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Tumor carcinoide gastrointestinal

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Informacion General
Clasificacion Celular
Informacion De Las Etapas
Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
Tumor Carcinoide Gastrointestinal - Localizado
Tumor Carcinoide Gastrointestinal - Regional
Tumor Carcinoide Gastrointestinal - Metastasico
Tumor Carcinoide Gastrointestinal - Recurrente


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACION GENERAL

Muchos tumores carcinoides, especialmente en etapas iniciales, se comportan como tumores benignos, son tratables y a menudo curables.[1] La ocurrencia de metástasis de un tumor carcinoide está directamente relacionada con el tamaño del tumor primario (las lesiones de 1 cm o menos rara vez tienen metástasis; las lesiones de más de 2 centímetros frecuentemente tienen metástasis). Se clasifican como tumores de absorción neuroendocrina o de absorción de precursor amino y descarboxilación. Rara vez son parte del síndrome de neoplasias endocrinas múltiples tipo I. Estos tumores de crecimiento generalmente lento pueden surgir de diversos sitios, aunque el apéndice, intestino delgado y el recto representan más del 90% de los casos quirúrgicos que ocurren en el tracto gastrointestinal. Los tumores carcinoides del intestino delgado pueden presentarse en sitios múltiples en el mismo paciente. Los síntomas pueden ser crónicos, indicando obstrucción parcial o intususcepción. Los tumores carcinoides, con excepción de los que se originan en el recto, producen una variedad de sustancias endocrinas, de las que la más frecuente es la serotonina (5-hidroxitriptamina) y la calicreína (un activador de liberación de bradiquinina). El diagnóstico del síndrome carcinoide (tumor carcinoide con metástasis distantes) se comprueba mediante la demostración de niveles elevados de ácido 5-hidroxiindoleacético de la orina en 24 horas. Esta prueba no es útil en el diagnóstico de carcinoides rectales (en cualquier etapa) o de carcinoides en una etapa curable, excepto en casos poco comunes en los que el tumor sale de un lugar fuera de tracto gastrointestinal, por ejemplo los pulmones.[2-7] El ensayo sanguínieo de cromogranina A podría también resultar útil, aunque no es una prueba confirmatoria específica para los carcinoides o tumores neuroendocrinos.[8] Los carcinoides primarios del colon extrapélvico son raros típicamente presentes con enfermedad metastática, y tienen un pronóstico pobre.[9,10] Pacientes con tumor carcinoide tienen un riesgo mayor de malignidades segundas sincrónicas o metacrónicas. El sitio más común para una segunda malignidad primaria es el tracto gastrointestinal.[11]

El síndrome carcinoide maligno es relativamente poco común, (rubor, diarrea, broncoconstricción, lesiones cardiovalvulares, artropatía y telangiectasia)se relacionan con la producción de sustancias endocrinas, pero los mecanismos farmacológicos precisos aún no están claros. Debido a la eficacia del metabolismo hepático de aminas vasoactivas, el síndrome carcinoide rara vez ocurre en la ausencia de metástasis hepáticas. Las excepciones son circunstancias en las que la sangre venosa de masas tumorales drena directamente en la circulación sistémica (por ejemplo, tumores primarios pulmonares y ováricos y compromiso pélvico o retroperitoneal por carcinoides metastáticos o invasores locales del intestino delgado) o metástasis ósea extensiva.

La resección quirúrgica es la modalidad curativa estándar. Si el tumor primario se localiza y es resecable, las tasas de supervivencia de 5 años son excelentes (70%-90%). Aun en pacientes con metástasis distante, la enfermedad es generalmente muy indolente con supervivencia mediana de 2 años o más. En el caso de dichos pacientes, se puede lograr una excelente paliación por medio de cirugía de desviación o resección de metástasis hepáticas grandes que pueden producir el síndrome carcinoide. La radioterapia tiene una función de menor importancia en pacientes con enfermedad regionalmente no resecable y puede paliar el dolor de la metástasis ósea. Los pacientes con síndrome carcinoide pueden generalmente ser efectivamente aliviados con inyecciones de somatostatina análoga de 2 a 3 veces al día. Hoy día está disoponible un análago de la somatostatina de acción prolongada y de eficacia similar, que puede administrarse mediante inyección una vez al mes.[12]

Los pacientes con enfermedad carcinoide metastática sintomática son candidatos idóneos para pruebas clínicas que examinan la quimioterapia de combinación, ya que la quimioterapia estándar de agente único proporciona mínima paliación. Sin embargo, las combinaciones quimioterapéuticas de fármacos ocasionalmente ofrecen paliación duradera (más de 1 año). En pacientes con síndrome carcinoide, la paliación a veces se obtiene con agentes farmacológicos que suprimen la producción o bloquean la acción de aminas vasoactivas; particularmente interesante es un análogo de somatostatina.[13] Algunos pacientes se benefician del uso de alfa interferón. En algunos pacientes se pueden presentar efectos tóxicos que frecuentemente exceden los beneficios terapéuticos, estos efectos son reversibles una vez se descontinúa el tratamiento y generalmente no se presentan con dosis pequeñas. Algunos informes anecdóticos de actividad biológica, dan cuenta de que algunos pacientes responden al tratamiento con octreotido e interferón alfa.[14] Los pacientes con metástasis asintomática que no pueden ser resecados para una cura, frecuentemente permanecen sin síntomas por largos períodos de tiempo.

Bibliografía:

  1. Moertel CG: An odyssey in the land of small tumors. Journal of Clinical Oncology 5(10): 1503-1522, 1987.
  2. Kulke MH, Mayer RJ: Carcinoid tumors. New England Journal of Medicine 340(11): 858-868, 1999.
  3. Mani S, Modlin IM, Ballantyne G, et al.: Carcinoids of the rectum. Journal of the American College of Surgeons 179(2): 231-248, 1994.
  4. Moertel CG, Weiland LH, Nagorney DM, et al.: Carcinoid tumor of the appendix: treatment and prognosis. New England Journal of Medicine 317(27): 1699-1701, 1987.
  5. Martin JK, Moertel CG, Adson MA, et al.: Surgical treatment of functioning metastatic carcinoid tumors. Archives of Surgery 118(5): 537-542, 1983.
  6. Moertel CG: Treatment of the carcinoid tumor and the malignant carcinoid syndrome. Journal of Clinical Oncology 1(11): 727-740, 1983.
  7. Delcore R, Friesen SR: Gastrointestinal neuroendocrine tumors. Journal of the American College of Surgeons 178(2): 187-211, 1994.
  8. Roberts LJ, Anthony LB, Oates JA: Disorders of vasodilator hormones: carcinoid syndrome and mastocytosis. In: Wilson JD, Forster DW, Kronenberg HM, et al.: Williams Textbook of Endocrinology. Philadelphia; W.B. Sanders Company, 9th ed., 1998, 1711-1731.
  9. Spread C, Berkel H, Jewell L, et al.: Colon carcinoid tumors: a population-based study. Diseases of the Colon and Rectum 37(5): 482-491, 1994.
  10. Modlin IM, Sandor A: An analysis of 8305 cases of carcinoid tumors. Cancer 79(4): 813-829, 1997.
  11. Gerstle JT, Kauffman GL, Koltun WA: The incidence, management, and outcome of patients with gastrointestinal carcinoids and second primary malignancies. Journal of the American College of Surgeons 180(4): 427-432, 1995.
  12. Rubin J, Ajani J, Schirmer W, et al.: Octreotide acetate long-acting formulation versus open-label subcutaneous octreotide acetate in malignant carcinoid syndrome. Journal of Clinical Oncology 17(2): 600-606, 1999.
  13. Gorden P, Comi RL, Maton PN, et al.: Somatostatin and somatostatin analogue (SMS 201-995) in treatment of hormone-secreting tumors of the pituitary and gastrointestinal tract and non-neoplastic diseases of the gut. Annals of Internal Medicine 110(1): 35-50, 1989.
  14. Frank M, Klose KJ, Wied M, et al.: Combination therapy with octreotide and alpha-interferon: effect on tumor growth in metastatic endocrine gastoenteropancreatic tumors. American Journal of Gastroenterology 94(5): 1381-1387, 1999.

CLASIFICACION CELULAR

No hay diferencia histológica entre los carcinoides que surgen en diversos sitios o entre lesiones metastáticas o no metastáticas. Los carcinoides se clasifican según su relación embriológica al protogastrio (la parte anterior del canal alimentario, desde la boca al intestino o a la entrada del ducto biliar) intestino medio (la parte media del canal alimentario, del estómago o entrada al ducto biliar, hasta o incluyendo el intestino grueso), o el intestino posterior (la parte posterior del canal alimentario , la cual incluye el recto y algunas veces el intestino grueso) que se relaciona al comportamiento clínico y la secreción o no secreción de varios péptidos neuroendocrinos. Los carcinoides proximales podrían segregar péptidos similares a las histaminas que ocasionan un drenaje rosado y broncoconstricción. Las secreciones péptidas de los carcionoides del intestino medio, causan un drenaje cianótico (medio morado)diarrea e hipotensión. Los carcinoides del intestino posterior, generalmente no segregan péptidos generadores de síndromes.


INFORMACION DE LAS ETAPAS

No existe un sistema aceptado de clasificación para tumores carcinoides.


ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

Las designaciones en PDQ, que indican que un tratamiento es "estándar" o que está "bajo evaluación clínica" no deben emplearse como base para determinar reembolsos.


TUMOR CARCINOIDE GASTROINTESTINAL - LOCALIZADO

Carcinoides apendiculares

En el caso de tumores carcinoides apendiculares menores de 1.5 centímetros en diámetro mayor, el tratamiento adecuado es la apendectomía con tasas de curación de esencialmente un 100%.[1] No se requiere una práctica de seguimiento si el tumor se encuentra confinado a la mucosa del apéndice. Los tumores de 1.5 a 2 centímetros de diámetro pueden ser tratados con una simple apendectomía o tratamiento quirúrgico más agresivo. Los tumores de 2 centímetros o más de diámetro son menos comunes, pero se deben considerar malignos. La invasión del mesoapéndice no altera el pronóstico, pero la invasión del ciego requiere que se lleve a cabo una resección más extensa. Cuando se realiza hemicolectomía del costado derecho, es apropiado realizar una linfadenectomía como en el caso del cáncer del colon.

Carcinoides rectales

En el caso de tumores carcinoides rectales de 1 centímetros o menos de diámetro, efectuar una fulguración simple o escisión local. Se pueden esperar esencialmente tasas de curación del 100% y no se requiere realizar seguimiento.[2]

Los tumores mayores de 2 centímetros deberán considerarse malignos y deberán tratarse con una operación de cáncer adecuada, pero se prefieren procedimientos que preservan el esfínter cuando sea posible. De otro modo, la terapia estándar incluye resección abdominoperineal.

Los tumores de 1 a 2 centímetros de diámetro pueden tratarse de cualquier forma ya sea mediante escisión local o una resección mas radical. La decisión debe basarse en el tamaño real del tumor, extensión de la invasión y necesidad de resección perineal abdominal versus una resección preservadora del esfínter, y el riesgo operatorio estimado. Si se elige efectuar una escisión local, el paciente debe estar bajo observación cuidadosa.

Carcinoides del intestino delgado

En el caso de tumores carcinoides del intestino delgado menores de 1 cm de diámetro, es suficiente efectuar una resección local conservadora. En el caso de tumores mayores de 1 cm de diámetro, se indica realizar una escisión por cuñas de los ganglios regionales que contienen el mesenterio.[3] Los pacientes con tumores de 1.5 a 2 centímetros o de mayor tamaño corren el riesgo de presentar recurrencia; sin embargo, no se ha establecido un programa de vigilancia estandarizado. Se debe hacer una búsqueda de múltiples lesiones primarias en todos los pacientes con carcinoides del intestino delgado.

Carcinoides gástricos, pancreático y del colon

Los carcinoides de otros sitios en el tracto gastrointestinal son muy poco comunes. El manejo óptimo de la enfermedad localizada es la resección quirúrgica agresiva, aunque los tumores carcinoides del estómago y del colon típicamente se localizan menos a menudo que los de otros sitios gastrointestinales.[4,5]

Bibliografía:

  1. Roggo A, Wood WC, Ottinger LW: Carcinoid tumors of the appendix. Annals of Surgery 217(4): 385-390, 1993.
  2. Mani S, Modlin IM, Ballantyne G, et al.: Carcinoids of the rectum. Journal of the American College of Surgeons 179(2): 231-248, 1994.
  3. Moertel CG: An odyssey in the land of small tumors. Journal of Clinical Oncology 5(10): 1503-1522, 1987.
  4. Spread C, Berkel H, Jewell L, et al.: Colon carcinoid tumors: a population-based study. Diseases of the Colon and Rectum 37(5): 482-491, 1994.
  5. Maurer CA, Baer HU, Dyong TH, et al.: Carcinoid of the pancreas: clinical characteristics and morphological features. European Journal of Cancer 32A(7): 1109-1116, 1996.

TUMOR CARCINOIDE GASTROINTESTINAL - REGIONAL

Los tumores carcinoides con metástasis linfática regional macroscópica o con extensión local deben tratarse por resección quirúrgica agresiva. Si puede eliminarse toda la enfermedad maligna visible, las tasas de supervivencia a largo plazo serán excelentes. [1] Sin embargo, ciertamente se presentan recurrencias tardías (después de 5 o 10 años), lo que enfatiza la necesidad de un seguimiento prolongado.

No se conoce un tratamiento efectivo que utilice coadyuvantes quirúrgicos y no debe intentarse el uso de ninguno de ellos, excepto como parte de una prueba clínica.

Si se encuentra que la enfermedad regional no es resecable, debe llevarse a cabo cirugía paliativa, tal como resección parcial, crioablación, ablación de radiofrecuencia o quimioembolización de la arteria hepática. El tratamiento debe ser personalizado para cada paciente dependiendo del crecimiento del tumor o desarrollo de los síntomas ya que algunos pacientes con enfermedad asintomática no resecable, frecuentemente disfrutarán de muchos meses y aun años de una vida cómoda sin tratamiento adicional.

Bibliografía:

  1. Moertel CG: An odyssey in the land of small tumors. Journal of Clinical Oncology 5(10): 1503-1522, 1987.

TUMOR CARCINOIDE GASTROINTESTINAL - METASTASICO

Debido a que los tumores carcinoides son frecuentemente indolentes en el crecimiento, y asintomáticos, no todos los pacientes requieren tratamiento al ser diagnosticados con la enfermedad metastásica. Un periodo de observación puede dar un tiempo para hacer una decisión concerniente a un cuidado de suporte optimo o un tratamiento contra tumor.

Opciones de tratamiento para metástasis distante:

1. Tratamiento quirúrgico: Aun en la presencia de metástasis distante
reconocida con o sin el síndrome carcinoide maligno, frecuentemente, el tratamiento quirúrgico puede proporcionar paliación eficaz, particularmente a través de bypass o de una resección o paliativa de los tumores que obstruyen el intestino delgado. Se han hecho intentos heroicos en la citoreducción quirúrgica, sin embargo, no se indican salvo para resección hepática en pacientes con síndrome carcinoide (vea sección sobre el síndrome carcinoide). Aunque las metástasis al hígado son generalmente múltiples y no son ni voluminosas ni conglomeradas, las múltiples resecciones en cuña, criocirugía o ablación por radiofrecuencia de las lesiones, son medidas que se pueden considerar en los pacientes con el síndrome carcinoide.

2. Quimioterapia: Aunque se ha informado de actividad con una variedad de
agentes solos y en combinaciones de fármacos (fluorouracilo, doxorrubicina, dacarbazina, ciclofosfamida, fluorouracilo + estreptozocina, y etoposido + cisplatino [1]), las tasas de respuesta rara vez exceden el 30%. Respuestas completas son poco comunes. La duración de las respuestas es generalmente corta, aunque se han observado remisiones ocasionales que duran un año o más. De otro modo, hay poca evidencia de que la quimioterapia contribuye a la supervivencia de pacientes. La quimioterapia debe emplearse sólo en forma paliativa en pacientes sintomáticos que deben incluirse en pruebas clínicas orientadas hacia el desarrollo de nuevos tratamientos más eficaces. La infusión continua de agentes tales como la floxuridina en la arteria hepática no ha sido analizada prospectivamente entre los pacientes en series grandes.

3. Quimioembolización: se ha informado que la infusión de fluorouracilo o
doxorrubicina, mitomicina, o cisplantino en la arteria hepática, combinada con embolización de la arteria hepática con fibras de colágeno, (p.ej., espuma de gel lipiodol o alcohol polivinil) se ha informado de que reducen el volumen de las metástasis del hígado de tumores carcinoides en un 50% o más en hasta un 60% de los pacientes.[2] Las embolizaciones paliativas que sean eficaces podrían repetirse si los síntomas vuelven.

4. Radioterapia: La función de la radioterapia en el manejo del tumor
carcinoide con metástasis distante está restringida a la paliación sintomática.[3] Aunque el tumor persiste, las metástasis óseas dolorosas puedes ser aliviadas.

5. 131I-MIBG: Se han evaluado dosis terapéuticas de metayodobencilguanidina
(MIBG, siglas en inglés) marcada con el isótopo 131 de yodo, y de MIBG no marcada, con reducción de los síntomas encontrados en estudios preliminares.[4]

6. Modificación Biológica (inmunoterapia): Del interferon alfa en baja dosis y
octreotido, solo o combinado, se ha dicho de que ejercen acción [5,6]

Síndrome carcinoide

Opciones de tratamiento relacionadas con el tumor carcinoide metastático:

1. Tratamiento quirúrgico: La cirugía a veces tiene un valor importante en el
paciente que tiene metástasis hepática grande o extensiva que afecta áreas quirúrgicamente accesibles del hígado (una o varias). Las metástasis hepáticas recidivantes (después de la resección previa) deben considerarse para resección si las lesiones se colocan en un área donde la resección puede hacerse con mínima morbilidad. Existen técnicas alternativas quirúrgicas ablativas no recesivas que incluyen tales como la criocirugía, ablación de radiofrecuencia y las inyecciones percutáneas de alcohol. En el caso de pacientes muy cuidadosamente seleccionados con enfermedad indolente y cardiopatía carcinoide sintomática, puede indicarse el reemplazo de válvulas.

2. Ligación de la arteria hepática o embolización: En el caso de pacientes con
metástasis hepáticas voluminosas o sintomáticas, la ligación o embolización de la arteria hepática puede causar necrosis sustancial del tumor. Los efectos tóxicos producidos por el embolismo son frecuentes y pueden ser severos, sobre todo si todo el hígado se trata de una solo vez. Se pueden atenuar las reacciones si las sesiones de múltiples tratamientos se llevan a cabo en intervalos de varias semanas o meses. Esto incluye dolores abdominales, fiebre, náusea y empeoramiento transitorio del síndrome. Sin embargo, muchos pacientes tienen alivio sintomático subsecuente.[7,8] Dicho tratamiento puede ser también administrado en conjunción con quimioterapia sistémica en pacientes seleccionados.[9] La quimioterapia intraarterial por vía de la arteria hepática puede causar regresión de las lesiones en los pacientes seleccionados. Estas lesiones tienden a ser duraderas tanto cuanto se continúe el tratamiento.

3. Manejo farmacológico: Con frecuencia la diarrea puede ser tratada con
medicamentos estándar antidiarréicos. Las diarreas resistentes generalmente responden al octeotride.

Se ha demostrado que el análogo de somatostatina (octreótida) alivia los síntomas del síndrome carcinoide maligno en la gran mayoría de los pacientes, con reducción significativa de los niveles de ácido 5-hidroxiindoleacético (5-HIAA). Raramente se observa la reducción de tumores.[10-13]

Los pacientes pueden beneficiarse de intervenciones farmacológicas específicas que suprimen la producción de aminas vasoactivas o bloquean sus efectos periféricos. Estos agentes incluyen la ciproheptadina,y bloqueadores de los receptores H2.

Aunque se ha demostrado que paraclorofenilalanina reduce los niveles de 5 HIAA y reduce la diarrea, no debe emplearse en práctica clínica debido a los efectos secundarios psiquiátricos o de hipersensibilidad que incapacitan, frecuentemente relacionados con ella.

Los Inhibidores de monoamino oxidasa y agonistas adrenérgicos son fármacos que deben evitarse específicamente en estos pacientes ya que exacerbarán el síndrome al inhibir la degradación de serotonina o producir una crísis del síndrome carcinoide.

4. Las preparaciones de interferón alfa pueden tener la función de controlar los
síntomas del síndrome carcinoide o de detener el crecimiento del tumor.[14] Estos beneficios han generalmente sido transitorios y han estado acompañados de efectos tóxicos que generalmente son más importantes que los beneficios terapéuticos,[15] aunque se ha informado que el interferón alfa vuelve a inducir el control de síntomas en pacientes que han fracasado con la octreótida.[16] La combinación de interferón alfa con la infusión continua de fluorouracilo ha demostrado actividad antitumoral o antihormonal y, a semejanza de otros regímenes de fármacos, puede proporcionar paliación útil.[17] De la combinación de interferon alfa y ostreotido también se ha reportado cierta actividad.[5]

5. Se deberán considerar los protocolos clínicos que usan combinaciones de
quimioterapia para pacientes sintomáticos.[18]

Bibliografía:

  1. Moertel CG, Kvols LK, O'Connell MJ, et al.: Treatment of neuroendocrine carcinomas with combined etoposide and cisplatin. Evidence of major therapeutic activity in the anaplastic variants of these neoplasms. Cancer 68(2): 227-232, 1991.
  2. Diaco DS, Hajarizadeh H, Mueller CR, et al.: Treatment of metastatic carcinoid tumors using multimodality therapy of octreotide acetate, intra-arterial chemotherapy, and hepatic arterial chemoembolization. American Journal of Surgery 169(5): 523-528, 1995.
  3. Schupak KD, Wallner KE: The role of radiation therapy in the treatment of locally unresectable or metastatic carcinoid tumors. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 20(3): 489-495, 1991.
  4. Taal BG, Hoefnagel CA, Valdes Olmos RA, et al.: Palliative effect of metaiodobenzylguanidine in metastatic carcinoid tumors. Journal of Clinical Oncology 14(6): 1829-1838, 1996.
  5. Oberg K: Advances in chemotherapy and biotherapy of endocrine tumors. Current Opinion in Oncology 10(1): 58-65, 1998.
  6. Oberg K: Carcinoid tumors: current concepts in diagnosis and treatment. Oncologist 3(5): 339-345, 1998.
  7. Carrasco CH, Charnsangavej C, Ajani J, et al.: The carcinoid syndrome: palliation by hepatic artery embolization. American Journal of Roentgenology 147(1): 149-154, 1986.
  8. Moertel CG, May GR, Martin JK, et al.: Sequential hepatic artery occlusion (HAO) and chemotherapy for metastatic carcinoid tumor and islet cell carcinoma (ICC). Proceedings of the American Society of Clinical Oncology 4: 80, 1985.
  9. Moertel CG, Johnson CM, McKusick MA, et al.: The management of patients with advanced carcinoid tumors and islet cell carcinomas. Annals of Internal Medicine 120(4): 302-309, 1994.
  10. Kvols LK, Moertel CG, O'Connell MJ, et al.: Treatment of the malignant carcinoid syndrome: evaluation of a long-acting somatostatin analogue. New England Journal of Medicine 315(11): 663-666, 1986.
  11. Kvols LK, Martin JK, Marsh HM, et al.: Rapid reversal of carcinoid crisis with a somatostatin analogue. New England Journal of Medicine 313(19): 1229-1230, 1985.
  12. Gorden P, Comi RL, Maton PN, et al.: Somatostatin and somatostatin analogue (SMS 201-995) in treatment of hormone-secreting tumors of the pituitary and gastrointestinal tract and non-neoplastic diseases of the gut. Annals of Internal Medicine 110(1): 35-50, 1989.
  13. Kvols LK: The carcinoid syndrome: a treatable malignant disease. Oncology (Huntington NY) 2(2): 33-40, 1988.
  14. Oberg K, Norheim I, Lind E, et al.: Treatment of malignant carcinoid tumors with human leukocyte interferon: long-term results. Cancer Treatment Reports 70(11): 1297-1304, 1986.
  15. Moertel CG, Rubin J, Kvols LK: Therapy of metastatic carcinoid tumor and the malignant carcinoid syndrome with recombinant leukocyte A interferon. Journal of Clinical Oncology 7(7): 865-868, 1989.
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  17. Andreyev HJ, Scott-Mackie P, Cunningham D, et al.: Phase II study of continuous infusion fluorouracil and interferon alfa-2b in the palliation of malignant neuroendocrine tumors. Journal of Clinical Oncology 13(6): 1486-1492, 1995.
  18. Moertel CG: An odyssey in the land of small tumors. Journal of Clinical Oncology 5(10): 1503-1522, 1987.

TUMOR CARCINOIDE GASTROINTESTINAL - RECURRENTE

El pronóstico para cualquier paciente tratado de carcinoide y que tenga enfermedad progresiva, recurrente o recidivante es precario. La decisión y selección de tratamiento adicional dependerá de muchos factores, incluyendo el tratamiento previo, el sitio de la recidiva, así como también las consideraciones individuales de cada paciente. Intentos para efectuar una nueva resección (p. ej., resecciones hepáticas múltiples o repetidas) de tumores de crecimiento lento son dignos de consideración después de efectuar una evaluación extensa, ya que la reducción adicional con éxito del volumen tumoral puede proporcionar paliación a largo plazo. La recurrencia en cualquier sitio también podría ser potencialmente resecable. Las pruebas clínicas son apropiadas y deberán ponerse en consideración cuando sea posible.

Date Last Modified: 07/2002


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Dr. G. Quade

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