
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee los sumarios del PDQ sobre el tratamiento del cáncer infantil como un servicio público para aumentar el grado de accesibilidad a la información con base científica sobre el cáncer a los profesionales de la salud, los pacientes y el público general.
Afortunadamente, el cáncer en niños y adolescentes es poco frecuente, aunque la incidencia general de cáncer de la niñez ha estado aumentando lentamente desde 1975. [1] Los niños y adolescentes que padecen de cáncer deben ser enviados a centros médicos que cuenten con un equipo multidisciplinario de especialistas en esta enfermedad con experiencia en el tratamiento de los tipos de cáncer que se presentan en la niñez y la adolescencia. Este enfoque de equipo multidisciplinario incorpora la pericia del médico de atención primaria, subespecialistas en cirugía pediátrica, radiooncólogos, oncólogos y hematólogos pediátricos, especialistas en rehabilitación, personal de enfermería pediátrica especializado y trabajadores sociales, entre otros, para garantizar que los niños reciban un tratamiento, apoyo terapéutico y rehabilitación que les permita una supervivencia y calidad de vida óptimas. (Para obtener información específica sobre los cuidados médicos de apoyo para niños y adolescentes con cáncer, consultar los sumarios del PDQ sobre Cuidados médicos de apoyo.)
Las pautas para los centros de cáncer pediátrico y su función en el tratamiento de los pacientes pediátricos con cáncer han sido establecidas por la American Academy of Pediatrics. [2] En estos centros pediátricos para el tratamiento del cáncer se cuenta con ensayos clínicos para la mayoría de los tipos de cáncer que afectan a niños y adolescentes, y se ofrece la posibilidad de participar en estos ensayos a la mayoría de los pacientes y las familias. Los ensayos clínicos diseñados para niños y adolescentes con cáncer generalmente comparan un tratamiento potencialmente mejor con el tratamiento actualmente aceptado como estándar. Gran parte del avance en la identificación de tratamientos curativos para los cánceres infantiles se ha logrado a través de ensayos clínicos. Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.
Se han logrado mejoras sorprendentes de la supervivencia de niños y adolescentes con cáncer. [1] Entre 1975 y 2002, la mortalidad infantil por cáncer disminuyó en más de 50%. Para el linfoma de Hodgkin, la tasa de supervivencia a 5 años durante el mismo período aumentó de 81 a más de 94% en niños y adolescentes. [1] Los niños y adolescentes con cáncer que sobreviven necesitan un seguimiento minucioso porque los efectos secundarios del tratamiento del cáncer pueden persistir o presentarse meses o años después del mismo. (Para mayor información específica acerca de la incidencia, el tipo y la vigilancia de los efectos tardíos en niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.)
El linfoma de Hodgkin infantil es una de los pocos neoplasmas malignos pediátricas que comparte aspectos de su biología y evolución natural con un cáncer en adultos. Cuando los enfoques para el tratamiento infantil se diseñaron según los utilizados en adultos, se manifestaron morbilidades sustanciales (inhibición del crecimiento osteomuscular principalmente) a raíz de las dosis de radiación inaceptablemente altas. De este modo, se formularon estrategias nuevas para emplear la quimioterapia y la radioterapia de dosis más bajas. Aproximadamente de 90 a 95% de los niños con linfoma de Hodgkin pueden curarse, lo cual permite concentrar la atención en concebir un tratamiento no mórbido para estos pacientes. Los programas de tratamiento actuales utilizan un enfoque adaptado a los riesgos para los pacientes que reciben quimioterapia con fármacos múltiples, ya sea con radiación de dosis baja dirigida al campo afectado o sin esta. Los factores pronósticos que se utilizan para determinar la intensidad de la quimioterapia incluyen el estadio, la presencia o ausencia de síntomas B o una enfermedad con gran masa tumoral. La opción de omitir la radiación luego de la quimioterapia se toma solo en casos de pacientes que logran una respuesta completa a la quimioterapia inicial.
El linfoma de Hodgkin comprende 6% de los cánceres infantiles. En los Estados Unidos, la incidencia del linfoma de Hodgkin está relacionada con la edad y es mayor entre los 15 y los 19 años de edad (29 por millón por año). Los niños entre 10 y 14 años de edad, entre 5 y 9 años de edad y entre 0 y 4 años de edad tienen tasas aproximadamente tres veces más altas, ocho veces más altas y 30 veces más altas, respectivamente. [3] En los países que no son miembros de la Unión Europea, la tasa es similar en adultos jóvenes, pero la incidencia en la niñez es mucho más alta. [4] [5] La proporción hombre—mujer varía considerablemente por edad en la población pediátrica. Entre los niños menores de 5 años se observa un fuerte predominio masculino (H/M = 5,3) y entre niños de 15 a 19 años de edad se observa un ligero predominio femenino (H/M = 0,8). [6] Lymphomas and reticuloendothelial neoplasms (ICCC II) En los Estados Unidos, los niños y los adolescentes tienen un riesgo más alto de padecer de linfoma de Hodgkin en familias de mayores ingresos y cuyos padres tienen mayor grado de educación académica. La incidencia del linfoma de Hodgkin es menor en las familias con muchos niños. [5]
El linfoma de Hodgkin se caracteriza por un número variable de células gigantes multinucleadas características (células de Reed-Sternberg [R-S]) o variantes de las células mononucleares grandes (células linfocíticas e histológicas [L & H]) en un medio inflamatorio. Este medio inflamatorio comprende linfocitos pequeños, histiocitos, histiocitos epitelioides, neutrófilos, eosinófilos, células plasmáticas y fibroblastos en proporciones diferentes, según el subtipo histológico. Se ha demostrado de manera concluyente que las células R-S y las células L & H representan una población clonal. Casi todos los casos de linfoma de Hodgkin se originan en células B centrogerminales preapoptóticas que no pueden sintetizar la inmunoglobulina. [7] [8] La célula R-S parece ser resistente a los estímulos apoptóticos. La desregulación del factor de trascripción nuclear NFkB en las células R-S explica la resistencia a la apoptosis.
El material genético del virus de Epstein-Barr (VEB) se puede detectar en las células R-S de algunos pacientes con linfoma de Hodgkin. La positividad al VEB se observa con mayor frecuencia en tumores con histología de celularidad mixta y casi nunca se ve en pacientes con histología de predominio linfocítico. [9] [10] [11] [12] [13] La positividad al VEB es más común en niños menores de 10 años [9] [13] en comparación con los adolescentes y los adultos jóvenes. [10] [11] La incidencia de la positividad de las células tumorales del VEB para el linfoma de Hodgkin en los países industrializados es de 15 a 25% en adolescentes y adultos jóvenes. [12] [13] [14] En los países en vías de desarrollo, se observa una tasa muy alta de histología de celularidad mixta en el linfoma de Hodgkin infantil y estos casos son, por lo general, positivos para el VEB (aproximadamente 80%). [15] La condición serológica del VEB no es un factor pronóstico para la supervivencia sin complicaciones en los pacientes de linfoma de Hodgkin pediátrico y de adultos jóvenes. [9] [12] [13] [14] [16] Los pacientes con antecedentes de mononucleosis infecciosa serológicamente comprobada tienen cuatro veces más riesgo de presentar linfoma de Hodgkin VEB-positivo; estos pacientes no tienen un aumento del riesgo de presentar linfoma de Hodgkin VEB-negativo. [17] Si bien es poco frecuente, este linfoma puede ser familiar.
Aproximadamente 80% de los pacientes se presentan con adenopatía indolora, generalmente en la región supraclavicular o cervical. Los ganglios agrandados son generalmente firmes y tienen una textura gomosa. La enfermedad mediastínica está presente en alrededor del 75% de los adolescentes y jóvenes adultos, y puede ser asintomática. En contraste, solo alrededor de 35% de los niños jóvenes con linfoma de Hodgkin tienen presentación mediastínica, lo que en parte refleja la tendencia de estos pacientes a tener ya sea celularidad mixta o histología de predominio linfocítico. Aproximadamente 25% de los pacientes pueden tener síntomas sistémicos como fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso, que son secundarios a la liberación de linfocinas y citocinas por las células R-S. Alrededor de 20% de los pacientes tendrá una masa mediastínica de gran volumen (cuyo diámetro máximo es mayor a un tercio del diámetro del tórax o un nodo o agregado nodal más grande de 10 cm). Aproximadamente 80 a 85% de los niños y los adolescentes con linfoma de Hodgkin tienen afectados solo los ganglios linfáticos o el bazo (estadios I–III). El 15 a 20% restante de los pacientes tendrá compromiso extranodal no contiguo (estadio IV). Los sitios más comunes de compromiso extranodal son el pulmón, el hígado, los huesos y la médula ósea. [18] [19]
El linfoma de Hodgkin se divide en dos clases patológicas amplias: [1] [2]
El linfoma de Hodgkin clásico se divide en cuatro subtipos:
Estos subtipos se definen de acuerdo con el número de células de Reed-Sternberg (R-S), las características del medio inflamatorio y la presencia o la ausencia de fibrosis.
El sello distintivo del linfoma de Hodgkin clásico es la célula R-S. [3] Esta es una célula gigante binucleada o multinucleada que suele caracterizarse por un núcleo bilobulado, con dos nucléolos grandes, lo cual confiere a las células una apariencia de ojo de búho. Una característica llamativa es la rareza (aproximadamente 1%) de la célula R-S maligna en especímenes y el infiltrado celular reactivo abundante de linfocitos, macrófagos, granulocitos y eosinófilos. Las células R-S o de Hodgkin en general no expresan antígenos de las células B como CD45, CD19 y CD79A. Casi todos los pacientes expresan CD30 y aproximadamente 70% de los pacientes expresa CD15. El CD20 se expresa aproximadamente en 5 a 10% de los casos. [4] [5] [6] Las células R-S muestran activación constitutiva de la vía del factor nuclear k B, el cual puede evitar la apoptosis y contribuir a la supervivencia. La mayoría de los casos de linfoma de Hodgkin clásico se caracteriza por expresión de los receptores del factor de necrosis tumoral (R-FNT) y sus ligandos, así como una producción desequilibrada de citocinas y quimiocinas Th2. La activación de los R-FNT resulta en activación constitutiva del factor nuclear k B. [7]
Las características histológicas y los síntomas clínicos del linfoma de Hodgkin se han atribuido al gran número de citocinas, quimiocinas y productos de la familia R-FNT [8] secretadas por las células R-S. La interleucina-5 puede ser responsable por la eosinofilia en la LHCM y la transformación del factor de crecimiento β para la fibrosis en el subtipo LHEN.
Esta clase patológica de linfoma de Hodgkin se caracteriza por células grandes con núcleos multilobulados, conocidas como células palomitas de maíz. Estas células expresan antígenos de las células B como CD19, CD20, CD22 y CD79A, y son negativas para CD15. Pueden expresar o no CD30. Los oncógenos OCT-2 y BOB.1 se expresan en el LHPLN pero no en las células de pacientes con linfoma de Hodgkin clásico. [10] Si bien puede haber subtipos difusos con células linfocíticas e histiocíticas contra un fondo difuso compuesto de células T reactivas, una distinción confiable del linfoma no Hodgkin es problemática. [11] Además, un subtipo puramente difuso sería clasificado como linfoma de células B grandes difuso o linfoma de células B rico en células T. Aún los LHPLN pueden ser difícil de distinguir de la transformación evolutiva de los centros germinales y el linfoma de células B rico en células T. [12] El LHPLN es más común en niños menores de 18 años. [13] En el estudio CCG-5942, el LHPLN constituyó aproximadamente 18% de los casos de niños menores de 10 años y 8% de los casos de niños de 10 años o más. Aproximadamente 80% de estos pacientes fueron varones. [14] Los pacientes con LHPLN en general presentan enfermedad localizada no macrocítica que muy pocas veces hay compromiso del mediastino. [13] Casi todos los pacientes son asintomáticos.
A medida que el tratamiento del linfoma de Hodgkin ha mejorado, ha disminuido la importancia de los factores que influyen en el resultado. No obstante, varios factores continúan repercutiendo en el éxito y la elección de la terapia. Estos factores están interrelacionados en el sentido de que el estadio de la enfermedad, el volumen y el grado de malignidad biológica son generalmente codependientes. Lo que complica aún más la identificación de los factores pronósticos es que su uso para determinar la agresividad del tratamiento. Por ejemplo, en un informe del ensayo multicéntrico germano austríaco DAL-HD-90, la enfermedad macrocítica no fue un factor pronóstico para los resultados de un análisis multivariado. Sin embargo, en este estudio se administraron dosis de refuerzo para aquellos pacientes con enfermedad residual después de la quimioterapia, lo cual pudo empañar la importancia de la enfermedad macrocítica en el momento de la presentación. [1] Esto resalta la complejidad en la determinación de factores pronósticos.
Los factores previos al tratamiento que se relacionan con un resultado adverso en uno o más estudios incluyen el estadio avanzado de la enfermedad, la presencia de síntomas B, la enfermedad voluminosa, la extensión extranodal, el sexo masculino y la tasa de sedimentación elevada de los eritrocitos. Un estudio mostró que los pacientes afroestadounidenses presentaron una tasa de recaída más alta que los pacientes caucásicos, pero la supervivencia general fue similar. [2] Se examinan aquí ejemplos de estudios multiinstitucionales seleccionados. En el estudio Society for Paediatric Oncology and Haematology (GPOH) GPOH-95, los síntomas B, la histología y el sexo masculino fueron factores pronósticos adversos para la supervivencia sin complicaciones en un análisis multivariable. [3] En 320 niños con linfoma de Hodgkin estadificado clínicamente y que fueron tratados en el consorcio Stanford-St. Jude-Dana Farber Cancer Institute, los factores sexo masculino, enfermedad en estadio IIB, IIIB o IV, recuento de glóbulos blancos de 11.500 mm³ o más y hemoglobina menos de 11,0 g/dl resultaron ser factores pronósticos significativos, en cuanto a una supervivencia global sin enfermedad inferior y supervivencia sin enfermedad y supervivencia en general. El pronóstico se relacionó también con el número de factores adversos. [4] En el estudio CCG-5942, la combinación de síntomas B y enfermedad macrocítica estuvo relacionada con resultados inferiores. [5]
Hay cierta polémica en torno a que si la histología constituye un factor pronóstico importante. [6] Los marcadores séricos que se han relacionado con un resultado adverso incluyen molécula-1 de adhesión celular vascular soluble, [7] factor de necrosis tumoral, [8] CD30 soluble, [9] β-2 microglobulina, [10] transferrina, y concentración sérica IL-10. [11] Concentraciones altas de caspasa 3 en células de Reed-Sternberg han sido relacionadas con un resultado favorable. [12]
La rapidez de la respuesta a los ciclos iniciales de quimioterapia parece ser también importante en el pronóstico y se utiliza en los entornos de investigación para determinar el tratamiento posterior. [13] [14] [15] La exploración por medio de la tomografía con emisión de positrones (TEP) está siendo evaluada como método para evaluar la respuesta temprana en el linfoma de Hodgkin pediátrico. La afinidad de la fluorodeoxiglucosa-TEP luego de dos ciclos de quimioterapia para el linfoma de Hodgkin en adultos, ha mostrado predecir el fracaso del tratamiento y la supervivencia sin evolución. [16] [17] [18] Son necesarios más estudios para evaluar la magnitud del efecto pronóstico con regímenes quimioterapéuticos diferentes y para determinar si se pueden lograr mejores resultados al alterar la estrategia terapéutica con base en la respuesta temprana a la exploración por TEP.
Si bien los factores pronósticos continuarán cambiando a causa de la estratificación del riesgo y la elección del tratamiento, parámetros como estadio de la enfermedad, volumen, sintomatología sistémica y respuesta temprana a la quimioterapia seguirán probablemente siendo importantes para el resultado. No obstante, con la adaptación creciente del tratamiento a los factores pronósticos y la respuesta terapéutica, debe disminuir la repercusión de estos parámetros en el resultado general.
La estadificación y la evaluación del estado de la enfermedad se llevan a cabo en el momento del diagnóstico y se vuelve a realizar temprano en el transcurso de la quimioterapia y al final de la misma.
El estadio es un factor crítico determinante para seleccionar el tratamiento. La evaluación inicial del niño con linfoma de Hodgkin incluye la anamnesis, el examen físico, el diagnóstico anatómico por imaginología (incluso radiografías de tórax; exploraciones por tomografía computarizada [TC] del tórax, el abdomen y la pelvis; imaginología funcional que incluya las exploraciones por tomografía con emisión de positrones [TEP]), [1] [2] [3] y pruebas de laboratorio. Las radiografías del tórax posterior-anterior y lateral continúan siendo importantes dado que el criterio para la linfadenopatía mediastínica voluminosa se define por el coeficiente de la medida de los ganglios linfáticos mediastínicos con la medida máxima de la cavidad torácica en una radiografía de tórax vertical; las razones mediastínicas de 33% o más se consideran voluminosas. Las exploraciones por TC ayudan a delinear la condición de los grupos de ganglios linfáticos intratorácicos (incluso del hilio y el ángulo cardiofrénico), el parénquima pulmonar, el pericardio, la pleura y la pared torácica, y demuestran anomalías en aproximadamente la mitad de los pacientes con radiografías de tórax sin características notables. La definición por TC del compromiso de los tejidos intratorácicos debido a la enfermedad dictará a menudo un tratamiento más radical que el que se administraría de otro modo. La diferenciación entre el timo normal (o hiperplásico) y los ganglios puede ser problemática en los niños. En pacientes con enfermedad en estadio avanzado (estadio III o IV) o síntomas (fiebre, pérdida de peso o sudores nocturnos), se debe realizar una biopsia de médula ósea. [4] Las exploraciones por TEP son confiables para evaluar el compromiso óseo. El estadio se determina mediante prueba anatómica de enfermedad haciendo una exploración por TC junto con un estudio funcional mediante imaginología. La sospecha de lesión anatómica que es TEP-negativa no se debe considerar como compromiso, a menos que se demuestre mediante biopsia. En la estadificación, se deben desestimar las áreas TEP-positivas que no correspondan a una lesión anatómica (mediante examen clínico o exploración por TC). Los procedimientos de imaginología funcional (exploración por TEP con fluorodeoxiglucosa TEP-[FDG]) son sensibles para determinar los sitios afectados inicialmente, en particular en el cuello y el mediastino. Las exploraciones por TEP pueden ser particularmente útiles para mostrar áreas del bazo o el hueso de las que no se sospecha compromiso. La TEP-FDG tiene ventajas sobre el galio-67 porque la exploración es un procedimiento que se completa en un día y tiene resolución más alta, mejor dosimetría y menor actividad intestinal. [1] La TEP-FDG es actualmente el procedimiento de imaginología funcional recomendado para la estadificación inicial. [5] [6]
Los pacientes con masas mediastínicas grandes están en riesgo de paro cardíaco o respiratorio durante la anestesia general o la sedación profunda. [7] [8] [9] [10] Si bien esto es menos factible que sea problemático en el linfoma de Hodgkin que en el linfoma no Hodgkin, es esencial planificar adecuadamente el enfoque quirúrgico. Después de una evaluación fisiológica y radiográfica minuciosa del paciente, se debe utilizar el procedimiento menos invasor para establecer el diagnóstico del linfoma. Si fuera posible, el diagnóstico se debe establecer mediante biopsia de los ganglios linfáticos. No se recomienda la citología por aspiración sola por la falta de tejido estromal, el pequeño número de células presentes en el espécimen y la dificultad de clasificar el linfoma de Hodgkin en uno de los subtipos. En los casos para los que la anestesia general supone un riesgo, se debe considerar realizar una TC o una biopsia central de aguja guiada por ecografía. Este procedimiento suele realizarse con sedación leve y anestesia local. La mediastinoscopía, la mediastinotomía anterior o la toracoscopía son los procedimientos preferidos ante el fracaso de otras modalidades diagnósticas para establecer el diagnóstico. Raramente se indica una toracotomía formal para el diagnóstico del linfoma de Hodgkin. Si no se pudiese realizar un procedimiento operacional diagnóstico debido al riesgo de la anestesia general o la sedación profunda, y si no es factible una biopsia de aguja, se debe considerar entonces realizar un tratamiento prequirúrgico con radioterapia localizada. Dado que el tratamiento preoperatorio puede obstaculizar un diagnóstico tisular certero, se debe obtener una biopsia de diagnóstico tan pronto como se piense que se pueden atenuar los riesgos de la anestesia o la sedación profunda.
La clasificación en estadios utilizada en el linfoma de Hodgkin fue adoptada en la Conferencia de Ann Arbor celebrada en 1971 [11] y revisada en 1989. [12]
El linfoma de Hodgkin puede subclasificarse en categorías A y B: A es para aquellos pacientes asintomáticos y B para aquellos pacientes con cualquiera de los siguientes síntomas específicos:
La enfermedad extralinfática a raíz de la extensión directa de una región afectada de los ganglios linfáticos se designa E. La enfermedad extralinfática puede causar confusión en la estadificación. Por ejemplo, a designación E no es apropiada para los casos de enfermedad diseminada o de enfermedad extralinfática difusa (por ejemplo, gran efusión pleural con citología positiva para el linfoma de Hodgkin), que se debe considerar estadio IV. Si se ha documentado evidencia patológica de compromiso no contiguo de uno o más sitios extralinfáticos, se anota el símbolo para el sitio afectado seguido de un signo más (+). La práctica actual es asignar un estadio clínico sobre la base de los hallazgos de la evaluación clínica; no obstante, se indica firmemente la confirmación patológica de compromiso extralinfático no contiguo para asignar el estadio IV.
Compromiso de una sola región de ganglios linfáticos o, en el caso del estadio I(E), extensión directa desde ese ganglio a una región extralinfática adyacente.
Compromiso de dos o más regiones de ganglios linfáticos (se debe indicar el número) del mismo lado del diafragma, o extensión desde cualquiera de estos ganglios linfáticos a un órgano extralinfático adyacente o estadio II(E).
Compromiso de regiones de ganglios linfáticos a ambos lados del diafragma, que también se puede acompañar por extensión a un órgano extralinfático adyacente (estadio III[E]), compromiso del bazo (estadio III[S+]) o ambos (estadio III[E+S]).
Compromiso no contiguo de uno o más órganos o tejidos extralinfáticos con compromiso del ganglio linfático relacionado o sin este.
La evaluación de la respuesta temprana se puede basar en la reducción del volumen de la enfermedad, el estado de la imaginología funcional o ambos. La reducción significativa de la enfermedad y el carácter negativo de la TEP en un estadio temprano (luego de uno o dos ciclos de quimioterapia) se relaciona con un resultado favorable. La utilización de una evaluación de la respuesta temprana para modificar el tratamiento sigue en investigación. [13]
Al cabo de la quimioterapia se realiza una reclasificación del estadio, con el propósito de determinar el grado de respuesta a la quimioterapia inicial. Si bien la respuesta completa puede definirse como ausencia de la enfermedad por examen clínico o estudios por imágenes, la respuesta completa en ensayos del linfoma de Hodgkin suele definirse por una reducción superior de 70 a 80% de la enfermedad y un cambio de la positividad inicial a negatividad con la exploración con galio o TEP. [14] Esta definición es necesaria en el caso del linfoma de Hodgkin porque el residual fibrótico es común, especialmente en el mediastino. En algunos estudios estos pacientes se clasifican como que tienen una respuesta completa no confirmada.
Hay un consenso cada vez más amplio de que la exploración con TEP es más precisa que la exploración con galio para la detección del linfoma de Hodgkin viable en masas residuales postratamiento. [1] [15] [16] El momento en que se realiza la exploración por TEP luego de completarse la terapia es un asunto importante. En los pacientes tratados solamente con quimioterapia, la exploración por TEP se debe completar en un mínimo de tres semanas después de la terapia. En los pacientes cuya última modalidad de tratamiento fue la radioterapia, la exploración por TEP se debe llevar a cabo 8 a 12 semanas después de la radiación. [17] Un estudio en el que se prueba la sensibilidad y especificidad de la exploración convencional (TC o imágenes por resonancia magnética) y exploración por TEP en niños con linfoma de Hodgkin, mostró que la comparación paralela o la fusión de imagen puede mejorar la precisión de la estadificación de cada modalidad por sí misma. [3] Una revisión del International Workshop Criteria que compara la evaluación de la respuesta del linfoma de Hodgkin mediante imaginología por TC sola o TC con imaginología por TEP, mostró que la combinación de las imaginologías TC y TEP fue más precisa que la imaginología mediante TC sola. [18] [19] Mientras la International Harmonization para la TEP se ha intentado en adultos, todavía tiene que evaluarse en la población pediátrica. [17] [20] En la actualidad, se acepta la exploración mediante exploración por TEP; sin embargo, se debe tener cuidado al hacer un diagnóstico de enfermedad recidivante solo con base en la imaginología, ya que no es inusual que se presenten resultados falso positivos. [21] [22] [23] [24] También hay datos que muestran que la exploración por TEP puede producir resultados falsos negativos. [25]
En general, el uso de quimioterapia y radioterapia de dosis baja al campo afectado (LD-IFRT) combinadas amplía el espectro de efectos secundarios potenciales, al tiempo que reduce la gravedad de estos efectos relacionados con los fármacos individuales o la radiación. Los enfoques actuales utilizan quimioterapia con LD-IFRT o sin ella. [1] El volumen de la radiación y la intensidad y la duración de la quimioterapia se determinan por factores pronósticos en el momento de la presentación, incluso la manifestación de síntomas constitucionales, estadio de la enfermedad y volumen.
El diseño del enfoque terapéutico ideal para los niños con linfoma de Hodgkin es complicado por el riesgo de sufrir efectos adversos tardíos. En especial, las dosis de radioterapia utilizadas en los adultos pueden retardar profundamente el crecimiento osteomuscular y aumentar el riesgo de cardiopatías [2] y neoplasias malignas sólidas secundarias en niños. [3] Otra complicación del tratamiento pediátrico incluye las diferencias específicas al género en la lesión gonadal inducida por la quimioterapia. El deseo de curar a los niños pequeños con efectos secundarios mínimos ha propiciado intentos por reducir la intensidad de la quimioterapia (especialmente los fármacos alquilantes) y la dosis y el volumen de la radiación. A raíz de las diferencias en la condición de desarrollo del niño por la edad y la sensibilidad por género a la toxicidad quimioterapéutica, ningún enfoque único al tratamiento es ideal para todos los pacientes pediátricos y adultos jóvenes.
Los oncólogos pediatras concuerdan que la radioterapia de dosis estándar, especialmente aplicada agrandes volúmenes que incluye órganos críticos tales como el campo del manto, tiene un grado de toxicidad inaceptable que incluye trastorno del crecimiento en niños prepúberes, mayor riesgo de cáncer de mama en las mujeres jóvenes [3] y complicaciones cardiovasculares. [2] En consecuencia, todos los niños y los adolescentes tratados en centros pediátricos de cáncer generalmente reciben quimioterapia combinada como terapia inicial. La intensidad y la duración de la quimioterapia inicial se basan generalmente en el estadio, la manifestación o no de síntomas en el momento del diagnóstico así como enfermedad voluminosa. [4] [5] [6]
La estrategia general de tratamiento que se usa para tratar a los niños y adolescentes con linfoma de Hodgkin es la quimioterapia para todos los pacientes, con radiación o sin esta. La excepción a este enfoque general incluye a pacientes seleccionados en estadio I, con linfoma de Hodgkin con predomino de linfocito nodular completamente resecados, cuyo tratamiento inicial puede ser cirugía sola. El número de ciclos e intensidad de la quimioterapia, así como la dosis y el volumen de radiación, se puede determinar por la rapidez y grado de la respuesta.
Entre los fármacos utilizados como tratamiento de primera línea para niños y adolescentes con linfoma de Hodgkin se incluyen los siguientes:
Cuando se mostró que los regímenes que contienen fármacos alquilantes se relacionan con un mayor riesgo de leucemia inducida por el tratamiento, [7] se formularon tratamientos con fármacos no alquilantes como ABVD (doxorubicina [Adriamicina], bleomicina, vinblastina y dacarbazina). No obstante, la doxorubicina se relaciona con daño cardíaco y la bleomicina puede producir fibrosis pulmonar. [8] Luego se crearon tratamientos híbridos que utilizaban dosis acumuladas totales más bajas de fármacos alquilantes, doxorubicina y bleomicina. El régimen híbrido de COPP/ABV (ciclofosfamida, vincristina, procarbazina, prednisona/doxorubicina, bleomicina y vinblastina) es un ejemplo de este tipo de régimen. [9] En un intento por reducir el riesgo de infertilidad masculina, la procarbazina ha reemplazado al etopósido en los ciclos terapéuticos iniciales de estudios del grupo alemán sobre el linfoma de Hodgkin pediátrico y la dacarbazina por la procarbazina en los cursos subsiguientes. [10]; [11][Grado de comprobación: 2A] En el estudio GPOH-HD-2002, la supervivencia general (SG) a 5 años fue 97% y la supervivencia sin complicaciones (SSC) fue 89%, sin diferencia en cuanto a los resultados entre niños y niñas. [11] ABVE (doxorubicina, [Adriamicina] bleomicina, vincristina y etopósido) y ABVE-PC (prednisona y ciclofosfamida) se han utilizado en ensayos del Grupo de Oncología Pediátrica (POG). [12]; [13][Grado de comprobación: 1iiDi] No obstante, el etopósido se relaciona con un aumento en el riesgo de leucemia mieloide aguda (LMA) inducida por el tratamiento con anomalías 11q23, [14] el riesgo es muy bajo en los tratados con ABVE o ABVE-PC sin dexrazoxano. [15] El Children's Oncology Group (COG) ya no utiliza la procarbazina en los ensayos de primera línea debido a su toxicidad gonadal a largo plazo en los hombres.
Los investigadores han evaluado un régimen que contiene vincristina, doxorubicina, metotrexato y prednisona (VAMP) para el tratamiento de niños y adolescentes con linfoma de Hodgkin. [16] Los resultados fueron buenos en pacientes con enfermedad en estadio bajo sin síntomas B o enfermedad voluminosa. El VAMP combinado con el COP (ciclofosfamida, vincristina y procarbazina) fue inadecuado en el tratamiento de pacientes con enfermedad avanzada. [17]
Ciertos protocolos han utilizado dexrazoxano con doxorubicina en un esfuerzo por reducir la toxicidad cardiopulmonar. [18]; [13][Grado de comprobación: 1iiDi] Hay cierta polémica sobre el riesgo de LMA relacionada con el tratamiento (tAML) en los pacientes de linfoma de Hodgkin que reciben dexrazoxano junto con etopósido. [12] [19] A continuación, se describen los tratamientos con quimioterapia combinada que se han utilizado en niños y adultos jóvenes con linfoma de Hodgkin (cuadro 1).
| Régimen de quimioterapia | Fármacos correspondientes |
|---|---|
| ABVD [20] | doxorubicina (Adriamicina), bleomicina, vinblastina, dacarbazina |
| ABVE [15] | doxorubicina (Adriamicina), bleomicina, vincristina, etopósido |
| VAMP [16] | vincristina, doxorubicina (Adriamicina), metotrexato, prednisona |
| OPPA +/- COPP (mujeres) [11] [21] | vincristina (Oncovin), prednisona, procarbazina, doxorubicina (Adriamicina), ciclofosfamida, vincristina (Oncovin), prednisona, procarbazina |
| OEPA +/- COPP (hombres) [21]; OEPA +/- COPDAC (hombres) [11] | vincristina (Oncovin), etopósido, prednisona, doxorubicina (Adriamicina), ciclofosfamida, vincristina (Oncovin), prednisona, procarbazina, dacarbazina |
| COPP/ABV [9] | ciclofosfamida, vincristina (Oncovin), prednisona, procarbazina, doxorubicina (Adriamicina), bleomicina, vinblastina |
| BEACOPP (estadio avanzado) [22] | bleomicina, etopósido, doxorubicina (Adriamicina), ciclofosfamida, vincristina (Oncovin), prednisona, procarbazina |
| COP(P) (con prednisona o sin esta) | ciclofosfamida, vincristina (Oncovin), ± prednisona, procarbazina |
| CHOP | ciclofosfamida, doxorubicina (Adriamicina), vincristina (Oncovin), prednisona |
| ABVE-PC [13] | doxorubicina (Adriamicina), bleomicina, vincristina, etopósido, prednisona, ciclofosfamida |
| MOPP/ABV [23] | mecloretamina, vincristina (Oncovin), procarbazina, prednisona, doxorubicina (Adriamicina), bleomicina, vinblastina |
Según se analizó en las secciones anteriores, la mayoría de los niños recientemente diagnosticados se tratará con quimioterapia adaptada a los riesgos solos o en combinación con LD-IFRT. La LD-IFRT supone el uso de campos diseñados meticulosamente y con criterio a fin de controlar localmente la enfermedad y reducir a un mínimo el daño al tejido normal.
El volumen de tratamiento apropiado suele ser específico al protocolo pero generalmente incluye las regiones de los ganglios linfáticos inicialmente afectadas. Otras consideraciones se relacionan con el lugar de la enfermedad (por ejemplo, pericardio y pared torácica). En el linfoma de Hodgkin en el estadio inicial, la definición de IFRT depende de la anatomía de la región en cuanto a la distribución de los ganglios linfáticos, los patrones de extensión de la enfermedad a áreas regionales y consideraciones de compatibilidad lineal en caso de recidiva de la enfermedad. Las definiciones tradicionales de regiones de ganglios linfáticos son útiles pero tal vez no sean suficientes. Por ejemplo, los ganglios linfáticos cervicales y supraclaviculares (SCV) se tratan generalmente cuando los ganglios anormales están ubicados en cualquier lugar dentro de esta área; esto es congruente con la definición anatómica de regiones de ganglios linfáticos con fines de clasificación en estadios. No obstante, se irradian los hilios si el mediastino está comprometido, a pesar de que los hilios y el mediastino son regiones separadas de los ganglios linfáticos. De manera análoga, los ganglios linfáticos SCV suelen tratarse ante la afectación de la axila o el mediastino, y los ganglios ilíacos externos ipsilaterales suelen tratarse a raíz del compromiso de los ganglios inguinales. Sin embargo, en ambas situaciones se debe tener cuidado y proteger tejidos normales relevantes en la medida de lo posible (como la mama cuando hay compromiso de la axila o el mediastino y los ovarios cuando están afectados los ganglios inguinales). Además, la decisión de tratar la axila o el mediastino sin los ganglios linfáticos SCV y los ganglios inguinales sin los ganglios ilíacos puede ser pertinente según el tamaño y la distribución de los ganglios comprometidos en el momento de la presentación.
Por inferencia, cuando es necesario tratar la pelvis, se debe prestar atención especial a los ovarios y los testículos. Los ovarios se deben reubicar, marcados con pinzas quirúrgicas de forma lateral a lo largo de las alas ilíacas o de forma central detrás del útero para permitir la protección apropiada. Idealmente, los ovarios deben ser expuestos a menos de 3 Gy para preservar la fecundidad. Los testículos se pueden exponer en forma incidental a 5 a 10% de la dosis pélvica administrada, lo cual puede ser suficiente como para causar azoospermia transitoria, de acuerdo con la dosis pélvica total. La colimación multifoliar o el bloqueo a medida se deben usar siempre que sea posible para bloquear el haz primario; la diseminación de la dosis a los testículos se puede minimizar colocando al paciente en posición de "pies de rana" con un protector testicular en forma de concha. En un niño muy pequeño (menor de 5 años de edad), se debe prestar atención al tratamiento de áreas bilaterales (por ejemplo, ambos lados del cuello) para evitar asimetría de crecimiento. La asimetría del crecimiento, sin embargo, no es tan preocupante con dosis de radiación baja; los campos unilaterales son por lo general apropiados si la enfermedad es unilateral.
Se encuentra bajo investigación la definición del campo para la radioterapia en un linfoma de Hodgkin desfavorable y en estadio avanzado que es variable y depende del protocolo. Si bien la IFRT continúa siendo la norma cuando se trata a los pacientes con terapia de modalidad combinada, se está investigando la limitación de la radioterapia a áreas de enfermedad voluminosa inicial (generalmente definida como ≥5 cm en el momento de la presentación de la enfermedad) o enfermedad residual al cabo de la quimioterapia (definida generalmente como ≥2 cm, o afinidad de tomografía por emisión de positrones [TEP]). La justificación de esto es limitar la exposición a la radiación de grandes porciones del cuerpo en pacientes que, con frecuencia, tienen enfermedad multifocal, incluyendo invasión del órgano. La radioterapia en grandes volúmenes puede comprometer la función orgánica y limitar la intensidad de la terapia de recuperación si se presenta una recaída. Sin embargo, como se indicó más arriba, la terapia estándar actual sí incluye posquimioterapia IFRT para pacientes con enfermedad intermedia o avanzada, de acuerdo con datos del Children Cancer Group [9] y de los estudios German-Austrian Childhood Hodgkin. [21]
El cuadro siguiente (cuadro 2), es un ejemplo de las definiciones para la IFRT, siendo cada vez más común el uso de definiciones más restringidas y específicas para el protocolo.
| Ganglio(s) comprometido(s) | Campo de radiación |
|---|---|
| Cervical | Cuello e infraclavicular/supraclavicularb |
| Supraclavicular | Cuello e infraclavicular/supraclavicular ± axila |
| Axilar | Axila ± infraclavicular/supraclavicular |
| Mediastínico | Mediastino, hilio, infraclavicular/supraclavicularb,c |
| Hiliar | Hilio, mediastino |
| Del bazo | Bazo ± paraaórticos |
| Paraaórtico | Paraaórticos ± bazo |
| Ilíaco | Ipsilateral Ilíaco ± Inguinal + Femoral |
| Inguinal | Inguinal + Femoral ± Ilíaco |
| Femoral | Inguinal + Femoral ± Ilíaco |
| aAdaptado de Hudson. [24] | |
| bNo se trata la región cervical superior si la complicación supraclavicular es una extensión de la enfermedad mediastínica. | |
| cSe trata el volumen antes de la quimioterapia, excepto por los bordes laterales del campo mediastínico que se tratan después de la quimioterapia. | |
La dosis de radiación se define también de manera muy diversa y suele ser específica al protocolo. En general, se utilizan las dosis de 15 a 25 Gy, con modificaciones según factores relacionados con la edad del paciente, la presencia de enfermedad voluminosa o residual (al cabo de la quimioterapia) y tejido normal. En algunas situaciones, es pertinente un refuerzo de 5 Gy. La respuesta a la quimioterapia combinada inicial determina también la dosis. En la mayoría de los ensayos realizados antes de 1995, los pacientes que lograban una respuesta completa (RC) a la quimioterapia inicial recibían LD-IFRT (15–25 Gy). En algunos estudios, los pacientes con respuestas parciales (RP) recibieron dosis más altas de radiación.
Un acelerador linear con una energía de haz de 6 mV es conveniente habida cuenta de su penetración, borde bien definido y homogeneidad en un campo de tratamiento irregular. Técnicas excelentes de inmovilización son necesarias para los niños pequeños para garantizar la precisión y la multiplicación. El tratamiento de campos supradiafragmáticos afectados o un campo del manto exige precisión a raíz de la distribución de los ganglios linfáticos y los tejidos normales adyacentes críticos. Estos campos pueden simularse al colocar los brazos sobre la cabeza o los brazos hacia abajo y las manos sobre las caderas. La primera posición aparta los ganglios linfáticos axilares de los pulmones, con lo cual es mayor la protección de los pulmones; no obstante, los ganglios linfáticos axilares luego se aproximan a las cabezas humerales, las cuales deberían estar bloqueadas en los niños en crecimiento. De este modo, la posición escogida exige ponderar de los factores sobre los ganglios linfáticos, los pulmones y las cabezas humerales. Debe intentarse excluir o colocar el tejido mamario bajo el bloqueo del pulmón o la axila. Cuando se toma la decisión de incluir algunos o todos los órganos (como el hígado, el riñón o el corazón) en el campo de radiación, entonces las limitaciones con respecto al tejido normal son críticas según la quimioterapia utilizada y la edad del paciente. Por ejemplo, las indicaciones posibles para la irradiación total al corazón (10–15 Gy) son compromiso del pericardio, según lo indica una efusión grande en el pericardio o una franca invasión del pericardio con tumor. Irradiación pulmonar total, (10–15 Gy), con bloques de transmisión parcial es algo que se considera en el entorno de nódulos pulmonares manifiestos. Por ejemplo, el ensayo del Society for Paediatric Oncology and Haematology del (GPOH) HD-95 administró radioterapia pulmonar total ipsilateral a los pacientes que no han logrado una respuesta completa de los pulmones a los dos primeros ciclos de quimioterapia.
La evaluación de los efectos tardíos relacionados con el tratamiento del linfoma de Hodgkin reviste dificultad. Dado que los efectos tardíos pueden tomar entre 10 y 30 años o más para tornarse aparentes desde el punto de vista clínico, con frecuencia un régimen relacionado con un efecto tardío dado ya no se utiliza en el momento en que este efecto se torna aparente. Se desconoce el tipo y la incidencia de los efectos tardíos relacionados con la quimioterapia combinada moderna y los tratamientos con LD-IFRT.
Dado que todos los niños y los adolescentes con linfoma de Hodgkin reciben quimioterapia, una pregunta que llama mucho la atención es si los pacientes que logran inicialmente una RC ante la quimioterapia necesitan radioterapia alguna. Por otra parte, el uso con criterio de LD-IFRT permite reducir la intensidad o la duración de la quimioterapia.
En la mayoría de los cánceres pediátricos, las tasas de rescate para los pacientes en quienes fracasa la terapia inicial son muy precarias, pero esto no es así para los pacientes con linfoma de Hodgkin pediátrico con recidiva al cabo del tratamiento inicial. Los estudios que comparan la quimioterapia combinada con radioterapia o sin ella en adultos con linfoma de Hodgkin en estadio avanzado mostraron que la SSC fue más alta en los pacientes que recibieron quimioterapia inicial y radioterapia. No obstante, la SG no fue diferente en los pacientes cuya terapia inicial comprendió quimioterapia solamente. [25] Muchos de los tratamientos de rescate utilizados incluyeron quimioterapia intensiva seguida por el trasplante de hemocitoblastos periféricos. De este modo, no queda claro si la SSC o la SG debe ser el criterio de valoración adecuado para un ensayo que compara quimioterapia con radiación o sin esta. Además, la asunción inherente que se hace en un ensayo que compara la quimioterapia sola frente a la quimioterapia más radiación es que el efecto de la radiación en la SSC será uniforme en todos los subgrupos de pacientes. No queda claro cómo es que la histología, la presencia de enfermedad voluminosa, la presencia de síntomas u otras variables afectan la eficacia de la radiación al cabo de la quimioterapia.
En la última década, dos ensayos pediátricos importantes [9] [21] han evaluado la utilidad de la LD-IFRT en el tratamiento del linfoma de Hodgkin. Un ensayo del antiguo Grupo de Cáncer Infantil (CCG) para los niños y los adolescentes con linfoma de Hodgkin comparó el resultado en pacientes que lograron una RC inicial a la quimioterapia seguida por LD-IFRT o la falta de terapia adicional. La RC se definió como ausencia de tumor residual, o tumor residual que mostró una disminución de 70% o más en su tamaño a partir del diagnóstico y un cambio de la positividad al galio a la negatividad al galio para las lesiones iniciales positivas al galio. [9] Los pacientes recibieron quimioterapia adaptada a los riesgos (estadios I–III, COPP/ABV; estadio IV, terapia más intensiva). La SSC en los 829 pacientes idóneos fue de 85% a cinco años. Se obtuvo RC en 83% de los pacientes. Quinientos y un pacientes fueron seleccionados de manera aleatorizada para recibir LD-IFRT o ausencia de tratamiento adicional. En un análisis según tratamiento, la supervivencia sin complicaciones a tres años fue de 93 ± 1,7% para los pacientes que recibieron LD-IFRT y de 85 ± 2,3% para los pacientes sin tratamiento adicional. La supervivencia a tres años para los pacientes tratados con LD-IFRT o sin esta, fue de 98 y 99%, respectivamente. [9]
En 1995, el GPOH inició un estudio para evaluar el efecto en la SSC y la SG de eliminar la radiación para todos los pacientes que lograron una resolución completa de la enfermedad al cabo de la quimioterapia. [21] La dosis de radiación fue determinada por el grado de reducción de la enfermedad al cabo de la quimioterapia. Veintitrés por ciento de los pacientes obtuvo una RC, definida como resolución completa de toda la enfermedad. Sesenta y dos por ciento de los pacientes alcanzó una RP (>75% pero una reducción de la enfermedad de <95%) y recibieron 20 Gy de radiación (30 Gy si hubo <75% de reducción de la enfermedad). Se presentaron más recidivas en pacientes con una RC y sin administración de radiación (21/222; 9,5%) que en pacientes con una RP y administración de radiación (43/758; 5,7%). La supervivencia general sin complicaciones fue de 92% en los pacientes que recibieron radiación y de 88% en aquellos que no recibieron radiación (P = 0,05). En los pacientes con linfoma de Hodgkin en estadios IA, IB y IIA que lograron una RC después de la quimioterapia, la SSC fue de 97%, que es similar a la de 94% en los pacientes que lograron una RP y después recibieron radioterapia. En todos los demás pacientes, sin embargo, la supervivencia sin complicaciones después de la RC a la quimioterapia fue de 79 comparada con 91% en los pacientes que lograron una RP y después recibieron radioterapia (P = 0,01). Para ambos grupos, la supervivencia fue de 97%. [21] [26] En ambos estudios, el GPOH-95 alemán y el CCG-5942, los beneficios de la radioterapia para la supervivencia sin complicaciones fue mayor en los pacientes con enfermedad en estadios avanzados en el momento de la presentación.
En un intento por disminuir la toxicidad a largo plazo, el POG utilizó un enfoque sobre la base de una dosis densa, con respuesta temprana al tratamiento con ABVE-PC y 21 Gy de radiación a las regiones comprometidas en los pacientes de Linfoma de Hodgkin con riesgo entre intermedio y alto. [13][Grado de comprobación: 1iiDi] Aquellos que tuvieron una respuesta temprana rápida con ([RER] una reducción de 50% o más de la suma de los productos en el diámetro perpendicular de las lesiones) se sometieron a tres ciclos de quimioterapia y luego recibieron radioterapia. Los que respondieron de manera temprana pero lenta (SER) tuvieron dos ciclos adicionales de quimioterapia antes de la radioterapia. La SSC a 5 años para los pacientes de linfoma de Hodgkin fue de 84% para los de riesgo intermedio y de 85% para los de riesgo alto sin que se presentara diferencia alguna en cuanto a los resultados entre los pacientes de RER frente a los de SER. Los pacientes con masas mediastínicas grandes, tuvieron una SSC menor (80%) frente a los que no la presentaban (91%). Los pacientes en estadio IV tuvieron una SSC de 77,8 frente a 92% en los demás. Estos pacientes también fueron asignados de forma aleatorizada a recibir o no dexrazoxano. Los pacientes que recibieron dexrazoxano presentaron una mayor toxicidad pulmonar y hematológica. La aplicación de una dosis densa de ABVE-PC permitió que 63% de los pacientes que mostraron (RER) tuvieran menos exposición a la quimioterapia. Se necesitará un mayor seguimiento a fin de determinar si la toxicidad a largo plazo difiere entre los que reciben tres frente a cinco ciclos de ABVE-PC.
La SG de los pacientes a quienes se administra quimioterapia solamente puede ser similar a la de los pacientes a quienes se administra tanto quimioterapia como LD-IFRT, a pesar de que hay una diferencia en la SSC. Esto resulta de la capacidad de rescatar eficazmente a los pacientes que recaen después de la terapia inicial. [9] [21] [25] Si este potencial puede lograrse con una terapia de rescate relativamente no tóxica, entonces el tratamiento inicial con terapia menos intensa puede ser apropiado. Si, no obstante, la terapia de rescate da como resultado grandes riesgos de complicaciones tardías, como insuficiencia cardiaca o tumores secundarios, entonces, la terapia inicial menos intensa no resultaría prudente. Será importante evaluar los factores de pronóstico que pueden influir en la magnitud del beneficio de la SSC derivada de la administración de LD-IFRT en pacientes que logran una RC a la quimioterapia inicial. En el estudio alemán, el beneficio de la radioterapia fue mayor en pacientes con enfermedad en estadio avanzado en el momento de la presentación. Otros factores potenciales de pronóstico pueden incluir histología, tasa de sedimentación de eritrocitos, enfermedad voluminosa y presencia de síntomas.
LD-IFRT incluye dosificación de radiación entre 15 y 25 Gy.
Tasa de supervivencia sin complicaciones (SSC): aproximadamente 92%. [9] [15] [16] [21] [26]
Supervivencia general (SG): aproximadamente 98%. [9] [15] [16] [21] [26]
Tasa de SSC: aproximadamente 85%. [9] [13] [21] [26]
Tasa de SG: aproximadamente 93%. [9] [13] [21] [26]
Tasa de SSC: aproximadamente 83%. [9] [13] [21] [26]
Tasa de SG: aproximadamente 94%. [9] [13] [21] [26]
Tanto los niños como los adultos que han sido tratados por linfoma nodular de Hodgkin con predominio de linfocitos (LHPLN) tienen un diagnóstico favorable, particularmente cuando la enfermedad está localizada (estadio I), lo cual es el caso en la mayoría de los pacientes. [27] [28] [29] [30] [31] [32] Un estudio retrospectivo que incluyó 210 adultos con LHPLN, encontró que solo 8 de cada 32 muertes en estos pacientes pueden atribuirse directamente al linfoma de Hodgkin y el resto de las muertes fue el resultado de la toxicidad relacionada con el cáncer (tanto aguda como a largo plazo). [28] Por consiguiente, tanto en adultos como en niños, el tratamiento de la LHPLN se enfoca en reducir la terapia inicial para reducir la morbilidad y la mortalidad relacionada con el tratamiento a largo plazo.
A pesar de que el tratamiento estándar para los niños con LHPLN es quimioterapia más LD-IFRT, hay informes sobre pacientes con enfermedad nodal aislada que han sido tratados con quimioterapia sola o resección completa sin quimioterapia. En una serie de 31 pacientes adultos tratados con cirugía solamente hubo siete defunciones (mediana de seguimiento siete años), pero solamente una defunción a raíz del linfoma de Hodgkin. [33] En otra serie, 15 de 24 pacientes con cirugía solamente, recayeron, pero todos lograron una remisión posterior con radiación o quimioterapia. Solo dos pacientes fallecieron (uno por LHPLN). [34] En la experiencia obtenida en un hospital pediátrico, seis pacientes con LHPLN en estadio I tratados solamente con cirugía permanecieron sin enfermedad. [30] El European Network Group on Pediatric Hodgkin Lymphoma informó sobre la mayor experiencia obtenida en niños pacientes de LHPLN tratados con recesión solamente. En este informe que consta de 58 niños, la supervivencia fue de 100% con una mediana de seguimiento de 43 meses. La mediana general de la tasa de supervivencia sin evolución en niños que alcanzaron RC a través de la cirugía fue de 67% (sin embargo, el seguimiento es relativamente corto), mientras que los siete pacientes con enfermedad residual luego de la cirugía inicial presentaron recidivas. Es importante notar que no se observó entre los pacientes con enfermedad en estadio IA cuyo tratamiento inicial fue solo el resecado, un aumento significativo en el estadio en el momento de la recidiva y una transformación histológica hacia un linfoma de células B de crecimiento rápido.
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar los términos en inglés stage I childhood Hodgkin lymphoma, stage II childhood Hodgkin lymphoma, stage III childhood Hodgkin lymphoma y stage IV childhood Hodgkin lymphoma. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
El fracaso del tratamiento para niños y adolescentes con linfoma de Hodgkin puede dividirse en tres grupos:
Entre las características adversas del pronóstico tenemos la presencia de síntomas B y enfermedad extranodal en el momento de la recidiva son características adversas del pronóstico. [1] En un estudio del German Society for Paediatric Oncology and Haematology (GPOH), los pacientes con recaída temprana (la cual se define como aquella que se presenta entre 3–12 meses a partir de que termine la terapia) tuvieron una supervivencia sin complicaciones (SSC) a 10 años de 55% y una supervivencia general (SG) a cinco años de 78%. Los pacientes con recaídas tardías (la cual se define como aquella que se presenta después de 12 meses a partir de que termina la terapia) tuvieron una SSC y una SG de 86 y 90%, respectivamente. [2] En los ensayos del linfoma de Hodgkin realizados por el GPOH y el antiguo Grupo de Cáncer Infantil, la mayor parte de las recidivas se manifestó en pacientes que recibieron quimioterapia solamente como tratamiento primario y se limitó a sitios de compromiso inicial. [3] [4] Los pacientes con enfermedad favorable en el momento del diagnóstico (es decir, estadio IA o estadio IIA; no voluminosa; ausencia de síntomas B) con recidiva confinada a un área de compromiso inicial al cabo de la quimioterapia y sin radiación, pueden generalmente rescatarse con quimioterapia adicional y radioterapia de dosis baja al campo afectado (LD-IFRT). En algunos pacientes pospuberales, la radiación en dosis estándar puede ser una opción. [5] En los pacientes tratados inicialmente por enfermedad en estadio bajo, las tasas de salvamento sin trasplante hematopoyético de células madre son muy altas. [2] Para los demás pacientes, el tratamiento de la recidiva y la evolución incluye quimioterapia de inducción, [6] [7] [8] [9] [10] y dosis alta de quimioterapia con trasplante de células madre hematopoyéticas (HSCT). [11]; [12][Grado de comprobación: 3iiiA]; [13] El resultado general es mejor con células madre autógenas en lugar de alogénicas dada la mortalidad creciente relacionada con el trasplante alogénico. [14] Después de un HSCT autógeno, la proyección de la tasa de supervivencia es de 45 a 70% y la supervivencia sin evolución es de 30 a 65%. [15] [16] Las características de pronóstico adverso en cuanto a los resultados después de un HSCT autógeno, incluye la enfermedad extragonadal en el momento de la recaída, masa mediastínica en el momento del trasplante, estadio avanzado en el momento de la recaída, enfermedad resistente primaria y tomografía por emisión de positrones positiva antes de un HSCT autógeno. [15] [16] [17] Para los pacientes que fracasan después del HSCT o para los pacientes que no pueden movilizar una cantidad suficiente de células madre autógenas, se ha utilizado el HSCT alogénico con resultados alentadores. [14] [18] [19] [20] No está claro si estos pacientes deben recibir irradiación adicional en los sitios de recidiva anteriormente irradiados.
Se dispone de una variedad de fármacos quimioterapéuticos, algunos de los cuales por lo general no se utilizan en el tratamiento inicial del linfoma de Hodgkin y que poseen actividad documentada contra el linfoma de Hodgkin recidivante que incluye los siguientes:
Los tratamientos de combinación utilizados en el tratamiento del linfoma de Hodgkin evolutivo y recidivante incluyen los siguientes:
El régimen de preparación que se utiliza con mayor frecuencia en el trasplante de hemocitoblastos periféricos es BEAM (carmustina [BCNU], etopósido, citarabina y melfalán). La carmustina puede producir toxicidad pulmonar de importancia. Otros tratamientos con preparados farmacéuticos que contienen sustancias sin carmustina como la tiotepa y etopósido, en combinación con ciclofosfamida, carboplatino o melfalán. El busulfano se ha utilizado también en ciertos tratamientos con preparados farmacéuticos.
Se debe administrar LD-IFRT a los sitios donde hay enfermedad recidivante si estos sitios no se han irradiado anteriormente. La LD-IFRT se administra generalmente al cabo de quimioterapia de alta dosis y rescate de células madre. [25] Los pacientes tratados con HSCT pueden sufrir una recidiva hasta cinco años después del procedimiento; deben vigilarse en cuanto a la recidiva así como en cuanto a las secuelas tardías del tratamiento.
Las tasas de rescate para los pacientes con linfoma de Hodgkin resistente son precarias incluso con trasplante de hemocitoblastos periféricos y radiación. Sin embargo, en una serie con gran participación de pacientes, se logró el rescate después del linfoma de Hodgkin primario resistente mediante una segunda línea terapéutica intensa (dosis altas de quimiorradioterapia) y trasplante autógeno de células madre. La tasa de SG fue de 49% a los cinco años. [26] En un estudio del GPOH, los pacientes con linfoma de Hodgkin primario resistente (enfermedad evolutiva en terapia o recaída en un plazo de tres meses a partir de que terminó la terapia) tuvieron una tasa de SSC y SG de 41 y 51%, respectivamente. [2] Un estudio con 53 pacientes adolescentes del mismo tipo que los pacientes que participaron en el estudio GPOH tuvieron resultados similares en cuanto a la SSC y la SG. [27] La quimiosensibilidad a la quimioterapia de segunda línea de dosis estándar, predijo una mejor supervivencia (SG de 66%) y a los que permanecieron resistentes no les fue tan bien (17% de SG). [28] Las tasas de rescate para los pacientes con enfermedad recidivantes al cabo de la quimioterapia y la LD-IFRT son aproximadamente de 30 a 50%. La tasa de rescate será probablemente más alta en pacientes recidivantes al cabo de la quimioterapia solamente, especialmente si la recidiva se limita a un sitio de compromiso inicial de la enfermedad.
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés recurrent/refractory childhood Hodgkin lymphoma. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas referencias bibliográficas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Los consejos de redacción del PDQ usan un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica.)
Los niños y los adolescentes que sobreviven al linfoma de Hodgkin se enfrentan al riesgo de numerosas complicaciones tardías a causa del tratamiento. Los fármacos alquilantes y el etopósido están relacionados con la leucemia mieloide aguda (LMA) y síndromes mielodisplásicos. La doxorubicina puede producir cardiomiopatías y la bleomicina puede producir fibrosis pulmonar. El consumo de esteroides produce necrosis avascular. [1] La radioterapia puede llevar a la disfunción tiroidea, con mayor frecuencia al hipotiroidismo compensado, al riesgo creciente de cardiopatía aterosclerótica miocardial y se relaciona con el desarrollo de tumor sólido en los campos irradiados. El tratamiento del linfoma de Hodgkin pediátrico se ha modificado drásticamente en el transcurso de los últimos 20 años. La radioterapia de dosis alta ya no se utiliza y los tratamientos con quimioterapia utilizan dosis más bajas de fármacos alquilantes. Los tratamientos híbridos permiten dosis más bajas de antraciclina y bleomicina también. De este modo, gran parte de la bibliografía sobre los efectos tardíos no corresponda necesariamente a los pacientes que reciben terapia moderna. (Consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez para un detalle pormenorizado de los efectos tardíos del tratamiento del cáncer en niños y adolescentes.)
La toxicidad gonadal masculina es un tema complejo en el linfoma de Hodgkin. La toxicidad gonadal puede manifestarse como infertilidad; ausencia de desarrollo sexual; testículos pequeños atrofiados y disfunción sexual. La infertilidad debido a azoospermia es la manifestación más común de toxicidad gonadal. Algunos pacientes varones púberes padecerán un deterioro de la gametogénesis antes de iniciar la terapia. [2] [3] El testículo prepuberal es igualmente sensible o levemente menos sensible a la quimioterapia en comparación con el testículo puberal. Los tratamientos con quimioterapia que incluyen fármacos no alquilantes como ABVD (doxorubicina [Adriamicina], bleomicina, vinblastina, dacarbazina), ABVE (doxorubicina, [Adriamicina], bleomicina, vincristina, etopósido), OEPA (vincristina [Oncovin], etopósido, prednisona, doxorubicina [Adriamicina]) o VAMP (vincristina, doxorubicina [Adriamicina], metotrexato, prednisona) no se relacionan con infertilidad en los varones. Hasta hace poco tiempo, la mayoría de los pacientes varones eran tratados con quimioterapia que incluía fármacos alquilantes. Muchas terapias incluían más de un fármaco alquilante, generalmente procarbazina conjuntamente con ciclofosfamida (es decir, COPP [ciclofosfamida, vincristina (Oncovin), prednisona, procarbazina]), clorambucilo o mostaza de nitrógeno (MOPP).
La Society for Paediatric Oncology and Haematology (GPOH-95) utilizó dos ciclos de OEPA en todos los varones. [4] Los varones con enfermedad en estadio avanzado recibieron dos o cuatro ciclos adicionales de COPP (cada curso; 1.500 mg/m2 de procarbazina y 1.000 mg/m2 de ciclofosfamida). Los varones que recibieron solo dos ciclos de OEPA presentaron índices basales normales de la hormona folículo estimulante (HFE) y la hormona luteinizante y solo en casos excepcionales manifestaron índices elevados al cabo de la estimulación de la hormona liberadora de gonadotropina. No obstante, los índices basales de la HFE fueron elevados en 27,5 y 36,4% de los pacientes que recibían dos y cuatro ciclos de COPP, respectivamente. Los índices de la HFE estimulada fueron anormales en 83,3 y 66,7% de los pacientes que recibían dos y cuatro ciclos de COPP, respectivamente. En este estudio no se analizó el semen. Cuatro ciclos de COPP/ABV, según se administraron en el estudio del Grupo de Cáncer Infantil (CCG) contienen una dosis de fármacos alquilantes más alta en comparación con dos ciclos de COPP según se administró en el ensayo alemán (CCG: ciclofosfamida 2.400 mg/m2 y procarbazina 4.200 mg/m2 en comparación con GOHP: ciclofosfamida 2.000 mg/m2 y procarbazina 3.000 mg/m2). En un estudio pequeño con 11 pacientes masculinos con linfoma de Hodgkin que recibieron quimioterapia con COPP/ABV (4 a 6 ciclos), nueve de estos pacientes resultaron azoospérmicos. Uno de los pacientes que resultó ser normoespermático recibió solo una dosis acumulada de procarbazina de 400 mg/m2 debido a una reacción alérgica. [5] También se está tomando en cuenta la preocupación sobre la fecundidad masculina en el ensayo GPOH 2003, mediante el reemplazo de procarbazina con dacarbazina (COPDIC). [6]
Un régimen utilizado por el antiguo Grupo de Oncología Pediátrica (GOP) incluyó ciclofosfamida pero no procarbazina (ABVE-PC). Se administró ciclofosfamida 800 mg/m2/curso durante 3 a 5 ciclos. Unos cuantos estudios han evaluado la fecundidad masculina al cabo del tratamiento con ciclofosfamida administrado a niños y adultos jóvenes con sarcomas y otros tipos de cáncer. [7] [8] [9] Los estudios han indicado que la incidencia de la esterilidad será baja si la dosis de ciclofosfamida es inferior a 7,5 g/m2. El índice de inhibina B en la sangre parece correlacionarse inversamente con índices de HFE. [10] Algunos pacientes con índices normales de HFE pueden presentar azoospermia en el análisis del semen.
Se han publicado escasos datos sobre la incidencia del fallo ovárico después de la quimioterapia en niñas y mujeres adultas jóvenes con linfoma de Hodgkin. Parece que los ovarios de las niñas y adolescentes son menos sensibles a los efectos de fármacos alquilantes que los ovarios de mujeres de edad más avanzada. La mayoría de las mujeres lograrán menstruaciones (prepuberales en el momento del tratamiento) o recuperarán menstruaciones normales (puberales en el momento del tratamiento) a menos que se administre radioterapia pélvica sin ooforopexia. Se está estudiando la incidencia de la menopausia precoz en las mujeres jóvenes y puede llegar a 37%. [11] [12] Un pequeño estudio con pacientes tratados con ABVD, indica que no hubo efecto sobre la fecundidad. [13] Otro estudio con 12 mujeres sobrevivientes del linfoma de Hodgkin infantil, mostró que la quimioterapia VAMP y la radiación de dosis baja al campo afectado tener una incidencia mínima en la fecundidad femenina ya que de ellas nacieron 14 niños sanos. [14]
La base de datos más grande sobre anomalías de la tiroidea es la del Childhood Cancer Survivor Study. La cohorte de 13.674 pacientes incluyó a 1.791 sobrevivientes del linfoma de Hodgkin infantil. [15] Para los pacientes con datos completos, 92 pacientes recibieron quimioterapia solamente, y 1.210 pacientes recibieron radioterapia (con quimioterapia o sin ella). Solo 15% de los pacientes sometidos a radiación recibieron dosis menores de 20 Gy. Mediante la autonotificación, el hipotiroidismo se presentó dentro de los 20 años del diagnóstico en 7,6% de pacientes no irradiados, 30% de aquellos que recibían menos de 35 y 50% de aquellos que recibían más de 35 Gy. Si bien no se observaron cánceres tiroideos en pacientes que recibían menos de 25 Gy, en general, el riesgo de este tipo de cáncer fue 18 veces más alto en sobrevivientes del linfoma de Hodgkin infantil. El riesgo de hipotiroidismo en pacientes blancos es 2,5 veces más que en los pacientes negros. [16] En un estudio con 47 sobrevivientes del linfoma de Hodgkin infantil que recibieron irradiación en el cuello (22,5–40 Gy), la ecografía reveló atrofia en 45 pacientes y bocios en dos pacientes. Veinte pacientes presentaron una anomalía focal (15 múltiples, 5 solitarias). Cinco pacientes presentaron una lesión mayor de 1 cm. Diez pacientes se sometieron a cirugía y en cinco pacientes se diagnosticó carcinoma tiroideo. [17]
Los sobrevivientes del linfoma de Hodgkin que fueron expuestos a la doxorubicina o radioterapia torácica están en riesgo de sufrir de toxicidad cardiaca a largo plazo. Los riesgos al corazón están relacionados con la dosis acumulada de antraciclinas, método de administración, cantidad de radiación administrada a diferentes profundidades del corazón, volumen y áreas específicas irradiadas del corazón, dosis de irradiación total o fraccionada, edad en el momento de la exposición, período de latencia y género.
Los efectos de la radioterapia dirigida al tórax son difíciles de separar de los de la antraciclinas debido a que muy pocos niños se someten a radioterapia del tórax sin el uso de antraciclinas. Sin embargo, la patogénesis de la lesión difiere, ya que la radiación afecta primariamente la vasculatura fina del corazón y las antraciclinas dañan directamente los miocitos. [18] Entre los efectos tardíos de la radiación al corazón tenemos lo siguiente: [19] [20] [21] [22]
En un estudio con 635 pacientes tratados por linfoma de Hodgkin infantil, el riesgo actual de pericarditis que exigía una pericardiectomía era de 4% a los 17 años de haberse tratado (lo que ocurría solamente en niños tratados con dosis de radiación más altas). Solo 12 pacientes murieron de enfermedad cardiaca, incluso siete muertes por infarto agudo del miocardio; sin embargo, estas muertes solo se presentaron en niños tratados con dosis de 42 a 45 Gy. Entre los niños tratados con dosis entre 15 y 26 Gy, ninguno presentó problemas cardíacos relacionados con la radiación. [23] La radiación al corazón que utiliza una planificación sofisticada de tratamiento y un bloqueo cuidadoso a dosis de 25 Gy o menos, es por lo general segura, y que 40 Gy se pueden administrar a regiones cardiacas pequeñas.
En un estudio con 119 pacientes de linfoma de Hodgkin diagnosticados en una edad temprana (mediana de edad 8,3) y sometidos a estudio durante al menos 2 años luego de completarse el tratamiento (mediana de edad 20,3 años), 16% de los pacientes presentaron anomalías de la arteria coronaria las cuales fueron ubicadas mediante tomografía angiografía computarizada. La radioterapia al mediastino resultó en un aumento de 6,8 veces en EAC, en la que una dosis mayor de 20 Gy resultó ser más dañina. [22] El riesgo de EAC demorado luego de dosis bajas de radiación, sin embargo, requiere estudio adicional de pacientes a los que se les de seguimiento durante un período más prolongado, a fin de determinar de forma definitiva el riesgo de por vida. Los factores de riesgo no terapéutico para el EAC como anamnesis familiar, obesidad, hipertensión, fumar, diabetes e hipercolesterolemia, tienen la probabilidad de incidir en la frecuencia de la enfermedad. [20]
El aumento en el riesgo de cardiopatía relacionada con la doxorrubicina está ligado al ser de género femenino, dosis cumulativa mayor de 200 mg/m2 a 300 mg/m2, tener una edad más jóven al momento de exposición y un aumento en el tiempo de exposición. [24] [25] [26] [27] [28] [29] [30] [31] [32] [33] [34] [35] [36] [37] [38] [39] La prevención o mejora de la cardiomiopatía inducida por las antraciclinas es de suma importancia, debido al continuo uso de antraciclinas que se necesitan para el tratamiento del cáncer. El dexrazoxano (DZR) es un compuesto de bisdioxopiperazina que rápidamente penetra la célula y luego es hidrolizado para formar un fármaco de quelación. Los estudios llevados a cabo hasta la fecha con sobrevivientes de cáncer tratados con antraciclinas, no han mostrado los beneficios del enalapril en la prevención de efectos tóxicos cardíacos evolutivos. [40] [41] El dexrazoxano ha mostrado prevenir la toxicidad cardiaca tanto en niños como adultos tratados con antraciclinas, [42] [43] [44] [45] [46] sin embargo, permanece siendo polémico el uso del dexrazoxano combinado con etopósido en el tratamiento de niños con linfoma de Hodgkin. [47] [48] Los estudios indican que el dexrazoxano es inocuo y no interfiere con la eficacia quimioterapéutica. Hay un solo estudio que indica que puede haber un aumento de malignidades cuando se administran múltiples inhibidores de la topoisomerasa muy seguidos el uno del otro; sin embargo, en este momento, esto no debe excluir el tratamiento con dexrazoxano. [47] [48]
En dos ensayos cerrados del GOP con linfoma de Hodgkin en fase terapéutica III, [49] [50] se está midiendo la toxicidad miocárdica de forma clínica y consecutiva mediante ecocardiografía y electrocardiografía, al igual que mediante la determinación de las concentraciones de cardiotroponina, una proteína que tiende a elevarse luego de un daño al miocardio. [42] [51] [52] [53] [54] [55]
Se han publicado diferentes series que evalúan la incidencia de las neoplasias malignas en sobrevivientes del linfoma de Hodgkin en la infancia y la adolescencia. [56] [57] [58] [59] [60] [61] [62]; [63][Grado de comprobación: 3iii] La mayoría cubre un período de aproximadamente 30 años (1960–1990). Muchos de los pacientes incluidos en estas series recibieron alta dosis de radioterapia y tratamientos con dosis altas de quimioterapia con fármacos alquilantes, los cuales ya no se utilizan. En un estudio numeroso con 1.380 sobrevivientes de linfoma de Hodgkin infantil, hubo un incremento de 18,5 en el riesgo de desarrollar un segundo cáncer en comparación con la población general. La incidencia acumulada de desarrollar un segundo cáncer fue de 10,6% en 20 años y 26,3% en 30 años. [62] El riesgo de cáncer de mama en las sobrevivientes femeninas del linfoma de Hodgkin se relaciona directamente con la dosis de la radioterapia recibida en la gama de 4 a 40 Gy. Hubo un aumento de 3,2 en el riesgo de desarrollar cáncer de mama en las mujeres que recibieron 4 Gy y un aumento de ocho en el riesgo para las mujeres que recibieron 40 Gy. [64] Las pacientes tratadas con radioterapia y quimioterapia con fármacos alquilantes tienen un riesgo relativo inferior de desarrollar cáncer de mama en comparación con las mujeres tratadas con radioterapia solamente. [65]; [63][Grado de comprobación: 3iii] En las supervivientes de Hodgkin linfoma que presentan cáncer de mama, la tasa de mortalidad se multiplica por siete, aún cuando se hagan ajustes por estadio, cuando se les compara con las pacientes que presentan cáncer de mama nuevo. Estas también presentan enfermedad cardíaca y la tasa de mortalidad se duplica. [66][Grado de comprobación: 3iDi] Un estudio de mujeres sobrevivientes que habían recibido radiación al pecho, mostró que uno de los factores más importantes al obtener mamogramas según las pautas, fue la recomendación de los médicos que las trataban. Hay normas a seguir en cuanto a las pautas para los exámenes de detección rutinarios disponibles. El las COG guidelines se recomiendan mamogramas de detección anuales para las mujeres que pueden comenzar en la primera de las dos situaciones siguientes: 8 años después del tratamiento o a los 25 años de edad. [67] La neoplasia hematológica secundaria (por lo general LMA y mielodisplasia ) se relacionó con el uso de fármacos alquilantes, antraciclina y etopósido, [68] y todavía continúa la polémica sobre el riesgo del tratamiento con LMA (tLMA) en los pacientes con linfoma de Hodgkin que reciben dexrazoxano conjuntamente con etopósido. [47] [48] En un segundo estudio en el que un grupo de pacientes pediátricos con leucemia linfoblástica aguda de riesgo alto (n = 205) fueron aleatorizados para recibir un tratamiento que no contenía etopósido o doxorubicina con dexrazoxano o sin este, no se observaron neoplasmas malignos secundarios (SMN) en el grupo al que se asignó de manera aleatorizada a dexrazoxano, mientras que se observó uno en el grupo que no recibió dexrazoxano (mediana de seguimiento de 6,2 años). [69][Grado de comprobación: 3iiDi] Los resultados del último estudio indican que el dexrazoxano no presenta un riesgo substancial para la aparición de un SMN. En pacientes que reciben radioterapia, se observan, de forma persistente, tumores secundarios sólidos. En al menos un estudio, la tasa de segundas neoplasias malignas en las mujeres fue significativamente más alta, la cual se mantuvo cuando se hizo un censo de los casos de cáncer de mama; y el riesgo de SMN aumentó con la dosis de radiación. [63][Grado de comprobación: 3iii] En un estudio de los Países Bajos, el riesgo relativo de una segunda neoplasia maligna fue de 4,9; 6,7 y 12,8 en pacientes diagnosticados a las edades de 31 a 40 años, 21 a 30 años y menores de 20 años respectivamente. [57] Los pacientes tratados por recidiva del linfoma de Hodgkin tuvieron una tasa más alta de segunda neoplasia maligna que los pacientes en primera remisión continua. El período de latencia para una neoplasia maligna hematológica (mediana de 3,2 años) fue significativamente más breve que para un segundo tumor sólido (mediana de 14,3 años). [58] En un estudio, 40 de 43 (83%) segundos tumores sólidos surgieron en áreas que habían recibido al menos 35 Gy de radiación. [60]
Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.
Estadificación y evaluación diagnóstica
Se añadió a Molnar et al. como referencia 16.
Enfoque del tratamiento para niños y adolescentes con linfoma de Hodgkin
Se añadió texto para indicar que en un esfuerzo por disminuir el riesgo de infertilidad masculina, en los cursos iniciales de terapia, se sustituyó al etopósido por la procarbazina en los estudios del German pediatric Hodgkin lymphoma group y la dacarbazina por la procarbazina en cursos subsiguientes; en el estudio GPOH-HD-2002, la supervivencia general a 5 años fue 97% y la supervivencia sin complicaciones fue 89%, sin diferencia en cuanto a los resultados entre niños y niñas (se citó a Mauz-Körholz et al. como referencia 11 y al grado de comprobación científica 2A).
Se añadió texto al Cuadro 1 para indicar que OEPA +/- COPDAC es otro régimen terapéutico para varones.
Se revisó el texto para indicar que OPPA/OEPA × 2; COPP × 2 (niñas) o COPDAC x 2 (niños), más LD-IFRT constituyen estrategias de tratamiento aceptadas en niños y adolescentes recién diagnosticados con enfermedad de riesgo intermedio.
Se revisó el texto para indicar que OPPA/OEPA × 2; COPP × 4 (niñas) o COPDAC x 4 (niños), más LD-IFRT constituyen estrategias de tratamiento aceptadas en niños y adolescentes recien diagnosticados con enfermedad de riesgo alto.
Efectos tardíos del tratamiento del linfoma de Hodgkin en la infancia y la adolescencia
Se añadió texto para indicar que las mujeres supervivientes de hodgkin linfoma que presentan cáncer de mama, la tasa de mortalidad se multiplica por siete, aún cuando se hagan ajustes por estadio, cuando se les compara con las pacientes que presentan cáncer de mama nuevo. También presentan enfermedad cardíaca y la tasa de mortalidad se duplica (se citó a Milano et al. como referencia 66 y el grado de comprobación científica 3iDi).
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