"Meduloblastoma infantil"
is redistributed by University
of Bonn, Medical Center
Meduloblastoma infantil
208/00048
Get this document via a secure connection
- Informacion General
- Clasificacion Celular
- Informacion De Las Etapas
- Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
- Meduloblastoma Infantil No Tratado
- Meduloblastoma Infantil Recurrente
CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer
Información del PDQ para profesionales de la salud
Importante: La presente información está dirigida principalmente al
personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene
alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico,
comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
Este sumario sobre el meduloblastoma infantil consiste en un resumen de
información sobre su pronóstico, diagnóstico, clasificación y tratamiento. El
Instituto Nacional del Cáncer creó la base de datos PDQ para aumentar la
disponibilidad de nueva información sobre tratamientos y su uso en el tratamiento
de pacientes. Este documento también contiene información y bibliografías de la
literatura publicada más recientemente después de haber sido revisada por
especialistas en oncología pediátrica.
Los tumores cerebrales primarios son un grupo diverso de enfermedades que,
juntas, constituyen el tumor sólido más común de la niñez. Se desconoce la causa
de la gran mayoría de los tumores cerebrales infantiles.[1,2] Estos tumores se
clasifican de acuerdo a su histología, pero la situación del tumor y el grado de
su extensión son factores importantes que afectan el tratamiento y el pronóstico
de la enfermedad. Para el diagnóstico y la clasificación de los tumores, está en
constante aumento el uso del análisis inmunohistoquímico, los resultados
genéticos moleculares y citogenéticos y las medidas de actividad mitótica.
Aproximadamente el 50% de los tumores cerebrales en los niños son
infratentoriales y, de estos, las tres cuartas partes están situados en el
cerebelo o cuarto ventrículo. Entre los tumores infratentoriales comunes (foso
posterior) se encuentran los siguientes:
1. Astrocitoma cerebelar (por lo general pilocítico, pero también fibrilar y de
alto grado)
2. Meduloblastoma (tumor neuroextodermal primitivo)
3. Ependimoma (de grado bajo o anaplástico)
4. Glioma del tallo encefálico (suele diagnosticarse sin biopsia, por medio de
una neurorradiografía; puede ser de alto o bajo grado)
5. Teratoide atípico
Los tumores supratentoriales incluyen aquellos tumores que ocurren en la región
selar o supraselar del cerebro y en otras áreas del cerebro. Los tumores selares
y supraselares comprenden aproximadamente el 20% de los tumores cerebrales
infantiles, incluso los siguientes:
1. Craneofaringioma
2. Gliomas diencefálicos (del quiasma, hipotalámico o talámico o ambos) por lo
general de bajo grado
3. Tumores de células germinales (germinoma o no germinomatoso)
Otros tumores que ocurren de forma supratentorial incluyen los siguientes:
1. Astrocitoma o glioma de bajo grado (grado 1 o grado 2)
2. Astrocitoma de algo grado o maligno (astrocitoma anaplástico, glioblastomas
multiformes (grado 3 o grado 4))
3. Glioma mixto (de alto o bajo grado)
4. Oligodendroglioma (de alto o bajo grado)
5. Tumor neuroectodermal primitivo (neuroblastoma cerebral)
6. Ependimoma (de bajo grado o anaplásico)
7. Meningioma
8. Tumores del plexo coroideo (papiloma y carcinoma)
9. Tumores pineales parenquimales (pineoblastoma, pineocitoma o tumor
parenquimal pineal mixto)
10. Tumor glial neuronal y neuronal mixto (ganglioglioma, ganglioglioma
desmoplástico infantil, tumor neuroepitelial disembrioplástico)
11. Metástasis (poco común) de malignidades extraneurales
Entre los conceptos generales importantes que deberán ser entendidos por
quienes atienden a un niño con tumor cerebral se encuentran los siguientes:
1. Sólo se puede seleccionar la terapia apropiada si se hace un diagnóstico
correcto y se determina con precisión la etapa de la enfermedad.
2. Los niños con tumores primarios cerebrales representan un reto terapéutico
importante. Por lo tanto, para obtener resultados terapéuticos óptimos se
requiere de los esfuerzos coordinados de especialistas pediátricos en campos
tales como la neurocirugía, la neurología, la rehabilitación, la neuropatología,
la radiooncología, la oncología médica, la neurorradiología, la endocrinología y
la psicología, y que tengan conocimientos especiales sobre el cuidado de
pacientes con estas enfermedades.[1-3]
3. Más de la mitad de los niños a los que se diagnostica un tumor cerebral
sobrevivirán 5 años a partir del diagnóstico. En algunos subgrupos de pacientes,
es posible obtener una tasa aún más elevada de supervivencia y curación. El
tratamiento de cada niño deberá realizarse con intención curativa. Antes de
iniciar la terapia se deberán considerar las secuelas posibles a largo plazo de
la enfermedad y de su tratamiento.
4. No se ha determinado el régimen de tratamiento óptimo para la mayoría de los
tumores cerebrales infantiles. Los niños que tienen tumores cerebrales deberán
ser considerados para su ingreso en una prueba clínica cuando haya disponible un
estudio adecuado. Varias instituciones y grupos de cooperación están llevando a
cabo dichas pruebas clínicas.
5. Las pautas para los centros de cáncer pediátrico y su papel en el
tratamiento de pacientes pediátricos con cáncer han sido delineados por la
Academia Americana de Pediatría.[4]
6. Sigue sin conocerse la causa de la gran mayoría de los tumores cerebrales
infantiles.[5,6]
Este sumario versa sobre el tratamiento del meduloblastoma infantil, el tumor
cerebral infantil maligno más común.
Si necesita información sobre pruebas clínicas en curso del NCI, estas están
disponibles en (Http: //cancer.gov/clinical_trials/).
Bibliografía:
- Heideman RL, Packer RJ, Albright LA, et al.: Tumors of the central
nervous system. In: Pizzo PA, Poplack DG, eds.: Principles and Practice
of Pediatric Oncology. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven, 3rd ed.,
1997, pp 633-697.
-
Pollack IF: Brain tumors in children. New England Journal of Medicine
331(22): 1500-1507, 1994.
-
Cohen ME, Duffman PK, eds: Brain Tumors in Children: Principles of
Diagnosis and Treatment, 2nd ed. New York: Raven Press, 1994.
-
Sanders J, Glader B, Cairo M, et al.: Guidelines for the pediatric cancer
center and role of such centers in diagnosis and treatment. American
Academy of Pediatrics Section Statement Section on Hematology/Oncology.
Pediatrics 99(1): 139-141, 1997.
-
Kuijten RR, Bunin GR: Risk factors for childhood brain tumors. Cancer
Epidemiology, Biomarkers and Prevention 2(3): 277-288, 1993.
-
Kuijten RR, Strom SS, Rorke LB, et al.: Family history of cancer and
seizures in young children with brain tumors: a report from the
Childrens Cancer Group (United States and Canada). Cancer Causes and
Control 4(5): 455-464, 1993.
La clasificación de los tumores cerebrales se basa tanto en sus características
histopatológicas como en su ubicación en el cerebro. Los tumores
neuroectodérmicos indiferenciados del cerebelo se han denominado históricamente
meduloblastomas, mientras que los tumores de histología idéntica en la región
pineal se diagnostican como pineoblastomas. Parece que existen aberraciones
genéticas moleculares diferentes en las células tumorales de los meduloblastomas
y la de los tumores neuroectodermales primitivos supratentoriales.[1,2] El
pineoblastoma y el meduloblastoma son muy similares pero no idénticos. La
nomenclatura de los tumores cerebrales pediátricos es polémica y potencialmente
confusa. Algunos patólogos abogan por el abandono de las clasificaciones
tradicionales basadas en la morfología, como "meduloblastoma" en favor de una
terminología que dependa más de las características fenotípicas del tumor. En un
sistema así, el meduloblastoma se denomina tumor neuroectodérmico primitivo y
luego se subdivide en base a la diferenciación celular.[3-6] La clasificación
más reciente de la Organización Mundial de la Salud de tumores cerebrales
conserva el término "meduloblastoma" para los tumores indiferenciados de la fosa
posterior.[7] También mantiene categorías separadas para los tumores cerebrales
neuroectodérmicos primitivos y los tumores pineales de células pequeñas redondas
(pineoblastomas). La clasificación patológica de los tumores cerebrales
pediátricos es un área especializada que está en período de evolución; se
recomienda enfáticamente el examen del tejido diagnóstico por un neuropatólogo
que tenga experiencia en esta área en especial.
Bibliografía:
-
Russo C, Pellarin M, Tingby O, et al.: Comparative genomic hybridization
in patients with supratentorial and infratentorial primitive
neuroectodermal tumors. Cancer 86(2): 331-339, 1999.
-
Nicholson JC, Ross FM, Kohler JA, et al.: Comparative genomic
hybridization and histological variation in primitive neuroectodermal
tumours. British Journal of Cancer 80(9): 1322-1331, 1999.
-
Rorke LB: The cerebellar medulloblastoma and its relationship to
primitive neuroectodermal tumors. Journal of Neuropathology and
Experimental Neurology 42(1): 1-15, 1983.
-
Gilles FH: Classification of childhood brain tumors. Cancer 56(7,
Suppl): 1850-1857, 1985.
-
Dehner LP: Peripheral and central primitive neuroectodermal tumors: a
nosologic concept seeking a consensus. Archives of Pathology and
Laboratory Medicine 110(11): 997-1005, 1986.
-
Rorke LB, Gilles FH, Davis RL, et al.: Revision of the World Health
Organization classification of brain tumors for childhood brain tumors.
Cancer 56(7, Suppl): 1869-1886, 1985.
- Burger PC, Scheithauer BW: Tumors of the central nervous system.
Washington DC: Armed Forces Institute of Pathology. 1994.
Este tumor se origina generalmente en el cerebelo. Se puede diseminar
contiguamente al pedúnculo cerebeloso, el piso del cuarto ventrículo, a la espina
cervical o encima de la tienda. Además, se puede diseminar a través del
líquido cefalorraquídeo intracranealmente, a la médula espinal o ambos. Todo
paciente con meduloblastoma deberá ser evaluado mediante un examen de diagnóstico
por imágenes de toda la neuraxis, y siempre que sea posible, un análisis del
líquido lumbar cerebro espinal para detectar células tumorales sueltas.[1] El
método más sensible disponible para evaluar la metástasis subaracnoidea de la
médula espinal es el examen de la médula mediante imágenes por resonancia
magnética (IRM) realizado con gadolinio. Si se usa un IRM, se debe obtener una
imagen de toda la espina en al menos dos planos con cortes contiguos de
resonancia magnética efectuados después de hacerse resaltar con gadolinio.
Debido a que en algunas ocasiones el meduloblastoma se disemina por metástasis
fuera del sistema nervioso central, especialmente al hueso, puede que sea útil
realizar una exploración ósea con correlación de película sencilla así como
también una aspiración de médula ósea y una biopsia en los casos de pacientes
sintomáticos o en quienes tienen recuentos anormales de glóbulos sanguíneos. La
anastomosis del líquido encefalorraquídeo realizada en el momento de la cirugía
no han mostrado que aumenten el riesgo de recaída leptomeníngea. Hasta hace
poco, el sistema de etapas más comúnmente utilizado era el propuesto por
Harisiadis y Chang. Este sistema califica el tumor mediante una evaluación
intraoperatoria tanto del tamaño y la extensión como de la presencia de
enfermedad metastática. En estos momentos se están empleando sistemas de
clasificación postoperatorios alternativos que se basan en impresiones
quirúrgicas y estudios postoperatorios por imágenes. Los pacientes con
enfermedad diseminada en el momento del diagnóstico tienen claramente un riesgo
mayor de recaída de la enfermedad.[2] Entre otros factores que podrían
pronosticar un resultado desfavorable se encuentran el ser de más corta edad en
el momento del diagnóstico, la complicación del tronco encefálico, la resección
subtotal y un tumor de la fosa no posterior.[2-4] La importancia diagnóstica de
la complicación del tronco encefálico está aún siendo debatida. Estas variables
de pronóstico tienen que evaluarse en el contexto del tratamiento recibido. Los
marcadores biológicos, tales como TrkC, expresión C-MYC, y HER2 podrían ser
predictores independientes pero aún no han sido incorporados en los esquemas de
estratificación.[5-11] En la actualidad se utilizan dos subclasificaciones
principales:
Riesgo promedio - Niños mayores de 3 años de edad con tumores de la fosa
posterior; el tumor ha sido extirpado totalmente o "casi totalmente" (<1.5
centímetros cúbicos de enfermedad residual); no hubo diseminación.[3]
Riesgo precario - Niños menores de 3 años de edad o aquéllos con enfermedad
metastática, resección subtotal (>1.5 centímetros cúbicos de enfermedad
residual), localización de fosa no posterior o una combinación de las tres.[3]
Bibliografía:
-
Fouladi M, Gajjar A, Boyett JM, et al.: Comparison of CSF cytology and
spinal magnetic resonance imaging in the detection of leptomeningeal
disease in pediatric medulloblastoma or primitive neuroectodermal tumor.
Journal of Clinical Oncology 17(10): 3234-3237, 1999.
-
Albright AL, Wisoff JH, Zeltzer PM, et al.: Effects of medulloblastoma
resections on outcome in children: a report from the Children's Cancer
Group. Neurosurgery 38(2): 265-271, 1996.
-
Laurent JP, Chang CH, Cohen ME: A classification system for primitive
neuroectodermal tumors (medulloblastoma) of the posterior fossa. Cancer
56(7, Suppl): 1807-1809, 1985.
-
Packer RJ, Siegel KR, Sutton LN, et al.: Efficacy of adjuvant
chemotherapy for patients with poor-risk medulloblastoma: a preliminary
report. Annals of Neurology 24(4): 503-508, 1988.
-
Zerbini C, Gelber RD, Weinberg D, et al.: Prognostic factors in
medulloblastoma, including DNA ploidy. Journal of Clinical Oncology
11(4): 616-622, 1993.
-
Schofield DE, Yunis EJ, Geyer JR, et al.: DNA content and other
prognostic features in childhood medulloblastoma: proposal of a scoring
system. Cancer 69(5): 1307-1314, 1992.
-
Tomita T, Yasue M, Engelhard HH, et al.: Flow cytometric DNA analysis of
medulloblastoma: prognostic implication of aneuploidy. Cancer 61(4):
744-749, 1988.
-
Gajjar AJ, Heideman RL, Douglass EC, et al.: Relation of tumor-cell
ploidy to survival in children with medulloblastoma. Journal of
Clinical Oncology 11(11): 2211-2217, 1993.
-
Grotzer MA, Janss AJ, Fung K, et al.: TrkC expression predicts good
clinical outcome in primitive neuroectodermal brain tumors. Journal of
Clinical Oncology 18(5): 1027-1035, 2000.
- Grotzer MA, Hogarty MD, Janss AJ, et al.: MYC messenger RNA expression
predicts survival outcome in childhood primitive neuroectodermal
tumor/medulloblastoma. Clinical Cancer Research 7(8): 2425-2433, 2001.
- Gilbertson RJ, Perry RH, Kelly PJ, et al.: Prognostic significance of
HER2 and HER4 coexpression in childhood medulloblastoma. Cancer
Research 57(15): 3272-3280, 1997.
Muchas de las mejoras en la supervivencia del cáncer infantil se han logrado
como resultado de pruebas clínicas que han tratado de perfeccionar la mejor
terapia disponible y aceptada. Las pruebas clínicas pediátricas están
diseñadas para comparar nuevas terapias con las terapias actualmente aceptadas
como estándar. Esta comparación puede hacerse en un estudio aleatorio de dos
grupos de tratamiento o al evaluar un tratamiento nuevo solo y comparar los
resultados con los que se habían obtenido previamente con la terapia existente.
Debido a que el cáncer en los niños es relativamente poco común, se deberá
considerar el ingreso de todos los pacientes con tumores cerebrales en
pruebas clínicas. Para determinar e implementar un tratamiento óptimo, se
requiere la planificación del tratamiento por parte de un equipo
multidisciplinario de especialistas en cáncer que tengan experiencia en el
tratamiento de tumores cerebrales infantiles. La radioterapia de tumores
cerebrales pediátricos demanda alta especialización técnica y se deberá llevar a
cabo en centros con experiencia en esa área para asegurar resultados óptimos.
Cuando se utilizan técnicas por debajo del estándar óptimo, estas generalmente
terminan en fracaso en la unión de los campos cerebroespinales o en la región del
placa cribiforme.[1] Los pacientes deben tratarse en un centro experimentado en
este tipo de terapias.
Previamente el tratamiento ha consistido en cirugía con radioterapia. Existe
evidencia que sugiere que las resecciones quirúrgicas más extensas están
relacionadas con una mejoría en la tasa de supervivencia, principalmente en
niños con enfermedad no diseminada de la fosa posterior en el momento del
diagnóstico. Se ha demostrado que la quimioterapia es activa en pacientes
con meduloblastomas recurrentes. Algunas pruebas aleatorias prospectivas y
pruebas extensas con un solo grupo indican que la quimioterapia adyuvante
administrada durante la radioterapia y después de la misma puede mejorar la
supervivencia general para el subconjunto de niños con meduloblastoma que tienen
factores pronósticos menos favorables, y se ha mostrado entusiasmo para la
exploración del papel de la quimioterapia en el tratamiento de los tumores
cerebrales infantiles.[2-4] Los niños menores de 3 años de edad son
particularmente susceptibles al efecto adverso de la radiación en el desarrollo
del cerebro. Se han observado con frecuencia efectos debilitadores en el
crecimiento y desarrollo neurológico, especialmente en niños de menor edad.[5,6]
Por esta razón, se está estudiando la posibilidad de que la quimioterapia permita
una demora en la administración de la radioterapia, y algunos resultados
preliminares sugieren que la quimioterapia puede retardar, y algunas veces
evitar, la necesidad de administrar radioterapia a niños con meduloblastoma.[2,7]
En la actualidad, los exámenes de vigilancia forman parte de todos los estudios
que se llevan a cabo sobre los meduloblastomas.[8] Se están diagnosticando cada
vez con más frecuencia tumores secundarios en las personas que sobreviven por
largo tiempo.[9,10] El manejo de estos pacientes a largo plazo es algo complejo
que requiere un enfoque multidisciplinario.
Cuando el PDQ designa a un tratamiento como "estándar" o "en evaluación clínica",
esto no debe tomarse como base para determinar si se otorgan reembolsos
Bibliografía:
-
Carrie C, Hoffstetter S, Gomez F, et al.: Impact of targeting deviations
on outcome in medulloblastoma: study of the French Society of Pediatric
Oncology (SFOP). International Journal of Radiation Oncology, Biology,
Physics 45(2): 435-439, 1999.
-
Duffner PK, Horowitz ME, Krischer JP, et al.: Postoperative chemotherapy
and delayed radiation in children less than three years of age with
malignant brain tumors. New England Journal of Medicine 328(24):
1725-1731, 1993.
-
Ater JL, van Eys J, Woo SY, et al.: MOPP chemotherapy without irradiation
as primary postsurgical therapy for brain tumors in infants and young
children. Journal of Neuro-Oncology 32(3): 243-252, 1997.
-
Packer RJ, Sutton LN, Elterman R, et al.: Outcome for children with
medulloblastoma treated with radiation and cisplatin, CCNU, and
vincristine chemotherapy. Journal of Neurosurgery 81(5): 690-698, 1994.
-
Packer RJ, Sutton LN, Atkins TE, et al.: A prospective study of cognitive
function in children receiving whole-brain radiotherapy and
chemotherapy: 2-year results. Journal of Neurosurgery 70(5): 707-713,
1989.
-
Johnson DL, McCabe MA, Nicholson HS, et al.: Quality of long-term
survival in young children with medulloblastoma. Journal of
Neurosurgery 80(6): 1004-1010, 1994.
-
Mason WP, Grovas A, Halpern S, et al.: Intensive chemotherapy and bone
marrow rescue for young children with newly diagnosed malignant brain
tumors. Journal of Clinical Oncology 16(1): 210-221, 1998.
-
Torres CF, Rebsamen S, Silber JH, et al.: Surveillance scanning of
children with medulloblastoma. New England Journal of Medicine 330(13):
892-895, 1994.
-
Jenkin D: Long-term survival of children with brain tumors. Oncology
(Huntington NY) 10(5): 715-719, (discussion 720, 722, 728), 1996.
-
Goldstein AM, Yuen J, Tucker MA: Second cancers after medulloblastoma:
population-based results from the United States and Sweden. Cancer
Causes and Control 8(6): 865-871, 1997.
El tratamiento de meduloblastoma debe venir precedido de una evaluación cuidadosa
para determinar por completo la extensión de la enfermedad. Con la cirugía se
deberá intentar la máxima reducción del tumor; los niños sin enfermedad
diseminada en el momento del diagnóstico tienen una supervivencia mejor libre de
progresión si la enfermedad residual es mínima después de la cirugía.[1] Después
de la operación, se deberán llevar a cabo estudios para determinar si el paciente
tiene un riesgo alto de recaer. Los criterios de clasificación del riesgo
aparecen en la sección sobre información de las etapas.[2,3] Los pacientes con
tumor extensivo deben ser considerados personas con "alto riesgo" de recaer y ser
tratados con protocolos diseñados específicamente para ellos.
Opciones de tratamiento:[3]
Riesgo promedio:
El tratamiento tradicional postquirúrgico para estos pacientes ha consistido en
radioterapia con 5.400 a 5.580 cGy a la fosa posterior y aproximadamente 3.600
cGy a todo el neuraxis (es decir, a todo el cerebro y la espina). Mientras que el
refuerzo estándar en el meduloblastoma es la fosa posterior completa, los
patrones de fracaso de los datos indican que el uso del refuerzo de la cama
tumoral podría ser igualmente eficaz,[4] y a la vez se le relaciona con una
toxicidad reducida.[5,6] Se desconoce la dosis mínima de radioterapia necesaria
para controlar la enfermedad. Los intentos de disminuir la dosis de radioterapia
craneoespinal a 2.340 cGy han resultado en un aumento de la incidencia de
recaídas leptomeníngeas aisladas.[7] La radioterapia, acompañada de
quimioterapia, ha mostrado controlar la enfermedad del paciente en un 80% y
podría disminuir la severidad de la secuela neurocongnocitiva.[8,9] Los pacientes
que han sobrevivido por mucho tiempo, y que fueron diagnosticados en la
prepubertad, corren un gran riesgo de alienar su crecimiento debido a fallos del
hipotálamo, la terapia que reemplaza la hormona del crecimiento, no ha dado
muestras de aumentar las posibilidades de recaída de la enfermedad.[10] Consulte
el PDQ para mayor información sobre ensayos clínicos.
Riesgo precario:
En pacientes que presentan riesgo precario, la adición de quimioterapia ha
aumentado la duración de la supervivencia libre de enfermedad.[11] Algunos
estudios muestran que aproximadamente 50% a 60% de estos pacientes lograrán
controlar la enfermedad a largo plazo.[2] Estos son pacientes que, en el momento
del diagnóstico, tienen tumores extensos localmente y con frecuencia no
resecables en la fosa posterior, complicación del tronco del encéfalo también en
el momento del diagnóstico, enfermedad metastática no contigua dentro o fuera del
sistema nervioso central o una combinación de los tres. La quimioterapia
adyuvante ha mejorado la supervivencia libre de progresión para pacientes con
estos parámetros de "riesgo precario" en el momento del diagnóstico.[2,11] Estos
pacientes deben ser considerados para pruebas clínicas.[2,3] Los pacientes que
han sobrevivido por mucho tiempo, y que fueron diagnosticados en la prepubertad,
corren un gran riesgo de alienar su crecimiento debido a fallos del hipotálamo,
la terapia que reemplaza la hormona del crecimiento, no ha dado muestras de
aumentar las posibilidades de recaída de la enfermedad.[10] Consulte el PDQ para
mayor información sobre ensayos clínicos.
Niños menores de 3 años de edad:
Algunos pacientes menores de 3 años de edad con meduloblastoma recientemente
diagnosticado responderán, al menos parcialmente, a la quimioterapia.[12]
Algunos pacientes, especialmente aquéllos con enfermedad postoperatoria
residual mínima, pueden tener una respuesta duradera.[3,12] Los niños que son
tratados con quimioterapia solamente podrían tener mejores resultados
neurocognitivos que aquellos a los que se les trata con radioterapia, con o sin
quimioterapia.[13] Por esta razón, se deberá hacer un esfuerzo especial para que
los pacientes menores de 3 años de edad ingresen en estudios que usan
quimioterapia para postergar, modificar o posiblemente evitar la necesidad de
usar radioterapia.[12] Se ha usado con algo de éxito quimioterapia en dosis
elevadas con rescate de médula ósea autóloga seguido de radioterapia focal en
niños jóvenes con enfermedad recurrente localizada para quienes ha fallado la
quimioterapia primaria. Aunque la quimioterapia está siendo utilizada para
prevenir los daños neurológicos causados por la radioterapia en pacientes muy
jóvenes, puede haber deficiencias neurológicas en los niños previas a la
iniciación de la terapia, y se ha notado un daño neurológico progresivo durante
la terapia.[14]
Bibliografía:
-
Albright AL, Wisoff JH, Zeltzer PM, et al.: Effects of medulloblastoma
resections on outcome in children: a report from the Children's Cancer
Group. Neurosurgery 38(2): 265-271, 1996.
-
Evans AE, Jenkin RD, Sposto R, et al.: The treatment of medulloblastoma:
results of a prospective randomized trial of radiation therapy with and
without CCNU, vincristine, and prednisone. Journal of Neurosurgery
72(4): 572-582, 1990.
-
Geyer JR, Zeltzer PM, Boyett JM, et al.: Survival of infants with
primitive neuroectodermal tumors or malignant ependymomas of the CNS
treated with eight drugs in 1 day: a report from the Children Cancer
Group. Journal of Clinical Oncology 12(8): 1607-1615, 1994.
- Fukunaga-Johnson N, Lee JH, Sandler HM, et al.: Patterns of failure
following treatment for medulloblastoma: is it necessary to treat the
entire posterior fossa? International Journal of Radiation Oncology,
Biology, Physics 42(1): 143-146, 1998.
- Huang E, Teh BS, Strother DR, et al.: Intensity-modulated radiation
therapy for pediatric medulloblastoma: early report on the reduction of
ototoxicity. International Journal of Radiation Oncology, Biology,
Physics 52(3): 599-605, 2002.
- Fukunaga-Johnson N, Sandler HM, Marsh R, et al.: The use of 3D conformal
radiotherapy (3D CRT) to spare the cochlea in patients with
medulloblastoma. International Journal of Radiation Oncology, Biology,
Physics 41(1): 77-82, 1998.
-
Thomas PR, Deutsch M, Kepner JL, et al.: Low-stage medulloblastoma: final
analysis of trial comparing standard-dose with reduced-dose neuraxis
irradiation. Journal of Clinical Oncology 18(16): 3004-3011, 2000.
- Ris MD, Packer R, Goldwein J, et al.: Intellectual outcome after
reduced-dose radiation therapy plus adjuvant chemotherapy for
medulloblastoma: a Children's Cancer Group study. Journal of Clinical
Oncology 19(15): 3470-3476, 2001.
- Packer RJ, Goldwein J, Nicholson HS, et al.: Treatment of children with
medulloblastomas with reduced-dose craniospinal radiation therapy and
adjuvant chemotherapy: a Children's Cancer Group study. Journal of
Clinical Oncology 17(7): 2127-2136, 1999.
- Packer RJ, Boyett JM, Janss AJ, et al.: Growth hormone replacement
therapy in children with medulloblastoma: use and effect on tumor
control. Journal of Clinical Oncology 19(2): 480-487, 2001.
-
Packer RJ, Sutton LN, Elterman R, et al.: Outcome for children with
medulloblastoma treated with radiation and cisplatin, CCNU, and
vincristine chemotherapy. Journal of Neurosurgery 81(5): 690-698, 1994.
-
Duffner PK, Horowitz ME, Krischer JP, et al.: Postoperative chemotherapy
and delayed radiation in children less than three years of age with
malignant brain tumors. New England Journal of Medicine 328(24):
1725-1731, 1993.
-
Copeland DR, deMoor C, Moore BD III, et al.: Neurocognitive development
of children after a cerebellar tumor in infancy: a longitudinal study.
Journal of Clinical Oncology 17(11): 3476-3486, 1999.
-
Mulhern RK, Horowitz ME, Kovnar EH, et al.: Neurodevelopmental status of
infants and young children treated for brain tumors with preirradiation
chemotherapy. Journal of Clinical Oncology 7(11): 1660-1666, 1989.
La recurrencia de los tumores cerebrales infantiles no es poco común y puede
suceder muchos años después del tratamiento inicial.[1] La enfermedad puede
recurrir en el sitio del tumor primario o, especialmente en tumores malignos, en
sitios no contiguos del sistema nervioso central. La recaída sistémica es poco
común, pero puede ocurrir. En el momento de la recurrencia, lo indicado para
todos los tumores malignos y, a veces, para lesiones más benignas, es una
evaluación completa de la extensión de la recurrencia. Puede ser necesario hacer
una biopsia o una resección para confirmar la recaída, ya que otras entidades
tales como un tumor secundario o la necrosis del cerebro relacionada con el
tratamiento pueden no distinguirse clínicamente de una recurrencia del tumor. La
necesidad de intervención quirúrgica deberá individualizarse en base al tipo del
tumor inicial, la duración entre el tratamiento inicial y la reaparición de la
lesión y el cuadro clínico. Los pacientes con meduloblastoma que recurre después
de recibir radioterapia sola deben ser considerados para el tratamiento con
agentes activos conocidos, los cuales incluyen la vincristina, la ciclofosfamida,
el cisplatino, el carboplatino, la lomustina y el etopósido; aunque se ve una
respuesta en más del 50% de los pacientes, el control de la enfermedad a largo
plazo es poco común.[2-4] Se deberá considerar el ingreso en estudios de nuevos
enfoques terapéuticos incluyendo la quimioterapia con dosis elevadas y el rescate
de célula madre autóloga en el momento de la recaída después de administrarse
radioterapia sola o radioterapia y quimioterapia.[5-7] Consulte el PDQ para
información sobre pruebas clínicas en curso.
Bibliografía:
-
Jenkin D, Greenberg M, Hoffman H, et al.: Brain tumors in children:
long-term survival after radiation treatment. International Journal of
Radiation Oncology, Biology, Physics 31(3): 445-451, 1995.
-
Cangir A, Van Eys J, Berry DH, et al.: Combination chemotherapy with MOPP
in children with recurrent brain tumors. Medical and Pediatric Oncology
4(3): 253-261, 1978.
-
Friedman HS, Oakes WJ: The chemotherapy of posterior fossa tumors in
childhood. Journal of Neuro-Oncology 5(3): 217-229, 1987.
-
Needle MN, Molloy PT, Geyer JR, et al.: Phase II study of daily oral
etoposide in children with recurrent brain tumors and other solid
tumors. Medical and Pediatric Oncology 29(1): 28-32, 1997.
-
Gaynon PS, Ettinger LJ, Baum ES, et al.: Carboplatin in childhood brain
tumors: a Children's Cancer Study Group phase II trial. Cancer 66(12):
2465-2469, 1990.
-
Gentet JC, Doz F, Bouffet E, et al.: Carboplatin and VP 16 in
medulloblastoma: a phase II study of the French Society of Pediatric
Oncology (SFOP). Medical and Pediatric Oncology 23(5): 422-427, 1994.
-
Dunkel IJ, Boyett JM, et al, for the Children's Cancer Group: High-dose
carboplatin, thiotepa, and etoposide with autologous stem-cell rescue
for patients with recurrent medulloblastoma. Journal of Clinical
Oncology 16(1): 222-228, 1998.
Date Last Modified: 11/2002
El Sistema Computarizado de Información sobre el Cáncer PDQ contiene
información adicional que no esta disponible en CancerMail: directorio de
instituciones y médicos que dan tratamiento a pacientes con cáncer y un
listado de protocolos de estudios clinicos activos. Para mayor información
sobre el acceso al PDQ, consulte el Contenido de CancerMail y asi podra
obtener los codigos referentes a la disponibilidad del PDQ.
PDQ por pacientes
Dr. G. Quade
This page was last modified on Sunday, 02-Nov-2003 16:12:10 CET