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Melanoma intraocular

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Informacion General
Clasificacion Celular
Informacion De Las Etapas
Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
Melanoma Del Iris
Melanoma De Cuerpo Ciliar Y Melanoma Coroidal, Tamaño Pequeño
Melanoma De Cuerpo Ciliar Y Melanoma Coroidal, Tamaño Mediano / Grande
Melanoma Con Extension Extraocular
Melanoma Intraocular Recurrente


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACION GENERAL

El melanoma del tracto uveal (iris, cuerpo ciliar y coroides) es el cáncer ocular primario más común en adultos. El melanoma ocular es curable, y es posible preservar la visión por medio de las técnicas actuales de tratamiento en pacientes con tumores pequeños, localizados. Sin embargo, en el caso de pacientes con melanoma uveal posterior, no se sabe si debe extraerse el ojo o debe recomendarse un tratamiento más conservador.[1] Se está llevando a cabo una prueba clínica importante financiada por el Instituto Nacional del Ojo, conocida como El Estudio de Colaboración sobre Melanoma Ocular.[2]

Varios factores influyen en el pronóstico; los más importantes son: tamaño, ubicación, tipo de células y extensión extraocular (el tamaño del tumor es el factor más crítico). La selección de tratamiento depende del sitio de origen (coroides, cuerpo ciliar o iris), el tamaño y ubicación de la lesión, la edad del paciente, y si ha ocurrido invasión extraocular, recidiva, o metástasis.[3] Estos tres sucesos hacen que el pronóstico sea extremadamente precario y no pueda esperarse una supervivencia a largo plazo. En un grupo de pacientes que presentaban grandes melanomas uveales posteriores, la presencia concurrente de anormalidades citogenéticas, estuvo relacionada a un resultado precario.[4] En general, la tasa de mortalidad es del 46% después de 15 años. La mayoría de los investigadores informan de una tasa de recidiva de enfermedades sistémicas de aproximadamente un 20% a 30% a 5 años después de tratamiento. Desafortunadamente, para la mayoría de los pacientes, no se conoce la mejor opción de tratamiento, puesto que no se han llevado a cabo pruebas clínicas controladas apropiadas.[5,6]

Bibliografía:

  1. Straatsma BR, Fine SL, Earle JD, et al.: Enucleation versus plaque irradiation for choroidal melanoma. Ophthalmology 95(7): 1000-1004, 1988.
  2. Fine SL, Collaborative Ocular Melanoma Study: Phase III Randomized Trial of Enucleation vs I-125 Plaque Radiotherapy in Patients with Medium-Size Choroidal Melanoma (Summary Last Modified 08/98), COMS-1, clinical trial, closed, 07/15/1998.
  3. Gragoudas ES, Egan KM, Seddon JM, et al.: Survival of patients with metastases from uveal melanoma. Ophthalmology 98(3): 383-390, 1991.
  4. White VA, Chambers JD, Courtright PD, et al.: Correlation of cytogenetic abnormalities with the outcome of patients with uveal melanoma. Cancer 83(2): 354-359, 1998.
  5. Pach JM, Robertson DM: Metastasis from untreated uveal melanomas. Archives of Ophthalmology 104(11): 1624-1625, 1986.
  6. Gamel JW, McCurdy JB, McLean IW: A comparison of prognostic covariates for uveal melanoma. Investigative Ophthalmology and Visual Science 33(6): 1919-1922, 1992.

CLASIFICACION CELULAR

En melanomas intraoculares, especialmente de la coroides, existe una correlación entre los tipos de células y el pronóstico.[1-3] Los pacientes con tumores de la variedad de células fusiformes tienen un pronóstico mejor que los que tienen tumores de la variedad no fusiforme.

Tipo de células

1. Variedad de células fusiformes

a. Fusiformes tipo A
b. Fusiformes tipo B

2. Variedad de células no fusiformes
a. Melanomas epitelioides
b. Melanomas del tipo de células mixtas
(generalmente células fusiformes B
y células epitelioides)
c. Melanoma necrótico

Bibliografía:

  1. Jensen OA: Malignant melanomas of the human uvea: 25-year follow-up of cases in Denmark, 1943-1952. Acta Ophthalmologica 60(2): 161-182, 1982.
  2. Naumann GO: Uvea. In: Naumann GO, Apple DJ, Eds.: Pathology of the Eye. New York: Springer-Verlag, 1986, pp 459-468.
  3. Zimmerman LE: Malignant melanoma of the uveal tract. In: Spencer WH, Ed.: Ophthalmic Pathology: an Atlas and Textbook. Philadelphia: Saunders, Vol 3, 3rd ed., 1986, pp 2072-2139.

INFORMACION DE LAS ETAPAS

El tracto uveal está dividido en tres regiones: el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. La mayoría de los melanomas uveales ocurren en la coroides. El cuerpo ciliar es un sitio de origen poco común y el iris es el sitio de origen menos común. Sin embargo, los melanomas del iris, que a menudo son de variedad fusiforme tipo A, tienen un crecimiento relativamente lento y son relativamente benignos. Las principales rutas de propagación son por medio de la extensión local y por el flujo sanguíneo. El tracto uveal es una estructura vascular sin canales linfáticos. Cuando se observa una complicación regional de ganglios linfáticos (preauriculares, submandibulares y ganglios cervicales), esto indica que ha ocurrido extensión subconjuntival del tumor primario. Generalmente, las metástasis sistémicas son de origen hematógeno, y el hígado es el sitio más común. También es común observar en sitios subcutáneos y en el pulmón. En aproximadamente dos tercios de los pacientes, el hígado es el único sitio de metástasis detectable. En pacientes con historia de melanoma ocular que presentan metástasis hepática de origen desconocido, el melanoma metastásico debe ser considerado en el diagnóstico diferencial. Nuevos rastreos con anticuerpos monoclonales radiomarcados pueden facilitar la detección de la enfermedad extraocular; sin embargo, estos rastreos no están disponibles en todas partes.[1]

Clasificación por tamaño

Pequeño: Melanomas oculares pequeños tienen de 2 a 3 milímetros o menos de elevación*.

Medio: Melanomas oculares de tamaño mediano varían de 2 a 3 milímetros hasta 10 milímetros en elevación y tienen un diámetro basal de hasta 16 milímetros.

Grande: Melanomas oculares grandes tienen un diámetro de más de 16 milímetros o son mayores de 10 milímetros de elevación*.

*En la práctica clínica, la base tumoral puede estimarse por el diámetro promedio del disco óptico (dd) (1dd = 1.5 mm). La elevación promedio puede estimarse en dioptrías (3 dioptrías = 1 mm). Deben emplearse otras técnicas para proporcionar medidas que dan resultados más exactos, como la ultrasonografía.

Iris (úvea anterior)

El tracto uveal anterior incluye el iris. Los melanomas del iris generalmente son relativamente benignos, tienen un crecimiento lento y rara vez tienen metástasis.

Cuerpo ciliar/coroides (úvea posterior)

El tracto uveal posterior incluye el cuerpo ciliar y la coroides. El cuerpo ciliar es un sitio de origen menos común que la coroides. Los melanomas del tracto uveal posterior son citológicamente más malignos, se detectan más tardíamente y tienen metástasis con más frecuencia que los melanomas del iris.

Tamaño pequeño:

Los melanomas intraoculares pequeños son aquellos que tienen de 2 a 3 milímetros o menos de elevación. Existe un acuerdo general de que la observación para documentar el crecimiento de melanomas pequeños lleva poco riesgo.

Tamaño mediano/grande:

Los melanomas intraoculares medianos son aquellos que tienen menos de 16 milímetros de diámetro y entre 2 a 3 milímetros y 10 milímetros de elevación. La terapia de melanomas intraoculares de tamaño mediano sigue siendo la más polémica. Los melanomas intraoculares grandes tienen más de 16 milímetros de diámetro o más de 10 milímetros de elevación y generalmente requieren irradiación o enucleación.

Extensión extraocular

Los melanomas uveales pueden diseminarse por medio de extensión local para afectar la retina y el humor vítreo o para extenderse a través de la esclerótica a la órbita o al nervio óptico. La metástasis hematógena más frecuentemente complica el hígado.

Bibliografía:

  1. Bomanji J, Hungerford JL, Granowska M, et al.: Radioimmunoscintigraphy of ocular melanoma with 99mTc labelled cutaneous melanoma antibody fragments. British Journal of Ophthalmology 71(9): 651-658, 1987.

ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

Las designaciones en PDQ, que indican que un tratamiento es "estándar" o que está "en evaluación clínica" no deben emplearse como base para determinar reembolsos.


MELANOMA DEL IRIS

El melanoma maligno del iris es la neoplasia primaria más común del iris y puede ser vista más fácilmente por el médico en el examen clínico. Generalmente, es una lesión pequeña y discreta, aunque ocasionalmente puede presentarse difusa, infiltrada y múltiple; y puede resultar en una heterocromía, glaucoma, uveítis crónica, o hifema espontánea. A menudo, muchos pacientes observan una mancha pigmentada en el iris que ha estado presente durante muchos años y que sólo ha empezado a crecer recientemente. Con una lámpara de hendidura, gonioscopía y fotografía seriada con lámpara de hendidura, el oftalmólogo puede documentar el tamaño y el crecimiento tumoral sin efectuar una biopsia. La angiografía de fluoresceína puede ser útil para demostrar la vascularidad de la lesión pero no es diagnóstica. La ultrasonografía tiene poco valor en la evaluación de melanoma del iris. El melanoma del iris es relativamente benigno con una tasa de supervivencia a 5 años de aproximadamente 95%. Esto se relaciona al hecho de que los melanomas del iris son predominantemente del tipo de células fusiformes A y generalmente son más pequeños en tamaño que el melanoma posterior debido a la detección temprana. Siempre que sea posible se prefiere utilizar un enfoque conservador; sin embargo, una intervención quirúrgica puede justificarse ante el crecimiento tumoral inequívoco y con melanomas extensos al momento del examen inicial.[1-3]

Opciones de tratamiento estándar:

1. No se requiere tratamiento si se mantiene una observación cuidadosa incluyendo fotografía seriada (en pacientes asintomáticos con lesiones estables).

2. Con crecimiento documentado, cirugía de excisión:

iridectomía
iridotrabeculectomía
iridociclectomía (si el cuerpo ciliar está afectado)

3. Enucleación (en algunos pacientes con complicación difusa del iris, con complicación de más de la mitad del iris y del ángulo de la cámara anterior y con crecimiento documentado, con complicación extensa del iris y glaucoma intratable, con tumores irresectables grandes y/o extensión extraocular y en pacientes con tumores oculares con una visión que no puede preservarse).

Bibliografía:

  1. Char DH: Clinical Ocular Oncology. New York: Churchill Livingstone, 1989.
  2. Melanocytic tumors of the iris. In: Shields JA: Diagnosis and Management of Intraocular Tumors. Saint Louis: C.V. Mosby Company, 1983, pp 83-121.
  3. Geisse LJ, Robertson DM: Iris melanomas. American Journal of Ophthalmology 99(6): 638-648, 1985.

MELANOMA DE CUERPO CILIAR Y MELANOMA COROIDAL, TAMAÑO PEQUEÑO

Los melanomas del cuerpo ciliar y la coroides generalmente se diagnostican en un examen clínico con la pupila dilatada. La fotografía de fondo es útil en la evaluación de nevos y melanomas malignos pequeños y para detectar la tasa de crecimiento de tumores coroidales. La angiografía de fluoresceína puede ser útil para distinguir los melanomas de otras lesiones como la hemorragia coroidal, hemangioma y carcinoma metastásico. La ultrasonografía muestra patrones característicos que pueden ser de importancia diagnóstica para distinguir los melanomas de otras masas.

Algunas veces se emplea escaneo por CT (tomografía computarizada por las siglas en inglés) para detectar extensión extraocular y al nervio óptico. Las imágenes por resonancia magnética pueden resultar de valor.[1]

Los tumores del cuerpo ciliar y los que están cerca de la terminal del nervio óptico parecen tener un pronóstico más precario que otros melanomas coroidales, no obstante, todos los tumores del cuerpo ciliar tienen un pronóstico más precario que los melanomas del iris, ya que son citológicamente más malignos, se detectan más tardíamente y tienen metástasis más temprana.

Los estudios pronósticos de pacientes con melanomas coroidales pequeños han mostrado que muchas lesiones pequeñas tienden a estar durmientes y crecen lentamente con poco potencial metastásico o ninguno. Además, hay informes que sugieren que la enucleación puede ocasionalmente resultar en y/o acelerar la metástasis. Este punto sigue estando en controversia.

La observación cuidadosa y frecuente es una opción en el caso de pacientes con un diagnóstico incierto o con crecimiento tumoral que no se ha documentado. La observación también es prudente en pacientes asintomáticos con lesiones estables, particularmente en ancianos o en pacientes seriamente enfermos, y en pacientes con crecimiento tumoral en su único ojo útil. No se ha observado muerte metastásica en pacientes con un melanoma coroidal que mida menos de 7 x 7 x 2 milímetros.[2-4]

Tradicionalmente, la enucleación ha sido el tratamiento convencional de melanoma del cuerpo ciliar y la coroides.[5,6] Sin embargo, aplicadores oftálmicos radiactivos que emplean cobalto-60 o yodo-125 han dado como resultado una excelente supervivencia a corto plazo. Aún no se dispone de datos de supervivencia a largo plazo de un gran número de pacientes. La cirugía y las técnicas de radiación han permitido salvar el ojo de algunos pacientes. Algunos centros médicos emplean radioterapia de haz externo con partículas cargadas. [7-13] La irradiación con haz de protón generalmente resulta en maculopatía de radiación pero la visión ambulatoria se preserva en la mayoría de los pacientes. [14]

Está en controversia el control de melanoma uveal posterior. Se está llevando a cabo una prueba clínica importante financiada por el Instituto Nacional del Ojo conocida como Estudio de Colaboración sobre Melanoma Ocular", (COMS, por sus siglas en inglés).[15]

Debido a que no se ha llegado a un acuerdo en cuanto al control de melanomas uveales posteriores pequeños, los investigadores del COMS seleccionarán un tratamiento, el cual es a menudo la observación, después de discutirlo con el paciente. Se están llevando a cabo pruebas clínicas prospectivas y aleatorias para pacientes con tumores medianos y grandes.

Opciones de tratamiento estándar:

1. Observación cuidadosa y frecuente.[2-4]

2. Irradiación local con:

cobalto-60 o placas de yodo-125. Irradiación beta - 106 RU/106
Rh.[7-9,16]
haz de protones (equipo especializado en el Hospital General de
Massachusetts) [10,11,14]
iones de helio (equipo especializado en los Laboratorios Lawrence
Berkeley) [12]

3. Enucleación.[13,17]

4. Enucleación con irradiación preoperatoria de haz externo.[18]

Bibliografía:

  1. Raymond WR, Char DH, Norman D, et al.: Magnetic resonance imaging evaluation of uveal tumors. American Journal of Ophthalmology 111(5): 633-641, 1991.
  2. Barr CC, Sipperley JO, Nicholson DH: Small melanomas of the choroid. Archives of Ophthalmology 96(9): 1580-1582, 1978.
  3. Char DH: The management of small choroidal melanomas. Survey of Ophthalmology 22(6): 377-386, 1978.
  4. Thomas JV, Green WR, Maumenee AE: Small choroidal melanomas: a long-term follow-up study. Archives of Ophthalmology 97(5): 861-864, 1979.
  5. Shields JA: Counseling the patient with a posterior uveal melanoma. American Journal of Ophthalmology 106(1): 88-91, 1988.
  6. Straatsma BR, Fine SL, Earle JD, et al.: Enucleation versus plaque irradiation for choroidal melanoma. Ophthalmology 95(7): 1000-1004, 1988.
  7. Packer S, Stoller S, Lesser ML, et al.: Long-term results of iodine 125 irradiation of uveal melanoma. Ophthalmology 99(5): 767-774, 1992.
  8. Shields JA, Augsburger JJ, Brady LW, et al.: Cobalt plaque therapy of posterior uveal melanomas. Ophthalmology 89(10):1201-1207, 1982.
  9. Lommatzsch PK: Beta-irradiation of choroidal melanoma with 106Ru/106Rh applicators: 16 years' experience. Archives of Ophthalmology 101(5): 713-717, 1983.
  10. Seddon JM, Gragoudas ES, Polivagianis L, et al.: Visual outcome after proton beam irradiation of uveal melanoma. Ophthalmology 93(5): 666-674, 1986.
  11. Gragoudas ES, Seddon JM, Egan KM, et al.: Metastasis from uveal melanoma after proton beam irradiation. Ophthalmology 95(7): 992-999, 1988.
  12. Char DH, Castro JR, Kroll SM, et al.: Five-year follow-up of helium ion therapy for uveal melanoma. Archives of Ophthalmology 108(2): 209-214, 1990.
  13. The management of posterior uveal melanomas. In: Shields JA: Diagnosis and Management of Intraocular Tumors. Saint Louis: C.V. Mosby Company, 1983, pp 210-254.
  14. Guyer DR, Mukai S, Egan KM, et al.: Radiation maculopathy after proton beam irradiation for choroidal melanoma. Ophthalmology 99(8): 1278-1285, 1992.
  15. Fine SL, Collaborative Ocular Melanoma Study: Phase III Randomized Trial of Enucleation vs I-125 Plaque Radiotherapy in Patients with Medium-Size Choroidal Melanoma (Summary Last Modified 08/98), COMS-1, clinical trial, closed, 07/15/1998.
  16. Davidorf FH, Pajka JT, Makley TA, et al.: Radiotherapy for choroidal melanoma: an 18-year experience with radon. Archives of Ophthalmology 105(3): 352-355, 1987.
  17. Kersten RC: Management of choroidal malignant melanoma at Iowa. Ophthalmologica 189(1-2): 24-35, 1984.
  18. Fine SL, Straatsma BR, Earle JD, et al.: Failure of preenucleation radiation to decrease uveal melanoma mortality: the Collaborative Ocular Melanoma Study Steering Committee. American Journal of Ophthalmology 107(4): 440-442, 1989.

MELANOMA DE CUERPO CILIAR Y MELANOMA COROIDAL, TAMAÑO MEDIANO/GRANDE

Los melanomas del cuerpo ciliar y la coroides generalmente se diagnostican en un examen clínico con la pupila dilatada. La fotografía del fondo es útil en la evaluación de nevos y de melanomas malignos pequeños y para detectar la tasa de crecimiento de tumores coroidales. La angiografía de fluoresceína puede mostrar patrones angiográficos útiles para distinguir los melanomas de otras lesiones como hemorragia coroidal o hemangioma. La ultrasonografía muestra patrones característicos que pueden ser de importancia diagnóstica para distinguir los melanomas de otras masas. Algunas veces se emplea escaneo por CT para detectar extensión extraocular y al nervio óptico. Las imágenes por resonancia magnética pueden probar ser de valor. El cobalto-60, yodo- 125 y otras placas oftálmicas pueden ser eficaces en el tratamiento de melanomas de tamaño mediano.

Está en controversia la función de la enucleación en el control de melanomas coroidales posteriores, sin embargo la enucleación continúa siendo la terapia estándar para el tratamiento de la mayoría de los melanomas coroidales grandes y de los melanomas que causan glaucoma severo o que invaden el nervio óptico. Sin embargo, hay informes que han revelado que la enucleación quizás no puede resultar en una supervivencia mejor y sí puede en realidad resultar en metástasis del tumor. El uso de la técnica quirúrgica "no touch" (sin tocar) había sido propuesta para reducir al mínimo el riesgo de embolización de células tumorales durante la enucleación. La enucleación "sin tocar" ha sido abandonada por muchos médicos clínicos, ya que nunca se ha comprobado que sea superior a un procedimiento experimentado y delicado de enucleación. La irradiación preoperatoria o postoperatoria es un enfoque prometedor que se encuentra bajo evaluación y que también podría reducir las posibilidades de precipitar la metástasis; sin embargo, un estudio no reveló ningún beneficio.[1] Los adelantos en técnicas de radiación han permitido salvar el ojo de pacientes seleccionados con melanomas que se consideran de tamaño mediano o grande. Resultados a largo plazo no se encuentran disponibles y las evaluaciones y análisis muestran tasas similares de supervivencia que la enucleación.[2-7]

En ciertos centros, se ha aplicado terapia de partículas cargadas a los melanomas coroidales. Este tratamiento requiere un equipo especial. Los resultados han sido prometedores.[8-10] La irradiación con haz de protón generalmente resulta en maculopatía de radiación pero la visión ambulatoria se preserva en la mayoría de los pacientes.[11]

En algunos centros, se han efectuado extirpaciones exitosas de tumores pequeños y de tamaño mediano.

Estas operaciones requieren técnicas e instrumental especial, y se deberán llevar a cabo por cirujanos especialmente preparados.[12,13]

Debido a que no se sabe específicamente cuál es el mejor tratamiento para pacientes con melanomas coroidales medianos y grandes, se está llevando a cabo una prueba clínica importante financiada por el Instituto Nacional del Ojo conocido como Estudio de Colaboración sobre Melanoma Ocular (COMS). [14] Los investigadores del COMS estiman que este estudio ofrece el mejor enfoque actualmente disponible para el tratamiento de pacientes. Los pacientes con tumores de tamaño mediano fueron seleccionados en forma aleatoria para recibir tratamiento de placa radiactiva I-125 o enucleación. Los pacientes con tumores grandes fueron seleccionados en forma aleatoria para recibir enucleación con o sin radiación preoperatoria de haz externo. El reclutamiento de pacientes para esta porción de la prueba fue completado en 7/95. No se han anunciado los resultados de esta prueba.

Opciones de tratamiento estándar:

1. La observación cuidadosa y frecuente es una opción en el caso de pacientes con un diagnóstico incierto o con crecimiento tumoral que no se ha documentado. También es prudente en pacientes asintomáticos con lesiones estables, en ancianos, en pacientes seriamente enfermos, y quizá en pacientes con crecimiento tumoral en su único ojo útil.

2. Irradiación local con:

cobalto-60 o placas de yodo-125. Irradiación beta - 106 RU/106 Rh
[15-17]
haz de protón (equipo especializado en el Hospital General de
Massachusetts) [8,9,11]
iones de helio (equipo especializado en los Laboratorios Lawrence
Berkeley) [18]

3. Enucleación.[19,20]

4. Enucleación con irradiación preoperatoria de haz externo.

Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:

El manejo de melanomas coroidales medianos y grandes está en controversia. Algunos investigadores sugieren que la supervivencia después de radioterapia es posiblemente comparable a la supervivencia después de enucleación. Sin embargo, hay algunos oftalmólogos prominentes que no están de acuerdo. El Estudio de Colaboración sobre Melanoma Ocular (COMS) es una prueba clínica, aleatoria, controlada, efectuada en varios centros que comparará la supervivencia de pacientes con melanomas coroidales medianos y grandes con una de las dos estrategias de manejo. El COMS recibe apoyo del Instituto Nacional del Ojo y existen 42 centros clínicos en Norteamérica.[21,22] Tales pruebas clínicas de tratamiento están justificadas ya que la tasa de diagnósticos equivocados de melanomas de la coroides se ha reducido a menos de 0.5% y en el primer informe presentado por el estudio de colaboración, sólo 5 de cada 1,000 casos fueron mal diagnosticados.[23]

Bibliografía:

  1. Fine SL, Straatsma BR, Earle JD, et al.: Failure of preenucleation radiation to decrease uveal melanoma mortality: the Collaborative Ocular Melanoma Study Steering Committee. American Journal of Ophthalmology 107(4): 440-442, 1989.
  2. Augsburger JJ, Gamel JW, Lauritzen K, et al.: Cobalt-60 plaque radiotherapy vs enucleation for posterior uveal melanoma. American Journal of Ophthalmology 109(5): 585-592, 1990.
  3. Gass JD: Comparison of prognosis after enucleation versus cobalt-60 irradiation of melanomas. Archives of Ophthalmology 103(7): 916-923, 1985.
  4. Manschot WA, Van Strik R: Is irradiation a justifiable treatment of choroidal melanoma? Analysis of published results. British Journal of Ophthalmology 71(5): 348-352, 1987.
  5. Kindy-Degnan NA, Char DH, Castro JR, et al.: Effect of various doses of radiation for uveal melanoma on regression, visual acuity, complications, and survival. American Journal of Ophthalmology 107(2): 114-120, 1989.
  6. Karlsson UL, Augsburger JJ, Shields JA, et al.: Recurrence of posterior uveal melanoma after 60Co episcleral plaque therapy. Ophthalmology 96(3): 382-388, 1989.
  7. Shields CL, Shields JA, Karlsson UL, et al.: Reasons for enucleation after plaque radiotherapy for posterior uveal melanoma: clinical findings. Ophthalmology 96(6): 919-923, 1989.
  8. Gragoudas ES, Seddon JM, Egan K, et al.: Long-term results of proton beam irradiated uveal melanomas. Ophthalmology 94(4): 349-353, 1987.
  9. Seddon JM, Gragoudas ES, Egan KM, et al.: Relative survival rates after alternative therapies for uveal melanoma. Ophthalmology 97(6): 769-777, 1990.
  10. Egan KM, Gragoudas ES, Seddon JM, et al.: The risk of enucleation after proton beam irradiation of uveal melanoma. Ophthalmology 96(9): 1377-1383, 1989.
  11. Guyer DR, Mukai S, Egan KM, et al.: Radiation maculopathy after proton beam irradiation for choroidal melanoma. Ophthalmology 99(8): 1278-1285, 1992.
  12. Foulds WS: Management of intraocular melanoma. British Journal of Ophthalmology 74(9): 559-560, 1990.
  13. Peyman GA, Juarez CP, Diamond JG, et al.: Ten years experience with eye wall resection for uveal malignant melanoma. Ophthalmology 91(12): 1720-1725, 1984.
  14. Fine SL, Collaborative Ocular Melanoma Study: Phase III Randomized Trial of Enucleation vs I-125 Plaque Radiotherapy in Patients with Medium-Size Choroidal Melanoma (Summary Last Modified 08/98), COMS-1, clinical trial, closed, 07/15/1998.
  15. Packer S, Stoller S, Lesser ML, et al.: Long-term results of iodine 125 irradiation of uveal melanoma. Ophthalmology 99(5): 767-774, 1992.
  16. Shields JA, Augsburger JJ, Brady LW, et al.: Cobalt plaque therapy of posterior uveal melanomas. Ophthalmology 89(10):1201-1207, 1982.
  17. Lommatzsch PK: Beta-irradiation of choroidal melanoma with 106Ru/106Rh applicators: 16 years' experience. Archives of Ophthalmology 101(5): 713-717, 1983.
  18. Linstadt D, Castro J, Char D, et al.: Long-term results of helium ion irradiation of uveal melanoma. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 19(3): 613-618, 1990.
  19. The management of posterior uveal melanomas. In: Shields JA: Diagnosis and Management of Intraocular Tumors. Saint Louis: C.V. Mosby Company, 1983, pp 210-254.
  20. Kersten RC: Management of choroidal malignant melanoma at Iowa. Ophthalmologica 189(1-2): 24-35, 1984.
  21. Straatsma BR, Fine SL, Earle JD, et al.: Enucleation versus plaque irradiation for choroidal melanoma. Ophthalmology 95(7): 1000-1004, 1988.
  22. Shields JA: Counseling the patient with a posterior uveal melanoma. American Journal of Ophthalmology 106(1): 88-91, 1988.
  23. Collaborative Ocular Melanoma Study: Accuracy of diagnosis of choroidal melanomas in the Collaborative Ocular Melanoma Study: COMS report No. 1. Archives of Ophthalmology 108(9): 1268-1273, 1990.

MELANOMA CON EXTENSION EXTRAOCULAR

Generalmente la extensión extraescleral confiere un pronóstico precario. En el caso de pacientes con complicación de la órbita por tumor masivo, el tratamiento requiere exenteración orbital a menudo combinada con radioterapia preoperatoria o postoperatoria. Sin embargo, no hay evidencia de que este tipo de cirugía radical prolongue la vida. La mayoría de los pacientes con extensión extraocular localizada o encapsulada no reciben exenteración. Este es un tema de controversia. [1-4]

Bibliografía:

  1. Shammas HF, Blodi FC: Prognostic factors in choroidal and ciliary body melanomas. Archives of Ophthalmology 95(1): 63-69, 1977.
  2. Pach JM, Robertson DM, Taney BS, et al.: Prognostic factors in choroidal and ciliary body melanomas with extrascleral extension. American Journal of Ophthalmology 101(3): 325-331, 1986.
  3. Kersten RC, Tse DT, Anderson RL, et al.: The role of orbital exenteration in choroidal melanomas with extrascleral extension. Ophthalmology 92(3): 436-443, 1985.
  4. Hykin PG, McCartney AC, Plowman PN, et al.: Postenucleation orbital radiotherapy for the treatment of malignant melanoma of the choroid with extrascleral extension. British Journal of Ophthalmology 74(1): 36-39, 1990.

MELANOMA INTRAOCULAR RECURRENTE

El pronóstico para cualquier paciente con enfermedad recidivante o con recaída es precario, independientemente del tipo de célula o de la etapa. La cuestión y selección de tratamiento adicional depende de muchos factores, incluyendo la extensión de la lesión, edad y salud del paciente, tratamiento previo y sitio de recidiva, así como también las consideraciones individuales del paciente. Las pruebas clínicas son apropiadas y se deberán tener en cuenta siempre que sea posible.

Date Last Modified: 06/2002


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Dr. G. Quade

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