NCI medNews

"Leucemia mieloide aguda en adultos" is redistributed by University of Bonn, Medical Center

Leucemia mieloide aguda en adultos

208/01029

Get this document via a secure connection


Informacion General
Clasificacion Celular
Informacion De Las Etapas
Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
Leucemia Mieloide Aguda En Adultos - No Tratada
Leucemia Mieloide Aguda En Adultos - En Remision
Leucemia Mieloide Aguda En Adultos - Recurrente


CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer


Información del PDQ para profesionales de la salud


Importante: La presente información está dirigida principalmente al personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico, comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)

INFORMACION GENERAL

Los adelantos en el tratamiento de la leucemia mieloide aguda en adultos (LMA; también llamada leucemia no linfocítica aguda o LNLA) han dado lugar a tasas de remisión completa sustancialmente mejores.[1-5] El tratamiento deberá ser lo suficientemente agresivo para lograr una remisión completa ya que la remisión parcial no ofrece beneficios substanciales de supervivencia. Aproximadamente 60%-70% de los adultos con leucemia mieloide aguda (LMA) se puede esperar que logren un estado de remisión completa después de la apropiada terapia de inducción. Puede esperarse que más del 15% de los adultos con LMA (cerca del 25% de los que logran remisión completa) sobrevivirán 3 ó más años y es posible que se curen. Las tasas de remisión de LMA en adultos están inversamente relacionadas con la edad, con una tasa esperada de remisión mayor de 65% para los pacientes menores de 60 años de edad. Existen datos que sugieren que una vez que se logra, la duración de la remisión puede ser más corta entre los pacientes de edad más avanzada. Parece que la mayor morbilidad y mortalidad durante la inducción está directamente relacionada con la edad. Otros factores pronósticos adversos son la complicación del sistema nervioso central con leucemia, infección sistémica al momento del diagnóstico, recuento elevado de leucocitos (>100,000 por milímetro cúbico), LMA inducida por tratamiento y una historia de síndrome mielodisplásico. Las leucemias que expresan el antígeno CD34 de células progenitoras y/o la P-glicoproteína (producto de gen MDR1) tienen un resultado inferior.[6-8] La expresión de la oncoproteína bcl-2, la cual inhibe la muerte celular programada, ha demostrado predecir una supervivencia precaria.[9]

El análisis citogenético proporciona una de las más solidas evidencias pronósticas disponibles, prediciendo así resultandos tanto de la inducción de remisión como la terapia posremisión. [10] Las anormalidades citogenéticas que indican un pronóstico bueno son la t(8;21), inv(16) y t(15;17). La citogenética normal presagia una LMA de riesgo regular. Los pacientes con LMA que se caracteriza por deleciones de los brazos largos o monosomías de cromosomas 5 ó 7; por desplazamientos o inversiones de cromosoma 3, t(6;9), t(9;22); o por anormalidades de cromosoma 11q23 tienen pronósticos particularmente precarios con quimioterapia. Estos subgrupos citogenéticos vaticinan el resultado clínico en pacientes de edad avanzada con LMA al igual en pacientes jóvenes. [11] Los genes de fusión formados en t(8;21) e inv(16) pueden ser detectados por reacción en cadena de polimerasa transcriptasa reversa (RT-PCR, siglas en inglés), la cual indicará la presencia de estas alteraciones genéticas en algunos pacientes en quienes la citogenética estándar era técnicamente inadecuada. RT-PCR no parece identificar un número significativo de pacientes con genes de fusión de riesgo favorables con citogenética normal. [12]. Las anormalidades del gen MLL (cromosoma 11q23) también se puede detectar usando RT-PCR y se pueden detectar en algunos casos de leucemia con citogenética normal. Estas técnicas moleculares de diagnóstico no están disponibles fácilmente.[1-4,13,14]

Los subtipos de LMA son leucemia mieloblástica aguda (con o sin maduración), leucemia promielocítica aguda, leucemia monocítica aguda, leucemia mielomonocítica aguda, eritroleucemia y leucemia megacarioblástica aguda.[15] Se han estandarizado los criterios morfológicos, histoquímicos, inmunológicos y citogenéticos de estas distinciones.[16,17] Cada criterio tiene implicaciones sutiles de pronóstico y de tratamiento pero, para fines prácticos, la terapia antileucémica es similar para todos los subtipos. Los gránulos lisosomales grandes que se ven en leucemia promielocítica aguda señalan la alta probabilidad de severas complicaciones hemorrágicas al principio de la terapia de inducción.[18,19] Si el paciente presenta evidencia de coagulación intravascular diseminada, comúnmente se emplea la institución temprana de una dosis baja de heparina para evitar coagulación; sin embargo, existe cierta controversia sobre este punto.[20] A menudo, también es necesario el apoyo agresivo de transfusiones con plasma fresco congelado, crioprecipitado y plaquetas. La inducción de remisión de la leucemia promielocítica aguda con tretinoína (ATRA, siglas en inglés), sola o en combinación con agentes citotóxicos, es una área de evaluación clínica.[21,22] La inducción con ATRA parece normalizar la coagulopatía más rápido que la terapia convencional de inducción, pero puede estar asociada con el desarrollo de hiperleucocitosis y síndrome de insuficiencia respiratoria en adultos que responde a esteroides (el llamado "síndrome de ácido retinoico").[23] La heparina profiláctica no se usa generalmente en pacientes que reciben inducción con ATRA. No se ha definido la integración óptima de ATRA en el tratamiento de LMA M3 (vea la sección sobre LMA no tratada de este documento).

El trasplante de médula ósea alogénica puede ser considerado en pacientes menores de 60 años de edad en primera remisión si un hermano histocompatible está disponible como donante potencial. Aunque los datos han mostrado que donantes parcialmente compatibles también pueden emplearse en algunas circunstancias, la incidencia de enfermedad grave de injerto contra huésped, de adaptación retardada del injerto, y de rechazo del injerto es significativamente mayor. Deberán evitarse transfusiones de productos sanguíneos de donantes potenciales y se deberán llevar a cabo exámenes de histocompatibilidad lo antes posible. A pesar de que algunos datos sugieren que el trasplante en pacientes durante su primera remisión puede mejorar la supervivencia a largo plazo, estos datos necesitan ser confirmados. En algunos estudios, los resultados de quimioterapia sola o de quimioterapia de dosis elevada con trasplante de médula ósea autóloga[24-34] parecen ser comparables a los de trasplantes alogénicos.[35,36]

Como generalización, la mayoría de los estudios demuestran que la tasa de recaída leucémica se ve reducida después de trasplante de médula ósea alogénica en primera remisión comparado con quimioterapia sola. Sin embargo, a causa de la mayor mortalidad inicial con trasplante de médula ósea debida a la enfermedad de injerto contra huésped y neumonía intersticial, los análisis comparativos de los dos enfoques demuestran similitud de la supervivencia general. Un análisis de los resultados de trasplante de médula ósea también ha sugerido que los mismos factores que predicen duraciones más cortas de respuestas con quimioterapia (o sea, recuento inicial alto de leucocitos, morfología monocítica y edad), también pueden dar lugar a una duración más corta de remisión después de efectuarse el trasplante. Los trasplantes de médula ósea alogénica han dado una tasa alta de respuesta completa en los pacientes para quienes había fallado la terapia inicial de inducción,[37] y el trasplante de médula ósea autóloga podría producir una supervivencia libre de leucemia a largo plazo en aproximadamente un tercio de los pacientes ya sea en la primera recaída o en una segunda remisión completa.[38] Los resultados de trasplante de médula ósea alogénica han mejorado modestamente desde 1980, principalmente a causa de una reducción en la mortalidad relacionada con los trasplantes;[39] se requiere hacer seguimientos adicionales de estos y otros estudios para poder hacer recomendaciones más firmes.[31,40] Debe notarse que los centros de trasplante que realizan cinco o menos trasplantes anualmente en general tienen resultados más pobres que los centros más grandes.[41]

Se deben llevar a cabo estudios citogenéticos al momento del diagnóstico.[42] Como se menciona arriba, existe evidencia creciente de reordenamientos cromosómicos no aleatorios en algunos de los subtipos en la clasificación francesa-americana-inglesa, lo cual tiene importancia pronóstica significativa.[43]

La diferenciación de LMA de la leucemia linfocítica aguda tiene consecuencias terapéuticas importantes. Las tinciones histoquímicas, las determinaciones de TdT y las determinaciones del antígeno de la superficie celular ayudan en la diferenciación.

Bibliografía:

  1. Yates J, Glidewell O, Wiernik P, et al.: Cytosine arabinoside with daunorubicin or Adriamycin for therapy of acute myelocytic leukemia: a CALGB study. Blood 60(2): 454-462, 1982.
  2. Champlin R, Gale RP: Acute myelogenous leukemia: recent advances in therapy. Blood 69(6): 1551-1562, 1987.
  3. Keating MJ, McCredie KB, Bodey GP, et al.: Improved prospects for long-term survival in adults with acute myelogenous leukemia. JAMA: Journal of the American Medical Association 248(19): 2481-2486, 1982.
  4. Weinstein HJ, Mayer RJ, Rosenthal DS, et al.: Chemotherapy for acute myelogenous leukemia in children and adults: VAPA update. Blood 62(2): 315-319, 1983.
  5. Preisler HD, Anderson K, Rai K, et al.: The frequency of long-term remission in patients with acute myelogenous leukemia treated with conventional maintenance chemotherapy: a study of 760 patients with a minimal follow-up time of 6 years. British Journal of Haematology 71(2): 189-194, 1989.
  6. Myint H, Lucie NP: The prognostic significance of the CD34 antigen in acute myeloid leukaemia. Leukemia and Lymphoma 7(5-6): 425-429, 1992.
  7. Geller RB, Zahurak M, Hurwitz CA, et al.: Prognostic importance of immunophenotyping in adults with acute myelocytic leukaemia: the significance of the stem-cell glycoprotein CD34 (My10). British Journal of Haematology 76(3): 340-347, 1990.
  8. Campos L, Guyotat D, Archimbaud E, et al.: Clinical significance of multidrug resistance P-glycoprotein expression on acute nonlymphoblastic leukemia cells at diagnosis. Blood 79(2): 473-476, 1992.
  9. Campos L, Rouault JP, Sabido O, et al.: High expression of bcl-2 protein in acute myeloid leukemia cells is associated with poor response to chemotherapy. Blood 81(11): 3091-3096, 1993.
  10. Slovak ML, Kopecky KJ, Cassileth PA, et al.: Karyotypic analysis predicts outcome of preremission and postremission therapy in adult acute myeloid leukemia: a Southwest Oncology Group/Eastern Cooperative Oncology Group study. Blood 96(13): 4075-4083, 2000.
  11. Grimwade D, Walker H, Harrison G, et al.: The predictive value of hierarchical cytogenetic classification in older adults with acute myeloid leukemia (AML): analysis of 1065 patients entered into the United Kingdom Medical Research Council AML11 trial. Blood 98(5): 1312-1320, 2001.
  12. Mrozek K, Prior TW, Edwards C, et al.: Comparison of cytogenetic and molecular genetic detection of t(8;21) and inv(16) in a prospective series of adults with de novo acute myeloid leukemia: a Cancer and Leukemia Group B study. Journal of Clinical Oncology 19(9): 2482-2492, 2001.
  13. Holmes R, Keating MJ, Cork A, et al.: A unique pattern of central nervous system leukemia in acute myelomonocytic leukemia associated with inv(16)(p13q22). Blood 65(5): 1071-1078, 1985.
  14. Dutcher JP, Schiffer CA, Wiernik PH: Hyperleukocytosis in adult acute nonlymphocytic leukemia: impact on remission rate and duration, and survival. Journal of Clinical Oncology 5(9): 1364-1372, 1987.
  15. Bennett JM, Catovsky D, Daniel MT, et al.: Proposals for the classification of acute leukemias. British Journal of Haematology 33(4): 451-458, 1976.
  16. Morphologic, immunologic and cytogenetic (MIC) working classification of the acute myeloid leukaemias. British Journal of Haematology 68(4): 487-494, 1988.
  17. Cheson BD, Cassileth PA, Head DR, et al.: Report of the National Cancer Institute-sponsored workshop on definitions of diagnosis and response in acute myeloid leukemia. Journal of Clinical Oncology 8(5): 813-819, 1990.
  18. Sanz MA, Jarque I, Martin G, et al.: Acute promyelocytic leukemia: therapy results and prognostic factors. Cancer 61(1): 7-13, 1988.
  19. Kantarjian HM, Keating MJ, Walters RS, et al.: Acute promyelocytic leukemia: M.D. Anderson Hospital experience. American Journal of Medicine 80(5): 789-797, 1986.
  20. Goldberg MA, Ginsburg D, Mayer RJ, et al.: Is heparin administration necessary during induction chemotherapy for patients with acute promyelocytic leukemia. Blood 69(1): 187-191, 1987.
  21. Warrell RP, Frankel SR, Miller WH, et al.: Differentiation therapy of acute promyelocytic leukemia with tretinoin (all-trans-retinoic acid). New England Journal of Medicine 324(20): 1385-1393, 1991.
  22. Frankel SR, Eardley A, Heller G, et al.: All-trans retinoic acid for acute promyelocytic leukemia: results of the New York study. Annals of Internal Medicine 120(4): 278-286, 1994.
  23. Frankel SR, Eardley A, Lauwers G, et al.: The "retinoic acid syndrome" in acute promyelocytic leukemia. Annals of Internal Medicine 117(4): 292-296, 1992.
  24. Tallman MS, Kopecky KJ, Amos D, et al.: Analysis of prognostic factors for the outcome of marrow transplantation or further chemotherapy for patients with acute nonlymphocytic leukemia in first remission. Journal of Clinical Oncology 7(3): 326-337, 1989.
  25. Appelbaum FR, Fisher LD, Thomas ED: Chemotherapy vs marrow transplantation for adults with acute nonlymphocytic leukemia: a five-year follow-up. Blood 72(1): 179-184, 1988.
  26. Geller RB, Saral R, Piantadosi S, et al.: Allogeneic bone marrow transplantation after high-dose busulfan and cyclophosphamide in patients with acute nonlymphocytic leukemia. Blood 73(8): 2209-2218, 1989.
  27. Clift RA, Buckner CD, Thomas ED, et al.: The treatment of acute non-lymphoblastic leukemia by allogeneic marrow transplantation. Bone Marrow Transplantation 2(3): 243-258, 1987.
  28. Cassileth PA, Andersen J, Lazarus HM, et al.: Autologous bone marrow transplant in acute myeloid leukemia in first remission. Journal of Clinical Oncology 11(2): 314-319, 1993.
  29. Beatty PG, Clift RA, Mickelson EM, et al.: Marrow transplantation from related donors other than HLA-identical siblings. New England Journal of Medicine 313(13): 765-771, 1985.
  30. Rees JKH, Swirsky D, Gray RG, et al.: Principal results of the Medical Research Council's 8th acute myeloid leukaemia trial. Lancet 2(8518): 1236-1241, 1986.
  31. Dutcher JP, Wiernik PH, Markus S, et al.: Intensive maintenance therapy improves survival in adult acute nonlymphocytic leukemia: an eight-year follow-up. Leukemia 2(7): 413-419, 1988.
  32. International Bone Marrow Transplant Registry: Transplant or chemotherapy in acute myelogenous leukaemia. Lancet 1(8647): 1119-1122, 1989.
  33. McMillan AK, Goldstone AH, Linch DC, et al.: High-dose chemotherapy and autologous bone marrow transplantation in acute myeloid leukemia. Blood 76(3): 480-488, 1990.
  34. Champlin R, Gajewski J, Nimer S, et al.: Postremission chemotherapy for adults with acute myelogenous leukemia: improved survival with high-dose cytarabine and daunorubicin consolidation treatment. Journal of Clinical Oncology 8(7): 1199-1206, 1990.
  35. Cassileth PA, Lynch E, Hines JD, et al.: Varying intensity of postremission therapy in acute myeloid leukemia. Blood 79(8): 1924-1930, 1992.
  36. Biggs JC, Horowitz MM, Gale RP, et al.: Bone marrow transplants may cure patients with acute leukemia never achieving remission with chemotherapy. Blood 80(4): 1090-1093, 1992.
  37. Petersen FB, Lynch MH, Clift RA, et al.: Autologous marrow transplantation for patients with acute myeloid leukemia in untreated first relapse or in second complete remission. Journal of Clinical Oncology 11(7): 1353-1360, 1993.
  38. Bortin MM, Horowitz MM, Gale RP, et al.: Changing trends in allogeneic bone marrow transplantation for leukemia in the 1980s. JAMA: Journal of the American Medical Association 268(5): 607-612, 1992.
  39. McGlave PB, Haake RJ, Bostrom BC, et al.: Allogeneic bone marrow transplantation for acute nonlymphocytic leukemia in first remission. Blood 72(5): 1512-1517, 1988.
  40. Horowitz MM, Przepiorka D, Champlin RE, et al.: Should HLA-identical sibling bone marrow transplants for leukemia be restricted to large centers? Blood 79(10): 2771-2774, 1992.
  41. Larson RA, Le Beau MM, Vardiman JW, et al.: The predictive value of initial cytogenetic studies in 148 adults with acute nonlymphocytic leukemia: a 12-year study (1970-1982). Cancer Genetics and Cytogenetics 10(3): 219-236, 1983.
  42. Keating MJ, Smith TL, Kantarjian H, et al.: Cytogenetic pattern in acute myelogenous leukemia: a major reproducible determinant of outcome. Leukemia 2(7): 403-412, 1988.
  43. Bloomfield CD, de la Chapelle A: Chromosome abnormalities in acute nonlymphocytic leukemia: clinical and biologic significance. Seminars in Oncology 14(4): 372-383, 1987.

CLASIFICACION CELULAR

La leucemia mieloide aguda (LMA) se clasifica morfológicamente según los criterios franceses-americanos-británicos por medio del grado de diferenciación junto con las diferentes líneas de células y el grado de madurez celular.[1-3]

La leucemia tipo M1, M2, y M3 muestra predominantemente diferenciación granulocítica y los tipos difieren entre sí según el grado y la naturaleza de la madurez granulocítica; M4 muestra tanto diferenciación granulocítica como monocítica; M5 predominantemente muestra diferenciación monocítica; y M6 muestra predominantemente diferenciación eritroblástica. M7 se asocia con megacariocitos leucémicos.

Leucemia mieloblástica sin maduración (M1)

Las células de la médula ósea muestran cierta evidencia de diferenciación granulocítica, con un 3% o más de los blastos positivos a mieloperoxidasa o con una proporción variable de blastos conteniendo algunos gránulos azurófilos, bastones de Auer o ambos. No se observa maduración ulterior.

Leucemia mieloblástica con maduración (M2)
M2 se puede distinguir de M1 por la presencia de maduración en la etapa
promielocítica o más allá de ella. A menudo, las células leucémicas tienen
nucléolos y cantidades variables de citoplasma, generalmente con muchos
gránulos azurófilos; las células que contienen bastones de Auer, casi siempre
solas, son comunes. En M2, (al contrario de M1), pueden encontrarse
mielocitos, metamielocitos y granulocitos maduros en proporciones variables.
Frecuentemente, se asocia una desplazamiento cromosómica específica (8;21) con
esta morfología.

Leucemia promielocítica (M3)
Las características de este trastorno son:
a. La gran mayoría de las células son promielocitos anormales, con un patrón característico de granulación intensa.
b. El núcleo varía enormemente en tamaño y forma y a menudo es reniforme o bilobulado.

La coagulación intravascular diseminada (CID) y t(15;17) casi invariablemente
están asociados a la histología de M3.

Variante de M3 (M3V)
Una minoría de los pacientes con leucemia promielocítica aguda presenta gránulos múltiples que sólo pueden ser detectados por medio de microscopia electrónica. La coagulación intravascular diseminada y t(15;17) también se encuentran en dichos pacientes.[4]

Leucemia mielomonocítica (M4)
Tanto la diferenciación granulocítica como la monocítica están presentes en proporciones variables en la médula ósea y en la sangre periférica. M4 se asemeja a M2 en todo respecto, excepto que la proporción de promonocitos y de monocitos excede el 20% de las células nucleadas en la médula ósea o la sangre periférica. Sin embargo, los promonocitos y promielocitos no son siempre fáciles de distinguir en las preparaciones de tinción de Romanowsky a menos que se lleven a cabo las reacciones citoquímicas específicas para monocitos.

M4E
Una variante de LMA M4 tiene un número variable (generalmente <10%) de eosinófilos morfológicamente anormales presentes en la médula ósea.[5,6]

Se debe notar que la mayoría de dichos casos se relacionan con anormalidades en el cromosoma 16 y pueden asociarse a un mejor pronóstico general y una mayor propensión de complicación del sistema nervioso central.

Leucemia monocítica (M5)
Ocurren dos subtipos:
a. Mal diferenciado (monoblástico): caracterizado por blastos grandes con cromatina delicada en encaje y uno, u ocasionalmente hasta tres núcleos vesiculares prominentes grandes. El citoplasma es basofílico y voluminoso y a menudo muestra uno o más pseudópodos. Puede haber presencia de un porcentaje bajo de promonocitos.

b. Diferenciado: se caracteriza por monoblastos, promonocitos y monocitos, pero la proporción de monocitos en la sangre periférica es mayor que en la médula ósea, en la cual la célula predominante es el promonocito. Esta célula es similar al monoblasto pero tiene un núcleo grande con una apariencia cerebriforme; puede haber presencia de nucléolos, pero el citoplasma es menos basofílico, tiene apariencia de vidrio esmerilado grisáceo y a menudo se observan gránulos azurófilos finos esparcidos en toda la célula. Las infiltraciones en tejido extramedular, en particular de la piel y las encías, son muy comunes en pacientes con este subtipo morfológico.

Eritroleucemia (M6)
El componente eritropoyético generalmente excede el 50% de todas las células nucleadas en la médula ósea. Los eritroblastos muestran, en grado variable, características morfológicas raras, especialmente lobulación múltiple del núcleo con variación de tamaño de los lóbulos, núcleos múltiples, presencia de uno o más fragmentos nucleares, formaciones gigantes y características megaloblásticas. Las células granulopoyéticas muestran una mayor proporción de mieloblastos y promielocitos, y pueden observarse bastones de Auer. El porcentaje de mieloblastos y de promielocitos que acompañan estos cambios diseritropoyéticos es variable, pero cuando es menos del 30% de todas las células nucleadas, se deberá considerar un diagnóstico alternativo tal como el síndrome mielodisplásico.

Leucemia megacarioblástica (M7)
Los blastos pueden asemejarse a megacariocitos inmaturos o pueden ser muy indiferenciados en morfología y pueden parecerse a los linfoblastos. Por definición, la tinción de los blastos resulta negativa a la mieloperoxidasa. El diagnóstico puede confirmarse mediante una demostración ultraestructural de peroxidasa de plaqueta o por medio del uso de anticuerpos dirigidos contra los antígenos de plaquetas.[7] A menudo, la leucemia M7 está acompañada por fibrosis intensa de la médula ósea. La leucemia M7 tienen una tasa de respuesta a la quimioterapia, menor que otros subtipos de LMA y las posibilidades de una remisión a largo plazo son escasas cuando se utiliza los enfoques de la quimioterapia estándar actual.[8]

LMA con diferenciación mínima (M0)
Los casos de LMA son categorizados como M0 si carecen de diferenciación mieloide definida según análisis convencional morfológico o citoquímico. La diferenciación mieloide tiene que ser demostrada por medio de inmunofenotipos, con reactividad a por lo menos un antígeno mieloide específico de linaje, tal como CD13 ó CD33 o por evidencia ultraestructural de gránulos positivos a peroxidasa. La presencia de leucemia M7 deberá ser descartada por medio de estudios negativos a glicoproteínas en las plaquetas (p. ej., CD41 ó CD62) y/o peroxidasa específica de plaquetas (por microscopia de electrón). Varias series pequeñas han sugerido una tasa baja en el logro de remisión y una duración corta de remisión en los casos de M0.[9-12]

Sarcoma granulocítico aislado (cloroma)
Rara vez los pacientes presentan tumores aislados de mieloblastos. Estos tumores requieren tinciones histoquímicas o inmunohistoquímicas para identificar su etiología mieloide. Los sarcomas granulocíticos se pueden presentar visceralmente, en tejido blando o piel, cabeza o cuello, hueso o sistema nervioso central. En una revisión de la literatura mundial en lo que respecta al sarcoma granulocítico, 66% de 90 pacientes desarrollaron LMA en un promedio mediano de 9 meses. Los pacientes recién diagnosticados con sarcoma granulocítico son por lo general tratados con quimioterapia agresiva como si tuvieran LMA; no se obtienen curas con cirugía o radioterapia.[13] La presencia de sarcoma granulocítico en pacientes con un riesgo que por lo demás es bueno t(8;21) la LMA puede asociarse con una tasa menor de remisión completa y de una remisión duradera.[14]

Bibliografía:

  1. Bennett JM, Catovsky D, Daniel MT, et al.: Proposals for the classification of acute leukemias. British Journal of Haematology 33(4): 451-458, 1976.
  2. Bennett JM, Catovsky D, Daniel MT, et al.: Proposed revised criteria for the classification of acute myeloid leukemia: a report of the French-American-British Cooperative Group. Annals of Internal Medicine 103(4): 620-625, 1985.
  3. Cheson BD, Cassileth PA, Head DR, et al.: Report of the National Cancer Institute-sponsored workshop on definitions of diagnosis and response in acute myeloid leukemia. Journal of Clinical Oncology 8(5): 813-819, 1990.
  4. Golomb HM, Rowley JD, Vardiman JW, et al.: "Microgranular" acute promyelocytic leukemia: a distinct clinical, ultrastructural, and cytogenetic entity. Blood 55(2): 253-259, 1980.
  5. Holmes R, Keating MJ, Cork A, et al.: A unique pattern of central nervous system leukemia in acute myelomonocytic leukemia associated with inv(16)(p13q22). Blood 65(5): 1071-1078, 1985.
  6. Larson RA, Williams SF, Le Beau MM, et al.: Acute myelomonocytic leukemia with abnormal eosinophils and inv(16) or t(16:16) has a favorable prognosis. Blood 68(6): 1242-1249, 1986.
  7. Bennett JM, Catovsky D, Daniel MT, et al.: Criteria for the diagnosis of acute leukemia of megakaryocyte lineage (M7): a report of the French-American-British Cooperative Group. Annals of Internal Medicine 103(3): 460-462, 1985.
  8. Tallman MS, Neuberg D, Bennett JM, et al.: Acute megakaryocytic leukemia: the Eastern Cooperative Oncology Group experience. Blood 96(7): 2405-2411, 2000.
  9. Lee EJ, Pollak A, Leavitt RD, et al.: Minimally differentiated acute nonlymphocytic leukemia: a distinct entity. Blood 70(5): 1400-1406, 1987.
  10. Yokose N, Ogata K, Ito T, et al.: Chemotherapy for minimally differentiated acute myeloid leukemia (AML-M0): a report on five cases and review of the literature. Annals of Hematology 66(2): 67-70, 1993.
  11. Stasi R, Del Poeta G, Venditti A, et al.: Analysis of treatment failure in patients with minimally differentiated acute myeloid leukemia (AML-M0). Blood 83(6): 1619-1625, 1994.
  12. Bene MC, Bernier M, Olivier R, et al.: Acute myeloid leukaemia M0: haematological, immunophenotypic and cytogenetic characteristics and their prognostic significance: an analysis in 241 patients. British Journal of Haematology 113(3): 737-745, 2001.
  13. Imrie KR, Kovacs MJ, Selby D, et al.: Isolated chloroma: the effect of early antileukemic therapy. Annals of Internal Medicine 123(5): 351-353, 1995.
  14. Byrd JC, Weiss RB, Arthur DC, et al.: Extramedullary leukemia adversely affects hematologic complete remission rate and overall survival in patients with t(8;21)(q22;q22): results from Cancer and Leukemia Group B 8461. Journal of Clinical Oncology 15(2): 466-475, 1997.

INFORMACION DE LAS ETAPAS

No existe un sistema específico de clasificación para esta enfermedad.

Sin tratamiento

La leucemia mieloide aguda en adultos sin tratamiento (LMA) se define como leucemia recién diagnosticada sin tratamiento previo. El paciente presenta las siguientes características: una médula ósea anormal con más del 30% de blastos y signos y síntomas de la enfermedad, generalmente acompañados por un recuento de leucocitos anormal y recuento diferencial, hematócrito/hemoglobina y de plaquetas.

En remisión

La leucemia mieloide aguda en adultos (LMA) en remisión se define como un recuento normal celular de la sangre periférica y una médula ósea normocelular con menos del 5% de blastos en la médula y sin signos ni síntomas de la enfermedad. Además, no hay signos ni síntomas de leucemia del sistema nervioso central ni de otra infiltración extramedular.


ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de su nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de la evidencia relacionada con los resultados observados de una estrategia terapéutica. (Si desea obtener más información, consulte el sumario del PDQ sobre niveles de evidencia).

El éxito en el tratamiento de la leucemia mieloide aguda (LMA) requiere controlar la enfermedad sistémica y de la médula ósea, y administrar un tratamiento específico para tratar la enfermedad que afecta el sistema nervioso central (SNC), si ésta existe. El fundamento de esta estrategia incluye quimioterapia de combinación administrada sistemáticamente. Puesto que sólo un 5% de los pacientes con LMA contraen enfermedad en el SNC, no se indica el tratamiento profiláctico.[1-3]

El tratamiento se divide en dos fases: inducción (para lograr remisión) y post- remisión (para mantener la remisión). La terapia de mantenimiento para LMA fue administrada previamente por varios años pero no se incluye en la mayoría de las pruebas clínicas de tratamiento actuales en los Estados Unidos (vea la sección en este documento sobre la LMA en adultos en remisión). Otros estudios han utilizado terapia más intensiva de "consolidación" administrada por un tiempo más corto después de lo cual se discontinúa el tratamiento.[4] La terapia de consolidación parece ser efectiva cuando se administra ya sea inmediatamente después de que se logra la remisión [4] o cuando se demora por nueve meses.[3]

Puesto que la mielosupresión es una consecuencia prevista tanto de la leucemia como de su tratamiento con quimioterapia, los pacientes deberán ser vigilados estrechamente durante la terapia. Deberá haber disponibles instalaciones adecuadas de apoyo hematológico con múltiples fracciones sanguíneas incluyendo transfusiones de plaquetas, así como para tratar complicaciones infecciosas relacionadas.[5] Pruebas aleatorias han mostrado resultados similares en pacientes que recibieron transfuciones de plaquetas profilácticas a un nivel de 10,000 por milímetro cúbico, en vez de 20,000 por milímetro cúbico. [6] La incidencia de aloinmunización de plaquetas fue similar entre grupos asignados al azar para recibir concentrados de plaqueta de un conjunto de donantes también escogidos al azar; concentrados de plaquetas filtradas de un conjunto de donantes escogidos al azar; concentrados de plaquetas de un conjunto B-irradiado con rayos ultravioletas de donantes escogidos al azar; o plaquetas filtradas obtenidas mediante aféresis de un solo donante escogido al azar.[7] Los factores que estimulan las colonias, p. ej., el factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF) y el factor estimulante de colonias de granulocitos/macrófago (GM-CSF), se han estudiado en un esfuerzo para acortar el período de la granulocitopenia asociada con el tratamiento de leucemia.[8] Si se usan, estos agentes se administran después de completar la terapia de inducción. El GM-CSF demostró mejorar la supervivencia en una prueba aleatoria de LMA en pacientes entre las edades de 55-70 (la supervivencia media fue de 10.6 meses contra 4.8 meses). En esta prueba, los pacientes fueron aleados para recibir GM-CSF o placebo después de la demostración de eliminación leucémica de la médula ósea.[9] Sin embargo, GM-CSF no mostró ningún beneficio en una prueba aleatoria separada similar en pacientes de 60 años y mayores.[10] En este último estudio, el despeje de la médula no fue requerido antes de iniciar la terapia citoquina. En una prueba aleatoria de G-CSF administrada después de terapia de inducción a pacientes mayores de 65 años, la respuesta completa fue más alta en los pacientes que recibieron G-CSF, debido a una incidencia menor de resistencia leucémica primaria. La administración del factor de crecimiento no tuvo ningún impacto en la mortalidad o supervivencia.[11]

La administración de GM-CSF u otros factores de crecimiento mieloides antes y durante la terapia de inducción para aumentar los efectos de la terapia citotóxica a través del reclutamiento de blastos leucémicos en el ciclo celular (preparación con factores de crecimiento) ha sido un área activa de investigación clínica. Pruebas obtenidas en estudios aleatorios sobre el GM-CSF han llegado a conclusiones opuestas, mientras que un estudio aleatorio de la preparación con GM-CSF para la administración de terapia de inducción y consolidación convencional no mostró diferencia en los resultados entre los pacientes que recibieron GM-CSF y aquellos que no fueron preparados con factores de crecimiento. [12,13] [Nivel de evidencia: 1iiA] Por el contrario, un estudio aleatorio similar controlado por placebo de la preparación con GM-CSF en pacientes con LMA de entre 55 y 75 años de edad mostró una mejora de la supervivencia libre de enfermedad en el grupo que recibió GM-CSF (la supervivencia media libre de enfermedad para los pacientes que consiguieron una remisión completa fue de 23 meses contra 11 meses; la supervivencia libre de enfermedad a 2 años fue del 48% contra el 21%), con tendencia a una mejora de la supervivencia general para pacientes entre 55 y 64 años de edad (la supervivencia a 2 años fue del 39% contra el 27%, p=0.082). [14][Nivel de evidencia: 1iiDi]

Las designaciones en PDQ, que indican que un tratamiento es "estándar" o que está "en evaluación clínica" no deben emplearse como base para determinar reembolsos.

Bibliografía:

  1. Scheinberg DA, Maslak P, Weiss M: Acute leukemias. In: DeVita VT Jr, Hellman S, Rosenberg SA, eds.: Cancer: Principles and Practice of Oncology. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers, 5th ed., 1997, pp 2293-2321.
  2. Wiernik PH: Diagnosis and treatment of acute nonlymphocytic leukemia. In: Wiernik PH, Canellos GP, Dutcher JP, et al., eds.: Neoplastic Diseases of the Blood. New York: Churchill Livingstone, 3rd ed., 1996, pp 283-302.
  3. Morrison FS, Kopecky KJ, Head DR, et al.: Late intensification with POMP chemotherapy prolongs survival in acute myelogenous leukemia - results of a Southwest Oncology Group Study of Rubidazone versus Adriamycin for remission induction, prophylactic intrathecal therapy, late intensification, and levamisole maintenance. Leukemia 6(7): 708-714, 1992.
  4. Cassileth PA, Lynch E, Hines JD, et al.: Varying intensity of postremission therapy in acute myeloid leukemia. Blood 79(8): 1924-1930, 1992.
  5. Supportive Care. In: Wiernik PH, Canellos GP, Dutcher JP, et al., eds.: Neoplastic Diseases of the Blood. New York: Churchill Livingstone, 3rd ed., 1996, pp 779-967.
  6. Rebulla P, Finazzi G, Marangoni F, et al.: The threshold for prophylactic platelet transfusions in adults with acute myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 337(26): 1870-1875, 1997.
  7. The Trial to Reduce Alloimmunization to Platelets Study Group: Leukocyte reduction and ultraviolet B irradiation of platelets to prevent alloimmunization and refractoriness to platelet transfusions. New England Journal of Medicine 337(26): 1861-1869, 1997.
  8. Geller RB: Use of cytokines in the treatment of acute myelocytic leukemia: a critical review. Journal of Clinical Oncology 14(4): 1371-1382, 1996.
  9. Rowe JM, Andersen JW, Mazza JJ, et al.: A randomized placebo-controlled phase III study of granulocyte-macrophage colony-stimulating factor in adult patients (>55 to 70 years of age) with acute myelogenous leukemia: a study of the Eastern Cooperative Oncology Group (E1490). Blood 86(2): 457-462, 1995.
  10. Stone RM, Berg DT, George SL, et al.: Granulocyte-macrophage colony-stimulating factor after initial chemotherapy for elderly patients with primary acute myelogenous leukemia. New England Journal of Medicine 332(25): 1671-1677, 1995.
  11. Dombret H, Chastang C, Fenaux P, et al.: A controlled study of recombinant human granulocyte colony-stimulating factor in elderly patients after treatment for acute myelogenous leukemia. New England Journal of Medicine 332(25): 1678-1683, 1995.
  12. Buchner T, Hiddemann W, Wormann B, et al.: GM-CSF multiple course priming and long-term administration in newly diagnosed AML: hematologic and therapeutic effects. Blood 84(10 suppl 1): A95, 27a, 1994.
  13. Lowenberg B, Boogaerts MA, Daenen SM, et al.: Value of different modalities of granulocyte-macrophage colony-stimulating factor applied during or after induction therapy of acute myeloid leukemia. Journal of Clinical Oncology 15(12): 3496-3506, 1997.
  14. Witz F, Sadoun A, et al. for the Groupe Ouest Est Leucemies Aigues Myeloblastiques (GOELAM): A placebo-controlled study of recombinant human granulocyte-macrophage colony-stimulating factor administered during and after induction treatment for de novo acute myelogenous leukemia in elderly patients. Blood 91(8): 2722-2730, 1998.

LEUCEMIA MIELOIDE AGUDA EN ADULTOS - NO TRATADA

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de su nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de la evidencia relacionada con los resultados observados de una estrategia terapéutica. (Si desea obtener más información, consulte el sumario del PDQ sobre niveles de evidencia).

El régimen de dos fármacos de daunorrubicina administrada junto con citarabina dará lugar a una tasa de respuesta completa de aproximadamente 65%. Algunos médicos optan por agregar un tercer fármaco, la tioguanina, a este régimen, aunque existe poca evidencia de que este régimen de tres fármacos sea una terapia mejor. Sin embargo, un estudio ha sugerido que la adición de etopósido durante la terapia de inducción puede mejorar la duración de la respuesta.[1] La idarrubicina pareció ser más eficaz que la daunorrubicina, aunque las dosis de idarrubicina y daunorrubicina pueden no haber sido equivalentes.[2-5] No se ha informado de una diferencia importante entre daunorrubicina y mitoxantrona.[6]

Resulta polémico el papel de la citarabina en altas dosis durante la terapia de inducción. Estudios aleatorios han mostrado una prolongación en la supervivencia libre de enfermedad [7,8] o ningún efecto [9,10] cuando se comparó a la quimioterapia de inducción basada en la citarabina en dosis convencionales. Análisis post-hoc de dos ensayos negativos, indicaron beneficios potenciales de la terapia intensificada en los subgrupos de pacientes con alto riesgo que no respondieron al tratamiento; [9,10] sin embargo, un análisis de un subgrupo de pacientes que presentaban anormalidades citogenéticas complejas que fueron tratados en un ensayo multicéntrico aleatorio llevado acabo en Alemania, mostró una mejoría en el índice de remisión total junto con una mejoría mínima en la supervivencia libre de recaídas (CR 56% versus 23%, p=0.04; supervivencia media libre de recaídas 1 versus 2 meses, p=0.04). [11][Nivel de evidencia: 1iiDi].

LA LMA que surge de la mielodisplasia o secundaria a la quimioterapia citotóxica previa tiene una tasa de remisión más baja que la novo LMA. Un análisis retrospectivo de pacientes sometidos a transplantes de médula ósea alogénica en dichos casos indicó que el nivel de supervivencia a largo plazo de tales pacientes fue idéntico, independientemente de que el paciente hubiere recibido o no terapia de inducción a la remisión (la supervivencia libre de enfermedad fue de aproximadamente un 20%). Estos datos indican que los pacientes con este subconjunto de leucemia podrían ser tratados primariamente con transplante de médula ósea alogénica, si su estatus de rendimiento total es adecuado, lo que potencialmente evitará al paciente la toxicidad que representa la quimioterapia de inducción. [12][Nivel de evidencia 3iiiDi].

El apoyo terapéutico brindado durante el tratamiento de inducción de remisión deberá incluir de manera rutinaria, y cuando sea apropiado, transfusiones de glóbulos rojos y de plaquetas.[13,14] La terapia empírica antimicrobiana de amplio espectro es una necesidad absoluta en pacientes febriles que son profundamente neutropénicos.[15,16] La instrucción cuidadosa en higiene personal, cuidado dental y en reconocimiento de los primeros signos de infección es apropiada para todos los pacientes. Instalaciones complicadas de aislamiento (incluyendo aire filtrado, alimentos estériles y esterilización de la flora intestinal) no se indican en forma rutinaria pero pueden beneficiar a los pacientes de trasplantes.[17,18] La ablación rápida de la médula con consecuente regeneración temprana de la médula reduce la morbilidad y la mortalidad. Las transfusiones de leucocitos pueden ser beneficiosas en pacientes seleccionados que presentan médula aplásica e infecciones graves que no responden a antibióticos.[19] Los antibióticos profilácticos orales pueden ser apropiados en pacientes con granulocitopenia prolongada y profunda (<100 por milímetro cúbico durante 2 semanas) que se esperaba, aunque se requiere llevar a cabo estudios adicionales.[20] La norfloxacina y la ciprofloxacina se han mostrado que disminuyen la incidencia de infección gram-negativa y el tiempo a la primera fiebre en pruebas aleatorias. La combinación de ofloxacina y rifampina ha resultado superior a la norfloxacina al disminuir la incidencia de la infección granulocitopénica documentada[21-23] Los cultivos seriados de vigilancia pueden ser útiles en tales pacientes para detectar la presencia o adquisición de organismos resistentes.

Se tendrá que prestar consideración especial a la terapia de inducción para la leucemia promielocítica aguda (LPA). Está bien reconocido ahora que la administración oral de tretinoína (ácido transretinoíco total (ATRA, por sus siglas en inglés); 45 miligramos por metro cuadrado por día) puede inducir remisión en 70%-90% de los pacientes con LMA M3 (ATRA no es eficaz en los pacientes con LMA que se asemeja a M3 morfológicamente pero no demuestra el t(15;17) o el reordenamiento típico del gen LPA-RAR-alfa).[24-30] ATRA induce diferenciación terminal de las células leucémicas, seguida de la restauración de hematopoyesis no clonal. La administración de ATRA conduce a la resolución rápida de coagulopatía en la mayoría de los pacientes, y la administración de heparina no es requerida en pacientes que están recibiendo ATRA, Sin embargo, las pruebas aleatorias no han demostrado una reducción en la morbilidad y mortalidad durante la inducción de ATRA al compararse con quimioterapia. La administración de ATRA puede conducir a hiperleucocitosis, al igual que a síndrome de insuficiencia respiratoria ahora conocido como "síndrome de ácido retinoico". El reconocimiento pronto del síndrome y la administración agresiva de esteroides pueden prevenir insuficiencia respiratoria severa.[31] El manejo óptimo de hiperleucocitosis inducida por ATRA no ha sido establecido; tampoco se ha establecido el manejo óptimo posterior a la remisión de los pacientes que reciben inducción de ATRA. Sin embargo, dos pruebas grandes de grupos de cooperación han demostrado una ventaja estadísticamente importante en supervivencia libre de recidiva y supervivencia en general para los pacientes con LMA M3 que reciben ATRA en algún momento durante el manejo en contra de su leucemia.[32,33] Un estudio aleatorio ha mostrado que la tasa de recidiva fue reducida en pacientes tratados concomitantemente con ATRA y quimioterapia en comparación con la inducción con ATRA seguido de quimioterapia administrada durante la remisión. (riesgo relativo de remisión a dos años, 0.41, P=.o4).[34] [Nivel de evidencia:

1iiDi] Este ensayo también mostró beneficios en cuanto a la supervivencia libre de enfermedad ante la terapia de mantenimiento, que consistió en ya sea mercaptopurine-6 más metotrexato (riesgo relativo de recaída, 0.41), ATRA intermitente (riesgo relativo de recaída, 0.62), o una combinación de los tres medicamentos. El uso de la mercaptopurina-6 y metotrexato también produjo una mejoría en cuanto a la supervivencia en general (riesgo relativo de recaída, 0.36, P=.0057) Dos ensayos clínicos concurrentes, llevados a cabo en lugares distintos, uno en Italia y otro en España, utilizaron inducción a la antraciclina ATRA plus seguida de 3 ciclos de terapia de consolidación y mantenimiento. La diferencia entre estos dos protocolos de mantenimiento consistió solamente en añadir fármacos no antracíclicos durante los ciclos de consolidación del estudio italiano; las dosis de antraciclina fueron idénticas en ambos ensayos. Podría decirse que la supervivencia libre de recaídas esencialmente idénticas en ambos ensayos, indican que los fármacos no antracíclicos como la citarabina, el etoposido y la tiocuanina-6, podrían no contribuir de manera significativa en los resultados de los pacientes con leucemia promielocítica aguda, inducida con antraciclina ATRA plus.[35] [Nivel de evidencia 3iiiDi]

La presencia del transcrito del gen LPA-RAR-alfa de fusión única (medida en la médula ósea por reacción en cadena de polimerasa) en los pacientes que logran remisión completa puede indicar a aquéllos que tienen la posibilidad de recaer temprano.[36] Además, una revisión retrospectiva de pruebas aleatorias del Southwest Oncology Group ha sugerido que la intensidad de la dosis de daunorrubicina administrada en quimioterapia de inducción y quimioterapia de consolidación puede tener un impacto significativo en las tasas de remisión, supervivencia libre de enfermedad y supervivencia general en los pacientes con LMA M3.[37] La mayoría de los pacientes actualmente reciben ATRA en su terapia de inducción, y los que no, necesitan un manejo cuidadoso de la coagulopatía la cual es a menudo severa y por lo general se incrementa durante la quimioterapia citotóxica. Esta coagulopatía puede conducir a un sangrado intracraneal catastrófico, pero puede ser bien controlado con dosis bajas de infusión de heparina, o con reemplazo agresivo de plaquetas y factores de coagulación.[38]

Opciones de tratamiento de terapia de inducción para remisión:

1. Alguno de los siguientes regímenes equivalentes de quimioterapia de
combinación:

terapia de inducción con dosis intensivas a base de citarabina.[7,8]
citarabina + daunorrubicina.[39,40]
citarabina + idarrubicina.[2-5]
citarabina + daunorrubicina + tioguanina.[41]
mitoxantrona + etopósido.[42]

2. Tratamiento para leucemia del sistema nervioso central, si está presente:
citarabina o metotrexato intratecales.

3. Pruebas clínicas.

Bibliografía:

  1. Bishop JF, Lowenthal RM, Joshua D, et al.: Etoposide in acute nonlymphocytic leukemia. Blood 75(1): 27-32, 1990.
  2. Wiernik PH, Banks PL, Case DC, et al.: Cytarabine plus idarubicin or daunorubicin as induction and consolidation therapy for previously untreated adult patients with acute myeloid leukemia. Blood 79(2): 313-319, 1992.
  3. Vogler WR, Velez-Garcia E, Weiner RS, et al.: A phase III trial comparing idarubicin and daunorubicin in combination with cytarabine in acute myelogenous leukemia: a Southeastern Cancer Study Group. Journal of Clinical Oncology 10(7): 1103-1111, 1992.
  4. Berman E, Heller G, Santorsa J, et al.: Results of a randomized trial comparing idarubicin and cytosine arabinoside with daunorubicin and cytosine arabinoside in adult patients with newly diagnosed acute myelogenous leukemia. Blood 77(8): 1666-1674, 1991.
  5. Mandelli F, Petti MC, Ardia A, et al.: A randomised clinical trial comparing idarubicin and cytarabine to daunorubicin and cytarabine in the treatment of acute non-lymphoid leukaemia. European Journal of Cancer 27(6): 750-755, 1991.
  6. Arlin Z, Case DC, Moore J, et al.: Randomized multicenter trial of cytosine arabinoside with mitoxantrone or daunorubicin in previously untreated adult patients with acute nonlymphocytic leukemia (ANLL): Lederle Cooperative Group. Leukemia 4(3): 177-183: 1990.
  7. Bishop JF, Matthews JP, Young GA, et al.: A randomized study of high-dose cytarabine in induction in acute myeloid leukemia. Blood 87(5): 1710-1717, 1996.
  8. Geller RB, Burke PJ, Karp JE, et al.: A two-step timed sequential treatment for acute myelocytic leukemia. Blood 74(5): 1499-1506, 1989.
  9. Weick JK, Kopecky KJ, Appelbaum FR, et al.: A randomized investigation of high-dose versus standard-dose cytosine arabinoside with daunorubicin in patients with previously untreated acute myeloid leukemia: a Southwest Oncology Group study. Blood 88(8): 2841-2851, 1996.
  10. Buchner T, Hiddemann W, Wormann B, et al.: Double induction strategy for acute myeloid leukemia: the effect of high-dose cytarabine with mitoxantrone instead of standard-dose cytarabine with daunorubicin and 6-thioguanine: a randomized trial by the German AML Cooperative Group. Blood 93(12): 4116-4124, 1999.
  11. Schoch C, Haferlach T, Haase D, et al.: Patients with de novo acute myeloid leukaemia and complex karyotype aberrations show a poor prognosis despite intensive treatment: a study of 90 patients. British Journal of Haematology 112(1): 118-126, 2001.
  12. Anderson JE, Gooley TA, Schoch G, et al.: Stem cell transplantation for secondary acute myeloid leukemia: evaluation of transplantation as initial therapy or following induction chemotherapy. Blood 89(7): 2578-2585, 1997.
  13. Slichter SJ: Controversies in platelet transfusion therapy. Annual Review of Medicine 31: 509-540, 1980.
  14. Murphy MF, Metcalfe P, Thomas H, et al.: Use of leucocyte-poor blood components and HLA-matched-platelet donors to prevent HLA alloimmunization. British Journal of Haematology 62(3): 529-534, 1986.
  15. Hughes WT, Armstrong D, Bodey GP, et al.: Guidelines for the use of antimicrobial agents in neutropenic patients with unexplained fever. Journal of Infectious Diseases 161(3): 381-396, 1990.
  16. Rubin M, Hathorn JW, Pizzo PA: Controversies in the management of febrile neutropenic cancer patients. Cancer Investigation 6(2): 167-184, 1988.
  17. Armstrong, D: Protected environments are discomforting and expensive and do not offer meaningful protection. American Journal of Medicine 76(4): 685-689, 1984.
  18. Sherertz RJ, Belani A, Kramer BS, et al.: Impact of air filtration on nosocomial Aspergillus infections: unique risk of bone marrow transplant recipients. American Journal of Medicine 83(4): 709-718, 1987.
  19. Schiffer CA: Granulocyte transfusions: an overlooked therapeutic modality. Transfusion Medicine Reviews 4(1): 2-7, 1990.
  20. Wade JC, Schimpff SC, Hargadon MT, et al.: A comparison of trimethoprim-sulfamethoxazole plus nystatin with gentamicin plus nystatin in the prevention of infections in acute leukemia. New England Journal of Medicine 304(18): 1057-1062, 1981.
  21. Karp JE, Merz WG, Hendricksen C, et al.: Oral norfloxacin for prevention of gram-negative bacterial infections in patients with acute leukemia and granulocytopenia. Annals of Internal Medicine 106(1): 1-7, 1987.
  22. Prevention of bacterial infection in neutropenic patients with hematologic malignancies: a randomized, multicenter trial comparing norfloxacin with ciprofloxacin. Annals of Internal Medicine 115(1): 7-12, 1991.
  23. Bow EJ, Mandell LA, Louie TJ, et al.: Quinolone-based antibacterial chemoprophylaxis in neutropenic patients: effect of augmented gram-positive activity on infectious morbidity. Annals of Internal Medicine 125(3): 183-190, 1996.
  24. Huang M, Ye Y, Chen S, et al.: Use of all-trans retinoic acid in the treatment of acute promyelocytic leukemia. Blood 72(2): 567-572, 1988.
  25. Castaigne S, Chomienne C, Daniel MT, et al.: All-trans retinoic acid as a differentiation therapy for acute promyelocytic leukemia. I. clinical results. Blood 76(9): 1704-1709, 1990.
  26. Warrell RP, Frankel SR, Miller WH, et al.: Differentiation therapy of acute promyelocytic leukemia with tretinoin (all-trans-retinoic acid). New England Journal of Medicine 324(20): 1385-1393, 1991.
  27. Chen Z, Xue Y, Zhang R, et al.: A clinical and experimental study on all-trans retinoic acid-treated acute promyelocytic leukemia patients. Blood 78(6): 1413-1419, 1991.
  28. Muindi J, Frankel SR, Miller WH, et al.: Continuous treatment with all-trans retinoic acid causes a progressive reduction in plasma drug concentrations: implications for relapse and retinoid "resistance" in patients with acute promyelocytic leukemia. Blood 79(2): 299-303, 1992.
  29. Licht JD, Chomienne C, Goy A, et al.: Clinical and molecular characterization of a rare syndrome of acute promyelocytic leukemia associated with translocation (11;17). Blood 85(4): 1083-1094, 1995.
  30. Gallagher RE, Li YP, Rao S, et al.: Characterization of acute promyelocytic leukemia cases with PML-RARalpha break/fusion sites in PML exon 6: identification of a subgroup with decreased in vitro responsiveness to all-trans retinoic acid. Blood 86(4): 1540-1547, 1995.
  31. Frankel SR, Eardley A, Lauwers G, et al.: The "retinoic acid syndrome" in acute promyelocytic leukemia. Annals of Internal Medicine 117(4): 292-296, 1992.
  32. Fenaux P, Le Deley MC, Castaigne S, et al.: Effect of all transretinoic acid in newly diagnosed acute promyelocytic leukemia: results of a multicenter randomized trial. Blood 82(11): 3241-3249, 1993.
  33. Tallman MS, Andersen J, Schiffer CA, et al.: Phase III randomized study of all-trans retinoic acid (ATRA) vs daunorubicin (D) and cytosine arabinoside (A) as induction therapy and ATRA vs observation as maintenance therapy for patients with previously untreated acute promyelocytic leukemia (APL). Blood 86(10 suppl 1): A488, 125a, 1995.
  34. Fenaux P, Chastang C, et al. for the European APL Group: A randomized comparison of all transretinoic acid (ATRA) followed by chemotherapy and ATRA plus chemotherapy and the role of maintenance therapy in newly diagnosed acute promyelocytic leukemia. Blood 94(4): 1192-1200, 1999.
  35. Sanz MA, Lo Coco F, et al. for the Spanish PETHEMA and the Italian GIMEMA cooperative groups: Definition of relapse risk and role of nonanthracycline drugs for consolidation in patients with acute promyelocytic leukemia: a joint study of the PETHEMA and GIMEMA cooperative groups. Blood 96(4): 1247-1253, 2000.
  36. Lo Coco F, Diverio D, Pandolfi PP, et al.: Molecular evaluation of residual disease as a predictor of relapse in acute promyelocytic leukaemia. Lancet 340(8833): 1437-1438, 1992.
  37. Head D, Kopecky KJ, Weick J, et al.: Effect of aggressive daunomycin therapy on survival in acute promyelocytic leukemia. Blood 86(5): 1717-1728, 1995.
  38. Stone RM, Mayer RJ: The unique aspects of acute promyelocytic leukemia. Journal of Clinical Oncology 8(11): 1913-1921, 1990.
  39. Yates J, Glidewell O, Wiernik P, et al.: Cytosine arabinoside with daunorubicin or Adriamycin for therapy of acute myelocytic leukemia: a CALGB study. Blood 60(2): 454-462, 1982.
  40. Dillman RO, Davis RB, Green MR, et al.: A comparative study of two different doses of cytarabine for acute myeloid leukemia: a phase III trial of Cancer and Leukemia Group B. Blood 78(10): 2520-2526, 1991.
  41. Gale RP, Foon KA, Cline MJ, et al.: Intensive chemotherapy for acute myelogenous leukemia. Annals of Internal Medicine 94(6): 753-757, 1981.
  42. Bow EJ, Sutherland JA, Kilpatrick MG, et al.: Therapy of untreated acute myeloid leukemia in the elderly: remission-induction using a non-cytarabine-containing regimen of mitoxantrone plus etoposide. Journal of Clinical Oncology 14(4): 1345-1352, 1996.

LEUCEMIA MIELOIDE AGUDA EN ADULTOS - EN REMISION

Nota: Algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un nivel de evidencia. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las evidencias relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Si desea obtener más información, consulte el sumario del PDQ sobre los niveles de evidencia).

Aunque se ha informado que algunos pacientes individuales presentan supervivencia larga libre de enfermedad o curación con un ciclo solo de quimioterapia,[1] la terapia posterior a la remisión siempre se indica en la terapia que se planea con intención curativa. En un estudio aleatorio pequeño realizado por el Eastern Cooperative Oncology Group, todos los pacientes que no recibieron terapia posterior a la remisión sufrieron recaída después de una duración promedio corta de remisión completa.[2] Entre los enfoques actuales a la terapia posterior a la remisión se encuentran quimioterapia a corto plazo relativamente intensiva con regímenes a base de citarabina similares a los ensayos clínicos "estándar" de inducción (quimioterapia de consolidación), quimioterapia de consolidación con tratamiento con dosis más intensivas a base de citarabina, quimioterapia con dosis elevadas o quimiorradioterapia con rescate de médula ósea autóloga, y terapia ablativa de la médula de dosis elevadas con rescate de médula ósea alogénica. Aunque estudios menos recientes han incluido terapia a largo plazo con dosis más bajas ("mantenimiento"), no existe evidencia convincente en LMA de que la terapia de mantenimiento provea una supervivencia más prolongada libre de enfermedad que los enfoques con dosis más intensivas a plazo más corto, y pocos ensayos clínicos de tratamiento actuales incluyen terapia de mantenimiento.

La terapia de consolidación sin trasplante que usa regímenes que contienen citarabina presenta tasas de mortalidad relacionada con el tratamiento que por lo general son menos de 10%-20% y ha resultado en tasas de supervivencia libre de enfermedad reportadas de entre 20% y 50%.[3-6] Una prueba aleatoria extensa que comparó tres regímenes diferentes de consolidación que contienen citarabina mostró una ventaja clara en cuanto a la supervivencia para los pacientes menores de 60 años que recibieron citarabina en dosis elevadas.[3] La intensificación de la dosis de citarabina o la duración de la quimioterapia de consolidación con la citarabina en dosis convencionales no mejoró la supervivencia libre de enfermedad o general en pacientes de 60 años de edad o mayores. [7,8] La duración de la terapia de consolidación fluctúa entre un ciclo [4,6] y cuatro ciclos o mas.[3,5] Las dosis optimas, los horarios y la duración de la quimioterapia de consolidación no han sido determinadas. Por lo tanto, los pacientes con LMA deben ser incluidos en los ensayos clínicos en hospitales que tratan un numero alto de pacientes como ellos.

Quimioterapia de dosis intensivas a base de citarabina puede ser complicada por efectos tóxicos severos neurológicos [9] y/o pulmonares [10] y deberá ser administrada por médicos que tengan experiencia en estos regímenes en centros equipados para resolver complicaciones potenciales. En un análisis retrospectivo de 256 pacientes que habían recibido dosis altas de citarabina en una institu- ción, el factor pronostico mas poderoso de la neurotoxicidad de citarabina fue la insuficiencia renal. La incidencia de neurotoxicidad fue significativamente mas alta en pacientes tratados con dosis de 3 gramos por metro cuadrado por dosis dos veces al día comparados con una dosis de 2 gramos por metro cuadrado.

El trasplante de médula ósea alogénica resulta en la incidencia más baja de recidiva leucémica, inclusive al compararse con trasplante de médula ósea de un gemelo idéntico (trasplante de médula ósea singénico). Esto ha llevado al concepto de un efecto inmunológico de injerto versus leucemia, similar a (y relacionado con) enfermedad de injerto versus huésped. La mejoría en la ausencia de recidiva utilizando trasplante de médula ósea alogénica como terapia primaria posterior a la remisión es contrabalanceada, por lo menos en parte, por el incremento en morbilidad y mortalidad causado por la enfermedad de injerto versus huésped, la enfermedad venooclusiva del hígado y la neumonitis intersticial. Las tasas de supervivencia libre de enfermedad en las que se usan trasplantes alogénicos en la primera remisión completa han oscilado entre 45% y 60%.[11-13] El uso de trasplante de médula ósea alogénica como terapia posterior a la remisión primaria está limitado por la necesidad de un hermano donante con el mismo antígeno de grupo leucocitario humano A (HLA) y por el incremento en la mortalidad por trasplante de médula ósea alogénica de los pacientes que son mayores de 50 años de edad. La mortalidad por trasplante de médula ósea alogénica en el que se usa un hermano donante con el mismo HLA oscila entre 20% y 40%, dependiendo de la serie. El uso de donantes con el mismo HLA pero sin ningún parentesco en los trasplantes de médula ósea alogénica está siendo evaluado en varios centros pero presenta una tasa bastante sustancial de mortalidad relacionada con el tratamiento, con tasas de supervivencia libre de enfermedad de menos de 35%.[14] Un análisis retrospectivo de los datos del International Bone Marrow Transplant Registry, indica que la quimioterapia de consolidación no lleva a un mejoramiento en cuanto a la supervivencia libre de enfermedades o la supervivencia en general en aquellos pacientes en su primera remisión sometidos a transplante alogénico de médula ósea de un hermano(a) con HLA idéntico.[15][Nivel de evidencia: 3iiiA]

El trasplante de médula ósea autóloga ha dado como resultado tasas de supervivencia libre de enfermedad de entre 35% y 50% entre pacientes con LMA en primera remisión. El trasplante de médula ósea autóloga también ha curado una proporción menor de pacientes en segunda remisión.[16-22] Las tasas de mortalidad relacionada con el tratamiento de los pacientes que han tenido trasplantes de sangre periférica o de médula autóloga oscilan entre 10% y 20%. Entre las controversias que aún existen se encuentran la programación óptima de trasplante de células troncales autólogas, si éste deberá ser precedido de quimioterapia de consolidación, y la función de tratamiento ex vivo del injerto con quimioterapia, tal como 4-hidroperoxiciclofosfamida (4-HC) [20] o mafosfamida [21], o anticuerpos monoclonales, tales como anti-CD33.[22] Las médulas purgadas han demostrado una recuperación hematopoyética retrasada; sin embargo, la mayoría de estudios que usan injertos de médula no purgados han incluido varios ciclos de quimioterapia de consolidación y pueden haber incluido pacientes que ya estaban curados de leucemia. En un estudio prospectivo de pacientes con LMA en primera remisión, los investigadores de "La ciudad de la Esperanza" (City of Hope), trataron pacientes con un curso de terapia de consolidación con altas dosis de citarabina, seguida de un transplante antólogo de medula osea no purgado después de una terapia preparatoria de irradiación total del cuerpo, de etoposido y de ciclofosfamida. En un análisis de un intento de tratar , la sobre vivencia libre de enfermedad actuarial fue de un 50% aproximadamente, lo cual es comparable a otros informes de terapia de consolidación con altas dosis de citarabina o de transplantes antólogos no purgados.[23][Nivel de evidencia 3iiDi] Un ensayo clínico aleatorio por el Eastern Cooperative Oncology Group y el Southwest Oncology Group compararon el transplante antólogo de medula osea usando medula osea purgada 4 HC con terapia de consolidación con altas dosis de citarabina. [24] No se observó ninguna diferencia en la supervivencia libre de enfermedad entre los pacientes que se trataron con dosis altas de citarabina, transplante de médula osea autóloga, o desplazamiento de médula ósea alogénica; sin embargo, la supervivencia general fue superior en aquellos pacientes que se trataron con citarabina en comparación a aquellos que recibieron transplante de médula ósea. [24] [Nivel de evidencia:

1iiA]

Una prueba aleatoria ha comparado el uso de trasplante de médula ósea autóloga en primera remisión completa con quimioterapia de consolidación, siendo el segundo grupo elegible para trasplante de médula ósea autóloga en segunda remisión completa. Los dos grupos del estudio presentaron una supervivencia equivalente.[25] Dos pruebas aleatorias en LMA pediátrica no han mostrado ninguna ventaja en el trasplante autólogo después de terapia preparatoria de busulfán/ciclofosfamida e injerto purgado con 4-HC al compararse con quimioterapia de consolidación incluyendo dosis elevadas de citarabina.[26,27] Una prueba aleatoria adicional de trasplante de médula ósea autóloga versus quimioterapia de consolidación intensiva en adultos con LMA, usando médula ósea no purgada, tampoco mostró ninguna ventaja a recibir un trasplante de médula ósea autóloga en la primera remisión.[28] Es posible que algunos subconjuntos de LMA puedan beneficiarse específicamente de un trasplante de médula ósea autóloga en primera remisión. En un análisis retrospectivo de 999 pacientes con novo LMA que recibieron un trasplante de médula ósea alogénica o autóloga en primera remisión y cuyo análisis citogenético realizado en el momento del diagnóstico estaba disponible, los pacientes con citogenética de riesgo precario (anormalidades en los cromosomas 5, 7, 11q o hipodiploidia) tuvieron resultados menos favorables después de un trasplante de médula ósea alogénica que los pacientes con cariotipos normales u otras anormalidades citogenéticas. La supervivencia libre de leucemia para los pacientes en los grupos de riesgo precario fue del 20% aproximadamente. [29] [Nivel de evidencia: 3iiiDi] Según un análisis de los subgrupos citogenéticos del estudio aleatorio ECOG/SWOG de terapia posremsión se indicó que en aquellos pacientes con citogenéticas desfavorables, el desplazamiento de médula ósea alogéneica estuvo asociado con un riesgo de muerte de mejoría relativo; mientras que en el grupo citogenético favorable, el desplazamiento autóloga fue superior. Estos informes fueron basados en análisis de pequeño subconjuntos de pacientes y no resultaron significativos estadísticamente. [30] Aunque se ha informado de la aparición de síndromes mielodisplásticos secundarios después de trasplantes de médula ósea autóloga, el desarrollo de nuevas anormalidades citogenéticas clonales después de dichos trasplantes no pronostica necesariamente la aparición de síndromes mielodisplásticos secundarios o de LMA.[31][Nivel de evidencia: 3iiiD] Siempre que sea posible, los pacientes deberán ingresar en pruebas clínicas de gestión posremisión.

Debido a que el trasplante de médula ósea puede curar cerca de 30% de los pacientes que experimentan recidiva después de quimioterapia, algunos investigadores sugirieron que el trasplante de médula ósea alogénica puede ser reservado para primeras recidivas tempranas o segundas remisiones completas sin comprometer el número de pacientes que en definitiva son curados.[32] Sin embargo, la información clínica y citogenética pueden definir algunos subconjuntos de pacientes con pronósticos predecibles, mejores o peores, usando quimioterapia de consolidación.[33] Entre los factores de buen riesgo se encuentran t(8;21) inv(16) asociado con LMA M4 con eosinofilia, y t(15;17) asociada con LMA M3. Entre los factores de riesgo precario se encuentran la deleción de 5q y 7q, trisomía 8, t(6;9), t(9;22), y una historia de mielodisplasia o un desorden hematológico antecedente. Los pacientes en el grupo de buen riesgo tienen una probabilidad de curación razonable con consolidación intensiva, y puede ser razonable el postergar el trasplante en ese grupo hasta la primera recidiva temprana. No es muy probable que el grupo de riesgo precario sea curado con quimioterapia de consolidación; y el trasplante de médula ósea alogénica en primera remisión completa es una opción razonable para los pacientes con un hermano donante con HLA idéntico. Sin embargo, aun con el transplante alogénico de células madres, el resultado para aquellos pacientes de alto riesgo es precario (5 años de supervivencia libre de enfermedad de 8% a 30% para pacientes con leucemia relacionada con el tratamiento o mielodisplasia).[34] La eficacia del trasplante de células troncales autólogas en el grupo de riesgo precario no se ha reportado hasta la fecha pero es el sujeto de pruebas clínicas activas. Los pacientes con citogenéticas normales se encuentran en un grupo de riesgo intermedio; se deberá individualizar el manejo posterior a la remisión o, idealmente, se deberá manejar de acuerdo a una prueba clínica.

La cinética rápida de injerto de las células progenitoras de la sangre periférica demostrada en pruebas de terapia con dosis elevadas para neoplasmas epiteliales ha llevado al interés en el uso alternativo de células progenitoras de sangre periférica autólogas y alogénicas como rescate para la terapia mieloablativa para el tratamiento de LMA. Una prueba piloto del uso de trasplante autólogo con células progenitoras de sangre periférica no purgadas en primera remisión presentó una supervivencia libre de enfermedad a 3 años de 35%; no se proporcionaron factores de pronóstico detallados para estos pacientes.[35] Este resultado parece inferior a los mejores resultados de quimioterapia o trasplante de médula ósea autóloga y sugiere que el uso de células progenitoras de sangre periférica sea limitado a pruebas clínicas. De manera similar, el trasplante de células progenitoras de sangre periférica se encuentra en evaluación. Existe alguna evidencia de que esta modalidad puede tener un riesgo alto de enfermedad crónica de tejido versus huésped, y por lo tanto también deberá ser restringida a pruebas clínicas.[36]

Bibliografía:

  1. Vaughn WP, Karp JE, Burke PJ: Long chemotherapy-free remissions after single-cycle timed-sequential chemotherapy for acute myelocytic leukemia. Cancer 45(5): 859-865, 1980.
  2. Cassileth PA, Harrington DP, Hines JD, et al.: Maintenance chemotherapy prolongs remission duration in adult acute nonlymphocytic leukemia. Journal of Clinical Oncology 6(4): 583-587, 1988.
  3. Mayer RJ, Davis RB, Schiffer CA, et al.: Intensive postremission chemotherapy in adults with acute myeloid leukemia. New England Journal of Medicine 331(14): 896-903, 1994.
  4. Champlin R, Gajewski J, Nimer S, et al.: Postremission chemotherapy for adults with acute myelogenous leukemia: improved survival with high-dose cytarabine and daunorubicin consolidation treatment. Journal of Clinical Oncology 8(7): 1199-1206, 1990.
  5. Rohatiner AZ, Gregory WM, Bassan R, et al.: Short-term therapy for acute myelogenous leukemia. Journal of Clinical Oncology 6(2): 218-226, 1988.
  6. Geller RB, Burke PJ, Karp JE, et al.: A two-step timed sequential treatment for acute myelocytic leukemia. Blood 74(5): 1499-1506, 1989.
  7. Stone RM, Berg DT, George SL, et al.: Postremission therapy in older patients with de novo acute myeloid leukemia: a randomized trial comparing mitoxantrone and intermediate-dose cytarabine with standard-dose cytarabine. Blood 98(3): 548-553, 2001.
  8. Goldstone AH, Burnett AK, Wheatley K, et al.: Attempts to improve treatment outcomes in acute myeloid leukemia (AML) in older patients: the results of the United Kingdom Medical Research Council AML11 trial. Blood 98(5): 1302-1311, 2001.
  9. Baker WJ, Royer GL, Weiss RB: Cytarabine and neurologic toxicity. Journal of Clinical Oncology 9(4): 679-693, 1991.
  10. Haupt HM, Hutchins GM, Moore GW: ARA-C lung: noncardiogenic pulmonary edema complicating cytosine arabinoside therapy of leukemia. American Journal of Medicine 70(2): 256-261, 1981.
  11. Clift RA, Buckner CD, Thomas ED, et al.: The treatment of acute non-lymphoblastic leukemia by allogeneic marrow transplantation. Bone Marrow Transplantation 2(3): 243-258, 1987.
  12. Reiffers J, Gaspard MH, Maraninchi D, et al.: Comparison of allogeneic or autologous bone marrow transplantation and chemotherapy in patients with acute myeloid leukaemia in first remission: a prospective controlled trial. British Journal of Haematology 72(1): 57-63, 1989.
  13. Bostrom B, Brunning RD, McGlave P, et al.: Bone marrow transplantation for acute nonlymphocytic leukemia in first remission: analysis of prognostic factors. Blood 65(5): 1191-1196, 1985.
  14. Busca A, Anasetti C, Anderson G, et al.: Unrelated donor or autologous marrow transplantation for treatment of acute leukemia. Blood 83(10): 3077-3084, 1994.
  15. Tallman MS, Rowlings PA, Milone G, et al.: Effect of postremission chemotherapy before human leukocyte antigen-identical sibling transplantation for acute myelogenous leukemia in first complete remission. Blood 96(4): 1254-1258, 2000.
  16. Chao NJ, Stein AS, Long GD, et al.: Busulfan/etoposide - initial experience with a new preparatory regimen for autologous bone marrow transplantation in patients with acute nonlymphoblastic leukemia. Blood 81(2): 319-323, 1993.
  17. Linker CA, Ries CA, Damon LE, et al.: Autologous bone marrow transplantation for acute myeloid leukemia using busulfan plus etoposide as a preparative regimen. Blood 81(2): 311-318, 1993.
  18. Sanz MA, de la Rubia J, Sanz GF, et al.: Busulfan plus cyclophosphamide followed by autologous blood stem-cell transplantation for patients with acute myeloblastic leukemia in first complete remission: a report from a single institution. Journal of Clinical Oncology 11(9): 1661-1667, 1993.
  19. Cassileth PA, Andersen J, Lazarus HM, et al.: Autologous bone marrow transplant in acute myeloid leukemia in first remission. Journal of Clinical Oncology 11(2): 314-319, 1993.
  20. Jones RJ, Santos GW: Autologous bone marrow transplantation with 4-hydroperoxycyclophosphamide purging. In: Gale RP, Ed.: Acute Myelogenous Leukemia: Progress and Controversies: Proceedings of a Wyeth-Ayerst-UCLA Symposia Western Workshop Held at Lake Lanier, Georgia, November 28-December 1, 1989. New York: Wiley-Liss, 1990, pp 411-419.
  21. Gorin NC, Aegerter P, Auvert B, et al.: Autologous bone marrow transplantation for acute myelocytic leukemia in first remission: a European survey of the role of marrow purging. Blood 75(8): 1606-1614, 1990.
  22. Robertson MJ, Soiffer RJ, Freedman AS, et al.: Human bone marrow depleted of CD33-positive cells mediates delayed but durable reconstitution of hematopoiesis: clinical trial of MY9 monoclonal antibody-purged autografts for the treatment of acute myeloid leukemia. Blood 79(9): 2229-2236, 1992.
  23. Stein AS, O'Donnell MR, Chai A, et al.: In vivo purging with high-dose cytarabine followed by high-dose chemoradiotherapy and reinfusion of unpurged bone marrow for adult acute myelogenous leukemia in first complete remission. Journal of Clinical Oncology 14(8): 2206-2216, 1996.
  24. Cassileth PA, Harrington DP, Appelbaum FR, et al.: Chemotherapy compared with autologous or allogeneic bone marrow transplantation in the management of acute myeloid leukemia in first remission. New England Journal of Medicine 339(23): 1649-1656, 1998.
  25. Zittoun RA, Mandelli F, Willemze R, et al.: Autologous or allogeneic bone marrow transplantation compared with intensive chemotherapy in acute myelogenous leukemia. New England Journal of Medicine 332(4): 217-223, 1995.
  26. Ravindranath Y, Yeager AM, Chang MN, et al.: Autologous bone marrow transplantation versus intensive consolidation chemotherapy for acute myeloid leukemia in childhood. New England Journal of Medicine 334(22): 1428-1434, 1996.
  27. Woods WG, Neudorf S, Gold S, et al.: Aggressive post-remission (REM) chemotherapy is better than autologous bone marrow transplantation (BMT) and allogeneic BMT is superior to both in children with acute myeloid leukemia (AML). Proceedings of the American Society of Clinical Oncology 15: A-1091, 368, 1996.
  28. Harousseau JL, Cahn JY, Pignon B, et al.: Comparison of autologous bone marrow transplantation and intensive chemotherapy as postremission therapy in adult acute myeloid leukemia. Blood 90(8): 2978-2986, 1997.
  29. Ferrant A, Labopin M, et al., on behalf of the Acute Leukemia Working Party of the European Group for Blood and Marrow Transplantation (EBMT): Karyotype in acute myeloblastic leukemia: prognostic significance for bone marrow transplantation in first remission: a European Group for Blood and Marrow Transplantation study. Blood 90(8): 2931-2938, 1997.
  30. Slovak ML, Kopecky KJ, Cassileth PA, et al.: Karyotypic analysis predicts outcome of preremission and postremission therapy in adult acute myeloid leukemia: a Southwest Oncology Group/Eastern Cooperative Oncology Group study. Blood 96(13): 4075-4083, 2000.
  31. Imrie KR, Dube I, Prince HM, et al.: New clonal karyotypic abnormalities acquired following autologous bone marrow transplantation for acute myeloid leukemia do not appear to confer an adverse prognosis. Bone Marrow Transplantation 21(4): 395-399, 1998.
  32. Schiller GJ, Nimer SD, Territo MC, et al.: Bone marrow transplantation versus high-dose cytarabine-based consolidation chemotherapy for acute myelogenous leukemia in first remission. Journal of Clinical Oncology 10(1): 41-46, 1992.
  33. Edenfield WJ, Gore SD: Stage-specific application of allogeneic and autologous marrow transplantation in the management of acute myeloid leukemia. Seminars in Oncology 26(1): 21-34, 1999.
  34. Witherspoon RP, Deeg HJ, Storer B, et al.: Hematopoietic stem-cell transplantation for treatment-related leukemia or myelodysplasia. Journal of Clinical Oncology 19(8): 2134-2141, 2001.
  35. Sanz MA, de la Rubia J, Sanz GF, et al.: Busulfan plus cyclophosphamide followed by autologous blood stem-cell transplantation for patients with acute myeloblastic leukemia in first complete remission: a report from a single institution. Journal of Clinical Oncology 11(9): 1661-1667, 1993.
  36. Bishop MR, Tarantolo S, Pavletic S, et al.: Low incidence of early death and early relapse following allogeneic blood stem cell transplantation. Proceedings of the American Society of Clinical Oncology 15: A-6, 85, 1996.

LEUCEMIA MIELOIDE AGUDA EN ADULTOS - RECURRENTE

Los tratamientos con nuevos agentes que están en evaluación clínica son particularmente apropiados en pacientes con leucemia mieloide aguda recurrente (LMA) y deberán considerarse cuando sea posible.[1]

Existe una gran variedad de agentes con actividad en LMA recurrente.[2-8] Un estudio con mitoxantrone y citarabina tuvo éxito en 50%-60% de los pacientes que experimentaron recaída después de haber logrado una remisión completa.[9] Otros estudios que emplean idarrubicina y citarabina o etopósido y ciclofosfamida en dosis elevadas informaron resultados similares.[8,10-12]

Se ha informado que la inmunotoxina de ozogamicina-gemtuzumab tiene un índice de respuesta de 30% en pacientes con recaída de LMA que expresa CD33. Esto incluyó un 16% de los pacientes que alcanzaron respuestas completas y 13% que alcanzaron un CRp, un nuevo criterio de respuesta definido para este estudio. CRp se refiere a de blastos leucémicos precedentes de la médula, con una recuperación adecuada de mieloide y eritroide pero con una recuperación incompleta de plaquetas (aunque se requirió de la independencia de transfusión de plaquetas por lo menos por una semana). No esta claro si la recuperación inadecuada de plaquetas se debe a los efectos secundarios de megakariocitos del gemtuzumab o a la leucemia residual subclínica. Se desconoce los resultados a largo plazo de los pacientes que alcanzaron CRp seguido de gemtuzumab. El gemtuzumab ocasiona una aplasia profunda de la médula ósea similar a la quimioterapia de inducción para tratar la leucemia y tiene también efectos hepáticos tóxicos substanciales, que incluye la enfermedad venooclusiva hepática. [13,14] El inhibidor de R115777 farnesiltransferasa, mostró un 32% de tasa de respuesta en un estudio de fase I que se llevó acabo en pacientes con leucemia aguda de recaída refractaria (2 respuestas completas y 6 respuestas parciales en 24 pacientes que se trataron) y que han entrado a ensayos de fase II. [15]

El tratamiento agresivo de un subconjunto de pacientes con recidiva pudo haber incrementado la supervivencia libre de enfermedad; sin embargo, se piensa que la curación para los pacientes después de una recidiva se logra más comúnmente usando trasplante de médula ósea.[12] Un estudio retrospectivo del International Bone Marrow Transplant Registry comparó a adultos menores de 50 años de edad con LMA en segunda remisión completa que recibieron trasplantes de hermanos con el mismo HLA versus una variedad de enfoques de consolidación.[16] Los enfoques quimioterapéuticos fueron heterogéneos; algunos pacientes no recibieron terapia de consolidación. Los regímenes de trasplante fueron similarmente diversos. La supervivencia libre de leucemia pareció ser superior para los pacientes que recibieron trasplantes de médula ósea en dos grupos: Pacientes mayores de 30 años de edad cuya primera remisión fue de menos de un año; y pacientes menores de 30 años de edad cuya primera remisión fue más larga de un año.

El trasplante de médula ósea alogénica en primera recidiva temprana o en segunda remisión completa proporciona una tasa en la supervivencia libre de enfermedad de aproximadamente 30%.[17] Por lo tanto, algunos investigadores abogan por el trasplante de médula ósea alogénica en una primera recidiva temprana para evitar la toxicidad de quimioterapia de re-inducción.[17-19] El trasplante de médula ósea alogénica puede rescatar a algunos pacientes cuya enfermedad no logra entrar en remisión con quimioterapia intensiva.[12] El trasplante de médula ósea autóloga es una opción razonable para los pacientes en segunda remisión completa, ofreciendo una supervivencia libre de enfermedad que puede ser comparable al autoinjerto en la primera remisión completa.[20-22]

El trióxido arsénico, un agente con propiedades tanto de diferenciación como de inducción de apoptosis contra las células leucémicas promielocíticas agudas, tiene un alto índice de inducción exitoso de remisión en pacientes con un relapso de la leucemia promielocítica aguda (APL). Se ha informado sobre remisiones clínicas completas realizadas en 85% de los pacientes inducidos con trióxido arsénico, con un tiempo medio hacia una remisión clínica total de 59 días. Un ochenta y seis porciento de los pacientes evaluables resultaron negativos a la presencia de PML-RAR-alfa después de la inducción o consolidación con trióxido arsénico. La supervivencia actuarial libre de recaída en 18 meses fue de 56%. La inducción con trióxido arsénico podría complicarse por el síndrome de diferenciación APL (idéntico al síndrome de ATRA), la prolongación del intervalo QT y la neuropatía. [23,24]

Están en progreso estudios que exploran la utilidad del trasplante de médula ósea autóloga en primera recidiva temprana.[25] Se debe considerar dar dosis bajas de radioterapia paliativa en pacientes sintomáticos con recurrencias localizadas en o fuera del sistema nervioso central.[26]

Bibliografía:

  1. Estey E, Plunkett W, Gandhi V, et al.: Fludarabine and arabinosylcytosine therapy of refractory and relapsed acute myelogenous leukemia. Leukemia and Lymphoma 9(4/5): 343-350, 1993.
  2. Legha SS, Keating MJ, McCredie KB, et al.: Evaluation of AMSA in previously treated patients with acute leukemia: results of therapy in 109 adults. Blood 60(2): 484-490, 1982.
  3. Estey EH, Keating MJ, Smith TL, et al.: Prediction of complete remission in patients with refractory acute leukemia treated with AMSA. Journal of Clinical Oncology 2(2): 102-106, 1984.
  4. Warrell RP, Coonley CJ, Gee TS: Homoharringtonine: an effective new drug for remission induction in refractory nonlymphoblastic leukemia. Journal of Clinical Oncology 3(5): 617-621, 1985.
  5. Herzig RH, Wolff SN, Lazarus HM, et al.: High-dose cytosine arabinoside therapy for refractory leukemia. Blood 62(2): 361-369, 1983.
  6. Hines JD, Oken MM, Mazza JJ, et al.: High-dose cytosine arabinoside and M-AMSA is effective therapy in relapsed acute nonlymphocytic leukemia. Journal of Clinical Oncology 2(6): 545-549, 1984.
  7. Hiddemann W, Kreutzmann H, Straif K, et al.: High-dose cytosine arabinoside and mitoxantrone: a highly effective regimen in refractory acute myeloid leukemia. Blood 69(3): 744-749, 1987.
  8. Brown RA, Herzig RH, Wolff SN, et al.: High-dose etoposide and cyclophosphamide without bone marrow transplantation for resistant hematologic malignancy. Blood 76(3): 473-479, 1990.
  9. Paciucci PA, Dutcher JP, Cuttner J, et al.: Mitoxantrone and Ara-C in previously treated patients with acute myelogenous leukemia. Leukemia 1(7): 565-567, 1987.
  10. Lambertenghi-Deliliers G, Maiolo AT, Annaloro C, et al.: Idarubicin in sequential combination with cytosine arabinoside in the treatment of relapsed and refractory patients with acute non-lymphoblastic leukemia. European Journal of Cancer and Clinical Oncology 23(7): 1041-1045, 1987.
  11. Harousseau JL, Reiffers J, Hurteloup P, et al.: Treatment of relapsed acute myeloid leukemia with idarubicin and intermediate-dose cytarabine. Journal of Clinical Oncology 7(1): 45-49, 1989.
  12. Forman SJ, Schmidt GM, Nademanee AP, et al.: Allogeneic bone marrow transplantation as therapy for primary induction failure for patients with acute leukemia. Journal of Clinical Oncology 9(9): 1570-1574, 1991.
  13. Sievers EL, Larson RA, Stadtmauer EA, et al.: Efficacy and safety of gemtuzumab ozogamicin in patients with CD33-positive acute myeloid leukemia in first relapse. Journal of Clinical Oncology 19(13): 3244-3254, 2001.
  14. Giles FJ, Kantarjian HM, Kornblau SM, et al.: Mylotarg (gemtuzumab ozogamicin) therapy is associated with hepatic venoocclusive disease in patients who have not received stem cell transplantation. Cancer 92(2): 406-413, 2001.
  15. Karp JE, Lancet JE, Kaufmann SH, et al.: Clinical and biologic activity of the farnesyltransferase inhibitor R115777 in adults with refractory and relapsed acute leukemias: a phase I clinical-laboratory correlative trial. Blood 97(11): 3361-3369, 2001.
  16. Gale RP, Horowitz MM, Rees JK, et al.: Chemotherapy versus transplants for acute myelogenous leukemia in second remission. Leukemia 10(1): 13-19, 1996.
  17. Clift RA, Buckner CD, Thomas ED, et al.: The treatment of acute non-lymphoblastic leukemia by allogeneic marrow transplantation. Bone Marrow Transplantation 2(3): 243-258, 1987.
  18. Clift RA, Buckner CD, Appelbaum FR, et al.: Allogeneic marrow transplantation during untreated first relapse of acute myeloid leukemia. Journal of Clinical Oncology 10(11): 1723-1729, 1992.
  19. Brown RA, Wolff SN, Fay JW, et al.: High-dose etoposide, cyclophosphamide, and total body irradiation with allogeneic bone marrow transplantation for patients with acute myeloid leukemia in untreated first relapse: a study by the North American Marrow Transplant Group. Blood 85(5): 1391-1395, 1995.
  20. Meloni G, De Fabritiis P, Petti MC, et al.: BAVC regimen and autologous bone marrow transplantation in patients with acute myelogenous leukemia in second remission. Blood 75(12): 2282-2285, 1990.
  21. Chopra R, Goldstone AH, McMillan AK, et al.: Successful treatment of acute myeloid leukemia beyond first remission with autologous bone marrow transplantation using busulfan/cyclophosphamide and unpurged marrow: The British Autograft Group experience. Journal of Clinical Oncology 9(10): 1840-1847, 1991.
  22. Gorin NC, Labopin M, Meloni G, et al.: Autologous bone marrow transplantation for acute myeloblastic leukemia in Europe: further evidence of the role of marrow purging by mafosfamide. Leukemia 5(10): 896-904, 1991.
  23. Soignet SL, Fankel SR, Douer D, et al.: United States multicenter study of arsenic trioxide in relapsed acute promyelocytic leukemia. Journal of Clinical Oncology 19(18): 3852-3860, 2001.
  24. Shen ZX, Chen GQ, Ni JH, et al.: Use of arsenic trioxide (As2O3) in the treatment of acute promyelocytic leukemia (APL): II. Clinical efficacy and pharmacokinetics in relapsed patients. Blood 89(9): 3354-3360, 1997.
  25. Petersen FB, Lynch MH, Clift RA, et al.: Autologous marrow transplantation for patients with acute myeloid leukemia in untreated first relapse or in second complete remission. Journal of Clinical Oncology 11(7): 1353-1360, 1993.
  26. Gray JR, Wallner KE: Reversal of cranial nerve dysfunction with radiation therapy in adults with lymphoma and leukemia. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics 19(2): 439-444, 1990.
Date Last Modified: 11/2002


El Sistema Computarizado de Información sobre el Cáncer PDQ contiene información adicional que no esta disponible en CancerMail: directorio de instituciones y médicos que dan tratamiento a pacientes con cáncer y un listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor información sobre el acceso al PDQ, consulte el Contenido de CancerMail y asi podra obtener los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ.

PDQ por pacientes

Back to the Cancernet contents overview
HON-Code We subscribe to the HONcode principles
of the Health On the Net Foundation


Dr. G. Quade

This page was last modified on Sunday, 02-Nov-2003 16:14:59 CET