"Leucemia linfoblástica aguda infantil"
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Leucemia linfoblástica aguda infantil
208/00026
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- Informacion General
- Clasificacion Celular Y Variables Pronosticas
- Aspectos Generales De Las Opciones De Tratamiento
- Leucemia Linfoblastica Aguda Infantil - No Tratada
- Leucemia Linfoblastica Aguda Infantil - En Remision
- Leucemia Linfoblastica Aguda Infantil - Recurrente
CancerMail del Instituto Nacional del Cáncer
Información del PDQ para profesionales de la salud
Importante: La presente información está dirigida principalmente al
personal médico y otros profesionales de la salud. Si usted tiene
alguna pregunta relacionada al tema, puede preguntarle a su médico,
comunicarse con el Servicio de Información del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
Este sumario informativo sobre el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda
(LLA) infantil, es un compendio que abarca tanto su pronóstico y diagnóstico como
su clasificación y tratamiento. El Instituto Nacional del Cáncer creó la base de
datos PDQ para facilitar el acceso a la información sobre nuevos tratamientos y
su utilización en el cuidado de los pacientes. Aquí se incluye bibliografías e
informaciones provenientes de las más recientes publicaciones de la literatura
especializada, después de haber sido revisadas por especialistas en oncología
pediátrica.
El cáncer es poco común en los niños y adolescentes. Los niños y adolescentes con
cáncer deben ser referidos a centros médicos que cuenten con un personal médico
multidisciplinario de especialistas en cáncer con amplia experiencia en el
tratamiento de los cánceres que aparecen durante la niñez y la adolescencia.
Dicho personal debe contar con la pericia del médico de cabecera,
subespecialistas en cirugía pediátrica, radiooncólogos y hematólogos pediatras,
especialistas en rehabilitación, especialistas en enfermería pediátrica,
trabajadores sociales y otros, con el fin de asegurarse de que los pacientes
reciban el tratamiento, apoyo terapéutico y rehabilitación que determinen una
calidad de vida y supervivencia óptima. Las pautas para los centros de cáncer
pediátrico y su función en el tratamiento del paciente pediátrico con cáncer han
sido delineados por la Academia Americana de Pediatría.[1] Dado que el
tratamiento de niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA) potencialmente
conlleva muchas complicaciones y requiere de apoyo terapéutico agresivo
(transfusiones; manejo de complicaciones infecciosas y apoyo financiero,
emocional y evolutivo), para coordinar este tratamiento lo mejor es contar con
oncólogos pediatras ya sea en un hospital o centro oncológico, que disponga de
las facilidades pediátricas necesarias. Resulta esencial el cuidado
especializado de todo niño con LLA, incluso aquellos cuyos perfiles clínicos y de
laboratorio indican un pronóstico favorable. Al mismo tiempo es igualmente
importante que los centros clínicos y especialistas a cargo del cuidado del
paciente, se mantengan en contacto con el médico de la comunidad que refirió a
dicha persona. El mantener fuertes lazos de comunicación de hecho optimiza
cualquier cuidado urgente o interino que el niño pudiera necesitar una vez esté
de regreso en la casa.
La leucemia linfoblástica aguda (LLA) es el cáncer más común entre los niños y
representa el 23% de los diagnósticos de cáncer en niños menores de 15 años, este
se presenta con una incidencia anual de 31 por millón. [2] Aproximadamente
2,400 niños y adolescentes menores de 20 años son diagnosticados con LLA cada año
en los Estados Unidos.[3] Existe un aumento marcado en la incidencia entre niños
de 2 a 3 de edad (> 80 por millón por año), con tasas que disminuyen a 20 por
millón entre niños de 8 a 10 años de edad. La incidencia de LLA en pacientes de 2
a 3 años de edad es aproximadamente 4 veces mayor que entre niños menores de 2
años y casi 10 veces mayor que entre los de 19 años de edad. Debido a razones
inexplicables la incidencia de LLA en niños blancos es mucho más alta que en los
negros, con una incidencia casi tres veces más alta entre niños de 2 a 3 años
blancos que negros.[3]
Se han identificado pocos factores que estén relacionados con un aumento en el
riesgo de LLA.[3] El primer factor de riesgo no genético que se acepta, es el de
la exposición prenatal a los rayos X y la exposición postnatal a altas dosis de
radiación (como las que se usaban previamente en la radioterapia de la tinea
capitis y el agrandamiento del timo).[4] Los niños con síndrome de Down tienen un
aumento en el riesgo de desarrollar no solo LLA sino también leucemia mieloide
aguda,[5] con un riesgo cumulativo de desarrollar leucemia de 2.1% al llegar a
los 5 años de edad, y de 2.7% al llegar a los 30 años.[6] Aproximadamente dos
tercios de los casos de leucemia aguda en niños con síndrome de Down son LLA.[6]
El aumento en los casos de LLA se relaciona también con ciertos trastornos
genéticos, como la neurofibromatosis,[7] el síndrome de Shwachman[8,9] el
síndrome de Bloom,[10] y la ataxia telangiectasia.[11]
Entre un setenta y cinco a 80% de los niños con LLA sobreviven al menos 5 años
después del diagnóstico, con tratamientos actualizados que incorporan terapia
sistémica (p. ej., quimioterapia combinada) y terapia preventiva específica al
sistema nervioso central (SNC) (p. ej., quimioterapia intratecal con o sin
irradiación craneal).[2,3,12,13] Los resultados de varios ensayos prospectivos
grandes, realizados en varios países, con niños que fueron tratados generalmente
durante los 80 s, dan cuenta de que en 70% de los casos, tuvo una supervivencia
sin complicaciones a 10 años.[14-20] Debido a que casi todos los niños con LLA
alcanzan una remisión inicial, el mayor obstáculo para la cura es una recaída de
médula ósea o extramedular (p.ej., SNC, testicular). La recaída después de una
remisión se puede presentar durante la terapia o después de completarse el
tratamiento. Dado que la mayoría de los niños con LLA recurrente logran una
segunda remisión, las probabilidades de cura son generalmente precarias
particularmente en aquellos que tienen recaídas de médula ósea después de una
remisión inicial de corta duración.[21]
Los linfoblastos de cualquier paciente, poseen receptores de antígenos que son
únicos para ese paciente en particular. Hay pruebas que indican que los
receptores de antígenos específicos podrían hallarse presente en algunos
pacientes con LLA al momento del nacimiento, lo cual podría indicar el origen
prenatal del clon leucémico. De manera similar, algunos pacientes con LLA
caracterizada por desplazamiento específico, han mostrado tener células que
muestran dicho desplazamiento al momento del nacimiento [22,23]
A pesar de los avances logrados en el tratamiento del LLA pediátrico, aún quedan
por contestar numerosas preguntas de tipo biológico y terapéutico antes de lograr
la meta de proporcionar una cura para cada niño afectado de LLA. La investigación
sistemática de estos factores, requiere de extensos ensayos clínicos y la
oportunidad de participar en estos, se ofrece frecuentemente a la mayoría de los
pacientes y familiares. Los ensayos clínicos de niños y adolescentes con LLA
están generalmente diseñados para comparar una terapia que puede resultar
potencialmente eficaz con el tratamiento actualmente considerado como estándar.
La mayoría de los progresos que se han realizado en la identificación de terapias
curativas no solo para el tratamiento del LLA infantil sino de otros tipos de
cánceres pediátricos se han logrado a través de la conducción de ensayos
clínicos.[24,25] Si necesita información sobre pruebas clínicas en curso del NCI,
estas están disponibles en (Http: //cancer.gov/clinical_trials).
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Los niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA) por lo general reciben
tratamiento según grupos de riesgo definidos por características tanto clínicas
como de laboratorio. La intensidad del tratamiento requerido para obtener
resultados favorables varía de manera substancial entre los subgrupos de niños
con LLA. El asignar un tratamiento con base en el nivel de riesgo es algo que se
lleva a cabo entre los niños que padecen LLA, de manera que los niños que parecen
obtener buenos resultados con una terapia modesta, puedan ser librados de los
tratamientos más intensos y tóxicos, mientras que a los niños que parecen tener
menos probabilidades de una vida más larga, se les administra un tratamiento más
agresivo (y por ende más tóxico).[1]
Los tratamientos con base en el nivel de riesgo requieren de la disponibilidad de
factores pronósticos que predigan los resultado de una manera confiable. En los
niños que padecen de LLA, existe un número de indicadores clínicos y de
laboratorio que han demostrado tener un valor pronóstico, alguno de los cuales
describimos a continuación. Los factores descritos están agrupados en las
siguientes categorías: Indicadores clínicos y de laboratorio al momento del
diagnóstico; características moleculares de las células leucémicas al momento del
diagnóstico; y la respuesta al tratamiento inicial. Como en cualquier discusión
de los factores pronósticos, es esencial recordar que el orden relativo de
importancia y la interrelación de las variables, con frecuencia dependen del
tratamiento y requieren de un análisis multivariado para determinar cuales
factores operan independientemente como variables pronósticas.[2,3] Debido a que
los factores pronósticos dependen del tratamiento, las mejoras en el tratamiento
podrían disminuir la importancia de, o anular cualquiera de estos presuntos
factores pronósticos. Por ejemplo, un informe reciente del Grupo de Cáncer
Infantil mostró que la importancia pronóstica adversa de la respuesta temprana
lenta desaparece cuando estos pacientes reciben quimioterapia posinducción
intensificada.[4]
A continuación se analiza un subgrupo de factores pronósticos, el cual se utiliza
en la estratificación inicial de los niños con LLA para la asignación del
tratamiento, y al final de esta sección se encontrarán breves descripciones de
los grupos de pronósticos que se aplican actualmente en los ensayos clínicos en
los Estados Unidos.
Entre los indicadores clínicos y de laboratorio al momento del diagnóstico
relacionados con los resultados, tenemos los siguientes:
1. Edad al momento del diagnóstico: La edad al momento del diagnóstico es de
gran importancia pronóstica y refleja las diferentes características biológicas
subyacentes de la LLA en los diferentes grupos de edades.
Los niños menores de dos años con LLA corren un riesgo particularmente alto de no
responder al tratamiento el cual es mayor entre niños (<6 meses) cuando se les
compara con niños mayores (>/= 6-9 meses).[5-8] El reordenamiento del gen MLL en
la banda cromosómica 1q23 se puede detectar en las células leucémicas de un gran
porcentaje de niños menores de 2 años con LLA.[9] y un resultado precario entre
niños menores de 2 años con LLA está estrechamente relacionado a la presencia
del desplazamiento t(4;11) vinculado al gen MLL.[10,11]El LLA entre niños menores
de 2 años de edad, está también relacionado a una constelación de otras
características vinculadas a un resultado precario, en el que vemos un conteo de
glóbulos blancos elevado (GB), leucemia del sistema nervioso central, carencia de
la expresión CD10 del(antígeno cALLa) y una respuesta precaria al tratamiento
inicial. [5,7] Los niños más jóvenes (1-9 años de edad) tienen un resultado más
favorable en comparación a ya sea niños mayores o adolescentes o en comparación a
niños menores de 2 años de edad.[1,12,13] Los niños mayores o adolescentes (>/=
10 años tienen resultados menos favorables que los niños más jóvenes, y por tanto
se emplea un tratamiento más agresivo en ellos, con el fin de mejorar los
resultados.
2. Conteo de GB al momento del diagnóstico: Los pacientes con un conteo alto de
GB al momento del diagnóstico tienen probabilidades más altas de no responder al
tratamiento que los pacientes con un conteo bajo de GB. Generalmente se usa un
conteo de GB de 50,000/mm3 como umbral operacional entre un mejor o peor
pronóstico,[1] a pesar de que la relación entre un conteo de GB y el pronóstico
es más bien una función continua y no un paso.[13,14] Un conteo de GB elevado
esta relacionado a otros factores pronósticos de alto riesgo, entre los que se
encuentran desplazamiento cromosómico desfavorables tales como t(4;11) y t(9;22)
(ver abajo).
3. Género: El pronóstico en la niñas con LLA es ligeramente mejor que en los
niños.[15-17] Una de las razones de porque las niñas tienen un mejor pronóstico
que los niños se debe a los episodios de recaídas testiculares entre estos
últimos, pero los niños también parecen tener un riesgo mayor de recaída de
médula ósea debido a factores que aún no se comprenden en su totalidad.[17]
4. Raza: Las tasas de supervivencia entre niños negros con LLA son un poco más
bajas que entre niños blancos,[12,18-20] se desconocen las razones por la que los
niños blancos tienen un resultado más positivo que los niños negros, pero no
pueden ser explicadas en base a factores pronósticos conocidos.[19]
5. Morfología celular: En el pasado los linfoblastos LLA estuvieron clasificados
mediante la utilización del criterio Francoamericobritánico (FAB) como de
morfología L1, morfología L2, morfología L3.[21] Debido a la carencia de un
pronóstico independiente significativo y la naturaleza subjetiva de este sistema
de clasificación, ya no se usa en los Estados Unidos. La morfología FAB L3 es
morfológica y citogenéticamente idéntica a la del linfoma de Burkitt. El LLA de
células B inmunoglobulina de superficie expresión (ig) generalmente con
morfología FAB L3 y desplazamiento del gen c-myc) es una manifestación sistémica
del linfoma no Hodgkin de Burkitt y del similar a Burkitt, su tratamiento es
completamente diferente para otras formas de LLA infantil. (Nota: Algunos casos
poco comunes de LLA FAB L3 con desplazamiento del gen c-myc, carecen de la
expresión inmunoglobulina de superficie, y estos son tratados apropiadamente como
LLA de células B).[22] Recíprocamente los casos poco comunes de LLA con expresión
ig de superficie pero que carecen de la morfología L3 y no tienen el
desplazamiento del gen c-myc, son tratadas apropiadamente como LLA de precursores
B y no como LLA de células B.[23] (Para obtener mayor información, consulte los
archivos de protocolos en el PDQ que tratan sobre el Linfoma no Hodgkin
Infantil).
Entre las características biologicomoleculares de las células leucémicas al
momento del diagnóstico que se relacionan con los resultados tenemos:
1. Inmunofenotipo:
LLA de precursores B: La células de precursores B o LLA (de linaje B) definidas
mediante la expresión CD19, HLA-DR, CD10 (cALLa)y otros antígenos asociados de
las células B representa del 80% al 85% de la LLA infantil. Aproximadamente el
80% de la LLA de precursores de células B expresan el antígeno cALLa, CD10.
También se ha mostrado en algunas series que la falta de expresión de cALLa está
asociada a un pronóstico precario. Por ejemplo, se observa una negatividad CD10
en proporciones mucho más altas en niños menores de 2 años con LLA de precursores
B la cual está relacionada con resultados precarios.[5]
Etapa de maduración de las células B: Existen 3 principales subtipos de LLA de
linaje B: Pre-B temprana (inmunoglobulina no superficie o citoplásmica), Pre-B
(presencia de inmunoglobulina citoplásmica), y células B (presencia de
inmunoglobulina de superficie). Aproximadamente tres tercios de los pacientes con
LLA de precursor B, tendrán el fenotipo pre B temprano y tendrán el mejor
pronóstico. Las células leucémicas de pacientes con LLA pre-B, contienen
inmunoglobulina citoplásmica(cIg), una etapa intermediaria de células B
diferenciadas. El veinticinco por ciento de los pacientes de LLA pre-B, tienen el
desplazamiento t(1;19)(ver más abajo). [24] Aproximadamente el 2% de los
pacientes presentan LLA con células B (expresión Ig de superficie generalmente
con morfología FAB L3 y desplazamiento del gen c-myc.[25] El LLA de células B es
una manifestación sistémica del linfoma no Hodgking de Burkitt y del similar a
Burkitt, y su tratamiento es completamente diferente del de otras formas de LLA
infantil. (Nota: Algunos casos poco comunes de LLA FAB L3 con desplazamiento del
gen c-myc, carecen de la expresión inmunoglobulina de superficie, y estos son
tratados apropiadamente como LLA de células B).[22] Recíprocamente los casos poco
comunes de LLA con expresión ig de superficie pero que carecen de la morfología
L3 y no tienen el desplazamiento del gen c-myc, son tratadas apropiadamente como
LLA de precursores B y no como LLA de células B.[23] (Ver el sumario del PDQ
sobre el linfoma no Hodgkin infantil Para mayor información sobre el tratamiento
de niños con LLA de células B)
LLA de células T: El LLA de células T se define mediante la expresión de células
leucémicas de las células T relacionadas a los antígenos CD2, CD7, CD5, o CD3 y
está con frecuencia relacionada con una constelación de características clínicas
entre las cuales se encuentran el sexo masculino, la edad avanzada, la
leucocitosis y la masa mediastínica.[2] Aproximadamente el 15% de los niños
recién diagnosticados con LLA presentan el fenotipo de células T. Sin embargo,
con terapia apropiada intensiva, los niños con LLA de células T, tienen
resultados similares al de los niños con LLA de precursores B, cuando se aparean
con base en la edad y el conteo de GB.[2] Las anormalidades citogenéticas comunes
en el LLa de linaje de células B (p.ej., hiperdiploide) no son comunes en los
LLA de células T, y cuando están presente, no están relacionados con la
importancia pronóstica.[26]
Expresión del antígeno mieloide: Una minoría de los casos de LLA pediátrico
contienen células leucémicas que expresan el antígeno de superficie mieloide. La
expresión del antígeno mieloide parece estar relacionada con subgrupos
específicos de LLA y de manera notable a aquellos con reordenamiento genético MLL
y a aquellos con el reordenamiento genético TEL-AML1.[27] Los primeros informes
indican la existencia de un pronóstico más precario para estos pacientes,[28]
pero los informes provenientes de poblaciones de pacientes numerosas, no indican
un pronóstico adverso significativo en la expresión del antígeno de superficie
mieloide.[27,29,30]
2. Número de cromosoma:
Hiperdiploidia: Hiperdiploidia (>50 cromosomas por célula o índice de ADN >1.16
es la presencia de copias adicionales de cromosomas completos y se presenta en el
20 al 25% de los casos de LLA de precursores B, pero raras veces en los casos de
LLA de células T.[25] La hiperploidia se puede evaluar midiendo el contenido
celular de ADN (índice ADN)o mediante cariotipo. La Hiperdiploidia generalmente
se presenta en casos con factores de pronóstico favorables (de 1-9 años de edad y
un conteo de WB bajo), y está en sí misma relacionada con un pronóstico
favorable.[12,31,32] Las células de leucemia hiperdiploide son particularmente
susceptibles de atravesar por apoptosis, lo cual podría explicar los resultados
favorables comúnmente observado en estos casos.[33]
Trisomía: Acorde a los enfoques utilizados por el Grupo de Oncología Pediátrica
(POG, siglas en inglés), y el Grupo sobre Cáncer Infantil (CCG, siglas en
inglés), las copias extras de ciertos cromosomas parecen estar relacionadas
específicamente con un pronóstico favorable en los casos de LLA hiperdiploide. En
los estudios POG, los pacientes con células leucémicas que poseen copias extras
de ambos cromosomas, el 4 y el 10, parecen tener particularmente un pronóstico
favorable.[34] En los estudios del CCG los niños con trisomías de los cromososmas
10 y 17, tienen un pronóstico excelente.[35]
Hipodiploide: Aproximadamente un 1% de los niños con LLA presentan células
leucémicas que muestran hipodiploide con menos de 45 cromosomas. Estos pacientes
corren un riesgo alto de no responder al tratamiento.[32,36,37]
3. Los desplazamientos cromosómicos recurrente se pueden detectar en un número
substancial de casos de LLA pediátrica, y algunos de estos desplazamientos según
se describen más adelante, tienen importancia pronóstica.
TEL-AML1 (t(12;21) desplazamiento críptico): La fusión del gen TEL (ETV6) en el
cromosoma 12, a el gen AML1 (CBFA2) en el cromosoma 21 se puede detectar en el 20
al 25% de los casos de LLA de precursor B, pero raras veces observado en el LLA
de células T.[25,38] Los niños con desplazamiento críptico t(12;21) que resulta
en fusión TEL-AML1 generalmente tienen de 2 a 9 años de edad.[38] Los pacientes
con fusión TEL-AML1 tienen muy buenos resultados,[38-40] a pesar de que existe
polémica en cuanto a si la tasa de curación final es realmente superior a la de
otros pacientes con LLA de precursor B, o si la tasa de curación final es similar
pero el tiempo en que acontece la recaída es significativamente posterior en
aquellos pacientes con fusión TEL-AML1 en comparación con otros pacientes con LLA
de precursor B.[32,39,41-44]
El cromosoma Filadelfia t(9;22) está presente aproximadamente en el 4% de los LLA
pediátricos y confiere un pronóstico desfavorable, sobre todo cuando se relaciona
ya sea con un conteo alto de GB o una respuesta inicial lenta al comenzar la
terapia. [32,45-47] El LLA positivo al cromosoma Filadelfia es más común entre
los pacientes mayores con LLA de precursor B y un conteo alto de GB.
El desplazamiento relacionado con el gen MLL (11q23) se presenta en alrededor del
6% de los niños con casos de LLA pediátrico, y generalmente están ligados a un
aumento en el riesgo de no responder al tratamiento.[25] El t(4;11) es el
desplazamiento más común relacionado con el gen MLL en niños con LLA y se
presenta aproximadamente en el 4% de los casos.[48] Los pacientes con t[4;11]
generalmente presentan durante la infancia un conteo alto de GB y están más
propensos que otros niños con LLA a desarrollar enfermedad del SNC y responder
precariamente a la terapia inicial.[49] Si bien tanto los adultos como los niños
menores de 2 años con presencia de t(4;11) corren un riesgo alto de no responder
al tratamiento, los niños con t(4;11) parecen tener un mejor resultado que los
niños menores de dos años o los adultos, aunque esta observación no es
consistente entre los diferentes informes. [32,49-51] Otro desplazamiento
relacionado con el gen MLL en los niños con LLA es el t(11;19) que se presenta en
aproximadamente el 1% de los casos tanto de precursores B, como de LLA de células
T.[52] Los resultados en niños con t(11;19) es precario, pero el resultado parece
relativamente favorable para los niños con LLA de células T y el desplazamiento
t(11;19).[52]
El desplazamiento t(1;19) se presenta en el 5% al 6% de los casos de LLA
pediátrico, y consta de la fusión del gen E2A en el cromosoma 19 a el gen PBX1
en el cromosoma 1.[24,25,53] El t(1;19) podría presentarse ya sea como un
desplazamiento balaceado o sin balance, y se relaciona principalmente con LLA
pre-B (inmunoglobulina citoplásmica positiva). Su presencia fue inicialmente
relacionada con un resultado inferior en el contexto de una terapia basada en
los antimetabolito.[24] Los estudios demuestran que el pronóstico precario
relacionado con el t(1;19) puede ser vencido en gran medida aplicando una terapia
más intensiva.[54,55] Sin embargo, la mejoría en los resultados, parece ser
primordialmente para los pacientes con t(1;19) no balanceado (aproximadamente
tres cuartos de todos los casos de t(1;19), Los pacientes con t(1;19)
balanceado permanecen teniendo un mayor riesgo de no responder al
tratamiento.[54,56]
La rapidez con la que son eliminadas la células leucémicas después de iniciado el
tratamiento, también está relacionada con el tratamiento. Se han utilizado varias
formas de evaluar la forma en que responden las células leucémicas al tratamiento
entre las que tenemos:
1. La respuesta de la médula ósea en el séptimo y catorceavo día: Los pacientes
con una reducción rápida de células leucémicas en su médula ósea en un plazo de 7
o 14 días después de iniciarse una quimioterapia multifármaca, tienen un
pronóstico más favorable que los pacientes que desechan las células leucémicas de
la médula ósea más lentamente.[32,57-59] este factor pronóstico "respuesta al
tratamiento", es utilizado por el Children Cancer Group para estratificar los
pacientes en categorías pronósticas antes de ser asignados a un tratamiento.
2. Respuesta sanguínea periférica a la prefase esteroide: Los pacientes con una
reducción del conteo de blastos de menos de 1000/mm3 después de una prefase de
inducción de 7 días con prednisona y una dosis de metotrexato intratecal ("buena
respuesta a la prednisona") tienen un pronóstico más favorable que los pacientes
cuyo conteo de blastos periférico permanece por encima de 1000/mm3 ("respuesta
precaria a la prednisona"). [7,46,60] La estratificación de tratamientos para los
protocolos del Grupo de Ensayos Clínicos Alemán BFM, se basa en la respuesta
inicial a la prefase de inducción de 7 días a la predinisona. Los pacientes cuyo
conteo de blastos es menos de 1,000/mm3 al momento del diagnóstico, tienen unos
resultados ligeramente mejor, comparado con otros que responden bien a la
prednisona.[61]
3. Respuesta sanguínea periférica a la terapia de inducción multifármaca: Los
pacientes con circulación persistente de células leucémicas después de 7 a 10
días después de iniciada la quimioterapia multifármaca, corren un riesgo mayor de
recaída en comparación a los pacientes que desechan los blastos periféricos a la
semana de iniciado el tratamiento.[62,63] Se ha determinado que la tasa de
eliminación de los blastos periféricos Tienen importancia pronóstica en las LLA
tanto de linaje T como B.[64]
4. Enfermedad residual mínima: Los pacientes en remisión clínica después de una
terapia de inducción podrían presentar "enfermedad residual mínima," p.ej.,
células leucémicas que solo pueden detectarse mediante técnicas sumamente
sensitivas como la de la cadena de reacción de la polimerasa (PCR) o citometría
de flujo especializada. Numerosos grupos han informado de la relación existente
entre la enfermedad residual mínima y los resultados. Una ausencia temprana de
enfermedad residual mínima se relaciona con mejores resultados, mientras que la
presencia de enfermedad residual mínima está relacionada con resultados
precarios.[65-70]
Hasta la fecha ningún estudio ha demostrado que el disminuir la intensidad
terapéutica en los pacientes con bajos índices tempranos o sin enfermedad
residual mínima, puede mantener la eficacia mientras disminuye la morbilidad. De
la misma forma, ningún estudio hasta la fecha ha demostrado que el aumentar la
intensidad terapéutica en los pacientes con altos índices tempranos o enfermedad
residual mínima, mejora los resultados. Los ajustes terapéuticos basados en la
determinación de enfermedad residual molecular mínima, solo deben utilizarse en
ensayos clínicos.
El CCG asigna inicialmente los pacientes como de "riesgo promedio" o "riesgo
alto" basado en el consenso de edad del NCI o el criterio de GB.[1] La categoría
de riesgo promedio incluye a pacientes de 1 a 9 años de edad que tienen al
momento del diagnóstico un conteo de GB de menos de 50,000/uL. El resto de los
pacientes están clasificados como LLA de riesgo alto. La asignación final a un
tratamiento de protocolo CCG se basa en la respuesta a la terapia temprana(7mo o
14avo día de la respuesta de la médula ósea), y asignando a los que responden
lentamente y temprano a una terapia más agresiva.
El POG define su grupo de "riesgo bajo" basado en el consenso de edad del NCI o
el criterio de GB para bajo riesgo, y adicionalmente requiere la ausencia de
desplazamiento adverso, ausencia de enfermedad testicular y del SNC y la
presencia de ya sea del desplazamiento TEL/AML1 o la trisomía de los cromosomas 4
y 10. El grupo de "alto riesgo" requiere de la ausencia de desplazamientos
favorables y la presencia de leucemia testicular o del SNC, o del reordenamiento
del gen MLL, o edad y recuento de GB desfavorables.[71] la categoría de "riesgo
estándar" consta de pacientes que no llenan el criterio de inclusión en ninguna
de las categorías de otros grupos de riesgo.
La categoría de "riesgo muy alto" tanto en CCG como en POG, se define de manera
que uno de los siguientes toma precedencia sobre las demás consideraciones:
presencia de la médula M3 t(9;22); en el duodécimo noveno día o médula M2 o M3 en
el cuadragésimo tercer día; o hipodiploide (índice ADN <0.95)los niños menores de
dos años con LLA se les considera de "alto riesgo" y se les trata bajo un
protocolo especial diseñado especialmente para estos niños.
Los niños con LLA de células T, son mucho más propensos que los niños con LLA de
precursor B, de cumplir con el criterio de edad y GB de "alto riesgo" (75% de LLA
de células T versus 32% de LLA de precursor B).[1] en POG, los niños con LLA de
células T, son agrupados con los niños que tienen linfoma linfoblástico y son
tratados en protocolos específicos para células T. En el CCG los niños con LLA
de células T son tratados bajo el mismo protocolo que los niños con LLA de
precursor B, en que la asignación de protocolos se basa en el mismo criterio de
factor de riesgo en ambas poblaciones de pacientes.
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Las asignaciones de tratamiento en base al riesgo es la principal estrategia
terapéutica que se utiliza en niños con (LLA). Este enfoque permite que los
niños quienes históricamente han obtenido muy buenos resultados con una terapia
modesta, librándose de esa manera de las terapias más intensivas y tóxicas , a la
vez que le permite a los niños que históricamente han tenido menos probabilidades
de supervivencia a largo plazo, el recibir terapias más intensivas que puedan
aumentar sus probabilidades de curación. Según vimos en la sección
"Clasificación Celular y Variables Pronósticas" de este sumario, un número de
cualidades clínicas y de laboratorio han mostrado tener valor pronóstico. Un
subconjunto de los factores de pronósticos conocidos (p. ej., edad, recuento de
de glóbulos blancos (WB) al momento del diagnóstico, presencia de anormalidades
citogenéticas específicas) se usan en la estratificación inicial de los niños con
LLA en grupos de tratamiento que constan con varios grados de riesgo de fracasar
ante el tratamiento. Las tasas de supervivencia (EFS, por sus siglas en
inglés)entre niños que tienen "riesgo favorable" el criterio edad y GB excede el
80%, mientras que los niños con criterio de "alto riesgo" las tasas de EFS son de
aproximadamente de 70% o más .[1-3] La aplicación de factores biológicos como (p.
Ej., desplazamientos cromosómicos específicos) puede identificar grupos de
pacientes con una tasa de supervivencia de resultados esperados que varía de
menos del 40% a más del 85%.[4,5]
Generalmente existen ensayos clínicos a nivel nacional disponibles para niños con
LLA, con protocolos específicos diseñados tanto para niños con un riesgo de
fracasar al tratamiento considerado estándar o (bajo) como para aquellos con
riesgo alto de fracasar al tratamiento. Los ensayos clínicos para niños con LLA
están generalmente diseñados para comparar la terapia que en ese momento se
considera estándar para un grupo de riesgo particular, con un enfoque de
tratamiento potencialmente mejor que podría mejorar los resultados en cuanto a
supervivencia o disminuir la toxicidad relacionada con el régimen de tratamiento
estándar. Muchos de los avances terapéuticos que han dado como resultado un
aumento en la tasa de supervivencia de niños con LLA, han sido logrados a través
de ensayos clínicos a nivel nacional,[6,7] y resulta apropiado el ofrecerle tanto
a niños como adolescentes con LLA, que participen en estos ensayos. Además, se
requiere planificar un tratamiento que conste de un equipo multidisciplinario de
especialistas en cáncer pediátrico con experiencia y habilidad en el tratamiento
de las leucemias pediátricas para determinar e implementar el mejor tratamiento.
El mejor lugar para llevar a cabo este tratamiento es en un centro oncológico
pediátrico.[8]
El éxito en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda infantil (LLA)
requiere el control de la enfermedad sistémica (de la médula, el hígado y el
bazo, los nódulos linfáticos, etc.) así como el tratamiento (o prevención) de la
enfermedad extramedular, particularmente en el sistema nervioso central (SNC).
Sólo el 3% de los pacientes tienen comprometido el SNC mediante el criterio
aceptado al momento del diagnóstico(>/= 5 GB/mm3 con presencia de células de
linfoblastos), sin embargo, a menos que se administre una terapia dirigida
específicamente al SNC (administración intratecal de medicamentos, irradiación
craneal, quimioterapia sistémica de dosis elevada con metotresate o citarabina),
de un 50 a un 70% o más de los niños padecerá tarde o temprano leucemia
manifiesta del SNC. Por lo tanto, todos los niños con LLA deberían recibir
quimioterapia de combinación sistémica y profilaxis del SNC. Los pacientes con
leucemia establecida en el SNC en el momento del diagnóstico requieren la
administración de terapia intratecal seguida de irradiación craneal
con o sin radiación espinal.
El tratamiento de los niños con LLA se divide en etapas: inducción a la remisión,
consolidación o intensificación, y terapia de mantenimiento (continuación),
generalmente se provee terapia santuario al SNC en cada etapa. En todos los
pacientes se lleva a cabo una fase de intensificación de la terapia después de
una inducción a la remisión. La intensidad, tanto de la terapia de inducción como
posinducción se determina mediante factores de pronósticos clínicos y biológicos
que se utilizan para las asignaciones de tratamiento basadas en el riesgo. La
duración media de la terapia de mantenimiento en los niños con LLA, varía entre 2
y 3 años.
Los subgrupos de pacientes con pronóstico precario bajo la terapia estándar del
momento, podrían requerir tratamiento diferente. Por ejemplo, los niños con LLA
representan una categoría distintiva de niños cuyo riesgo de que el tratamiento
fracase es más alto, teniendo el pronóstico más precario aquellos con
redespliegues del gen MAL.[9-11] Estos niños son generalmente tratados con
regímenes diseñados específicamente para niños menores de dos años.[12-15]Los
regímenes actuales para niños menores de dos años de edad con LLA, emplean
enfoques de tratamientos intensificados y podrían ofrecer control de la
enfermedad, comparados con los enfoques menos intensivos utilizados previamente,
pero se desconocen los resultados a largo plazo así como su toxicidad.[15-17]
Ciertos niños con LLA mayores de un año de edad, también tienen menos del 50% de
probabilidades de remisión a largo plazo con la terapia actual (p. ej.,
t(9;22)LLA positivo al cromosoma Filadelfia y pacientes con linfoblastos
hipodiploides). En estos pacientes se podría tomar en cuenta el llevar a cabo un
transplante de médula ósea alogénica de un hermano con el mismo antígeno de
histocompatibilidad a la primera remisión.[18-20] Sin embargo, los transplantes
entre donantes hermanos con el mismo antígeno de histocompatibilidad, no han
demostrado ser beneficiosos en pacientes que han sido catalogados como de alto
riesgo solamente por su conteo de GB, género y edad.[21]
Ya que la mielosupresión y la inmunosupresión generalizada es una consecuencia
prevista tanto de la leucemia como de su tratamiento con quimioterapia, es
imperativo que los pacientes sean vigilados cuidadosamente durante el
tratamiento. Debe haber instalaciones adecuadas inmediatamente disponibles tanto
para apoyo hematológico como para el tratamiento de complicaciones infecciosas en
todas las fases del tratamiento a la leucemia.
Cuando el PDQ designa a un tratamiento como "estándar" o "en evaluación clínica",
esto no debe tomarse como base para determinar si se otorgan reembolsos.
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El régimen de inducción con tres fármacos (vincristina, prednisona/dexametasona y
L-asparaginasa) además de terapia intratecal (IT, por sus siglas en inglés) ha
dado resultados en las tasas de remisión completa de más del 95%.[1,2] En
pacientes considerados de alto riesgo, un régimen de inducción más intenso (con 4
ó 5 agentes) da un mejor resultado de supervivencia libre de eventos;[3-5] y los
pacientes de "alto riesgo" generalmente reciben terapia de inducción que incluye
una antraciclina (p.ej., daunomicina) además de la vincristina,
prednisona/dexametasona y L-asparaginasa. Para los pacientes que tienen un bajo
riesgo o un riesgo promedio de no responder a la terapia, el añadir una
antraciclina a una terapia de inducción de 3 fármacos no parece ser necesario
para obtener unos resultados favorables, siempre y cuando se administre una
terapia intensificada postremisión adecuada.[3,6] Debido a las probabilidades de
que ocurra un incremento en la toxicidad cuando se añade una antraciclina a una
terapia de inducción de 3 fármacos, la mayoría de los centros tratan a sus
pacientes promedios o de bajo riesgo con prednisona/dexametasona, vincristina and
L-asparaginasa y reservan el uso de los regímenes de inducción que usan 4 o más
agentes para paciente de mayor riesgo.[3,6,7]
Se prefiere la dexametasona sobre la prednisona en pacientes más jóvenes con
leucemia linfoblástica aguda (LLA) esto, según datos obtenidos en un estudio del
Children's Cancer Group (CCG, por sus siglas en inglés), en el cual se comparó la
dexametasona con la prednisona en niños de 1 a 9 años de edad con LLA de bajo
riesgo.[8] Los pacientes que fueron aleados para recibir dexametasona tuvieron
significativamente menos recaídas del SNC, y significativamente una mejor tasa de
supervivencia libre de recaídas.[8] Si existe algún beneficio en usar
dexametasona en la terapia de inducción entre adolescentes es algo que requiere
investigación, debido a un aumento en el riesgo de una necrosis aséptica inducida
por esteroides en el grupo comprendido en esta edad.[9] La dexametasona debe
emplearse con cuidado en aquellos pacientes que reciben terapia de inducción
intensiva (de más de 3 fármacos)ya que su uso parece aumentar la frecuencia y
severidad de complicaciones infecciosas.[10]
Existen varias formas de L-asparaginasa disponibles para usarse en el tratamiento
de los niños con LLA, la L-asparaginasa E. coli es la más usada.[11] La
pegaspargasa representa una forma alternativa de la L-asparaginasa en la que la
enzima E. coli está modificada por el adjunto covalente glicol polietileno. La
pegaspargasa tiene una vida media sérica mucho más larga que la L-asparaginasa E.
coli nativa, lo cual le permite propiciar una reducción de la asparagina con una
administración menos frecuente.[12] Una dosis única intramuscular de pegaspargase
administrada conjuntamente con vincristina y prednisona durante la terapia de
inducción, parece tener una actividad y toxicidad similar a la de 9 dosis de L-
asparaginasa E. coli intramuscular (3 veces a la semana por 3 semanas).[13]
En general, los pacientes lograrán una remisión completa en las primeras 4
semanas. Los pacientes que requieren más de 4 semanas para lograr una remisión
tienen un pronóstico precario.[14] El resultado también es menos favorable para
los pacientes que muestran más del 25% de blastos en la médula ósea o blastos
persistentes en la sangre periférica después de 1 semana de terapia de inducción
intensiva,[2,15,16] los protocolos del Children's Cancer Group basan su decisión
de tratamiento en la respuesta de la médula ósea en el 7mo día (para protocolos
de alto riesgo) o en la respuesta de la médula ósea en el 14avo día (para
protocolos de riesgo promedio).[17] Si necesita información sobre pruebas
clínicas en curso del NCI, estas están disponibles en la siguiente dirección
(Http: //cancer.gov/clinical_trials).
La institución temprana de una terapia santuario del SNC adecuada, es crítica
para prevenir la recaída del SNC. La meta actual del diseño de la terapia contra
LLA es lograr una terapia santuario eficaz del SNC reduciendo la
neurotoxicidad al mínimo. Todo paciente con LLA recibe quimioterapia intratecal
con metotrexato más citarabina e hidrocortisona. La terapia intratecal podría
también tener un efecto sistémico significativo que podría resultar en una
disminución en la tasa de recaída medular.[18] No se registró un control
significativo de la recaída de la médula ósea, hasta que se instituyó un terapia
santuario en el SNC. De manera contraria, el tipo de extensión de intensificación
sistémica también parece influir en la eficacia de la terapia santuario del SNC.
Los medicamentos que se administran de forma sistémica como la dexametasona, L-
asparaginasa, metotrexato de alta dosis, y el Ara-C de alta dosis podrían proveer
cierto grado de protección al SNC. Por ejemplo, en un reciente estudio del CCG
para pacientes con riesgo estándar de LLA, la dexametasona disminuyó la tasa de
recaída del SNC en un 50% en comparación con los pacientes que recibieron
predinisona (los pacientes recibieron metotrexato IT solo como profilaxis del
SNC).[8]
La quimioterapia intratecal podría ser la única forma de terapia presintomática
del SNC, o podría combinarse con una sistémica moderada a infusiones de alta
dosis de metotrexato con leucovorina de rescate y\o radiación craneal(1200-1800
cGy). La terapia sistémica apropiada combinada con la quimioterapia IT, dan como
resultado una tasa de recaída del SNC de menos del 5% en niños con riesgo
estándar de LLA.[6,19,20] Ya sea que los pacientes con alto riesgo de sufrir una
recaída del SNC (por ejemplo, una edad mayor o igual a 10 años, presencia de
hiperleucocitosis o LLA de células T) continúen requiriendo irradiación craneal
además de terapia intratecal prolongada, resulta polémico,[21,22] aunque los
pacientes que han sido designados como de alto riesgo, generalmente reciben
radiación craneal como parte de la terapia santuario del SNC.[17,23,24] Sin
embargo, los pacientes de alto riesgo, con una respuesta temprana rápida, parecen
tener una profilaxis del SNC adecuada, solo con la terapia intratecal.[25] Los
niños con LLA que presentan enfermedad del SNC al momento del diagnóstico
(definido como mayor o igual a 5 glóbulos blancos por milímetro cúbico en el
líquido cerebroespinal (CSF, por sus siglas en inglés) con presencia de
linfoblastos) generalmente recibe radiación craneal con o sin radiación espinal
concurrente, además de la quimioterapia sistémica e intratecal apropiada.
Los efectos tóxicos de la terapia dirigida al SNC para el LLA infantil, se puede
dividir en dos grupos amplios. Toxicidad aguda\subaguda la cual incluye
convulsiones, derrames, síndrome de somnolencia y parálisis ascendente. La
toxicidad crónica incluye la leucoencefalopatía y una variedad de trastornos
conductuales, neuropsicológicos y neuroendocrinos.[26]
Durante años se ha reconocido los efectos nocivos que a largo plazo ocasiona la
irradiación craneal, cuando esta se utiliza como profilaxis del SNC sobre todo
cuando las dosis sobrepasan los 1800 cGy. Los niños que recibieron estas
irradiaciones de altas dosis, tuvieron un riesgo significativo de presentar una
secuela de trastornos neurocognitivos y neuroendocrinos.[27-30]
Los pacientes pediátricos que recibieron 1800 cGy de irradiación craneal,
corrieron un riesgo menor de toxicidad neurológica que aquellos que recibieron
2400 cGy,[24] aunque se ha observado efectos neurocognocitivos y neuroendocrinos
durante esta dosis bajas.[31,32] En los estudios alemanes BFM, muchos pacientes
solo reciben 1200 cGy de radiación al sistema nervioso central.[33] Se necesita
de un proceso de seguimiento mayor para determinar si 1200 cGy estaría
relacionado con una menor incidencia de secuela neurológica. Los niños más
jóvenes (por ejemplo, menores de cuatro años) corren un mayor riesgo de
disminución neurocognitiva, y otras secuelas después de someterse a radiación
craneal.[31,34,35] Parece ser que las niñas corren un riesgo mayor que los niños
de presentar una secuela de trastornos neuropsicológicos y neuroendocrinos
inducidos por la radiación.[34-36] En general, no se recomienda la administración
de altas dosis de metotrexato después de la radiación craneal.
La toxicidad más frecuente relacionada con la terapia intratecal sola, en
ausencia de radiación craneal, suele ser convulsiones. Aproximadamente del 5% al
10% de los pacientes con LLA presentarán al menos una convulsión durante la
terapia.[37] A los pacientes con LLA que desarrollan convulsiones en el
transcurso del tratamiento y que requieren de tratamiento anticonvulsivo, no se
les recomienda el uso de fenobarbital o dilantin como tratamiento anticonvulsivo,
ya que estos fármacos podría aumentar la eliminación del sistema, de algunos
fármacos quimioterapéuticos. El ácido valproíco o la gabapentina constituyen
anticonvulsivos alternativos con menos capacidad de inducción enzimática.[38]
En general, los pacientes que reciben terapia intratecal sin radiación craneal
como profilaxis del SNC, parecen presentar una baja incidencia de secuela
neurocognitiva, y el déficit que surge, representa disminuciones relativamente
modestas en un número limitado de dominios del funcionamiento
neuropsicológico.[32,39,40] Sin embargo, los regímenes que utilizan un horario
quincenal de 12 dosis de metotrexato intravenoso de alta dosis con rescate de
leucovorina y quimioterapia intratecal durante la semana libre, ha sido
relacionado con toxicidad neurológica excesiva.[41] El hecho de si los pacientes
que reciben dexametasona corren riesgo de experimentar trastornos neurocognitivos
es aún polémico.[42]
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Una vez lograda una remisión, le sigue un período de tratamiento sistémico en
conjunción con el sistema nervioso central (SNC) le sigue la terapia santuaria.
La intensidad de la quimioterapia posinducción inmediata varía de manera
considerable, pero todos los pacientes reciben cierta forma de "intensificación"
después de lograda la remisión y antes de comenzar la terapia de mantenimiento
continua. La "intensificación" podría constar con el uso de metotrexato
intermedio o de alta dosis,[1-4] el uso de fármacos similares a los usados para
lograr la remisión,[2,5] el uso de combinaciones diferentes de fármacos de
resistencia cruzada poco conocida hacia la combinación de fármacos utilizada en
la terapia de inducción,[2,6] el uso extendido de altas dosis de L-
asparginasa,[7] o combinaciones de las arriba mencionadas.[2,8-10]
En los niños con enfermedad de riesgo promedio, se ha hecho un intento de limitar
la exposición a fármacos, tales como la antraciclinas y agentes alquilantes, los
cuales están relacionados con un aumento en el riesgo de desarrollar efectos
tóxicos tardíos.[3,11,12] Por ejemplo, se han usado regímenes con un número
limitado de cursos de metotrexato intermedio o de alta dosis en niños con
leucemia linfoblástica aguda estándar (LLA) con buenos resultados.[1,3,4] Otro
enfoque de tratamiento para reducir los efectos tardíos de la terapia, utiliza
antraciclinas y agentes alquilantes, pero limita la dosis cumulativa a una
cantidad no relacionada con una toxicidad substancial a largo plazo. Un ejemplo
de este enfoque es el uso de la "intensificación tardía," en la que los pacientes
reciben un régimen de "reinducción" basado en la antraciclina y una
"reconsolidación" que contiene ciclofosfamida, aproximadamente 3 meses después de
lograda la remisión. El uso de "intensificación tardía" mejora los resultados en
niños con LLA de riesgo promedio, en comparación con la lograda sin la fase de
intensificación.[5,13] Dos bloques de "intensificación retardada" podrían mejorar
el resultado para algunos pacientes con un ALL de riesgo estándard, aunque se
necesita llevar acabo mas estudios para determinar cuales son los pacientes que
se benefician de una terapia adicional. [14]
En los pacientes de alto riesgo, se ha usado un sin número de enfoques de
eficacia comparable.[6,7,15-17] El tratamiento de pacientes de alto riesgo,
generalmente incluye bloques de terapia intensificada, tales como las de bloques
de "intensificación tardía" (reinducción/reconsolidación) usada por el Children's
Cancer Group (CCG) y por el grupo alemán Berlin-Frankfurt-Munster (BFM).[2,8,15]
Para los pacientes de alto riesgo, con una respuesta lenta a la terapia temprana
(M3 medular al 7mo día de la terapia de inducción), la terapia BFM aumentada
parece mejorar los resultados.[18] El régimen de BFM aumentado, utiliza dos
cursos de "intensificación tardía" mientras también intensifica la terapia con
cursos repetidos de metotrexato intravenoso (sin rescate de leucovorin)
administrado con vincristina y asparginasa. El régimen de BFM aumentado, está
siendo evaluado ahora en otros grupos de pacientes de alto riesgo. La incidencia
de osteonecrosis, aumenta con mediante el uso de esteroides en este enfoque de
tratamiento.[19]
La espina dorsal de la terapia de mantenimiento en la mayoría de los protocolos
incluye mercaptopurina diaria oral y metotrexato semanal de forma oral. Si el
paciente no ha tenido irradiación craneal, generalmente se le administra
quimioterapia intratecal para la terapia santuaria del SNC, durante la terapia de
Mantenimiento. Los ensayos clínicos generalmente indican el administrar
mercaptopurina en la noche, esta práctica está respaldada por pruebas que indican
que mejora la supervivencia libre de enfermedades.[20] Es imperativo el vigilar
cuidadosamente a los niños que se encuentran bajo terapia de mantenimiento, tanto
para la toxicidad relacionada con el medicamento, como para asegurarse que el
paciente cumpla con las indicaciones estipuladas en los agentes
quimioterapéuticos orales usados durante la terapia de mantenimiento.[21] Es
importante que los médicos a cargo del tratamiento, reconozcan el hecho de que
algunos pacientes podrían desarrollar toxicidad hematopoyética severa, cuando
reciben dosis convencionales de mercaptopurina, debido a una deficiencia heredada
de S-tiopurina metiltransferasa, una enzima que inactiva la mercaptopurina.
[22,23] Estos pacientes solo pueden tolerar la mercaptopurina si se les
administran dosis mucho menores que las administradas convencionalmente.
[22,23]Los pacientes que son heterozigóticos a este gen enzimático mutante,
generalmente toleran la mercaptopurina sin desarrollar toxicidad excesiva, pero
requieren de dosis reducidas con más frecuencia que los pacientes que son
homozigotos de los alelos normales, debido a la toxicidad hematopoyética[22]
Con frecuencia se agregan pulsos de vincristina y prednisona/dexametasona al
régimen de mantenimiento estándar. Un ensayo aleatorio del CCG mostró una
mejoría en los resultados de los pacientes que recibieron pulsos de
vincristina/prednisona,[24] y un metaanálisis en el que se combinaron datos de 6
ensayos clínicos mostró ventajas en cuanto a la supervivencia libre de
enfermedades en los pulsos de vincristina/prednisona.[24,25] Se prefiere la
dexametasona sobre la prednisona en los pacientes jóvenes con LLA en base a los
datos obtenidos en el estudio CCG, en el que se comparó la dexametasona con la
prednisona en niños de 1 a 9 años de edad con LLA de bajo riesgo.[26] Los
pacientes que fueron aleados para recibir dexametasona tuvieron mucho menor
cantidad de recaídas del SNC y una tasa de supervivencia libre de enfermedades
significativamente mejor.[26] Se requiere de más investigación para determinar si
existe algún beneficio en usar dexametasona en los adolescentes, debido a un
aumento en el riesgo de una necrosis aséptica inducida por esteroides y una mayor
incidencia de fracturas óseas en el grupo comprendido en esta edad.[27,28]
La quimioterapia de mantenimiento generalmente continúa hasta los 2 o 3 años de
remisión completa continua. El extender la duración de la terapia de
mantenimiento a 5 años, no mejora los resultados.[25,29]
- El papel del transplante de médula ósea para el LLA positivo al cromosoma
Filadelfia --
El transplante de médula ósea (BMT, por sus siglas en inglés) en el que se usa
un hermano con el mismo antígeno de histocompatibilidad como donante, parece
mejorar las probabilidades de supervivencia libre de enfermedad en los LLA
positivos al cromosoma Filadelfia. Los resultados de un transplante de médula
ósea en los que se usa un donante no emparentado y sólo parcialmente apareado, es
inferior a la quimioterapia.[30]
Una de las estrategias terapéuticas más importantes, que se utilizan en los niños
con LLA, lo constituye el asignar el tratamiento, en base al riesgo, y los
protocolos se diseñan para poblaciones específicas de pacientes con diferentes
grados de riesgo ante el fracaso del tratamiento. La sección de este sumario
sobre "clasificación celular y variables pronósticas" describe las propiedades
clínicas y de laboratorio utilizadas en la estratificación inicial de los niños
con LLA, en grupos de tratamiento basados en el riesgo.
Niños con riesgo de recaída promedio o bajo:
1. El Grupo de Oncología Pediátrica (POG) está evaluando si el metotrexato en
alta dosis, se puede administrar de forma más conveniente en un infusión de 4
horas, en vez de la infusión estándar de 24 horas, también se encuentra
evaluando si la intensificación tardía con un régimen multiagente mejora los
resultados cuando se le agrega a la parte principal del tratamiento que incluye
cursos secuenciales con altas dosis de metotrexato.
2. El protocolo CCG para pacientes de riesgo promedio, está comparando el
metotrexato oral versus metotrexato intravenoso sin rescate de leucovorina,
en dosis escaladas, después de una terapia de inducción a la remisión. El
protocolo también enfoca las interrogantes de si 2 cursos de intensificación
tardía, mejora los resultados cuando se le compara con un solo curso.
Niños con alto riesgo de recaída:
1. El POG está evaluando el régimen aumentado del BFM en comparación a la terapia
que utilizaron con anterioridad en niños con LLA con alto riesgo de recaída.
2. El protocolo CCG para niños con alto riesgo de recaída está estratificado en
base a si el paciente tiene una respuesta rápida o lenta a los primeros 7
días de terapia de inducción. En los niños con una respuesta temprana rápida,
la primera interrogante de la terapia es, determinar si los componentes del
régimen BFM aumentado, un régimen identificado previamente como eficaz en niños
con una respuesta temprana lenta a la terapia de inducción,[31] puede mejorar los
resultados en comparación a la terapia estándar con intensificación tardía. En
los niños con una respuesta temprana lenta a la terapia de inducción, la primera
interrogante de la terapia es, si la intensificación de la terapia con
idarubicina y ciclofosfamida puede mejorar los resultados en comparación a el
tratamiento con el régimen BFM aumentado.
Niños con LLA de células T:
1. El CCG da tratamiento a los niños con LLA de células T, bajo el mismo
protocolo que los niños con LLA de precursores B. Los protocolos y las
asignaciones de tratamiento se basan en las características clínicas del
paciente (p. ej., edad y GB)y su respuesta a la terapia inicial.
2. El POG da tratamiento a los niños con LLA de células T de manera distinta que
a los niños con LLA de precursores B. El protocolo de tratamiento POG para
pacientes con LLA de células T estuvo designado para evaluar el papel que juega
el metotrexato en alta dosis y el papel del cardioprotector dexrazoxane. La
espina dorsal de esta quimioterapia de multifármaco se basa en un régimen eficaz
de leucemia desarrollado en el instituto de Cáncer Dana Farber (DFCI, siglas en
inglés) la cual produjo una tasa de supervivencia de 5 años sin complicaciones
(EFS, siglas en inglés) tasa de 79% en un número relativamente pequeño de niños
con LLA de células T(n=29).[7] Los resultados de un análisis interino del
protocolo POG llevó a los investigadores a concluir que el añadir metotrexato de
alta dosis a la quimioterapia basada en un régimen DFCI, da como resultado una
mejoría significativa en el EFS debido en gran medida a una disminución en la
tasa de recaídas del SNC.[32] El estudio POG es el primer ensayo clínico que
provee pruebas convincentes de que las dosis altas de metotrexato puede mejorar
los resultados en niños con LLA de células T, y en base a estos resultados, todo
paciente que entre ahora a participar en el protocolo POG, recibe metotrexato de
altas dosis.
Niños menores de dos años con LLA:
Estos niños, debido a sus distintivas características biológicas y su alto
riesgo a sufrir de recaídas leucémicas, son sometidos a tratamiento bajo
protocolos estrictamente diseñados para esta población de pacientes.
1. En la actualidad se encuentra bajo evaluación, el papel de la inducción
intensiva y la quimioterapia de consolidación, incluyendo el metotrexato de alta
dosis.
2.Se encuentra bajo evaluación el papel que juega el transplante de médula ósea
con donantes emparentados o no, apareados con HLA, para los niños menores de
dos años con LLA, cuyas células leucémicas tienen anormalidades del cromosoma
11q23, y quienes por consiguiente corren un alto riesgo de fracasar ante el
tratamiento.
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El pronóstico para un niño con leucemia linfoblástica aguda (LLA) cuya enfermedad
recurre depende del momento y el sitio en que ocurrió la recidiva.[1,2] Si la
recidiva ocurre ya sea durante la terapia de primera línea o poco después de
cesar la terapia inicial, el pronóstico de supervivencia a largo plazo en
pacientes con recurrencia medular es precario, con menos de un 10% a 20% de
probabilidad de supervivencia a largo plazo cuando se usa la quimioterapia
sola.[1,3-6] Sin embargo, si la recidiva ocurre más de un año después de la
suspensión de la terapia inicial, el pronóstico es mejor. En este caso entre el
30% y el 45% de los pacientes pueden lograr supervivencia a largo plazo libre de
enfermedad con terapia agresiva de rescate.[7-9] Los niños con LLA de células T
que tienen recaídas, también tienen una tasa de supervivencia de menos de
20%.[4,10] Existen datos preliminares que indican que el estatus de la enfermedad
residual mínima (MRD, siglas en inglés)después de inducirse a una segunda
remisión es de significado pronóstico en pacientes con enfermedad recurrente
tardía.[11]
La selección de terapia para el niño cuya enfermedad recurre durante o poco antes
de la terapia depende de varios factores entre los cuales se encuentran el
tratamiento previo, si la recidiva es medular o extramedular y las
consideraciones individuales de cada paciente. Los enfoques agresivos, incluyendo
el trasplante de médula ósea, son apropiados y deben considerarse seriamente para
pacientes con recidiva medular durante el tratamiento o antes de pasar 6 meses
desde el fin de la terapia, o recidiva medular tardía de alta carga tumoral
indicada por medio de un recuento de 10,000 blastos o más por microlitro en el
recuento de blastos periféricos.[8] En los pacientes con recidiva de médula ósea
temprana, el trasplante alogénico de un hermano(a) con HLA idéntico o un donante
no familiar que ha sido debidamente pareado llevado a cabo durante una segunda
remisión ha dado como resultado una supervivencia libre de leucemia, más larga
que un enfoque quimioterapéutico. [5,12-14] Un estudio retrospectivo de control
de control de caso indica que los regímenes acondicionadores de transplantes que
incluyen irradiación corporal total (TBI, por sus siglas en inglés) producen
tasas de curación más altas que los regímenes preparativos de quimioterapia
sola.[15] Los efectos neurotóxicos potenciales del TBI deben ser tomados en
cuenta especialmente cuando se trata de pacientes muy jóvenes. Para los
pacientes con relapso medular tardío se debe considerar un enfoque de
quimioterapia principalmente, reservando el trasplante de médula para
un relapso medular subsecuente.[7,16,17] Se está investigando el valor del
trasplante de células madres apareadas, no relacionadas en la terapia de niños
con LLA recurrente.[18-21]
Con el éxito optimizado en el tratamiento de la LLA, la incidencia de recidivas
extramedulares aisladas se ha reducido. Actualmente la incidencia de ambos
relapsos aislados del sistema nervioso central (SNC) y la de relapsos
testiculares es menos del 10%. Aunque el pronóstico para los niños con relapsos
aislados del SNC había sido bastante precario en el pasado, la terapia agresiva
sistémica e intratecal combinada con irradiación craneoespinal ha mejorado el
panorama, particularmente para pacientes que no recibieron irradiación craneal
durante su primera remisión.[22-24] En los niños cuya remisión inicial fue de 18
meses o más, se ha observado durante esta estrategia una tasa de supervivencia a
4 años (EFS) de aproximadamente 80%, en comparación con una tasa EFS de 45% en
niños con recaídas del SNC dentro de los 18 meses después del diagnóstico.[24]
Los resultados del tratamiento de relapso testicular aislado dependen del momento
en que ocurre el relapso. La supervivencia libre de eventos (EFS, siglas en
inglés) a 3 años en los niños con relapso testicular manifiesto durante la
terapia es aproximadamente un 40%, y de aproximadamente 85% en los niños con
recaída testicular tardía.[25] Un estudio que examinó la biopsia testicular al
finalizar la terapia, no logró demostrar ventaja en cuanto a la supervivencia en
aquellos pacientes en que hubo detección temprana de enfermedad oculta.[26]
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:
En el presente existen ensayos clínicos que investigan nuevos agentes y
combinaciones terapéuticas que deben ser tomadas en cuenta en los niños con LLA
recurrentes. Se están desarrollando terapias específicas para la LLA, como la
terapia monoclonal basada en los anticuerpos y la utilización de medicamentos que
inhiben las señales de los conductos transductales que son necesarios para el
crecimiento y desarrollo de las células leucémicas. Si necesita información
sobre pruebas clínicas en curso del NCI, estas están disponibles en
(Http: //cancer.gov/clinical_trials/).
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