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Cáncer de la piel

208/01228

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Informacion General
Clasificacion Celular
Informacion De Las Etapas
Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
Carcinoma De Celulas Basales De La Piel
Carcinoma Escamocelular De La Piel
Queratosis Actinica


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACION GENERAL

Nota: También están disponibles en PDQ sumarios separados que contienen información sobre análisis de detección y prevención de cáncer de la piel.

El carcinoma de células basales es la forma más común de cáncer de la piel. El segundo tipo más común de malignidad de la piel es el carcinoma escamocelular. Aunque estos dos tipos de cáncer de la piel son los más comunes de todas las malignidades, representan menos del 0.1% de las muertes de pacientes debidas a cáncer. Estos dos tipos de cáncer de la piel tienen mayor probabilidad de ocurrir en individuos que tienen la tez clara que han estado expuestos en forma considerable a la luz solar, y ambos tipos de cánceres de la piel son más comunes en latitudes sureñas del hemisferio Norte.[1] La tasa general de curación para ambos tipos de cáncer de la piel está directamente relacionada con la etapa de la enfermedad y el tipo de tratamiento empleado.[2] Sin embargo, ya que ni el carcinoma de células basales ni el carcinoma escamocelular de la piel son enfermedades que se deben notificar, se desconocen con precisión las tasas de curación a 5 años. Aunque el carcinoma de células basales y el carcinoma escamocelular son los tipos más frecuentes de tumores de la piel, la piel también puede ser el sitio de una gran variedad de neoplasias malignas. Estos otros tipos de enfermedad maligna son el melanoma maligno, los linfomas cutáneos de células T (micosis fungoides), sarcoma de Kaposi, enfermedad extramamaria de Paget, carcinoma apocrino de la piel y malignidades metastásicas de diversos sitios primarios. (Ver el sumario del PDQ sobre tratamiento del Melanoma,Micosis fungoide y síndrome de Sezary y el Sarcoma de Kaposi para mayor información). Ya se han publicado las pautas para el cuidado del carcinoma escamocelular cutáneo.[3]

Bibliografía:

  1. Wagner RF, Lowitz BB, Casciato DA: Skin cancers. In: Casciato DA, Lowitz BB, Eds.: Manual of Clinical Oncology. Boston: Little, Brown, and Company, 2nd ed., 1988, pp 250-259.
  2. Rowe DE, Carroll RJ, Day CL: Long-term recurrence rates in previously untreated (primary) basal cell carcinoma: implications for patient follow-up. Journal of Dermatologic Surgery and Oncology 15(3): 315-328, 1989.
  3. Guidelines of care for cutaneous squamous cell carcinoma. Committee on Guidelines of Care. Task Force on Cutaneous Squamous Cell Carcinoma. Journal of the American Academy of Dermatology 28(4): 628-631, 1993.

CLASIFICACION CELULAR

Tanto el carcinoma de células basales como el carcinoma escamocelular son de origen epitelial. Generalmente, se diagnostican en base a su histopatología de rutina.[1] Los carcinomas escamocelulares se califican de 1 a 4 en base a la proporción de células de diferenciación que están presentes, del grado atípico de las células tumorales y de la profundidad de penetración del tumor.[2] Los carcinomas apocrinos, que son raros, están asociados con un curso indolente y ordinariamente surgen en la axila.[3]

Bibliografía:

  1. Lever WF, Schaumburg-Lever G: Histopathology of the Skin. New York: JB Lippincott, 6th ed., 1983.
  2. Immerman SC, Scanlon EF, Christ M, et al.: Recurrent squamous cell carcinoma of the skin. Cancer 51(8): 1537-1540, 1983.
  3. Paties C, Taccagni GL, Papotti M, et al.: Apocrine carcinoma of the skin. Cancer 71(2): 375-381, 1993.

INFORMACION DE LAS ETAPAS

El carcinoma de células basales rara vez hace metástasis, por lo tanto generalmente no es necesario efectuar un examen de evaluación de metástasis.[1] Se deberán examinar en forma rutinaria los ganglios linfáticos regionales examinados en todos los casos de carcinomas escamocelulares, especialmente en tumores de alto riesgo que aparecen en los labios, oídos, regiones perianales y perigenitales, o en áreas de alto riesgo de la mano.[2] Además, los ganglios linfáticos regionales deberán examinarse en casos de carcinomas escamocelulares que surgen en sitios de ulceración crónica o inflamación, cicatrices de quemaduras o sitios de tratamiento radioterapéutico previo.

El Comité Estadounidense Conjunto sobre el Cáncer (AJCC, por sus siglas en inglés) ha designado las etapas mediante clasificación TNM[3] La clasificación TNM se utiliza para definir a ambos el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas.

Definiciones TNM

Tumor primario (T)
TX: Tumor primario no puede evaluarse
T0: No hay pruebas de tumor primario
Tis: Carcinoma in situ
T1: Tumor de 2 cm o menos en su mayor dimensión
T2: Tumor de más de 2 cm pero no más de 5 cm en su mayor dimensión
T3: Tumor mayor de 5 cm en su mayor dimensión
T4: Tumor invade las estructuras profundas extradermales (i.e., cartílago, esqueleto, músculo, o hueso)

Nota: En caso de tumores múltiples simultáneos, el tumor con la categoría T más alta será el clasificado y el número de tumores separados se indicará en paréntesis, e.g.,T2 (5).

Ganglios linfáticos regionales (N)

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales
N0: No hay metástasis a los ganglios linfáticos regionales
N1: Hay metástasis a los ganglios linfáticos regionales

Metástasis distante (M)
MX: No se puede evaluar la metástasis distante
M0: No hay metástasis distante
M1: Hay metástasis distante

Grupos de clasificación de la AJCC

Etapa 0

Tis, N0, M0

Etapa I

T1, N0, M0

Etapa II

T2, N0, M0
T3, N0, M0

Etapa III

T4, N0, M0
Cualquier T, N1, M0

Etapa IV

Cualquier T, Cualquier N, M1

Carcinoma de células basales

El carcinoma de células basales es por lo menos tres veces más común que el carcinoma escamocelular en pacientes que no están inmunocomprometidos. Generalmente ocurre en áreas de la piel expuestas al sol, y la nariz es el sitio más frecuente. Aunque hay muchas presentaciones clínicas diferentes para el carcinoma de células basales, el tipo más característico es la lesión ganglionar asintomática o ulcerosa ganglionar o ganglionar que se encuentra elevada de la piel circundante con una apariencia nacarada y contiene vasos telangiectásicos. Se reconoce que el carcinoma de células basales tiene una tendencia a ser localmente destructivo. Las áreas de alto riesgo para recidiva de tumores son la región central de la cara (región periorbitaria, párpados, pliegue nasolabial, ángulo de la nariz y mejilla), región postauricular, pabellón de la oreja, canal del oído, frente y cuero cabelludo.[4] Un subtipo específico de carcinoma de células basales es el tipo de forma morfea. Aparece típicamente como una placa firme, como cicatriz, y debido a los márgenes clínicos indistinguibles del tumor, es difícil tratarlo adecuadamente con tratamientos tradicionales.[1]

Carcinoma escamocelular

Los tumores escamocelulares también tienden a ocurrir en porciones de la piel expuestas al sol como los oídos, el labio inferior y la parte dorsal de la mano. Sin embargo, los carcinomas escamocelulares que surgen en áreas de la piel que no están expuestas al sol o se originan de nuevo en áreas de la piel expuestas al sol tienen pronósticos peores ya que tienen una mayor tendencia a hacer metástasis. El daño crónico producido por el sol, sitios de quemaduras anteriores, exposición a arsénico, inflamación cutánea crónica como las que se ven en úlceras permanentes de la piel y sitios que han recibido anteriormente terapia de rayos X están predispuestos al desarrollo de carcinomas escamocelulares.[1]

Queratosis actínica

Las queratosis actínicas son precursoras potenciales de carcinomas escamocelulares. Estos parches típicamente escamosos y rojos surgen generalmente en áreas de la piel que han estado crónicamente expuestas al sol y es posible que se encuentren en la cara y en las áreas dorsales de la mano. Aunque la vasta mayoría de queratosis actínicas no se convierten en carcinomas escamocelulares, se piensa que hasta un 5% de las queratosis actínicas evolucionará para convertirse en este carcinoma localmente invasor. Debido a este potencial premaligno, se recomienda la destrucción de las queratosis actínicas.[1]

Bibliografía:

  1. Wagner RF, Lowitz BB, Casciato DA: Skin cancers. In: Casciato DA, Lowitz BB, Eds.: Manual of Clinical Oncology. Boston: Little, Brown, and Company, 2nd ed., 1988, pp 250-259.
  2. Rayner CR: The results of treatment of two hundred and seventy-three carcinomas of the hand. Hand 13(2): 183-186, 1981.
  3. Carcinoma of the skin (excluding eyelid, vulva, and penis). In: American Joint Committee on Cancer: AJCC Cancer Staging Manual. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers, 5th ed., 1997, pp 157-161.
  4. Dubin N, Kopf AW: Multivariate risk score for recurrence of cutaneous basal cell carcinomas. Archives of Dermatology 119(5): 373-377, 1983.

ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

Cuando el PDQ designa a un tratamiento como "estándar" o "en evaluación clínica", esto no debe tomarse como base para determinar si se otorgan reembolsos


CARCINOMA DE CELULAS BASALES DE LA PIEL

Los métodos tradicionales de tratamiento incluyen el uso de criocirugía, radioterapia, electrodesecación y curetaje, y escisión simple. Cada uno de estos métodos es útil en situaciones clínicas específicas.[1] Dependiendo de la selección de los casos, estos métodos tienen tasas de curación que van de un 85% a 95%. La cirugía micrográfica de Mohs, una técnica más nueva de cirugía, tiene las tasas más altas de curación a 5 años para el tratamiento quirúrgico tanto de tumores primarios (96%) como recidivantes (90%). Este método emplea el control microscópico para evaluar el grado de invasión del tumor.

Opciones de tratamiento estándar:

1. Cirugía micrográfica de Mohs.[2]

Aunque este método es complicado y requiere entrenamiento especial, tiene la tasa de curación más alta de todos los tratamientos quirúrgicos porque el tumor se delínea microscópicamente hasta que se remueve por completo. Mientras otros métodos de tratamiento para carcinoma de células basales recurrente tienen tasas de fracaso de cerca del 50%, se ha informado de tasas de curación del 96% cuando se tratan con la cirugía micrográfica de Mohs. Además, se indica para el tratamiento de carcinomas primarios de células basales cuando ocurren en sitios que se sabe que tienen una tasa alta de fracaso en el tratamiento inicial con métodos tradicionales (área periorbitaria, pliegue nasolabial, ángulo de nariz-mejilla, surco posterior de la mejilla, pabellón, canal del oído, frente, cuero cabelludo, o tumores que surgen en una cicatriz). La cirugía micrográfica de Mohs también se indica en el caso de tumores con bordes clínicos mal definidos, tumores con diámetros mayores de 2 cm, tumores con características histopatológicas que muestran patrones de forma morfea o escleróticos y tumores que surgen en regiones donde se desea la preservación máxima de tejidos no afectados, tales como el párpado, la nariz, los dedos y genitales.

2. Escisión simple con seccionado congelado o permanente para evaluar márgenes.
Este tratamiento quirúrgico tradicional generalmente depende de los márgenes quirúrgicos que varían de 3 a 10 mm, dependiendo del diámetro del tumor.[3] La recidiva tumoral no es poco común ya que sólo una fracción pequeña del margen total del tumor se examina patológicamente. La tasa de recidiva para tumores primarios mayores de 1.5 cm en diámetro es al menos 12% dentro de 5 años; si el tumor primario mide más de 3.0 cm, la tasa de recidiva de 5 años es de 23.1%. Tumores primarios de los oídos, ojos, cuero cabelludo y nariz tienen tasas de recidiva que varían de 12.9% a 25%.

3. Electrodesecación y curetaje.
Este método es el más ampliamente empleado para la extracción de carcinomas
primarios de células basales. Aunque es un método rápido de destrucción tumoral,
la idoneidad del tratamiento no puede evaluarse de inmediato ya que el cirujano
visualmente no puede detectar la profundidad de la invasión microscópica del
tumor.

Los tumores con diámetros que oscilan entre 2 y 5 mm tienen una tasa de recidiva de 15% después del tratamiento con electrodesecación y curetaje. Cuando los tumores más grandes de 3 cm se tratan con electrodesecación y curetaje, se deberá esperar una tasa de recidiva del 50% dentro de 5 años.

4. Criocirugía.
La criocirugía puede considerarse para tumores primarios pequeños, clínicamente
bien definidos. Es especialmente útil para pacientes debilitados con condiciones
médicas que excluyen otros tipos de cirugía. Sin embargo, las contraindicaciones
absolutas para criocirugía incluyen a pacientes que tienen una tolerancia anormal
al frío, crioglobulinemia, criofibrinogenemia, enfermedad de Raynaud (sólo para
el tratamiento de lesiones de manos y pies), y trastornos de deficiencia de
plaquetas. La morfea o el carcinoma esclerosante de células basales no deberán
ser tratados con criocirugía. Contraindicaciones relativas de criocirugía son
los tumores del cuero cabelludo, aleta de la nariz, pliegue nasolabial, trago,
surco postauricular, margen libre del párpado, borde bermellón del labio superior
y piernas. También se deberá tener cuidado antes de tratar una neoplasia
ganglionar ulcerosa mayor de 3 cm, carcinomas fijados al hueso o cartílago
subyacente, tumores situados en los márgenes laterales de los dedos y en la fosa
ulnar del codo, o
carcinomas recidivantes después de la escisión quirúrgica. Hay morbilidad
significativa asociada con el uso de criocirugía. El edema es común después del
tratamiento, especialmente alrededor de la región periorbitaria, la sien y la
frente. Los tumores tratados generalmente exudan material necrótico, después de
lo cual se forma una escara y persiste durante cerca de 4 semanas. Es inevitable
la pérdida permanente de pigmento en el sitio de tratamiento. Se ha informado de
atrofia y de cicatrización hipertrófica, así como de casos de neuropatía motora y
sensorial.

5. Radioterapia.
La radiación es una elección lógica de tratamiento, particularmente para lesiones
primarias que requieran cirugía más difícil o extensiva (p. ej., párpados, nariz,
orejas). Elimina la necesidad de injerto de piel cuando la cirugía daría como
resultado un defecto extenso. Los resultados cosméticos son generalmente buenos
o excelentes con una cantidad pequeña de hipopigmento o telangiectasia en el
portal del tratamiento. La radioterapia puede también ser usada para lesiones
que recurran después de un enfoque quirúrgico primario.[4] La radioterapia está
contraindicada para pacientes con xeroderma pigmentoso, epidermodisplasia
verruciforme o con síndrome del nevo basocelular ya que puede inducir el
surgimiento de más tumores en el área de tratamiento.

6. Rayo láser de dióxido de carbono.
Este método se aplica con mayor frecuencia al tipo superficial de carcinoma de
células basales. Puede considerarse cuando hay un sangrado de diátesis, ya que
no es común el sangrado cuando se emplea este tipo de rayo láser.

7. Fluorouracilo tópico (5-FU).
Este método puede ser útil en el manejo de carcinomas de células basales
superficiales seleccionadas. Se requiere hacer un seguimiento cuidadoso y
prolongado, ya que porciones foliculares profundas del tumor pueden escapar al
tratamiento y resultar en recidivas tumorales futuras.[5]

8. Retinoides sistémicos. A pesar de que varias pruebas clínicas han demostrado
alguna eficacia de los retinoides sistémicos actualmente disponibles tanto en quimioterapia como en quimioprevención, la toxicidad a largo plazo de estos agentes generalmente los excluye como alternativas de tratamiento para la mayoría de los pacientes.[6] Hay estudios que están explorando su valor como agentes preventivos de cáncer en pacientes en alto riesgo de desarrollar tumores múltiples.

9. Interferón alfa

Varios estudios anteriores han revelado respuestas variables del carcinoma de células basales al interferón alfa intralesional.[7,8] Se esperan informes adicionales para que este tratamiento pueda ser recomendado en la práctica clínica de rutina.

10. Terapia fotodinámica.[9]

La terapia fotodinámica con fotosensibilizadores puede ser un tratamiento efectivo para los tumores epiteliales superficiales de la piel.[10]

Seguimiento:

Después del tratamiento para carcinoma de células basales, el paciente deberá ser examinado clínicamente cada 6 meses durante 5 años.[11] Posteriormente, el paciente deberá ser examinado para tumor recurrente o tumores primarios nuevos en intervalos anuales. Se ha encontrado prospectivamente que 36% de los pacientes que desarrollan un carcinoma de células basales desarrollarán un segundo carcinoma primario de células basales dentro de los siguientes 5 años. Un diagnóstico y tratamiento temprano de los carcinomas de células basales recidivantes u otro carcinoma primario de células basales es deseable ya que el tratamiento de la enfermedad en sus primeras etapas resulta en menos morbilidad para el paciente.

Bibliografía:

  1. Preston DS, Stern RS: Nonmelanoma cancers of the skin. New England Journal of Medicine 327(23): 1649-1662, 1992.
  2. Thomas RM, Amonette RA: Mohs micrographic surgery. American Family Physician/GP 37(3): 135-142, 1988.
  3. Abide JM, Nahai F, Bennett RG: The meaning of surgical margins. Plastic and Reconstructive Surgery 73(3): 492-497, 1984.
  4. Lovett RD, Perez CA, Shapiro SJ, et al.: External irradiation of epithelial skin cancer. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 19(2): 235-242, 1990.
  5. Dabski K, Helm F: Topical chemotherapy. In: Schwartz RA: Skin Cancer: Recognition and Management. New York, NY: Springer-Verlag, 1988, pp 378-389.
  6. Lippman SM, Shimm DS, Meyskens FL: Nonsurgical treatments for skin cancer: retinoids and alpha-interferon. Journal of Dermatologic Surgery and Oncology 14(8): 862-869, 1988.
  7. Greenway HT, Cornell RC, Tanner DJ, et al.: Treatment of basal cell carcinoma with intralesional interferon. Journal of the American Academy of Dermatology 15(3): 437-443, 1986.
  8. Padovan I, Brodarec I, Ikic D, et al.: Effect of interferon in therapy of skin and head and neck tumors. Journal of Cancer Research and Clinical Oncology 100(3): 295-310, 1981.
  9. Wilson BD, Mang TS, Stoll H, et al.: Photodynamic therapy for the treatment of basal cell carcinoma. Archives of Dermatology 128(12): 1597-1601, 1992.
  10. Wolf P, Rieger E, Kerl H: Topical photodynamic therapy with endogenous porphyrins after application of 5-aminolevulinic acid. Journal of the American Academy of Dermatology 28(1): 17-21, 1993.
  11. Rowe DE, Carroll RJ, Day CL: Long-term recurrence rates in previously untreated (primary) basal cell carcinoma: implications for patient follow-up. Journal of Dermatologic Surgery and Oncology 15(3): 315-328, 1989.

CARCINOMA ESCAMOCELULAR DE LA PIEL

El carcinoma escamocelular localizado a la piel es una enfermedad sumamente curable.[1] Los métodos tradicionales de tratamiento incluyen el uso de criocirugía, radioterapia, electrodesecación y curetaje, y escisión simple. Cada uno de estos métodos puede ser útil en situaciones clínicas específicas. De todos los métodos de tratamiento disponibles, la cirugía micrográfica de Mohs tiene la tasa de curación más alta a 5 años tanto para tumores primarios como para tumores recidivantes. Este método emplea control microscópico para evaluar el grado de invasión del tumor. Se indica efectuar una linfadenectomía cuando los ganglios linfáticos regionales están afectados.

Opciones de tratamiento estándar:

1. Cirugía micrográfica de Mohs.[2]

Aunque este método es complicado y requiere entrenamiento especial, tiene la tasa más alta de curación de todos los tratamientos quirúrgicos porque el tumor se delínea microscópicamente hasta que se remueve por completo. Está indicada para el tratamiento de carcinomas escamocelulares primarios cuando ocurren en sitios que se sabe que tienen una tasa alta de fracaso siguiendo métodos tradicionales, para tumores primarios con bordes clínicos mal definidos, para tumores primarios con diámetros mayores de 2 cm, o para tumores primarios que surgen en las regiones donde se desea preservar la mayor cantidad posible de tejido no afectado, tal como la cara, cabeza, y genitales. Deberá emplearse para carcinomas de células escamosas que presentan invasión perineural ya que el tránsito tumoral a lo largo de los nervios puede extenderse muchos centímetros lejos del sitio del tumor primario o recidivante.[3] Los carcinomas de células escamosas recidivantes pueden ser tratados también con esta técnica.

2. Escisión simple con seccionado congelado o permanente para evaluación de
márgenes. Este tratamiento quirúrgico tradicional generalmente depende de márgenes quirúrgicos que varían de 3 a 10 mm, dependiendo del diámetro del tumor original.[4] La recidiva del tumor no es rara porque sólo una fracción pequeña del margen total del tumor se examina patológicamente.

3. Electrodesecación y curetaje.
Este es un método rápido para la destrucción tumoral, pero no se puede evaluar de
inmediato la idoneidad del tratamiento ya que el cirujano no puede detectar
visualmente la profundidad de la invasión microscópica del tumor. Deberá
reservarse para tumores primarios muy pequeños ya que esta
enfermedad tiene potencial metastásico.

4. Criocirugía.
La criocirugía se emplea para tumores in situ clínicamente bien definidos. Es
especialmente útil para pacientes debilitados con condiciones médicas que
excluyen otros tipos de cirugía. Sin embargo, las contraindicaciones absolutas
para criocirugía comprenden a pacientes que tienen una tolerancia anormal al
frío, crioglobulinemia, criofibrinogenemia, enfermedad de Raynaud y trastornos de
deficiencia de plaquetas. Las contraindicaciones relativas para criocirugía son
los tumores en el cuero cabelludo, la aleta de la nariz, pliegue nasolabial,
trago, surco postauricular margen libre del párpado, borde bermellón del labio
superior y piernas. También se deberá tener cuidado antes de tratar neoplasia
ganglionar ulcerosa mayor de 3 cm, carcinomas fijados al hueso o cartílago,
tumores situados en los márgenes laterales de los dedos y en la fosa ulnar del
codo, o para carcinomas recurrentes después de la escisión quirúrgica. Hay
considerable morbilidad asociada con el uso de la criocirugía. El edema es común
después del tratamiento, especialmente alrededor de la región periorbitaria, sien
y frente. Los tumores tratados generalmente exudan material necrótico, después
de lo cual se forma una escara y persiste durante cerca de 4 semanas. Es
inevitable la pérdida permanente de pigmento en el sitio de tratamiento. Se ha
informado de atrofia y de cicatrización hipertrófica, así como casos de
neuropatía motora y sensorial.

5. Radioterapia.
La radiación es una elección lógica de tratamiento, particularmente para lesiones
primarias que requieran cirugía más difícil o extensiva (p. ej., párpados, nariz,
orejas). Elimina la necesidad de injerto de piel cuando la cirugía daría como
resultado un defecto extenso. Los resultados cosméticos son generalmente buenos
o excelentes con una cantidad pequeña de pigmento o telangiectasia en el portal
del tratamiento. La radioterapia puede también ser usada para lesiones que
recurran después de un enfoque quirúrgico primario.[5] La radioterapia está
contraindicada para pacientes con xeroderma pigmentoso, epidermodisplasia
verruciforme o con síndrome del nevo basocelular ya que puede inducir el
surgimiento de más tumores en el área de tratamiento.

6. Fluorouracilo tópico (5-FU).
Este método puede ser útil en el manejo de carcinomas seleccionados de células
escamosas in situ (enfermedad de Bowen). Se requiere efectuar un seguimiento
cuidadoso y prolongado ya que las porciones foliculares profundas del tumor
pueden escapar al tratamiento y resultar en recidiva futura de tumor.[6]

7. Rayo láser de dióxido de carbono.
Este método puede ser útil en el manejo de carcinomas seleccionados de células
escamosas in situ. Puede considerarse cuando una diátesis de sangrado está
presente, ya que el sangrado es raro cuando se usa este láser.

8. Interferón alfa

Actualmente se llevan a cabo algunas pruebas clínicas para tratar los carcinomas escamocelulares con interferón alfa intralesional.[7] Los resultados deberán estar disponibles en varios años. Un informe muestra que la combinación de interferón alfa y retinoides es un tratamiento efectivo para el carcinoma de células escamosas.[8]

Seguimiento:

Ya que los carcinomas de células escamosas tienen un potencial metastásico definitivo, estos pacientes deberán ser examinados cada 3 meses durante los primeros años y luego seguidos indefinidamente a intervalos de 6 meses.

Bibliografía:

  1. Preston DS, Stern RS: Nonmelanoma cancers of the skin. New England Journal of Medicine 327(23): 1649-1662, 1992.
  2. Thomas RM, Amonette RA: Mohs micrographic surgery. American Family Physician/GP 37(3): 135-142, 1988.
  3. Cottel WI: Perineural invasion by squamous cell carcinoma. Journal of Dermatologic Surgery and Oncology 8(7): 589-600, 1982.
  4. Abide JM, Nahai F, Bennett RG: The meaning of surgical margins. Plastic and Reconstructive Surgery 73(3): 492-497, 1984.
  5. Lovett RD, Perez CA, Shapiro SJ, et al.: External irradiation of epithelial skin cancer. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 19(2): 235-242, 1990.
  6. Dabski K, Helm F: Topical chemotherapy. In: Schwartz RA: Skin Cancer: Recognition and Management. New York, NY: Springer-Verlag, 1988, pp 378-389.
  7. Padovan I, Brodarec I, Ikic D, et al.: Effect of interferon in therapy of skin and head and neck tumors. Journal of Cancer Research and Clinical Oncology 100(3): 295-310, 1981.
  8. Lippman SM, Parkinson DR, Itri LM, et al.: 13-cis-Retinoic acid and interferon alpha-2a: effective combination therapy for advanced squamous cell carcinoma of the skin. Journal of the National Cancer Institute 84(4): 235-241, 1992.

QUERATOSIS ACTINICA

La queratosis actínica generalmente aparece en regiones de la piel que han tenido un exposición crónica al sol como la cara y la parte dorsal de las manos. La queilitis actínica es una condición relacionada que aparece generalmente en los labios inferiores.[1] Representan transformación epitelial temprana que con el tiempo puede convertirse en carcinoma invasor de células escamosas. La queratosis actínica es una condición premaligna, que deberá ser tratada con uno de los métodos disponibles.[2]

Opciones de tratamiento estándar:

1. Agentes tópicos:

a) Acido tricloroacético
b) Fenol
c) Fluorouracilo (5-FU): Trata la enfermedad clínicamente obvia así como
también las regiones de complicación subclínica. Se asocia generalmente con un resultado cosmético superior.
d) Acido retinóico: Está siendo evaluado para el tratamiento y
prevención de la queratosis actínica.

2. Criocirugía.

3. Electrodesecación y curetaje.

4. Dermabrasión.

5. Escisión de afeite.

6. Rayo láser de dióxido de carbono.

Bibliografía:

  1. Picascia DD, Robinson JK: Actinic cheilitis: a review of the etiology, differential diagnosis, and treatment. Journal of the American Academy of Dermatology 17(2, Part 1): 255-264, 1987.
  2. Preston DS, Stern RS: Nonmelanoma cancers of the skin. New England Journal of Medicine 327(23): 1649-1662, 1992.
Date Last Modified: 09/2002


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