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Cáncer de la hipofaringe

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Informacion General
Clasificacion Celular
Informacion De Las Etapas
Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
Cancer Hipofaringeo Etapa I
Cancer Hipofaringeo Etapa II
Cancer Hipofaringeo Etapa III
Cancer Hipofaringeo Etapa IV
Cancer Hipofaringeo Recurrente


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACION GENERAL

Los pacientes con carcinomas de la cabeza y el cuello requieren un examen cuidadoso y un enfoque multidisciplinario en equipo. El equipo lo deberán conformar un cirujano especialista en la cabeza y el cuello, radioterapeuta, médico oncólogo, patólogo, dentista y personal de servicios sociales con el fin de determinar el control óptimo del individuo.

Se deberá efectuar una endoscopia general bajo anestesia general acompañada de una delimitación de la lesión por escrito y utilizando diagramas específicos. Es obligatoria la confirmación por biopsia e histopatología de que la lesión es cancerosa. Se lleva a cabo una esofagoscopia junto con una laringoscopia durante la evaluación de la cavidad oral y la faringe. Esto se realiza debido a que existe una incidencia aproximadamente del 10% al 15% de tumores primarios sincrónicos en la cabeza y el cuello, (que ocurren al mismo tiempo en que se presenta el tumor primario). El esófago es el sitio donde se descubren con mayor frecuencia segundos tumores primarios subclínicos. La broncoscopia no es tan productiva en la definición de un segundo tumor primario como lo es la radiografía del tórax y, por lo tanto, no es obligatoria. Las lesiones en la cavidad oral se tatúan empleando tinta china. Esto facilitará procedimientos quirúrgicos posteriores, en particular cuando ocurre citorreducción como resultado de radioterapia adyuvante o quimioterapia. Se ha encontrado que ni el examen de exploración del hígado/bazo ni el del hueso tienen valor diagnóstico importante en la evaluación de los pacientes con cáncer de la cabeza y el cuello. La tomografías axiales computarizadas (TAC)y los exámenes por resonancia magnética (RM) son bastante útiles para delinear aun más la extensión de la enfermedad en el sitio primario y el cuello.[1] Se deberán utilizar, según las indicaciones, otras evaluaciones de diagnóstico además de la panendoscopia, incluyendo tomografía computarizada, angiografía, cine faringoesofagograma y otras modalidades.[2]

Generalmente a medida que uno procede anatómicamente desde los labios posteriormente a la hipofaringe, el pronóstico empeora. Aún más importante, sin embargo, es la relación de la tasa de curación con el tamaño inicial de la carga tumoral. Los cánceres T1 tempranos que complican sitios como la laringe glótica y el labio, presentan tasas de curación a cinco años que alcanzan hasta un 80%a 90%. No obstante, los cánceres avanzados tienen un pronóstico bastante precario con tasas de curación tan bajas como de 10% a 15% a pesar del uso de modalidades combinadas.

La mayoría de los fracasos en el tratamiento ocurren dentro de los primeros dos años después de la terapia definitiva. Por este razón, el seguimiento de los pacientes tiene que ser frecuente y cuidadoso durante este período. También es importante estar enterado de que del 20% al 30% de los pacientes con cáncer de la cabeza y el cuello desarrollan segundos cánceres primarios en el tracto aerodigestivo superior.[3] Por este motivo, también es importante que se efectúe un seguimiento a largo plazo que continué más allá de dos años. La causa más común de fracaso en el tratamiento del tumor primario es la recurrencia local y/o regional. Las metástasis distantes son menos frecuentes pero se encuentran en hasta un 60% de los pacientes cuyos tumores primarios no responden al tratamiento. La hipofaringe tiene la incidencia más alta de metástasis distantes, seguida por la base de la lengua y la lengua anterior.[4]

No existen muchos estudios prospectivos controlados, bien diseñados en los que se comparen modalidades de tratamiento en los pacientes con cáncer de la cabeza y el cuello. Por lo tanto, es difícil hacer una declaración inequívoca sobre la terapia ideal para un sitio o etapa específico de cáncer que se origina en la cabeza y el cuello. En general puede decirse que los cáncer en etapas I y II responden igualmente bien a radiación o cirugía, aunque el cáncer del seno piriforme en etapa II se trata generalmente mediante la combinación de cirugía y radioterapia. El tratamiento de predilección se basa en las habilidades del médico a cargo, las necesidades del paciente, y aún más importante en el tratamiento que cause la menor incapacidad funcional posible. Los cánceres en etapa III y etapa IV operable generalmente se manejan con una combinación de radioterapia y cirugía. En la mayoría de los casos la radioterapia se administra después de la operación. Los pacientes con enfermedad avanzada inoperable se le administra, de forma paliativa, radioterapia. Los cánceres en etapa III y etapa IV operable se deberían tomar en cuenta en un enfoque que apunte hacia la preservación de la laringe que incluya radioterapia y quimioterapia adyuvante.[5] Además, los pacientes con cáncer avanzado no resecable en etapa IV deberán ser considerados para protocolos de investigación que incluyan quimioterapia con radiación o sensibilizadores de radiación con radiación.

Los tumores de la cabeza y el cuello han sido relacionados con el consumo de tabaco, alto consumo de alcohol y mascado de tabaco. Han sido implicadas en la etiología del cáncer de la cabeza y el cuello la poca higiene oral, la irritación mecánica y el síndrome de Plummer-Vinson. Este tópico ha sido revisado recientemente.[6]

Bibliografía:

  1. Zbaren P, Becker M, Lang H: Pretherapeutic staging of hypopharyngeal carcinoma: clinical findings, computed tomography, and magnetic resonance imaging compared with histopathologic evaluation. Archives of Otolaryngology, Head and Neck Surgery 123(9): 908-913, 1997.
  2. McGuirt WF: Panendoscopy as a screening examination for simultaneous primary tumors in head and neck cancer: a prospective sequential study and review of the literature. Laryngoscope 92(5): 569-576, 1982.
  3. Cooper JS, Pajak TF, Rubin P, et al.: Second malignancies in patients who have head and neck cancer: incidence, effect on survival and implications based on the RTOG experience. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 17(3): 449-456, 1989.
  4. Kotwall C, Sako K, Razack MS, et al.: Metastatic patterns in squamous cell cancer of the head and neck. American Journal of Surgery 154(4): 439-442, 1987.
  5. Lefebvre JL, Chevalier D, Luboinski B, et al.: Larynx preservation in pyriform sinus cancer: preliminary results of a European Organization for Research and Treatment of Cancer phase III trial. Journal of the National Cancer Institute 88(13): 890-899, 1996.
  6. Spitz MR: Epidemiology and risk factors for head and neck cancer. Seminars in Oncology 21(3): 281-288, 1994.

CLASIFICACION CELULAR

La mayoría de los cánceres de la cabeza y el cuello son de la variedad de células escamosas y pueden ser precedidos por varias lesiones precancerosas. Se dividen en dos grupos: queratinizantes y no queratinizantes. Tumores menores de la glándula salival ocurren en estos sitios pero no son comunes. Los especímenes extraídos de las lesiones pueden mostrar que los carcinomas no son invasivos, en cuyo caso se aplica el término "carcinoma-en-situ". Un carcinoma invasivo será bien diferenciado, precariamente diferenciado o indiferenciado. Se recomienda usar la clasificación de Broder (grado tumoral G) para determinar el grado del tumor:

G1: bien diferenciado
G2: moderadamente bien diferenciado
G3: precariamente diferenciado
G4: muy precariamente diferenciado

Se deberá registrar el grado del tumor aunque éste no entra en la clasificación del tumor.

No existe una correlación estadísticamente significativa entre el grado de diferenciación y el comportamiento biológico del cáncer.

Los tumores de epitelio glandular, aparato odontogénico, tejido linfoide, tejido blando y de origen óseo y de cartílago requieren consideración especial y no son incluidos en este documento. Se recomienda usar como referencia la nomenclatura de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El término "leucoplaquia" deberá emplearse sólo como un término clínicamente descriptivo que significa que el observador ve un parche blanco que no se desvanece. La importancia de esta observación dependerá de los resultados histológicos obtenidos. El resultado puede variar de hiperqueratosis a un carcinoma invasivo temprano real, o puede representar tan sólo una infección causada por hongos, liquen plano u otra enfermedad oral benigna.


INFORMACION DE LAS ETAPAS

Los sistemas de clasificación son todos de clasificación clínica, basados en la mejor estimación posible del grado de la enfermedad antes de tratamiento. La evaluación del tumor primario se funda en la inspección y palpación del paciente siempre y cuando sea posible, y por exámenes de espejos indirectos y endoscopia directa. El tumor deberá confirmarse histológicamente, y se puede incluir cualquier otro dato patológico obtenido en la biopsia. También pueden sumarse estudios radiográficos adicionales. Examinaciones de tomografía computada en adición con examinaciones clínicas hará una clasificación más exacta de los carcinomas de la laringe y la hipofaringe.[1] Las áreas de drenaje ganglionar apropiadas se examinan mediante palpación cuidadosa. Si un paciente presenta recidiva, deberá llevarse a cabo una nueva clasificación completa con el fin de seleccionar la terapia adicional requerida.

El Comité Estadounidense Conjunto sobre el Cáncer (AJCC, por sus siglas en inglés) ha designado las etapas mediante clasificación TNM .[2]

Definiciones de TNM

Tumores primarios (T)

TX: No puede evaluarse el tumor primario
T0: No hay evidencia de tumor primario
Tis: Carcinoma in situ
T1: Tumor limitado a un subsitio* de la hipofaringe y 2 cm o menos en su mayor dimensión
T2: Tumor invade más de un subsitio* de la hipofaringe o un sitio adyacente, o mide más de 2 cm pero no más de 4 cm en su mayor diametro sin fijación de la hemilaringe
T3: Tumor invade más de un subsitio* de la hipofaringe o un sitio adyacente, con fijación de la hemilaringe
T4: Tumor invade las estructuras adyacentes (p.ej.,tiroide/cartílago cricoide, arteria carótida, tejidos blandos del cuello, fascia/músculos prevertebrales, tiroide y/o esófago)

*Los subsitios de la hipofaringe son los siguientes:
unión faringoesofágica (área postcricoidea), la cual se extiende desde el
nivel de los cartílagos aritenoides y los pliegues conectores hasta el borde
inferior del cartílago cricoides

seno piriforme, el cual se extiende desde el pliegue faringoepiglótico hasta
el extremo superior del esófago, limitado lateralmente por el cartílago
tiroideo y medialmente por la superficie del pliegue ariepiglótico y los
cartílagos aritenoides y cricoides

pared faríngea posterior, la cual se extiende desde el nivel del piso de la
valécula al nivel de las articulaciones cricoaritenoides

Ganglios linfáticos regionales (N)
NX: No pueden evaluarse los ganglios linfáticos regionales
N0: No hay metástasis de los ganglios linfáticos regionales
N1: Metástasis en un solo ganglio linfático ipsilateral, 3 cm o menos en dimensión mayor
N2: Metástasis en un solo ganglio linfático ipsilateral, más de 3 cm pero no más de 6 cm en dimensión mayor, o en ganglios linfáticos ipsilaterales múltiples, ninguno más de 6 cm en dimensión mayor, o en ganglios linfáticos bilaterales o contralaterales, ninguno más de 6 cm en dimensión mayor
N2a: Metástasis en un sólo ganglio linfático ipsilateral más de 3 cm pero no más de 6 cm en dimensión mayor
N2b: Metástasis en ganglios linfáticos ipsilaterales múltiples, ninguno más de 6 cm en dimensión mayor
N2c: Metástasis en ganglios linfáticos bilaterales o contralaterales, ninguno más de 6 cm en dimensión mayor
N3: Metástasis en un ganglio linfático más de 6 cm en dimensión mayor

En una evaluación clínica, deberá medirse el tamaño real de la masa ganglionar y deberán tomarse en consideración los tejidos blandos que intervienen. La mayoría de las masas de más de 3 centímetros en diámetro no son ganglios únicos sino ganglios confluentes o tumores en tejidos blandos del cuello. Hay tres etapas de ganglios clínicamente positivos: N1, N2 y N3. No se requiere el uso de subgrupos a, b y c, pero se recomienda. Los ganglios de la línea media se consideran ganglios homolaterales.

Metástasis distante (M)

MX: No pueden reunirse los requisitos mínimos para evaluar la presencia de metástasis distante
M0: No hay metástasis distante (que se conozca)
M1: Presencia de metástasis distante

Clasificación de las etapas AJCC

Etapa 0

Tis, N0, M0

Etapa I

T1, N0, M0

Etapa II

T2, N0, M0

Etapa III

T3, N0, M0
T1, N1, M0
T2, N1, M0
T3, N1, M0

Etapa IVA

T4, N0,M0
T4, N1,M0
Cualquier T, N2, M0

Etapa IVB

Cualquiera T, N3, M0

Etapa IVC

Cualquiera T, Cualquiera N, M1

Bibliografía:

  1. Thabet HM, Sessions DG, Gado MH, et al.: Comparison of clinical evaluation and computed tomographic diagnostic accuracy for tumors of the larynx and hypopharynx. Laryngoscope 106(5 pt 1): 589-594, 1996.
  2. Pharynx (including base of tongue, soft palate and uvula). In: American Joint Committee on Cancer: AJCC Cancer Staging Manual. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers, 5th ed., 1997, pp 31-39.

ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

La hipofaringe se extiende desde el plano superior del hueso hioides hasta el plano del borde inferior del cartílago cricoides. No incluye la laringe y tiene tres partes: el seno piriforme, el área postcricoidea y la pared faríngea posterior.

El líquido linfático de la faringe drena en los ganglios yugulodigástricos, yuguloomohioideos, cervicales superiores y medios profundos y retrofaríngeos.

Cuando esta región anatómica está invadida por el cáncer no produce síntomas sino hasta finales del curso de la enfermedad. Como resultado de esto y la incidencia alta de metástasis a principios del curso de la enfermedad, las tasas de supervivencia para el cáncer de la hipofaringe son quizás las más bajas que se observan en todos los sitios tumorales de la cabeza y el cuello.

Casi todas las malignidades que se originan en esta región son carcinomas de células escamosas. Comúnmente, una historia de consumo excesivo de tabaco o alcohol se asocia con estas neoplasias malignas. El síndrome de Vinson-Plummer, caracterizado clínicamente por aclorhidria, anemia sideropénica y atrofia de las membranas mucosas de la boca, faringe y esófago, frecuentemente se asocia con carcinoma de la hipofaringe, cavidad oral o del esófago en la mujer.[1]

El seno piriforme es el sitio complicado con mayor frecuencia en la hipofaringe. Los carcinomas postcricoides y de la pared hipofaríngea posterior representan sólo un tercio de los cánceres hipofaríngeos.

Es frecuente observar metástasis del ganglio cervical; ocurre en el 70% de las lesiones del seno piriforme, en 40% de los carcinomas postcricoides y en 50% de las lesiones de la pared hipofaríngea posterior.[2]

Ningún régimen terapéutico para el cáncer de la hipofaringe ofrece una supervivencia específica superior en comparación con otros regímenes. La literatura está llena de reportes que destacan diversas opciones terapéuticas pero no contiene ningún reporte que presente estudios comparativos válidos acerca de las opciones terapéuticas. La decisión final sobre la selección terapéutica dependerá de una revisión cuidadosa de cada caso, prestando especial atención a la clasificación de la neoplasia, la condición física general del paciente, el estado emocional del paciente, la experiencia del equipo de tratamiento y las instalaciones disponibles para el tratamiento.[3,4] Una revisión de los resultados clínicos publicados sobre radioterapia radical para el cáncer de la cabeza y el cuello sugiere una pérdida significativa de control local al ser prolongada la administración de radioterapia; por lo tanto, el alargamiento de los horarios de tratamiento estándar deberán ser evitados siempre y cuando sea posible.[5,6] Los pacientes que fuman durante la radioterapia parecen tener una tasa de respuesta más baja y una duración de supervivencia más corta que los pacientes que no fuman;[7] por lo tanto, deberá aconsejarse a los pacientes que dejen de fumar antes del inicio de la radioterapia.

Evidencia acumulada ha demostrado una incidencia alta (>30%-40%) de hipotiroidismo en los pacientes que han recibido irradiación de haz externo a toda la glándula tiroides o a la glándula pituitaria. La evaluación de la función de la tiroides en los pacientes deberá ser considerada antes de la terapia y como parte del seguimiento posterior al tratamiento.[8,9]

Cuando el PDQ designa a un tratamiento como "estándar" o "en evaluación clínica", esto no debe tomarse como base para determinar si se otorgan reembolsos

Bibliografía:

  1. Ahlbom HE: Simple achlorhydric anaemia, Plummer-Vinson syndrome, and carcinoma of the mouth, pharynx, and oesophagus in women. British Medical Journal 2(3945): 331-333, 1936.
  2. Truluck CH, Putney FJ: Survival rates in cancer of the tongue, tonsil, and hypopharynx. Archives of Otolaryngology, Head and Neck Surgery 93(3): 271-274, 1971.
  3. Thawley SE, Panje WR, Batsakis JG, et al.: Comprehensive Management of Head and Neck Tumors. New York: W.B. Saunders Company, 1986.
  4. Murthy AK, Galinsky D, Hendrickson FR: Hypopharynx. In: Laramore GE, Ed.: Radiation Therapy of Head and Neck Cancer. Berlin: Springer-Verlag, 1989, pp 107-124.
  5. Fowler JF, Lindstrom MJ: Loss of local control with prolongation in radiotherapy. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 23(2): 457-467, 1992.
  6. Hansen O, Overgaard J, Hansen HS, et al.: Importance of overall treatment time for the outcome of radiotherapy of advanced head and neck carcinoma: dependency on tumor differentiation. Radiotherapy and Oncology 43(1): 47-51, 1997.
  7. Browman GP, Wong G, Hodson I, et al.: Influence of cigarette smoking on the efficacy of radiation therapy in head and neck cancer. New England Journal of Medicine 328(3): 159-163, 1993.
  8. Turner SL, Tiver KW, Boyages SC: Thyroid dysfunction following radiotherapy for head and neck cancer. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 31(2): 279-283, 1995.
  9. Constine LS: What else don't we know about the late effects of radiation in patients treated for head and neck cancer? International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 31(2): 427-429, 1995.

CANCER HIPOFARINGEO ETAPA I

Salvo en los cánceres T1 muy tempranos de esta región, el tratamiento principal ha consistido en cirugía, generalmente seguida de radioterapia postoperatoria. Puesto que estos tumores permanecen clínicamente "silenciosos" hasta que alcanzan etapas avanzadas, es bastante inusual diagnosticar estos tumores en la etapa T1 N0. En la mayoría de las revisiones retrospectivas disponibles, los casos T1 N0 solo representan del 1% al 2% de todos los pacientes vistos. En el caso de lesiones exofíticas T1 N0, se puede considerar la administración de radioterapia sola para el tratamiento del paciente.[1,2]

Opciones de tratamiento estándar:

La laringofaringectomía y disección de cuello ha sido la terapia usada con mayor frecuencia en los cánceres hipofaríngeos. En casos muy selectos de cáncer del seno piriforme (originados en la pared lateral superior) puede emplearse con éxito una laringofaringectomía parcial para preservar la función vocal. Todos los grupos que utilizan radiación recomiendan dosis elevadas al sitio primario y a ambos lados del cuello para incluir los ganglios cervicales retrofaríngeos y laterales.[1]

Bibliografía:

  1. Mendenhall WM, Parsons JT, Devine JW, et al.: Squamous cell carcinoma of the pyriform sinus treated with surgery and/or radiotherapy. Head and Neck Surgery 10(2): 88-92, 1987.
  2. Murthy AK, Galinsky D, Hendrickson FR: Hypopharynx. In: Laramore GE, Ed.: Radiation Therapy of Head and Neck Cancer. Berlin: Springer-Verlag, 1989, pp 107-124.

CANCER HIPOFARINGEO ETAPA II

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Si desea obtener más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.)

El tratamiento ha consistido principalmente en cirugía, por lo general seguida de radioterapia postoperatoria. Puesto que estos tumores permanecen clínicamente "silenciosos" hasta alcanzar etapas avanzadas, es bastante inusual diagnosticar estos tumores en la etapa T2 N0.

Opciones de tratamiento estándar:

1. La laringofaringectomía y disección de cuello ha sido la terapia usada con
mayor frecuencia en los cánceres hipofaríngeos. En casos muy selectos de cáncer del seno piriforme (originados en la pared media superior) puede emplearse con éxito una laringofaringectomía parcial preservando la función vocal. En casos T2 se ha usado la radiación postoperatoria en combinación con cirugía en un esfuerzo para mejorar las tasas locales de control de la cirugía sola. Sin embargo, algunos médicos abogan por el uso de la radioterapia preoperatoria, pero el tratamiento estándar es dosis elevadas de radiación al cáncer primario y a ambos lados del cuello para incluir los ganglios cervicales retrofaríngeos y laterales.[1,2]

2. La quimioterapia neoadyuvante usada en pruebas clínicas ha sido utilizada
para reducir tumores haciéndolos así mucho más tratables con cirugía o radiación. La quimioterapia se administra antes de las otras modalidades, por lo que se emplea la designación neoadyuvante para distinguirla de la quimioterapia adyuvante estándar, la cual se administra después de o durante la terapia definitiva con radiación o después de la cirugía. Se han utilizado varias combinaciones de fármacos en quimioterapia neoadyuvante. Aunque la quimioterapia neoadjuvante no ha sido probada en estudios aleatorios, es comúnmente usado para tratar pacientes que presentan un estado avanzado de enfermedad con esos objetivos como racionalización.[3] El uso de quimioterapia neoadjuvante para mejorar el preservación de órganos también ha sido estudiado. En un ensayo clínico aleatorio prospectivo, el EORTC comparó la cirugía más radioterapia postoperatoria con la quimioterapia de inducción (cisplatino más 5-FU) seguida de radiación en pacientes que respondían al tratamiento. Los fracasos locales y regionales fueron iguales en ambos grupos. No obstante la mediana de la supervivencia fue de 25 meses en el grupo de cirugía y de 44 meses en el grupo que recibió la quimioterapia de inducción (p=.006), la supervivencia y el período libre de enfermedad a los 5 años fue igual. En pacientes que recibieron quimioterapia de inducción, la laringe fue preservada en buen estado en el 42% de los pacientes a los tres años y el 35% de los pacientes a los cinco años. Estos resultados no han sido confirmados con otros ensayos clínicos de fase III, pero indican que puede ser posible la preservación de la laringe sin perjudicar la supervivencia. [4][Nivel de evidencia:1iiA,C]

La mayoría de los protocolos de quimioterapia neoadyuvante han incluido pacientes con carcinoma hipofaríngeo en etapa II para este protocolo debido a las tasas bajas de supervivencia en este grupo de pacientes.[5]

Bibliografía:

  1. Mendenhall WM, Parsons JT, Devine JW, et al.: Squamous cell carcinoma of the pyriform sinus treated with surgery and/or radiotherapy. Head and Neck Surgery 10(2): 88-92, 1987.
  2. Murthy AK, Galinsky D, Hendrickson FR: Hypopharynx. In: Laramore GE, Ed.: Radiation Therapy of Head and Neck Cancer. Berlin: Springer-Verlag, 1989, pp 107-124.
  3. Harari PM: Why has induction chemotherapy for advanced head and neck cancer become a United States community standard of practice? Journal of Clinical Oncology 15(5): 2050-2055, 1997.
  4. Lefebvre JL, Chevalier D, Luboinski B, et al.: Larynx preservation in pyriform sinus cancer: preliminary results of a European Organization for Research and Treatment of Cancer phase III trial. Journal of the National Cancer Institute 88(13): 890-899, 1996.
  5. Meoz-Mendez RT, Fletcher GH, Guillamondegui OM, et al.: Analysis of the results of irradiation in the treatment of squamous cell carcinomas of the pharyngeal walls. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 4(7/8): 579-585, 1978.

CANCER HIPOFARINGEO ETAPA III

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Si desea obtener más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.)

El control de este grupo de pacientes es complejo por lo que se requiere de recomendaciones multidisciplinarias para establecer el régimen de tratamiento óptimo. Nuevas técnicas quirúrgicas y de reconstrucción en las que se emplean operaciones de tracción gástrica o transferencias yeyunales libres, han reducido considerablemente la morbilidad asociada con la resección de estos tumores y han casi que eliminado la necesidad de reconstrucciones en etapas múltiples. Esto ha contribuido enormemente a los regímenes combinados de tratamiento, debido a que estos pacientes tienen una probabilidad alta de empezar radioterapia postoperatoria en un lapso de tres a cuatro semanas después de resección.

Los detalles de los procedimientos quirúrgicos y sus modificaciones en los campos de radiación u horarios de dosificación no están específicamente discutidos en este documento ya que hay variaciones legítimas en técnicas que (según diversos datos retrospectivos) brindan resultados similares de supervivencia en diferentes centros de tratamiento. Todo el tratamiento deberá ser controlado por cirujanos y oncólogos de radiación capacitados en los procedimientos múltiples y técnicas disponibles y que están activa y frecuentemente involucrados en la atención de estos pacientes.

Opciones de tratamiento estándar:

1. La combinación de cirugía y radiación (con mayor frecuencia postoperatoria) se
ha convertido en la forma terapéutica más común par este grupo de pacientes en los Estados Unidos.[1-3]

2. La quimioterapia neoadyuvante según se administra en pruebas clínicas ha sido
utilizada en la reducción de tumores haciéndolos por lo tanto más tratables con cirugía o radiación. La quimioterapia se administra antes de otras modalidades, por lo que se utiliza la designación neoadyuvante con el fin de distinguirla de la terapia adyuvante estándar, la cual se administra después o durante la terapia definitiva con radiación o después de cirugía. Se han utilizado varias combinaciones de fármacos en la quimioterapia neoadyuvante. Aunque la quimioterapia neoadjuvante no ha sido probada en estudios aleatorios, es comúnmente usado para tratar pacientes que presentan un estado avanzado de enfermedad con esos objetivos como racionalización.[4] El uso de quimioterapia neoadjuvante para mejorar la preservación de órganos también ha sido estudiado. En un ensayo clínico aleatorio prospectivo, el EORTC comparó la cirugía más radioterapia postoperatoria con la quimioterapia de inducción (cisplatino más 5- FU) seguida de irradiación en pacientes que respondían al tratamiento. Los fracasos locales y regionales fueron iguales en ambos grupos. No obstante la mediana de la supervivencia fue de 25 meses en el grupo de cirugía y de 44 meses en el grupo que recibió la quimioterapia de inducción (p=.006), la supervivencia y el período libre de enfermedad a los cinco años fue igual. En pacientes que recibieron quimioterapia de inducción, la laringe fue preservada en buen estado en el 42 % de los pacientes a los tres años y el 35% de los pacientes a los cinco años. En contraste a esto sin embargo, otro ensayo previsor aleatorio ha demostrado una mejor posibilidad de supervivencia estadísticamente significativa para aquellos pacientes sometidos a quimioterapia (cisplatino mas 5-fu) seguido por laringofaringectomía y radioterapia postoperatoria cuando se compara con la quimioterapia y la radioterapia. [5,6] [Nivel de evidencia: 1iiA,C] Aún cuando no se discutió la preservación de órganos, la quimioterapia en combinación con la radioterapia sin cirugía, no debe de considerarse standard. Los pacientes con cáncer hipofaríngeo en etapa III deberán ser considerados como candidatos para pruebas clínicas aleatorias en las que se evalúe el uso de quimioterapia adyuvante o neoadyuvante.[7,8]

Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:

La quimioterapia ha sido combinada con radioterapia en aquellos pacientes que tienen enfermedad localmente avanzada.[7-12] Aún cuando la supervivencia en general no ha sido mejorada cuando la quimioterapia ha sido empleada concomitantemente con radiación, la preservación del sitio primario fue mejorada en uno de los estudios.[13]

Un metaanálisis de 63 ensayos prospectivos aleatorios publicados entre 1965 y 1993 mostró una ventaja absoluta de supervivencia del 8% en el subconjunto de pacientes que recibieron quimioterapia y radioterapia concomitante.[14][Nivel de evidencia: 2A] Los pacientes que recibieron quimioterapia adyuvante o neoadyuvante no tuvieron ventaja en cuanto a la supervivencia. Sin embargo, el costo, la calidad de vida, y los datos sobre morbilidad no estuvieron disponibles; no hubo un régimen estándar; y se pensó que los ensayos fueron muy heterogéneos para dar proporcionar recomendaciones definitivas. Los resultados de ensayos en curso podría clarificar más el papel de la quimioterapia y radioterapia concomitante en el manejo del cáncer de la orofaringe.

Continua sin resolverse cuál es la mejor quimioterapia a usar y cuál es la forma apropiada de integrar las dos modalidades.[15]

Se están explorando también en estudios aleatorios enfoques similares para tratar pacientes con tumores resecables, donde una resección podría conllevar una deficiencia funcional importante, pero por ahora no pueden ser recomendados como estándar.

Bibliografía:

  1. Arriagada R, Eschwege F, Cachin Y, et al.: The value of combining radiotherapy with surgery in the treatment of hypopharyngeal and laryngeal cancers. Cancer 51(10): 1819-1825, 1983.
  2. Mendenhall WM, Parsons JT, Devine JW, et al.: Squamous cell carcinoma of the pyriform sinus treated with surgery and/or radiotherapy. Head and Neck Surgery 10(2): 88-92, 1987.
  3. Tupchong L, Phil D, Scott CB, et al.: Randomized study of preoperative versus postoperative radiation therapy in advanced head and neck carcinoma: long-term follow-up of RTOG study 73-03. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 20(1): 21-28, 1991.
  4. Harari PM: Why has induction chemotherapy for advanced head and neck cancer become a United States community standard of practice? Journal of Clinical Oncology 15(5): 2050-2055, 1997.
  5. Lefebvre JL, Chevalier D, Luboinski B, et al.: Larynx preservation in pyriform sinus cancer: preliminary results of a European Organization for Research and Treatment of Cancer phase III trial. Journal of the National Cancer Institute 88(13): 890-899, 1996.
  6. Beauvillain C, Mahe M, Bourdin S, et al.: Final results of a randomized trial comparing chemotherapy plus radiotherapy with chemotherapy plus surgery plus radiotherapy in locally advanced resectable hypopharyngeal carcinomas. Laryngoscope 107(5): 648-653, 1997.
  7. Bachaud J, David J, Boussin G, et al.: Combined postoperative radiotherapy and weekly cisplatin infusion for locally advanced squamous cell carcinoma of the head and neck: preliminary report of a randomized trial. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 20(2): 243-246, 1991.
  8. Merlano M, Corvo R, Margarino G, et al.: Combined chemotherapy and radiation therapy in advanced inoperable squamous cell carcinoma of the head and neck: the final report of a randomized trial. Cancer 67(4): 915-921, 1991.
  9. Al-Sarraf M, Pajak TF, Marcial VA, et al.: Concurrent radiotherapy and chemotherapy with cisplatin in inoperable squamous cell carcinoma of the head and neck: an RTOG study. Cancer 59(2): 259-265, 1987.
  10. Browman GP, Cripps C, Hodson DI, et al.: Placebo-controlled randomized trial of infusional fluorouracil during standard radiotherapy in locally advanced head and neck cancer. Journal of Clinical Oncology 12(12): 2648-2653, 1994.
  11. Merlano M, Benasso M, Corvo R, et al.: Five-year update of a randomized trial of alternating radiotherapy and chemotherapy compared with radiotherapy alone in treatment of unresectable squamous cell carcinoma of the head and neck. Journal of the National Cancer Institute 88(9): 583-589, 1996.
  12. Jeremic B, Shibamoto Y, Milicic B, et al.: Hyperfractionated radiation therapy with or without concurrent low-dose daily cisplatin in locally advanced squamous cell carcinoma of the head and neck: a prospective randomized trial. Journal of Clinical Oncology 18(7): 1458-1464, 2000.
  13. Adelstein DJ, Saxton JP, Lavertu P, et al.: A phase III randomized trial comparing concurrent chemotherapy and radiotherapy with radiotherapy alone in resectable stage III and IV squamous cell head and neck cancer: preliminary results. Head and Neck 19(7): 567-575, 1997.
  14. Pignon JP, Bourhis J, et al., on behalf of the MACH-NC Collaborative Group: Chemotherapy added to locoregional treatment for head and neck squamous-cell carcinoma: three meta-analyses of updated individual data. Lancet 355(9208): 949-955, 2000.
  15. Taylor SG, Murthy AK, Vannetzel JM, et al.: Randomized comparison of neoadjuvant cisplatin and fluorouracil infusion followed by radiation versus concomitant treatment in advanced head and neck cancer. Journal of Clinical Oncology 12(2): 385-395, 1994.

CANCER HIPOFARINGEO ETAPA IV

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Si desea obtener más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.)

Resecable

El control de este grupo de pacientes es complejo por lo que se requiere de recomendaciones multidisciplinarias para establecer el régimen de tratamiento óptimo. Nuevas técnicas quirúrgicas y de reconstrucción en las que se emplean operaciones de tracción gástrica o transferencias yeyunales libres han reducido considerablemente la morbilidad asociada con la resección de estos tumores y han casi que eliminado la necesidad de reconstrucciones en etapas múltiples. Esto ha contribuido enormemente a los regímenes combinados de tratamiento, ya que estos pacientes tienen una probabilidad alta de empezar radioterapia postoperatoria en un lapso de tres a cuatro semanas después de resección.

Los detalles de procedimientos quirúrgicos y sus modificaciones en los campos de radiación u horarios de dosificación no están discutidos en este documento ya que hay variaciones legítimas en técnicas que (según diversos datos retrospectivos) brindan resultados similares de supervivencia en diferentes centros de tratamiento. No obstante todos los tratamientos que este grupo de pacientes deberá ser controlado por cirujanos y oncólogos de radiación capacitados en los procedimientos múltiples y técnicas disponibles y que están activa y frecuentemente involucrados en la atención de estos pacientes.

Opciones de tratamiento estándar:

1. La combinación de cirugía y radiación (con mayor frecuencia postoperatoria)
se ha convertido en la forma terapéutica más común para este grupo de pacientes en los Estados Unidos.[1,2]

2. La quimioterapia neoadyuvante como se administra en las pruebas clínicas ha
sido utilizada para reducir tumores haciéndolos más tratables con cirugía o radiación. La quimioterapia se administra antes que cualquier otra modalidad, por ende la designación de neoadyuvante para distinguirla de la terapia adyuvante estándar, la cual es administrada durante o después de la terapia definitiva con radiación o después de la cirugía. Se han utilizado varias combinaciones de fármacos en quimioterapia neoadyuvante. Aunque la quimioterapia neoadjuvante no ha sido probada en estudios aleatorios, es comúnmente usada para tratar pacientes que presentan un estado avanzado de enfermedad con esos objetivos como fundamento.[3] El uso de quimioterapia neoadjuvante para mejorar la preservación de órganos también ha sido estudiado. En un ensayo clínico aleatorio prospectivo, el EORTC comparó la cirugía más radioterapia postoperatoria con la quimioterapia de inducción (cisplatino más 5-FU) seguida de radiación en pacientes que respondían al tratamiento. Los fracasos locales y regionales fueron iguales en ambos grupos. No obstante la supervivencia media fue de 25 meses en el grupo de cirugía y de 44 meses en el grupo que recibió la quimioterapia de inducción (p=.006), la supervivencia y el período libre de enfermedad a los cinco años fue igual. En pacientes que recibieron quimioterapia de inducción, la laringe fue preservada en buen estado en el 42 % de los pacientes a los tres años y el 35% de los pacientes a los cinco años. En contraste a esto sin embargo, otro estudio aleatorio prospectivo ha demostrado una supervivencia estadísticamente significativa para aquellos pacientes sometidos a quimioterapia (Cisplatino mas 5-FU) seguido de una laringofaringectomía y radioterapia postoperatoria cuado se les compara con aquellos sometidos a quimioterapia y radioterapia. [4,5][Nivel de evidencia:1iiA,C] Aún cuando la preservación del órgano no se discutió, la quimioterapia en combinación con la radioterapia sin cirugía, no debe de considerarse estándar. Estos pacientes deberán ser considerados como candidatos para pruebas clínicas aleatorias en las que se evalúe el uso de quimioterapia adyuvante o neoadyuvante.[6-8]

Irresecable

Opciones de tratamiento estándar:

1. Estos pacientes son candidatos para radioterapia.

2. La quimioterapia ha sido combinada con radioterapia en los pacientes que
tienen enfermedad localmente avanzada.[7-11] Aún cuando la supervivencia en general no ha sido mejorada cuando la quimioterapia ha sido empleada concomitantemente con radiación, la preservación del sitio primario fue mejorada en uno de los estudios. [12] De manera que queda sin resolver cual es la mejor quimioterapia a ser usada y la forma mas apropiada de integrar estas dos modalidades. [13]

Se están explorando también en estudios aleatorios, enfoques similares para tratar pacientes con tumores no resecables, donde una resecación conllevaría una deficiencia funcional de importancia, pero por ahora no pueden ser recomendadas como estándar.

Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:

Los protocolos de radioterapia que evalúan los horarios de hiperfraccionamiento deben ser tomados en cuenta con o sin quimioterapia.[14,15]

Un metaanálisis de 63 ensayos prospectivos aleatorios publicados entre 1965 y 1993 mostró una ventaja absoluta de supervivencia del 8% en el subconjunto de pacientes que recibieron quimioterapia y radioterapia concomitante.[16][Nivel de evidencia: 2A] Los pacientes que recibieron quimioterapia adyuvante o neoadyuvante no tuvieron ventaja en cuanto a la supervivencia. Sin embargo, el costo, la calidad de vida, y los datos sobre morbilidad no estuvieron disponibles; no hubo un régimen estándar; y se pensó que los ensayos fueron muy heterogéneos para dar proporcionar recomendaciones definitivas. Los resultados de ensayos en curso podría clarificar más el papel de la quimioterapia y radioterapia concomitante en el manejo del cáncer de la orofaringe.

Seguimiento postratamiento:

Estos pacientes deberán ser sometidos a un examen mensual cuidadoso de la cabeza y el cuello en busca de recurrencia durante el primer año de postratamiento, cada dos meses durante el segundo año, cada tres meses durante el tercer año y cada 6 meses de ahí en adelante.

Bibliografía:

  1. Arriagada R, Eschwege F, Cachin Y, et al.: The value of combining radiotherapy with surgery in the treatment of hypopharyngeal and laryngeal cancers. Cancer 51(10): 1819-1825, 1983.
  2. Tupchong L, Phil D, Scott CB, et al.: Randomized study of preoperative versus postoperative radiation therapy in advanced head and neck carcinoma: long-term follow-up of RTOG study 73-03. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 20(1): 21-28, 1991.
  3. Harari PM: Why has induction chemotherapy for advanced head and neck cancer become a United States community standard of practice? Journal of Clinical Oncology 15(5): 2050-2055, 1997.
  4. Lefebvre JL, Chevalier D, Luboinski B, et al.: Larynx preservation in pyriform sinus cancer: preliminary results of a European Organization for Research and Treatment of Cancer phase III trial. Journal of the National Cancer Institute 88(13): 890-899, 1996.
  5. Beauvillain C, Mahe M, Bourdin S, et al.: Final results of a randomized trial comparing chemotherapy plus radiotherapy with chemotherapy plus surgery plus radiotherapy in locally advanced resectable hypopharyngeal carcinomas. Laryngoscope 107(5): 648-653, 1997.
  6. Head and Neck Contracts Program: Adjuvant chemotherapy for advanced head and neck squamous carcinoma: final report of the Head and Neck Contracts Program. Cancer 60(3): 301-311, 1987.
  7. Bachaud J, David J, Boussin G, et al.: Combined postoperative radiotherapy and weekly cisplatin infusion for locally advanced squamous cell carcinoma of the head and neck: preliminary report of a randomized trial. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 20(2): 243-246, 1991.
  8. Merlano M, Corvo R, Margarino G, et al.: Combined chemotherapy and radiation therapy in advanced inoperable squamous cell carcinoma of the head and neck: the final report of a randomized trial. Cancer 67(4): 915-921, 1991.
  9. Al-Sarraf M, Pajak TF, Marcial VA, et al.: Concurrent radiotherapy and chemotherapy with cisplatin in inoperable squamous cell carcinoma of the head and neck: an RTOG study. Cancer 59(2): 259-265, 1987.
  10. Browman GP, Cripps C, Hodson DI, et al.: Placebo-controlled randomized trial of infusional fluorouracil during standard radiotherapy in locally advanced head and neck cancer. Journal of Clinical Oncology 12(12): 2648-2653, 1994.
  11. Merlano M, Benasso M, Corvo R, et al.: Five-year update of a randomized trial of alternating radiotherapy and chemotherapy compared with radiotherapy alone in treatment of unresectable squamous cell carcinoma of the head and neck. Journal of the National Cancer Institute 88(9): 583-589, 1996.
  12. Adelstein DJ, Saxton JP, Lavertu P, et al.: A phase III randomized trial comparing concurrent chemotherapy and radiotherapy with radiotherapy alone in resectable stage III and IV squamous cell head and neck cancer: preliminary results. Head and Neck 19(7): 567-575, 1997.
  13. Taylor SG, Murthy AK, Vannetzel JM, et al.: Randomized comparison of neoadjuvant cisplatin and fluorouracil infusion followed by radiation versus concomitant treatment in advanced head and neck cancer. Journal of Clinical Oncology 12(2): 385-395, 1994.
  14. Weissler MC, Melin S, Sailer SL, et al.: Simultaneous chemoradiation in the treatment of advanced head and neck cancer. Archives of Otolaryngology, Head and Neck Surgery 118(8): 806-810, 1992.
  15. Jeremic B, Shibamoto Y, Milicic B, et al.: Hyperfractionated radiation therapy with or without concurrent low-dose daily cisplatin in locally advanced squamous cell carcinoma of the head and neck: a prospective randomized trial. Journal of Clinical Oncology 18(7): 1458-1464, 2000.
  16. Pignon JP, Bourhis J, et al., on behalf of the MACH-NC Collaborative Group: Chemotherapy added to locoregional treatment for head and neck squamous-cell carcinoma: three meta-analyses of updated individual data. Lancet 355(9208): 949-955, 2000.

CANCER HIPOFARINGEO RECURRENTE

Opciones de tratamiento estándar:

1. Resección quirúrgica si el procedimiento radioterapéutico fracasa y si es
técnicamente factible.

2. Radioterapia cuando la cirugía fracasa, y si no ha sido usada previamente en
dosis curativas que excluyen el tratamiento adicional.

3. El rescate quirúrgico si es técnicamente factible, cuando la cirugía fracasa.

4. La quimioterapia para las enfermedades metastáticas. [1]

Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:

Deberán considerarse ensayos clínicos que evalúen el uso de la quimioterapia.[2]

Seguimiento postratamiento:

Estos pacientes deberán ser sometidos a un examen mensual cuidadoso de la cabeza y el cuello en busca de recidiva durante el primer año de postratamiento, cada dos meses durante el segundo año, cada tres meses el tercer año y cada seis meses de ahí en adelante.

Bibliografía:

  1. Adelstein DJ, Tan EH, Lavertu P: Treatment of head and neck cancer: the role of chemotherapy. Critical Reviews in Oncology/Hematology 24(2): 97-116, 1996.
  2. Jacobs C, Lyman G, Velez-Garcia E, et al.: A phase III randomized study comparing cisplatin and fluorouracil as single agents and in combination for advanced squamous cell carcinoma of the head and neck. Journal of Clinical Oncology 10(2): 257-263, 1992.
Date Last Modified: 10/2002


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Dr. G. Quade

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