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Cáncer del endometrio
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- Informacion General
- Clasificacion Celular
- Informacion Sobre Las Etapas
- Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
- Cancer Del Endometrio - Etapa I
- Cancer Del Endometrio - Etapa II
- Cancer Del Endometrio - Etapa III
- Cancer Del Endometrio - Etapa IV
- Cancer Del Endometrio - Recurrente
CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer
Información del PDQ para profesionales de la salud
Importante: La presente información está dirigida principalmente al
personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene
alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico,
comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
Nota: El PDQ también pone a su disposición sumarios adicionales que contienen
información por separado sobre los exámenes para la detección y prevención del
Cáncer del Endometrio.
El cáncer del endometrio es la malignidad ginecológica más común y representa el
6% de todos los cánceres que se presentan en la mujer. Es un tumor sumamente
curable. Para detectar el cáncer del endometrio, es necesario utilizar una
técnica que obtenga una muestra de tejido directamente del endometrio. La prueba
de Papanicolaou no resulta confiable para la detección selectiva del cáncer del
endometrio, aunque un estudio retrospectivo observó suficiente correlación entre
la citología cervical positiva y la enfermedad de alto riesgo, (es decir, tumor
de alto grado e invasión profunda del miometrio)[1] y el riesgo elevado de
enfermedad ganglionar.[2] El grado de diferenciación tumoral juega un papel
vital en la historia natural de esta enfermedad y en la selección de
tratamientos. Se ha encontrado que la exposición prolongada al estrógeno sin
oposición aumenta la incidencia de cáncer del endometrio.[3,4] En contraste, la
terapia de progesterona y estrógeno combinados evita que aumente el riesgo de
contraer cáncer del endometrio, que se asocia con el uso de estrógenos sin
oposición.[5,6] En algunas pacientes se puede mostrar antecedentes de
hiperplasia compleja con atipia. Se ha observado también un incremento en la
incidencia de cáncer endometrial concomitante al tratamiento de tamoxifeno para
el cáncer de la mama, incremento que pudiera estar relacionado con el efecto
estrogénico del tamoxifeno en el endometrio.[7,8] Por este motivo, la paciente
que recibe tamoxifeno debe someterse a exámenes pélvicos de seguimiento y,
después de cualquier sangrado uterino anormal, a reconocimiento médico.
Las características de propagación de la enfermedad dependen en parte del grado
de diferenciación celular. Los tumores bien diferenciados tienden a limitar su
propagación a la superficie del endometrio; la diseminación al miometrio es menos
común. En la paciente con tumor poco diferenciado, la invasión del miometrio
ocurre con mayor frecuencia. A menudo, la invasión del miometrio es una
indicación precursora de complicación de los ganglios linfáticos y de metástasis
distales y, por lo general, es independiente del grado de diferenciación.[9,10]
La propagación metastática se manifiesta con características definidas. La
propagación a los ganglios pélvicos y paraaórticos es común. Puede metastatizar
a puntos distales, afectando más comúnmente los pulmones, los ganglios inguinales
y supraclaviculares, el hígado, los huesos, el cerebro y la vagina.
Otro factor que se correlaciona con la propagación tumoral extrauterina y
ganglionar es la complicación del espacio linfáticocapilar descubierta en el
examen histopatológico.[11] Mediante la clasificación quirúrgica concienzuda, es
posible categorizar la enfermedad en etapa I en 3 grupos de pronóstico. La
paciente con tumor de grado 1, complicación sólo del endometrio y sin evidencia
de enfermedad intraperitoneal (es decir, propagación a los anexos o lavados
positivos), corre poco riesgo (< 5%) de presentar complicación ganglionar.[12]
En la paciente con tumor de grado 2 ó 3, invasión de menos de la mitad del
miometrio y sin enfermedad intraperitoneal, la incidencia de complicación de los
ganglios pélvicos es de 5% a 9% y la de tener ganglios paraaórticos positivos es
de 4%. Hay una gran probabilidad de que la paciente con invasión muscular
profunda, tumor de grado alto y enfermedad intraperitoneal, o sin ella, padezca
de propagación ganglionar: a los ganglios pélvicos, de 20% a 60% y a los ganglios
paraaórticos, de 10% a 30%. En un estudio orientado específicamente a los
carcinomas en etapa I, grado 1, de tipo histológico favorable, se identificaron 4
factores pronósticos adversos de significación estadística: invasión miometrial,
invasión vascular, 8 mitosis o más por 10 campos de alta energía y ausencia de
receptores de progesterona.[13]
Otro grupo identificó la aneuploidía y la fracción elevada de fase S como
indicadores de un pronóstico precario.[14] Un estudio del Gynecologic Oncology
Group (GOG) asoció los parámetros quirúrgicos patológicos y el tratamiento
postoperatorio al intervalo libre de recurrencia y al sitio de recurrencia. Para
la paciente que no presenta propagación extrauterina, los principales
determinantes de recidiva fueron la histología de grado 3 y la invasión profunda
del miometrio. En este estudio, la frecuencia de recidiva se incrementó mucho
con ganglios pélvicos positivos, metástasis a los anexos, citología peritoneal
positiva, complicación del espacio capilar, complicación del istmo o del cuello
uterino y, en particular, ganglios paraaórticos positivos (incluye todos los
grados y toda profundidad de invasión). El noventa y ocho por ciento de los
casos con metástasis ganglionar aórtica se observó en pacientes con ganglios
pélvicos positivos, metástasis intraabdominal o invasión tumoral del tercio
exterior del miometrio.[15,16]
Cuando la única evidencia de propagación extrauterina es la citología peritoneal
positiva, no se sabe con certeza cómo influirá en el resultado. El valor de la
terapia dirigida hacia este hallazgo citológico no está bien fundamentado.[17-22]
La preponderancia de la evidencia, sin embargo, indicaría que la presencia de
otra enfermedad extrauterina es necesaria antes de que se considere la
posibilidad de administrar terapia postoperatoria adicional.
Un informe encontró que el nivel de los receptores de progesterona es el
indicador pronóstico de más importancia, por sí solo, de la supervivencia de 3
años en la enfermedad en etapas clínicas I y II. El 93% de las pacientes con
nivel de receptor de progesterona mayor de 100 sobrevivieron sin enfermedad 3
años en comparación con el 36% de aquellas con nivel menor de 100. Solamente la
complicación cervical y la citología peritoneal resultaron ser variables
pronósticas significativas después de ajustar para el nivel de los receptores de
progesterona.[23] Otros informes confirman la importancia del estado de los
receptores hormonales como factor independiente de pronóstico.[24] Además, se ha
mostrado que la coloración inmunoquímica del tejido preparado en parafina de los
receptores de estrógeno y de los receptores de progesterona se correlaciona con
el grado de la International Federation of Gynecology and Obstetrics (FIGO)
(Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia) así como con la
supervivencia.[25-27] Basándose en estos datos, se debe incluir cuando sea
posible los receptores de progesterona y de estrógeno, evaluados ya sea por
métodos bioquímicos o inmunohistoquímicos, en la evaluación de los pacientes en
etapas I y II. Se ha observado que la expresión del oncogene, la ploidía del ADN
y la fracción de células en fase-S también son indicadores pronósticos del
resultado clínico.[27] Por ejemplo, la sobreexpresión del oncogene HER-2/neu ha
sido relacionada con un pronóstico global precario.[28] Se ha publicado una
revisión general de los factores de pronóstico.[29]
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El tipo de célula más común del cáncer endometrial es el adenocarcinoma
endometrioide que está compuesto de elementos epiteliales glandulares malignos;
la mezcla de metaplasias escamosas es común. Los tumores adenoescamosos
contienen elementos malignos de epitelio glandular y escamoso;[1] el carcinoma
de células claras y el carcinoma seroso papilar del endometrio son tumores de
histología similar a los observados en el ovario y en la trompa de Falopio, y el
pronóstico es peor para estos tumores.[2] Raras veces se encuentran tumores
mucinosos, escamosos e indiferenciados. A continuación se ofrece una relación de
la frecuencia con que se manifiestan los tipos de células de cáncer endometrial:
-
I. Endometrioide (75%-80%)
-
A. Adenocarcinoma ciliado
B. Adenocarcinoma secretorio
C. Papilar o villoglandular
D. Adenocarcinoma con diferenciación escamosa
1. Adenoacantoma
2. Adenoescamoso
II. Seroso papilar uterino (<10%)
III. Mucinoso (1%)
IV. Células claras (4%)
V. Células escamosas (< 1%)
VI. Mixtos (10%)
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Se requiere una histerectomía para determinar el grado de invasión del miometrio.
La siguiente clasificación quirúrgica ha sido adoptada por la International
Federation of Gynecology and Obstetrics (FIGO) y por el American Joint Committee
on Cancer (AJCC) (Comité Estadounidense Conjunto sobre el Cáncer): [1-3]
El cáncer del endometrio en etapa I es el carcinoma limitado al cuerpo del útero.
etapa IA: tumor limitado al endometrio
etapa IB: invasión a menos de la mitad del miometrio
etapa IC: invasión a más de la mitad del miometrio
El cáncer del endometrio en etapa II afecta el cuerpo y el cuello uterino, pero
no se ha extendido fuera del útero.
-
etapa IIA: complicación glandular endocervical solamente
etapa IIB: invasión estromática cervical
El cáncer del endometrio en etapa III se extiende fuera del útero pero está
limitado a la pelvis verdadera.
-
etapa IIIA:
-
tumor invade la serosa y/o anexos y/o citología peritoneal
positiva
etapa IIIB: metástasis vaginales
etapa IIIC: metástasis a los ganglios linfáticos pélvicos y/o paraaórticos
El cáncer del endometrio en etapa IV implica la mucosa vesical o intestinal o
se ha metastatizado a sitios distantes.
-
etapa IVA: invasión tumoral de la mucosa vesical y/o intestinal
etapa IVB:
-
metástasis distantes, incluso a ganglios linfáticos
intraabdominales o inguinales
El cáncer del endometrio puede agruparse con respecto al grado de
diferenciación del adenocarcinoma, de la siguiente manera:
-
G1:
-
5% o menos tienen características de crecimiento sólido no escamoso o no
morular
G2:
-
de 6% a 50% tienen características de crecimiento sólido no escamoso o no
morular
G3:
-
más del 50% tienen características de crecimiento sólido no escamoso o no
morular
Clasificación de la FIGO para el cáncer del endometrio:
-
Etapa IA G123: tumor limitado al endometrio
Etapa IB G123: invasión a menos de la mitad del miometrio
Etapa IC G123: invasión a más de la mitad del miometrio
Etapa IIA G123: complicación glandular endocervical solamente
Etapa IIB G123: invasión estromática cervical
Etapa IIIA G123:
-
el tumor invade la serosa y/o anexos, y/o citología
peritoneal positiva
Etapa IIIB G123: metástasis vaginales
Etapa IIIC G123: metástasis a ganglios linfáticos pélvicos y/o paraaórticos
Etapa IVA G123: invasión tumoral de la mucosa vesical o intestinal o de ambas
Etapa IVB:
-
metástasis distantes incluso a ganglios linfáticos
intraabdominales o inguinales o a ambos
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Por lo general, la paciente con cáncer del endometrio que tiene la enfermedad
localizada se puede curar mediante la histerectomía y la salpingooforectomía
bilateral. El mejor resultado se obtiene con cualquiera de los dos tratamientos
estándar: histerectomía o histerectomía y radioterapia adyuvante (cuando hay
invasión profunda del músculo del miometrio [la mitad de su profundidad] o cuando
hay un tumor de grado 3 con invasión del miometrio). El resultado de un ensayo
aleatorio sobre el uso de radioterapia adyuvante en pacientes con enfermedad en
etapa I no mostró mejoría alguna en cuanto a la supervivencia pero sí mostró
aumento significativo de la morbilidad.[1] La braquiterapia al manguito vaginal,
sin embargo, no aumenta la morbilidad y reduce el riesgo de recurrencia en el
manguito vaginal sin afectar la supervivencia. Algunas pacientes tienen
metástasis regional y distante que, aunque ocasionalmente responden a la terapia
hormonal estándar, raras veces se curan. En el caso de estas pacientes, la
terapia estándar resulta inadecuada.
Se ha evaluado algunos agentes progestacionales como terapia adyuvante en un
ensayo clínico aleatorio de la enfermedad en etapa I y se ha mostrado que no
ofrecen ninguna ventaja al paciente. Pero estos estudios no se clasificaron
según el nivel del receptor de progesterona del tumor primario. No se ha rendido
informe de ningún ensayo clínico que haya utilizado progestinas adyuvantes en la
enfermedad más avanzada. Se aconseja determinar el nivel de los receptores de
progesterona del tumor primario y, si están elevados, pensar en la posibilidad de
que el paciente participe en un ensayo clínico adyuvante apropiado. Si no hay
ningún ensayo clínico disponible, la información sobre los receptores del tumor
primario puede ser útil para guiar la terapia en caso de que recurra la
enfermedad.
Cuando el PDQ designa a un tratamiento como "estándar" o "en evaluación clínica",
esto no debe tomarse como base para determinar si se otorgan reembolsos.
Bibliografía:
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stage-1 endometrial carcinoma: multicentre randomised trial. Lancet
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Opciones de tratamiento estándar:
Debe realizarse una histerectomía abdominal total y una salpingooforectomía
bilateral si el tumor está bien o moderadamente diferenciado, complica a las
dos terceras partes superiores del cuerpo uterino, tiene citología peritoneal
negativa, ha invadido menos del 50% del miometrio y no ha invadido los espacios
vasculares. Se puede extraer algunos ganglios linfáticos pélvicos
seleccionados. Si son negativos, no se indica tratamiento postoperatorio.
Algunos profesionales recomiendan tratamiento postoperatorio con un cilindro
vaginal.[1]
Para todos los otros casos y tipos de células, debe combinarse el muestreo de
ganglios pélvicos seleccionados y periaórticos con la histerectomía abdominal
total y la salpingooforectomía bilateral si no hay contraindicaciones médicas o
técnicas. Un estudio encontró que la disección ganglionar por sí sola no
aumenta de manera significativa la morbilidad global de la histerectomía.[2]
Mientras que la irradiación reduce la incidencia de recidiva local y regional,
no se ha comprobado que mejore la supervivencia, y los efectos tóxicos son
peores.[3-6]
Debe administrarse irradiación pélvica total, incluso a los ganglios iliacos
comunes, si los ganglios pélvicos son positivos y los ganglios periaórticos son
negativos. La incidencia de complicaciones intestinales es aproximadamente de
4% y puede ser aún más alta si la radiación se administra después de una
linfadenectomía pélvica.[7] Cuando la cirugía se hace usando un enfoque
retroperitoneal, disminuye la toxicidad. Si los ganglios periaórticos son
positivos, se puede decir que la paciente es apta para participar en ensayos
clínicos que incluyan radioterapia o quimioterapia o ambas a la vez. Cuando
hay contraindicación médica a la cirugía, debe tratarse a la paciente con
radioterapia sola, aunque de ésta pueden resultar tasas de curación inferiores
a las que se logran con la cirugía.[1,8,9]
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Se usan muchas combinaciones de radioterapia intracavitaria preoperatoria y de
haz externo con histerectomía y salpingooforectomía bilateral para tratar el
cáncer del endometrio en etapa II, efectuándose una biopsia concienzuda de
los ganglios paraaórticos al momento de la cirugía. Cuando se encuentra
complicación microscópica del estroma cervical, se debe usar irradiación
postoperatoria (irradiación de haz externo e irradiación vaginal).
La enfermedad en etapa IIA (complicación glandular endocervical solamente) se
debe tratar de igual forma que la enfermedad en etapa I.
Opciones de tratamiento estándar:
1. Histerectomía, salpingooforectomía bilateral y muestreo de ganglios, seguidos
de irradiación postoperatoria.
2. Radioterapia intracavitaria preoperatoria y radioterapia de haz externo,
seguidas de histerectomía y salpingooforectomía bilateral. (Al momento de la
cirugía se debe hacer la biopsia de los ganglios paraaórticos.)
3. En ciertos casos, histerectomía radical y linfadenectomía pélvica.
Opciones de tratamiento estándar:
En general, estas pacientes se tratan con cirugía y radioterapia. Pueden ser
inoperables si el tumor se extiende a la pared pélvica y, en ese caso, deben
tratarse con radioterapia. El abordaje usual es usar una combinación de
radioterapia de haz externo y radioterapia intracavitaria. Las pacientes que
no son candidatas para cirugía o irradiación se pueden tratar con agentes
progestacionales. La radioterapia postoperatoria se usa en las pacientes que
se creía que tenían enfermedad más localizada (etapa clínica I o II) pero en
las que se encuentra durante la histerectomía que tienen ganglios linfáticos o
anexos positivos. Algunos estudios de los modelos de fracaso han observado una
alta tasa de metástasis distantes a sitios abdominales superiores y
extraabdominales. Por este motivo, las pacientes en etapa III pueden ser aptas
para participar en ensayos clínicos innovadores.[1]
Opciones de tratamiento en evaluación clínica:
Ensayos clínicos.[2]
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Opciones de tratamiento estándar:
El tratamiento del cáncer del endometrio en etapa IV se determina según el
sitio de la enfermedad metastática y los síntomas relacionados con este
sitio. En la enfermedad pélvica voluminosa, se usa la radioterapia que
consiste en una combinación de irradiación de haz externo e irradiación
intracavitaria. Cuando hay metástasis distantes, especialmente metástasis
pulmonares, se indica y es útil la terapia hormonal.
El tratamiento hormonal más común ha sido el de agentes progestacionales que
producen respuestas antitumorales favorables hasta en 15% a 30% de las
pacientes. Estas respuestas se asocian con una mejora significativa de la
supervivencia. Se ha identificado receptores hormonales de progesterona y
estrógeno en los tejidos del carcinoma endometrial. La respuesta a las
hormonas está correlacionada con la presencia de receptores hormonales y su
nivel y con el grado de diferenciación tumoral. Los agentes progestacionales
estándar son hidroxiprogesterona (Delalutin), medroxiprogesterona (Provera) y
megestrol (Megace).[1]
Opciones de tratamiento en evaluación clínica:
No existe un programa quimioterapéutico estándar para las pacientes con cáncer
uterino metastático a pesar de que la doxorrubicina manifiesta actividad.
Algunos estudios han mostrado actividad en las combinaciones que contienen
doxorrubicina, aunque ninguna comparación prospectiva de la quimioterapia con
un sólo agente contra la quimioterapia combinada ha mostrado la superioridad de
las combinaciones.[2,3]
El paclitaxel ha mostrado actividad y está en evaluación.[4]
Debe considerarse que todas las pacientes con enfermedad avanzada son aptas para
participar en ensayos clínicos que evalúan la terapia con un solo agente o la
terapia de combinación para esta enfermedad.
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Ball HG, Blessing JA, Lentz SS, et al.: A phase II trial of paclitaxel in
patients with advanced or recurrent adenocarcinoma of the endometrium: a
Gynecologic Oncology Group study. Gynecologic Oncology 62(2): 278-281,
1996.
En el caso de recidivas localizadas (ganglios linfáticos pélvicos y periaórticos)
o metástasis distales en sitios determinados, la irradiación puede ser una
terapia paliativa eficaz. En casos aislados, la irradiación pélvica puede ser
curativa en la recurrencia puramente vaginal cuando no se ha usado radiación
antes. Las pacientes que presentan receptores de estrógeno y progesterona
positivos son las que mejor responden a la terapia de progestinas. Entre 115
pacientes con cáncer avanzado del endometrio que fueron tratadas con progestinas,
respondieron al tratamiento 75% (42 de 56) de aquellas en las que se detectaron
receptores tumorales de progesterona antes del tratamiento, comparadas con sólo
7% de las que no tenían receptores de progesterona detectables (4 de 59).[1] El
estado tumoral pobre en receptores puede predecir tanto la respuesta desfavorable
a las progestinas como mejor respuesta a la quimioterapia citotóxica.[2] La
evidencia indica que el tamoxifeno (20 miligramos dos veces al día) produce una
tasa de respuesta de 20% en quienes no responden a la terapia estándar de
progesterona.[3] Se recomienda la participación en ensayos clínicos para las
pacientes que presentan recurrencia con metástasis distantes y que no responden a
la terapia hormonal.[4] La doxorrubicina es el agente anticanceroso más activo
que se usa: hasta un tercio de las pacientes con enfermedad metastática
responden bien, pero temporalmente, a este fármaco. El paclitaxel también
manifiesta actividad significativa.[5]
Bibliografía:
-
Kauppila A: Oestrogen and progestin receptors as prognostic indicators in
endometrial cancer: a review of the literature. Acta Oncologica 28(4):
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Kauppila A, Friberg LG: Hormonal and cytotoxic chemotherapy for
endometrial carcinoma: steroid receptors in the selection of appropriate
therapy. Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica. Supplement
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endometrial carcinoma. Gynecologic Oncology 32(1): 1-3, 1989.
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Cornelison TL, Baker TR, Piver MS, et al.: Cisplatin, adriamycin,
etoposide, megestrol acetate versus melphalan, 5-fluorouracil,
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Gynecologic Oncology 59(2): 243-248, 1995.
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Ball HG, Blessing JA, Lentz SS, et al.: A phase II trial of paclitaxel in
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Gynecologic Oncology Group study. Gynecologic Oncology 62(2): 278-281,
1996.
Date Last Modified: 08/2002
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