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Trastornos del sueño (PDQ®)

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Descripción
Trastornos del sueño en pacientes de cáncer
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Descripción

Los trastornos del sueño se presentan en cerca de 10 a 15% de la población general [1] y, a menudo, se relacionan con tensión situacional, enfermedad, envejecimiento y tratamiento con fármacos. [2] Se calcula que entre un tercio y la mitad de las personas con cáncer presentan trastornos del sueño. [3] [4] La enfermedad física, el dolor, la hospitalización, los fármacos y otros tratamientos para el cáncer y la repercusión psicológica de una enfermedad maligna pueden alterar los patrones de sueño de las personas con cáncer. [5] La falta de sueño afecta de manera negativa el humor y el desempeño durante el día. En la población general, el insomnio persistente se relacionó con un riesgo mayor de ansiedad o depresión clínicas. [6] Los trastornos del sueño y, en resumidas cuentas, la inversión del ciclo sueño-vigilia, pueden ser los primeros signos de un delirio en desarrollo. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Trastornos cognitivos y delirio.) El sueño adecuado puede aumentar la tolerancia del paciente de cáncer al dolor.

El sueño consta de dos fases: sueño de movimientos oculares rápidos (MOR) y sueño no MOR (NMOR). [7] El sueño MOR, también conocido como sueño onírico, es la fase activa o paradójica del sueño en la que el cerebro permanece activo. El sueño NMOR es la fase tranquila o descansada del sueño. El sueño NMOR, también llamado sueño de onda lenta, se divide en cuatro etapas de sueño que se profundizan progresivamente, según los hallazgos de los electroencefalogramas.

Los estadios del sueño se presentan con un patrón o ciclo repetido de sueño NMOR seguido de sueño MOR; cada ciclo dura aproximadamente 90 minutos. El ciclo de sueño se repite de 4 a 6 veces durante un período de sueño de 7 a 8 horas. [7] El ciclo sueño-vigilia lo dicta un reloj biológico intrínseco o ritmo circadiano. Las perturbaciones en los patrones individuales de sueño pueden perturbar el ritmo circadiano y alterar el ciclo del sueño. [8]

El Sleep Disorders Classification Committee de la American Academy of Sleep Medicine definió cinco categorías principales de trastornos del sueño: [8]

  1. Trastornos para iniciar y mantener el sueño (insomnio).
  2. Trastornos relacionados con la respiración durante el sueño (apnea del sueño)..
  3. Trastornos de somnolencia excesiva (hipersomnia).
  4. Trastornos del ciclo sueño-vigilia (trastornos del ritmo circadiano durante el sueño).
  5. Trastornos relacionados con el sueño, los estadios del sueño o vigilias parciales (parasomnias).

En este sumario, a menos que se indique lo contrario, se tratan temas relacionados con datos probatorios y prácticas referidas a los adultos. Los datos probatorios y la aplicación a la práctica referida a los niños pueden diferir significativamente de la información pertinente a los adultos. Cuando la información específica sobre la atención de los niños esté disponible, se resumirá bajo su propio encabezado.

References:

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  4. Savard J, Morin CM: Insomnia in the context of cancer: a review of a neglected problem. J Clin Oncol 19 (3): 895-908, 2001.
  5. Berger AM: Update on the state of the science: sleep-wake disturbances in adult patients with cancer. Oncol Nurs Forum 36 (4): E165-77, 2009.
  6. Ohayon MM, Caulet M, Lemoine P: Comorbidity of mental and insomnia disorders in the general population. Compr Psychiatry 39 (4): 185-97, 1998 Jul-Aug.
  7. Hirshkowitz M: Normal human sleep: an overview. Med Clin North Am 88 (3): 551-65, vii, 2004.
  8. American Academy of Sleep Medicine.: The International Classification of Sleep Disorders: Diagnostic & Coding Manual. 2nd ed. Westchester, Ill: American Academy of Sleep Medicine, 2005.

Trastornos del sueño en pacientes de cáncer

Los pacientes de cáncer tienen un gran riesgo de presentar insomnio y trastornos del ciclo sueño-vigilia. El insomnio es el trastorno del sueño más común en esta población y, con mayor frecuencia, suele ser secundario a los factores físicos o psicológicos relacionados con el cáncer y su tratamiento. [1] [2] [3] [4] [5] La ansiedad y la depresión, respuestas psicológicas comunes al diagnóstico del cáncer, su tratamiento y la hospitalización, están muy correlacionadas con el insomnio. [6] [7]

Las perturbaciones del sueño se pueden agudizar por síndromes paraneoplásicos relacionados con la producción de esteroides y por síntomas relacionados con la invasión tumoral, tales como lesiones que drenan, alteraciones gastrointestinales (GI) y genitourinarias (GU), dolor, fiebre, tos, disnea, prurito y fatiga. Los medicamentos —incluso vitaminas, corticosteroides, neurolépticos para la náusea y el vómito, y los simpaticomiméticos para el tratamiento de la disnea—, así como otros factores de tratamiento, pueden tener un efecto negativo en los patrones de sueño.

Entre los efectos secundarios de tratamiento que pueden afectar el ciclo de sueño-vigilia se encuentran los siguientes: [8]

El uso continuo de los siguientes fármacos que se utilizan por lo común para el tratamiento del cáncer puede causar insomnio:

Además, la privación de las siguientes sustancias puede causar insomnio:

Los hipnóticos pueden interferir con el sueño de movimientos oculares rápidos (MOR), que resultan en mayor irritabilidad, apatía y disminución de la alerta mental. La abstinencia abrupta de hipnóticos y sedantes puede conducir a síntomas tales como nerviosismo, agitación, convulsiones y retorno del sueño MOR. El retorno del sueño MOR se definió como un aumento marcado del sueño MOR con mayor frecuencia e intensidad de los sueños e, incluso, de pesadillas. [9] El aumento de la activación cerebral fisiológica que se presenta durante el retorno del sueño MOR puede ser peligroso para los pacientes con úlceras pépticas o con antecedentes de problemas cardiovasculares. Los medicamentos más recientes para el insomnio tienen menos efectos secundarios. [10]

Es posible que el sueño de los pacientes hospitalizados sea interrumpido frecuentemente por esquemas de tratamiento, rutinas hospitalarias y compañeros de habitación que, individualmente o en conjunto, alteran el ciclo sueño-vigilia. Otros factores que influyen en los ciclos de sueño-vigilia en el entorno del hospital son la edad del paciente, la comodidad, el dolor y la ansiedad, así como el ruido y la temperatura ambientales. [11]

Las consecuencias de las perturbaciones del sueño pueden influir en los resultados terapéuticos y en las medidas de cuidados médicos de apoyo. [12] Los pacientes con perturbaciones del sueño que van de leves a moderadas pueden presentar irritabilidad e incapacidad de concentrarse, lo que puede a su vez afectar el cumplimiento por parte del paciente de los protocolos de tratamiento, la capacidad de tomar decisiones y las relaciones con otras personas allegadas. La depresión y la ansiedad también pueden obedecer a trastornos del sueño. Las medidas de cuidados médicos de apoyo se deben enfocar hacia el fomento de la calidad de vida y el descanso adecuado.

References:

  1. Savard J, Morin CM: Insomnia in the context of cancer: a review of a neglected problem. J Clin Oncol 19 (3): 895-908, 2001.
  2. Savard J, Simard S, Blanchet J, et al.: Prevalence, clinical characteristics, and risk factors for insomnia in the context of breast cancer. Sleep 24 (5): 583-90, 2001.
  3. Savard J, Simard S, Hervouet S, et al.: Insomnia in men treated with radical prostatectomy for prostate cancer. Psychooncology 14 (2): 147-56, 2005.
  4. Otte JL, Carpenter JS, Russell KM, et al.: Prevalence, severity, and correlates of sleep-wake disturbances in long-term breast cancer survivors. J Pain Symptom Manage 39 (3): 535-47, 2010.
  5. Lee ES, Lee MK, Kim SH, et al.: Health-related quality of life in survivors with breast cancer 1 year after diagnosis compared with the general population: a prospective cohort study. Ann Surg 253 (1): 101-8, 2011.
  6. Bardwell WA, Profant J, Casden DR, et al.: The relative importance of specific risk factors for insomnia in women treated for early-stage breast cancer. Psychooncology 17 (1): 9-18, 2008.
  7. Palesh OG, Roscoe JA, Mustian KM, et al.: Prevalence, demographics, and psychological associations of sleep disruption in patients with cancer: University of Rochester Cancer Center-Community Clinical Oncology Program. J Clin Oncol 28 (2): 292-8, 2010.
  8. Vena C, Parker K, Cunningham M, et al.: Sleep-wake disturbances in people with cancer part I: an overview of sleep, sleep regulation, and effects of disease and treatment. Oncol Nurs Forum 31 (4): 735-46, 2004.
  9. Chouinard G: Issues in the clinical use of benzodiazepines: potency, withdrawal, and rebound. J Clin Psychiatry 65 (Suppl 5): 7-12, 2004.
  10. Barbera J, Shapiro C: Benefit-risk assessment of zaleplon in the treatment of insomnia. Drug Saf 28 (4): 301-18, 2005.
  11. Boonstra L, Harden K, Jarvis S, et al.: Sleep disturbance in hospitalized recipients of stem cell transplantation. Clin J Oncol Nurs 15 (3): 271-6, 2011.
  12. Sateia MJ, Doghramji K, Hauri PJ, et al.: Evaluation of chronic insomnia. An American Academy of Sleep Medicine review. Sleep 23 (2): 243-308, 2000.

Evaluación

La evaluación es el paso inicial de las estrategias de tratamiento. Los datos de la evaluación deben incluir documentación sobre factores predisponentes, patrones de sueño, estado emocional, ejercicio y grado de actividad, régimen alimentario, síntomas, medicamentos y rutina de las personas a cargo del cuidado del paciente. [1] En las secciones siguientes se resumen las recomendaciones para registrar los antecedentes del sueño y realizar el examen físico del paciente. Los datos se pueden obtener de múltiples fuentes: el informe subjetivo del paciente sobre su dificultad para dormir, observaciones objetivas de manifestaciones fisiológicas y de comportamiento de las perturbaciones del sueño, e informes de parientes del paciente sobre la calidad del sueño de este. [2] Para detectar el insomnio en el entorno clínico, se recomienda el uso del Insomnia Severity Index. [3] [4]

El diagnóstico de insomnio se basa principalmente en antecedentes médicos y psiquiátricos cuidadosos y detallados. La American Academy of Sleep Medicine estableció pautas para el uso de la polisomnografía como instrumento objetivo para evaluar el insomnio. La polisomnografía de rutina incluye la vigilancia de la electroencefalografía, electrooculografía, electromiografía, esfuerzo al respirar y flujo de aire, saturación de oxígeno, electrocardiografía y posición del cuerpo. La polisomnografía es el instrumento principal de diagnóstico de los trastornos del sueño y se indica para la evaluar los trastornos de la respiración que se sospecha que se relacionan con el sueño y el trastorno de los movimientos periódicos de las extremidades; así como cuando la causa del insomnio es incierta o cuando la terapia conductual o el tratamiento farmacológico no tienen éxito. [5][Grado de comprobación: IV]

References:

  1. American Academy of Sleep Medicine.: The International Classification of Sleep Disorders: Diagnostic & Coding Manual. 2nd ed. Westchester, Ill: American Academy of Sleep Medicine, 2005.
  2. Perlis ML, Jungquist C, Smith MT, et al.: Cognitive Behavioral Treatment of Insomnia: A Session-by-Session Guide. New York, NY: Springer Science+Business Media LLC, 2008.
  3. Bastien CH, Vallières A, Morin CM: Validation of the Insomnia Severity Index as an outcome measure for insomnia research. Sleep Med 2 (4): 297-307, 2001.
  4. Savard MH, Savard J, Simard S, et al.: Empirical validation of the Insomnia Severity Index in cancer patients. Psychooncology 14 (6): 429-41, 2005.
  5. Littner M, Hirshkowitz M, Kramer M, et al.: Practice parameters for using polysomnography to evaluate insomnia: an update. Sleep 26 (6): 754-60, 2003.

Manejo

El manejo de las perturbaciones del sueño se debe enfocar en el tratamiento de los síntomas relacionados con el cáncer y su tratamiento, y en la identificación y manejo de los factores ambientales y psicológicos. El tratamiento de la neoplasia maligna puede resolver las perturbaciones del sueño. Cuando las perturbaciones del sueño son causadas por los síntomas del cáncer o su tratamiento, las medidas para controlar o aliviar los síntomas suelen ser la clave para resolver las perturbaciones del sueño. Para el manejo de las perturbaciones del sueño, se combinan enfoques no farmacológicos y farmacológicos individualizados para el paciente.

Manejo no farmacológico de las perturbaciones del sueño

El medio ambiente se puede modificar para reducir la alteración del sueño. Minimizar el ruido, atenuar o apagar las luces, ajustar la temperatura de la habitación y consolidar las tareas de asistencia al enfermo para disminuir el número de las interrupciones, pueden aumentar la duración de sueño ininterrumpido. [1][Grado de comprobación: IV]

Otras acciones o intervenciones que pueden promover el descanso son las siguientes: [2] [3]

Las intervenciones psicológicas se dirigen a ayudar al paciente a enfrentar situaciones difíciles mediante educación, apoyo y reafirmación. A medida que el paciente aprende a enfrentar la tensión que provocan la enfermedad, la hospitalización y el tratamiento, el sueño puede mejorar. [4][Grado de comprobación: IV] Se debe promover la comunicación, la expresión verbal de preocupaciones y la franqueza entre el paciente, la familia y el equipo de atención de la salud. Los ejercicios de relajación y de autohipnosis efectuados a la hora de acostarse pueden ayudar a fomentar la calma y el sueño. Las intervenciones cognitivo conductuales que disminuyen el sufrimiento relacionado con el insomnio temprano y el cambio de la meta de "necesidad de dormir" a "tan solo relajamiento" pueden disminuir la ansiedad y fomentar el sueño. [5]

La terapia cognitivo conductual (TCC) administrada por psicólogos ha mostrado ser prometedora para el tratamiento del insomnio en los pacientes de cáncer. [6][Grado de comprobación: I] En un estudio controlado aleatorizado, se investigó la eficacia de una intervención cognitivo conductual para el insomnio siguiendo un protocolo y conducida por enfermeros especializados en oncología. [7][Grado de comprobación: I] Esta intervención grupal constó de componentes estándar de TCC como el control de estímulos y la restricción de sueño. Entre los participantes había pacientes de cánceres heterogéneos asignados al azar para recibir la intervención (n = 100) o el tratamiento habitual (n = 50). Los resultados primarios fueron mediciones del diario de sueño en el inicio del estudio, en el postratamiento y en el seguimiento a los seis meses. La TCC se relacionó con mejoras considerables y sostenidas en varios aspectos del sueño. Estas mejoras se evaluaron tanto subjetivamente (diario de sueño) como objetivas (actigrafía). Además, los pacientes del grupo de TCC mostraron mejoras considerables en relación con la fatiga, la ansiedad y los síntomas depresivos, y notificaron una mejor calidad de vida que los pacientes que recibieron el tratamiento habitual. [7][Grado de comprobación: I]

Se ha encontrado que muchas de las personas que sufren de insomnio tienen malos hábitos de higiene del sueño (como fumar y tomar alcohol antes de irse a dormir), que pueden agravar o perpetuar este trastorno. [8][Grado de comprobación: III] Por lo tanto, una evaluación completa sobre la higiene del sueño (por ejemplo, tiempo que se permanece en la cama; siestas durante el día; consumo de cafeína, alcohol o comidas pesadas, picantes o dulces; ejercicio y ambiente para dormir) y el uso de estrategias de manejo conductual (por ejemplo, hora fija para acostarse; restricción de los hábitos de fumar, comer y consumir alcohol por lo menos de 4 a 6 horas antes de acostarse y mucho ejercicio) pueden resultar eficaces para reducir la perturbación del sueño.

Manejo farmacológico de las perturbaciones del sueño

Cuando las perturbaciones del sueño no se resuelven con otras medidas de cuidados médicos de apoyo, puede resultar útil el uso, a corto plazo o intermitente, de medicamentos para dormir. Sin embargo, el uso prolongado de medicamentos para dormir para controlar el insomnio persistente puede perjudicar los patrones naturales del sueño (es decir, privación del sueño de movimientos oculares rápidos [sueño MOR]) y alteración de las funciones fisiológicas. El uso prolongado (> 1 a 2 semanas) de estos medicamentos puede resultar en tolerancia, dependencia psicológica y física, intoxicación y resaca por medicamentos. [1][Grado de comprobación: IV] [9]

El zolpidem, un fármaco más nuevo, supuestamente no se relacionó con tolerancia, dependencia, alteraciones de los ciclos de sueño o retorno del insomnio. El tartrato de zolpidem (Ambien) se administra en dosis de 5 a 10 mg, 30 minutos antes de acostarse. Este medicamento no se usó ni se estudió ampliamente en pacientes de cáncer.

Las benzodiazepinas se utilizaron ampliamente para el control de las perturbaciones del sueño. Cuando se usan como complemento de otro tratamiento durante períodos cortos de tiempo, estos fármacos son seguros y eficaces para producir un sueño natural, ya que perturban menos el sueño MOR que otros hipnóticos. En dosis bajas, las benzodiazepinas tienen un efecto antiansiolítico; en dosis elevadas, el efecto es hipnótico. Las sustancias que se utilizan con frecuencia como ayuda para conciliar el sueño no se estudiaron para pacientes de cáncer. En un centro oncológico importante, se realizó un ensayo clínico aleatorio doble ciego de triazolam controlado por placebo en el que participaron mujeres con cáncer de mama sometidas a cirugía inicial del seno. El fármaco resultó ser superior al placebo para mejorar el sueño y el descanso. El resto de la literatura médica en relación con estudios empíricos y ensayos aleatorios controlados de sustancias que ayudan con el sueño, es escasa y principalmente de carácter anecdótico. [10][Grado de comprobación: I]

Las benzodiazepinas difieren entre ellas por la duración de su acción y su farmacocinética. La enfermedad hepática tiene menos efecto en el metabolismo del lorazepam, el oxazepam y el temazepam que en el metabolismo de otras benzodiazepinas. Mientras que las sustancias de acción prolongada pueden producir malestar durante el día, las sustancias de acción a corto plazo se relacionan con mayor frecuencia con dependencia, retorno del insomnio, insomnio de las primeras horas de la mañana, ansiedad durante el día y efectos serios de abstinencia como, por ejemplo, convulsiones. [4][Grado de comprobación: IV] Se puede hacer las siguientes caracterizaciones generales:

Los medicamentos sin benzodiazepinas para ayudar el sueño incluyen antidepresivos, antihistamínicos y antipsicóticos. Los antihistamínicos han sido fármacos populares para el control de trastornos del sueño entre los pacientes de cáncer. Las propiedades anticolinérgicas de los antihistamínicos alivian las náuseas y los vómitos, además del insomnio. Estos fármacos se deben emplear con cuidado porque se pueden presentar sedación diurna y delirio, especialmente en los pacientes de edad más avanzada. Los antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina o la doxepina (Sinequan) pueden ser eficaces tanto para pacientes que no están deprimidos como para los que están deprimidos. Cuando se administran a la hora de acostarse, estos sedantes pueden eliminar la necesidad de un hipnótico adicional. Las dosis bajas de antidepresivos tricíclicos pueden servir como sustancias eficaces para promover el sueño y se pueden convertir en el tratamiento preferido para el insomnio de los pacientes que tienen dolor neuropático y pérdida de apetito (por ejemplo, doxepina 50 a 100 mg al acostarse, amitriptilina 25 a 100 mg al acostarse). En dosis bajas, la trazodona (50 a 150 mg) puede fomentar el sueño y, con frecuencia, se combina con otros antidepresivos (por ejemplo, 20 mg de fluoxetina en la mañana) para los pacientes con insomnio que están deprimidos. Un antidepresivo muy singular, la mirtazapina (Remeron), se utilizó clínicamente para tratar la depresión e inducir el sueño, también para estimular el apetito y reducir las náuseas al usarse en dosis bajas a la hora de acostarse. Los efectos hipnóticos de la marihuana (tetrahidrocanabinol [THC]) son similares a los efectos de los hipnóticos convencionales en la reducción del sueño de REM; sin embargo, los efectos secundarios que se presentan antes de la inducción del sueño y la resaca hacen que el uso de THC sea menos aceptable que el de las benzodiazepinas. [11][Grado de comprobación: IV]

Los neurolépticos de baja potencia son útiles para fomentar el sueño en pacientes con insomnio relacionado con síndromes orgánicos mentales y delirio. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Trastornos cognitivos y delirio.)

Los barbitúricos por lo general no se recomiendan para el control de las perturbaciones del sueño de los pacientes de cáncer. Los barbitúricos tienen varios efectos adversos, incluso la tolerancia a los mismos y, además, tienen un margen estrecho de inocuidad.

La mayoría de los hipnóticos son inicialmente efectivos, pero pierden eficacia cuando se usan con regularidad y se pueden convertir en una causa principal de las perturbaciones del sueño. [12]

Medicamentos empleados comúnmente para promover el sueño

Categoría de fármaco Medicamento Dosis hipnótica (vía) Comienzo (duración de la acción)
Benzodiazepinas diazepam (Valium) 5–10 mg (cápsula, tableta) 30–60' (6–8 h)
temazepam (Restoril) 15–30 mg (cápsula) 60' mínimo (6–8 h) 
triazolam (Halcion) 0,125–0,5 mg (tableta) 30' (llega al efecto máximo en 1–1,5 h) 
clonazepam (Klonopin)0,5–2,0 mg (tableta) 30'–60' (8–12 h) 
Antidepresivos tricíclicosdoxepina (Sinequan) 10–15 mg30'
amitriptilina (Elavil) 10–15 mg30' 
nortriptilina (Pamelor) 10–50 mg30' 
Derivados de cloral hidrato de cloral 0,5–1,0 g (cápsula, jarabe, supositorio)30–60' (4–8 h)
Antidepresivos de segunda generacióntrazodona (Desirel) 25–150 mg 30’
nefazodona (Serzona) 50–100 mg 30’ 
mirtazapina (Remeron)15–60 mg 30’ 
Antihistaminas difenhidramina (Benadryl)25–100 mg (tableta, cápsula, jarabe) 10–30’ (4–6 h)
hidroxicina (Vistaril, Atarax) 10–100 mg (tableta, cápsula, jarabe) 15-30’ (4–6 h) 
Neurolépticos clorpromazina (Thorazine) 10–50 mg 30–60’
Otros tartrato de zolpidem (Ambien) 5–20 mg 30 (4–6 h)
zaleplón (Sonata) 10–20 mg 30’ (4–6 h) 

La melatonina, una hormona producida por la glándula pineal durante las horas de oscuridad, juega un papel principal en el ciclo de sueño-vigilia. Aunque se indica un estudio ulterior, la melatonina puede tener una función importante en el tratamiento de ciertos tipos de trastornos crónicos del sueño. [13][Grado de comprobación: IV] [14][Grado de comprobación: II] Se supone que la melatonina ejerce un efecto hipnótico a través de mecanismos termorreguladores. Al bajar la temperatura corporal central, la melatonina reduce la excitación y aumenta la propensión al sueño. Es posible que la melatonina sea un hipnótico eficaz para aliviar la perturbación del sueño relacionada con una temperatura elevada debida a bajas concentraciones de melatonina en circulación. Los efectos circadianos e hipnóticos combinados de la melatonina indican una acción sinérgica en el tratamiento de los trastornos del sueño relacionados con la secuencia inapropiada de sueño y vigilia. La melatonina adyuvante también puede mejorar la perturbación del sueño causada por fármacos conocidos por alterar la producción normal de melatonina (por ejemplo, los betabloqueadores y las benzodiazepinas). [13][Grado de comprobación: IV]

Se ha visto que, en los niños con tumores endocrinos que disminuyen la producción natural de la hormona, el sueño mejora cuando se restituye la melatonina. [14][Grado de comprobación: II] Esta eficacia no se observó en otros estudios. La melatonina puede afectar la manera en que las células tumorales responden a la quimioterapia y la radioterapia. En algunos estudios de cáncer de colon y cerebro, se indica que el efecto de la melatonina en la quimioterapia y radioterapia puede ser beneficioso. [15][Grado de comprobación: I] No obstante, no se sabe lo suficiente como para asegurar a los pacientes bajo estas terapias que la melatonina es inocua para tratar el insomnio. El uso de la melatonina para tratar el insomnio en pacientes de cáncer está en evaluación. Debido a que los efectos de la melatonina en la quimioterapia pueden variar, es importante que los pacientes tratados con quimioterapia consulten con su profesional de la atención de la salud antes de usar esta sustancia.

La variación de los patrones de sueño y vigilia son los signos característicos del envejecimiento biológico. [16][Grado de comprobación: IV] Los datos probatorios indican que las concentraciones de melatonina circulante pueden ser significativamente más bajas en las personas sanas de edad avanzada y en los insomnes que en los sujetos de control de la misma edad. Sobre la base de estos hallazgos, la terapia de restitución de la melatonina puede ser beneficiosa para iniciar y mantener el sueño de las pacientes de edad avanzada. [17][Grado de comprobación: II] No obstante, la restitución de melatonina no se estudió para el tratamiento del insomnio de las personas de edad avanzada con cáncer.

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre cuidados médicos de apoyo y paliativos que se realizan en los Estados Unidos para sleep disorders y que actualmente aceptan participantes. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, el medicamento que se utiliza, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

References:

  1. Savard J, Morin CM: Insomnia in the context of cancer: a review of a neglected problem. J Clin Oncol 19 (3): 895-908, 2001.
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  6. Savard J, Simard S, Ivers H, et al.: Randomized study on the efficacy of cognitive-behavioral therapy for insomnia secondary to breast cancer, part I: Sleep and psychological effects. J Clin Oncol 23 (25): 6083-96, 2005.
  7. Espie CA, Fleming L, Cassidy J, et al.: Randomized controlled clinical effectiveness trial of cognitive behavior therapy compared with treatment as usual for persistent insomnia in patients with cancer. J Clin Oncol 26 (28): 4651-8, 2008.
  8. Jefferson CD, Drake CL, Scofield HM, et al.: Sleep hygiene practices in a population-based sample of insomniacs. Sleep 28 (5): 611-5, 2005.
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  11. Hollister LE: Health aspects of cannabis. Pharmacol Rev 38 (1): 1-20, 1986.
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Consideraciones especiales

Pacientes con dolor

Puesto que controlar mejor el dolor mejora el sueño, se deben administrar los analgésicos adecuados o establecer un control no farmacológico para el dolor antes de introducir medicamentos para promover el sueño. Los antidepresivos tricíclicos pueden ser particularmente útiles para el tratamiento del insomnio de los pacientes con dolor neuropático y depresión. Los pacientes sometidos a dosis elevadas de opiáceos para el dolor pueden correr mayor riesgo de padecer de delirio y de trastornos mentales orgánicos. Tales pacientes se pueden beneficiar del uso de dosis bajas de neurolépticos como fármacos para inducir el sueño (por ejemplo, 0,5 a 1,0 mg de haloperidol).

Pacientes de edad avanzada

Los pacientes de edad avanzada suelen sufrir de insomnio debido a cambios en los patrones de sueño relacionados con la edad. El ciclo del sueño en esta población se caracteriza por un sueño más ligero, ratos de vigilia más frecuentes y menos tiempo de sueño total. La ansiedad, la depresión, la pérdida de apoyo social y el diagnóstico de cáncer son factores que contribuyen a los trastornos del sueño de los pacientes de edad avanzada. [1]

Los problemas de sueño en adultos de edad avanzada son tan comunes que casi la mitad de todas las recetas de hipnóticos son para personas mayores de 65 años. Aunque el envejecimiento normal afecta el sueño, el médico clínico deberá evaluar los múltiples factores que causan insomnio, tales como enfermedades médicas, enfermedades psiquiátricas, demencia, alcoholismo, polifarmacología, síndrome de piernas inquietas, movimientos periódicos de las piernas y síndrome de apnea del sueño. El manejo inicial que se prefiere para el tratamiento de los trastornos del sueño es no farmacológico, con el uso de medicamentos cuando estén indicados y una derivación a un centro para trastornos del sueño cuando se necesite atención especializada. [2]

Establecer un horario regular de comidas, desaconsejar las siestas diurnas y fomentar la actividad física pueden mejorar el sueño. La prescripción de hipnóticos para los pacientes de edad avanzada se debe ajustar a los cambios del metabolismo, el aumento de las reservas de grasa y el aumento de la sensibilidad. Las dosificaciones se deben reducir en 30 a 50%. Los problemas relacionados con la acumulación de fármacos (especialmente el fluorazepam) se deben sopesar contra los riesgos de los efectos más graves de abstinencia o los efectos de rebote relacionados con las benzodiazepinas de acción breve. El hidrato de cloral es otro fármaco apto para los pacientes de edad avanzada. [1]

Síndrome de somnolencia en niños

La irradiación craneal y el metotrexato intratecal se emplean para prevenir la leucemia del sistema nervioso central en los niños con leucemia linfocítica aguda. El síndrome de somnolencia (SS) es una complicación de la irradiación craneal que se presenta en 30 a 50% de los pacientes que reciben más de 18 Gy en fracciones de dosis diarias de 1,5 a 2 Gy. El síndrome puede aparecer de 4 a 6 semanas después de la terapia. El SS se caracteriza por síntomas que oscilan entre una somnolencia leve y una letargia moderada y, ocasionalmente, fiebre baja. La fisiopatología se desconoce, pero las anomalías se pueden detectar en el electroencefalograma y en el líquido cefalorraquídeo de los niños afectados. Aunque las medidas de cuidados médicos de apoyo no pueden impedir la presentación del SS, el reconocimiento de la presencia de este problema puede prevenir o reducir al mínimo la ansiedad de los niños y los padres cuando aparecen sus síntomas.

Apnea del sueño después de una mandibulectomía

Una mandibulectomía anterior puede producir apnea del sueño. Todos los pacientes con tumores de la cabeza y el cuello sometidos a una resección extensa de la cavidad bucal anterior, se deben evaluar antes de retirar el tubo de traqueotomía. Aparentemente, un colgajo o reconstrucción de la mandíbula inferior previene la presentación de la apnea del sueño. En contraste, la suspensión con cabestrillos faciales del labio inferior no previene el desarrollo de apnea del sueño. [3] La evaluación de los síntomas y la preparación para la aparición de los síntomas en esta población proporcionan indicaciones para las intervenciones relacionadas con la apnea del sueño.

References:

  1. Berlin RM: Management of insomnia in hospitalized patients. Ann Intern Med 100 (3): 398-404, 1984.
  2. Johnston JE: Sleep problems in the elderly. J Am Acad Nurse Pract 6 (4): 161-6, 1994.
  3. Panje WR, Holmes DK: Mandibulectomy without reconstruction can cause sleep apnea. Laryngoscope 94 (12 Pt 1): 1591-4, 1984.

Modificaciones a este sumario (11/11/2011)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

Descripción

Esta sección se revisó de manera extensiva.

Trastorno del sueño en los pacientes de cáncer

Esta sección se revisó de manera extensiva.

Evaluación

Se añadió a la American Academy of Sleep Medicine como referencia 1 y a Perlis et al. como referencia 2. Se añadió texto indicando que para detectar el insomnio en el entorno clínico, se recomienda el uso del Insomnia Severity Index (se citó a Bastien et al. como referencia 3 y a Savard et al. como referencia 4)..

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Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud provee información integral, revisada por expertos, con base en los datos probatorios sobre la fisiopatología y el tratamiento de los trastornos del sueño. Su propósito es servir como fuente de información y ayuda para los médicos que atienden a pacientes de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.

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El Consejo Editorial sobre Cuidados Médicos de Apoyo del PDQ revisa y actualiza regularmente este sumario a medida que es necesario. Los miembros de este Consejo revisan mensualmente los artículos recién publicados para determinar si un artículo debería:

Los cambios en los sumarios se deciden por medio de un proceso de consenso durante el que los miembros del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se debe incluir el artículo en el sumario.

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Algunas referencias bibliográficas en este sumario vienen seguidas de un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadísticos que sustentan el uso de intervenciones o abordajes específicos. El Consejo Editorial sobre Cuidados Médicos de Apoyo del PDQ utiliza un sistema formal de jerarquización de la medicina factual para establecer las designaciones del grado de comprobación científica.

Permisos para el uso de este sumario

PDQ es una marca registrada. Aunque el contenido de los documentos del PDQ se puede usar libremente como texto, este no se puede identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI a menos que se reproduzca en su totalidad y se actualice regularmente. Sin embargo, se permitirá que un autor escriba una oración como, por ejemplo, “El sumario con información sobre el cáncer del PDQ del NCI sobre prevención del cáncer de mama indica los siguientes riesgos de manera suscinta: [incluir fragmento del sumario]”.

El formato preferido para una referencia bibliográfica de este sumario del PDQ es el siguiente:

National Cancer Institute: PDQ® Trastornos del sueño. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Última actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://cancer.gov/espanol/pdq/cuidados-medicos-apoyo/sueno/HealthProfessional. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

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Translation of: CDR0000062746
Date last modified: 2011-11-11

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Dr. G. Quade
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