NCI medNews

"Leucemia mielógena crónica" is redistributed by University of Bonn, Medical Center

Leucemia mielógena crónica

208/01031

Get this document via a secure connection


Informacion General
Informacion De Las Etapas
Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
Leucemia Mielogena Cronica, Fase Cronica
Leucemia Mielogena Cronica, Fase Acelerada
Leucemia Mielogena Cronica - Fase Blastica
Leucemia Mielogena Cronica Recidivante


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACION GENERAL

La leucemia mielógena crónica (LMC) forma parte de un grupo de enfermedades denominadas trastornos mieloproliferativos. Actualmente la LMC no se puede curar con quimioterapia convencional o inmunoterapia. La única terapia curativa conocida es el transplante de médula ósea alogénica de donantes parientes o no parientes.[1] Generalmente, la supervivencia después del desarrollo de una fase acelerada es de menos de 1 año, y después de una transformación blástica es de sólo algunos meses.[2]

Otras entidades relacionadas con este padecimiento incluyen la policitemia vera, la mielofibrosis y la trombocitemia esencial. La LMC es un trastorno clonal que generalmente se diagnostica con facilidad porque las células leucémicas de más del 95% de los pacientes presentan una anormalidad citogenética distintiva el cromosoma Filadelfia (Ph).[3] El cromosoma Ph resulta de una desplazamiento recíproca entre los brazos largos de los cromosomas 9 y 22 y es demostrable en todos los precursores hematopoyéticos.[3] Esto a su vez resulta en un gen fusionado de bcr-abl y en la producción de una proteína anormal con tirosina quinasa que puede estar relacionada con la mielopoyesis desordenada que se encuentra en la LMC. Además, estas técnicas moleculares pueden emplearse ahora para complementar los estudios de citogenética para detectar la presencia de la desplazamiento 9;22 en pacientes sin un cromosoma Ph visible (Ph-). La LMC de Ph- es una entidad mal definida que se distingue con menos claridad de otros síndromes mieloproliferativos. En general, los pacientes con LMC de Ph- tienen una respuesta más precaria al tratamiento y una supervivencia más corta que los pacientes Ph+. Sin embargo, los pacientes Ph- que tienen el reordenamiento del gen bcr-abl detectable por análisis de "Southern blot", tienen pronósticos equivalentes a los pacientes Ph+.[4,5] Un pequeño subgrupo de pacientes tienen bcr-abl detectable solamente por reacción en cadena de polimerasa-transcripción inversa (RT-PCR, siglas en inglés), la técnica más sensible con la que se cuenta en la actualidad. Los pacientes que tienen evidencia del gen de fusión bcr-abl por RT-PCR parecen clínica y pronósticamente idénticos a los pacientes con un cromosoma Ph clásico. Sin embargo, los pacientes que son negativos a bcr-abl por RT-PCR tienen un curso clínico más consistente con la leucemia mielomonocítica crónica, una entidad clínica distinta relacionada con el síndrome mielodisplásico.[4,6,7]

La edad promedio de los pacientes con LMC de Ph+ es de 67 años.[1] La supervivencia promedio es de 4 a 6 años, con un rango de menos de 1 año a más de 10 años.

La LMC puede ocurrir en niños (de 2% a 3% de todas las leucemias infantiles corresponden a la LMC), pero si son Ph+, el pronóstico para niños puede ser mejor que el de los adultos.[8]

Bibliografía:

  1. Lee SJ, Anasetti C, Horowitz MM, et al.: Initial therapy for chronic myelogenous leukemia: playing the odds. Journal of Clinical Oncology 16(9): 2897-2903, 1998.
  2. Sawyers CL: Chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 340(17): 1330-1340, 1999.
  3. Deininger MW, Goldman JM, Melo JV: The molecular biology of chronic myeloid leukemia. Blood 96(10): 3343-3356, 2000.
  4. Martiat P, Michaux JL, Rodhain J: Philadelphia-negative (Ph-) chronic myeloid leukemia (CML): comparison with Ph+ CML and chronic myelomonocytic leukemia. Blood 78(1): 205-211, 1991.
  5. Cortes JE, Talpaz M, Beran M, et al.: Philadelphia chromosome-negative chronic myelogenous leukemia with rearrangement of the breakpoint cluster region: long term follow-up results. Cancer 75(2): 464-470, 1995.
  6. Oscier DG: Atypical chronic myeloid leukemia, a distinct clinical entity related to the myelodysplastic syndrome? British Journal of Haematology 92(3): 582-586, 1996.
  7. Kuzrock R, Bueso-Ramos CE, Kantarjian H, et al.: BCR rearrangement-negative chronic myelogenous leukemia revisited. Journal of Clinical Oncology 19(11): 2915-2926, 2001.
  8. Castro-Malaspina H, Schaison G, Briere J, et al.: Philadelphia chromosome-positive chronic myelocytic leukemia in children: survival and prognostic factors. Cancer 52(4): 721-727, 1983.

INFORMACION DE LAS ETAPAS

Para evaluar la celularidad, la fibrosis y la citogenética, se hace un muestreo de médula ósea. Generalmente, el cromosoma Filadelfia (Ph) se hace aparente con mayor facilidad en las metafases de la médula ósea que en las metafases de sangre periférica; en algunos casos, puede estar "hecho una pasta" y es necesario efectuar estudios moleculares para demostrar la desplazamiento 9;22. El análisis cuantitativo "Southern Blot" de muestras de sangre para el reordenamiento del gen en la región conocida como breakpoint cluster region (bcr, por sus siglas en inglés) puede sustituir las muestras de médula ósea para realizar un seguimiento de la respuesta de la terapia.[1]

El hallazgo más común del examen físico en el momento del diagnóstico es la esplenomegalia.[2] El bazo puede ser enorme, ocupando gran parte del abdomen y presentando un problema clínico significativo, o el bazo puede haber aumentado de tamaño sólo en forma mínima. En cerca del 10% de los pacientes, no se puede palpar el bazo ni se observa aumentado de tamaño durante una gammagrafía esplénica.

El examen histopatológico de aspiración de la médula ósea demuestra un cambio en las series mieloides a formas inmaturas que aumentan en número a medida que el paciente progresa a la fase blástica de la enfermedad. La médula ósea es hipercelular, y los recuentos diferenciales tanto de médula ósea como de sangre muestran un espectro de granulocitos maduros e inmaturos similares a los que se encuentran en la médula ósea normal. A menudo se observan cantidades mayores de eosinófilos o basófilos, y a veces se ve monocitosis. Con frecuencia se encuentra un aumento de megacariocitos en la médula ósea, y a veces se encuentran en la sangre fragmentos de núcleos megacariocíticos, especialmente cuando el recuento de plaquetas es muy alto. El porcentaje de linfocitos es menor tanto en la médula ósea como en la sangre en comparación con sujetos normales, y la proporción de mieloides/eritroides en la médula ósea es generalmente muy elevada. La enzima fosfatasa alcalina leucocitaria está ausente o marcadamente reducida en los neutrófilos de pacientes con leucemia mielógena crónica.[2]

La transición de la fase crónica a la fase acelerada y posteriormente a la fase blástica puede ocurrir gradualmente durante un período de 1 año o más, o aparecer bruscamente ("crisis blástica"). El ritmo de progresión anual de la fase crónica a la crisis blástica es de 5% a 10% los primeros 2 años y de 20% en los años subsiguientes.[3,4] Los signos y síntomas que presagian dicho cambio son una leucocitosis, trombocitosis o trombocitopenia progresivas, anemia, una creciente y dolorosa esplenomegalia o hepatomegalia, fiebre, dolores óseos, desarrollo de lesiones óseas destructivas y complicaciones trombóticas o hemorrágicas. En la fase acelerada, las células diferenciadas persisten, aunque a menudo muestran mayores anormalidades morfológicas y son aparentes la anemia creciente y la trombocitopenia así como la fibrosis de la médula.[2,5,6]

Algunos estudios han indicado que ciertas características de presentación tienen importancia pronóstica y pueden ayudar en la identificación de pacientes en quienes se deberá considerar el trasplante de médula ósea temprano en el curso de la enfermedad. Los factores que predicen una fase crónica de menor duración son: padecer una esplenomegalia creciente, ser de edad avanzada, ser de sexo masculino, y tener un nivel de lactato deshidrogenasa sérico elevado, anormalidades citogenéticas además del cromosoma Ph, una proporción mayor de blastos de la médula o la sangre periférica, basofilia, eosinofilia, trombocitosis en la médula ósea o en la sangre periférica, y anemia. Se han deducido modelos predictivos empleando análisis muy diversos.[3,4,7-10] Es importante tener en cuenta que los centros de trasplantes que realizan cinco o menos trasplantes al año generalmente tienen resultados más precarios que los centros más grandes.[11]

Fase crónica

Fase crónica: médula ósea y resultados citogenéticos como se describe anteriormente con menos de 5% de blastos y promielocitos en la sangre periférica y en la médula ósea.

Fase acelerada

Fase acelerada: más de 5% de blastos ya sea en la sangre periférica o en la médula ósea, pero menos de 30% de blastos tanto en la sangre periférica como en la médula ósea.

Fase blástica

Fase blástica: más de 30% de blastos en la sangre periférica o en la médula ósea.

Cuando hay presencia de más de 30% de blastos frente a fiebre, malestar y esplenomegalia progresiva, el paciente ha entrado en crisis blástica y la supervivencia será de unos pocos meses.[5,6]

Bibliografía:

  1. Stock W, Westbrook CA, Peterson B, et al.: Value of molecular monitoring during the treatment of chronic myeloid leukemia: a Cancer and Leukemia Group B study. Journal of Clinical Oncology 15(1): 26-36, 1997.
  2. Sawyers CL: Chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 340(17): 1330-1340, 1999.
  3. Sokal JE, Cox EB, Baccarani M, et al.: Prognostic discrimination in "good-risk" chronic granulocytic leukemia. Blood 63(4): 789-799, 1984.
  4. Sokal JE, Baccarani M, Russo D, et al.: Staging and prognosis in chronic myelogenous leukemia. Seminars in Hematology 25(1): 49-61, 1988.
  5. Kantarjian HM, Keating MJ, Talpaz M, et al.: Chronic myelogenous leukemia in blast crisis: analysis of 242 patients. American Journal of Medicine 83(3): 445-454, 1987.
  6. Cervantes F, Rozman M, Rosell J, et al.: A study of prognostic factors in blast crisis of Philadelphia chromosome-positive chronic myelogenous leukaemia. British Journal of Haematology 76(1): 27-32, 1990.
  7. Kantarjian HM, Smith TL, McCredie KB, et al.: Chronic myelogenous leukemia: a multivariate analysis of the associations of patient characteristics and therapy with survival. Blood 66(6): 1326-1335, 1985.
  8. Sacchi S, Kantarjian HM, Smith TL, et al.: Early treatment decisions with interferon-alfa therapy in early chronic-phase chronic myelogenous leukemia. Journal of Clinical Oncology 16(3): 882-889, 1998.
  9. Hasford J, Pfirrmann M, et al, for the Collaborative CML Prognostic Factors Project Group: A new prognostic score for survival of patients with chronic myeloid leukemia treated with interferon alfa. Journal of the National Cancer Institute 90(11): 850-858, 1998.
  10. Kvasnicka HM, Thiele J, Schmitt-Graeff A, et al.: Bone marrow features improve prognostic efficiency in multivariate risk classification of chronic-phase Ph1+ chronic myelogenous leukemia: a multicenter trial. Journal of Clinical Oncology 19(12): 2994-3009, 2001.
  11. Horowitz MM, Przepiorka D, Champlin RE, et al.: Should HLA-identical sibling bone marrow transplants for leukemia be restricted to large centers? Blood 79(10): 2771-2774, 1992.

ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de la evidencia relacionada con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.)

El tratamiento de la leucemia mielógena crónica (LMC) generalmente se inicia cuando se establece el diagnóstico, el cual se hace por la presencia de un recuento elevado de leucocitos (WBC, siglas en inglés), trombocitosis, cromosoma Filadelfia (Ph) y esplenomegalia.[1] En el diagnóstico inicial, se deberá considerar referir a los pacientes menores de 60 años de edad a centros que se dedican a explorar terapias potencialmente curativas con trasplantes de médula ósea cuando haya disponibles donantes apropiados.[2] Muchos pacientes serán demasiado mayores o no contarán con la salud necesaria para tolerar un trasplante; los que sí lo tolerarán tienen el 30% de probabilidades de encontrar un donante histocompatible que sea su pariente y el 50% de probabilidades de conseguir un donante adecuado que no sea pariente suyo.[2] El interferón alfa puede producir remisiones parciales o completas en LMC de fase crónica. Se ha informado de respuestas citogenéticas en hasta un 20% de los pacientes, con retardo del progreso de la enfermedad y prolongación de la supervivencia en general.[3] Se administra farmacoterapia estándar para disminuir el recuento de WBC a aproximadamente 10,000 por milímetro cúbico sin producir hipoplasia de médula ósea. Antes de la quimioterapia, ocurrían defunciones tempranas en pacientes que permanecían con recuentos de WBC y de plaquetas extremadamente altos. La leucoféresis y la plaquetaféresis también pueden utilizarse para bajar rápidamente estos recuentos sanguíneos, aunque esto sólo logra un beneficio temporal y se requiere muy rara vez en adultos en fase crónica.

Ya que se requiere de la actividad de la tirosina kinasa para la función de transformación de la fusión de la proteína del bcr-abl, el utilizar un inhibidor especifico de la kinasa podría ser un tratamiento eficaz para los pacientes con LMC.[4,5] El mesilato de imatinib (ST1571) bloquea completamente el sitio de unión del ATP de la kinasa abl; la actividad de la kinasa del factor receptor de la célula madre (c-KIT) y los receptores del factor de crecimiento derivado de las plaquetas, también son bloqueados.[6-8] El imatinib masilato inhibe específicamente la proliferación de células lineales derivadas del LMC y el crecimiento clonogenicde células de la medula ósea de pacientes con LMC. La proliferación del LMC en ratones desnudos también fue erradicado. Los resultados preliminares de dos ensayos en fase uno el Imatinib mesilate indujo la remisión hematológica en casi todos los pacientes con LMC en su fase crónica resistente al interferón; con una terapia de duración media, de menos de un año, del 45% al 54% mostró cierto grado de respuesta citogenética.[5][Nivel de evidencia:3iiiDiii];[9] También se observaron respuestas en pacientes con dobladillos de blastos, mieloides y linfoides a pesar de que la respuesta aparenta ser mas duradera para el fenotipo de blastos mieloides.[10][Nivel de evidencia:3iiiDiii] Estos resultados preliminares demuestran una actividad que aparenta ser mayor que la de cualquier otro agente utilizado en el tratamiento de la LMC. Sin embargo el seguimiento de los pacientes tratados es corto (el seguimiento promedio fue de 265 días). Se esta a la espera de los resultados de un estudio multicéntrico prospectivo aleatorio de pacientes no tratado con interferón mas citarabina o mesilato de Imatinib. [11] El resultado de este ensayo será critico ya que ayudara a determinar si el mesilato de Imatinib debe utilizarse como terapia de primera línea o debería reservarse para pacientes que no desarrollan respuestas citogenética al interferón. Para aquellos pacientes relativamente jóvenes en quienes la cura debería ser el objetivo principal el trasplante de células madres alogénica, debe permanecer como la primera opción hasta que resulte claro que el imatinib pueda curar a la mayoría de los pacientes o prolongar la vida mejor que el alfa interferón.[12]

Aquellos pacientes con crisis blásticas y que han tenido una recaida después de tratarse con mesilato de imatinib, la resistencia al mesilato de imatinib estuvo relacionada con una reactivación de la señal de transducción bcr-abl. En 6 de 9 pacientes estudiados, esto estuvo relacionado con una mutación en el dominio de la kinasa abl, la cual forma una unión crítica mediante el hidrógeno con el fármaco. en 3 pacientes, la resistencia estuvo relacionada con una amplificación genética progresiva del gen bcr-abl.[13]

El trasplante de médula ósea alogénica en la fase crónica es la única terapia que se sabe que cura la LMC. La mayoría de las series de trasplantes indican una supervivencia mayor cuando se lleva a cabo este procedimiento antes de que pase un año desde el diagnóstico.[14] [Nivel de evidencia: 3iiiA];[15] [Nivel de evidencia: 3iiiA][16]; [Nivel de evidencia: 3iiiA] Sin embargo, los datos que avalan un trasplante temprano nunca han sido confirmados en ensayos clínicos controlados. Otros tratamientos no curan la LMC. Por lo tanto, todos los pacientes recién diagnosticados deberán ser considerados candidatos apropiados para pruebas clínicas que exploren nuevos enfoques terapéuticos, incluyendo el trasplante de médula ósea, los modificadores de la respuesta biológica y la quimioterapia de combinación.

Se ha reconocido durante muchos años que algunos pacientes que presentan leucemia aguda pueden tener una anormalidad citogenética que no se puede distinguir morfológicamente del cromosoma Ph.[17] En la LMC de Ph+ típica o en la LMC que se presenta de nuevo en crisis blástica sin una fase crónica precedente que se pueda reconocer, los puntos de rotura en el cromosoma 22 ocurren ya sea entre el segundo y tercer exón o entre el tercero y el cuarto exón de la región bcr. Esto resulta en las dos variantes comunes del gen fusionado bcr-abelson (abl) que se ven típicamente en la LMC de Ph+, ambas asociadas a la expresión de una proteína híbrida p210 bcr-abl.[3,18,19]

Las designaciones en PDQ de que los tratamientos son "estándar" o que están "en evaluación clínica" no se deberán usar como base para la determinación de reembolsos.

Bibliografía:

  1. Sawyers CL: Chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 340(17): 1330-1340, 1999.
  2. Lee SJ, Anasetti C, Horowitz MM, et al.: Initial therapy for chronic myelogenous leukemia: playing the odds. Journal of Clinical Oncology 16(9): 2897-2903, 1998.
  3. Kurzrock R, Gutterman JU, Talpaz M: The molecular genetics of Philadelphia chromosome-positive leukemias. New England Journal of Medicine 319(15): 990-998, 1988.
  4. Deininger MW, Goldman JM, Melo JV: The molecular biology of chronic myeloid leukemia. Blood 96(10): 3343-3356, 2000.
  5. Druker BJ, Talpaz M, Resta DJ, et al.: Efficacy and safety of a specific inhibitor of the BCR-ABL tyrosine kinase in chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 344(14): 1031-1037, 2001.
  6. Goldman JM: Tyrosine-kinase inhibition in treatment of chronic myeloid leukaemia. Lancet 355(9209): 1031-1032, 2000.
  7. Druker BJ, Tamura S, Buchdunger E, et al.: Effects of a selective inhibitor of the Abl tyrosine kinase on the growth of Bcr-Abl positive cells. Nature Medicine 2(5): 561-566, 1996.
  8. Deininger MW, Goldman JM, Lydon N, et al.: The tyrosine kinase inhibitor CGP57148B selectively inhibits the growth of BCR-ABL-positive cells. Blood 90(9): 3691-3698, 1997.
  9. le Coutre P, Mologni L, Cleris L, et al.: In vivo eradication of human BCR/ABL-positive leukemia cells with an ABL kinase inhibitor. Journal of the National Cancer Institute 91(2): 163-168, 1999.
  10. Druker BJ, Sawyers CL, Kantarjian H, et al.: Activity of a specific inhibitor of the BCR-ABL tyrosine kinase in the blast crisis of chronic myeloid leukemia and acute lymphoblastic leukemia with the Philadelphia chromosome. New England Journal of Medicine 344(14): 1038-1042, 2001.
  11. Clinical Trial Line NO, Novartis Pharmaceuticals Corporation: Phase III Randomized Study of STI571 vs Interferon Alfa and Cytarabine in Patients With Newly Diagnosed, Previously Untreated, Philadelphia Chromosome Positive, Chronic Phase Chronic Myelogenous Leukemia (Summary Last Modified 02/2001), NOVARTIS-CSTI5710106, clinical trial, closed, 01/16/2001.
  12. Goldman JM, Melo JV: Targeting the BCR-ABL tyrosine kinase in chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 344(14): 1084-1086, 2001.
  13. Gorre ME, Mohammed M, Ellwood K, et al.: Clinical resistance to STI-571 cancer therapy caused by BCR-ABL gene mutation or amplification. Science 293(5531): 876-880, 2001.
  14. Goldman JM, Szydlo R, Horowitz MM, et al.: Choice of pretransplant treatment and timing of transplants for chronic myelogenous leukemia in chronic phase. Blood 82(7): 2235-2238, 1993.
  15. Clift RA, Appelbaum FR, Thomas ED: Treatment of chronic myeloid leukemia by marrow transplantation. Blood 82(7): 1954-1956, 1993.
  16. Hansen JA, Gooley TA, Martin PJ, et al.: Bone marrow transplants from unrelated donors for patients with chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 338(14): 962-968, 1998.
  17. Peterson LC, Bloomfield CD, Brunning RD: Blast crisis as an initial or terminal manifestation of chronic myeloid leukemia: a study of 28 patients. American Journal of Medicine 60(2): 209-220, 1976.
  18. Goldman JM, Grosveld G, Baltimore D, et al.: Chronic myelogenous leukemia - the unfolding saga. Leukemia 4(3): 163-167, 1990.
  19. Dreazen O, Canaani E, Gale RP: Molecular biology of chronic myelogenous leukemia. Seminars in Hematology 25(1): 35-49, 1988.

LEUCEMIA MIELOGENA CRONICA, FASE CRONICA

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de la evidencia relacionada con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.)

La elección de la terapia inicial para pacientes con leucemia mielógena crónica (LMC) en fase crónica es difícil. Los trasplantes alogénicos ofrecen la única esperanza de cura, pero la morbilidad y la mortalidad son elevadas. Para los pacientes menores de 40 años, los trasplantes alogénicos de un donante pariente o no pariente suyo tienen la máxima prioridad y se deberían tomar en consideración antes de que pase un año desde el diagnóstico.[1-3] Los pacientes mayores de 40 años con un donante pariente deberían considerar seriamente someterse a un trasplante alogénico, aunque la morbilidad y la mortalidad del procedimiento aumentan con la edad. Debido al aumento de la morbilidad y mortalidad de los donantes no parientes en pacientes mayores de 40 años, se recomienda un prueba clínica de interferón con o sin citarabina.[4] Los pacientes con respuesta citogenética mayor se someterían después al trasplante cuando éste fuera viable.

Opciones de tratamiento estándar:

1. El único tratamiento curativo consistentemente satisfactorio para la leucemia
mielógena crónica (LMC) ha sido la terapia de dosis elevada seguida de trasplante de médula ósea alogénico.[5] Todos los pacientes menores de 60 años de edad con un hermano gemelo o con hermanos con HLA idéntico deberán ser considerados para el trasplante de médula ósea al inicio de la fase crónica. Aunque el procedimiento se asocia con morbilidad y mortalidad considerablemente altas, en varias series a gran escala, de 50% a 70% de los pacientes que recibieron trasplantes en la fase crónica tuvieron una supervivencia de 2 a 3 años, con resultados mejores en pacientes más jóvenes (especialmente los menores de 20 años) y progresivamente peores en las fases acelerada y blástica de la enfermedad.[6-9] La mayoría de las series de trasplantes indican una supervivencia mayor cuando se lleva a cabo este procedimiento antes de que pase un año desde el diagnóstico.[1] [Nivel de evidencia: 3iiiA];[2] [Nivel de evidencia: 3iiiA][3]; [Nivel de evidencia: 3iiiA] Sin embargo, los datos que avalan un trasplante temprano nunca han sido confirmados en ensayos clínicos controlados. En un ensayo clínico aleatorio, los períodos sin enfermedad, así como la supervivencia en general fueron comparables cuando los transplantes alogénicos estuvieron seguidos de terapia preparativa con cyclofosfamida e irradiación total al cuerpo (TBI, por sus siglas en inglés) o busulfan y ciclofosfamida sin TBI. Este último estuvo relacionado a una menor incidencia de la enfermedad injerto versus huésped y menos episodios de fiebre, hospitalizaciones y días de internamiento.[10] [Nivel de evidencia: 1iiA]

Aproximadamente el 20% de los pacientes con LMC que de otra forma serían aptos para un trasplante carecen de un donante fraterno compatible.[4] Se pueden encontrar donantes HLA compatibles que no son parientes o donantes no compatibles en un antígeno HLA para cerca de un 50% de los participantes idóneos a través del National Marrow Donor Program (programa nacional de donantes de médula ósea).[4] Sin embargo, todavía existen obstáculos importantes para usar donantes que no son parientes, especialmente en pacientes de mayor edad. Dos series retrospectivas siguiendo el trasplante de médula ósea alogénica de un donante no emparentado con el misma HLA mostraron un relapso a cinco años de 3% a 10% y una tasa de supervivencia general a 5 años de 31% a 57% (la mayoría de las muertes estuvieron relacionadas con el tratamiento). [9][Nivel de evidencia:3iiiA];[11] Los pacientes con transplantes de donantes no emparentados fueron generalmente más jóvenes, y tuvieron un intervalo de tiempo mayor entre el diagnóstico y el transplante. A pesar de que la mayoría de las recaídas ocurren antes de pasar 5 años desde el transplante, las recaídas han ocurrido hasta 9 años después de un trasplante de médula ósea. El riesgo parece ser menor en pacientes que tuvieron el transplante temprano en la enfermedad y en aquéllos que desarrollan enfermedad crónica de injerto contra huésped.[9,12] Los trasplantes de médula ósea de donantes no parientes están asociados con un riesgo mayor de rechazo del injerto e infección después del transplante (de virus y hongos). La frecuencia de recaída es más baja con trasplantes de médula ósea de donantes no emparentados que de hermanos. La administración de interferón alfa, hidroxiurea o ambos es el tratamiento estándar utilizado para estabilizar al paciente antes del trasplante. Estudios previos indican que una exposición previa al interferón tuvo un efecto adverso en los resultados después de BMT alogénicos subsecuentes. [13,14] Sin embargo, estudios subsiguientes no han confirmado estas observaciones. [15,16] Estudios retrospectivos indican que el impacto potencialmente negativo del interferón en los resultados del trasplante aparenta estar limitado a pacientes que reciben transplante de un donante cualificado pero que no es pariente del paciente, y pudiera estar aminorado por el retiro del interferón por al menos 90 días previo al transplante. [17,15,16]

2. Los pacientes que no reúnen los requisitos para un trasplante alogénico o
singénico deberán recibir interferón alfa. En un metaanálisis de 7 ensayos en los que se aleó a pacientes para recibir interferón o quimioterapia convencional (hidroxiurea o busulfan) mostró una reducción del 30% en la tasa de mortalidad en pacientes que recibieron interferón (P<.0001) la tasa de mortalidad anual se redujo en 26% en los ensayos de interferón versus hidroxiurea (p=.001) y 36% en los ensayos de interferón versus busultan (p=.0007). La supervivencia media se prolongó de 1 a 2 años; la tasa de supervivencia a 5 años fue de 57% en los pacientes tratados con interferón, y 42% en los pacientes tratados con quimioterapia (p<.00001) Un análisis más detallado de estos 2 ensayos constó con una aleación de 3 vías entre interferón, hidroxiurea y busultan y mostró que la hidroxiurea es superior al busultan, disminuyendo las probabilidades de mortalidad en un 24% (p=.02).[18] Alrededor del 20% de los pacientes en fase crónica que fueron tratados con interferón alfa tuvieron una remisión citogenética completa con desaparición temporal de células ph+ en la médula, y en cerca del 10% de los pacientes, estas respuestas citogénicas son bastante duraderas. [19-21] Estos datos solamente han sido publicados en el contexto de artículos revisados y no como manuscritos de investigación revisados por colegas.[21] Los pacientes tratados con interferón, en un ensayo clínico aleatorio a los que se les dio seguimiento por largo tiempo, y en el que se comparó el interferón con quimioterapia, mostró que la tasa de supervivencia media no se había alcanzado a los 10 años en pacientes que obtuvieron una respuesta citogenética al interferón grande o completa.[22] El setenta y cuatro por ciento de los pacientes con respuesta citogenética completa, y el 55% de los pacientes con respuesta citogenética grande estaban vivos y no mostraron progresión de la enfermedad al momento de la publicación. (No se dio el tiempo medio de seguimiento). Sin embargo, usando métodos moleculares de análisis, todavía se pueden detectar pequeñas cantidades de células Ph+ en la mayoría de los pacientes que tienen remisiones citogénicas a largo plazo, y se requerirá un seguimiento más largo para cerciorarse de si la enfermedad reaparecerá o no. Los pacientes mayores de 60 años con LMC en fase crónica tienen una tasa de respuesta hematológica y citogénica y una duración de la respuesta citogénica similar a la de pacientes más jóvenes; sin embargo, la frecuencia de complicaciones es mayor en los pacientes ancianos.[23] El interferón alfa tiene importantes efectos tóxicos que pueden causar que se modifique la dosificación o se deje de administrar la terapia en muchos casos. Los efectos secundarios comunes son un síndrome similar a la influenza, náusea, anorexia, pérdida de peso y síntomas nerurosiquiátricos, todos ellos reversibles al cesar la terapia.[24] Las complicaciones relacionadas con el sistema inmunológico, como el hipertiroidismo, la hemólisis, y las enfermedades de los tejidos conectivos, pueden ocurrir en raras ocasiones después de un tratamiento a largo plazo.[25] El interferón alfa es bastante costoso, y las inyecciones subcutáneas diarias pueden ser problemáticas. Los pacientes que obtengan una remisión citogenética deberían continuar la terapia (de 3 a 5 millones de unidades por metro cuadrado diarios) al menos durante 2 a 3 años después de la remisión, y quizás de forma indefinida, según sugieren algunos investigadores. Los pacientes que respondan parcialmente (<35% cromosoma Filadelfia) deberían continuar tomando interferón hasta el final de la respuesta a menos que se encuentre un donante(si éste es el caso).[26] El grupo de estudio francés sobre la leucemia mieloide crónica aleó 721 pacientes con interferón y citarabina contra interferón solo.[27][Nivel de evidencia: 1iiA] Los pacientes que recibieron la combinación tuvieron un número significativamente mayor de respuestas citogenéticas (41% contra 24%, p<.001) y mejoraron su tasa de supervivencia a 3 años (86% contra 80%). Todos los pacientes recibieron inicialmente hidroxiurea hasta que se obtuvo una remisión hematológica completa; muchos científicos utilizan la hidroxiurea para normalizar la leucocitosis cuando inician la terapia con interferón. La mayor eficacia de esta combinación de interferón y citarabina se debe sopesar con el aumento en los efectos tóxicos.[27] En los pacientes que tienen un estatus de rendimiento adecuado y sin embargo no son candidatos para el trasplante, esta combinación es una opción razonable.[28] El interferón alfa resulta también eficaz en aquellos pacientes que han recaído después de un transplante de médula ósea alogénico.[29,30]

3. Ya que se requiere de la actividad de la tirosina kinasa para la funcion de
transformación de la fusión de la proteína del bcr-abl, el utilizar un inhibidor especifico de la kinasa podría ser un tratamiento eficaz para los pacientes con LMC.[31,32] El Imatinib masilato inhibe la oncoproteína bcr-abl la cual es patogénica en LMC. Los resultados preliminares de dos ensayos en fase uno el Imatinib mesilate indujo la remisión hematológica en casi todos los pacientes con LMC en su fase crónica resistente al interferón; con una terapia de duración media, de menos de un año del 45% al 54% mostró cierto grado de respuesta citogenética.[32][Nivel de evidencia:3iiiDiii];[33] También se observaron respuestas en pacientes con dobladillos de blastos, mieloides y linfoides a pesar de que la respuesta aparenta ser mas duradera para el fenotipo de blastos mieloides.[34][Nivel de evidencia:3iiiDiii] Estos resultados preliminares demuestran una actividad que aparenta ser mayor que la de cualquier otro agente utilizado en el tratamiento de la LMC. Sin embargo el seguimiento de los pacientes tratados es corto (el seguimiento promedio fue de 265 días). Se esta a la espera de los resultados de un estudio multicéntrico prospectivo aleatorio de pacientes no tratado con interferón más citarabina o mesilato de imatinib. NOVARTIS-CST15710106 El resultado de este ensayo será critico ya que ayudara a determinar si el mesilato de Imatinib debe utilizarse como terapia de primera línea o debería reservarse para pacientes que no desarrollan respuestas citogenetica al interferón. [31] Para aquellos pacientes relativamente jóvenes en quienes la cura debería ser el objetivo principal el trasplante de células madres alogénica, debe permanecer como la primera opción hasta que resulte claro que el imatinib pueda curar a la mayoría de los pacientes o prolongar la vida mejor que el alfa interferón.[36]

En los pacientes con crísis blástica, que han recaído después de someterse a tratamiento con mesilato de imatinab, la resistencia al imatinab estuvo relacionada con la reactivación de la señal de transducción bcr-abl. En 6 de 9 pacientes estudiados, esto estuvo relacionado con una mutación de el dominio de la kinasa abl el cual forma una unión hidrogenada crítica con el fármaco. En 3 pacientes, la resistencia estuvo relacionada con una amplificación del gen progresivo bcr-abl.[37]

4. La hidroxiurea se administra diariamente en forma oral (de 1 a 3 g/día como
dosis única con el estómago vacío). La hidroxiurea es superior al busulfán en la fase crónica de la LMC, con una supervivencia promedio considerablemente más larga y significativamente menos efectos adversos severos.[38] A menudo se usa inicialmente una dosis de 40 miligramos por kilogramo al día y frecuentemente esto resulta en una reducción rápida del recuento de leucocitos (WBC, siglas en inglés). Cuando el recuento de WBC cae por debajo de 20,000 por milímetro cúbico, la hidroxiurea se reduce con frecuencia y se titula para mantener un recuento de WBC entre 5,000 y 20,000. Sin embargo, en una prueba aleatoria en la que se varió la dosis de hidroxiurea para normalizar el recuento de leucocitos, no se observó diferencia de supervivencia entre un grupo tratado con hidroxiurea y un grupo tratado con interferón alfa, lo cual sugiere que una aplicación más agresiva de hidroxiurea pueda conducir a beneficios adicionales. Este descubrimiento necesita ser confirmado.[39] Al momento la hidroxiurea se utiliza primariamente para estabilizar al paciente con hiperleucositosis o como terapia paliativa para aquellos pacientes que no han respondido a otra terapia.

5. El busulfán (Myleran), el cual se usa en muy raras ocasiones, se administra
oralmente, ya sea diariamente (de 4 a 8 miligramos al día) o en administraciones de 2 semanas de duración. Al busulfán se le relaciona con mielosupresión prolongada impredecible, fibrosis pulmonar y enfermedad parecida a la de Addison. A menudo se usa inicialmente una dosis de 0.1 miligramos por kilogramo al día. La dosis se reduce a la mitad al bajar el recuento de leucocitos a la mitad y se deja de administrar cuando el recuento de leucocitos cae por debajo de 20,000.

6. La esplenectomía puede ser necesaria y útil en pacientes con problemas
hematológicos y malestar físico debido al tamaño masivo del bazo.

7. También se ha considerado la posibilidad de erradicar la población de células
leucémicas durante la fase crónica mediante tratamiento intensivo seguido de rescate con médula autóloga o con células madre de sangre periférica.[40,41] Se han tratado diversos métodos para eliminar o reducir las células leucémicas residuales en los autoinjertos, incluyendo tratamiento ex vivo con fármacos citotóxicos y diversos métodos inmunológicos o biológicos de purgado. Mientras algunos de los primeros informes parecen prometedores, éstos se basan en números relativamente pequeños de pacientes seleccionados, y el período de seguimiento es demasiado corto para asegurarse de que no ocurrirán recaídas tardías.

Bibliografía:

  1. Goldman JM, Szydlo R, Horowitz MM, et al.: Choice of pretransplant treatment and timing of transplants for chronic myelogenous leukemia in chronic phase. Blood 82(7): 2235-2238, 1993.
  2. Clift RA, Appelbaum FR, Thomas ED: Treatment of chronic myeloid leukemia by marrow transplantation. Blood 82(7): 1954-1956, 1993.
  3. Hansen JA, Gooley TA, Martin PJ, et al.: Bone marrow transplants from unrelated donors for patients with chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 338(14): 962-968, 1998.
  4. Lee SJ, Anasetti C, Horowitz MM, et al.: Initial therapy for chronic myelogenous leukemia: playing the odds. Journal of Clinical Oncology 16(9): 2897-2903, 1998.
  5. Gratwohl A, Hermans J: Allogeneic bone marrow transplantation for chronic myeloid leukemia. Bone Marrow Transplantation 17(Suppl 3): S7-S9, 1996.
  6. Thomas ED, Clift RA: Indications for marrow transplantation in chronic myelogenous leukemia. Blood 73(4): 861-864, 1989.
  7. McGlave P: Bone marrow transplants in chronic myelogenous leukemia: an overview of determinants of survival. Seminars in Hematology 27(3, Suppl 4): 23-30, 1990.
  8. Wagner JE, Zahurak M, Piantadosi S, et al.: Bone marrow transplantation of chronic myelogenous leukemia in chronic phase: evaluation of risks and benefits. Journal of Clinical Oncology 10(5): 779-789, 1992.
  9. Enright H, Davies SM, DeFor T, et al.: Relapse after non-T-cell-depleted allogeneic bone marrow transplantation for chronic myelogenous leukemia: early transplantation, use of an unrelated donor, and chronic graft-versus-host disease are protective. Blood 88(2): 714-720, 1996.
  10. Clift RA, Buckner CD, Thomas ED, et al.: Marrow transplantation for chronic myeloid leukemia: a randomized study comparing cyclophosphamide and total body irradiation with busulfan and cyclophosphamide. Blood 84(6): 2036-2043, 1994.
  11. Hansen JA, Gooley TA, Martin PJ, et al.: Bone marrow transplants from unrelated donors for patients with chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 338(14): 962-968, 1998.
  12. Pichert G, Roy DC, Gonin R, et al.: Distinct patterns of minimal residual disease associated with graft-versus-host disease after allogeneic bone marrow transplantation for chronic myelogenous leukemia. Journal of Clinical Oncology 13(7): 1704-1713, 1995.
  13. Beelen DW, Graeven U, Elmaagacli AH, et al.: Prolonged administration of interferon-alpha in patients with chronic-phase Philadelphia chromosome-positive chronic myelogenous leukemia before allogeneic bone marrow transplantation may adversely affect transplant outcome. Blood 85(10): 2981-2990, 1995.
  14. Giralt SA, Kantarjian HM, Talpaz M, et al.: Effect of prior interferon alfa therapy on the outcome of allogeneic bone marrow transplantation for chronic myelogenous leukemia. Journal of Clinical Oncology 11(6): 1055-1061, 1993.
  15. Giralt S, Szydlo R, Goldman JM, et al.: Effect of short-term interferon therapy on the outcome of subsequent HLA-identical sibling bone marrow transplantation for chronic myelogenous leukemia: an analysis from the International Bone Marrow Transplant Registry. Blood 95(2): 410-415, 2000.
  16. Hehlmann R, Hochhaus A, et al. for the German CML-Study Group and the SAKK: Interferon-alfa before allogeneic bone marrow transplantation in chronic myelogenous leukemia does not affect outcome adversely, provided it is discontinued at least 90 days before the procedure. Blood 94(11): 3668-3677, 1999.
  17. Morton AJ, Gooley T, Hansen JA, et al.: Association between pretransplant interferon-alpha and outcome after unrelated donor marrow transplantation for chronic myelogenous leukemia in chronic phase. Blood 92(2): 394-401, 1998.
  18. Interferon alfa versus chemotherapy for chronic myeloid leukemia: a meta-analysis of seven randomized trials: Chronic Myeloid Leukemia Trialists' Collaborative Group. Journal of the National Cancer Institute 89(21): 1616-1620, 1997.
  19. Ozer H, George SL, Schiffer CA, et al.: Prolonged subcutaneous administration of recombinant alpha 2b interferon in patients with previously untreated Philadelphia chromosome-positive chronic-phase chronic myelogenous leukemia: effect on remission duration and survival: Cancer and Leukemia Group B study 8583. Blood 82(10): 2975-2984, 1993.
  20. Kantarjian HM, Smith TL, O'Brien S, et al.: Prolonged survival in chronic myelogenous leukemia after cytogenetic response to interferon-alpha therapy. Annals of Internal Medicine 122(4): 254-261, 1995.
  21. Kantarjian HM, Deisseroth A, Kurzrock R, et al.: Chronic myelogenous leukemia: a concise update. Blood 82(3): 691-703, 1993.
  22. Long-term follow-up of the Italian trial of interferon-alfa versus conventional chemotherapy in chronic myeloid leukemia. The Italian Cooperative Study Group on Chronic Myeloid Leukemia. Blood 92(5): 1541-1548, 1998.
  23. Cortes J, Kantarjian H, O'Brien S, et al.: Results of interferon-alpha therapy in patients with chronic myelogenous leukemia 60 years of age and older. American Journal of Medicine 100: 452-455, 1996.
  24. Hensley ML, Peterson B, Silver RT, et al.: Risk factors for severe neuropsychiatric toxicity in patients receiving interferon alfa-2b and low-dose cytarabine for chronic myelogenous leukemia: analysis of Cancer and Leukemia Group B 9013. Journal of Clinical Oncology 18(6): 1301-1308, 2000.
  25. Sacchi S, Kantarjian H, O'Brien S, et al.: Immune-mediated and unusual complications during interferon alfa therapy in chronic myelogenous leukemia. Journal of Clinical Oncology 13(9): 2401-2407, 1995.
  26. Jankovic GM, Colovic MD: International conference on chronic myelocytic leukemia: biology and treatment organised by the Scientific Committee of The Israel Society of Hematology, Jerusalem, Israel, 28-31 January 1996. Leukemia 10(10): 1667-1670, 1996.
  27. Guilhot F, Chastang C, et al, for the French Chronic Myeloid Leukemia Study Group: Interferon alfa-2b combined with cytarabine versus interferon alone in chronic myelogenous leukemia. New England Journal of Medicine 337(4): 223-229, 1997.
  28. Goldman JM: Optimizing treatment for chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 337(4): 270-271, 1997.
  29. Higano CS, Raskind WH, Singer JW: Use of alpha interferon for the treatment of relapse of chronic myelogenous leukemia in chronic phase after allogeneic bone marrow transplantation. Blood 80(6): 1437-1442, 1992.
  30. Arcese W, Goldman JM, D'Arcangelo E, et al.: Outcome for patients who relapse after allogeneic bone marrow transplantation for chronic myeloid leukemia. Blood 82(10): 3211-3219, 1993.
  31. Deininger MW, Goldman JM, Melo JV: The molecular biology of chronic myeloid leukemia. Blood 96(10): 3343-3356, 2000.
  32. Druker BJ, Talpaz M, Resta DJ, et al.: Efficacy and safety of a specific inhibitor of the BCR-ABL tyrosine kinase in chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 344(14): 1031-1037, 2001.
  33. le Coutre P, Mologni L, Cleris L, et al.: In vivo eradication of human BCR/ABL-positive leukemia cells with an ABL kinase inhibitor. Journal of the National Cancer Institute 91(2): 163-168, 1999.
  34. Druker BJ, Sawyers CL, Kantarjian H, et al.: Activity of a specific inhibitor of the BCR-ABL tyrosine kinase in the blast crisis of chronic myeloid leukemia and acute lymphoblastic leukemia with the Philadelphia chromosome. New England Journal of Medicine 344(14): 1038-1042, 2001.
  35. Clinical Trial Line NO, Novartis Pharmaceuticals Corporation: Phase III Randomized Study of STI571 vs Interferon Alfa and Cytarabine in Patients With Newly Diagnosed, Previously Untreated, Philadelphia Chromosome Positive, Chronic Phase Chronic Myelogenous Leukemia (Summary Last Modified 02/2001), NOVARTIS-CSTI5710106, clinical trial, closed, 01/16/2001.
  36. Goldman JM, Melo JV: Targeting the BCR-ABL tyrosine kinase in chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 344(14): 1084-1086, 2001.
  37. Gorre ME, Mohammed M, Ellwood K, et al.: Clinical resistance to STI-571 cancer therapy caused by BCR-ABL gene mutation or amplification. Science 293(5531): 876-880, 2001.
  38. Hehlmann R, Heimpel H, Hasford J, et al.: Randomized comparison of busulfan and hydroxyurea in chronic myelogenous leukemia: prolongation of survival by hydroxyurea. Blood 82(2): 398-407, 1993.
  39. Hehlmann R, Heimpel H, Hasford J, et al.: Randomized comparison of interferon-alfa with busulfan and hydroxyurea in chronic myelogenous leukemia. Blood 84(12): 4064-4077, 1994.
  40. O'Brien SG, Goldman JM: Current approaches to hematopoietic stem-cell purging in chronic myeloid leukemia. Journal of Clinical Oncology 13(3): 541-546, 1995.
  41. Carella AM, Simonsson B, Link H, et al.: Mobilization of Philadelphia-negative peripheral blood progenitor cells with chemotherapy and rhuG-CSF in chronic myelogenous leukaemia patients with a poor response to interferon-alpha. British Journal of Haematology 101(1): 111-118, 1998.

LEUCEMIA MIELOGENA CRONICA, FASE ACELERADA

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de la evidencia relacionada con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.)

Opciones de tratamiento estándar:

1. Trasplante de médula ósea. El trasplante de médula ósea autóloga puede
devolver al paciente a una fase crónica, que puede ser duradera. El trasplante de médula ósea alogénica tiene potencial de curación, aunque los resultados que se han obtenido hasta la fecha son precarios.[1-4]

2. Imatinib mesilato (ST1571). Diecinueve pacientes que fueron tratados en el
ensayo de fase uno con imatinib miselato y que fallaron en responder al alpha interferón mostraron característica de enfermedad acelerada. Los datos no han sido presentados de manera tal que se pueda estimar la taza de respuesta de este subgrupo de pacientes. Sin embargo dada la actividad de este compuesto en las crisis blásticas (ver mas abajo) es sumamente probable que se mantenga la actividad en algunos pacientes en la fase acelerada.[5]

3. Interferón alfa.[6] A pesar de que la tasa de respuesta es menor en la fase
acelerada de la enfermedad que en la fase crónica, se ha informado de respuestas duraderas y de la supresión de la evolución citogenética clonal.[6,7] Cuando se le añadió citarabina al interferón alfa, en comparación a los controles históricos del interferón solo, la tasa de respuesta y la supervivencia a 3 años parecen mejorar en los pacientes en última etapa.[7] [Nivel de evidencia: 3iiiA]

4. Dosis elevadas de citarabina.[8]

5. Hidroxiurea.

6. Busulfán.

7. Terapia de transfusión de apoyo.

Bibliografía:

  1. Martin PJ, Clift RA, Fisher LD, et al.: HLA-identical marrow transplantation during accelerated-phase chronic myelogenous leukemia: analysis of survival and remission duration. Blood 72(6): 1978-1984, 1988.
  2. Copelan EA, Grever MR, Kapoor N, et al.: Marrow transplantation following busulfan and cyclophosphamide for chronic myelogenous leukaemia in accelerated or blastic phase. British Journal of Haematology 71(4): 487-491, 1989.
  3. Reiffers J, Trouette R, Marit G, et al.: Autologous blood stem cell transplantation for chronic granulocytic leukaemia in transformation: a report of 47 cases. British Journal of Haematology 77(3): 339-345, 1991.
  4. Thomas ED, Clift RA: Indications for marrow transplantation in chronic myelogenous leukemia. Blood 73(4): 861-864, 1989.
  5. Druker BJ, Talpaz M, Resta DJ, et al.: Efficacy and safety of a specific inhibitor of the BCR-ABL tyrosine kinase in chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 344(14): 1031-1037, 2001.
  6. Cortes J, Talpaz M, O'Brien S, et al.: Suppression of cytogenetic clonal evolution with interferon alfa therapy in patients with Philadelphia chromosome-positive chronic myelogenous leukemia. Journal of Clinical Oncology 16(10): 3279-3285, 1998.
  7. Kantarjian HM, Keating MJ, Estey EH, et al.: Treatment of advanced stages of Philadelphia chromosome-positive chronic myelogenous leukemia with interferon-alfa and low-dose cytarabine. Journal of Clinical Oncology 10(5): 772-778, 1992.
  8. Kantarjian HM, Talpaz M, Kontoyiannis D, et al.: Treatment of chronic myelogenous leukemia in accelerated and blastic phases with daunorubicin, high-dose cytarabine, and granulocyte-macrophage colony-stimulating factor. Journal of Clinical Oncology 10(3): 398-405, 1992.

LEUCEMIA MIELOGENA CRONICA - FASE BLASTICA

Opciones de tratamiento estándar:

1. El mesilato de imatinib (ST1571) ha demostrado una actividad marcada en
pacientes con crisis blástica mieloide y en paciente con crisis blástica linfoide o, leucemia linfoblástica aguda positiva al cromosoma Filadelfia. En un ensayo de fase uno, cuatro de treinta y ocho con crisis blástica mieloide tuvieron una remisión hematológica completa y 17 tuvieron una disminución de blastos en la medula ósea del 15% o menos.[1] De los 20 pacientes en el cohorte linfoide, 4 tuvieron una respuesta hematológica completa y 10 tuvieron una disminución de blastos en la medula ósea del 15% o menos. Desafortunadamente estas respuestas no han sido durables. De 21 paciente con crisis mieloide blástica que respondieron, 9 tuvieron recaídas entre los 42 y 194 días; de los 14 pacientes con enfermedad linfoide que respondieron 12 recayeron con un tiempo de duración promedio de 58 días. De los pacientes con crisis blástica mieloide 7 de los 21 pacientes que respondieron continuaron en remisión con un seguimiento máximo de 349 días. Estos datos de respuestas constituyen los mas altos agentes de respuesta para esta enfermedad.[1]

2. Vincristina y prednisona con o sin una antraciclina (para aproximadamente el
25% de los pacientes con células positivas para deoxinucleotidiltransferasa terminal y transformación linfoblástica).[2,3]

3. El trasplante de médula ósea alogénica tiene éxito en menos del 10% de los
pacientes debido a complicaciones del trasplante y leucemia recurrente.[4] Si está disponible, esto representa el único enfoque potencialmente curativo en tales pacientes. El trasplante alogénico es mas eficaz en pacientes que han sido inducido a una segunda fase crónica con una supervivencia libre de enfermedad, prolongada, de aproximadamente 20%.[5]

4. Hidroxiurea (paliativa).

5. Dosis elevadas de citarabina.[6]

El pronóstico para cualquier paciente con cáncer que haya recibido tratamiento y con enfermedad progresiva, recurrente o recidivante es precario, sin importar el tipo de célula o la etapa.[4] La cuestión y la selección de tratamiento adicional dependen de muchos factores, incluyendo el cáncer específico, el tratamiento previo, el sitio de recurrencia, así como consideraciones individuales del paciente. Debido a los resultados extremadamente precarios con terapia estándar en la crisis blástica, las pruebas clínicas son particularmente apropiadas y se deberán considerar cuando sea posible.[4,7,8]

Bibliografía:

  1. Druker BJ, Sawyers CL, Kantarjian H, et al.: Activity of a specific inhibitor of the BCR-ABL tyrosine kinase in the blast crisis of chronic myeloid leukemia and acute lymphoblastic leukemia with the Philadelphia chromosome. New England Journal of Medicine 344(14): 1038-1042, 2001.
  2. Preti HA, O'Brien S, Giralt S, et al.: Philadelphia-chromosome-positive adult acute lymphocytic leukemia: characteristics, treatment results, and prognosis in 41 patients. American Journal of Medicine 97: 60-65, 1994.
  3. Walters RS, Kantarjian HM, Keating MJ, et al.: Therapy of lymphoid and undifferentiated chronic myelogenous leukemia in blast crisis with continuous vincristine and adriamycin infusions plus high-dose decadron. Cancer 60(8): 1708-1712, 1987.
  4. Copelan EA, Grever MR, Kapoor N, et al.: Marrow transplantation following busulfan and cyclophosphamide for chronic myelogenous leukaemia in accelerated or blastic phase. British Journal of Haematology 71(4): 487-491, 1989.
  5. Gratwohl A, Hermans J, Niederwieser D, et al.: Bone marrow transplantation for chronic myeloid leukemia: long-term results. Bone Marrow Transplantation 12(5): 509-516, 1993.
  6. Kantarjian HM, Talpaz M, Kontoyiannis D, et al.: Treatment of chronic myelogenous leukemia in accelerated and blastic phases with daunorubicin, high-dose cytarabine, and granulocyte-macrophage colony-stimulating factor. Journal of Clinical Oncology 10(3): 398-405, 1992.
  7. Silver RT: Chronic myeloid leukemia: a perspective of the clinical and biologic issues of the chronic phase. Hematology/Oncology Clinics of North America 4(2): 319-335, 1990.
  8. Kantarjian HM, Keating MJ, Talpaz M, et al.: Chronic myelogenous leukemia in blast crisis: analysis of 242 patients. American Journal of Medicine 83(3): 445-454, 1987.

LEUCEMIA MIELOGENA CRONICA RECIDIVANTE

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de la evidencia relacionada con los resultados observados en una estrategia terapéutica. Para más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia.

Los resultados preliminares de dos ensayos en fase uno el Imatinib mesilate (ST1571) indujo la remisión hematológica en casi todos los pacientes con LMC en su fase crónica resistente al interferón; con una terapia de duración media, de menos de un año, del 45% al 54% mostró cierto grado de respuesta citogenetica.[1];[2] [Nivel de evidencia:3iiiDiii] También se observaron respuestas en pacientes con dobladillos de blastos, mieloides y linfoides a pesar de que la respuesta aparenta ser mas duradera para el fenotipo de blastos mieloides.[3][Nivel de evidencia:3iiiDiii] Estos resultados preliminares demuestran una actividad que aparenta ser mayor que la de cualquier otro agente utilizado en el tratamiento de la LMC. Se esta a la espera de los resultados de un estudio multicentrico prospectivo aleatorio de pacientes no tratado con interferón mas citarabina o mesilato de Imatinib.[4] Para aquellos pacientes relativamente jóvenes en quienes la cura debería ser el objetivo principal el trasplante de células madres alogénica, debe permanecer como la primera opción hasta que resulte claro que el imatinib pueda curar a la mayoría de los pacientes o prolongar la vida mejor que el alfa interferón.[5]

Después de la recaída de un trasplante de medula ósea alogénica algunos pacientes responden al alfa interferón.[6]

Las infusiones de leocositos con recubiertos de aislantes o de células T aislada obtenidas mediante feresis del trasplante de la medula ósea de un donante a inducido a remisiones prolongada en mas del 50% de pacientes que recaen después de un trasplante alogénico. Se piensa que la eficacia de este tratamiento se debe a un efecto inmunológico llamado injerto versus leucemia. Este tratamiento es mas eficaz en aquellos pacientes cuya recaída es detectable solamente mediante estudios citogénicos o moleculares y esta relacionada de manera significativa con la enfermedad de injerto versus huésped.[7-11]

Se están evaluando combinaciones de quimioterapéuticas para aquellos pacientes en que sufren una recaída al tratamiento con interferón o aquellos que no pueden tolerar los efectos secundarios de interferón. [12]

Bibliografía:

  1. le Coutre P, Mologni L, Cleris L, et al.: In vivo eradication of human BCR/ABL-positive leukemia cells with an ABL kinase inhibitor. Journal of the National Cancer Institute 91(2): 163-168, 1999.
  2. Druker BJ, Talpaz M, Resta DJ, et al.: Efficacy and safety of a specific inhibitor of the BCR-ABL tyrosine kinase in chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 344(14): 1031-1037, 2001.
  3. Druker BJ, Sawyers CL, Kantarjian H, et al.: Activity of a specific inhibitor of the BCR-ABL tyrosine kinase in the blast crisis of chronic myeloid leukemia and acute lymphoblastic leukemia with the Philadelphia chromosome. New England Journal of Medicine 344(14): 1038-1042, 2001.
  4. Clinical Trial Line NO, Novartis Pharmaceuticals Corporation: Phase III Randomized Study of STI571 vs Interferon Alfa and Cytarabine in Patients With Newly Diagnosed, Previously Untreated, Philadelphia Chromosome Positive, Chronic Phase Chronic Myelogenous Leukemia (Summary Last Modified 02/2001), NOVARTIS-CSTI5710106, clinical trial, closed, 01/16/2001.
  5. Goldman JM, Melo JV: Targeting the BCR-ABL tyrosine kinase in chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 344(14): 1084-1086, 2001.
  6. Pigneux A, Devergie A, Pochitaloff M, et al.: Recombinant alpha-interferon as treatment for chronic myelogenous leukemia in relapse after allogeneic bone marrow transplantation: a report from the Societe Francaise de Greffe de Moelle. Bone Marrow Transplantation 15(6): 819-824, 1995.
  7. Mackinnon S, Papadopoulos EB, Carabasi MH, et al.: Adoptive immunotherapy evaluating escalating doses of donor leukocytes for relapse of chronic myeloid leukemia after bone marrow transplantation: separation of graft-versus-leukemia responses from graft-versus-host disease. Blood 86(4): 1261-1268, 1995.
  8. Bar BM, Schattenberg A, Mensink EJ, et al.: Donor leukocyte infusions for chronic myeloid leukemia relapsed after allogeneic bone marrow transplantation. Journal of Clinical Oncology 11(3): 513-519, 1993.
  9. Porter DL, Roth MS, McGarigle C, et al.: Induction of graft-versus-host disease as immunotherapy for relapsed chronic myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 330(2): 100-106, 1994.
  10. Kolb HJ, Schattenberg A, Goldman JM, et al.: Graft-versus-leukemia effect of donor lymphocyte transfusions in marrow grafted patients. Blood 86(5): 2041-2050, 1995.
  11. van Rhee F, Savage D, Blackwell J, et al.: Adoptive immunotherapy for relapse of chronic myeloid leukemia after allogeneic bone marrow transplant: equal efficacy of lymphocytes from sibling and matched unrelated donors. Bone Marrow Transplantation 21(10): 1055-1061, 1998.
  12. Kantarjian HM, Talpaz M, Smith TL, et al.: Homoharringtonine and low-dose cytarabine in the management of late chronic-phase chronic myelogenous leukemia. Journal of Clinical Oncology 18(20): 3513-3521, 2000.
Date Last Modified: 10/2002


El Sistema Computarizado de Información sobre el Cáncer PDQ contiene información adicional que no esta disponible en CancerMail: directorio de instituciones y médicos que dan tratamiento a pacientes con cáncer y un listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor información sobre el acceso al PDQ, consulte el Contenido de CancerMail y asi podra obtener los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ
.

PDQ por pacientes

Back to the Cancernet contents overview
HON-Code We subscribe to the HONcode principles
of the Health On the Net Foundation


Dr. G. Quade

This page was last modified on Tuesday, 29-Jan-2008 15:29:53 CET