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Melanoma intraocular
208/01279
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- Informacion General
- Clasificacion Celular
- Informacion De Las Etapas
- Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
- Melanoma Del Iris
- Melanoma De Cuerpo Ciliar Y Melanoma Coroidal, Tamaño Pequeño
- Melanoma De Cuerpo Ciliar Y Melanoma Coroidal, Tamaño Mediano / Grande
- Melanoma Con Extension Extraocular
- Melanoma Intraocular Recurrente
CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer
Información del PDQ para profesionales de la salud
Importante: La presente información está dirigida principalmente al
personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene
alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico,
comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
El melanoma del tracto uveal (iris, cuerpo ciliar y coroides) es el cáncer ocular
primario más común en adultos. El melanoma ocular es curable, y es posible
preservar la visión por medio de las técnicas actuales de tratamiento en
pacientes con tumores pequeños, localizados. Sin embargo, en el caso de
pacientes con melanoma uveal posterior, no se sabe si debe extraerse el ojo o
debe recomendarse un tratamiento más conservador.[1] Se está llevando a cabo una
prueba clínica importante financiada por el Instituto Nacional del Ojo, conocida
como El Estudio de Colaboración sobre Melanoma Ocular.[2]
Varios factores influyen en el pronóstico; los más importantes son: tamaño,
ubicación, tipo de células y extensión extraocular (el tamaño del tumor es el
factor más crítico). La selección de tratamiento depende del sitio de origen
(coroides, cuerpo ciliar o iris), el tamaño y ubicación de la lesión, la edad del
paciente, y si ha ocurrido invasión extraocular, recidiva, o metástasis.[3]
Estos tres sucesos hacen que el pronóstico sea extremadamente precario y no pueda
esperarse una supervivencia a largo plazo. En un grupo de pacientes que
presentaban grandes melanomas uveales posteriores, la presencia concurrente de
anormalidades citogenéticas, estuvo relacionada a un resultado precario.[4] En
general, la tasa de mortalidad es del 46% después de 15 años. La mayoría de los
investigadores informan de una tasa de recidiva de enfermedades sistémicas de
aproximadamente un 20% a 30% a 5 años después de tratamiento.
Desafortunadamente, para la mayoría de los pacientes, no se conoce la mejor
opción de tratamiento, puesto que no se han llevado a cabo pruebas clínicas
controladas apropiadas.[5,6]
Bibliografía:
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En melanomas intraoculares, especialmente de la coroides, existe una correlación
entre los tipos de células y el pronóstico.[1-3] Los pacientes con tumores de la
variedad de células fusiformes tienen un pronóstico mejor que los que tienen
tumores de la variedad no fusiforme.
Tipo de células
1. Variedad de células fusiformes
-
a. Fusiformes tipo A
b. Fusiformes tipo B
2. Variedad de células no fusiformes
-
a. Melanomas epitelioides
b. Melanomas del tipo de células mixtas
-
(generalmente células fusiformes B
y células epitelioides)
c. Melanoma necrótico
Bibliografía:
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El tracto uveal está dividido en tres regiones: el iris, el cuerpo ciliar y la
coroides. La mayoría de los melanomas uveales ocurren en la coroides. El cuerpo
ciliar es un sitio de origen poco común y el iris es el sitio de origen menos
común. Sin embargo, los melanomas del iris, que a menudo son de variedad
fusiforme tipo A, tienen un crecimiento relativamente lento y son relativamente
benignos. Las principales rutas de propagación son por medio de la extensión
local y por el flujo sanguíneo. El tracto uveal es una estructura vascular sin
canales linfáticos. Cuando se observa una complicación regional de ganglios
linfáticos (preauriculares, submandibulares y ganglios cervicales), esto indica
que ha ocurrido extensión subconjuntival del tumor primario. Generalmente, las
metástasis sistémicas son de origen hematógeno, y el hígado es el sitio más
común. También es común observar en sitios subcutáneos y en el pulmón. En
aproximadamente dos tercios de los pacientes, el hígado es el único sitio de
metástasis detectable. En pacientes con historia de melanoma ocular que
presentan metástasis hepática de origen desconocido, el melanoma metastásico debe
ser considerado en el diagnóstico diferencial. Nuevos rastreos con anticuerpos
monoclonales radiomarcados pueden facilitar la detección de la enfermedad
extraocular; sin embargo, estos rastreos no están disponibles en todas partes.[1]
Clasificación por tamaño
Pequeño: Melanomas oculares pequeños tienen de 2 a 3 milímetros o menos de
elevación*.
Medio: Melanomas oculares de tamaño mediano varían de 2 a 3 milímetros hasta
10 milímetros en elevación y tienen un diámetro basal de hasta 16
milímetros.
Grande: Melanomas oculares grandes tienen un diámetro de más de 16 milímetros
o son mayores de 10 milímetros de elevación*.
*En la práctica clínica, la base tumoral puede estimarse por el diámetro promedio
del disco óptico (dd) (1dd = 1.5 mm). La elevación promedio puede estimarse en
dioptrías (3 dioptrías = 1 mm). Deben emplearse otras técnicas para proporcionar
medidas que dan resultados más exactos, como la ultrasonografía.
El tracto uveal anterior incluye el iris. Los melanomas del iris generalmente
son relativamente benignos, tienen un crecimiento lento y rara vez tienen
metástasis.
El tracto uveal posterior incluye el cuerpo ciliar y la coroides. El cuerpo
ciliar es un sitio de origen menos común que la coroides. Los melanomas del
tracto uveal posterior son citológicamente más malignos, se detectan más
tardíamente y tienen metástasis con más frecuencia que los melanomas del iris.
Tamaño pequeño:
Los melanomas intraoculares pequeños son aquellos que tienen de 2 a 3 milímetros
o menos de elevación. Existe un acuerdo general de que la observación para
documentar el crecimiento de melanomas pequeños lleva poco riesgo.
Tamaño mediano/grande:
Los melanomas intraoculares medianos son aquellos que tienen menos de 16
milímetros de diámetro y entre 2 a 3 milímetros y 10 milímetros de elevación. La
terapia de melanomas intraoculares de tamaño mediano sigue siendo la más
polémica. Los melanomas intraoculares grandes tienen más de 16 milímetros de
diámetro o más de 10 milímetros de elevación y generalmente requieren irradiación
o enucleación.
Los melanomas uveales pueden diseminarse por medio de extensión local para
afectar la retina y el humor vítreo o para extenderse a través de la esclerótica
a la órbita o al nervio óptico. La metástasis hematógena más frecuentemente
complica el hígado.
Bibliografía:
-
Bomanji J, Hungerford JL, Granowska M, et al.: Radioimmunoscintigraphy of
ocular melanoma with 99mTc labelled cutaneous melanoma antibody
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Las designaciones en PDQ, que indican que un tratamiento es "estándar" o que está
"en evaluación clínica" no deben emplearse como base para determinar reembolsos.
El melanoma maligno del iris es la neoplasia primaria más común del iris y puede
ser vista más fácilmente por el médico en el examen clínico. Generalmente, es una
lesión pequeña y discreta, aunque ocasionalmente puede presentarse difusa,
infiltrada y múltiple; y puede resultar en una heterocromía, glaucoma, uveítis
crónica, o hifema espontánea. A menudo, muchos pacientes observan una mancha
pigmentada en el iris que ha estado presente durante muchos años y que sólo ha
empezado a crecer recientemente. Con una lámpara de hendidura, gonioscopía y
fotografía seriada con lámpara de hendidura, el oftalmólogo puede documentar el
tamaño y el crecimiento tumoral sin efectuar una biopsia. La angiografía de
fluoresceína puede ser útil para demostrar la vascularidad de la lesión pero no
es diagnóstica. La ultrasonografía tiene poco valor en la evaluación de melanoma
del iris.
El melanoma del iris es relativamente benigno con una tasa de supervivencia a 5
años de aproximadamente 95%. Esto se relaciona al hecho de que los melanomas del
iris son predominantemente del tipo de células fusiformes A y generalmente son
más pequeños en tamaño que el melanoma posterior debido a la detección temprana.
Siempre que sea posible se prefiere utilizar un enfoque conservador; sin embargo,
una intervención quirúrgica puede justificarse ante el crecimiento tumoral
inequívoco y con melanomas extensos al momento del examen inicial.[1-3]
Opciones de tratamiento estándar:
1. No se requiere tratamiento si se mantiene una observación cuidadosa
incluyendo fotografía seriada (en pacientes asintomáticos con lesiones
estables).
2. Con crecimiento documentado, cirugía de excisión:
-
iridectomía
iridotrabeculectomía
iridociclectomía (si el cuerpo ciliar está afectado)
3. Enucleación (en algunos pacientes con complicación difusa del iris, con
complicación de más de la mitad del iris y del ángulo de la cámara
anterior y con crecimiento documentado, con complicación extensa del iris
y glaucoma intratable, con tumores irresectables grandes y/o extensión
extraocular y en pacientes con tumores oculares con una visión que no
puede preservarse).
Bibliografía:
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Ophthalmology 99(6): 638-648, 1985.
Los melanomas del cuerpo ciliar y la coroides generalmente se diagnostican en un
examen clínico con la pupila dilatada. La fotografía de fondo es útil en la
evaluación de nevos y melanomas malignos pequeños y para detectar la tasa de
crecimiento de tumores coroidales. La angiografía de fluoresceína puede ser útil
para distinguir los melanomas de otras lesiones como la hemorragia coroidal,
hemangioma y carcinoma metastásico. La ultrasonografía muestra patrones
característicos que pueden ser de importancia diagnóstica para distinguir los
melanomas de otras masas.
Algunas veces se emplea escaneo por CT (tomografía computarizada por las siglas
en inglés) para detectar extensión extraocular y al nervio óptico. Las imágenes
por resonancia magnética pueden resultar de valor.[1]
Los tumores del cuerpo ciliar y los que están cerca de la terminal del nervio
óptico parecen tener un pronóstico más precario que otros melanomas coroidales,
no obstante, todos los tumores del cuerpo ciliar tienen un pronóstico más
precario que los melanomas del iris, ya que son citológicamente más malignos, se
detectan más tardíamente y tienen metástasis más temprana.
Los estudios pronósticos de pacientes con melanomas coroidales pequeños han
mostrado que muchas lesiones pequeñas tienden a estar durmientes y crecen
lentamente con poco potencial metastásico o ninguno. Además, hay informes que
sugieren que la enucleación puede ocasionalmente resultar en y/o acelerar la
metástasis. Este punto sigue estando en controversia.
La observación cuidadosa y frecuente es una opción en el caso de pacientes con un
diagnóstico incierto o con crecimiento tumoral que no se ha documentado. La
observación también es prudente en pacientes asintomáticos con lesiones estables,
particularmente en ancianos o en pacientes seriamente enfermos, y en pacientes
con crecimiento tumoral en su único ojo útil. No se ha observado muerte
metastásica en pacientes con un melanoma coroidal que mida menos de 7 x
7 x 2 milímetros.[2-4]
Tradicionalmente, la enucleación ha sido el tratamiento convencional de melanoma
del cuerpo ciliar y la coroides.[5,6] Sin embargo, aplicadores oftálmicos
radiactivos que emplean cobalto-60 o yodo-125 han dado como resultado una
excelente supervivencia a corto plazo. Aún no se dispone de datos de
supervivencia a largo plazo de un gran número de pacientes. La cirugía y las
técnicas de radiación han permitido salvar el ojo de algunos pacientes. Algunos
centros médicos emplean radioterapia de haz externo con partículas cargadas.
[7-13] La irradiación con haz de protón generalmente resulta en maculopatía de
radiación pero la visión ambulatoria se preserva en la mayoría de los pacientes.
[14]
Está en controversia el control de melanoma uveal posterior. Se está llevando a
cabo una prueba clínica importante financiada por el Instituto Nacional del Ojo
conocida como Estudio de Colaboración sobre Melanoma Ocular", (COMS, por sus
siglas en inglés).[15]
Debido a que no se ha llegado a un acuerdo en cuanto al control de melanomas
uveales posteriores pequeños, los investigadores del COMS seleccionarán un
tratamiento, el cual es a menudo la observación, después de discutirlo con el
paciente. Se están llevando a cabo pruebas clínicas prospectivas y aleatorias
para pacientes con tumores medianos y grandes.
Opciones de tratamiento estándar:
1. Observación cuidadosa y frecuente.[2-4]
2. Irradiación local con:
-
cobalto-60 o placas de yodo-125. Irradiación beta - 106 RU/106
Rh.[7-9,16]
haz de protones (equipo especializado en el Hospital General de
Massachusetts) [10,11,14]
iones de helio (equipo especializado en los Laboratorios Lawrence
Berkeley) [12]
3. Enucleación.[13,17]
4. Enucleación con irradiación preoperatoria de haz externo.[18]
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Los melanomas del cuerpo ciliar y la coroides generalmente se diagnostican en un
examen clínico con la pupila dilatada. La fotografía del fondo es útil en la
evaluación de nevos y de melanomas malignos pequeños y para detectar la tasa de
crecimiento de tumores coroidales. La angiografía de fluoresceína puede mostrar
patrones angiográficos útiles para distinguir los melanomas de otras lesiones
como hemorragia coroidal o hemangioma. La ultrasonografía muestra patrones
característicos que pueden ser de importancia diagnóstica para distinguir los
melanomas de otras masas. Algunas veces se emplea escaneo por CT para detectar
extensión extraocular y al nervio óptico. Las imágenes por resonancia magnética
pueden probar ser de valor. El cobalto-60, yodo- 125 y otras placas oftálmicas
pueden ser eficaces en el tratamiento de melanomas de tamaño
mediano.
Está en controversia la función de la enucleación en el control de melanomas
coroidales posteriores, sin embargo la enucleación continúa siendo la terapia
estándar para el tratamiento de la mayoría de los melanomas coroidales grandes y
de los melanomas que causan glaucoma severo o que invaden el nervio óptico. Sin
embargo, hay informes que han revelado que la enucleación quizás no puede
resultar en una supervivencia mejor y sí puede en realidad resultar en metástasis
del tumor. El uso de la técnica quirúrgica "no touch" (sin tocar) había sido
propuesta para reducir al mínimo el riesgo de embolización de células tumorales
durante la enucleación. La enucleación "sin tocar" ha sido abandonada por muchos
médicos clínicos, ya que nunca se ha comprobado que sea superior a un
procedimiento experimentado y delicado de enucleación. La irradiación
preoperatoria o postoperatoria es un enfoque prometedor que se encuentra bajo
evaluación y que también podría reducir las posibilidades de precipitar la
metástasis; sin embargo, un estudio no reveló ningún beneficio.[1] Los adelantos
en técnicas de radiación han permitido salvar el ojo de pacientes seleccionados
con melanomas que se consideran de tamaño mediano o grande. Resultados a largo
plazo no se encuentran disponibles y las evaluaciones y análisis muestran tasas
similares de supervivencia que la enucleación.[2-7]
En ciertos centros, se ha aplicado terapia de partículas cargadas a los melanomas
coroidales. Este tratamiento requiere un equipo especial. Los resultados han
sido prometedores.[8-10] La irradiación con haz de protón generalmente resulta
en maculopatía de radiación pero la visión ambulatoria se preserva en la mayoría
de los pacientes.[11]
En algunos centros, se han efectuado extirpaciones exitosas de tumores pequeños y
de tamaño mediano.
Estas operaciones requieren técnicas e instrumental especial, y se deberán llevar
a cabo por cirujanos especialmente preparados.[12,13]
Debido a que no se sabe específicamente cuál es el mejor tratamiento para
pacientes con melanomas coroidales medianos y grandes, se está llevando a cabo
una prueba clínica importante financiada por el Instituto Nacional del Ojo
conocido como Estudio de Colaboración sobre Melanoma Ocular (COMS). [14] Los
investigadores del COMS estiman que este estudio ofrece el mejor enfoque
actualmente disponible para el tratamiento de pacientes. Los pacientes con
tumores de tamaño mediano fueron seleccionados en forma aleatoria para recibir
tratamiento de placa radiactiva I-125 o enucleación. Los pacientes con tumores
grandes fueron seleccionados en forma aleatoria para recibir enucleación con o
sin radiación preoperatoria de haz externo. El reclutamiento de pacientes para
esta porción de la prueba fue completado en 7/95. No se han anunciado los
resultados de esta prueba.
Opciones de tratamiento estándar:
1. La observación cuidadosa y frecuente es una opción en el caso de
pacientes con un diagnóstico incierto o con crecimiento tumoral que no se
ha documentado. También es prudente en pacientes asintomáticos con
lesiones estables, en ancianos, en pacientes seriamente enfermos, y quizá
en pacientes con crecimiento tumoral en su único ojo útil.
2. Irradiación local con:
-
cobalto-60 o placas de yodo-125. Irradiación beta - 106 RU/106 Rh
[15-17]
haz de protón (equipo especializado en el Hospital General de
Massachusetts) [8,9,11]
iones de helio (equipo especializado en los Laboratorios Lawrence
Berkeley) [18]
3. Enucleación.[19,20]
4. Enucleación con irradiación preoperatoria de haz externo.
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:
El manejo de melanomas coroidales medianos y grandes está en controversia.
Algunos investigadores sugieren que la supervivencia después de radioterapia es
posiblemente comparable a la supervivencia después de enucleación. Sin embargo,
hay algunos oftalmólogos prominentes que no están de acuerdo. El Estudio de
Colaboración sobre Melanoma Ocular (COMS) es una prueba clínica, aleatoria,
controlada, efectuada en varios centros que comparará la supervivencia de
pacientes con melanomas coroidales medianos y grandes con una de las dos
estrategias de manejo. El COMS recibe apoyo del Instituto Nacional del Ojo y
existen 42 centros clínicos en Norteamérica.[21,22] Tales pruebas clínicas de
tratamiento están justificadas ya que la tasa de diagnósticos equivocados de
melanomas de la coroides se ha reducido a menos de 0.5% y en el primer informe
presentado por el estudio de colaboración, sólo 5 de cada 1,000 casos fueron mal
diagnosticados.[23]
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Generalmente la extensión extraescleral confiere un pronóstico precario. En el
caso de pacientes con complicación de la órbita por tumor masivo, el tratamiento
requiere exenteración orbital a menudo combinada con radioterapia preoperatoria o
postoperatoria. Sin embargo, no hay evidencia de que este tipo de cirugía
radical prolongue la vida. La mayoría de los pacientes con extensión extraocular
localizada o encapsulada no reciben exenteración. Este es un tema de
controversia. [1-4]
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Hykin PG, McCartney AC, Plowman PN, et al.: Postenucleation orbital
radiotherapy for the treatment of malignant melanoma of the choroid with
extrascleral extension. British Journal of Ophthalmology 74(1): 36-39,
1990.
El pronóstico para cualquier paciente con enfermedad recidivante o con recaída es
precario, independientemente del tipo de célula o de la etapa. La cuestión y
selección de tratamiento adicional depende de muchos factores, incluyendo la
extensión de la lesión, edad y salud del paciente, tratamiento previo y sitio de
recidiva, así como también las consideraciones individuales del paciente. Las
pruebas clínicas son apropiadas y se deberán tener en cuenta siempre que sea
posible.
Date Last Modified: 06/2002
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PDQ por pacientes
Dr. G. Quade
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