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Cáncer de células renales

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Informacion General
Clasificacion Celular
Informacion De Las Etapas
Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
Cancer De Celulas Renales - Etapa I
Cancer De Celulas Renales - Etapa II
Cancer De Celulas Renales - Etapa III
Cancer De Celulas Renales - Etapa IV
Cancer De Celulas Renales - Recurrente


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACION GENERAL

El cáncer de células renales, también llamado adenocarcinoma renal o hipernefroma, a menudo puede curarse si se diagnostica y se trata cuando todavía está localizado al riñón y al tejido circundante inmediato. La probabilidad de curación está directamente relacionada con la etapa o grado de diseminación del tumor. Aun cuando los ganglios linfáticos regionales o los vasos sanguíneos están afectados por el tumor, un número significativo de pacientes puede lograr supervivencia prolongada y probable curación. [1] Cuando hay metástasis distantes, la supervivencia libre de enfermedad es precaria, aunque algunos pacientes seleccionados sobrevivirán después de resección quirúrgica de todo el tumor conocido. Porque una mayoría de pacientes son diagnosticados cuando el tumor está todavía relativamente localizado y es susceptible de remoción quirúrgica, aproximadamente el 40% de todos los pacientes con cáncer renal sobrevive cinco años. Algunos pacientes con enfermedad avanzada local o metastática pueden presentar cursos indolentes que duran varios años. Ocasionalmente ocurre recidiva tardía del tumor muchos años después del tratamiento inicial.

El cáncer de células renales es uno de los pocos tumores en los cuales hay casos bien documentados de regresión espontánea del tumor sin terapia, pero esto ocurre muy rara vez y quizás no produzca supervivencia a largo plazo. La resección quirúrgica es el tratamiento fundamental para esta enfermedad. Aun en los pacientes con tumor diseminado, las terapias locorregionales pueden desempeñar una función importante en el alivio de síntomas del tumor primario o de la producción ectópica de hormonas. La terapia sistémica ha mostrado sólo eficacia limitada.

(Para mayor información, ver el sumario del PDQ sobre el tratamiento del tumor de Wilms y sobre el tumor de células de transición de la pelvis renal y del uréter.)

Bibliografía:

  1. Sene AP, Hunt L, McMahon RF, et al.: Renal carcinoma in patients undergoing nephrectomy: analysis of survival and prognostic factors. British Journal of Urology 70(2): 125-134, 1992.

CLASIFICACION CELULAR

Aproximadamente 85% de los cánceres de células renales son adenocarcinomas, en su mayoría de origen tubular proximal. La mayoría de los restantes son carcinomas de células de transición de la pelvis renal, (Para mayor información, ver el sumario del PDQ sobre el tratamiento del cáncer de células de transición de la pelvis renal y del uréter.) Los adenocarcinomas pueden dividirse en carcinomas de células claras y carcinomas de células granulares, aunque los dos tipos de células pueden ocurrir juntos en algunos tumores. Algunos investigadores han encontrado que los tumores de células granulares tienen un pronóstico peor, pero este resultado no es universal. La distinción entre adenocarcinomas renales bien diferenciados y adenomas renales puede ser difícil. El diagnóstico suele hacerse de forma arbitraria a tenor del tamaño de la masa, pero el tamaño no es lo único que debe de influir en el método de tratamiento, ya que las metástasis pueden ocurrir en el caso de lesiones tan pequeñas como las de 0,5 centímetros.


INFORMACION DE LAS ETAPAS

El sistema de clasificación para el cáncer de células renales se basa en el grado de propagación del tumor más allá del riñón.[1-3] La complicación de los vasos sanguíneos no tiene que ser un signo de pronóstico precario si, por lo demás, el tumor está limitado a la sustancia del riñón. Los resultados anormales del análisis de la función hepática pueden deberse a un síndrome paraneoplásico que es reversible con la remoción del tumor y no representan necesariamente enfermedad metastática. Excepto cuando el examen por tomografía computarizada (TC) es equívoco o cuando el material yodado de contraste esté contraindicado, la TC es tan buena como la imaginería de resonancia magnética (IRM), o mejor que ella, para detectar tumores renales.[4]

El Comité Americano Conjunto sobre el Cáncer (AJCC) ha designado un sistema de clasificación TNM[5].

Definiciones TNM

Tumor primario (T)
TX: El tumor primario no puede evaluarse
T0: No hay indicios de tumor primario
Tu: Tumor de 7 cm o menos en su mayor dimensión, limitado al riñón
T2: Tumor mayor de 7 cm en su mayor dimensión, limitado al riñón
T3: El tumor se extiende a las venas principales o invade la glándula suprarrenal o los tejidos perinéfricos, pero no más allá de la fascia de Gerota
T3a: El tumor invade la glándula suprarrenal o los tejidos perinéfricos pero no más allá de la fascia de Gerota
T3b: El tumor se extiende macroscópicamente a la vena o venas renales, o a la vena cava debajo del diafragma
T3c: El tumor se extiende macroscópicamente a la vena o venas renales, o a la vena cava arriba del diafragma
T4: El tumor invade más allá de la fascia de Gerota

Ganglios linfáticos regionales (N)
NX: Los ganglios linfáticos regionales no pueden ser evaluados
N0: No hay metástasis a ganglio linfático regional
N1: Metástasis a un solo ganglio linfático regional
N2: Metástasis a más de un ganglio linfático regional
Nota: La lateralidad no afecta la clasificación N

Metástasis distante (M)
MX: La presencia de metástasis distante no puede ser evaluada
M0: No hay metástasis distante
M1: Metástasis distante

Grupos de la clasificación del AJCC

Etapa I

Tu, N0, M0

Etapa II

T2, N0, M0

Etapa III

Tu, N1, M0
T2, N1, M0
T3a, N0, M0
T3a, N1, M0
T3b, N0, M0
T3b, N1, M0
T3c, N0, M0
T3c, N1, M0

Etapa IV

T4, N0, M0
T4, N1, M0
Cualquier T, N2, M0
Cualquier T, Cualquier N, M1

Bibliografía:

  1. Bassil B, Dosoretz DE, Prout GR: Validation of tumor, nodes, metastasis classification of renal cell carcinoma. Journal of Urology 134(3): 450-454, 1985.
  2. Golimbu M, Joshi P, Sperber A, et al.: Renal cell carcinoma: survival and prognostic factors. Urology 27(4): 291-301, 1986.
  3. Robson CJ, Churchill BM, Anderson W: The results of radical nephrectomy for renal cell carcinoma. Journal of Urology 101(3): 297-301, 1969.
  4. Consensus conference. Magnetic resonance imaging. JAMA: Journal of the American Medical Association 259(14): 2132-2138, 1988.
  5. Kidney. In: American Joint Committee on Cancer: AJCC Cancer Staging Manual. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers, 5th ed., 1997, pp 231-234.

ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

El tratamiento actual para EL cáncer de células renales cura a más de la mitad de los pacientes con enfermedad en etapa I, mientras que los resultados para la enfermedad en etapa IV son muy precarios. Por lo tanto, cuando sea posible conviene considerar a todos los pacientes recién diagnosticados con cáncer de células renales como candidatos idóneos para los ensayos clínicos.


CANCER DE CELULAS RENALES - ETAPA I

Tu o T2, N0, M0 del AJCC

La resección quirúrgica es la terapia aceptada, a menudo curativa, para el cáncer de células renales en etapa I. La resección puede ser simple o radical. Esta última operación incluye la remoción del riñón, de la glándula suprarrenal, de grasa perirrenal y de la fascia de Gerota, con una disección de los ganglios linfáticos regionales o sin ella. Algunos cirujanos, aunque no todos, piensan que la operación radical produce resultados superiores. En los pacientes que no son candidatos para la cirugía, la radioterapia externa o la embolización arterial puede ser paliativa. En los pacientes con neoplasmas bilaterales en etapa I (concurrentes o subsecuentes), la nefrectomía bilateral parcial o la nefrectomía unilateral parcial con nefrectomía contralateral radical cuando sea factible técnicamente puede ser una opción preferible a la nefrectomía bilateral con diálisis o trasplante.[1] Cada vez hay más indicaciones de que la nefrectomía parcial es curativa en casos escogidos. Es importante que un patólogo examine la muestra macroscópica y la sección congelada del margen parenquimal de la excisión.[2]

Opciones de tratamiento:

1. Nefrectomía radical.[3]

2. Nefrectomía simple.[3]

3. Nefrectomía parcial (pacientes escogidos).[1,3]

4. Irradiación con haz externo (paliativa).[3]

5. Embolización arterial (paliativa).[3,4]

6. Ensayos clínicos.

Bibliografía:

  1. Novick AC, Streem S, Montie JE, et al.: Conservative surgery for renal cell carcinoma: a single-center experience with 100 patients. Journal of Urology 141(4): 835-839, 1989.
  2. Thrasher JB, Robertson JE, Paulson DF: Expanding indications for conservative renal surgery in renal cell carcinoma. Urology 43(2): 160-168, 1994.
  3. deKernion JB, Berry D: The diagnosis and treatment of renal cell carcinoma. Cancer 45(7 Suppl): 1947-1956, 1980.
  4. Swanson DA, Wallace S, Johnson DE: The role of embolization and nephrectomy in the treatment of metastatic renal carcinoma. Urologic Clinics of North America 7(3): 719-730, 1980.

CANCER DE CELULAS RENALES - ETAPA II

T3a, N0, M0 de la TNM del AJCC

La resección quirúrgica es la terapia aceptada, a menudo curativa, para el cáncer de células renales en etapa II. La resección debe ser radical. La operación incluye remoción del riñón, de la glándula suprarrenal, de grasa perirrenal y de la fascia de Gerota, con disección de ganglios linfáticos regionales o sin ella.[1] Suele emplearse la linfadenectomía, pero su eficacia no se ha comprobado definitivamente. Se ha administrado irradiación con haz externo antes de la nefrectomía o después de ella, sin prueba concluyente de que mejore la supervivencia en comparación con los resultados de la cirugía sola, pero puede ser beneficiosa para ciertos pacientes con tumores más extensos. En los pacientes que no son candidatos para cirugía, la embolización arterial puede ser paliativa. Y en aquéllos con neoplasmas bilaterales en etapa T3a (concurrentes o subsecuentes), la nefrectomía bilateral parcial o la nefrectomía unilateral parcial con nefrectomía contralateral radical cuando sea factible técnicamente puede ser una opción preferible a la nefrectomía bilateral con diálisis o trasplante.[2]

Opciones de tratamiento:

1. Nefrectomía radical.[3]

2. Nefrectomía antes de la irradiación con haz externo o después de ella (pacientes escogidos).[3]

3. Nefrectomía parcial (pacientes escogidos).[3]

4. Irradiación con haz externo (paliativa).[3]

5. Embolización arterial (paliativa).

6. Ensayos clínicos.

Bibliografía:

  1. Phillips E, Messing EM: Role of lymphadenectomy in the treatment of renal cell carcinoma. Urology 41(1): 9-15, 1993.
  2. Novick AC, Streem S, Montie JE, et al.: Conservative surgery for renal cell carcinoma: a single-center experience with 100 patients. Journal of Urology 141(4): 835-839, 1989.
  3. deKernion JB, Berry D: The diagnosis and treatment of renal cell carcinoma. Cancer 45(7 Suppl): 1947-1956, 1980.

CANCER DE CELULAS RENALES - ETAPA III

T3b, N0, M0 de la TNM del AJCC; cualquier T, N1-3, M0

T3b, N0, M0

La resección quirúrgica es la terapia aceptada, a menudo curativa, para esta etapa del cáncer de células renales. La resección debe ser radical. La operación incluye remoción del riñón, de la glándula suprarrenal, de grasa perirrenal y de la fascia de Gerota, con disección de ganglios linfáticos regionales o sin ella. Suele hacerse una linfadenectomía, pero su eficacia no se ha comprobado definitivamente. La cirugía se extiende para extraer toda la vena renal, el trombo caval y una porción de la vena cava, según sea necesario.[1] La irradiación de haz externo se ha administrado antes de la nefrectomía o después de ella sin prueba concluyente de que mejore la supervivencia en comparación con los resultados de la cirugía sola, pero puede ser beneficiosa para ciertos pacientes con tumores más extensos. En los pacientes que no son candidatos para cirugía, la embolización arterial puede ser paliativa. En aquéllos con neoplasmas en etapa T3b que manifiesten carcinoma de células renales concurrente o subsecuente en el riñón contralateral, la nefrectomía parcial, si es técnicamente factible, puede ser preferible a la nefrectomía bilateral con diálisis o trasplante.[2-4]

Cualquier T, N1-3, M0

Esta etapa del cáncer de células renales es curable con cirugía en una pequeña minoría de los casos. Es necesario hacer una nefrectomía radical y una disección de los ganglios linfáticos. No se ha mostrado el valor de la irradiación externa preoperatoria y postoperatoria, pero la radioterapia de haz externo se puede usar de forma paliativa en los pacientes que no son candidatos a cirugía. La embolización arterial del tumor con "gelfoam" u otros materiales puede emplearse preoperatoriamente para reducir la pérdida de sangre durante la nefrectomía o para ofrecer paliación a los pacientes con enfermedad inoperable.

Opciones de tratamiento:

1. Para los tumores T3b, nefrectomía radical con resección de la vena renal y, según sea necesario, de la vena cava.[1] Para tumores clasificados como cualquier T, N1-3, nefrectomía radical con disección de ganglios linfáticos.

2. Embolización preoperatoria y nefrectomía radical.[5,6]

3. Irradiación de haz externo, como paliación.[5]

4. Embolización del tumor, como paliación.[6]

5. Nefrectomía paliativa.

6. Irradiación externa preoperatoria o postoperatoria y nefrectomía radical.[5]

7. Ensayos clínicos relacionados con el interferón alfa adyuvante.

Bibliografía:

  1. Hatcher PA, Anderson EE, Paulson DF, et al.: Surgical management and prognosis of renal cell carcinoma invading the vena cava. Journal of Urology 145(1): 20-24, 1991.
  2. deKernion JB: Management of renal adenocarcinoma. In: deKernion JB, Paulson DF, Eds.: Genitourinary Cancer Management. Philadelphia: Lea and Febiger, 1987, pp 187-217.
  3. Novick AC, Streem S, Montie JE, et al.: Conservative surgery for renal cell carcinoma: a single-center experience with 100 patients. Journal of Urology 141(4): 835-839, 1989.
  4. Angermeier KW, Novick AC, Streem SB, et al.: Nephron-sparing surgery for renal cell carcinoma with venous involvement. Journal of Urology 144(6): 1352-1355, 1990.
  5. deKernion JB, Berry D: The diagnosis and treatment of renal cell carcinoma. Cancer 45(7 Suppl): 1947-1956, 1980.
  6. Swanson DA, Wallace S, Johnson DE: The role of embolization and nephrectomy in the treatment of metastatic renal carcinoma. Urologic Clinics of North America 7(3): 719-730, 1980.

CANCER DE CELULAS RENALES - ETAPA IV

T4, N0, M0 de TNM del AJCC; o cualquier T, cualquier N, M1

Casi todos estos pacientes son incurables. La embolización del tumor, la irradiación con haz externo y la nefrectomía pueden ayudar a paliar los síntomas causados por el tumor primario o relacionados con la producción ectópica de hormonas. Hay indicios mínimos de que la nefrectomía induce la regresión de las metástasis distantes. Por lo tanto, la nefrectomía que se hace con la esperanza de que producirá una regresión espontánea de las metástasis, no se recomienda. Ocurren ocasionalmente las regresiones espontáneas; de hecho, una serie prospectiva de vigilancia de 73 pacientes con cáncer avanzado de células renales mostró una aparente regresión objetiva temporal en 5 pacientes(7%) sin nefrectomía u otra terapia.[1] Ciertos pacientes con una sola metástasis o con un número limitado de metástasis distantes pueden lograr supervivencia prolongada con nefrectomía y resección quirúrgica de las metástasis. Éste ha sido el caso inclusive para los pacientes con metástasis cerebrales.[2] La probabilidad de lograr un beneficio terapéutico con este enfoque parece ser mejor para los pacientes que han tenido un intervalo largo libre de enfermedad entre la nefrectomía inicial y el desarrollo de enfermedad metastática.

En general, la respuesta a la quimioterapia citotóxica no excede el 10% de los pacientes en ninguno de los regímenes que se han estudiado en números adecuados. Debido a informes iniciales de éxito, se ha administrado agentes progestacionales a pacientes con cáncer metastático de células renales, pero la frecuencia de respuesta es baja en forma decepcionante, y no hay justificación para su uso como terapia anticáncer. Sin embargo, estos agentes pueden ofrecer paliación subjetiva. Se han evaluado diversas terapias biológicas. Los interferones alfa tienen aproximadamente una tasa de respuesta objetiva de 15% en individuos seleccionados correctamente.[3,4] En general, estos pacientes tienen metástasis pulmonares no voluminosas o de tejido blando, o ambos, con excelente nivel de rendimiento (ECOG 0.1) y sin pérdida de peso. En los estudios que han obtenido buenas tasas de respuesta, se han utilizado dosis de interferón alfa de un nivel intermedio, 6-20 millones de unidades - tres veces a la semana. Estas respuestas rara vez son completas o duraderas. Los tratamientos que emplean interleuquina-2 (IL-2), son más prometedores.[5-8] La administración de la IL-2, parece tener una tasa de respuesta general similar a la del interferón alfa, pero aproximadamente 5% de los pacientes correctamente seleccionados tienen una remisión completa duradera. Se ha estudiado las combinaciones de IL-2 e interferón pero no se ha mostrado que sean mejores que la IL-2 sola en dosis elevadas.[9] Se desconoce cuál debe ser la óptima dosis de IL-2. La terapia de altas dosis parece estar asociada con mayores tasas de respuesta pero con más efectos tóxicos. Los regímenes de dosis baja para los pacientes hospitalizados pueden retener su eficacia con menos efectos tóxicos, especialmente hipotensión.[10] La administración subcutánea para los pacientes externos también ha mostrado respuestas con efectos tóxicos aceptables.[11] Debido al precario resultado general del tratamiento con fármacos, los pacientes con cáncer metastático de células renales deben ser considerados candidatos para ensayos clínicos, especialmente los experimentos de fase I y II, que tratan de evaluar nuevos agentes quimioterapéuticos y biológicos como los interferones o la IL-2 y estrategias para modular el fenotipo de resistencia contra múltiples fármacos, que tiene un alto grado de expresión en los cánceres de células renales.[1,3-6]

Opciones de tratamiento:

1. Interleuquina-2.[5-7,9,12]

2. Interferón alfa.[1,3,4]

3. Irradiación con haz externo (paliativa).

4. Nefrectomía paliativa.[13]

5. Nefrectomía radical (para lesiones T4).

6. Excisión quirúrgica de enfermed4d metastática con nefrectomía radical
(para pacientes M1 selectos).[14]

7. Ensayos clínicos.

Bibliografía:

  1. Oliver RT, Nethersell AB, Bottomley JM: Unexplained spontaneous regression and alpha-interferon as treatment for metastatic renal carcinoma. British Journal of Urology 63(2): 128-131, 1989.
  2. Wronski M, Arbit E, Russo P, et al.: Surgical resection of brain metastases from renal cell carcinoma in 50 patients. Urology 47(2): 187-193, 1996.
  3. Krown SE: Interferon treatment of renal cell carcinoma: current status and future prospects. Cancer 59(3, Suppl): 647-651, 1987.
  4. Muss HB: The role of biological response modifiers in metastatic renal cell carcinoma. Seminars in Oncology 15(5, Suppl 5): 30-34, 1988.
  5. Rosenberg SA, Lotze MT, Muul LM, et. al.: A progress report on the treatment of 157 patients with advanced cancer using lymphokine-activated killer cells and Interleukin-2 or high-dose Interleukin-2 alone. New England Journal of Medicine 316(15): 889-897, 1987.
  6. Fisher RI, Coltman CA, Doroshow JH, et al.: Metastatic renal cancer treated with interleukin-2 and lymphokine-activated killer cells: a phase II clinical trial. Annals of Internal Medicine 108(4): 518-523, 1988.
  7. Weiss GR, Margolin KA, Aronson FR, et al.: A randomized phase II trial of continuous infusion interleukin-2 or bolus injection interleukin-2 plus lymphokine-activated killer cells for advanced renal cell carcinoma. Journal of Clinical Oncology 10(2): 275-281, 1992.
  8. Rosenberg SA, Yang JC, Topalian SL, et al.: Treatment of 283 consecutive patients with metastatic melanoma or renal cell cancer using high-dose bolus interleukin 2. JAMA: Journal of the American Medical Association 271(12): 907-913, 1994.
  9. Atkins MB, Sparano J, Fisher RI, et al.: Randomized phase II trial of high-dose interleukin-2 either alone or in combination with interferon alfa-2b in advanced renal cell carcinoma. Journal of Clinical Oncology 11(4): 661-670, 1993.
  10. Yang JC, Topalian SL, Parkinson D, et al: Randomized comparison of high-dose and low-dose intravenous interleukin-2 for the therapy of metastatic renal cell carcinoma: an interim report. Journal of Clinical Oncology 12(8): 1572-1576, 1994.
  11. Sleijfer DT, Janssen RA, Buter J, et al.: Phase II study of subcutaneous interleukin-2 in unselected patients with advanced renal cell cancer on an outpatient basis. Journal of Clinical Oncology 10(7): 1119-1123, 1992.
  12. Fyfe G, Fisher RI, Rosenberg SA, et al.: Results of treatment of 255 patients with metastatic renal cell carcinoma who received high-dose recombinant interleukin-2 therapy. Journal of Clinical Oncology 13(3): 688-696, 1995.
  13. deKernion JB, Berry D: The diagnosis and treatment of renal cell carcinoma. Cancer 45(7 Suppl): 1947-1956, 1980.
  14. Neves RJ, Zincke H, Taylor WF: Metastatic renal cell cancer and radical nephrectomy: identification of prognostic factors and patient survival. Journal of Urology 139(6): 1173-1176, 1988.

CANCER DE CELULAS RENALES - RECURRENTE

El pronóstico para cualquier paciente con cáncer de células renales que ha sido tratado y cuya enfermedad progresa, recurre o reaparece es precario, independientemente del tipo de célula o de la etapa. La oferta de tratamiento adicional y su selección depende de muchos factores, incluso el tratamiento previo, el sitio de recurrencia, y consideraciones individuales del paciente. Algunos pacientes cuidadosamente seleccionados pueden beneficiarse de la resección quirúrgica de la enfermedad metastática localizada, especialmente si el intervalo libre de enfermedad desde la terapia primaria ha sido prolongado.

En general, la respuesta a la quimioterapia citotóxica no excede el 10% de los pacientes en ninguno de los regímenes que se han estudiado en números adecuados. Debido a informes iniciales de éxito, se ha administrado agentes progestacionales a pacientes con cáncer metastático de células renales, pero la frecuencia de respuesta es baja en forma decepcionante, y no hay justificación para su uso como terapia anticáncer. Sin embargo, estos agentes pueden ofrecer paliación subjetiva. Se han evaluado diversas terapias biológicas. Los interferones alfa tienen aproximadamente una tasa de respuesta objetiva de 15% en individuos seleccionados correctamente.[1,2] En general, estos pacientes tienen metástasis pulmonares no voluminosas o de tejido blando, o ambos, con excelente nivel de rendimiento (ECOG 0.1) y sin pérdida de peso. En los estudios que han obtenido buenas tasas de respuesta, se han utilizado dosis de interferón alfa de un nivel intermedio, 6-20 millones de unidades al día, tres veces a la semana. Estas respuestas rara vez son completas o duraderas. Los tratamientos que emplean interleuquina-2 (IL-2), son más prometedores.[3-6] La administración de IL-2, con linfocitos asesinos activados por linfocinas (LAK, siglas en inglés) o sin ellos, parece tener una tasa de respuesta general similar a la del interferón alfa, pero aproximadamente 5% de los pacientes correctamente seleccionados tienen una remisión completa duradera. Se ha estudiado las combinaciones de IL-2 e interferón pero no se ha mostrado que sean mejores que la IL-2 sola en dosis elevadas.[7] Los regímenes de dosis baja para los pacientes hospitalizados pueden retener su eficacia con menos efectos tóxicos, especialmente hipotensión.[8] Cuando se administra subcutáneamente a los pacientes de consulta externa también se obtienen buenas respuestas con efectos tóxicos aceptables.[9] Debido a los malos resultados obtenidos, en general, con el tratamiento a base de fármacos, los pacientes con cáncer metastático de células renales deben considerarse candidatos para ensayos clínicos, especialmente los de fase I y II que evalúan agentes quimioterapéuticos y productos biológicos más nuevos como los interferones o la IL-2, y transplantes alogénicos no mieloablativos de células madres[1-4,10]

Opciones de tratamiento:

1. Interleuquina-2.[3-5,7,11,12]

2. Interferón alfa.[1,2]

3. Irradiación de haz externo (paliativa).

4. Vinblastina.

Bibliografía:

  1. Krown SE: Interferon treatment of renal cell carcinoma: current status and future prospects. Cancer 59(3, Suppl): 647-651, 1987.
  2. Muss HB: The role of biological response modifiers in metastatic renal cell carcinoma. Seminars in Oncology 15(5, Suppl 5): 30-34, 1988.
  3. Rosenberg SA, Lotze MT, Muul LM, et. al.: A progress report on the treatment of 157 patients with advanced cancer using lymphokine-activated killer cells and Interleukin-2 or high-dose Interleukin-2 alone. New England Journal of Medicine 316(15): 889-897, 1987.
  4. Fisher RI, Coltman CA, Doroshow JH, et al.: Metastatic renal cancer treated with interleukin-2 and lymphokine-activated killer cells: a phase II clinical trial. Annals of Internal Medicine 108(4): 518-523, 1988.
  5. Weiss GR, Margolin KA, Aronson FR, et al.: A randomized phase II trial of continuous infusion interleukin-2 or bolus injection interleukin-2 plus lymphokine-activated killer cells for advanced renal cell carcinoma. Journal of Clinical Oncology 10(2): 275-281, 1992.
  6. Rosenberg SA, Yang JC, Topalian SL, et al.: Treatment of 283 consecutive patients with metastatic melanoma or renal cell cancer using high-dose bolus interleukin 2. JAMA: Journal of the American Medical Association 271(12): 907-913, 1994.
  7. Atkins MB, Sparano J, Fisher RI, et al.: Randomized phase II trial of high-dose interleukin-2 either alone or in combination with interferon alfa-2b in advanced renal cell carcinoma. Journal of Clinical Oncology 11(4): 661-670, 1993.
  8. Yang JC, Topalian SL, Parkinson D, et al: Randomized comparison of high-dose and low-dose intravenous interleukin-2 for the therapy of metastatic renal cell carcinoma: an interim report. Journal of Clinical Oncology 12(8): 1572-1576, 1994.
  9. Sleijfer DT, Janssen RA, Buter J, et al.: Phase II study of subcutaneous interleukin-2 in unselected patients with advanced renal cell cancer on an outpatient basis. Journal of Clinical Oncology 10(7): 1119-1123, 1992.
  10. Childs R, Chernoff A, Contentin N, et al.: Regression of metastatic renal-cell carcinoma after nonmyeloablative allogeneic peripheral-blood stem-cell transplantation. New England Journal of Medicine 343(11): 750-758, 2000.
  11. Belldegrun A, Abi-Aad AS, Figlin RA, et al.: Renal cell carcinoma: basic biology and current approaches to therapy. Seminars in Oncology 18(5): 96-101, 1991.
  12. Fyfe G, Fisher RI, Rosenberg SA, et al.: Results of treatment of 255 patients with metastatic renal cell carcinoma who received high-dose recombinant interleukin-2 therapy. Journal of Clinical Oncology 13(3): 688-696, 1995.
Date Last Modified: 07/2002


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Dr. G. Quade

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