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Cáncer de células renales
208/01070
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- Informacion General
- Clasificacion Celular
- Informacion De Las Etapas
- Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
- Cancer De Celulas Renales - Etapa I
- Cancer De Celulas Renales - Etapa II
- Cancer De Celulas Renales - Etapa III
- Cancer De Celulas Renales - Etapa IV
- Cancer De Celulas Renales - Recurrente
CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer
Información del PDQ para profesionales de la salud
Importante: La presente información está dirigida principalmente al
personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene
alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico,
comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
El cáncer de células renales, también llamado adenocarcinoma renal o
hipernefroma, a menudo puede curarse si se diagnostica y se trata cuando
todavía está localizado al riñón y al tejido circundante inmediato. La
probabilidad de curación está directamente relacionada con la etapa o grado de
diseminación del tumor. Aun cuando los ganglios linfáticos regionales o los
vasos sanguíneos están afectados por el tumor, un número significativo de
pacientes puede lograr supervivencia prolongada y probable curación. [1]
Cuando hay metástasis distantes, la supervivencia libre de enfermedad es
precaria, aunque algunos pacientes seleccionados sobrevivirán después de
resección quirúrgica de todo el tumor conocido. Porque una mayoría de
pacientes son diagnosticados cuando el tumor está todavía relativamente
localizado y es susceptible de remoción quirúrgica, aproximadamente el 40% de
todos los pacientes con cáncer renal sobrevive cinco años. Algunos pacientes
con enfermedad avanzada local o metastática pueden presentar cursos indolentes
que duran varios años. Ocasionalmente ocurre recidiva tardía del tumor muchos
años después del tratamiento inicial.
El cáncer de células renales es uno de los pocos tumores en los cuales hay
casos bien documentados de regresión espontánea del tumor sin terapia, pero
esto ocurre muy rara vez y quizás no produzca supervivencia a largo plazo. La
resección quirúrgica es el tratamiento fundamental para esta enfermedad. Aun
en los pacientes con tumor diseminado, las terapias locorregionales pueden
desempeñar una función importante en el alivio de síntomas del tumor primario
o de la producción ectópica de hormonas. La terapia sistémica ha mostrado
sólo eficacia limitada.
(Para mayor información, ver el sumario del PDQ sobre el tratamiento del tumor
de Wilms y sobre el tumor de células de transición de la pelvis renal y del
uréter.)
Bibliografía:
-
Sene AP, Hunt L, McMahon RF, et al.: Renal carcinoma in patients
undergoing nephrectomy: analysis of survival and prognostic factors.
British Journal of Urology 70(2): 125-134, 1992.
Aproximadamente 85% de los cánceres de células renales son adenocarcinomas, en
su mayoría de origen tubular proximal. La mayoría de los restantes son
carcinomas de células de transición de la pelvis renal, (Para mayor
información, ver el sumario del PDQ sobre el tratamiento del cáncer de células
de transición de la pelvis renal y del uréter.) Los adenocarcinomas pueden
dividirse en carcinomas de células claras y carcinomas de células granulares,
aunque los dos tipos de células pueden ocurrir juntos en algunos tumores.
Algunos investigadores han encontrado que los tumores de células granulares
tienen un pronóstico peor, pero este resultado no es universal. La distinción
entre adenocarcinomas renales bien diferenciados y adenomas renales puede ser
difícil. El diagnóstico suele hacerse de forma arbitraria a tenor del tamaño
de la masa, pero el tamaño no es lo único que debe de influir en el método de
tratamiento, ya que las metástasis pueden ocurrir en el caso de lesiones tan
pequeñas como las de 0,5 centímetros.
El sistema de clasificación para el cáncer de células renales se basa en el
grado de propagación del tumor más allá del riñón.[1-3] La complicación de
los vasos sanguíneos no tiene que ser un signo de pronóstico precario si, por
lo demás, el tumor está limitado a la sustancia del riñón. Los resultados
anormales del análisis de la función hepática pueden deberse a un síndrome
paraneoplásico que es reversible con la remoción del tumor y no representan
necesariamente enfermedad metastática. Excepto cuando el examen por
tomografía computarizada (TC) es equívoco o cuando el material yodado de
contraste esté contraindicado, la TC es tan buena como la imaginería de
resonancia magnética (IRM), o mejor que ella, para detectar tumores
renales.[4]
El Comité Americano Conjunto sobre el Cáncer (AJCC) ha designado un sistema de
clasificación TNM[5].
Tumor primario (T)
-
TX: El tumor primario no puede evaluarse
T0: No hay indicios de tumor primario
Tu: Tumor de 7 cm o menos en su mayor dimensión, limitado al riñón
T2: Tumor mayor de 7 cm en su mayor dimensión, limitado al riñón
T3: El tumor se extiende a las venas principales o invade la glándula
suprarrenal o los tejidos perinéfricos, pero no más allá de la fascia de
Gerota
-
T3a: El tumor invade la glándula suprarrenal o los tejidos perinéfricos
pero no más allá de la fascia de Gerota
T3b: El tumor se extiende macroscópicamente a la vena o venas renales, o
a la vena cava debajo del diafragma
T3c: El tumor se extiende macroscópicamente a la vena o venas renales, o
a la vena cava arriba del diafragma
T4: El tumor invade más allá de la fascia de Gerota
Ganglios linfáticos regionales (N)
-
NX: Los ganglios linfáticos regionales no pueden ser evaluados
N0: No hay metástasis a ganglio linfático regional
N1: Metástasis a un solo ganglio linfático regional
N2: Metástasis a más de un ganglio linfático regional
Nota: La lateralidad no afecta la clasificación N
Metástasis distante (M)
-
MX: La presencia de metástasis distante no puede ser evaluada
M0: No hay metástasis distante
M1: Metástasis distante
-
Tu, N0, M0
-
T2, N0, M0
-
Tu, N1, M0
T2, N1, M0
T3a, N0, M0
T3a, N1, M0
T3b, N0, M0
T3b, N1, M0
T3c, N0, M0
T3c, N1, M0
-
T4, N0, M0
T4, N1, M0
Cualquier T, N2, M0
Cualquier T, Cualquier N, M1
Bibliografía:
-
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El tratamiento actual para EL cáncer de células renales cura a más de la mitad
de los pacientes con enfermedad en etapa I, mientras que los resultados para
la enfermedad en etapa IV son muy precarios. Por lo tanto, cuando sea posible
conviene considerar a todos los pacientes recién diagnosticados con cáncer de
células renales como candidatos idóneos para los ensayos clínicos.
La resección quirúrgica es la terapia aceptada, a menudo curativa, para el
cáncer de células renales en etapa I. La resección puede ser simple o
radical. Esta última operación incluye la remoción del riñón, de la glándula
suprarrenal, de grasa perirrenal y de la fascia de Gerota, con una disección
de los ganglios linfáticos regionales o sin ella. Algunos cirujanos, aunque
no todos, piensan que la operación radical produce resultados superiores. En
los pacientes que no son candidatos para la cirugía, la radioterapia externa o
la embolización arterial puede ser paliativa. En los pacientes con neoplasmas
bilaterales en etapa I (concurrentes o subsecuentes), la nefrectomía bilateral
parcial o la nefrectomía unilateral parcial con nefrectomía contralateral
radical cuando sea factible técnicamente puede ser una opción preferible a la
nefrectomía bilateral con diálisis o trasplante.[1] Cada vez hay más
indicaciones de que la nefrectomía parcial es curativa en casos escogidos. Es
importante que un patólogo examine la muestra macroscópica y la sección
congelada del margen parenquimal de la excisión.[2]
Opciones de tratamiento:
1. Nefrectomía radical.[3]
2. Nefrectomía simple.[3]
3. Nefrectomía parcial (pacientes escogidos).[1,3]
4. Irradiación con haz externo (paliativa).[3]
5. Embolización arterial (paliativa).[3,4]
6. Ensayos clínicos.
Bibliografía:
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Swanson DA, Wallace S, Johnson DE: The role of embolization and
nephrectomy in the treatment of metastatic renal carcinoma. Urologic
Clinics of North America 7(3): 719-730, 1980.
La resección quirúrgica es la terapia aceptada, a menudo curativa, para el
cáncer de células renales en etapa II. La resección debe ser radical. La
operación incluye remoción del riñón, de la glándula suprarrenal, de grasa
perirrenal y de la fascia de Gerota, con disección de ganglios linfáticos
regionales o sin ella.[1] Suele emplearse la linfadenectomía, pero su eficacia
no se ha comprobado definitivamente. Se ha administrado irradiación con haz
externo antes de la nefrectomía o después de ella, sin prueba concluyente de
que mejore la supervivencia en comparación con los resultados de la cirugía
sola, pero puede ser beneficiosa para ciertos pacientes con tumores más
extensos. En los pacientes que no son candidatos para cirugía, la
embolización arterial puede ser paliativa. Y en aquéllos con neoplasmas
bilaterales en etapa T3a (concurrentes o subsecuentes), la nefrectomía
bilateral parcial o la nefrectomía unilateral parcial con nefrectomía
contralateral radical cuando sea factible técnicamente puede ser una opción
preferible a la nefrectomía bilateral con diálisis o trasplante.[2]
Opciones de tratamiento:
1. Nefrectomía radical.[3]
2. Nefrectomía antes de la irradiación con haz externo o después de ella
(pacientes escogidos).[3]
3. Nefrectomía parcial (pacientes escogidos).[3]
4. Irradiación con haz externo (paliativa).[3]
5. Embolización arterial (paliativa).
6. Ensayos clínicos.
Bibliografía:
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deKernion JB, Berry D: The diagnosis and treatment of renal cell
carcinoma. Cancer 45(7 Suppl): 1947-1956, 1980.
La resección quirúrgica es la terapia aceptada, a menudo curativa, para esta
etapa del cáncer de células renales. La resección debe ser radical. La
operación incluye remoción del riñón, de la glándula suprarrenal, de grasa
perirrenal y de la fascia de Gerota, con disección de ganglios linfáticos
regionales o sin ella. Suele hacerse una linfadenectomía, pero su eficacia no
se ha comprobado definitivamente. La cirugía se extiende para extraer toda la
vena renal, el trombo caval y una porción de la vena cava, según sea
necesario.[1] La irradiación de haz externo se ha administrado antes de la
nefrectomía o después de ella sin prueba concluyente de que mejore la
supervivencia en comparación con los resultados de la cirugía sola, pero puede
ser beneficiosa para ciertos pacientes con tumores más extensos. En los
pacientes que no son candidatos para cirugía, la embolización arterial puede
ser paliativa. En aquéllos con neoplasmas en etapa T3b que manifiesten
carcinoma de células renales concurrente o subsecuente en el riñón
contralateral, la nefrectomía parcial, si es técnicamente factible, puede ser
preferible a la nefrectomía bilateral con diálisis o trasplante.[2-4]
Esta etapa del cáncer de células renales es curable con cirugía en una pequeña
minoría de los casos. Es necesario hacer una nefrectomía radical y una
disección de los ganglios linfáticos. No se ha mostrado el valor de la
irradiación externa preoperatoria y postoperatoria, pero la radioterapia de
haz externo se puede usar de forma paliativa en los pacientes que no son
candidatos a cirugía. La embolización arterial del tumor con "gelfoam" u
otros materiales puede emplearse preoperatoriamente para reducir la pérdida de
sangre durante la nefrectomía o para ofrecer paliación a los pacientes con
enfermedad inoperable.
Opciones de tratamiento:
1. Para los tumores T3b, nefrectomía radical con resección de la vena renal
y, según sea necesario, de la vena cava.[1] Para tumores clasificados
como cualquier T, N1-3, nefrectomía radical con disección de ganglios
linfáticos.
2. Embolización preoperatoria y nefrectomía radical.[5,6]
3. Irradiación de haz externo, como paliación.[5]
4. Embolización del tumor, como paliación.[6]
5. Nefrectomía paliativa.
6. Irradiación externa preoperatoria o postoperatoria y nefrectomía
radical.[5]
7. Ensayos clínicos relacionados con el interferón alfa adyuvante.
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Novick AC, Streem S, Montie JE, et al.: Conservative surgery for renal
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Swanson DA, Wallace S, Johnson DE: The role of embolization and
nephrectomy in the treatment of metastatic renal carcinoma. Urologic
Clinics of North America 7(3): 719-730, 1980.
Casi todos estos pacientes son incurables. La embolización del tumor, la
irradiación con haz externo y la nefrectomía pueden ayudar a paliar los
síntomas causados por el tumor primario o relacionados con la producción
ectópica de hormonas. Hay indicios mínimos de que la nefrectomía induce la
regresión de las metástasis distantes. Por lo tanto, la nefrectomía que se
hace con la esperanza de que producirá una regresión espontánea de las
metástasis, no se recomienda. Ocurren ocasionalmente las regresiones
espontáneas; de hecho, una serie prospectiva de vigilancia de 73 pacientes con
cáncer avanzado de células renales mostró una aparente regresión objetiva
temporal en 5 pacientes(7%) sin nefrectomía u otra terapia.[1] Ciertos
pacientes con una sola metástasis o con un número limitado de metástasis
distantes pueden lograr supervivencia prolongada con nefrectomía y resección
quirúrgica de las metástasis. Éste ha sido el caso inclusive para los
pacientes con metástasis cerebrales.[2] La probabilidad de lograr un
beneficio terapéutico con este enfoque parece ser mejor para los pacientes que
han tenido un intervalo largo libre de enfermedad entre la nefrectomía inicial
y el desarrollo de enfermedad metastática.
En general, la respuesta a la quimioterapia citotóxica no excede el 10% de los
pacientes en ninguno de los regímenes que se han estudiado en números
adecuados. Debido a informes iniciales de éxito, se ha administrado agentes
progestacionales a pacientes con cáncer metastático de células renales, pero
la frecuencia de respuesta es baja en forma decepcionante, y no hay
justificación para su uso como terapia anticáncer. Sin embargo, estos agentes
pueden ofrecer paliación subjetiva. Se han evaluado diversas terapias
biológicas. Los interferones alfa tienen aproximadamente una tasa de
respuesta objetiva de 15% en individuos seleccionados correctamente.[3,4] En
general, estos pacientes tienen metástasis pulmonares no voluminosas o de
tejido blando, o ambos, con excelente nivel de rendimiento (ECOG 0.1) y sin
pérdida de peso. En los estudios que han obtenido buenas tasas de respuesta,
se han utilizado dosis de interferón alfa de un nivel intermedio, 6-20
millones de unidades - tres veces a la semana. Estas respuestas rara vez son
completas o duraderas. Los tratamientos que emplean interleuquina-2 (IL-2),
son más prometedores.[5-8] La administración de la IL-2, parece tener una
tasa de respuesta general similar a la del interferón alfa, pero
aproximadamente 5% de los pacientes correctamente seleccionados tienen una
remisión completa duradera. Se ha estudiado las combinaciones de IL-2 e
interferón pero no se ha mostrado que sean mejores que la IL-2 sola en dosis
elevadas.[9] Se desconoce cuál debe ser la óptima dosis de IL-2. La terapia
de altas dosis parece estar asociada con mayores tasas de respuesta pero con
más efectos tóxicos. Los regímenes de dosis baja para los pacientes
hospitalizados pueden retener su eficacia con menos efectos tóxicos,
especialmente hipotensión.[10] La administración subcutánea para los pacientes
externos también ha mostrado respuestas con efectos tóxicos aceptables.[11]
Debido al precario resultado general del tratamiento con fármacos, los
pacientes con cáncer metastático de células renales deben ser considerados
candidatos para ensayos clínicos, especialmente los experimentos de fase I y
II, que tratan de evaluar nuevos agentes quimioterapéuticos y biológicos como
los interferones o la IL-2 y estrategias para modular el fenotipo de
resistencia contra múltiples fármacos, que tiene un alto grado de expresión en
los cánceres de células renales.[1,3-6]
Opciones de tratamiento:
1. Interleuquina-2.[5-7,9,12]
2. Interferón alfa.[1,3,4]
3. Irradiación con haz externo (paliativa).
4. Nefrectomía paliativa.[13]
5. Nefrectomía radical (para lesiones T4).
6. Excisión quirúrgica de enfermed4d metastática con nefrectomía radical
(para pacientes M1 selectos).[14]
7. Ensayos clínicos.
Bibliografía:
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Oliver RT, Nethersell AB, Bottomley JM: Unexplained spontaneous
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El pronóstico para cualquier paciente con cáncer de células renales que ha
sido tratado y cuya enfermedad progresa, recurre o reaparece es precario,
independientemente del tipo de célula o de la etapa. La oferta de
tratamiento adicional y su selección depende de muchos factores, incluso el
tratamiento previo, el sitio de recurrencia, y consideraciones individuales
del paciente. Algunos pacientes cuidadosamente seleccionados pueden
beneficiarse de la resección quirúrgica de la enfermedad metastática
localizada, especialmente si el intervalo libre de enfermedad desde la terapia
primaria ha sido prolongado.
En general, la respuesta a la quimioterapia citotóxica no excede el 10% de los
pacientes en ninguno de los regímenes que se han estudiado en números
adecuados. Debido a informes iniciales de éxito, se ha administrado agentes
progestacionales a pacientes con cáncer metastático de células renales, pero
la frecuencia de respuesta es baja en forma decepcionante, y no hay
justificación para su uso como terapia anticáncer. Sin embargo, estos agentes
pueden ofrecer paliación subjetiva. Se han evaluado diversas terapias
biológicas. Los interferones alfa tienen aproximadamente una tasa de
respuesta objetiva de 15% en individuos seleccionados correctamente.[1,2] En
general, estos pacientes tienen metástasis pulmonares no voluminosas o de
tejido blando, o ambos, con excelente nivel de rendimiento (ECOG 0.1) y sin
pérdida de peso. En los estudios que han obtenido buenas tasas de respuesta,
se han utilizado dosis de interferón alfa de un nivel intermedio, 6-20
millones de unidades al día, tres veces a la semana. Estas respuestas rara
vez son completas o duraderas. Los tratamientos que emplean interleuquina-2
(IL-2), son más prometedores.[3-6] La administración de IL-2, con linfocitos
asesinos activados por linfocinas (LAK, siglas en inglés) o sin ellos, parece
tener una tasa de respuesta general similar a la del interferón alfa, pero
aproximadamente 5% de los pacientes correctamente seleccionados tienen una
remisión completa duradera. Se ha estudiado las combinaciones de IL-2 e
interferón pero no se ha mostrado que sean mejores que la IL-2 sola en dosis
elevadas.[7] Los regímenes de dosis baja para los pacientes hospitalizados
pueden retener su eficacia con menos efectos tóxicos, especialmente
hipotensión.[8] Cuando se administra subcutáneamente a los pacientes de
consulta externa también se obtienen buenas respuestas con efectos tóxicos
aceptables.[9] Debido a los malos resultados obtenidos, en general, con el
tratamiento a base de fármacos, los pacientes con cáncer metastático de
células renales deben considerarse candidatos para ensayos clínicos,
especialmente los de fase I y II que evalúan agentes quimioterapéuticos y
productos biológicos más nuevos como los interferones o la IL-2, y
transplantes alogénicos no mieloablativos de células madres[1-4,10]
Opciones de tratamiento:
1. Interleuquina-2.[3-5,7,11,12]
2. Interferón alfa.[1,2]
3. Irradiación de haz externo (paliativa).
4. Vinblastina.
Bibliografía:
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Date Last Modified: 07/2002
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Dr. G. Quade
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