Get this document via a secure connection
Puesto que la enfermedad de Hodgkin afecta principalmente a jóvenes adultos, la mayoría de los oncólogos se enfrentarán eventualmente al dilema de cómo darle terapia a una mujer embarazada y al mismo tiempo reducir al mínimo el riesgo al feto. La selección del tratamiento debe ser individualizada, tomando en consideración los deseos de la madre, la gravedad y el ritmo de la enfermedad de Hodgkin, y el tiempo que quede de embarazo. Ya que las pautas generales nunca pueden substituir el criterio clínico, el oncólogo debe estar preparado para alterar los planes iniciales según sea necesario. Debido a la falta de radiación ionizantes, las imágenes por resonancia magnética es la herramienta preferida en la evaluación de etapas.[1]
Generalmente los oncólogos aconsejan un aborto terapéutico para las mujeres con enfermedad de Hodgkin en su primer trimestre de embarazo. Si la enfermedad de Hodgkin se presenta en su etapa temprana arriba del diafragma y parece estar creciendo lentamente, la paciente podrá ser observada cuidadosamente con planes de inducir un parto prematuro y proceder con la terapia definitiva. De otra forma, estas pacientes pueden recibir radioterapia con la protección apropiada.[2] Los investigadores de M.D. Anderson no observaron ninguna anormalidad congénita en 16 bebés nacidos después de que las madres habían recibido radiación supradiafragmática con protección del útero con cinco capas de semiatenuación de plomo.[3] La quimioterapia administrada en el primer trimestre está asociada con anormalidades congénitas hasta en un tercio de los bebés.[4] Sin embargo, en una serie, no hubo reacciones adversas en 14 niños de madres que recibieron mecloretamina + vincristina + procarbazina + predinisona o doxorubicina + bleomicina + vinblastina + dacarbazina (ABVD) durante la gestación, 5 de las cuales comenzaron su tratamiento durante el primer trimestre.[5] Por consiguiente, algunas mujeres pueden optar por continuar el embarazo y aceptar la radioterapia o quimioterapia si se requiere tratamiento inmediato.
En la segunda mitad del embarazo, la mayoría de las pacientes pueden ser observadas cuidadosamente posponiendo la terapia hasta la inducción del parto a las 32 ó 36 semanas.[6,7] Si la quimioterapia es indispensable antes del parto, como es el caso de pacientes con enfermedad sintomática en estado avanzado, se podrá considerar la vinblastina sola (administrada intravenosamente en una dosis de 6 miligramos por metro cuadrado cada dos semanas hasta la inducción del parto) ya que no ha sido asociada con anormalidades fetales en la segunda mitad del embarazo.[6,7] También se emplean esteroides tanto por sus efectos antitumorales como por la aceleración de la madurez pulmonar fetal. Una opción es el uso de un tratamiento corto de radiación antes del parto en los casos donde hay complicación respiratoria a causa de un crecimiento rápido del tumor mediastínico. La quimioterapia de combinación con ABVD puede ser segura en la segunda mitad del embarazo.[5] Algunos investigadores utilizan ABV sola(excluyendo la dacarbazina) hasta el momento del parto debido al riesgo que en teoría, representa el uso de la dacarbazina. Si se requiere el uso de quimioterapia después del primer trimestre, la mayoría de los clínicos prefiere el uso de combinación de fármacos en vez de un solo medicamento o radioterapia.
En un estudio, la supervivencia de 20 años de mujeres embarazadas con enfermedad de Hodgkin no fue diferente a la de mujeres no embarazadas comparando etapas similares de la enfermedad, edad al momento del diagnóstico, y año civil del tratamiento.[6] Los efectos a largo plazo en los hijos después de haber recibido quimioterapia in útero son desconocidos, aunque los datos actuales tienden a ser alentadores.[4-8]
|
Back to the Cancernet contents overview |
of the Health On the Net Foundation
|