
Cálculo del número de casos nuevos y defunciones por cáncer de cuello uterino en los Estados Unidos en 2011: [1]
El pronóstico de esta enfermedad depende en gran medida de lo avanzada que se encuentre la enfermedad en el momento del diagnóstico. Una gran mayoría de estos casos (>90%) podrían y deberían ser detectados temprano a través de la prueba de Papanicolaou y una prueba del virus del papiloma humano (VPH), [2] la tasa de mortalidad actual es mucho más alta de lo que debería ser lo cual refleja que, aún en la actualidad, las pruebas de Papanicolaou y la prueba del VPH no se efectúan en aproximadamente 33% de las mujeres que cumplen los requisitos para esta prueba. Sin embargo, el estadio clínico como factor pronóstico, debe ser complementado mediante varios hallazgos macroscópicos y microscópicos en las pacientes que han sido sometidos a cirugía. Estos incluyen: volumen y grado tumoral, tipo histológico, diseminación linfática e invasión vascular.
En un estudio grande sobre estadificación quirurgicopatológica de pacientes con enfermedad en estadio clínico IB notificado por el Gynecologic Oncology Group (GOG) (GOG-49), los factores que predijeron de forma más prominente las metástasis de ganglio linfático y una disminución en cuanto a la supervivencia sin enfermedad fueron el compromiso del espacio linfático capilar por el tumor, aumento en el tamaño del tumor, y un aumento en la profundidad de la invasión estromal, en lo que esta última fue la más importante y reproducible. [3] [4] En un estudio con 1.028 pacientes tratadas con cirugía radical, las tasas de supervivencia se correlacionaron de manera más persistente con el volumen tumoral (según se determinó mediante una volumetría tumoral precisa) que con el estadio clínico o histológico. [5]
Un análisis muy diverso de variables pronósticas en 626 pacientes con enfermedad localmente avanzada (principalmente en estadios II, III, y IV) que fueron estudiadas por el GOG, identificó algunas variables que tenían una importancia significativa para lograr intervalos sin evolución y supervivencia. [6]
El estudio confirmó la importancia crucial de los nódulos periaórticos positivos e indicó una evaluación más a fondo de estos ganglios en los cánceres del cuello uterino localmente avanzados. El estado del los ganglios pélvicos fue importante solo si los ganglios periaórticos eran negativos. Esto también fue cierto en cuanto al tamaño tumoral.
En una serie de numerosa de pacientes con cáncer del cuello uterino tratadas con radioterapia, la incidencia de metástasis a distancia (más frecuentemente a los pulmones, la cavidad abdominal, el hígado, y el tracto gastrointestinal) aumentó en la medida que aumentaba el estadio de la enfermedad de un 3% en el estadio IA a un 75% en el estadio IVA. [7] Un análisis multivariado de factores que influyen en la incidencia de metástasis a distancia mostró que el estadio, la extensión al endometrio del tumor, y el control del tumor pélvico son indicadores significativos de diseminación distante. [7]
Los estudios del GOG han indicado que los factores pronósticos varían dependiendo de si se utiliza estadificación quirúrgica o clínica, y con el tratamiento. La demora en finalizar la administración de radiación está relacionada con una supervivencia sin evolución precaria cuando se usa la estadificación clínica. No resulta claro si el estadio, el grado tumoral, la raza y la edad tienen validez como factores pronósticos en los estudios en los que se utiliza quimiorradiación. [8]
Existe una polémica sobre si el adenocarcinoma del cuello uterino conlleva un pronóstico más precario que los carcinomas escamocelulares del mismo. [9] Hay informes contradictorios acerca del efecto del tipo de célula adenoescamoso en el resultado. [10] [11] Un informe mostró que aproximadamente el 25% de los tumores aparentemente escamosos tienen producción de mucina demostrable y se comportan de manera más dinámica que los puramente escamosos, indicando que cualquier diferenciación adenomatosa puede conferir un pronóstico negativo. [12] La disminución de la supervivencia resulta principalmente a un estadio de la enfermedad más avanzada y al compromiso ganglionar, más que al tipo celular como una variable independiente. Las mujeres con el virus de la inmunodeficiencia humana tienen una enfermedad más dinámica y avanzada y un pronóstico más precario. [13] Un estudio de pacientes con carcinoma escamoso invasor del cuello uterino descubrió que la expresión excesiva del oncogén C-myc estaba relacionada a un pronóstico más desfavorable. [14] El número de células en la fase S podría también presentar importancia pronóstica en el carcinoma temprano de cuello uterino. [15] Se ha determinado que el VPH tipo ADN 18 que es un factor pronóstico molecular adverso independiente. Dos estudios han mostrado un pronóstico más precario cuando se les identifica en las pacientes con cáncer del cuello uterino sometidos a histerectomía radical y linfadenectomía pélvica. [16] [17]
Las técnicas moleculares para la identificación del ADN del VPH son altamente sensibles y específicas. Se estima que más de 6 millones de mujeres en los Estados Unidos tienen infección del VPH, por lo cual es importante la interpretación apropiada de estos datos. Algunos estudios epidemiológicos demuestran convincentemente que el factor de mayor riesgo para la presentación de carcinomas pre-invasores o invasores del cuello uterino es la infección por el VPH, el cual sobrepasa en gran manera otros factores conocidos de riesgo, tales como alta paridad, un alto número de compañeros sexuales, la primera relación sexual con coito a una edad temprana, el estado socioeconómico bajo y un historial como fumadora. [18] [19] Algunas pacientes con infección del VPH parecen tener un incremento mínimo del riesgo de presentar tumores del cuello uterino pre-invasores e invasores, mientras otras parecen correr un riesgo significativo y son idóneas para programas intensivos de detección o intervención temprana.
No es probable que las pruebas ADN VPH separen las pacientes con lesiones intraepiteliales escamosas de bajo grado de las que necesitan una evaluación más exhaustiva y los que no la necesitan. Un estudio entre 642 de estas mujeres, encontró que el 83% tuvo uno o más tipos tumorogénicos de VPH cuando especímenes citológicos del cuello uterino fueron analizados mediante una técnica sensitiva de (captura híbrida). [20] Los autores del estudio y del grupo editorial que le acompaña, concluyeron que el uso de la prueba ADN VPH en este entorno no añade ninguna información adicional que justifique el costo. [20] [21] La prueba ADN VPH ha resultado útil en la selección de pacientes con células escamosas atípicas de importancia no determinada, para la colposcopia y ha sido integrada en las pautas actuales para las pruebas de detección.. [20] [22] [23] Los pacientes con citología anormal de alto riesgo (clasificación Bethesda) deben ser evaluadas exhaustivamente mediante colposcopía y biopsia.
Otros estudios muestran que las pacientes con citología de riesgo bajo y con infección de VPH de riesgo alto con tipos 16, 18, y 31 tienen más probabilidades de tener neoplasia intraepitelial del cuello uterino (CIN) o histopatología microinvasora al realizarse la biopsia. [19] [24] [25] [26] Existe un método que ha mostrado que la integración de los tipos 16 y 18 de VPH en el genoma, que llevan a la trascripción de mensajes, celulares y virales, podría pronosticar cuales pacientes corren un mayor riesgo de displasia de grado alto y cáncer invasor. [27] Algunos estudios indican que la infección aguda con tipos de VPH 16 y 18 confirió un riesgo de 11 a 16,9 veces de presentación rápida de CIN de grado alto, [19] [28] pero hay datos en conflicto que requieren una mayor evaluación antes de que se haga ninguna recomendación. No se ha realizado suficiente seguimiento de las pacientes con citología de riesgo bajo y tipos de VPH de riesgo bajo para cerciorarse de su riesgo. Actualmente, se están llevando a cabo estudios para determinar cómo se puede usar la tipificación del VPH para ayudar a estratificar a las mujeres en grupos de seguimiento y tratamiento. La tipificación del VPH puede ser útil, particularmente en pacientes con citología de grado bajo o citología de anomalía confusa. Actualmente no se ha establecido cómo se debe modificar el tratamiento y el seguimiento con el tipo de VPH de riesgo bajo contra el de riesgo alto.
Nota: el PDQ también pone a su disposición sumarios adicionales relacionados con el cáncer del cuello uterino tales como:
El carcinoma escamocelular (epidermoide) comprende aproximadamente el 90% de los cánceres del cuello uterino, mientras que el adenocarcinoma comprende aproximadamente el 10% de los mismos. Los carcinomas adenoescamosos y carcinomas de células pequeñas son relativamente poco frecuentes. Se han descrito ocasionalmente sarcomas primarios del cuello uterino y también se ha informado sobre la existencia de linfomas malignos del cuello uterino primarios y secundarios.
Nota: esta sección de información sobre los estadios se actualizó para incluir información de la séptima edición (2010) del AJCC Cancer Staging Manual del American Joint Committee on Cancer. El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ, el cual es responsable de las actualizaciones de este sumario, está revisando las categorías de estadificación nuevas para determinar si se necesitan hacer cambios adicionales en otras partes de este sumario. Cualquier cambio necesario se realizará lo más pronto que sea posible.
El carcinoma del cuello uterino tiene sus orígenes en la unión escamosa columnar ya sea en el canal endocervical o en la porción del cuello uterino. La lesión precursora es displasia o carcinoma in situ (neoplasia intraepitelial del cuello uterino [CIN]), que posteriormente puede convertirse en cáncer invasor. Este proceso puede ser muy lento. Algunos estudios longitudinales han revelado que entre pacientes con cáncer del cuello uterino in situ que no han sido tratadas, entre el 30 y el 70% presentarán carcinoma invasor en un período de 10 a 12 años. Sin embargo, en alrededor del 10% de las pacientes, las lesiones pueden evolucionar de in situ a invasoras en períodos inferiores a un año. A medida que se hace invasor, el tumor irrumpe a través de la membrana basal e invade el estroma del cuello uterino. La extensión del tumor en el cuello uterino puede manifestarse en último término como una ulceración, un tumor exofítico o la infiltración extensa del tejido subyacente incluyendo la vejiga o el recto.
Además de la invasión local, el carcinoma del cuello uterino puede diseminarse por vía de los linfáticos regionales o del torrente sanguíneo. La diseminación tumoral generalmente es una función de la extensión e invasión de la lesión local. A pesar de que, en general, el cáncer del cuello uterino evoluciona de manera ordenada, ocasionalmente se puede presentar un tumor pequeño con metástasis distante. Por este motivo, se debe evaluar cuidadosamente a las pacientes en búsqueda de enfermedad metastásica.
La estadificación quirúrgica antes del tratamiento es el método más preciso para determinar la extensión de la enfermedad. [1] Puesto que existen pocos indicios que demuestren una mejor supervivencia general con el uso de la estadificación quirúrgica de rutina, la estadificación quirúrgica generalmente se deberá realizar sólo como parte de una prueba clínica. La estadificación quirúrgica antes del tratamiento en enfermedad voluminosa pero localmente curable puede estar indicada en casos seleccionados si los estudios no quirúrgicos son negativos para enfermedad metastásica. Si se detectan ganglios anormales por tomografía computarizada o linfangiografía, la aspiración con aguja fina deberá ser negativa antes de que se lleve a cabo un procedimiento quirúrgico de estadificación.
El American Joint Committee on Cancer (AJCC) y la Féderation Internationale de Gynécologie et d’Obstétrique (FIGO) designaron la estadificación para definir el cáncer de cuello uterino. [2] [3] Las definiciones para las categorías T, N y M del AJCC corresponden a los estadios aceptados por la FIGO. Se incluyen ambos sistemas para comparación.
| Categorías TNM | Estadios FIGO | |
|---|---|---|
| TX | El tumor primario no se puede evaluar. | |
| T0 | No hay prueba de tumor primario. | |
| Tisb | Carcinoma in situ (carcinoma pre-invasor). | |
| T1 | I | El carcinoma del cuello uterino está estrictamente limitado al útero (no se deberán tener en cuenta la extensión al cuerpo). |
| T1ac | IA | Carcinoma invasor diagnosticado solo mediante microscopía. Invasión estromal con profundidad máxima de 5,0 mm medida desde la base del epitelio y diseminación horizontal ≤ 7,0 mm. Una invasión del espacio vascular, ya sea venosa o linfática, no afecta la clasificación. |
| T1a1 | IA1 | Invasión estromal de ≤3,0 mm de profundidad y ≤7,0 mm de diseminación horizontal. |
| T1a2 | IA2 | Invasión estromal de >3,0 mm y ≤5,0 mm con diseminación horizontal de ≤7,0 mm. |
| T1b | IB | Lesión clínicamente visible confinada al cuello uterino o lesión microscópica >T1a/IA2. |
| T1b1 | IB1 | Lesión clínicamente visible ≤4,0 cm en su mayor dimensión. |
| T1b2 | IB2 | Lesión clínicamente visible >4,0 cm en su mayor dimensión. |
| T2 | II | El carcinoma del cuello uterino se diseminó más allá del útero pero no hasta la pared pélvica ni el tercio inferior de la vagina. |
| T2a | IIA | Tumor sin invasión paramétrica. |
| T2a1 | IIA1 | Lesión clínicamente visible ≤4,0 cm en su mayor dimensión. |
| T2a2 | IIA2 | Lesión clínicamente visible >4,0 cm en su mayor dimensión. |
| T2b | IIB | Tumor con invasión paramétrica. |
| T3 | III | Extensión del tumor hasta la pared pélvica o se extiende hasta el tercio inferior de la vagina o causa hidronefrosis o disfunción renal. |
| T3a | IIIA | El tumor compromete el tercio inferior de la vagina, pero no se extiende hasta la pared pélvica. |
| T3b | IIIB | El tumor se extiende hasta la pared pélvica o causa hidronefrosis o disfunción renal. |
| T4 | IVA | El tumor invade la mucosa de la vejiga o el recto, o se extiende más allá de la pelvis misma (un edema de Bullar no es suficiente para clasificar un tumor como T4). |
| FIGO = Féderation Internationale de Gynécologie et d’Obstétrique. | ||
| aReproducido con permiso del AJCC: Cervix uteri. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 395-402. | ||
| bFIGO no incluye el estadio 0 (Tis). | ||
| cTodas las lesiones macroscópicamente visibles –aún con invasión superficial –son T1b/IB. | ||
| Categorías TNM | Estadios FIGO | |
|---|---|---|
| NX | No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales. | |
| N0 | No hay metástasis en ganglios linfáticos regionales. | |
| N1 | IIIB | Metástasis en ganglios linfáticos regionales. |
| FIGO = Féderation Internationale de Gynécologie et d’Obstétrique. | ||
| aReproducido con permiso del AJCC: Cervix uteri. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 395-402. | ||
| Categorías TNM | Estadio FIGO | |
|---|---|---|
| M0 | No hay metástasis a distancia. | |
| M1 | IVB | Metástasis a distancia (incluso diseminación peritoneal, compromiso de ganglios linfáticos supraclaviculares, mediastínicos o paraaórticos, pulmón, hígado o hueso). |
| FIGO = Féderation Internationale de Gynécologie et d’Obstétrique. | ||
| aReproducido con el permiso del AJCC: Cervix uteri. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 395-402. | ||
| Estadio | T | N | M |
|---|---|---|---|
| 0b | Tis | N0 | M0 |
| I | T1 | N0 | M0 |
| IA | T1a | N0 | M0 |
| IA1 | T1a1 | N0 | M0 |
| IA2 | T1a2 | N0 | M0 |
| IB | T1b | N0 | M0 |
| IB1 | T1b1 | N0 | M0 |
| IB2 | T1b2 | N0 | M0 |
| II | T2 | N0 | M0 |
| IIA | T2a | N0 | M0 |
| IIA1 | T2a1 | N0 | M0 |
| IIA2 | T2a2 | N0 | M0 |
| IIB | T2b | N0 | M0 |
| III | T3 | N0 | M0 |
| IIIA | T3a | N0 | M0 |
| IIIB | T3b | Cualquier N | M0 |
| T1–3 | N1 | M0 | |
| IVA | T4 | Cualquier N | M0 |
| IVB | Cualquier T | Cualquier N | M1 |
| FIGO = Féderation Internationale de Gynécologie et d’Obstétrique. | |||
| aReproducido con permiso del AJCC: Cervix uteri. In: Edge SB, Byrd DR, Compton CC, et al., eds.: AJCC Cancer Staging Manual. 7th ed. New York, NY: Springer, 2010, pp 395-402. | |||
| bFIGO ya no incluye el estadio 0 (Tis). | |||
| Estadio | |
|---|---|
| I | El carcinoma esta estrictamente limitado al cuello uterino (no se debe tener en cuenta la extensión al cuerpo). |
| IA | Carcinoma invasor, que se puede diagnosticar sólo mediante microscopía con invasión muy profunda ≤5 mm y mayor extensión de ≥7 mm. |
| IA1 | Invasión estromal de ≤3,0 mm de profundidad y extensión de ≤7,0 mm. |
| IA2 | Invasión estromal de >3,0 mm y no >5,0 mm con extensión que no es >7,0 mm. |
| IB | Lesiones clínicamente visibles del cuello uterino o cánceres preclínicos más grandes que en el estadio IA.b |
| IB1 | Lesión clínicamente visible de ≤4,0 cm en su dimensión mayor. |
| IB2 | Lesión clínicamente visible de >4,0 cm en su dimensión mayor. |
| II | El carcinoma de cuello uterino invade más allá del útero, pero no la pared pélvica ni el tercio inferior de la vagina. |
| IIA | Sin invasión paramétrica. |
| IIA1 | Lesión clínicamente visible ≤4,0 cm en su dimensión mayor. |
| IIA2 | Lesión clínicamente visible >4,0 cm en su dimensión mayor. |
| IIB | Con invasión paramétrica obvia. |
| III | El tumor se extiende a la pared pélvica o compromete el tercio inferior de la vagina, o causa hidronefrosis o disfunción renal.c |
| IIIA | El tumor compromete el tercio inferior de la vagina sin extensión hasta la pared pélvica. |
| IIIB | Extensión hasta la pared pélvica o hidronefrosis o disfunción renal. |
| IV | El carcinoma se diseminó más allá de la pelvis misma o comprometió (probado mediante biopsia) la mucosa de la vejiga o recto. Un edema de Bullar, como tal, no es suficiente para clasificar en estadio IV. |
| IVA | Diseminación del crecimiento hasta los órganos adyacentes. |
| IVB | Diseminación hasta los órganos distantes. |
| aAdaptado del FIGO Committee on Gynecologic Oncology. [3] | |
| bTodas las lesiones macroscópicamente visibles —aún con invasión superficial—están asignadas a los carcinomas en estadio IB. La invasión está limitada a una invasión estromal con una profundidad máxima de 5,00 mm y una extensión horizontal que no es >7,00 mm. La profundidad de la invasión debe ser >5,00 mm tomada desde la base del epitelio del tejido original —superficial o glandular. La profundidad de la invasión siempre se debe notificar en mm, aún en aquellos casos con "invasión estromal temprana (mínima" (~1 mm). | |
| El compromiso de espacios vasculares/linfáticos no debe cambiar la asignación del estadio. | |
| cEn un examen rectal, no hay espacio sin cáncer entre el tumor y la pared pélvica. Se incluyen todos los casos de hidronefrosis o disfunción renal, al menos que se sepa que son el resultado de otra causa. | |
Los tratamientos estándares para los pacientes con cáncer del cuello uterino incluyen:
Cinco ensayos clínicos aleatorizados en fase III (GOG-85, RTOG-9001, GOG-120, GOG-123 y SWOG-8797) han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [1] [2] [3] [4] [5] [6] mientras que hubo un ensayo que examinó este mismo régimen y no encontró beneficio alguno. [7] La población de pacientes en este estudio de la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique (FIGO) incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer del cuello uterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA con un factor pronóstico precario (enfermedad metastásica en los ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad del parametrio o márgenes quirúrgicos positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de que los ensayos varían en el estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los ensayos han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer del cuello uterino disminuyó en un 30% para quedar en 50% mediante el uso conjunto de quimiorradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer del cuello uterino. [1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9]
La cirugía y la radioterapia son igualmente eficaces en la enfermedad de bajo volumen en estadio inicial. [10] Las pacientes más jóvenes pueden verse beneficiadas con la cirugía que preserva los ovarios y evita la atrofia y estenosis vaginal.
Los estudios sobre patrones de tratamiento demuestran claramente el efecto negativo en el pronóstico del volumen tumoral creciente. Por lo tanto, el tratamiento puede variar dentro de cada estadio según lo definido actualmente por FIGO, y dependerá del volumen del tumor y del modelo de diseminación. [11]
El tratamiento de pacientes con cáncer del muñón del cuello uterino es eficaz, dando resultados comparables a los que se observan en pacientes con el útero intacto. [12]
Los tratamientos bajo evaluación clínica para pacientes con cáncer del cuello uterino incluyen:
Cáncer del cuello uterino durante el embarazo:
Durante el embarazo, no se garantiza la terapia para lesiones preinvasoras del cérvix, incluyendo carcinomas in situ, aunque se recomienda la realización de una colposcopia con bastante pericia para excluir el cáncer invasor. El tratamiento de cáncer invasor del cuello uterino durante el embarazo depende del estadio del cáncer y de la edad de gestación en el momento del diagnóstico. La estrategia tradicional es recomendar terapia inmediata adecuada al estadio de la enfermedad cuando el cáncer se diagnostica antes de la madurez fetal, y retrasar la terapia solamente si el cáncer se detecta en el último trimestre. [13] [14] Sin embargo, otros informes indican que el retraso deliberado del tratamiento para permitir un mejor resultado fetal puede ser una opción razonable para pacientes con cáncer del cuello uterino en estadio IA y en principio de IB. [15]
Las pautas para el manejo de la mujer con neoplasia intraepitelial intrauterina o adenocarcinoma in situ, han sido emitidas mediante consenso. [1] Si se tratan adecuadamente, el control tumoral de carcinomas del cuello uterino in situ deberá estar cerca del 100%. Se requiere una biopsia dirigida con colposcópia o una biopsia en cono realizada por expertos para excluir la enfermedad invasora antes de iniciar terapia. También es necesaria la correlación entre una citología y una biopsia dirigida con colposcópia antes de comenzar la terapia local ablativa. Aún así, una enfermedad invasora no reconocida tratada con terapia ablativa inadecuada puede ser la causa más común de fracasos. [2] El fallo en la identificación de la enfermedad, la falta de correlación entre la prueba de Papanicolaou y los resultados de la colposcopia, un adenocarcinoma in situ o la extensión de la enfermedad al canal endocervical hace que sea obligatoria una conización con láser, circular, o en frío. La selección de tratamiento también dependerá de varios factores de la paciente, incluyendo su edad, su deseo de preservar la fertilidad y su condición médica. Pero lo más importante es que se debe conocer la extensión de la enfermedad.
En casos selectos, el procedimiento de escisión electroquirúrgica (LEEP), que se lleva a cabo sin necesidad de hospitalización, puede ser una alternativa aceptable a la conización en frío. Este procedimiento que se efectúa rápidamente en el consultorio requiere solamente anestesia local y evita los riesgos asociados con la anestesia general de la conización en frío. [3] [4] Sin embargo, existe controversia en cuanto a la idoneidad del LEEP como reemplazo de la conización. [5] Una prueba que compara el LEEP a la conización en frío no mostró ninguna diferencia en la posibilidad de una escisión completa de displasia. [6] Sin embargo, dos informes de casos sugieren que el uso de LEEP en pacientes con cáncer oculto invasor llevó a la inhabilidad de determinar exactamente la profundidad de la invasión cuando se cortó transversalmente un foco del cáncer. [7]
Opciones de tratamiento estándar:
Los métodos para tratar lesiones ectocervicales incluyen los siguientes:
Cuando el canal endocervical está afectado, se puede utilizar el tratamiento con láser o la conización en frío en pacientes selectas para preservar su útero y evitar la radioterapia o cirugía más extensa.
La histerectomía vaginal o abdominal total es una terapia aceptada para el grupo en edad posreproductiva y se recomienda particularmente cuando el proceso neoplásico se extiende al margen interno del cono. Para pacientes médicamente inoperables, se puede usar una sola inserción intracavitaria con tándem y ovoides de 5.000 mg horas (80 Gy dosis de superficie vaginal). [12]
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage 0 cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Opciones equivalentes de tratamiento:
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IA cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas referencias bibliográficas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica.)
Tanto la radioterapia como la histerectomía radical y la disección bilateral de ganglios linfáticos, resultan en un porcentaje de curación de 85 al 90% en mujeres en estadios IA2 and IB1 de acuerdo con la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique (FIGO) con enfermedad de poco volumen. La selección de uno de estos tratamientos dependerá de los factores particulares en la paciente y de la disponibilidad de expertos locales. Un estudio aleatorizado informo de tasas idénticas de supervivencia general (SG) y sin enfermedad a 5 años cuando se comparó la terapia de radiación con la histerectomía radical. [1] El tamaño del tumor primario es un factor importante de pronóstico y debe ser evaluado cuidadosamente para escoger la terapia óptima. [2] Para adenocarcinomas que expanden el cérvix en más de 4 cm, el tratamiento primario deberá ser quimioterapia concomitante y radioterapia. [3]
Después de la clasificación quirúrgica, a las pacientes a las que se les encuentra enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable pueden ser curadas por medio de la radioterapia pélvica y paraaórtica y quimioterapia concomitante. [4] La resección de ganglios pélvicos macroscópicamente complicados puede mejorar las tasas del control local con quimioterapia y radioterapia postoperatoria. [5] El tratamiento de pacientes con radioterapia y quimioterapia de campo extendido de los ganglios periaórticos no resecados conduce al control de la enfermedad por largo tiempo en aquellas pacientes con enfermedad ganglionar de bajo volumen (<2 cm) por debajo de L3. [6] Un estudio (RTOG-7920) reveló una ventaja de supervivencia en pacientes con tumores de más de 4 cm que recibieron radioterapia en los ganglios paraaórticos sin evidencia histológica de la enfermedad. [7] La toxicidad de la radioterapia paraaórtica es mayor que la de la radioterapia pélvica sola, pero se limitaron en su mayor parte a pacientes con cirugía abdominopélvica previa. [7] Las pacientes que se sometieron a un muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos tuvieron menos complicaciones intestinales que las que se sometieron a un muestreo transperitoneal de ganglios linfáticos. [6] [8] [9] Los pacientes con márgenes vaginales cerrados (<0,5 cm) podrían beneficiarse también de la radioterapia pélvica. [10]
Cinco ensayos clínicos aleatorizados en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la SG cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no mostró beneficio alguno. [18] La población de pacientes en estos estudios de FIGO incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer del cuello uterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA quienes al momento de la cirugía primaria, se encontró que tenían factores pronósticos precarios, que incluían los siguientes:
A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los estudios han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer del cuello uterino disminuyó entre 30 y 50% mediante el uso concurrente de quimiorradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer del cuello uterino. [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17] [18] [19]
Opciones de tratamiento estándar:
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IB cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas referencias bibliográficas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica.)
Tanto la radioterapia como la histerectomía radical dan lugar a una tasa de curación de 75 a 80%. La selección de una u otra opción dependerá de los factores particulares en la paciente y de la pericia local. Un estudio aleatorizado informo de tasas idénticas de supervivencia general (SG) y libre de enfermedad a 5 años cuando se comparó la terapia de radiación con la histerectomía radical. [1] El tamaño del tumor primario es un factor importante de pronóstico y debe ser evaluado cuidadosamente al escoger la terapia óptima. [2] Para las pacientes con carcinomas voluminosos endocervical de célula escamosa (>6 cm) o adenocarcinomas, el tratamiento con radioterapia de alta dosis logrará un control local y tasas de supervivencia comparables al tratamiento con radioterapia más histerectomía. La cirugía después de la radioterapia puede estar indicada para algunas pacientes con tumores limitados al cuello uterino que responden de manera incompleta a la radioterapia o en quienes la anatomía vaginal les imposibilita una braquiterapia óptima. [3]
Después de la clasificación quirúrgica, a las pacientes a las que se les encuentra que padecen de enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable pueden ser curadas por medio de la radioterapia pélvica y paraaórtica. [4] La resección de ganglios pélvicos macroscópicamente complicados puede mejorar las tasas del control local con radioterapia postoperatoria. [5] El tratamiento de pacientes con radioterapia de campo extendido de los ganglios periaórticos no resecados conduce al control de la enfermedad por largo tiempo en aquellas pacientes con enfermedad ganglionar de bajo volumen (<2 cm) por debajo de L3. [6] Un único estudio (RTOG-7920) reveló ventajas de supervivencia en pacientes que recibieron radioterapia a los ganglios paraaórticos sin evidencia histológica de la enfermedad. [7] La toxicidad de la radiación paraaórtica fue mayor que la de la radiación pélvica sola, pero se limitó en su mayoría a pacientes con cirugía abdominopélvica previa. [7] Las pacientes que se sometieron a muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos tuvieron menos complicaciones intestinales que las que se sometieron a muestreo transperitoneal de ganglios linfáticos. [6] [8] [9] Los pacientes con márgenes vaginales cerrados (<0,5 cm) podrían beneficiarse también de la radioterapia pélvica. [10]
Cinco ensayos clínicos aleatorizados en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la SG cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [18] La población de pacientes en estos estudios de FIGO incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer del cuello uterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA quienes al momento de la cirugía primaria, se encontró que tenían factores pronósticos precarios, que incluían los siguientes:
A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los estudios han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer del cuello uterino disminuyó entre 30 y 50% mediante el uso concurrente de quimiorradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer del cuello uterino. [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17] [18] [19]
Opciones de tratamiento estándar:
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IIA cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas referencias bibliográficas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica.)
El tamaño del tumor primario es un importante factor de pronóstico y debe ser evaluado cuidadosamente al escoger la terapia óptima. [1] La supervivencia y el control local son mejores con complicación unilateral en lugar de complicación bilateral del parametrio. [2] Las pacientes que son clasificadas quirúrgicamente como parte de una prueba clínica y se les encuentra que tienen enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable pueden ser curadas por medio de radioterapia pélvica y paraaórtica. [3] Si se planea administrar radioterapia postoperatoria de haz externo (EBRT) después de la cirugía, un muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos se relaciona con menos complicaciones inducidas por radioterapia que un enfoque transperitoneal. [4] La resección de ganglios pélvicos afectados macroscópicamente puede mejorar la tasa de control local con radioterapia postoperatoria. [5] El tratamiento de los ganglios periaórticos no resecados con radioterapia extensa de campo conduce al control de la enfermedad por largo tiempo en las pacientes con bajo volumen (<2 cm) de enfermedad ganglionar por debajo de L3. [6] Un estudio (RTOG-7920) reveló una ventaja de supervivencia en pacientes que recibieron radioterapia a los ganglios paraaórticos sin evidencia histológica de enfermedad. [7] La toxicidad de la radiación paraaórtica es mayor que la de la radiación pélvica sola, pero se limitó en su mayoría a pacientes sometidas previamente a cirugía abdominopélvica. [7] Las pacientes que se sometieron a muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos tuvieron menos complicaciones intestinales que las que tuvieron muestreo transperitoneal de ganglios linfáticos. [4] [6] [8]
Cinco ensayos clínicos aleatorizados en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la SG cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [9] [10] [11] [12] [13] [14] [15] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [16] La población de pacientes en estos estudios de FIGO incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer del cuello uterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA quienes al momento de la cirugía primaria, se encontró que tenían factores pronósticos precarios, que incluían los siguientes:
A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los estudios han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer del cuello uterino disminuyó entre un 30% y un 50% mediante el uso concurrente de quimiorradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer del cuello uterino. [9] [10] [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17]
Opciones de tratamiento estándar:
A pesar de que la braquiterapia con baja tasa de dosis (BTD), típicamente con cesio (Cs 137), ha sido el método tradicional, el uso de la terapia con alta tasa de dosis (ATD), típicamente con iridio (Ir 192), está aumentado rápidamente. La braquiterapia con ATD provee la ventaja de eliminar la exposición a la radiación al personal médico, una duración de tratamiento más corta, comodidad para el paciente y el tratamiento ambulatorio. En tres ensayos aleatorizados, la braquiterapia con ATD resultó comparable a la braquiterapia con BTD en cuanto al control local regional y las tasas de complicaciones. [19] [20] [21][Grado de comprobación: 1iiDii]. La Sociedad de braquiterapia estadounidense (The American Brachytherapy Society) ha publicado las pautas para el uso del la braquiterapia BTD y la ATD como componentes del tratamiento del cáncer del cuello uterino. [22] [23]
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IIB cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas referencias bibliográficas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica.)
El tamaño del tumor primario es un factor de pronóstico importante y debe ser evaluado cuidadosamente al escoger la terapia óptima. [1] Los estudios de Modelos de Atención para pacientes en estadios IIIA y IIIB indican que la supervivencia depende del grado de la enfermedad, así la complicación unilateral de la pared pélvica predice un mejor resultado que la complicación bilateral, la cual, a su vez, predice un mejor resultado que la complicación de un tercio inferior de la pared vaginal. [2] Estos estudios también revelan un aumento evolutivo en el control local y la supervivencia, lo cual va paralelo con el aumento escalonado de la dosis paracentral (punto A) y el uso de tratamiento intracavitario. La tasa más alta de control central se vio con dosis paracentrales (punto A) más de 85 Gy. [3]
Las pacientes que son clasificadas quirúrgicamente como parte de una prueba clínica y que se les encuentra que tienen enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable, pueden curarse con radioterapia pélvica con haz externo y paraaórtica. Si se planea radioterapia de haz externo (EBRT) postoperatoria después de la cirugía, el muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos está asociado con menos complicaciones inducidas por la radiación que las de una estrategia transperitoneal. [4] La resección de ganglios pélvicos involucrados en forma macroscópica puede mejorar las tasas de control local con radioterapia postoperatoria. [5] El tratamiento de las pacientes con los ganglios periaórticos no resecados con radioterapia extendida de campo conduce a un control de la enfermedad por largo tiempo en aquellas pacientes con bajo volumen (<2 cm) de enfermedad ganglionar por debajo de L3. Las pacientes que se sometieron a muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos tuvieron menos complicaciones intestinales que las que tuvieron muestreo transperitoneal de ganglios linfáticos. [6]
Cinco ensayos clínicos aleatorizados en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la SG cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [7] [8] [9] [10] [11] [12] [13] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [14] La población de pacientes en estos estudios de FIGO incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer del cuello uterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA quienes al momento de la cirugía primaria, se encontró que tenían factores pronósticos precarios, que incluían los siguientes:
A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los estudios han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer del cuello uterino disminuyó entre 30 y un 50% mediante el uso concurrente de quimiorradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer del cuello uterino. [7] [8] [9] [10] [11] [12] [13] [14] [15]
Opciones de tratamiento estándar:
A pesar de que la braquiterapia con baja tasa de dosis (BTD), típicamente con 137-Cs, ha sido el método tradicional, el uso de la terapia con alta tasa de dosis (ATD), típicamente con 192-Ir, está aumentado rápidamente. La braquiterapia con ATD provee la ventaja de eliminar la exposición a la radiación al personal médico, una duración de tratamiento más corta, comodidad para el paciente y el tratamiento ambulatorio. En tres ensayos aleatorizados, la braquiterapia con ATD resultó comparable a la braquiterapia con BTD en cuanto al control local regional y las tasas de complicaciones. [17] [18] [19][Grado de comprobación: 1iiDii]. La Sociedad de braquiterapia estadounidense (The American Brachytherapy Society) ha publicado las pautas para el uso del la braquiterapia BTD y la ATD como componentes del tratamiento del cáncer del cuello uterino. [20] [21]
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage III cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas referencias bibliográficas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Grados de comprobación científica.)
El tamaño del tumor primario es un importante factor pronóstico y debe ser evaluado cuidadosamente al escoger la terapia óptima. [1] Después de clasificación quirúrgica, las pacientes que se encuentra que tienen enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable, pueden ser curadas por medio de radioterapia pélvica y paraaórtica.
Cinco ensayos clínicos aleatorizados en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la SG cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [9] La población de pacientes en estos estudios de FIGO incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer del cuello uterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA quienes al momento de la cirugía primaria, se encontró que tenían factores pronósticos precarios, que incluían los siguientes:
A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los estudios han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer del cuello uterino disminuyó entre 30 y un 50% mediante el uso concurrente de quimiorradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer del cuello uterino. [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]
Opciones de tratamiento estándar:
A pesar de que la braquiterapia con baja tasa de dosis (BTD), típicamente con cesio (Cs137), ha sido el método tradicional, el uso de la terapia con alta tasa de dosis (ATD), típicamente con iridio (Ir 192), está aumentado rápidamente. La braquiterapia con ATD provee la ventaja de eliminar la exposición a la radiación al personal médico, una duración de tratamiento más corta, comodidad para el paciente y el tratamiento ambulatorio. En tres ensayos aleatorizados, la braquiterapia con ATD resultó comparable a la braquiterapia con BTD en cuanto al control local regional y las tasas de complicaciones. [12] [13] [14][Grado de comprobación: 1iiDii]. La Sociedad de braquiterapia estadounidense (The American Brachytherapy Society) ha publicado las pautas para el uso del la braquiterapia BTD y la ATD como componentes del tratamiento del cáncer del cuello uterino. [11] [15] [16]
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IVA cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
No hay un tratamiento quimioterapéutico estándar para pacientes con cáncer del cuello uterino en estadio IVB que proporcione paliación substancial. Todas estas pacientes son idóneas para protocolos clínicos que prueban fármacos únicos o quimioterapia combinada que emplea fármacos indicados a continuación o pruebas clínicas de tratamientos anticancerosos nuevos en fase I y II. [1]
Opciones de tratamiento estándar:
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:
Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IVB cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
No hay tratamiento estándar para el cáncer del cuello uterino recidivante que se ha extendido más allá de los límites de un campo radioterapéutico o quirúrgico. En el caso de enfermedad localmente recidivante, la exenteración pélvica puede conducir a una tasa de supervivencia de 5 años de un 32 a 62% en pacientes selectas. [1] [2] Estas pacientes son idóneas para pruebas clínicas que evalúan combinaciones de fármacos o nuevos fármacos anticancerosos.
El Gynecologic Oncology Group (GOG) ha informado sobre siete ensayos aleatorizados en fase III (GOG-0179, GOG-0240, el cual está todavía activo) en este entorno donde solo un régimen es superior en cuanto a supervivencia general (SG) al cisplatino como fármaco único administrado de forma intravenosa a 50 mg/m² cada tres semanas. [3] [4] Sin embargo, se logró un aumento en la evolución durante los seis ensayos aleatorizados iniciales del GOG que no lograron alcanzar el objetivo primario que era mejorar la supervivencia. Estos mostraron que el duplicar las dosis de cisplatino y el añadir ifosfamida o paclitaxel al cisplatino aumentó las tasas de respuesta y prolongó el tiempo hasta alcanzar la evolución pero con un costo, el aumento de la toxicidad y sin aumento de la SG. Los siete ensayos del GOG aleatorizados en el entorno del estadio IVB y cáncer del cuello uterino recidivante mostró que el añadir 0,75 mg/m² de topotecán en los primeros tres días de un ciclo de 21 días al cisplatino, prolongó la mediana de supervivencia en 2,9 meses (6,5–9,4 meses; P = 0,017) con un ajuste de riesgo relativo de supervivencia estimada en 0,76 (95% CI, 0,593–0,979; P = 0,017, uno tabulado) comparado con el cisplatino solo. Aunque la dupla de cisplatino/topotecán se relaciona con una mayor supresión de médula ósea en comparación con el cisplatino solo, no hubo una disminución en cuanto a la calidad de vida relacionada con esta combinación. [5]
Debido a que fue superior al cisplatino solo en cuanto a la tasa de respuesta y la supervivencia sin enfermedades, los pacientes con estado funcional de 0 a 1 toleraron la combinación en el régimen seleccionado del GOG de Paclitaxel más cisplatino (PC) en el grupo comparativo estándar para un ensayo subsiguiente con 513 pacientes que comparaba cuatro duplos con base en el cisplatino (P-C contra gemcitabina-C, vinorelbina-C contra topotecán-C) en pacientes con carcinoma del cuello uterino avanzado y recidivante. [6] Este estudió cerró anticipadamente debido a un análisis de futilidad que mostró la poca probabilidad de que emergieran diferencias. Se espera un informe completo.
Opciones de tratamiento estándar:
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:
Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés recurrent cervical cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes hechos a este sumario a partir de la fecha arriba indicada.
Información general sobre el cáncer del cuello uterino
Se actualizaron las estadísticas con el cálculo del número de casos nuevos y defunciones en 2011 (se citó a la American Cancer Society como referencia 1).
Información sobre los estadios del cáncer del cuello uterino
Se actualizó la información sobre los estadios de 2010 (se citó Edge et al. como referencia 2 y a Pecorelli como referencia 3).
Se añadió el Cuadro 5 sobre el carcinoma del cuello uterino (adaptado del Féderation Internationale de Gynécologie et d’Obstétrique's Committee on Gynecologic Oncology como referencia 4).
Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud provee información integral, revisada por expertos, con base en los datos probatorios sobre el tratamiento del cáncer de cuello uterino. Su propósito es servir como fuente de información y ayuda para los médicos que atienden a pacientes de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.
El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ revisa y actualiza regularmente este sumario a medida que es necesario. Los miembros de este Consejo revisan mensualmente los artículos recién publicados para determinar si un artículo debería:
Los cambios en los sumarios se deciden por medio de un proceso de consenso durante el que los miembros del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se debe incluir el artículo en el sumario.
Los revisores principales del sumario sobre Cáncer del cuello uterino son:
Cualquier comentario o pregunta sobre el contenido de este sumario se debe enviar a la página del Internet Cancer.gov/espanol del NCI utilizando el Formulario de comunicación (Contact Form). Se solicita no comunicarse con los miembros del Consejo para presentar preguntas o comentarios sobre los sumarios. Los miembros del Consejo no responderán preguntas individuales.
Algunas referencias bibliográficas en este sumario vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadísticos que sustentan el uso de intervenciones o abordajes específicos. El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ utiliza un sistema formal de jerarquización de la medicina factual para establecer las designaciones del grado de comprobación científica.
PDQ es una marca registrada. Aunque el contenido de los documentos del PDQ se puede usar libremente como texto, este no se puede identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI a menos que se reproduzca en su totalidad y se actualice regularmente. Sin embargo, se permitirá que un autor escriba una oración como, por ejemplo, “El sumario con información sobre el cáncer del PDQ del NCI sobre prevención del cáncer de mama indica los siguientes riesgos de manera suscinta: [incluir fragmento del sumario]”.
El formato preferido para una referencia bibliográfica de este sumario del PDQ es el siguiente:
National Cancer Institute: PDQ® Cáncer del cuello uterino. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Última actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/cuellouterino/HealthProfessional. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.
Las imágenes incluidas en este sumario se usan con permiso del autor, el artista o la casa editorial para su sola inclusión en los sumarios del PDQ. El permiso para usar las imágenes fuera del contexto de información del PDQ se debe obtener del propietario; el Instituto Nacional del Cáncer no lo puede otorgar. Para mayor información sobre el uso de las gráficas de este sumario, así como de muchas otras imágenes relacionadas con el cáncer, consultar Visual Online, una colección de más de 2.000 imágenes científicas.
Con base en la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se pueden describir como “estándar” o “bajo evaluación clínica”. Estas clasificaciones no se deben utilizar como base para determinar reembolsos. Para mayor información sobre cobertura de seguros, consultar la página Cómo hacer frente al cáncer disponible en Cancer.gov.
En Cancer.gov/espanol, se ofrece más información sobre cómo comunicarse o recibir ayuda en la página ¿En qué podemos ayudarle?. Las preguntas también se pueden enviar por correo electrónico utilizando el Formulario de comunicación.
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Para obtener más información, las personas que residen en los Estados Unidos pueden llamar gratis al Servicio de Información del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237), de lunes a viernes de 8:00 a. m. a 8:00 p. m, hora del Este. Un especialista en información sobre el cáncer estará disponible para responder a sus preguntas.
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