-drug combinations: an Argentine Group for the Treatment of Acute Leukemia study. Journal of Clinical Oncology 6(5): 769-775, 1988.
  21. Blade J, San Miguel JF, Alcala A, et al.: Alternating combination VCMP/VBAP chemotherapy versus melphalan/prednisone in the treatment of multiple myeloma: a randomized multicentric study of 487 patients. Journal of Clinical Oncology 11(6): 1165-1171, 1993.
  22. Oken MM, Harrington DP, Abramson N, et al.: Comparison of melphalan and prednisone with vincristine, carmustine, melphalan, cyclophosphamide, and prednisone in the treatment of multiple myeloma: results of Eastern Cooperative Oncology Group Study E2479. Cancer 79(8): 1561-1567, 1997.
  23. Gertz MA, Lacy MQ, Lust JA, et al.: Prospective randomized trial of melphalan and prednisone versus vincristine, carmustine, melphalan, cyclophosphamide, and prednisone in the treatment of primary systemic amyloidosis. Journal of Clinical Oncology 17(1): 262-267, 1999.
  24. Mineur P, Menard JF, Le Loet X, et al.: VAD or VMBCP in multiple myeloma refractory to or relapsing after cyclophosphamide-prednisone therapy (protocol MY 85). British Journal of Haematology 103(2): 512-517, 1998.
  25. Cohen HJ, Bartolucci AA, Forman WB, et al.: Consolidation and maintenance therapy in multiple myeloma: randomized comparison of a new approach to therapy after initial response to treatment. Journal of Clinical Oncology 4(6): 888-899, 1986.
  26. Alexanian R, Gehan E, Haut A, et al.: Unmaintained remissions in multiple myeloma. Blood 51(6): 1005-1011, 1978.
  27. Belch A, Shelley W, Bergsagel D, et al.: A randomized trial of maintenance versus no maintenance melphalan and prednisone in responding multiple myeloma patients. British Journal of Cancer 57(1): 94-99, 1988.
  28. Mandelli F, Avvisati G, Amadori S, et al.: Maintenance treatment with recombinant interferon alfa-2b in patients with multiple myeloma responding to conventional induction chemotherapy. New England Journal of Medicine 322(20): 1430-1434, 1990.
  29. Westin J, Rodjer S, Turesson I, et al.: Interferon alfa-2b versus no maintenance therapy during the plateau phase in multiple myeloma: a randomized study. British Journal of Haematology 89: 561-568, 1995.
  30. Osterborg A, Bjorkholm M, Bjoreman M, et al.: Natural interferon-alpha in combination with melphalan/prednisone versus melphalan/prednisone in the treatment of multiple myeloma stages II and III: a randomized study from the Myeloma Group of Central Sweden. Blood 81(6): 1428-1434, 1993.
  31. Browman GP, Bergsagel D, Sicheri D, et al.: Randomized trial of interferon maintenance in multiple myeloma: a study of the National Cancer Institute of Canada Clinical Trials Group. Journal of Clinical Oncology 13(9): 2354-2360, 1995.
  32. The Myeloma Trialists' Collaborative Group: Interferon as therapy for multiple myeloma: an individual patient data overview of 24 randomized trials and 4012 patients. British Journal of Haematology 113(4): 1020-1034, 2001.
  33. Zee B, Cole B, Li T, et al.: Quality-adjusted time without symptoms or toxicity analysis of interferon maintenance in mutiple myeloma. Journal of Clinical Oncology 16(8): 2834-2839, 1998.
  34. Catell D, Kogen Z, Donahue B, et al.: Multiple myeloma of an extremity: must the entire bone be treated? International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 40(1): 117-119, 1998.
  35. Jagannath S, Tricot G, Barlogie B: Autotransplants in multiple myeloma: pushing the envelope. Hematology/Oncology Clinics of North America 11(2): 363-381, 1997.
  36. Selby PJ, McElwain TJ, Nandi AC, et al.: Multiple myeloma treated with high dose intravenous melphalan. British Journal of Haematology 66: 55-62, 1987.
  37. Cunningham D, Powles R, Malpas J, et al.: A randomized trial of maintenance interferon following high-dose chemotherapy in multiple myeloma: long-term follow-up results. British Journal of Haematology 102(2): 495-502, 1998.
  38. Barlogie B, Southwest Oncology Group: NCI HIGH PRIORITY CLINICAL TRIAL --- Phase III Randomized Study of Melphalan/Total Body Irradiation with Peripheral Blood Stem Cell Rescue vs VBMCP (Vincristine/Carmustine/Melphalan/Cyclophosphamide/Prednisone) Following Standard Induction for Previously Untreated Symptomatic Multiple Myeloma, with Further Randomization for Major Responders to Interferon alfa vs Observation (Summary Last Modified 10/2002), SWOG-9321, clinical trial, closed, 10/01/2000.
  39. Attal M, Harousseau JL, Stoppa AM, et al.: A prospective, randomized trial of autologous bone marrow transplantation and chemotherapy in multiple myeloma. New England Journal of Medicine 335(2): 91-97, 1996.
  40. Stewart AK, Vescio R, Schiller G, et al.: Purging of autologous peripheral-blood stem cells using CD34 selection does not improve overall or progression-free survival after high-dose chemotherapy for multiple myeloma: results of a multicenter randomized controlled trial. Journal of Clinical Oncology 19(17): 3771-3779, 2001.
  41. Lenhoff S, Hjorth M, Holmberg E, et al.: Impact on survival of high-dose therapy with autologous stem cell support in patients younger than 60 years with newly diagnosed multiple myeloma: a population-based study. Blood 95(1): 7-11, 2000.
  42. Desikan R, Barlogie B, Sawyer J, et al.: Results of high-dose therapy for 1000 patients with multiple myeloma: durable complete remissions and superior survival in the absence of chromosome 13 abnormalities. Blood 95(12): 4008-4010, 2000.
  43. Gahrton G, Tura S, Ljungman P, et al.: Prognostic factors in allogeneic bone marrow transplantation for multiple myeloma. Journal of Clinical Oncology 13(6): 1312-1322, 1995.
  44. Tricot G, Vesole DH, Jagannath S, et al.: Graft-versus-myeloma effect: proof of principle. Blood 87(3): 1196-1198, 1996.
  45. Verdonck LF, Lokhorst HM, Dekker AW, et al.: Graft-versus-myeloma effect in two cases. Lancet 347(9004): 800-801, 1996.
  46. Lokhorst HM, Schattenberg A, Cornelissen JJ, et al.: Donor lymphocyte infusions for relapsed multiple myeloma after allogeneic stem-cell transplantation: predictive factors for response and long-term outcome. Journal of Clinical Oncology 18(16): 3031-3037, 2000.
  47. Badros A, Barlogie B, Siegel E, et al.: Improved outcome of allogeneic transplantation in high-risk multiple myeloma patients after nonmyeloablative conditioning. Journal of Clinical Oncology 20(5): 1295-1303, 2002.

PLASMACITOMA OSEO AISLADO

El paciente padece de plasmacitoma óseo aislado si se encuentra una lesión lítica solitaria de células plasmáticas en un examen del esqueleto en un paciente asintomático, y un examen de médula ósea de un sitio no afectado contiene menos de 5% de células plasmáticas.[1] Una gammagrafía de imagen de resonancia magnética de la espina completa podría identificar otras lesiones óseas.[2] La supervivencia de los pacientes con plasmacitomas óseos aislados tratados con radiación a la lesión es mayor de 50% a 10 años, la cual es mucho mejor que la supervivencia con mieloma múltiple diseminado. La mayoría de los pacientes con el tiempo desarrollarán la enfermedad diseminada y requerirán quimioterapia; casi la mitad lo hará antes de pasar 2 años desde el diagnóstico.[2,1] Sin embargo, aquellos pacientes con paraproteína sérica o proteína de Bence-Jones, en quienes estas proteínas han desaparecido completamente después de radioterapia podrían esperar permanecer libres de enfermedad por períodos prolongados.[2,3] Los pacientes que avanzan a mieloma múltiple tienden a responder de forma positiva a la quimioterapia con un promedio de supervivencia de 63 meses después de la progresión.[2,3]

Opciones de tratamiento estándar:

1. Irradiación tumoricida de la lesión.

2. Si la proteína M aumenta y se presentan otros indicios de mieloma múltiple
sintomático, es necesario administrar quimioterapia.

Bibliografía:

  1. Dimopoulos MA, Moulopoulos LA, Maniatis A, et al.: Solitary plasmacytoma of bone and asymptomatic multiple myeloma. Blood 96(6): 2037-2044, 2000.
  2. Liebross RH, Ha CS, Cox JD, et al.: Solitary bone plasmacytoma: outcome and prognostic factors following radiotherapy. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 41(5): 1063-1067, 1998.
  3. Dimopoulos MA, Goldstein J, Fuller L, et al.: Curability of solitary bone plasmacytoma. Journal of Clinical Oncology 10(4): 587-590, 1992.

PLASMACITOMA EXTRAMEDULAR

Los pacientes con tumores aislados de células plasmáticas de los tejidos blandos, los cuales ocurren con más frecuencia en las amígdalas, los senos paranasales o la nasofaringe, deberán someterse a radiografías del esqueleto y a una biopsia de la médula ósea (las cuales deberán ser negativas), así como a un análisis de proteína M sérica en el suero y la orina.[1-4]

El promedio de supervivencia de pacientes con plasmacitomas extramedulares tratados con radioterapia fue de 8.5 años en un estudio. Sin embargo, la mayoría de estos pacientes fallecieron por causas no relacionadas al plasmacitoma extramedular, sin ningún indicio de progreso del neoplasma de células plasmáticas en el momento de su fallecimiento. La supervivencia libre de progresión de los pacientes de riesgo fue del 70% a 14 años. En aquéllos en los que la enfermedad progresó, los sitios más comunes fueron los ganglios linfáticos regionales.[2]

Opciones de tratamiento estándar:

1. Radioterapia tumoricida a la lesión aislada con campos que cubran los
ganglios linfáticos regionales, si es posible.

2. En algunos casos, se puede considerar la resección quirúrgica, pero
normalmente viene seguida de radioterapia.[4]

3. Si la proteína M persiste o reaparece, el paciente puede necesitar terapia
adicional. En algunos pacientes, el plasmacitoma puede encogerse pero no desaparecer, y la proteína M persiste. Estos pacientes requieren un seguimiento cuidadoso. Deberá utilizarse la cirugía si el plasmacitoma está en un sitio de donde puede ser extirpado fácilmente, por ejemplo, en las amígdalas; la proteína M podría desaparecer de la sangre o la orina.

4. La quimioterapia es necesaria si la enfermedad avanza y causa síntomas.

Bibliografía:

  1. Meis JM, Butler JJ, Osborne BM, et al.: Solitary plasmacytomas of bone and extramedullary plasmacytomas: a clinicopathologic and immunohistochemical study. Cancer 59(8): 1475-1485, 1987.
  2. Knowling MA, Harwood AR, Bergsagel DE: Comparison of extramedullary plasmacytomas with solitary and multiple plasma cell tumors of bone. Journal of Clinical Oncology 1(4): 255-262, 1983.
  3. Soesan M, Paccagnella A, Chiarion-Sileni V, et al.: Extramedullary plasmacytoma: clinical behaviour and response to treatment. Annals of Oncology 3(1): 51-57, 1992.
  4. Alexiou C, Kau RJ, Dietzfelbinger H, et al.: Extramedullary plasmacytoma: tumor occurrence and therapeutic concepts. Cancer 85(11): 2305-2314, 1999.

MACROGLOBULINEMIA DE WALDENSTROM (LINFOMA LINFOPLASMACITICA)

El linfoma linfoplasmacítico está relacionado con un suero monoclonal paraproteína de la inmunoglobulina tipo M (macroglobulinemia de Waldenstrom)[1,2] La mayoría de los pacientes presentan complicaciones de médula ósea, ganglios linfáticos y bazo, y algunos pacientes desarrollan el síndrome de hiperviscocidad. Existen otros linfomas que podrían estar relacionados con paraproteínas de suero. El manejo del linfoma linfoplasmacítico es similar al de otros linfomas de grado bajo, específicamente el linfoma linfocítico difuso pequeño/leucemia linfocítica crónica.[2-4] Si la viscocidad en relación al agua es mayor de 4, el paciente podría estar manifestando señales de hiperviscocidad. La plasmaféresis es útil en los síntomas agudos temporales tales como (retinopatía, enfermedad congestiva del corazón y trastornos del sistema nervioso central), pero debe ser combinado con quimioterapia para un control prolongado de la enfermedad. Los pacientes sintomáticos con viscosidad sérica de 4 o menos generalmente se les coloca directamente en quimioterapia. Podría requerirse terapia para corregir la anemia hemolítica en pacientes con enfermedad de aglutinina fría crónica; clorambucilo, con o sin prednisona es lo principal. Ocasionalmente ser requiere de una habitación con calefacción para aquellos pacientes cuya aglutinina fría se activa por escalofríos menores. Los pacientes asintomáticos pueden ser vigilados para detectar cualquier signo de progresión de la enfermedad sin necesidad inmediata de quimioterapia. Los análogos de nucleosidos clorodeoxiadenosina-2 y fludarabina, han dado muestras de actividad significativa en pacientes con linfoma linfoplasmacítico que no han sido previamente tratados.[5-7] Los alquilantes como agentes únicos y la quimioterapia de combinación se les considera también como regímenes activos. [8,9] El alfa interferón también ha dado muestras de actividad en esta enfermedad, en contraste a la respuesta precaria de pacientes con mieloma múltiple.[10] La terapia mieloablativa con apoyo de células madres hematopoyéticas autólogas está bajo evaluación.[11,12] Rituximab, el anticuerpo monoclonal anti-CD20 es activo en el 30% de los pacientes previamente tratados.[13]

Bibliografía:

  1. Facon T, Brouillard M, Duhamel A, et al.: Prognostic factors in Waldenstrom's macroglobulinemia: a report of 167 cases. Journal of Clinical Oncology 11(8): 1553-1558, 1993.
  2. Dimopoulos MA, Panayiotidis P, Moulopoulos LA, et al.: Waldenstrom's macroglobulinemia: clinical features, complications, and management. Journal of Clinical Oncology 18(1): 214-226, 2000.
  3. Leblond V, Ben-Othman T, Deconinck E, et al.: Activity of fludarabine in previously treated Waldenstrom's macroglobulinemia: a report of 71 cases. Journal of Clinical Oncology 16(6): 2060-2064, 1998.
  4. Foran JM, Rohatiner AZ, Coiffier B, et al.: Multicenter phase II study of fludarabine phosphate for patients with newly diagnosed lymphoplasmacytoid lymphoma, Waldenstrom's macroglobulinemia, and mantel-cell lymphoma. Journal of Clinical Oncology 17(2): 546-553, 1999.
  5. Dimopoulos MA, Kantarjian H, Weber D, et al.: Primary therapy of Waldenstrom's macroglobulinemia with 2-chlorodeoxyadenosine. Journal of Clinical Oncology 12(12): 2694-2698, 1994.
  6. Dimopoulos MA, Alexanian R: Waldenstrom's macroglobulinemia. Blood 83(6): 1452-1459, 1994.
  7. Hellmann A, Lewandowski K, Zaucha JM, et al.: Effect of a 2-hour infusion of 2-chlorodeoxyadenosine in the treatment of refractory or previously untreated Waldenstrom's macroglobulinemia. European Journal of Haematology 63(1): 35-41, 1999.
  8. Kyle RA, Garton JP: The spectrum of IgM monoclonal gammopathy in 430 cases. Mayo Clinic Proceedings 62(8): 719-731, 1987.
  9. Case DC, Ervin TJ, Boyd MA, et al.: Waldenstrom's macroglobulinemia: long-term results with the M-2 protocol. Cancer Investigation 9(1): 1-7, 1991.
  10. Rotoli B, De Renzo A, Frigeri F, et al.: A phase II trial on alpha-interferon (alpha IFN) effect in patients with monoclonal IgM gammopathy. Leukemia and Lymphoma 13: 463-469, 1994.
  11. Dreger P, Glass B, Kuse R, et al.: Myeloablative radiochemotherapy followed by reinfusion of purged autologous stem cells for Waldenstrom's macroglobulinaemia. British Journal of Haematology 106(1): 115-118, 1999.
  12. Desikan R, Dhodapkar M, Siegel D, et al.: High-dose therapy with autologous haemopoietic stem cell support for Waldenstrom's macroglobulinaemia. British Journal of Haematology 105(4): 993-996, 1999.
  13. Byrd JC, Waselenko JK, Maneatis TA, et al.: Rituximab therapy in hematologic malignancy patients with circulating blood tumor cells: association with increased infusion-related side effects and rapid tumor lysis. Blood 92(10 suppl 1): A-432, 106a, 1998.

GAMMAPATIA MONOCLONAL DE IMPORTANCIA INDETERMINADA

Los pacientes con gammapatía monoclonal de importancia indeterminada (MGUS, siglas en inglés) tienen una proteína M en el suero sin síntomas o manifestaciones de mieloma múltiple, macroglobulinemia, amiloidosis o linfoma, y con menos de 10% de células plasmáticas en la médula ósea.[1,2] El 5% de los pacientes desarrollarán mieloma múltiple, otra discrasia de células plasmáticas, o linfoma en 5 años, el 15% de los mismos lo hará en 10 años, y el 30% en 15 años. Desgraciadamente, no se puede identificar a los pacientes que eventualmente presentarán afección maligna de células plasmáticas o linfoma basándose en el nivel de proteína M, el recuento sanguíneo periférico, el tipo de inmunoglobulina monoclonal, el porcentaje de células plasmáticas en la médula ósea o los niveles de inmunoglobulinas normales. Por lo tanto, todos los pacientes con MGUS deberán mantenerse bajo observación para detectar el incremento de los niveles de proteína M y la presencia de una de las malignidades anteriormente mencionadas.

Bibliografía:

  1. Blade J, Kyle RA: Monoclonal gammopathies of undetermined significance. In: Malpas JS, Bergsagel DE, Kyle RA, et al. eds.: Myeloma: Biology and Management. 2nd ed., Oxford, England: Oxford University Press, 1998, pp 513-544.
  2. Kyle RA: "Benign" monoclonal gammopathy - after 20 to 35 years of follow-up. Mayo Clinic Proceedings 68(1): 26-36, 1993.

NEOPLASIA REFRACTARIA DE CELULAS PLASMATICAS

Hay 2 tipos principales de pacientes con mieloma refractario: pacientes refractarios primarios que nunca logran responder al tratamiento y cuya enfermedad avanza mientras reciben quimioterapia de inducción; y pacientes refractario secundarios que responden a la quimioterapia de inducción, pero no al tratamiento después de la recaída. El grupo primario podría responder a la quimioterapia de dosis altas y al rescate de células madre autólogo.[1,2]

De los pacientes que no responden a la quimioterapia de inducción, un subgrupo de alrededor del 10% padece enfermedad estable y disfruta de un pronóstico de supervivencia que es tan bueno como el de los pacientes que responden al tratamiento.[3,4] Cuando la naturaleza estable de la enfermedad llega a establecerse, estos pacientes pueden interrumpir la terapia hasta que el mieloma comience a avanzar de nuevo. Otros con mieloma refractario primario y enfermedad progresiva requieren un cambio de terapia; las opciones existentes se han estudiado anteriormente.[4,5]

Un informe preliminar sobre la talidomida sugiere beneficios antitumorales con toxicidad hematológica mínima.[6] Actualmente se están realizando más pruebas clínicas en este campo.

Para pacientes que responden a su terapia inicial, la tasa de crecimiento del mieloma, medida según el tiempo de duplicación de la proteína M, aumenta progresivamente con cada recaída subsecuente y la duración de las remisiones es cada vez más corta. La función de la médula ósea se ve más afectada según los pacientes pasan a presentar pancitopenia y entran en una fase refractaria; en algunas ocasiones, las células del mieloma se desdiferencian y los pacientes desarrollan plasmacitomas extramedulares. Las células del mieloma pueden aún ser sensibles a la quimioterapia, pero la tasa del nuevo crecimiento durante la recaída es tan rápida que no se observa una mejoría progresiva. En esta etapa de la enfermedad, las dosis elevadas de glucocorticoides pueden ser la mejor estrategia.[7,8] Se está evaluando la quimioterapia de dosis elevada con el apoyo del factor de crecimiento en estas situaciones refractarias.[9] También se pueden usar regímenes menos mielosupresores como terapia de segunda o tercera línea.[10]

Bibliografía:

  1. Barlogie B, Southwest Oncology Group: NCI HIGH PRIORITY CLINICAL TRIAL --- Phase III Randomized Study of Melphalan/Total Body Irradiation with Peripheral Blood Stem Cell Rescue vs VBMCP (Vincristine/Carmustine/Melphalan/Cyclophosphamide/Prednisone) Following Standard Induction for Previously Untreated Symptomatic Multiple Myeloma, with Further Randomization for Major Responders to Interferon alfa vs Observation (Summary Last Modified 10/2002), SWOG-9321, clinical trial, closed, 10/01/2000.
  2. Attal M, Harousseau JL, Stoppa AM, et al.: A prospective, randomized trial of autologous bone marrow transplantation and chemotherapy in multiple myeloma. New England Journal of Medicine 335(2): 91-97, 1996.
  3. Bergsagel DE: Use a gentle approach for refractory myeloma patients. Journal of Clinical Oncology 6(5): 757-758, 1988.
  4. Bergsagel DE: Chemotherapy of myeloma. In: Malpas JS, Bergsagel DE, Kyle RA, et al. eds.: Myeloma: Biology and Management. 2nd ed., Oxford, England: Oxford University Press, 1998, pp 269-302.
  5. Buzaid AC, Durie BG: Management of refractory myeloma: a review. Journal of Clinical Oncology 6(5): 889-905, 1988.
  6. Singhal S, Mehta J, Desikan R, et al.: Antitumor activity of thalidomide in refractory multiple myeloma. New England Journal of Medicine 341(21): 1565-1571, 1999.
  7. Alexanian R, Barlogie B, Dixon DO: High-dose glucocorticoid treatment of resistant myeloma. Annals of Internal Medicine 105(1): 8-11, 1986.
  8. Norfolk DR, Child JA: Pulsed high dose oral prednisolone in relapsed or refractory multiple myeloma. Hematological Oncology 7(1): 61-68, 1989.
  9. Dimopoulos MA, Weber D, Kantarjian H, et al.: HyperCVAD for VAD-resistant multiple myeloma. American Journal of Hematology 52(2): 77-81, 1996.
  10. Brugnatelli S, Riccardi A, Ucci G, et al.: Experience with poorly myelosuppressive chemotherapy schedules for advanced myeloma. British Journal of Cancer 73(6): 794-797, 1996.
Date Last Modified: 11/2002


El Sistema Computarizado de Información sobre el Cáncer PDQ contiene información adicional que no esta disponible en CancerMail: directorio de instituciones y médicos que dan tratamiento a pacientes con cáncer y un listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor información sobre el acceso al PDQ, consulte el Contenido de CancerMail y asi podra obtener los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ.

PDQ por pacientes

Back to the Cancernet contents overview
HON-Code We subscribe to the HONcode principles
of the Health On the Net Foundation


Dr. G. Quade

This page was last modified on Tuesday, 29-Jan-2008 15:29:55 CET