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Sarcoma de Kaposi
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El sarcoma de Kaposi (SK) fue descrito por primera vez en 1872 por el dermatólogo
austro-húngaro Moritz Kaposi. Desde aquella época hasta la reciente aparición de
la enfermedad epidémica del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que se
identifica con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), el SK era un
tumor muy poco común. Mientras que la mayoría de los casos vistos en Europa y
América del Norte han ocurrido en hombres ancianos de ascendencia italiana o
judía de Europa oriental, el neoplasma también ocurre en otros grupos específicos
de la población: varones jóvenes adultos negros africanos, niños prepubescentes,
recipientes de un injerto alogénico renal, y otros pacientes que están recibiendo
terapia inmunosupresora. La forma diseminada y fulminante del SK que se asocia
con la enfermedad del VIH se denomina sarcoma de Kaposi epidémico para
distinguirlo de las otras variedades del neoplasma: la clásica, la africana y la
relacionada con trasplantes. Además, el SK ha sido identificado en hombres
homosexuales no afectados por la epidemia de la enfermedad del VIH.[1] Aunque la
histopatología de los diferentes tipos de tumor de Kaposi es esencialmente
idéntica en todos estos grupos, sus manifestaciones clínicas y el curso de la
enfermedad difieren de manera espectacular.[2] Una clave importante para
descifrar el enigma de la patogénesis del sarcoma de Kaposi fue el descubrimiento
en 1994 de un virus herpes gamma, el virus herpes humano tipo 8 (HHV-8), conocido
también como virus herpes del sarcoma de Kaposi.[3] El HHV-8 fue identificado en
las biopsias de tejido de los sarcomas de casi todos los pacientes que padecen de
sarcoma de Kaposi clásico, africano, relacionado con un transplante o asociado
con el SIDA, pero no fue hallado en tejidos no afectados.[4-7]
Considerada una enfermedad poco común, el SK clásico ocurre con más frecuencia en
los varones, en una proporción de aproximadamente 10 a 15 varones por cada mujer.
En los norteamericanos y europeos suele presentarse comúnmente entre los 50 y los
70 años de edad. En general, los pacientes con tumores clásicos de SK presentan
uno o más parches o placas asintomáticas rojas, moradas o marrones, o lesiones
cutáneas ganglionares. A menudo, la enfermedad se limita a una o varias lesiones
generalmente localizadas en una o ambas extremidades inferiores, afectando
especialmente los tobillos y la región plantar. Comúnmente, el sarcoma clásico
de Kaposi sigue un curso relativamente benigno e indolente durante 10 ó 15 años o
más con agrandamiento lento de los tumores originales y el desarrollo gradual de
lesiones adicionales. La presencia de estasis venosa y de linfedema en la
extremidad inferior afectada son complicaciones frecuentes. En casos que duran
muchos años, pueden desarrollarse lesiones sistémicas a lo largo del tracto
gastrointestinal, en los ganglios linfáticos y en otros órganos. Estas lesiones
viscerales son generalmente asintomáticas y con mucha frecuencia se descubren
sólo durante la autopsia, aunque el cuadro clínico puede incluir sangrado
gastrointestinal. Hasta un tercio de los pacientes con sarcoma de Kaposi clásico
desarrolla una segunda neoplasia maligna primaria, la mayoría de las veces
linfoma no Hodgkin.[8-10]
En la década de 1950, el SK fue reconocido como una neoplasia endémica
relativamente común en poblaciones nativas de Africa ecuatorial, abarcando
aproximadamente 9% de todos los cánceres observados en varones ugandeses. El SK
africano se muestra o bien como una neoplasia indolente idéntica a la enfermedad
clásica observada en Europa y América del Norte o como una enfermedad agresiva
con tumores exofíticos fungosos que pueden invadir el tejido subcutáneo y
circundante, incluyendo el hueso subyacente. En Africa, tanto la neoplasia
indolente como las formas locales más agresivas del SK ocurren en una proporción
hombre:mujer comparable a la que se observa con el tumor clásico de SK visto en
Norteamérica y Europa. Sin embargo, los pacientes son significativamente más
jóvenes que los europeos. También se ve en Africa una forma linfadenopática del
SK, principalmente en niños prepubescentes (en proporción hombre:mujer 3:1). En
estos casos la linfadenopatía generalizada suele estar asociado con la afección
de órganos viscerales. El pronóstico es muy precario, con una tasa de mortalidad
de 100% en 3 años.[11,12]
En 1969 se describió el primer caso de SK asociado con la inmunosupresión en un
paciente de trasplante renal. Desde entonces varios recipientes de aloinjertos
renales y de otros órganos que fueron tratados con prednisona y azatioprina han
desarrollado SK poco después del inicio de la terapia inmunosupresora.[13] Se
estima que la incidencia del SK en recipientes de trasplante renal con
inmunosupresión es entre 150 y 200 veces la incidencia esperada en la población
general. El tiempo promedio para desarrollar SK después del trasplante es de
unos 16 meses. Aunque el tumor en estos pacientes bajo inmunosupresión
iatrogénica a menudo se mantiene localizado en la piel, es común que se presente
diseminación generalizada con afección de órganos mucocutáneos o viscerales. En
algunos casos, la reducción o cambios en la terapia inmunosupresora han dado como
resultado la regresión de los tumores del SK. El manejo clínico de pacientes con
trasplante renal que desarrollan SK es difícil y requiere un equilibrio entre el
riesgo de muerte por SK generalizado y el riesgo de rechazo del injerto y
complicaciones de insuficiencia renal que pueden ocurrir si se suspende la
terapia inmunosupresora.
En 1981, se observó por primera vez una forma fulminante y diseminada de SK en
hombres jóvenes homosexuales o bisexuales que era parte de una epidemia que ahora
se conoce como el SIDA.[14] La etiología del SIDA es el retrovirus linfotrópico
de células T conocido como VIH. La deficiencia inmunológica subyacente que
caracteriza la enfermedad del VIH es un profundo trastorno adquirido de las
funciones inmunes mediadas por las células. Esta deficiencia inmunitaria y mala
inmunorregulación predisponen al huésped a una variedad de infecciones
oportunistas y neoplasias inusuales, especialmente al SK. El mismo VIH puede
desempeñar una función indirecta en el desarrollo del SK.[15]
Aproximadamente 95% de todos los casos de SK epidémico en los Estados Unidos se
han diagnosticado en hombres homosexuales o bisexuales. En el pasado
aproximadamente 26% de todos los hombres homosexuales con la enfermedad del VIH
presentaron SK o desarrollaron SK tarde o temprano en el curso de su enfermedad.
En comparación, menos de 3% de todos los usuarios heterosexuales de drogas
intravenosas con enfermedad del VIH desarrollaron SK. La proporción de pacientes
de enfermedad del VIH con SK ha disminuido constantemente desde que se identificó
la epidemia por primera vez en 1981.[16] Cerca del 48% de los pacientes de SIDA
en 1981 tenían SK como diagnóstico de presentación del SIDA. Para agosto de 1987,
la proporción acumulativa de pacientes de SIDA con SK había disminuido a menos
del 20%. La introducción de la terapia antirretroviral muy activa (HAART, por
sus siglas en inglés) puede retrasar o evitar que surjan cepas de VIH resistentes
a los fármacos, disminuye profundamente la carga viral, conduce a una
supervivencia más larga y reduce el riesgo de aparición de infecciones
oportunistas.[17,18] El empleo de la HAART podría estar relacionada con la
tendencia descendiente continua (12%) de la incidencia del SK como enfermedad que
define el SIDA. El SK epidémico se caracteriza generalmente por lesiones
multifocales, diseminadas al inicio de la enfermedad.[19] Estas lesiones pueden
afectar la piel, la mucosa oral, los ganglios linfáticos, y órganos viscerales
como el sistema gastrointestinal, el pulmón, el hígado y el bazo. La mayoría de
los pacientes con enfermedad del VIH que presentan lesiones mucocutáneas del SK
se sienten saludables y generalmente están libres de síntomas sistémicos
comparados con aquellos pacientes de la enfermedad del VIH que inicialmente
desarrollan una infección oportunista. Los sitios de enfermedad al presentarse
el SK epidémico son mucho más variados que los que se ven en los otros tipos de
esta neoplasia. En un informe inicial sobre las manifestaciones clínicas de la
enfermedad, se describió a 49 pacientes.[19] Ocho por ciento no presentó
afección de la piel, 27% tenía lesiones localizadas o menos de cinco lesiones
cutáneas y 63% tenía innumerables lesiones cutáneas ampliamente distribuidas
sobre la superficie de la piel. En el primer examen, 61% de los pacientes
presentaron linfadenopatía generalizada. A cuatro de estos pacientes con
linfadenopatía generalizada sin lesiones cutáneas ni afección detectable de
órganos viscerales en el momento de presentación, se les encontró mediante una
biopsia que tenían SK localizado en los ganglios linfáticos. En 45% de los
pacientes estudiados, se encontró lesiones en uno o más sitios a lo largo del
sistema gastrointestinal. Veintinueve por ciento de los pacientes tenía fiebre
inexplicable o pérdida de peso cuando se les vio por primera vez. Por lo tanto,
mientras que la mayoría de los pacientes presentan enfermedad cutánea, la
complicación de SK de los ganglios linfáticos o del tracto gastrointestinal
ocasionalmente puede preceder la aparición de lesiones cutáneas.
Tarde o temprano, a casi todos los pacientes con SK epidémico se les disemina la
enfermedad. La progresión de la enfermedad generalmente procede de manera
ordenada, de unas pocas lesiones mucocutáneas localizadas o generalizadas a una
enfermedad cutánea más numerosa y generalizada con complicación de ganglios
linfáticos, el sistema gastrointestinal y otros órganos. El SK pleuropulmonar es
un signo ominoso que ocurre generalmente al final del curso de la enfermedad,
especialmente en aquellos pacientes cuya muerte se atribuye directamente al
SK.[20] La mayoría de los pacientes con SK epidémico mueren de complicación con
una o más infecciones oportunistas.
Ha habido varios informes que documentan el SK en hombres homosexuales quienes
persistentemente no muestran indicios de la infección del VIH. Estos pacientes
tienen una forma indolente y cutánea de la enfermedad con lesiones que aparecen
cada pocos años. Las lesiones ocurren más comúnmente en las extremidades y en
los genitales, pero pueden ocurrir en cualquier otro lugar de la piel.[1] Estos
casos podrían indicar la presencia de factores causales, ajenos al VIH, a los
cuales se exponen los hombres homosexuales debido a su estilo de vida.
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La evaluación para clasificar por etapas a los pacientes con el sarcoma de Kaposi
clásico (SK) deberá ser individualizada. La edad avanzada de la mayoría de estos
pacientes, la naturaleza localizada del tumor, la aparición poco frecuente de
complicaciones viscerales y el curso generalmente indolente de la enfermedad
deberán moderar la extensión de la evaluación. En la mayoría de los casos es
suficiente realizar un examen cuidadoso de la piel y los ganglios linfáticos. A
aquellos pocos pacientes que presenten tumor de rápida progresión o con signos o
síntomas de afección visceral se les deberá efectuar la evaluación apropiada. No
existe una clasificación universalmente aceptada para el sarcoma de Kaposi
epidémico. Se han propuesto esquemas de clasificación que incorporan parámetros
de laboratorio así como características clínicas. Ya que la mayoría de los
pacientes con SK epidémico no mueren de la enfermedad misma, es evidente que
otros factores además de la carga tumoral afectan la supervivencia.
Los convencionalismos utilizados para clasificar el SK y los métodos empleados
para evaluar los beneficios del tratamiento del SK han estado en evolución
durante más de una década como respuesta a los cambios en el tratamiento del VIH
y en reconocimiento de las deficiencias de la evaluación estándar de los tumores.
El progreso clínico del SK, la selección del tratamiento y la respuesta a éste se
ven afectados en gran manera por el grado de disfunción inmunitaria e infecciones
oportunistas subyacentes.
El AIDS Clinical Trials Group (ACTG) Oncology Committee ha publicado criterios
para la evaluación del SK epidémico.[1] Este sistema de clasificación toma en
cuenta el grado de la enfermedad, la gravedad de la inmunodeficiencia y la
presencia de síntomas sistémicos. Como se muestra a continuación, los criterios
del ACTG categorizan el grado tumoral como localizado o diseminado, el número de
células CD4 como alto o bajo y la enfermedad sistémica como ausente o presente.
Un análisis prospectivo efectuado con 294 pacientes que ingresaron en los ensayos
del sarcoma de Kaposi del ACTG entre 1989 y 1995 mostró que cada una de las
variables, tumor, sistema inmunitario y enfermedad sistémica (TIS, por sus siglas
en inglés), estaba asociada independientemente con la supervivencia.[2] Los
análisis de múltiples variantes mostraron que el deterioro del sistema
inmunitario era el factor más importante como indicador por sí solo de la
supervivencia. En los pacientes con conteos relativamente altos de CD4, la etapa
del tumor era indicadora. Un conteo de 150 células CD4 por milímetro cúbico
puede ser más útil como discriminador que el punto límite publicado de 200
células por milímetro cúbico. Se está realizando un estudio para determinar si
la carga viral añade alguna información indicadora. Es importante observar que
los estudios anteriores se llevaron a cabo cuando no estaba disponible fácilmente
la terapia antirretroviral muy activa (HAART). Será necesario seguir evaluando
la HAART para determinar qué repercusión pueda tener en la supervivencia de
pacientes con SK.
Clasificación por etapas del AIDS Clinical Trials Group
Riesgo bajo (0) Riesgo alto (1)
(Todos los siguientes) (Cualquiera de los siguientes)
Tumor (T) Limitado a la piel Edema o ulceración
y/o ganglios linfáticos asociadas con el tumor
y/o enfermedad oral SK oral extenso
mínima* SK gastrointestinal
SK en otras vísceras no
ganglionares
Sistema células CD4 >/= 200/microL células CD4 <200 por
inmunitario (I) milímetro cúbico
Enfermedad No hay historia de infecciones Historia de IO
sistémica (S) oportunistas o candidiasis y/o candidiasis
No hay síntomas "B" ** síntomas "B" presentes
Estado general Estado general <70
>/= 70 (Karnofsky)
Otras enfermedades
relacionadas con el VIH (p.
ej., enfermedad
neurológica, linfoma)
*enfermedad mínima oral es SK no ganglionar limitado al paladar
**los síntomas "B" son fiebre inexplicable, sudoración nocturna, más de 10% de
pérdida involuntaria de peso o diarrea que persiste por más de 2 semanas.
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Generalmente, el sarcoma de Kaposi clásico está limitado a la piel y tiene un
curso indolente. Los pacientes con este tumor están predispuestos al desarrollo
de una segunda neoplasia maligna primaria, y el médico a cargo deberá considerar
este factor al establecer un programa de seguimiento para el paciente.
Opciones equivalentes al tratamiento estándar:
Lesiones solitarias:
1. Radioterapia: Para lesiones solitarias o para lesiones de extensión
limitada, dosis modestas de radiación aplicadas a las lesiones mismas con un
margen limitado proporcionan excelente control de la enfermedad en el área
tratada. Generalmente se emplean haces superficiales de radiación, tales como
haces de electrones. Algunos autores dicen que es común la recidiva en la piel
adyacente no tratada si solo se usa radioterapia en el campo afectado. Estos
autores declaran que se obtienen mejores tasas de curación cuando se usa en
cambio radiación de campo extendido.[1,2]
A. Haz de fotones de bajo voltaje (100 kv), 800 a 1000 cGy como una dosis única
o 1500 a 2000 cGy durante una semana, para lesiones solitarias controlan casi el
100% de la enfermedad local, pero es común que se presente recidiva en las áreas
adyacentes.
B. Terapia con haz de electrones: 400 cGy una vez por semana durante 6 a 8
semanas consecutivas con haz de electrones de 4 a 6 MeV. Los campos deben
incluir la superficie total de la piel 15 cm por encima de la lesión.
2.La excisión quirúrgica puede ser beneficiosa en algunos pacientes con esiones
pequeñas y superficiales pero la recidiva local puede presentar problemas. Sin
embargo, es posible llevar a cabo pequeñas excisiones múltiples a través de los
años y lograr un buen control de la enfermedad.
Enfermedad diseminada de la piel:
1. Radioterapia: Las dosis moderadas son eficaces en el control de la nfermedad.
El tipo de radiación (o sea, fotones o electrones) y los campos tratados deberán
diseñarse para que se ajusten a la distribución de la enfermedad en cada
individuo. Nisce y sus colaboradores han recomendado radioterapia con haz de
electrones de campo extenso. En el caso de enfermedad limitada a áreas distales
a la rodilla, se ha recomendado radioterapia cutánea subtotal con haz de
electrones dirigida a la piel debajo del ombligo. Asímismo, se ha recomendado
radioterapia total de la piel con haz de electrones para la enfermedad que se
extiende por encima de la rodilla. La radiación con haz de electrones empleada
de esta manera dio resultados a largo plazo superiores a los obtenidos con la
radiación de lesiones individuales sucesivas administrada a medida que
aparecían.[2]
Terapia con haz de electrones: 400 cGy una vez a la semana durante 6 a 8
semanas consecutivas, radiación subtotal o total de la piel para enfermedad
extensa.
2. Quimioterapia: Puesto que el sarcoma de Kaposi clásico es una enfermedad
tan poco común en los Estados Unidos y generalmente se trata inicialmente con
radioterapia, pocos pacientes han sido tratados con quimioterapia y ningún ensayo
aleatorio prospectivo ha comparado el uso de un agente con otro. Varios autores
han empleado vinblastina como agente único en dosis semanal de aproximadamente
0,1 mg/kg.[3-6] Casi todos los pacientes tuvieron una respuesta "buena" o
"excelente". En la mayoría de los casos los pacientes requirieron cursos
prolongados de terapia, hasta de varios años, para mantener una respuesta
parcial. Las dosis de vinblastina se titularon en pacientes individuales para
mantener un conteo de leucocitos superior a unos 3000. No se presentó
seguimiento después de terminada la terapia.
Odom y sus colaboradores trataron a un paciente repetidas veces con inyecciones
intralesionales de 0,25 a 0,50 mg de vincristina logrando la desaparición
completa de la lesión tratada.[7] Fue necesario utilizar cursos múltiples de
terapia debido a recidiva en las áreas no tratadas.
Complicación de ganglios linfáticos y sistema gastrointestinal:
1. Quimioterapia: Varios de los pacientes mencionados anteriormente en la
sección que trata de quimioterapia en enfermedad cutánea generalizada también
presentaban complicación del sistema gastrointestinal y de ganglios linfáticos.
La enfermedad en estos sitios también respondió a la vinblastina. No hay ningún
otro estudios disponible para abordar eltratamiento del sarcoma de Kaposi clásico
visceral específicamente.
2. Puede añadirse radioterapia local a la quimioterapia si las lesiones
individuales requieren terapia urgente.
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Algunos pacientes con el sarcoma de Kaposi han observado remisiones espontáneas y
duraderas después de la discontinuación de la terapia inmunosupresora. Si la
terapia inmunosupresora no es crítica en el manejo del paciente, su suspensión es
el primer paso razonable en estos pacientes.
Opciones de tratamiento estándar:
1. Suspender la terapia inmunosupresora (a menudo da como resultado la
regresión tumoral). Esta opción es sumamente importante en pacientes que
están recibiendo fármacos inmunosupresores, como es el caso de los pacientes con
trasplantes.
2. Radioterapia (para enfermedad limitada a la piel).[1-4]
3. Quimioterapia, de uno o múltiples fármacos: La mayoría de las pruebas de
quimioterapia sistémica en pacientes con sarcoma de Kaposi se han llevado a cabo
en la variedad africana y en la epidémica. Vea la sección sobre el tratamiento
del sarcoma de Kaposi epidémico. Se desconoce la validez de los resultados de
estos ensayos clínicos para el sarcoma de Kaposi en los pacientes que reciben
agentes inmunosupresores.
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1981.
El tratamiento puede dar lugar a una desaparición o reducción de tamaño de
lesiones cutáneas específicas y de ese modo aliviar el malestar asociado con el
edema crónico y las ulceraciones que a menudo acompañan los tumores múltiples de
la piel que se ven en las extremidades inferiores y controlar los síntomas
asociados con lesiones mucosas o viscerales. Sin embargo, no hay datos que
indiquen que el tratamiento mejore la supervivencia.[1] Los componentes
esenciales de una estrategia de tratamiento óptima para el sarcoma de Kaposi (SK)
abarcan, además del tratamiento antitumoral, el tratamiento antirretroviral, la
profilaxis contra las infecciones oportunistas y el rápido reconocimiento y
tratamiento de las infecciones que ocurren en el curso de la enfermedad.
Las pequeñas lesiones localizadas del SK se pueden tratar por medio de la
electrodesecación y de la crioterapia de curetaje o mediante excisión quirúrgica.
En general, los tumores del SK también responden bien a la radioterapia local, y
se ha obtenido una paliación excelente con dosis no mucho mayores de 2,000
cGy.[2,3] Un informe mostró una tasa de respuesta mayor de 90% con un tiempo
promedio de progresión de 21 meses. A pesar de que no se observó ninguna
diferencia en la respuesta con una variedad de regímenes de fraccionamiento, para
las lesiones cutáneas se recomienda una sola fracción de 8 Gy, la cual se asocia
con un número significativamente menor de reacciones graves.[4] La radioterapia
suele reservarse para tratar áreas localizadas de la piel y la cavidad oral. Se
usa con menos frecuencia para controlar lesiones del SK pulmonares,
gastrointestinales y de otros sitios. Las lesiones del SK localizadas al paladar
también han sido tratadas eficazmente con inyecciones intralesionales de
vinblastina.[5]
En el SK epidémico el estado inmunológico ya profundamente deprimido del huésped
limita la utilidad terapéutica de la quimioterapia sistémica. Los estudios de
quimioterapia sistémica en el SK epidémico han empleado doxorrubicina,
bleomicina, vinblastina, vincristina y etopósido como agentes únicos o combinados
como se indica a continuación.[6-10] La amplia variación de las tasas de
respuesta podría reflejar la selección de pacientes y la heterogeneidad de los
criterios utilizados para valorar la respuesta, más que una diferencia
significativa en quimiosensibilidades.
Aunque se dispone de una gran variedad de regímenes de fármacos sólos o en
combinación, la norma actual para la terapia de primera línea utiliza una de las
antraciclinas liposómicas aprobadas por la FDA. La encapsulación liposómica
prolonga el período de circulación de las antraciclinas, aumenta la concentración
del fármaco en el tumor y modifica el perfil de los efectos tóxicos.[11-14]
Algunos ensayos aleatorizados que abarcaron varias instituciones han mostrado una
mejora en la tasa de respuesta y un perfil más favorable de efectos tóxicos en
comparación con la combinación de doxorrubicina, bleomicina y vincristina (ABV) o
de bleomicina y vincristina (BV).[15-17]
La doxorrubicina liposómica pegilada (PLD) (Doxil), en una dosis de 20 miligramos
por metro cuadrado, fue comparada a una combinación de 15 unidades de bleomicina
por metro cuadrado y 2 miligramos de vincristina en 241 pacientes. Ambos
regímenes fueron administrados por infusión intravenosa cada 3 semanas en 6
ciclos. La respuesta global a la PLD fue de 58,7% contra 23,3% para la
combinación BV (p<.001). El tratamiento con BV se asoció con una mayor
incidencia de neuropatía periférica (p<.001), mientras que la PLD se asoció más
frecuentemente con la neutropenia, lo que dio como resultado el retraso del
tratamiento de algunos pacientes (p</=.001).[15] Otro estudio que abarcó 258
pacientes los asignó aleatoriamente a recibir PLD en una dosis de 20 miligramos
por metro cuadrado o una combinación de 20 miligramos de doxorrubicina por metro
cuadrado, 20 miligramos de bleomicina por metro cuadrado y 1 miligramo de
vincristina, cada 14 días durante 6 ciclos. La respuesta global fue de 45,9%
para el agente sólo contra 24,8% para la combinación de agentes (p<.001).[16] Los
beneficios clínicos y los efectos tóxicos definidos con anticipación también
favorecieron al agente único. En un ensayo aleatorizado de fase III que comparó
40 miligramos por metro cuadrado de daunorrubicina liposómica (DaunoXome) a 19
miligramos por metro cuadrado de ABV, se observaron tasas de respuesta similares
(25% contra 28%), pero el régimen a base de daunorrubicina liposómica resultó
significativamente menos tóxico que el de ABV.[17]
La FDA aprobó el paclitaxel (Taxol) en 1997 para el SK refractario basándose en 2
ensayos de fase II. Se administraron dosis de 135 miligramos por metro cuadrado
cada 3 semanas o de 100 miligramos por metro cuadrado cada 2 semanas por medio de
una infusión intravenosa de 3 horas y ésto logró tasas de respuestas objetivas de
69% y 53% respectivamente en un total de 85 pacientes. La duración de la
respuesta fue de 7 a 10 meses.[18,19] Actualmente se está realizando un ensayo
aleatorizado de fase III para evaluar la eficacia y los efectos tóxicos del
paclitaxel y la doxorrubicina liposómica como tratamiento de primera línea para
el sarcoma de Kaposi.
Los interferones alfa también se han estudiado ampliamente, dando como resultado
una tasa de respuesta objetiva de 40% en pacientes con SK epidémico.[20,21] En
estos informes las respuestas difirieron significativamente según los factores
indicadores del grado de la enfermedad, las infecciones oportunistas previas o
coexistentes, la existencia de tratamiento previo con quimioterapia, los conteos
de linfocitos CD4 inferiores a 200 células por milímetro cúbico, la presencia de
interferones alfa de ácido lábil??? en circulación y un aumento de la beta2-
microglobulina. Varios estudios de tratamientos han combinado el interferón alfa
con otros agentes quimioterapéuticos. En general, estos ensayos no han mostrado
ningún beneficio con las combinaciones de quimioterapia con interferones en
comparación con las actividades de un solo agente.
El interferón recombinante alfa-2a y el interferón alfa-2b fueron los primeros
agentes aprobados para el tratamiento del SK. La aprobación se basó en ensayos
de agentes únicos realizados en el decenio de 1980 antes del advenimiento de la
terapia antirretroviral. Los primeros estudios mostraron una eficacia superior
con dosis relativamente altas. La monoterapia de alta dosis se usa muy rara vez
hoy en día y, en su lugar, se administra el interferón en combinación con otros
fármacos contra el VIH, en dosis de 4 a 18 millones de unidades. La neutropenia
limita la dosis y actualmente se están realizando ensayos utilizando dosis de 1 a
10 millones de unidades combinadas con agentes antirretrovirales menos
mielosupresores. La respuesta al interferón es lenta y su efecto máximo se
obtiene después de 6 meses o más. Probablemente no deba usarse en el tratamiento
del SK sintomático de progreso rápido.
Opciones de tratamiento en evaluación clínica:
Los pacientes con sarcoma de Kaposi epidémico son candidatos apropiados para
los ensayos clínicos que evalúan nuevos fármacos o productos biológicos.
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El pronóstico para cualquier paciente tratado por sarcoma de Kaposi con
enfermedad progresiva, recurrente o recidivante es muy variable. La selección de
tratamiento adicional depende de muchos factores; los más importantes son el
entorno clínico (clásico, tratamiento inmunosupresor o SIDA) en el que surge el
tumor y las consideraciones individuales del paciente. Los ensayos clínicos son
apropiados y se deben de tomar en cuenta si es posible.
Date Last Modified: 03/2002
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Dr. G. Quade
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