NCI medNews

"Tumores del ovario de bajo potencial maligno" is redistributed by University of Bonn, Medical Center

Tumores del ovario de bajo potencial maligno

208/04155

Get this document via a secure connection


Informaci N General Sobre Los Tumores Del Ovario De Bajo Potencial Maligno


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACI N GENERAL SOBRE LOS TUMORES DEL OVARIO DE BAJO POTENCIAL MALIGNO

Los tumores de potencial maligno bajo (tumores dudosos) representan el 15% de todos los cánceres ováricos epiteliales. Casi el 75% de estos tumores se encuentran en etapa I al momento del diagnóstico. Es imprescindible que estos tumores se reconozcan ya que su pronóstico y tratamiento son notoriamente diferentes de los de los carcinomas invasores malignos. Una evaluación de 22 series (953 pacientes) con una mediana de seguimiento de 7 años reveló una tasa de supervivencia de 92% entre las pacientes con tumores en etapas avanzadas, si se excluye a las pacientes con los llamados implantes invasores. Se determinó que la muerte fue causada por complicaciones benignas de la enfermedad (p. ej., obstrucción del intestino delgado), complicaciones de la terapia, y muy rara vez (0.7%), por transformación maligna.[1] En una serie, las tasas de supervivencia a los 5, 10, 15 y 20 años de las pacientes con tumores de potencial maligno bajo (en todas las etapas), según se mostró en un análisis de tablas clínicas de vida, fueron de 97%, 95%, 92% y 89%.[2] En esta serie, la mortalidad dependió de la etapa: 0,7%, 4,2% y 26,8% de pacientes en etapas I, II, y III respectivamente, murieron a raíz de la enfermedad.[2] Un estudio extenso mostró que una etapa temprana, histología serosa y edad más joven se asocian a un pronóstico más favorable.[3] En contraste con la excelente tasa de supervivencia generalmente observada de la enfermedad en etapa temprana, el informe anual FIGO (#21) incluyó 529 tumores en etapa I, con una tasa de supervivencia actuarial a los 5 años de 89,1%. Una supervivencia similarmente buena, se encontró en un estudio prospectivo extenso.[4] se De todos modos, estas tasas de supervivencia contrastan claramente con la tasa de supervivencia de 30% de las pacientes de tumores invasores (en todas las etapas). El tumor endometrioide de potencial maligno bajo, que es menos común, no debe considerarse maligno ya que casi nunca hace metástasis. Sin embargo pueden ocurrir transformaciones malignas que pudieran estar asociadas a un tumor similar fuera del ovario; tales tumores son el resultado de un segundo tumor primario o de una ruptura del tumor primario endometrial. [5]

Para la enfermedad en etapa temprana (etapa I/II), no se indica ningún tratamiento adicional en el caso de un tumor de potencial maligno bajo completamente resecado.[6] Cuando se desea mantener el potencial de reproducción, la salpingooforectomía unilateral es una terapia adecuada.[3,7] En el caso de que existan neoplasias ováricas císticas bilaterales, o en un solo ovario, podrá emplearse una ooforectomía parcial cuando la paciente desee permanecer fecunda.[8] Algunos enfatizan la importancia de limitar la cistectomía ovárica a las pacientes en etapa IA en quienes los márgenes de los especímenes de la cistectomía están libres de tumor.[9] En una serie extensa, la tasa de recaída fue más alta con cirugía más conservadora (cistectomía >ooforectomía unilateral >TAH, BSO, siglas en inglés); las diferencias, sin embargo, no fueron estadísticamente significativas y la supervivencia fue casi 100% para todos los grupos.[2,10] Cuando la maternidad no es una consideración importante, una histerectomía abdominal total y una salpingooforectomía bilateral resulta una terapia adecuada. Una vez que la mujer ha completado su familia, la mayoría de los médicos, pero no todos,[9] están a favor de la remoción del tejido ovárico restante ya que existe el riesgo de recurrencia de un tumor dudoso, o en raras circunstancias, de un carcinoma.[3,11]

La importancia de una clasificación completa no ha sido mostrada en los casos de etapas tempranas; sin embargo, el ovario opuesto debe ser evaluado cuidadosamente para determinar si hay enfermedad bilateral. A pesar de que no se ha establecido el efecto que causa una clasificación quirúrgica en el manejo terapéutico, en un estudio 7 de 27 pacientes con supuesta enfermedad localizada fueron ubicadas en una etapa más alta después de una clasificación quirúrgica completa.[12] En otros dos estudios, 16% y 18% de las pacientes con supuestos tumores localizados de potencial maligno bajo fueron ubicadas en una etapa más alta como resultado de una clasificación por laparotomía.[11,13] En uno de estos estudios, el resultado de tumores serosos fue de 30.8% (4/13) comparado con 0% (0/12) en el caso de tumores mucinosos.[9] En otro estudio, las pacientes con enfermedad intraperitoneal localizada y ganglios linfáticos negativos tuvieron una incidencia baja de recurrencia (5%), mientras que las pacientes con enfermedad intraperitoneal localizada y ganglios linfáticos positivos tuvieron estadísticamente una incidencia de recurrencia significativamente más alta(50%).[2]

Las pacientes con enfermedad avanzada deben someterse a una histerectomía total, salpingooforectomía bilateral, omentectomía, muestreo de ganglios y cirugía de citorreducción agresiva. Las pacientes con enfermedad en etapa II/III sin tumor residual macroscópico han tenido una tasa de supervivencia de 100% en algunas series, independientemente de la duración del seguimiento.[14,15] La tasa de supervivencia a los 7 años en las pacientes con enfermedad residual macroscópica fue del 69% en una serie extensa,[2] y parece ser inversamente proporcional al tiempo de seguimiento.[2]

En las pacientes con enfermedad en etapas más avanzadas y con enfermedad residual microscópica o macroscópica, no debe indicarse quimioterapia ni radioterapia. Hay pocos indicios de que la quimioterapia postoperatoria o la radioterapia alteren el curso de esta enfermedad en alguna forma ventajosa.[2,10,14,16,17] En un estudio de 364 pacientes sin tumor residual, la terapia adyuvante no tuvo ningún efecto en la supervivencia libre de enfermedad o corregida cuando se estratificó según la etapa de la enfermedad.[3] Las pacientes sin tumor residual que no recibieron ningún tratamiento adyuvante tuvieron una tasa de supervivencia igual o mayor a la de los grupos tratados. No se han realizado estudios controlados que comparen tratamientos postoperatorios con casos en los que no se realiza ningún tratamiento.

En una evaluación de 150 pacientes con tumores ováricos de tipo dudoso, la supervivencia de las pacientes con tumores residuales de menos de 2 centímetros, fue significativamente mejor que la de aquellas con tumores residuales de 2 a 5 centímetros y mayores de 5 centímetros.[18] Todavía no se ha determinado si los implantes invasores implican un pronóstico peor. Algunos investigadores han correlacionado los implantes invasores con un pronóstico precario [19] mientras que otros no lo han hecho.[15,20] Algunos estudios han indicado que quizás sea posible usar la ploidía del DNA de los tumores para identificar a aquellas pacientes que desarrollarán enfermedad agresiva.[21,22] Un estudio reciente no pudo correlacionar la ploidía del DNA del tumor seroso primario con la supervivencia, pero encontró que los implantes de aneuploidía invasora estaban asociados con un pronóstico precario.[23] No hay prueba de que el tratamiento de pacientes con tumores aneuploides afecte la supervivencia. No se ha podido establecer ninguna relación significativa entre la sobreexpresión de p53 y Her- 2/neu y la recurrencia del tumor o la supervivencia.[24]

Desde luego, en caso de que se presente una progresión clínica, se indica una cirugía de reducción ulterior del tumor, seguida de quimioterapia. Si el intervalo libre de síntomas es largo, no es aconsejable emplear quimioterapia después de un procedimiento de citorreducción secundario. Sin embargo, si la enfermedad recurre rápidamente en forma sintomática, la administración de quimioterapia puede resultar beneficiosa. Algunos informes han documentado quirúrgicamente la eficacia de la quimioterapia en algunas pacientes con enfermedad residual microscópica o macroscópica.[25,26] Un estudio reciente realizado por GOG empleó quimioterapia a base de melfalán para pacientes con enfermedad progresiva, y con cisplatino para las pacientes no responden al melfalán.[27]

Bibliografía:

  1. Kurman RJ, Trimble CL: The behavior of serous tumors of low malignant potential: are they ever malignant? International Journal of Gynecological Pathology 12(2): 120-127, 1993.
  2. Leake JF, Currie JL, Rosenshein NB, et al.: Long-term follow-up of serous ovarian tumors of low malignant potential. Gynecologic Oncology 47(2): 150-158, 1992.
  3. Koern J, Trope CG, Abeler VM: A retrospective study of 370 borderline tumors of the ovary treated at the Norwegian Radium Hospital from 1970 to 1982. Cancer 71(5): 1810-1820, 1993.
  4. Zanetta G, Rota S, Chiari S, et al.: Behavior of borderline tumors with particular interest to persistence, recurrence, and progression to invasive carcinoma: a prospective study. Journal of Clinical Oncology 19(10): 2658-2664, 2001.
  5. Norris HJ: Proliferative endometrioid tumors and endometrioid tumors of low malignant potential of the ovary. International Journal of Gynecological Pathology 12(2): 134-140, 1993.
  6. Trope C, Kaern J, Vergote IB, et al.: Are borderline tumors of the ovary overtreated both surgically and systematically? A review of four prospective randomized trials including 253 patients with borderline tumors. Gynecologic Oncology 51(2): 236-243, 1993.
  7. Lim-Tan SK, HE Cajigas, Scully RE.: Ovarian cystectomy for serous borderline tumors: a follow-up study of 35 cases. Obstetrics and Gynecology 72(5): 775-781, 1988.
  8. Rice LW, Berkowitz RS, Mark SD, et al.: Epithelial ovarian tumors of borderline malignancy. Gynecologic Oncology 39(2): 195-198, 1990.
  9. Piura B, Dganis R, Blicksteins I, et al.: Epithelial ovarian tumors of borderline malignancy: a study of 50 cases. International Journal of Gynecological Cancer 2(2): 189-197, 1992.
  10. Casey AC, Bell DA, Lage JM, et al.: Epithelial ovarian tumors of borderline malignancy: long-term follow-up. Gynecologic Oncology 50(3): 316-322, 1993.
  11. Snider DD, Stuart GC, Nation JG, et al.: Evaluation of surgical staging in stage I low malignant potential ovarian tumors. Gynecologic Oncology 40(2): 129-132, 1991.
  12. Yazigi R, Sandstad J, Munoz AK: Primary staging in ovarian tumors of low malignant potential. Gynecologic Oncology 31(3): 402-408, 1988.
  13. Leake JF, Rader JS, Woodruff JD, et al.: Retroperitoneal lymphatic involvement with epithelial ovarian tumors of low malignant potential. Gynecologic Oncology 42(2): 124-130, 1991.
  14. Barnhill D, Heller P, Brzozowski P, et al.: Epithelial ovarian carcinoma of low malignant potential. Obstetrics and Gynecology 65(1): 53-59, 1985.
  15. Bostwick DG, Tazelaar HD, Ballon SC, et al.: Ovarian epithelial tumors of borderline malignancy: a clinical pathologic study of 109 cases. Cancer 58: 2052-2065, 1986.
  16. Tumors of the ovary: neoplasms derived from coelomic epithelium. In: Morrow CP, Townsend DE: Synopsis of Gynecologic Oncology. New York: John Wiley and Sons, 3rd ed., 1987, pp 257-303.
  17. Sutton GP, Bundy BN, Omura GA, et al.: Stage III ovarian tumors of low malignant potential treated with cisplatin combination therapy (a Gynecologic Oncology Group study). Gynecologic Oncology 41(3): 230-233, 1991.
  18. Tamakoshi K, Kikkawa F, Nakashima N, et al.: Clinical behavior of borderline ovarian tumors: a study of 150 cases. Journal of Surgical Oncology 64(2): 147-152, 1997.
  19. Bell DA, Scully RE: Serous borderline tumors of the peritoneum. American Journal of Surgical Pathology 14: 230-239, 1990.
  20. Michael H, Roth LM: Invasive and noninvasive implants in ovarian serous tumors of low malignant potential. Cancer 57: 1240-1247, 1986.
  21. Friedlander ML, Hedley DW, Swanson C, et al.: Prediction of long-term survival by flow cytometric analysis of cellular DNA content in patients with advanced ovarian cancer. Journal of Clinical Oncology 6(2): 282-290, 1988.
  22. Kaern J, Trope C, Kjorstad KE, et al.: Cellular DNA content as a new prognostic tool in patients with borderline tumors of the ovary. Gynecologic Oncology 38(3): 452-457, 1990.
  23. de Nictolis M, Montironi R, Tommasoni S, et al.: Serous borderline tumors of the ovary. Cancer 70(1): 152-160, 1992.
  24. Eltabbakh GH, Belinson JL, Kennedy AW, et al.: p53 and HER-2/neu overexpression in ovarian borderline tumors. Gynecologic Oncology 65(2): 218-224, 1997.
  25. Fort MG, Pierce VK, Saigo PE, et al: Evidence for the efficacy of adjuvant therapy in epithelial ovarian tumors of low malignant potential. Gynecologic Oncology 32(3): 269-272, 1989.
  26. Gershenson DM, Silva EG: Serous ovarian tumors of low malignant potential with peritoneal implants. Cancer 65(3): 578-585, 1990.
  27. Barnhill DR, Kurman RJ, Brady MF, et al.: Preliminary analysis of the behavior of stage I ovarian serous tumors of low malignant potential: a Gynecologic Oncology Group study. Journal of Clinical Oncology 13(11): 2752-2756, 1995.
Date Last Modified: 07/2002


El Sistema Computarizado de Información sobre el Cáncer PDQ contiene información adicional que no esta disponible en CancerMail: directorio de instituciones y médicos que dan tratamiento a pacientes con cáncer y un listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor información sobre el acceso al PDQ, consulte el Contenido de CancerMail y asi podra obtener los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ.

PDQ por pacientes

Back to the Cancernet contents overview
HON-Code We subscribe to the HONcode principles
of the Health On the Net Foundation


Dr. G. Quade

This page was last modified on Tuesday, 29-Jan-2008 15:29:57 CET