"Linfoma relacionado con el SIDA"
is redistributed by University
of Bonn, Medical Center
Linfoma relacionado con el SIDA
208/03779
Get this document via a secure connection
- Informacion General
- Clasificacion Celular
- Informacion De Las Etapas
- Aspectos Generales De Las Opciones Del Tratamiento
- Linfoma Periferico / Sistemico Relacionado Con El Sida
- Linfoma Primario Del Sistema Nervioso Central Relacionado Con El Sida
CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer
Información del PDQ para profesionales de la salud
Importante: La presente información está dirigida principalmente al
personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene
alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico,
comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
El síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA) se describió por primera vez
en 1981, y las primeras definiciones incluían ciertas infecciones oportunistas,
el sarcoma de Kaposi y linfomas del sistema nervioso central (SNC). En 1984, un
estudio que abarcó múltiples centros describió el espectro clínico de linfomas no
Hodgkin en las poblaciones con riesgo de SIDA.[1] En 1985 y 1987, los Centros
para el Control de Enfermedades (CDC) revisaron la definición del SIDA para
incluir a pacientes infectados con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
que tenían linfoma no Hodgkin de células B agresivo. La incidencia del linfoma
no Hodgkin ha aumentado en un curso casi paralelo con la epidemia del SIDA y
representa entre 2% a 3% de los casos de SIDA recién diagnosticados.[2]
Patológicamente, los linfomas relacionadas con el SIDA están compuestos de un
estrecho abanico de tipos histológicos que consisten casi exclusivamente en
tumores agresivos a base de células B. Estos comprenden el linfoma de células
grandes difusas; el inmunoblástico B; y el de células pequeñas no hendidas, de
Burkitt o semejante. Los linfomas asociados con el VIH pueden ser categorizados
como: 1) linfoma primario del sistema nervioso central (PCNSL, por sus siglas en
inglés) los cuales representan 20% de todos los casos de linfoma no Hodgkin en
los pacientes del SIDA; 2) linfoma sistémico; y 3) linfoma de efusión primaria.
Este último se ha relacionado con el Sarcoma de Kaposis asociado con el virus del
hérpes humano, tipo 8 (KSHV/HHV-8).[3,4] Todos estos linfomas difieren de los
linfomas no relacionados con el VIH en sus características moleculares, presuntos
mecanismos patogénicos, tratamiento y resultados clínicos. Los tres tipos
patológicos están distribuidos igualmente y representan la enfermedad agresiva.
Además, parece que hay un aumento marcado en la incidencia de linfomas en
pacientes previamente diagnosticados con SIDA o con un complejo relacionado con
el SIDA que, por ser diagnósticos secundarios, no se incluyen en las estadísticas
de los CDC.[5]
Una base de datos internacional compuesta de 48,000 individuos VIH seropositivos
de los Estados Unidos, Europa y Australia encontró un descenso de 42% en la
incidencia de linfomas no Hodgkiano desde 1997 hasta 1999 en comparación con
aquellos desde 1992 a 1996, ambos sobre PCNSL y linfoma sistémico. [6] La
introducción del tratamiento con antirretrovirales altamente activos ha sido la
razón de esta disminución; se siguen llevando acabo estudios confirmatorios.
El diagnóstico del SIDA precede el inicio del linfoma no Hodgkin en
aproximadamente 57% de los pacientes, pero en un 30%, el diagnóstico del SIDA se
hace en el momento del diagnóstico del linfoma no Hodgkin y la reacción positiva
al VIH.[7] La distribución geográfica de estos linfomas es también similar a la
propagación geográfica del SIDA. A diferencia del sarcoma de Kaposi, que muestra
predilección por los hombres homosexuales y parece estar disminuyendo en
incidencia, todos los grupos de riesgo parecen tener un número excesivo de
linfomas no Hodgkin; estos grupos de riesgo incluyen a personas que usan drogas
intravenosas y a niños de individuos con VIH positivo.
En general, el entorno clínico y la respuesta al tratamiento de los pacientes con
linfoma relacionado con el SIDA son muy diferentes de los de los pacientes sin
VIH con linfoma. El individuo con linfoma agresivo que está infectado por el VIH
se presenta generalmente con enfermedad en etapa avanzada que suele ser
extraganglionar.[5,8] Entre los sitios entranodales más comunes se encuentra la
médula ósea, el hígado, las meninges y el tracto gastrointestinal, mientras que a
la vez sitios poco usuales también son característicos como el ano, corazón,
canal biliar, encia y los músculos. El curso clínico es más agresivo, y la
enfermedad es más extensa y menos sensible a la quimioterapia. La
inmunodeficiencia y las citopenias, común en estos pacientes en el momento de la
presentación inicial, son exacerbadas con la administración de la quimioterapia.
En consecuencia, el tratamiento de la malignidad aumenta el riesgo de infecciones
oportunistas que, a su vez, comprometen aún más el uso del tratamiento adecuado.
El pronóstico de los pacientes con linfoma relacionado con el SIDA ha estado
asociado con la etapa (grado de la enfermedad, afección extraganglionar y
afección de la médula ósea), la gravedad de la inmunodeficiencia subyacente
(medida por el conteo de linfocitos CD4 en la sangre periférica), el nivel
funcional y el diagnóstico previo del SIDA (historia clínica de infección
oportunista o sarcoma de Kaposi). Los pacientes con linfoma primario del SNC
relacionado con el SIDA parecen tener una enfermedad subyacente relacionada con
el VIH más grave que los pacientes con linfoma sistémico. En un informe, esta
gravedad se manifestó en pacientes con linfoma primario del SNC que tenían mayor
incidencia de diagnóstico previo de SIDA (73% contra 37%), un número mediano de
linfocitos CD4 más bajo(30/dL contra 189/dL) y peor supervivencia mediana (2,5
meses contra 6,0 meses).[9] Este mismo informe mostró que los pacientes con
factores precarios de riesgo (definidos como nivel funcional de Karnofsky menor
del 70%, historia de diagnóstico previo de SIDA y afección de la médula ósea)
tenían una supervivencia mediana de 4,0 meses comparados con un grupo de
pronóstico bueno sin ninguno de estos factores de riesgo, que tenían una
supervivencia mediana de 11,3 meses. En otro informe, los factores de pronóstico
se evaluaron en un grupo de 192 pacientes con linfoma relacionado con el SIDA
recién diagnosticado que se dividieron de manera aleatoria para recibir ya fuera
bajas dosis de metotrexato, bleomicina, doxorrubicina, ciclofosfamida,
vincristina y dexametasona (m-BACOD) o dosis estándar de m-BACOD con el factor
estimulante de la colonia de granulocitos y macrófagos.[10] No hubo diferencia
entre estos dos tratamientos en términos de su eficacia en relación con la
supervivencia libre de enfermedad, la supervivencia mediana ni la proporción de
riesgo de muerte.[10][Nivel de evidencia: 1iiA] En un análisis con múltiples
variables, los factores asociados con la disminución de la supervivencia fueron
edad mayor de 35 años, historia de uso de drogas intravenosas, enfermedad en
etapa III o IV y conteos de CD4 menores de 100 células por milímetro cúbico. Las
tasas de supervivencia mediana fueron de 46 semanas para los pacientes sin
factores de riesgo o con uno sólo, 44 semanas para los pacientes con 2 factores
riesgosos y 18 semanas para los pacientes con 3 o más factores de riesgo. El
índice de pronóstico internacional podría ser un factor pronóstico de la
supervivencia. [11-13]
Desde 1984, se ha revisado varias series de casos de linfoma de Hodgkin que
ocurrieron en pacientes con riesgo de SIDA.[14] Sin embargo, la enfermedad de
Hodgkin todavía no forma parte de la definición del SIDA del CDC porque no ha
habido una clara demostración de que tenga mayor incidencia en combinación con el
VIH, como es el caso del linfoma agresivo no Hodgkin. Los CDC, junto con el
departamento de Salud Pública de San Francisco, informaron sobre un estudio en el
cual hombres infectados por el VIH tuvieron un riesgo excesivo, que se atribuyó a
la infección del VIH, de 19,3 casos de linfoma de Hodgkin por 100,000 persona-
años y 224,9 casos de linfoma no Hodgkin por 100,000 persona-años. Aunque en
este informe se encontró una incidencia excesiva de linfoma de Hodgkin en los
hombres homosexuales infectados con VIH, será necesario realizar estudios
epidemiológicos adicionales antes que los CDC vuelvan a tomar en consideración el
linfoma de Hodgkin como malignidad asociada con el VIH.[15]
El linfoma de Hodgkin asociada con el VIH se presenta en una forma agresiva, a
menudo con afección extraganglionar o de médula ósea.[14,16] Una característica
peculiar del linfoma de Hodgkin asociada con el VIH es la menor frecuencia de
adenopatía mediastinal en comparación con la misma enfermedad no asociada con el
VIH. La mayoría de los pacientes en estas series tenía ya sea celularidad mixta
o linfoma de Hodgkin con depleción linfocítica, expresión de proteínas asociadas
con el virus de Epstein-Barr en células de Reed-Stenberg, síntomas de categoría B
y un conteo medio de 300/dL o menos de linfocitos CD4. [17] La supervivencia
mediana es de 8 a 20 meses, mucho menos que la supervivencia que se espera en los
pacientes con el linfoma de Hodgkin no asociada con el VIH. Entre las posibles
causas de la disminución en la supervivencia se encuentran la muerte temprana por
motivo de otras enfermedades relacionadas con el SIDA, la eficacia disminuida de
las terapias de norma y los mayores efectos tóxicos del tratamiento.
Bibliografía:
-
Ziegler JL, Beckstead JA, Volberding PA, et al.: Non-Hodgkin's lymphoma
in 90 homosexual men: relation to generalized lymphadenopathy and the
acquired immunodeficiency syndrome. New England Journal of Medicine
311(9): 565-570, 1984.
-
Rabkin CS, Yellin F: Cancer incidence in a population with a high
prevalence of infection with human immunodeficiency virus type 1.
Journal of the National Cancer Institute 86(22): 1711-1716, 1994.
-
Nador RG, Cesarman E, Knowles DM, et al.: Herpes-like DNA sequences in a
body-cavity-based lymphoma in an HIV-negative patient. New England
Journal of Medicine 333(14): 943, 1995.
-
Nador RG, Cesarman E, Chadburn A, et al.: Primary effusion lymphoma: a
distinct clinicopathologic entity associated with the Kaposi's
sarcoma-associated herpes virus. Blood 88(2): 645-656, 1996.
-
Cote TR, Biggar RJ, Rosenberg PS, et al.: Non-Hodgkin's lymphoma among
people with AIDS: incidence, presentation and public health burden.
International Journal of Cancer 73(5): 645-650, 1997.
- International Collaboration on HIV and Cancer: Highly active
antiretroviral therapy and incidence of cancer in human immunodeficiency
virus-infected adults. Journal of the National Cancer Institute 92(22):
1823-1830, 2000.
-
Knowles DM, Chamulak GA, Subar M, et al.: Lymphoid neoplasia associated
with the acquired immunodeficiency syndrome (AIDS): the New York
University Medical Center experience with 105 patients. Annals of
Internal Medicine 108(5): 744-753, 1988.
- Sparano JA: Clinical aspects and management of AIDS-related lymphoma.
European Journal of Cancer 37(10): 1296-1305, 2001.
-
Levine AM, Sullivan-Halley J, Pike MC, et al.: Human immunodeficiency
virus-related lymphoma: prognostic factors predictive of survival.
Cancer 68(11): 2466-2472, 1991.
-
Kaplan LD, Straus DJ, Testa MA, et al.: Low-dose compared with
standard-dose m-BACOD chemotherapy for non-Hodgkin's lymphoma associated
with human immunodeficiency virus infection. New England Journal of
Medicine 336(23): 1641-1648, 1997.
- Navarro JT, Ribera JM, Oriol A, et al.: International Prognostic Index is
the best prognostic factor for survival in patients with AIDS-related
non-Hodgkin's lymphoma treated with CHOP. A multivariate study of 46
patients. Haematologica 83(6): 508-513, 1998.
- Rossi G, Donisi A, Casari S, et al.: The International Prognostic Index
can be used as a guide to treatment decisions regarding patients with
human immunodeficiency virus-related systemic non-Hodgkin's lymphoma.
Cancer 86(11): 2391-2397, 1999.
- Straus DJ, Huang J, Testa MA, et al.: Prognostic factors in the treatment
of human immunodeficiency virus-associated non-Hodgkin's lymphoma:
analysis of AIDS Clinical Trials Group protocol 142--low-dose versus
standard-dose m-BACOD plus granulocyte-macrophage colony-stimulating
factor. Journal of Clinical Oncology 16(11): 3601-3606, 1998.
-
Spina M, Vaccher E, Nasti G, et al.: Human immunodeficiency
virus-associated Hodgkin's disease. Seminars in Oncology 27(4):
480-488, 2000.
-
Hessol NA, Katz MH, Liu JY, et al.: Increased incidence of Hodgkin
disease in homosexual men with HIV infection. Annals of Internal
Medicine 117(4): 309-311, 1992.
- Re A, Casari S, Cattaneo C, et al.: Hodgkin disease developing in
patients infected by human immunodeficiency virus results in clinical
features and a prognosis similar to those in patients with human
immunodeficiency virus-related non-Hodgkin lymphoma. Cancer 92(1):
2739-2745, 2001.
- Dolcetti R, Boiocchi M, Gloghini A, et al.: Pathogenetic and histogenetic
features of HIV-associated Hodgkin's disease. European Journal of
Cancer 37(10): 1276-1287, 2001.
Desde el punto de vista patológico, los linfomas relacionadas con el SIDA están
compuestos de un estrecho abanico de tipos histológicos que consisten casi
exclusivamente en tumores agresivos a base de células B. Estos comprenden el
linfoma de células grandes difuso; el inmunoblástico B; y el de células pequeñas
no hendidas, de Burkitt o semejante. Los tres tipos patológicos están
distribuidos igualmente y representan la enfermedad agresiva.
Los linfomas relacionados con el SIDA, aunque usualmente se originan de células
B, como lo demuestran los estudios de transposición de los genes de
inmunoglobulinas de cadena pesada, también se ha mostrado que son oligoclonales,
policlonales y monoclonales en su origen. El VIH, a pesar de que no parece
tener una función etiológica directa, sí conduce a un ambiente inmunológico
alterado. El VIH generalmente infecta a los linfocitos T, cuya pérdida de la
función reguladora lleva a una hipergamaglobulinemia e hiperplasia policlonal de
células B. Las células B no representan el blanco de la infección del VIH. Es el
virus conocido como Epstein-Barr (EBV, por sus siglas en inglés), en cambio, el
que se piensa que es al menos un cofactor en la etiología de algunos de estos
linfomas. El genoma del EBV se ha detectado en diversos números de pacientes con
linfomas relacionados con el SIDA; el análisis molecular indica que las células
fueron infectadas antes de que empezara la proliferación clonal.[1] El EBV se
detecta en 30% de los pacientes que presentan células pequeñas no hendidas y en
80% de los pacientes con linfomas de células grandes difusos. El raro linfoma de
efusión primaria constantemente hospeda el HHV-8 y frecuentemente contiene EBV.
No se observan otras lesiones genéticas comúnmente detectadas en los linfomas
relacionados con el SIDA.[2] También se ha identificado linfomas de células T
relacionados con el VIH y parecen estar asociados con la infección del EBV.[3]
Bibliografía:
-
Neri A, Barriga F, Inghirami G, et al.: Epstein-Barr virus infection
precedes clonal expansion in Burkitt's and acquired immunodeficiency
syndrome-associated lymphoma. Blood 77(5): 1092-1095, 1991.
-
Gaidano G, Carbone A, Dalla-Favera R: Genetic basis of acquired
immunodeficiency syndrome-related lymphomagenesis. Journal of the
National Cancer Institute Monographs 23: 95-100, 1998.
-
Thomas JA, Cotter F, Hanby AM, et al.: Epstein-Barr Virus-related oral
T-cell lymphoma associated with Human Immunodeficiency Virus
immunosuppression. Blood 81(12): 3350-3356, 1993.
Aunque la etapa es importante al seleccionar el tratamiento para los pacientes
con linfoma no Hodgkin que no tienen el síndrome de la inmunodeficiencia
adquirida, (SIDA), la mayoría de los pacientes con linfomas relacionados con el
SIDA tienen enfermedad bastante avanzada. En general, el sistema de
clasificación usado es el sistema de Ann Arbor, el cual es idéntico al que se usa
para los linfomas no Hodgkin que no están relacionados con el SIDA.
La enfermedad no Hodgkin en etapas I, II, III y IV puede subclasificarse en
categorías A y B: B para aquellos con síntomas generalizados bien definidos y A
para aquellos sin dichos síntomas. La designación B se da a los pacientes con
cualquiera de los siguientes síntomas:
- pérdida inexplicable de más del 10% del peso corporal en los 6 meses antes del
diagnóstico
- fiebre inexplicable con temperaturas mayores de 38 grados C
- sudores nocturnos que empapan
La designación "E" se emplea cuando las malignidades linfoides extraganglionares
surgen en los tejidos que se encuentran lejos de los agregados linfáticos
principales. Si se ha presentado prueba patológica de afección de uno o más
sitios extralinfáticos, se indica el símbolo para el sitio de afección, seguido
de un signo más (+). Los sitios se identifican con las anotaciones siguientes:
N = ganglios H = hígado L = pulmón M = médula ósea
S = bazo P = pleura O = hueso D = piel
El linfoma no Hodgkin en etapa I significa afección de una sola región de
ganglios linfáticos (I) o afección localizada de un solo órgano o sitio
extralinfático (IE).[1,2]
El linfoma no Hodgkin en etapa II significa afección de dos o más regiones de
ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma (II) o afección localizada de un
solo órgano o sitio extralinfático asociado y sus ganglios linfáticos regionales,
con complicación de otras regiones de ganglios linfáticos al mismo lado del
diafragma o sin ellas (IIE).[1,2]
El linfoma no Hodgkin en etapa III significa afección de las regiones de ganglios
linfáticos a ambos lados del diafragma (III) que también puede estar acompañada
por afección localizada de un órgano o sitio extralinfático (IIIE), afección del
bazo (IIIS) o de ambos (IIIS+E).[1,2]
El linfoma no Hodgkin en etapa IV significa afección diseminada (multifocal) de
uno o más órganos extralinfáticos con afección asociada de ganglios linfáticos o
sin ella, o afección aislada de órgano extralinfático con afección ganglionar
distante (no regional).[1,2]
Algunos factores que son importantes para determinar el pronóstico no están
incluidos en el sistema de clasificación de los linfomas no Hodgkin. Todos estos
factores deben tomarse en cuenta cuando se seleccione el tratamiento. El
pronóstico está relacionado con la gravedad de la deficiencia inmunológica
subyacente (conteo de linfocitos CD4), la presencia o historia clínica de
infecciones oportunistas (enfermedad previa que define el SIDA), afección de la
médula ósea, nivel funcional y la presencia de enfermedad extraganglionar.[3]
Típicamente, los linfomas relacionados con el SIDA están diseminados con
enfermedad extraganglionar en el momento de su presentación. Los sitios
extraganglionares más comunes son la región gastrointestinal (GI), el sistema
nervioso central, la médula ósea y el hígado. En una serie, el grupo más grande
de pacientes tenía tanto enfermedad extraganglionar como ganglionar (43%), pero
un tercio de los pacientes se presentó con enfermedad extraganglionar
solamente.[4] En una segunda serie, 87% de los pacientes tenía enfermedad
extraganglionar en la presentación.[5] Dos tercios de los pacientes tienen
enfermedad en etapa IV al momento del diagnóstico. Además, las presentaciones
inusuales son la afección del recto, el corazón, el pericardio, el parénquima
pulmonar, los conductos biliares, la boca y los tejidos subcutáneos y blandos.
Las características clínicas de los linfomas relacionados con el SIDA se
correlacionan con la histopatología. La mayoría de los pacientes con linfomas de
células pequeñas no hendidas (de Burkitt) se presenta con enfermedad en etapa IV,
principalmente debido a la afección de la médula ósea. Esto se compara con un
40%, aproximadamente, de presentación en etapa IV entre aquellos con linfomas
inmunoblásticos y de células grandes. Se ha observado una ocurrencia particular
de afección de la región GI en los pacientes que tienen linfomas de tipo
inmunoblástico y de células grandes no hendidas.[6] Aunque se debe evaluar el
comportamiento de alto riesgo en cada paciente, el análisis del VIH probablemente
se deberá hacer para cualquier paciente que tenga linfoma de Burkitt o la
presentación atípica del linfoma extraganglionar que afecta sitios raros, es
decir, el recto, la región GI, el hueso, o la órbita. En forma similar, el
linfoma maligno deberá considerarse en cualquier paciente infectado por el VIH
que tiene linfadenopatía progresiva, tumores en cualquier sitio, síntomas en el
SNC, o emaciación inexplicable, fiebre o dolor abdominal.
Bibliografía:
-
Non-Hodgkin's lymphoma. In: American Joint Committee on Cancer: AJCC
Cancer Staging Manual. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers,
5th ed., 1997, pp 289-294.
- National Cancer Institute sponsored study of classifications of
non-Hodgkin's lymphomas: summary and description of a working
formulation for clinical usage. The Non-Hodgkin's Lymphoma Pathologic
Classification Project. Cancer 49(10): 2112-2135, 1982.
-
Levine AM: Acquired immunodeficiency syndrome-related lymphoma: clinical
aspects. Seminars in Oncology 27(4): 442-453, 2000.
-
Kaplan LD, Abrams DI, Feigal E, et al.: AIDS-associated non-Hodgkin's
lymphoma in San Francisco. JAMA: Journal of the American Medical
Association 261(5): 719-724, 1989.
-
Knowles DM, Chamulak GA, Subar M, et al.: Lymphoid neoplasia associated
with the acquired immunodeficiency syndrome (AIDS): the New York
University Medical Center experience with 105 patients. Annals of
Internal Medicine 108(5): 744-753, 1988.
-
Raphael BG, Knowles DM: Acquired immunodeficiency syndrome-associated
non-Hodgkin's lymphoma. Seminars in Oncology 17(3): 361-366, 1990.
Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de
evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal
para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los
resultados observados en una estrategia terapéutica. (Si desea obtener más
información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.)
El tratamiento de los linfomas relacionados con el síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA) presenta el reto de integrar la terapia apropiada para la etapa
y el subconjunto histológico de linfoma maligno con las limitaciones impuestas
por la infección del VIH, hasta la fecha enfermedad incurable.[1] Además de la
terapia antitumoral, los elementos esenciales de una estrategia terapéutica
óptima contra el linfoma no Hodgkin incluye terapia antirretroviral, profilaxis
para infecciones oportunistas y reconocimiento y tratamiento rápidos de las
infecciones concurrentes. [2]Los pacientes con reacción positiva al VIH e
inmunodeficiencia subyacente tienen poca reserva de médula ósea, comprometiendo
de ese modo el potencial para la intensidad de la dosis de fármacos. Hay un
riesgo de infección oportunista intercurrente, que también puede conducir a una
disminución en la entrega de los fármacos. Además, la quimioterapia misma
compromete el sistema inmune aumentando así la probabilidad de infección
oportunista. En general, las tasas de respuesta son más bajas que para una
población no infectada de VIH. Ocurren respuestas completas, pero tienden a ser
de duración más corta con recaídas frecuentes. El asunto es si el potencial
curativo de la quimioterapia de dosis alta está tan afectado por la morbilidad y
la mortalidad relacionada con el tratamiento que se deba usar quimioterapia de
dosis baja. La mayoría de los estudios han empleado una intensidad inferior de
dosis, y los retrasos en el tratamiento han sido comunes. Algunos investigadores
han tratado de usar regímenes intensivos, produciendo una supervivencia general
mediana en los pacientes tratados de entre 6 y 9 meses.[3-6]
Los pacientes con los pronósticos más favorables y supervivencia prolongada
tienden a tener un conteo de linfocitos CD4 superior a 100/microlitro, menos
enfermedad (etapa I o II), ningún síntoma systémico, buen nivel funcional, además
de no tener ningún síntoma sistémico ni ninguna afección del sistema nervioso
central o de la médula ósea. La intensidad óptima de la dosis de quimioterapia en
estos pacientes se encuentra en evaluación clínica. En un estudio aleatorio
prospectivo, 198 pacientes seropositivos al VIH, con linfoma agresivo sin tratar,
recibieron una terapia de dosis estándar con metotrexato, bleomicina,
doxorrubicina, ciclofosfamida, vincristina y dexametasona(m-BACOD) más factor
estimulante de la colonia de granulocitos y macrófagos (GM-CSF) o una dosis
reducida de m-BACOD con GM-CSF administrado según se necesitara.[7] No hubo
diferencias en las tasas de respuesta, de supervivencia sin enfermedad ni de
supervivencia (la supervivencia mediana fue de 8 meses).[7][Nivel de evidencia:
1A] Las dosis reducidas de m-BACOD causaron menos efectos hematológicos tóxicos y
días de hospitalización sin perder su eficacia. Fuera del contexto de un ensayo
clínico, la quimioterapia de dosis baja debe tenerse en cuenta para la mayoría de
los pacientes con infección VIH y un conteo de linfocitos CD4 menor de 200.
Aunque la terapia m-BACOD se utilizó en el ensayo aleatorio, muchos clínicos
ahora emplean la mitad de la dosis de CHOP (ciclofosfamida, doxorrubicina,
vincristina, prednisona).[8] Los pacientes con VIH y conteo de linfocitos CD4 por
encima de 200 pueden tolerar la quimioterapia a dosis entera con menos
complicaciones; todavía no se sabe si la eficacia en este grupo de pacientes se
vería comprometida por una terapia de dosis baja. Se puede administrar ya sea
una dosis modificada o dosis completa de CHOP en combinación con la terapia
antirretroviral altamente activa. [2,9]
Bibliografía:
-
Levine AM: Acquired immunodeficiency syndrome-related lymphoma: clinical
aspects. Seminars in Oncology 27(4): 442-453, 2000.
- Tirelli U, Bernardi D: Impact of HAART on the clinical management of
AIDS-related cancers. European Journal of Cancer 37(10): 1320-1324,
2001.
-
Gisselbrecht C, Oksenhendler E, Tirelli U, et al.: Human immunodeficiency
virus-related lymphoma treatment with intensive combination
chemotherapy. American Journal of Medicine 95(2): 188-196, 1993.
-
Remick SC, McSharry JJ, Wolf BC, et al.: Novel oral combination
chemotherapy in the treatment of intermediate-grade and high-grade
AIDS-related non-Hodgkin's lymphoma. Journal of Clinical Oncology
11(9): 1691-1702, 1993.
- Spina M, Vaccher E, Juzbasic S, et al.: Human immunodeficiency
virus-related non-Hodgkin lymphoma. Activity of infusional
cyclophosphamide, doxorubicin, and etoposide as second-line chemotherapy
in 40 patients. Cancer 92(1): 200-206, 2001.
- Sparano JA: Clinical aspects and management of AIDS-related lymphoma.
European Journal of Cancer 37(10): 1296-1305, 2001.
-
Kaplan LD, Straus DJ, Testa MA, et al.: Low-dose compared with
standard-dose m-BACOD chemotherapy for non-Hodgkin's lymphoma associated
with human immunodeficiency virus infection. New England Journal of
Medicine 336(23): 1641-1648, 1997.
- Ratner L, AIDS Associated Malignancies Clinical Trials Consortium: Phase
II Pilot Study of Combination Chemotherapy Modified Cyclophosphamide,
Doxorubicin, Vincristine, and Prednisone and Combination Antiviral
Therapy in the Treatment of AIDS-Related Non-Hodgkin's Lymphoma (Summary
Last Modified 04/2001), AMC-005, clinical trial, completed, 04/01/2000.
- Ratner L, Lee J, Tang S, et al.: Chemotherapy for human immunodeficiency
virus-associated non-Hodgkin's lymphoma in combination with highly
active antiretroviral therapy. Journal of Clinical Oncology 19(8):
2171-2178, 2001.
Como se indica arriba, el tratamiento de los linfomas relacionados con el
síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) implica la superación de varios
problemas. Todos estos son linfomas agresivos, que por definición son linfomas
de células grandes difusos o inmunoblásticos, o linfomas de células pequeñas no
hendidas. Estos linfomas con frecuencia afectan la médula ósea y el sistema
nervioso central y por lo tanto están generalmente en una etapa avanzada.
Además, la inmunodeficiencia del SIDA y la leucopenia que comúnmente se observa
con la infección del VIH dificultan el uso de la quimioterapia inmunosupresora.
Se ha informado que un gran número de estudios retrospectivos, y varios estudios
prospectivos, usan regímenes como la combinación de ciclofosfamida,
doxorrubicina, vincristina y prednisona (CHOP) y la combinación de dosis
intermedia de metotrexato, bleomicina, doxorrubicina, ciclofosfamida, vincristina
y dexametasona (m-BACOD), como se emplea comúnmente con linfomas agresivos no
relacionados con el SIDA.[1-4] En general, estos estudios han combinado los
diversos subgrupos histológicos de linfomas periféricos sistémicos relacionados
con el SIDA. A diferencia de los linfomas no relacionados con el VIH, los
investigadores han tratado los linfomas difusos de células grandes o
inmunoblásticos como lo han hecho con los linfomas de células pequeñas no
hendidas. Estos estudios han revelado que las remisiones completas son posibles,
aunque las respuestas son a menudo de duración corta y las recaídas son
frecuentes. Los pacientes que entran en remisión tienen mayor probabilidad de
tener menos enfermedad, sin afección de la médula ósea o del sistema nervioso
central (SNC), sin enfermedad previa definidora del SIDA y con mejor nivel
funcional. Aquellos pacientes en riesgo de comprometer subsecuentemente el SNC
incluye aquellos con compromiso de la médula ósea o aquellos con el virus
Epstein-Barr que haya sido identificado en el tumor primario o en el fluído
cerebroespinal(mediante Reacción en Cadena de la Polimerasa.)[5-7] Usualmente se
toma en cuenta la quimioterapia intratecal para estos pacientes que corren un
riesgo mayor de compromiso del SNC. Se ha observado respuestas completas
generales aproximadamente en el 50% de los pacientes. La tasa de respuesta
completa y el tiempo de supervivencia es mayor en los pacientes con linfoma
difuso de células grandes. No se sabe a ciencia cierta si los pacientes con
linfoma inmunoblástico y de células pequeñas no hendidas tienen un pronóstico
peor; éste varía de una serie a otra.[8]
No se conoce el régimen de tratamiento más apropiado para pacientes con linfoma
relacionado con el SIDA. Los retrasos en la terapia y las reducciones de dosis
son a menudo necesarios, y algunos investigadores han abogado por el empleo de
regímenes quimioterapéuticos de dosis más baja. Como la mielosupresión y las
infecciones oportunistas son los efectos tóxicos predominantes, los esfuerzos se
han enfocado en combinar la quimioterapia de combinación con los factores
estimuladores de colonias y la terapia antirretroviral. Se observó menos
mielosupresión cuando una infusión de 96 horas de ciclofosfamida, doxorrubicina y
etopósido (CDE) se combinó con filgastrim (G-CSF) y didanosina (ddI).[9] Se puede
administrar una dosis modificada o completa de CHOP en combinación con la terapia
antirretroviral altamente activa. [10]
El Consorcio Estadounidense sobre la Malignidad del SIDA está comparando la dosis
estándar de CHOP con o sin rituximab (el anticuerpo monoclonal anti-CD20). [11]
Dos de los pacientes que sufrieron recaída después de la quimioterapia de
combinación para tratar el linfoma asociado con el VIH siguen en remisión por más
de 20 meses después de la quimioterapia en dosificación alta y el transplante de
células madres periferales autólogas. [12] Este consorcio está estudiando este
enfoque más a fondo.
Bibliografía:
-
Kaplan LD, Abrams DI, Feigal E, et al.: AIDS-associated non-Hodgkin's
lymphoma in San Francisco. JAMA: Journal of the American Medical
Association 261(5): 719-724, 1989.
-
Levine AM, Wernz JC, Kaplan L, et al.: Low-dose chemotherapy with central
nervous system prophylaxis and zidovudine maintenance in AIDS-related
lymphoma: a prospective multi-institutional trial. JAMA: Journal of the
American Medical Association 266(1): 84-88, 1991.
-
Kaplan LD, Kahn JO, Crowe S, et al.: Clinical and virologic effects of
recombinant human granulocyte-macrophage colony stimulating factor in
patients receiving chemotherapy for human immunodeficiency
virus-associated non-Hodgkin's lymphoma: results of a randomized trial.
Journal of Clinical Oncology 9(6): 929-940, 1991.
-
Levine AM: Acquired immunodeficiency syndrome-related lymphoma: clinical
aspects. Seminars in Oncology 27(4): 442-453, 2000.
-
Gill PS, Levine AM, Krailo M, et al.: Aids-related malignant lymphoma:
results of prospective treatment trials. Journal of Clinical Oncology
5(9): 1322-1328, 1987.
-
Cingolani A, Gastaldi R, Fassone L, et al.: Epstein-Barr virus infection
is predictive of CNS involvement in systemic AIDS-related non-Hodgkin's
lymphomas. Journal of Clinical Oncology 18(19): 3325-3330, 2000.
-
Scadden DT: Epstein-Barr virus, the CNS, and AIDS-related lymphomas: as
close as flame to smoke. Journal of Clinical Oncology 18(19):
3323-3324, 2000.
-
Pedersen C, Gerstoft J, Lundgren JD, et al.: HIV-associated lymphoma:
histopathology and association with Epstein-Barr virus genome related to
clinical, immunological and prognostic features. European Journal of
Cancer 27(11): 1416-1423, 1991.
-
Sparano JA, Wiernik PH, Hu X, et al.: Pilot trial of infusional
cyclophosphamide, doxorubicin, and etoposide plus didanosine and
filgrastim in patients with human immunodeficiency virus-associated
non-Hodgkin's lymphoma. Journal of Clinical Oncology 14(11): 3026-3035,
1996.
- Ratner L, Lee J, Tang S, et al.: Chemotherapy for human immunodeficiency
virus-associated non-Hodgkin's lymphoma in combination with highly
active antiretroviral therapy. Journal of Clinical Oncology 19(8):
2171-2178, 2001.
- Kaplan LD, AIDS Associated Malignancies Clinical Trials Consortium:
Phase III Randomized Study of CHOP (Cyclophosphamide, Doxorubicin,
Vincristine, and Prednisone) With or Without Rituximab in Patients With
Previously Untreated HIV-Associated Non-Hodgkin's Lymphoma (Summary Last
Modified 07/2002), AMC-010, clinical trial, closed, 05/01/2002.
- Molina A, Krishnan AY, Nademanee A, et al.: High dose therapy and
autologous stem cell transplantation for human immunodeficiency
virus-associated non-Hodgkin lymphoma in the era of highly active
antiretroviral therapy. Cancer 89(3): 680-689, 2000.
Hasta el decenio 1980-90, los linfomas primarios del sistema nervioso central
(SNC) eran una enfermedad rara. Ha habido un aumento dramático de linfomas
primarios del SNC en asociación con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(SIDA).[1] El linfoma primario del SNC representa aproximadamente un 0.6% de los
diagnósticos iniciales del SIDA y es la segunda lesión de masa del SNC más
frecuente en adultos con el SIDA. Como otros linfomas relacionados con el SIDA,
estos son ordinariamente neoplasmas agresivos de células B, ya sea linfomas
difusos de células grandes o linfomas difusos inmunoblásticos no Hodgkin. Sin
embargo, a diferencia de los linfomas sistémicos relacionados con el SIDA en los
cuales de un 30% a un 50% de los tumores se asocian con el virus de Epstein-Barr
(EBV), se ha observado que el linfoma primario del SNC relacionado con el SIDA
tiene una asociación de 100% con EBV.[2] Este porcentaje indica una función
patógena del EBV en esta enfermedad. Estos pacientes tienen generalmente
evidencia de SIDA muy avanzado, están gravemente debilitados y presentan síntomas
neurológicos focales como convulsiones, cambios del estado mental y parálisis.
Los rastreos de tomografía computarizada muestran lesiones masivas que se definen
por contraste, las cuales no pueden siempre distinguirse de otras enfermedades
del SNC, como la toxoplasmosis, que ocurren en los pacientes con SIDA.[3] Los
estudios de imaginería de resonancia magnética utilizando el contraste con
gadolinio pueden ser un instrumento diagnóstico inicial útil para diferenciar el
linfoma de toxoplasmosis cerebral y el de la leucoencefalopatía multifocal
progresiva. El linfoma tiende a presentar grandes lesiones que son realzadas por
el gadolinio. En la toxoplasmosis cerebral, el realce en forma de aros es muy
común, las lesiones tienden a ser más pequeñas y se ven lesiones múltiples.[4-6]
El uso de rastreo por emisión del positrón ha mostrado una mejor capacidad en la
habilidad para distinguir el linfoma primario del sistema nervioso central (PCNSL
por sus siglas en inglés) de la toxoplasmosis.[7,8] El PSNCL tiene mayor
absorción mientras que las lesiones de toxoplasmosis son inactivas
metabólicamente. Los anticuerpos en contra de la toxoplasmosis también pueden
ser muy útiles, ya que casi toda la toxoplasmosis cerebral ocurre como
consecuencia de la reactividad de una infección previa. Si la titulación con Ig6
es menos de 1;4, lo más probable es que la enfermedad no sea toxoplásmica. Una
punción lumbar puede ser útil para detectar hasta 23% de los pacientes con
células malignas en el fluido de la columna vertebral (CSF por sus siglas en
inglés). Evaluar el CSF para ver si contiene DNA de EBV podría ser un
instrumento útil específicamente para detectar linfomas ya que el EBV se
encuentra presente en todos los pacientes con PCNSL. A pesar de todas estas
evaluaciones, sin embargo, la mayoría de los pacientes con PCNSL requieren un
diagnóstico patológico. [9-11] El diagnóstico se hace mediante biopsia. A veces
se intenta llevar acabo una biopsia solo después del fracaso del tratamiento con
antibióticos para tratar la toxoplasmosis, lo cual producirá una mejoría clínica
y radiográfica dentro de 1 a 3 semanas en aquellos pacientes con toxoplasmosis
cerebral. [12] El linfoma primario del SNC suele identificarse como una
manifestación terminal del SIDA o en una examinación postmortem.
La radioterapia sola se ha empleado generalmente en este grupo de pacientes. Con
dosis entre 3500 y 4000 cGy, la supervivencia mediana ha sido solamente de 72 a
119 días.[3,13,14] La supervivencia es más larga en los pacientes más jóvenes
con un mejor nivel funcional y ausencia de infección oportunista.[15] La mayoría
de los pacientes responde al tratamiento mostrando una mejoría parcial de los
síntomas neurológicos. Las autopsias han revelado que estos pacientes mueren de
infecciones oportunistas así como de progresión del tumor. El tratamiento de
estos pacientes también está complicado por otras infecciones del SNC
relacionadas con el SIDA, entre ellas, la encefalitis subaguda del SIDA, la
encefalitis citomegaloviral y encefalitis toxoplásmica. Se ha informado sobre las
remisiones espontáneas después de la terapia antirretroviral altamente activa.
[16]
Bibliografía:
-
Ziegler JL, Beckstead JA, Volberding PA, et al.: Non-Hodgkin's lymphoma
in 90 homosexual men: relation to generalized lymphadenopathy and the
acquired immunodeficiency syndrome. New England Journal of Medicine
311(9): 565-570, 1984.
-
MacMahon EM, Glass JD, Hayward SD, et al.: Epstein-Barr virus in
AIDS-related primary central nervous system lymphoma. Lancet 338(8773):
969-973, 1991.
-
Goldstein JD, Dickson DW, Moser FG, et al.: Primary central nervous
system lymphoma in acquired immune deficiency syndrome: a clinical and
pathologic study with results of treatment with radiation. Cancer
67(11): 2756-2765, 1991.
-
Nyberg DA, Federle MP: AIDS-related Kaposi sarcoma and lymphomas.
Seminars in Roentgenology 22(1): 54-65, 1987.
-
Fine HA, Mayer RJ: Primary central nervous system lymphoma. Annals of
Internal Medicine 119(11): 1093-1104, 1993.
-
Ciricillo SF, Rosenblum ML: Use of CT and MR imaging to distinguish
intracranial lesions and to define the need for biopsy in AIDS patients.
Journal of Neurosurgery 73(5): 720-724, 1990.
-
Hoffman JM, Waskin HA, Schifter T, et al.: FDG-PET in differentiating
lymphoma from nonmalignant central nervous system lesions in patients
with AIDS. Journal of Nuclear Medicine 34(4): 567-575, 1993.
-
Pierce MA, Johnson MD, Maciunas RJ, et al.: Evaluating contrast-enhancing
brain lesions in patients with AIDS by using positron emission
tomography. Annals of Internal Medicine 123(8): 594-598, 1995.
-
Cinque P, Brytting M, Vago L, et al.: Epstein-Barr virus DNA in
cerebrospinal fluid from patients with AIDS-related primary lymphoma of
the central nervous system. Lancet 342(8868): 398-401, 1993.
-
Cingolani A, De Luca A, Larocca LM, et al.: Minimally invasive diagnosis
of acquired immunodeficiency syndrome-related primary central nervous
system lymphoma. Journal of the National Cancer Institute 90(5):
364-369, 1998.
-
Yarchoan R, Jaffe ES, Little R: Diagnosing central nervous system
lymphoma in the setting of AIDS: a step forward. Journal of the
National Cancer Institute 90(5): 346-347, 1998.
- Mathews C, Barba D, Fullerton SC: Early biopsy versus empiric treatment
with delayed biopsy of non-responders in suspected HIV-associated
cerebral toxoplasmosis: a decision analysis. AIDS 9(11): 1243-1250,
1995.
-
Baumgartner JE, Rachlin JR, Beckstead JH, et al.: Primary central nervous
system lymphomas: natural history and response to radiation therapy in
55 patients with acquired immunodeficiency syndrome. Journal of
Neurosurgery 73(2): 206-211, 1990.
-
Remick SC, Diamond C, Migliozzi JA, et al.: Primary central nervous
system lymphoma in patients with and without the acquired immune
deficiency syndrome: a retrospective analysis and review of the
literature. Medicine 69(6): 345-360, 1990.
-
Corn BW, Donahue BR, Rosenstock JG, et al.: Performance status and age as
independent predictors of survival among AIDS patients with primary CNS
lymphoma: a multivariate analysis of a multi-institutional experience.
Cancer Journal from Scientific American 3(1): 52-56, 1997.
- McGowan JP, Shah S: Long-term remission of AIDS-related primary central
nervous system lymphoma associated with highly active antiretroviral
therapy. AIDS 12(8): 952-954, 1998.
Date Last Modified: 08/2002
El Sistema Computarizado de Información sobre el Cáncer PDQ contiene
información adicional que no esta disponible en CancerMail: directorio de
instituciones y médicos que dan tratamiento a pacientes con cáncer y un
listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor información
sobre el acceso al PDQ, consulte el Contenido de CancerMail y asi podra
obtener los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ.
PDQ por pacientes
Dr. G. Quade
This page was last modified on Tuesday, 29-Jan-2008 15:29:53 CET